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14 julio, 2017

Guerra privatizada: las mutaciones del capitalismo - Alejandro Nadal


'BLACKWATER' - MATANDO POR DIVERSIÓN Y LUCRO DESDE 1997

El asesor especial del presidente Trump, el señor Stephen Bannon, tiene un nuevo plan para ganar la guerra en Afganistán: remplazar el ejército estadounidense con contratistas privados. De este modo, la guerra se convertiría en un negocio redondo: la industria de armamentos seguiría suministrando armas y pertrechos, pero ahora hasta las acciones sobre el terreno serían responsabilidad de ejércitos privados. Se llaman mercenarios, pero el eufemismo de contratistas privados es útil para disfrazar el verdadero sentido de las guerras imperiales de nuestro tiempo.

La privatización de la guerra no es un negocio nuevo. La experiencia bélica estadounidense en Afganistán a partir de 2001 es sólo el ejemplo más reciente de operaciones de un ejército privado a gran escala. Por ejemplo, inicialmente la invasión por tropas estadounidenses se presentó como respuesta a los ataques del 9/11. Se dijo que el objetivo era desmantelar las bases de al-Qaeda, pero muy rápidamente la lógica de la guerra se transformó hasta convertirse en una ocupación militar de largo aliento. Una bien orquestada campaña de propaganda sobre la reconstrucción de una nación acompañó esta metamorfosis.

Los 15 años de duración de la guerra en Afganistán la convierten en la experiencia bélica más larga en la historia de Estados Unidos. Han fallecido más de 2.400 soldados estadounidenses desde 2001, pero hoy las fuerzas del Talibán controlan más territorio en ese país que al principio de la guerra. Por eso Washington busca rediseñar una nueva estrategia para ganar esta guerra cuyos objetivos son cada vez más esquivos.

En la actualidad hay unos 9.000 soldados estadounidenses en ese país de Asia central, pero hay más de 28.600 contratistas privados cuyas tareas son difíciles de describir con precisión. Ni siquiera el mismo Pentágono sabe exactamente qué está haciendo este personal. Lo cierto es que durante años recientes el número de efectivos del ejército formal ha disminuido con la supuesta finalidad de entregar la conducción de la guerra al gobierno de Kabul, pero la cantidad de contratistas privados ha ido aumentando y la guerra se ha ido privatizando.

No todos estos contratistas están involucrados directamente en operaciones militares. El servicio de investigación del congreso (CRS, por sus siglas en inglés) revela que 5.500 están ocupados como traductores, en la construcción o como personal de apoyo. ¿Qué hacen los otros 23.000 contratistas privados?

El tema aquí no es solamente el del número de contratistas o mercenarios enredados en la lucha armada de manera directa. Por cada soldado en operaciones sobre el terreno se requieren centenares (si es que no miles) de personas en tareas de apoyo: comunicaciones, servicios de salud, transporte, preparación de alimentos, etcétera. En síntesis, más de 70 por ciento del personal estadounidense en las tareas de ocupación en Afganistán se compone de contratistas privados.

Washington ha gastado unos 110 mil millones de dólares en la reconstrucción de ese país. Ese monto es muy superior al total asignado al Plan Marshall para la reconstrucción de Europa después de la segunda guerra mundial. Nadie sabe cuánto dinero se ha ido en obras inútiles o insostenibles. Lo cierto es que en el paisaje afgano abundan los cascarones vacíos de escuelas y clínicas abandonadas o a medio construir. En muchos casos la energía eléctrica necesaria para el buen funcionamiento de estas obras no se pudo garantizar. En otros el abandono se debe a las acciones de sabotaje intermitente que han hecho incosteable la operación. Frecuentemente los recursos invertidos en la reconstrucción de la nación han sido un regalo para las empresas privadas encargadas de los proyectos. Pero también sirvieron para disfrazar una ocupación militar que está más interesada en objetivos estratégicos que en reparar los daños de una guerra que ha dejado más de 400 mil muertos civiles.

ESE AMARGO MOMENTO EN EL QUE COMPRENDES
QUE HAS INVADIDO UN PAÍS, TORTURADO Y MATADO
A SUS HABITANTES, PORQUE TE CREÍSTE
LAS MENTIRAS DE UNOS CRIMINALES DE GUERRA

El capitalismo contemporáneo sigue sus mutaciones para adaptar el mundo a sus necesidades. El salario ya no es la clave para reproducir la fuerza de trabajo y ha sido substituido por el crédito. La tasa de ganancias asociada a la actividad productiva ha sido remplazada por la rentabilidad derivada de la especulación como referencia en el proceso de acumulación. Y ahora hasta las fuerzas armadas se van transformando cada vez más en un negocio privado. En este último renglón quizás se trata más de una regresión a épocas precapitalistas pues los ejércitos privados de los señores de la guerra fueron un recurso desde hace miles de años. Pero ahora hay algo nuevo: la privatización de operaciones militares está insertada en una tendencia económica más general. Al igual que la privatización del manejo del sistema carcelario o del sistema de detención de migrantes, éste es otro indicio de la profunda reconversión del estado en la etapa actual del capitalismo. De ser una organización política, el estado hoy se ha convertido en una matriz de intereses corporativos y su finalidad no tiene nada que ver con el bienestar social.

02 junio, 2015

Instrucciones para exportar 4.000 millones de euros en armamento

Eduardo Melero 01-7-2014 Publicado en Indústria i comerç d'armes

Este artículo está basado en hechos reales, cualquier parecido con la ficción es pura coincidencia. En 2013, España exportó armamento por valor de 3.907 millones de euros; en 2012 fueron 1.953 millones.

Clasifique como secreto de Estado las actas del órgano administrativo encargado de otorgar las autorizaciones para exportar armas (la Junta Interministerial Reguladora del Comercio Exterior de Material de Defensa y de Doble Uso). No se preocupe si ello va en contra de la Ley de Secretos Oficiales. Las leyes también están para incumplirlas. Al fin y al cabo, si oculta información a los ciudadanos es por su propio bien y por el beneficio de la industria armamentista; quién mejor que el Gobierno para saber lo que les conviene.

Al mismo tiempo, elabore unas estadísticas oficiales de más de cien páginas, llenas de datos y de tablas. Que no se diga que no está por la transparencia. Eso sí, tenga mucho cuidado para no incluir datos relevantes como el tipo y modelo de armamento que se exporta; no vaya a ser que alguien se entere, por ejemplo, que ha autorizado la exportación de bombas de racimo a Libia. Cuantas más páginas mejor, así se asegura de que los diputados no las puedan analizar con atención ni le hagan preguntas incómodas cuando comparezca en el Congreso de los Diputados.

Nombre como ministro de Defensa y como Secretario de Estado de Defensa a personas que hayan trabajado previamente en empresas armamentistas (como MBDA, Instalaza o Boeing). Para qué va a perder tiempo consultando a los fabricantes de armas pudiendo tenerlos despacho con despacho. La eficacia administrativa es un valor en alza.

Cree un órgano administrativo en el Ministerio de Defensa para centralizar las iniciativas para la internacionalización de la industria española de defensa y favorecer sus exportaciones (la Oficina de Apoyo Exterior). Un par de empresas públicas complementarias ( DEFEX e ISDEFE) con fines similares le aportarán una mayor flexibilidad, con el beneficio añadido de que sus actividades estarán sometidas a menos controles que los órganos administrativos.

Utilice las Agregadurías de Defensa de las embajadas de España para facilitar los contactos entre las empresas de armamento y los ejércitos de los países compradores. A los militares les gusta tratar con militares; eso facilita enseñar el muestrario y poner en valor la calidad del producto.


Valor del material de defensa exportado por España y valor de las autorizaciones de exportación de armamento 2004-2013 (en millones de euros). Fuente: Subdirección General de Comercio Exterior de Material de Defensa y Doble Uso. Elaboración: Centre Delàs d’Estudis per la Pau.

Organice de vez en cuando alguna gira por varios países al ministro de Defensa. El roce hace el cariño y quién mejor que el titular de Defensa para mimar a la clientela. Si está en juego una venta muy importante no tenga reparos en enviar al Jefe del Estado, le abrirá las puertas de las monarquías más autoritarias del planeta. Otra posibilidad es organizar visitas guiadas a las empresas de armamento españolas.

Apruebe una ley para que sea el Gobierno quien firme los contratos de exportación de armamento y garantice su entrega al comprador en perfectas condiciones. Los compradores se fían más de la firma del Gobierno que de la de las empresas de armamento, no sea que vayan a quebrar. Cuele la regulación de este tipo de contratos dentro de una ley que no tenga nada que ver, a fin de que pase más desapercibida (por ejemplo la Ley 12/2012, de 26 de diciembre, de medidas urgentes de liberalización del comercio y de determinados servicios). Si tiene prisa por cerrar un negocio, no dude en aprobar un decreto ley (el Real Decreto-ley 19/2012, de 25 de mayo) y publíquelo al día siguiente en el Boletín Oficial del Estado, así también evitará el debate público.

Envíe a la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados al Secretario de Estado de Comercio para responder a las preguntas sobre las exportaciones de armas. Así no tendrá que mentir cuando afirme que el Gobierno no potencia las exportaciones, ya que no sabrá lo que hacen en el Ministerio de Defensa por el bien de la industria armamentista patria. No se le ocurra mandar al Secretario de Estado de Defensa, esa tarde podría aprovechar mejor el tiempo negociando algún buen contrato.

No se preocupe si el país que le quiere comprar las armas viola los derechos humanos, está en una situación de conflicto o no tiene suficientes recursos para garantizar el bienestar de su población (como Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos o Ghana). Tampoco se inquiete por el hecho de que la ley prohíbe la exportación de armamento a esos países. Basta con que repita machaconamente que España cumple rigurosamente la legislación sobre el control del comercio de armas. Déjese los escrúpulos morales en casa, si es que los tiene. No querrá convertirse en el primer Gobierno en el que disminuye la cifra de las exportaciones de armamento. Piense en esa bonita gráfica con línea ascendente que dejará a la posteridad.

Para un primer análisis de las exportaciones de 2013, véase « España duplica las exportaciones de armas en 2013».

Para saber más sobre la política española de fomento de las exportaciones de armas véase el informe del Centre Delás d’Estudis per la Pau « Exportaciones españolas de armamento 2003-2012. Análisis del apoyo institucional a las exportaciones de armas».