"El temor colectivo estimula el instinto del rebaño, y tiende a engendrar ferocidad hacia los que no son considerados miembros del mismo. [...] El miedo engendra impulsos de crueldad, y, por lo tanto, provoca las creencias supersticiosas que parecen justificar la crueldad. No se puede confiar en que un hombre, una muchedumbre o una nación obren humanamente o piensen cuerdamente bajo la influencia de un gran temor. Y por eso los cobardes son más propensos a la superstición. Cuando digo esto, pienso en los hombres que son valientes en todos los sentidos, y no sólo en el de arrostrar la muerte. Muchos hombres tienen el arrojo de morir heroicamente, pero no tendrían la bravura de decir, o aun de pensar, que la causa por la que se les pide que mueran es indigna de ellos. La deshonra es, para muchos hombres, más dolorosa que la muerte; éste es uno de los motivos de que, en tiempos de excitación colectiva, tan pocos hombres se arriesguen a disentir de la opinión prevaleciente. Ningún cartaginés negó a Moloch, porque hacerlo habría exigido más valor que el necesario para correr el peligro de muerte en el combate."
Bertrand Russell
