07 abril, 2013

Tiempo y salud

por Loam

«¿Quién cojones disfruta de levantarse a las 6:30 por la alarma del reloj, salir de la cama, forzarse a comer, cagar, mear, limpiarse los dientes y el pelo, y pelear contra el tráfico para ir a un lugar donde básicamente vas a generar un montón de dinero a otra persona y encima sentirte afortunado por la oportunidad de hacerlo?»
Bukowski

He redordado esta cita de Bukowski mientras leía un artículo sobre medicina preventiva. Hete aquí otro eufemismo más, he pensado, destinado a cobrarnos las reparaciones de los daños previamente causados por el sistema mismo. Porque, ya está bien de cuentos, el hecho de que estemos avocados al chequeo preventivo prueba que la enfermedad “ya está ahí”, que es el sistema el que, primero la produce y luego la previene. Un negocio redondo para el Estado, para la industria sanitaria y para la farmacéutica: primero arrasan el monte y luego venden una falsa reforestación.

Es la salud, y solamente la salud la que hace innecesaria cualquier medicina, sea o no preventiva. De modo que, lo que debemos preservar y de lo que debemos prevenirnos es de no perder la salud. Pero para que ello sea posible hemos de vivir de otra manera y en condiciones radicalmente distintas a las que se nos imponen. Porque la mayor parte de las enfermedades y dolencias que hoy padecemos están provocadas por el propio sistema, por las insalubres, arbitrarias y abusivas condiciones impuestas por quienes dirigen la llamada economía de mercado, o como prefiráis denominar a este totalitario engendro de mierda en el que nos vemos obligados a trabajar para existir y a existir para trabajar, porque la vida, lo que se dice la vida y no la mera supervivencia, le está vetada a las tres cuartas partes de los habitantes de este planeta arrasado por la voracidad capitalista.

No vendrá solución alguna, ni tampoco la salud, de la mano del sistema, que impone sus normas reduciéndonos a mera mercancía. Recuperar la salud social, la salud común, la de todas y cada una de las personas, implica recuperar la libertad, rebelarse contra la anti-vida impuesta por un calendario mercantil y carcelario. Pero ello requiere, en principio, una atención de cada cual consigo mismo, con su mente y con su cuerpo, que es condición básica para la propia salud. Será cada cual quien determine libremente en qué consiste su propia salud y cómo quiere administrarla, pero dicha conciencia requiere, para empezar, disponer de tiempo, del propio tiempo, de un tiempo que nos es sistemáticamente expropiado desde el mismo momento en que nacemos.

«…vértigo de una sociedad donde el individuo parece hallarse en fuga permanente, donde el reloj de los de arriba nos marca el compás con el que, paso a paso, le vamos dando la espalda a un acontecer pleno, más humano, franco y horizontal, a un presente más nuestro». Juan Cruz López


El horario es el principal instrumento del dominio utilizado por éste para someternos a sus fines, para transformarnos en ejércitos de autómatas obedientes. Las personas que acuciadas por la supervivencia ni siquiera tienen tiempo para prestarse atención a sí mismas ¿cómo van a poder prestársela debidamente al medio en el que viven? Si acatamos el estricto horario dictado para cada una de nuestras acciones, ¿cómo vamos a saber quienes somos o quienes podríamos llegar a ser “realmente”? Hasta la conciencia de saberse esclavo exige una reflexión que sólo puede darse en un tiempo recuperado, liberado.

El sistema genera enfermos crónicos, creyentes integrados, autómatas enajenados de su propio tiempo, privados de sus propias e insustituibles fuentes de salud. Convertida en pura maquinaria productiva, en mera función, la persona “averiada” tiene que acudir forzosamente al taller sanitario, establecido no para sanar, sino para sub-sanar la dis-función que la hace improductiva, no rentable.
Cuando decimos “tómate tu tiempo”, invitamos al otro a actuar por sí mismo, a ser persona y no autómata. Pero, ¿no debiera ser innecesaria dicha invitación? ¿No debiera ser la practica natural y cotidiana “tomarse el propio tiempo”? ¿En qué otro tiempo podemos vivir y no meramente existir? ¿Qué otro tiempo, al margen del propio, podríamos tomarnos que no fuera el impuesto por un poder ajeno a nosotros mismos?

«El tiempo libre, en buena medida, es un tiempo también sujeto a los valores del sistema productor de mercancías». John Holloway.

El tiempo libre (el auténtico tiempo libre, y no el así denominado eufemísticamente por el poder) es requisito indispensable para poder disponer plenamente de nuestras mentes y de nuestros cuerpos, que sólo podrán denominarse “sanos” si nos pertenecen por completo, si no están enajenados. Disfrazar y mercantilizar la salud es la misión del aparato sanitario del Estado, que lo primero que nos hurta “preventivamente” es el tiempo, nuestro tiempo.

12 comentarios :

  1. Ciertamente la relación con el tiempo es fundamental, pero qué significa tener tiempo. Creo que gran parte de la programación temporal de nuestras vidas no viene de fuera, nos la imponemos para huir del "tener tiempo". El que tiene tiempo pronto se aburre, nos inventamos complicados rituales porque nos aburrimos profundamente, hacemos cosas tan descabelladas como "gestionar el tiempo". Qué hacer con el tiempo es todo un problema, el apremio de nuestras pasiones fisiológicas no es suficiente para colonizar totalmente nuestro tiempo, y esa libertad, ese existir coincidiendo con uno mismo, el hecho de tener tiempo, nos enfrenta al tedio.

    Así que asumir el tedio, explorar la dimensión del aburrimiento existencial, tal vez nos permita relacionarnos de otra manera con el tiempo. Un señor muy dado a la contemplación señalaba algo tan extraño como el "goce de la gnosis de lo sensible". Añado que no se refería a espectáculos ni paisajes bucólicos ni pinturas ni nada relacionado con la estética. ¿Qué es aquello que huye de sí mismo?

    Saludos

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    1. Tener tiempo significa para mí, sencillamente, poder disponer de tu propia vida y tomar tus propias decisiones sin necesidad de que nadie te las imponga. Tedio y tiempo no son sinónimos. En cualquier caso, llegado el fatídico tedio existencial prefiero alcanzarlo por mí mismo que ser conducido a él por la fuerza.

      Saludos

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  2. Estamos tan atareados que no nos paramos a pensar si estamos enfermos o no, si lo que hacemos tendrá consecuencias en el futuro o qué es lo que necesita nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo necesita reponerse de las agresiones diarias, al igual que nuestra mente.
    Pero la máquina pide sangre para sus engranajes. Se acumulan las facturas, te aprietan en el curro. Llegas tarde a casa y queda todo por hacer, por lo que lo dejas para el fin de semana si tienes suerte.
    Conclusión, comienzan los achaques, hoy las lumbares, mañana el hombro. Se acumulan las bajas, ergo poco productivo: antes de llegar al quirófano a la puta calle.
    Esto no es ficción, estoy harto de verlo todos los días. Pero más miserable me parece el esclavo que muere sonriendo.
    Salud.

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    1. Así es, Pablo.

      Destaco tu última frase. Raoul Vaneigem expresa lo mismo así:
      "Cada vez que el esclavo convierte en soportable su esclavitud, corre en ayuda de su amo".

      Salud.

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  3. Estamos en ello, Loam. Estamos en ello. Pero qué hacere cuando estamos enfermos y las enfermedades nos devoran.
    Nadie se pone enfermo porque quiere.

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  4. El tiempo como negocio, como enfermedad, como memoria, como bálsamo…
    Ser tiempo es existir y ambas realidades son percepciones aprendidas.

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  5. Anónimo4/08/2013

    ¿El tiempo?
    A mí me sobra en tal cantidad que lo utilizo en escribir sobre él.

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    1. Al parecer, también a Miguel de Cervantes "le sobró" tiempo (en la cárcel) para escribir la primera parte de su Don Quijote de la Mancha.
      En cualquier caso, démonos la enhorabuena de que haya gente que, como tú, disponiendo de tiempo lo emplee en escribir, hay quienes se dedican a adoctrinar o simplemente a ser engullidos por la televisión.

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  6. Nunca sobra tiempo, simplemente sabemos o no administrarlo y aprovecharlo. Podemos utilizarlo para bien nuestro o para bien de otros. Prefiero que sea mio, por salud.
    Hola, entré sin avisar...pasaba, curioseaba y apareciste tú. Espero que no te moleste.
    Gracias por tu blog felicidades.

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    1. Pues estamos de acuerdo.
      Has hecho bien en entrar y comentar. ¿Cómo podría molestarme?, al contrario.
      Gracias, a ti por tu visita y por tu comentario.
      Un saludo.

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  7. La cita de Bukowski lo resume todo.
    Salud!

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