No hace falta que desclasifiquen y publiquen documento o archivo secreto alguno para saber quienes son y de qué son capaces estos canallas parapetados tras los podridos muros del poder. No hacen falta mascaradas mediáticas de "transparencia" destinadas a convencernos de que allá arriba hay buenos y malos, y de que cuando los buenos releven a los malos todo estará resuelto. Las deportaciones masivas, la despiadada explotación laboral, la hiriente injusticia social, el creciente expolio que propicia la pobreza de la mayoría y el desorbitado enriquecimiento de unos pocos. Las atrocidades de la clase dirigente son obscenamente evidentes, basta abrir ojos y oídos. Genocidios, guerras, terror, asesinatos, tortura, expolio, racismo, explotación, abuso, mentiras y propaganda. Lo que la soldadesca del imperio perpetró en Abu Ghraib no es muy distinto de lo que se perpetra, con mayor lujo y privacidad, en los palacios de quienes arman y comandan a dicha soldadesca. Las atrocidades cometidas en Palestina y en Líbano por los miembros del genocida ejército de ocupación sionista, la descarada jactancia pública de sus crímenes y su impunidad, son fiel reflejo de la catadura moral de quienes les pagan, arman, ordenan y alientan al crimen. La destrucción de escuelas, hospitales, universidades, iglesias y refugios civiles, la deliberada matanza de niños y niñas, mujeres embarazadas, recién nacidos en incubadoras, médicos, personal sanitario, periodistas y toda persona que no pertenezca a su supremacista club privado, revela a las claras quienes están asaltando el mundo y cómo. La evidencia, como la sangre, se derrama ante nuestra mirada. ¿Qué más "archivos" necesitamos?
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Archivos, ninguno. Necesitamos conciencia y dignidad. Salud!
ResponderEliminarSalud, Conrado!
EliminarMuy interesante y oportuna tu reflexión, Juan. Me permito tirar de uno de tus hilos. Ciertamente la memoria, personal o colectiva es, o eso se tiende a creer, un archivo de hechos del pasado, de carácter personal o colectivo. En realidad un somero y selectivo archivo de ciertos relatos, textos, documentos o imágenes de muy diversa naturaleza que sobreviven en el recuerdo y la consciencia personal (no olvidemos que el ser social es un producto histórico concreto) y que previamente han sido filtrados, y en su caso recopilados e incorporados, por la ideología dominante que a fin de cuentas es la que “nos habita desde chiquititos” y claro, también si viene al caso “borra, clasifica o desclasifica” según y cómo le conviene a sus intereses, esos que sostienen y alimentan la cultura y memoria social que nos aplasta, mayoritariamente establecida. El Imperio en su etapa terminal, aunque sigue, incluso más que nunca, prohibiendo, borrando y tachando, está exhibiendo sin ningún pudor ( el circo es el circo) su rostro más obsceno. Pero es una obscenidad que ya no le perjudica porque la narrativa dominante la ha conseguido “naturalizar”, hasta el extremo de que el éxito consecuente “realmente existente” diluye el “insignificante” robo precedente. Y bueno, quien dice robo, dice genocidio, bloqueo, injerencia, asesinatos o secuestros selectivos, terrorismo directo o teledirigido… en fin, todas esos hechos que mediante el férreo dominio de los hegemónicos medios de creación, producción y difusión, cobran en las mentes de las grandes audiencias el “realmente obsceno” crédito de lo confiable, lógico, razonable de lo que en cierto modo es la versión “menos mala y por lo tanto más convenuente” de lo que ha ocurrido (de los malos habituales: comunistas, revolucionarios, subversivos… ) ocurre (de lo que en los últimos años tuvieron necesariamente que bombardear, destruir y robar en Yugoslavia, Libia, Iraq, Siria, Líbano…) más o menos ocurrirá (implementar la purificadora operación de reenviar a la Edad de Piedra a todos los países que se resistan a la “obscena pero exitosa” dominación del declinante pero menos, Imperio estadounidense-sionista).
ResponderEliminar¿Qué hacer?
Kwame Ture: “Si un hombre blanco quiere lincharme, es su problema. Si tiene el poder para lincharme, es mi problema”.
Salud y comunismo
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En efecto, Luis. Y no está de más recordar a nuestros posibles lectores algo que sigue siendo fundamental para comprender la situación real en la que todos y cada cual nos encontramos:
Eliminar«Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente» (Karl Marx).
Así pues, hay que cuestionar TODO cuanto proviene del poder establecido, incluso, o más que nunca, cuando dice verdad o reconoce culpa. Es el caso de los publicitados "Archivos Epstein", cuyas cortinas abren y cierran, cual falda seductora, para sostener la morbosa atención mediática sobre el contenido de los mismos. Súbitamente, la clase "bienpensante" se escandaliza por el hecho de que su derecho de pernada, de facto y capital mediante, haya sido expuesto parcialmente. Mientras tanto miles de niños y niñas sirven como blancos de feria para los sofisticados fusiles y bombas de sus ejércitos. No seré yo quien pique ni centre mi atención en ese anzuelo de los manipulados "Archivos Epstein", sacados a la luz a causa de una lucha intestina del poder que no nos incumbe. Lo nuestro es la lucha de clases, y eso incluye todos sus putrefactos sepulcros, blanqueados o no.
Salud y comunismo
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