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24 septiembre, 2022

Vamos a formar parte de Rusia. ¡Estamos felices, claro! — Loam

 


Graham: Hola, ¿cómo va?

Chica: ¡Maravillosamente!

Graham: ¿Y qué significa este día para ti?

Chica: Es un día significativo, diría yo, vamos a

formar parte de Rusia. ¡Estamos felices, claro!



Rusia, referendums mediante, suma a su vasto territorio 100.000 kilómetros cuadrados [lo cuál equivale a una superficie mayor que la de Portugal] y 5 millones de personas. Eso implica, entre otras cosas, la creación de un nuevo distrito militar de la Federación Rusa que tendrá frontera con la OTAN-colonizada Ucrania.


Convertida en mera herramienta de propaganda, la prensa occidental se esfuerza en silenciar, tergiversar o simplemente inventar "la noticia". Más tarde, los hechos probados vienen a desmentir la canallesca tergiversación, pero eso les da igual, ya están urdiendo la próxima. La información continúa estando, junto con Assange, encarcelada en las lucrativas y "democráticas" mazmorras del imperio de la mentira y la mordaza.


Los gobiernos del OTANstan se lavarán las manos, como la esperpéntica Ursula von der Leyen, cuando el castillo de naipes sobre el que han erigido su realidad virtual comience a derrumbarse sobre el tapete de la muy terrena realidad. Culparán a Putin, a Rusia, a los rusos, a los comunistas, a todos y a todas menos a sí mismos y a sus desastrosas políticas. Culparán a Rusia del catastrófico efecto que las sanciones, impuestas por EEUU y acatadas servilmente por la UE, han tenido principalmente sobre Europa. Culparán, digo, porque lo peor aún está por venir, y porque, cuando llegue, intentarán encauzar y desviar la ira y el descontento social hacia los mismos chivos expiatorios a los que hoy apuntan los cañones de la OTAN y sus inefables medios de desinformación.


A esta hipócrita clase dominante americo-europea y a su organización armada privada, la OTAN, no le tembló el pulso ni tuvo problemas legales a la hora de descuartizar salvajemente Yugoslavia o propiciar la escisión de Kosovo de Servia. Sin embargo, niega legitimidad a las repúblicas de Donbass y a los referendums en Lugansk, Donetsk, Jersón y Zaporiyia, territorios históricamente pertenecientes a Rusia y cuya población es mayoritariamente rusa. Población que, por cierto, parece estar encantada de reintegrarse en la Madre Rusia y defenderla.





Voluntarios acuden a la oficina de alistamiento militar en Chechenia antes de ser siquiera convocados.