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29 septiembre, 2022

"Sólo producen si colaboran"

 

Al producir, los hombres no están sólo en relación con la naturaleza. Sólo producen si colaboran de cierta manera e intercambian sus actividades. Para producir, establecen entre sí lazos y relaciones bien determinadas: su contacto con la naturaleza, o dicho de otra manera, la producción, se efectúa únicamente en el marco de estos lazos y de estas relaciones sociales”.

Marx, Trabajo asalariado y capital (1847)


"El lobby de la guerra ha eliminado el puente entre la UE y Rusia, y se ha asegurado de que los países europeos ya no tengan medios para volver a obtener gas ruso y salvar sus economías. Como señaló sarcásticamente el primer ministro húngaro, Viktor Orban, las compañías petroleras estadounidenses se han convertido en “especuladores de la guerra”. EEUU no solo reemplazó al proveedor de energía ruso, sino que también está obligando a los europeos a pagar entre 8 y 10 veces el precio contratado con Gazprom”.

M. K. Bhadrakumar - INTERNATIONALIST 360° - 28/09/2022






Los líderes de las repúblicas de Donbass y de las regiones de Jersón y Zaporozhie llegan a Moscú para formalizar la adhesión a Rusia


Los líderes de las repúblicas autoproclamadas de Donetsk (RPD) y de Lugansk (RPL) y de las regiones de Jersón y Zaporozhie han llegado la noche de este miércoles a Moscú para formalizar la adhesión a Rusia tras los referéndums celebrados en los cuatro territorios, comunicó el jefe adjunto de la Administración de Jersón, Kiril Stremoúsov.



En una foto adjuntada por el funcionario, que tomó tras aterrizar en la capital rusa, se ve al líder de la RPD, Denís Pushilin, al jefe de la Administración cívico-militar regional de la región de Jersón, Vladímir Saldo, y al representante de la región de Zaporozhie, Yevgueni Balitski. El líder de la RPL, Leonid Pásechnik, no aparece en la imagen.


Este martes finalizaron las consultas sobre la adhesión a Rusia de las repúblicas de Donbass y de las regiones de Jersón y Zaporozhie. La mayoría de los participantes votó a favor de la incorporación de estos territorios al país euroasiático. Tras darse a conocer los resultados, los líderes se dirigieron al presidente ruso, Vladímir Putin, con la petición de incorporar los territorios a Rusia.


MONCADA – 28/09/2022






24 septiembre, 2022

Vamos a formar parte de Rusia. ¡Estamos felices, claro! — Loam

 


Graham: Hola, ¿cómo va?

Chica: ¡Maravillosamente!

Graham: ¿Y qué significa este día para ti?

Chica: Es un día significativo, diría yo, vamos a

formar parte de Rusia. ¡Estamos felices, claro!



Rusia, referendums mediante, suma a su vasto territorio 100.000 kilómetros cuadrados [lo cuál equivale a una superficie mayor que la de Portugal] y 5 millones de personas. Eso implica, entre otras cosas, la creación de un nuevo distrito militar de la Federación Rusa que tendrá frontera con la OTAN-colonizada Ucrania.


Convertida en mera herramienta de propaganda, la prensa occidental se esfuerza en silenciar, tergiversar o simplemente inventar "la noticia". Más tarde, los hechos probados vienen a desmentir la canallesca tergiversación, pero eso les da igual, ya están urdiendo la próxima. La información continúa estando, junto con Assange, encarcelada en las lucrativas y "democráticas" mazmorras del imperio de la mentira y la mordaza.


Los gobiernos del OTANstan se lavarán las manos, como la esperpéntica Ursula von der Leyen, cuando el castillo de naipes sobre el que han erigido su realidad virtual comience a derrumbarse sobre el tapete de la muy terrena realidad. Culparán a Putin, a Rusia, a los rusos, a los comunistas, a todos y a todas menos a sí mismos y a sus desastrosas políticas. Culparán a Rusia del catastrófico efecto que las sanciones, impuestas por EEUU y acatadas servilmente por la UE, han tenido principalmente sobre Europa. Culparán, digo, porque lo peor aún está por venir, y porque, cuando llegue, intentarán encauzar y desviar la ira y el descontento social hacia los mismos chivos expiatorios a los que hoy apuntan los cañones de la OTAN y sus inefables medios de desinformación.


A esta hipócrita clase dominante americo-europea y a su organización armada privada, la OTAN, no le tembló el pulso ni tuvo problemas legales a la hora de descuartizar salvajemente Yugoslavia o propiciar la escisión de Kosovo de Servia. Sin embargo, niega legitimidad a las repúblicas de Donbass y a los referendums en Lugansk, Donetsk, Jersón y Zaporiyia, territorios históricamente pertenecientes a Rusia y cuya población es mayoritariamente rusa. Población que, por cierto, parece estar encantada de reintegrarse en la Madre Rusia y defenderla.





Voluntarios acuden a la oficina de alistamiento militar en Chechenia antes de ser siquiera convocados.









07 septiembre, 2022

¡Good Morning Donetsk..! — Alejandro Kirk

 

Plaza de Lenin (Donetsk)


LA HAINE – 07/09/2022


En Donbás causan risa las afirmaciones del presidente-comediante Zelenski, que los rusos se bombardean a sí mismos y a su propia gente para culpar a Kiev


Desde Donetsk, el reportero Alejandro Kirk describe la vida cotidiana en esa ciudad asediada por la artillería ucraniana, y la esperanza de muchos en la zona del Donbás, de que Rusia responda con más energía y decisión hacia el centro del poder del régimen ucraniano, en Kiev.


"Buenos Días Donetsk", como los matinales de televisión (o la película sobre la guerra de Vietnam), es el chiste entre los pocos corresponsales extranjeros que permanecen aquí: buenos días, buenas tardes y buenas noches a cañonazos.


El área urbana de Donetsk es uno de los lugares más acosados por la artillería ucraniana en el Donbás: con estruendos nos despertamos y vamos a la cama de noche. Con estruendos disfrutamos de un café o una cerveza, o de un paseo por los muchos parques de la ciudad y sus hermosos lagos artificiales, todo de la era soviética. Con estruendos escribo estas líneas. En cualquier momento el estruendo puede caer en tu cabeza.


En cada uno de esos estruendos hay una casa, un edificio, un mercado destruidos, personas heridas o muertas. Siempre civiles. Esto ocurre diariamente desde 2014 en toda la periferia de la ciudad, y ahora incluye el centro, donde están las instituciones estatales, muchas escuelas, universidades, hospitales, centros comerciales, hoteles.


En promedio, todos los días alrededor de 300 proyectiles de obuses, cohetes y misiles se descargan sobre Donetsk y sus alrededores. Hay cuentas de Telegram que informan en minutos de cada ataque, precisando destino, origen, calibre y consecuencias.


Los artilleros ucranianos son precisos. En la periferia destruyen inmuebles todos los días pero en el centro eso rara vez ocurre, excepción hecha de dos escuelas y el edificio administrativo central.


Los proyectiles caen siempre cerca. Cerca del Teatro, de los hoteles principales, del Parlamento, de los restaurantes y cafés, de la casa de Gobierno. Rompen vidrios, matan uno que otro de los pocos transeúntes, y mantienen vivo su mensaje: podemos golpear donde queramos y a la hora que nos dé la gana.


Objetivos especiales de Ucrania son los servicios básicos: agua, electricidad, comunicaciones. Se trata de un castigo a la población civil, principalmente, porque rara vez golpean objetivos militares. Si lo hicieran, sería más fácil para las fuerzas rusas y las milicias de Donetsk ubicar el origen del fuego y destruirlo. Según informaciones oficiales, gran parte del fuego viene de zonas urbanas, pobladas, que sirven de escudo humano.


En Donetsk, en cambio, no hay artillería ni puestos de combate en residencias o escuelas. En realidad no se ven en ningún lado, y cuando se escuchan disparos, principalmente de los lanzacohetes múltiples Grad, emplazados en camiones, es desde las zonas rurales aledañas.


Todos sabemos que el fuego viene del oeste, de las zonas muy cercanas aun bajo control ucraniano. Los automóviles se estacionan preferiblemente en el lado oriental de los edificios, y por ahí es más seguro caminar. Un periodista ruso me comentó que en San Petersburgo (Leningrado) aun hay carteles callejeros, de la época de la Guerra, sobre el lado más seguro de la calle, opuesto a la dirección del fuego alemán.


El viernes 2 de septiembre, cerca de las 19 horas cayeron cinco proyectiles en pleno centro. El ruido es enorme y uno sabe a donde ir a reportear. Camino dos cuadras y encuentro una mujer anciana muerta frente al Parlamento, su hija desesperada. Dos cráteres en la avenida principal de la ciudad, que es flanqueada por jardines de rosas; Donetsk se enorgullece de ser "la ciudad de las rosas".


Hago un "standup" rápido y lo envío al canal por Telegram, con las imágenes de la destrucción y el cuerpo tapado de la víctima.


Caminamos dos cuadras más y llegamos al arbolado y bien mantenido boulevard Pushkin, zona de restaurantes y cafés. Dos cráteres más alrededor del Teatro Dramático. El quinto impacto fue en el tope de un edificio alto. Llegan los servicios de emergencia, los especialistas militares, comienza inmediatamente la reparación de los cables del trolley, y observo con deleite (si cabe) a dos chicas fumando relajadas en el porche de un restaurante, a unos 20 metros.


Otro "standup", imágenes de los vidrios quebrados del teatro, de las esquirlas de metralla repartidas por todos lados. Nuevo envío al canal, fin de la jornada, por ahora.


Nos vamos a otro restaurante cercano, llamado Happy Life, popular entre los periodistas, y bebemos una cerveza para comentar. Es una terraza frente al Boulevard. Está semiocupado, hay varios soldados con sus novias o esposas, conversan, ríen. La vida sigue, y uno piensa que gente asi es imbatible, pero hay señales de que la paciencia se va a agotando.


"¿Por qué Rusia no acaba de una vez con esto?"


Recorremos habitualmente zonas semiaisladas o descuidadas de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk. Son pequeñas comunidades recién liberadas a las que no llega aun la asistencia humanitaria organizada y sistemática. Gente que no tiene nada, ni puede ir a ninguna parte, y a quienes llevamos una modesta ayuda en alimentos y agua en un furgón Uaz ("Bujanka") comprado por el periodista ruso Nikita Tretyakov con ese único fin.


La ayuda se financia con contribuciones privadas de usuarios del canal Telegram de su agencia de noticias Regnum. El proyecto lleva tres meses y hemos hecho hasta ahora 18 viajes, a menudo por zonas minadas y bajo ataque constante. Casi siempre nos guían soldados de las milicias que encontramos por ahí, y que conocen bien el terreno, para evitar las minas dejadas allí por los ucranianos.


En el trayecto, reporteamos. Hablamos con las personas, casi nunca con funcionarios. Nos cuentan que muchas veces han podido sobrevivir porque los soldados rusos y milicianos comparten con ellos sus raciones de comida y agua. Este solo hecho, reiterado, marca una diferencia notable con el comportamiento de los batallones nazis y de las tropas ucranianas.


Hay agradecimiento, pero también pena. Han perdido mucho, y tienen urgencia en rehacer sus vidas. La pregunta que se va repitiendo más y más es: "¿Por qué Rusia no acaba de una vez con esto?"


Esta misma pregunta se hace aun más urgente en la región de Zhaporozhye, donde se ubica la central nuclear más grande de Europa, construida por la Unión Soviética en los años 80, y que desde hace tres semanas es objeto constante de ataques ucranianos, e incluso intentos de apoderarse de ella por sorpresa.


En todos lados causan risa las afirmaciones del presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, que los rusos se bombardean a sí mismos y a su propia gente para culpar a Kiev.


La escala de este conflicto es pequeña, si se quiere ver así. Rusia no ha comprometido más de 150 mil soldados profesionales (de 900.000 que componen su ejército), que van lentamente venciendo a una fuerza numéricamente muy superior. No ha usado Moscú todavía su inmenso poder militar.


Para dimensionar la escala, conviene retroceder a agosto-septiembre de 1943, cuando la misma zona de Zaporozhye era escenario de la batalla por el rio Dnieper, entre soviéticos e invasores alemanes. El frente se extendía por 1300 kilómetros. En la batalla participaron cuatro millones de soldados y murieron cerca de 400 mil en menos de un mes de combates.


"Cuatro misiles a la Rada (Parlamento) y a los bancos en Kiev y esto se acaba", me dijo un vecino de Pervomaisk (Primero de Mayo) en la RP de Lugansk, tras un insólito ataque a un edificio residencial, un cohete Himars de la OTAN, que destruyó nueve pisos de un solo golpe.


El vocero militar de Donetsk, Eduard Basurin admite que los nuevos obuses de 155 mm y los lanzacohetes múltiples Himars presentan un problema que no tiene solución táctica: son de alta movilidad, se disparan de distancias lejanas y es muy difícil ubicarlos. Por eso, dijo, la respuesta se concentra en los depósitos de municiones y bases militares.


Para el Jefe de Gobierno de la RP de Donetsk, Denis Pushilin, el dilema de los nuevos armamentos de la OTAN en manos ucranianas plantea la necesidad de ampliar la zona de seguridad de la república a por lo menos 70 o incluso 130 kilómetros de las fronteras. O sea, cerca de Kiev.


Moscú asegura que todo va de acuerdo a su plan, y que se cumplirán todos sus objetivos, sea por negociaciones o por la fuerza: desnazificación, desmilitarización y neutralidad de Ucrania. Para Rusia, esta es una "operación militar especial" limitada, no una guerra total, que involucraría la movilización de reservas y un ataque frontal a todo el territorio ucraniano.


Tan es así, que en el curso de la Operación, el ministerio de Defensa ruso ha organizado juegos militares internacionales y una conferencia internacional de seguridad y defensa, y en estos días tienen lugar maniobras combinadas de amplio alcance en el extremo oriente, con participación de varios países, incluida China.


La facilidad aparente con que la artillería ucraniana golpea, está al parecer destinada a crear la impresión mediática de que han logrado detener el avance ruso, que están recuperando territorio, y que ellos tienen la iniciativa estratégica. Tal era la convicción de un grupo de periodistas occidentales que llegó hasta la zona en dias pasados, para unirse a un tour del Ministerio de Defensa ruso en el Donbás y Zaporozhye.


En el campo de batalla, sin embargo, los intentos de contraofensiva han fracasado, incluidas dos incursiones de comandos a través de un lago para apoderarse por sorpresa de la Central Nuclear, coincidiendo con la visita de una comisión investigadora de la Agencia Internacional de Energía Atómica de la ONU, presidida por el argentino Rafael Grossi.


Ucrania heredó de la URSS una industria potente, asi como tecnología y ciencia avanzadas, pero hoy es un país empobrecido por 30 años de abandono, saqueos, corrupción y desindustrialización. Es visible cuando se recorren los territorios hoy controlados por Rusia. El país depende enteramente de Occidente para pagar sueldos y salarios, y mantener la guerra. En los últimos seis meses ha recibido -en calidad de préstamos y ventas- asistencia similar a todo el presupuesto militar anual de Rusia.


No obstante, todas las consideraciones geopolíticas carecen hoy de importancia para los ciudadanos comunes que viven bajo el azote de la artillería. Como muchos, el primer secretario del Partido Comunista de Donetsk, Boris Litvinov, opina que Rusia debe aumentar la fuerza del ataque y dirigir su estrategia hacia donde se toman las decisiones: Kiev. Para Litvinov, Ucrania ha demostrado que es un Estado que no justifica su existencia, y debe ser desmantelado cuanto antes.


Muchos por aquí coinciden con él.


Alejandro Kirk es corresponsal de HispanTV en Donbás.



19 agosto, 2022

La masacre de Odesa: el crimen de los nazis ucranianos sigue impune 8 años después

 



SPUTNIK – 02/05/2022


El 2 de mayo del 2014 Ucrania vivió una de las peores escenas de terror desencadenadas por el golpe de Estado en Kiev y la llegada al poder de fuerzas ultranacionalistas. Decenas de personas de procedencia rusa fueron incineradas vivas y sus cuerpos profanados por grupos radicales de derecha, un crimen que aún hoy sigue impune.


Las autoridades de la ciudad ucraniana de Odesa impusieron un toque de queda que duraría desde la noche del 1 de mayo hasta la mañana del 3 de mayo. De esta manera quedaron cancelados todos los eventos conmemorativos de la tragedia que algunos grupos ultranacionalistas de Ucrania tildan de "festejo".


Por el contrario, en Moscú cientos de personas organizaron una marcha de homenaje a las víctimas de los radicales ucranianos. Previamente, desde el Ministerio de Exteriores ruso aseguraron que Rusia buscará castigar a los criminales que permitieron y ejecutaron la masacre, que aún siguen impunes desde el 2014.


"Kiev y los países occidentales hacen la vista gorda, así como la hacen en general con el neonazismo que se extiende por Ucrania como un cáncer. Nunca olvidaremos este terrible crimen. Buscaremos identificar y castigar a todos los implicados en esta tragedia", María Zajárova, portavoz de la Cancillería rusa.


¿Qué pasó en Odesa?


Tras el golpe de Estado de febrero del 2014 en Kiev y la implementación de leyes discriminatorias hacia la población rusa de Ucrania, en todo el sur y este del país —mayoritariamente rusoparlante— se llevaron a cabo masivas manifestaciones contra el nuevo Gobierno. En la ciudad sureña de Odesa, cientos de activistas no reconocieron a las nuevas autoridades y tomaron la llamada Casa de los Sindicatos.


El 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, una multitud marchó por las calles del centro de la ciudad con pancartas que decían "Poder popular" y "El fascismo no pasará". Al día siguiente, la situación se tornó violenta.


Tras previos enfrentamientos en las calles aledañas y con la total ausencia de fuerzas policiales, grupos de radicales de derecha, ultras futbolísticos y paramilitares de la organización neonazi Pravi Sektor (Sector Derecha) reprimieron las protestas antigubernamentales armados con palos, mazos y manoplas. Los activistas, defensores de los derechos de la población rusófona, se refugiaron en la Casa de los Sindicatos, lo que para muchos resultó ser fatal. Una multitud ultranacionalista comenzó entonces a arrojar piedras y cócteles molotov contra la Casa de los Sindicatos, provocando un incendio que rápidamente comenzó a extenderse por todo el edificio.


Como resultado, 31 personas murieron atrapadas mientras ardía el edificio. Los cuerpos de varias víctimas fueron posteriormente profanados. En total, en los enfrentamientos fallecieron 48 personas, 46 de las cuales eran activistas de origen ruso.


Mientras algunos de los presentes procuraban ayudar a quienes intentaban escapar de las llamas, otros elementos más radicales golpeaban a cuantos salían del edificio. Las unidades de bomberos que acudieron a la llamada de socorro fueron incapaces de extinguir el fuego de manera efectiva, dado que un gran número de ultranacionalistas les impidieron acercarse.


Desenlace fatal


Las protestas anti-EEUU y anti-nazis se sucedían en el puerto de Odessa, cada vez con mayor participación de personas no sólo de origen ruso, sino también de antifascistas ucranianos. Ante esta situación, el nuevo gobierno central, copado hasta la médula por elementos neofascistas, no quiso reprimir con el ejército porque estaba intentando dar una imagen de país "europeo que respeta los DDHH", por lo que decidió enviar batallones de ultranacionalistas para atacar a las manifestaciones e impedir que la gente siguiera saliendo a la calle.


Ante la pasividad policial, hubo palizas, persecuciones, linchamientos y finalmente el ataque a la Casa de los Sindicatos. Como resultado, 31 personas atrapadas que se habían refugiado en el lugar murieron abrasadas mientras el edificio ardía. Los cuerpos de varias víctimas fueron posteriormente profanados. En total, en los ataques fallecieron 48 personas, 46 de las cuales eran activistas de ascendencia rusa. A día de hoy, pese a las numerosas pruebas, ninguno de los ultranacionalistas involucrado en la masacre ha sido llevado ante la justicia.





































Estos criminales acontecimientos dieron inicio tanto a la proclamación de las repúblicas populares del Donbass como al referéndum mayoritariamente ganado por la población rusófona en Crimea. Ambas regiones temían verse atacadas por los nazis cada vez más incrustados en el ejército ucraniano. Crimea se salvó porque pasó a ser parte de Rusia, pero los rusodescendientes de Donetsk y Lugansk soportaron una guerra de 8 años que desde 2014 causó más de 14.000 muertos.


La organización nacionalista ucraniana Pravy Sektor


Pravy Sektor (Sector Derecho) es una organización política y paramilitar ucraniana. Sus orígenes se remontan a los movimientos nacionalistas del siglo XX y en su panteón de héroes cuenta con colaboradores nazis como Stepán Bandera y Román Shujévych. Esta organización jugó un papel crucial en el golpe de estado propiciado por EEUU en Kiev en 2014. Sus miembros protagonizaron violentas ofensivas y tomaron edificios administrativos. Luego reprimieron las protestas en el este de Ucrania, lo que precipitó el conflicto armado en la región. El Tribunal Supremo de Rusia la calificó como una organización extremista y prohibió sus actividades en el país.


Para más información y análisis de esta matanza: https://ersieesist.livejournal.com/813.html?nojs=%20una



18 junio, 2022

Ucrania bombardea Donetsk, incluido un hospital de maternidad, y culpa a Rusia — Eva K. Bartlett

 


El 13 de junio, Ucrania desató un torrente de bombardeos sobre Donetsk, matando a seis civiles, incluido un niño, e hiriendo a decenas. El bombardeo ucraniano comenzó por la mañana, se reanudó por la tarde y continuó intensamente durante otras dos horas por la noche. Una serie ensordecedora de explosiones en toda la ciudad aterrorizando a los residentes, impactando en infraestructuras civiles, edificios residenciales e industriales, una gasolinera, hospitales, escuelas y un jardín de infancia.


Los lugareños dicen que este fue uno de los bombardeos más fuertes de Donetsk desde 2014. El Ministerio de Relaciones Exteriores de la RPD informó que, en términos de densidad, potencia y duración, no se registró un ataque semejante contra la capital de la RPD durante todo el período del conflicto armado. Uno de los hospitales alcanzados fue una maternidad con docenas de pacientes en su interior, afortunadamente las mujeres se refugiaron en el sótano al inicio del bombardeo, por lo que ninguna de ellas murió, como podría haber sido de haber estado en el ginecólogo de parto u otras dependencias del último piso.


Ese es el techo del hospital de maternidad. Siempre vemos estos reportajes occidentales culpando a los rusos de ataques aéreos a hospitales, reportajes que resultan ser engañosos montajes, pero este es un proyectil real disparado por las fuerzas ucranianas que entró a través de ese enorme agujero en el techo que puedes ver aquí.


Una de las pocas menciones de estos bombardeos en los medios corporativos distorsiona la opinión pública con su titular: "La artillería ucraniana ataca a los separatistas respaldados por Rusia". The Guardian, un día después de los atentados, tuvo la audacia de "informar" sobre unos meros bombardeos ucranianos en la ciudad, eludiendo mencionar las muertes y el escandaloso ataque al hospital de maternidad. Algunos medios llegaron incluso a afirmar que los bombardeos del 13 de junio fueron realizados por Rusia.


Hay que tener en cuenta que estos son los mismos medios corporativos occidentales que gritaron durante semanas en marzo que Rusia había bombardeado un hospital de maternidad en Mariupol matando a tres personas. La realidad fue que, antes del supuesto bombardeo, a fines de febrero, las fuerzas nazis ucranianas de Azov habían expulsado al personal del hospital, militarizándolo y organizando una patraña* que incluía la activación de explosivos para incriminar a Rusia. Una de las estrellas involuntarias de la propaganda, una joven llamada Marianna, declaró más tarde que no hubo ningún ataque aéreo y que ella y otras mujeres fueron filmadas sin previo aviso por un periodista vestido con uniforme militar y con casco.


Así como era de esperar la falta de información de los medios occidentales sobre los bombardeos en Ucrania, también lo es la débil condena de la ONU, cuyo portavoz calificó el bombardeo de la maternidad de Donetsk de "extremadamente preocupante", mientras que del falso bombardeo de Mariupol, el secretario general de la ONU tuiteó enfáticamente "el ataque de hoy a un hospital en Mariupol, Ucrania, en el se encuentra una maternidad y niños, es espantoso".


Incluso ahora, días después del intenso bombardeo de Donetsk y el hospital de maternidad por parte de Ucrania, los medios y los políticos occidentales guardan silencio sobre el sufrimiento y las muertes acaecidas en Donetsk, no se ajusta a la narrativa occidental, por lo que lo tergiversan los hechos o simplemente no informan en absoluto sobre los mismos, permitiendo que Ucrania continúe cometiendo crímenes de guerra.


Enlaces relacionados:


https://www.rt.com/russia/557201-kiev...

https://twitter.com/KyivIndependent/s...

https://tass.com/world/1464259

https://news.un.org/en/story/2022/03/... 

https://twitter.com/antonioguterres/s...


*Mariupol hospital hoax


https://t.me/mod_russia_en/115

https://t.me/waronfakesen/12

https://www.mintpressnews.com/mintpre...


*Volnovakha Physician: Ukrainian forces occupied the hospital, mined the ICU entrance

https://www.youtube.com/watch?v=ETPmD...

https://ingaza.wordpress.com/2021/03/...




29 abril, 2022

Ucrania bombardea el mercado de Sokol, en Donetsk

 

Fergie's Lighter – 28/04/2022

  Traducción del inglés: Arrezafe


Un día más en la horrible realidad del pueblo sitiado de Donbass.


Donestk, República Popular de Donestk — A quien esto escribe le tomó menos de un día en la RPD para presenciar cómo Ucrania bombardeaba intencionadamente a civiles.


Esta tarde, mi colega periodista Eva Bartlett y yo visitamos el mercado Sokol, en el distrito de Kirovsky, un distrito residencial al oeste de Donetsk.


Por la mañana, a las 11:40 am, hora de mayor tránsito humano, las fuerzas ucranianas, a pocas millas de distancia en Krasnogor, dispararon 10 misiles Grad contra el mercado. Inicialmente se informó de dos muertos, finalmente fueron cinco: una mujer de unos 50 años que trabajaba en el mercado y un hombre de unos 60 años, maestro local, que estaba comprando útiles para su clase de mecánica. Al menos 23 más resultaron heridos, incluida una mujer que ya era refugiada de Mariupol, empleada en un puesto de ultramarinos del mercado, y dos adolescentes. Nuestro taxista, del distrito de Kirovsky, que nos llevó al mercado, nos esperó y nos llevó de regreso a la ciudad, nos dijo que el anciano muerto había sido su maestro en la escuela secundaria.


Un proyectil impactó contra esta tienda situada en el área de materiales de construcción del mercado.


En este barrio no hay presencia militar alguna, ni base, ni soldados, nada. Gennady Andreevich, un empleado de la comisión de seguridad del vecindario, lo llamó un distrito muy "sereno", en el que sólo hay este mercado, una franja de tiendas, un parque y varios edificios residenciales de la era soviética. El lugar ha visto huelgas constantes y sostenidas desde 2014, a veces casi todos los meses. Uno de los edificios residenciales fue atacado hace tan solo dos semanas. Este tipo de mercados son el punto central de reunión social, comercio y empleo para la gran mayoría de los trabajadores de la cultura rusa, que no pueden permitirse el lujo de divertirse en los centros urbanos más suntuosos desarrollados por el capitalismo. Los perpetradores de estas atrocidades piensan implícitamente que los ojos de los medios de comunicación burgueses nunca ponen su atención en los pobres que, como tales, son blanco regular de sus ataques.


Esta mujer murió en el bombardeo. Las autoridades tuvieron que atender a los heridos antes de poder retirar su cuerpo.


El sonido de fondo la artillería rusa/RPD respondiendo a los ataques y bombardeando las instalaciones militares ucranianas, se escuchaba constantemente mientras permanecimos allí.


Por desgracia, lo que presenciamos hoy se ha convertido en algo rutinario para los ciudadanos de Donetsk y más allá de Donetsk. Este es solo un ejemplo puntual de lo que estas personas padecen día tras día. “No hay absolutamente ninguna razón militar para atacar lugares como este. Hacen esto para infundir miedo en nuestros corazones”, dijo Gennady Andreevich, “pero no funciona”. De hecho, a pesar de los 8 años de ataques, y ahora las interminables restricciones, el aislamiento y las sanciones, incluido el racionamiento de agua corriente a unas pocas horas por la noche, esta ciudad de más de un millón continúa con su vida; las tiendas permanecen abiertas, el transporte público funciona y la población está unida en su voluntad de resistir a sus atacantes.


Este es el lugar más dañado por el bombardeo que hirió a varias personas cuya sangre pude verse en el suelo. Un soldado DPR recoge pruebas. En primer plano, un fragmento de la carcasa del misil depositado en una caja.


El sistemático borrado occidental de la masacre del pueblo en Donbass a manos de los fascistas ucranianos, es una absoluta vergüenza. Algo que desde luego cabe esperar de la mayoría fuertemente propagandizada de la población occidental, atiborrada y adoctrinada por los reaccionarios medios corporativos, pero el silencio y la falta de claridad por parte de la "izquierda" occidental es sorprendente. La población civil de Donbas ha sido implacablemente asaltada por mercenarios fascistas de los Estados Unidos y la OTAN durante casi una década, sin embargo, la rusofobia implícita de una “izquierda” profundamente dañada por décadas de ingeniería social anticomunista la deja confundida, incapaz de ver que la población de Donetsk, Lugansk y, ciertamente, todos los rusos en Ucrania, son los íntegros portadores de la antorcha de la resistencia.


Gennady Andreevich nos acompañó en nuestro recorrido por la matanza, nos mostró la calma de los alrededores y señaló una serie de lugares cercanos que ya habían sido bombardeados en los meses y años anteriores, incluida su propia oficina administrativa en marzo pasado. Dos de sus compañeros de trabajo murieron en ese ataque. Hoy, en un momento de nuestra conversación, me miró severamente y dijo: "Tarde o temprano, quienes están haciendo esto lo pagarán".


Maestro de mecánica de la escuela secundaria local muerto en el bombardeo.


Que así sea, y que aquellos que reivindican la bandera del antiimperialismo se sacudan el polvo de los ojos y reconozcan que las armas que con nuestros impuestos envían a Ucrania, fruto de la confusión política y la ambivalencia, han sido y seguirán siendo disparadas sobre personas que solo quieren vivir en su propia tierra. Que vean que la lucha de Donbas es una pieza fundamental de la lucha global contra el imperio más depravado de la historia humana: el de la maquinaria de guerra de los Estados Unidos, de todos sus tentáculos y de sus aliados.