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21 agosto, 2018

"¿En qué planeta cree Riechmann que vive?" ——— Luis López




ELOTRO - 20 agosto / 2018/ Diario

-¿Cómo se pueden ignorar los antagonismos de clase?
-Su respuesta fue: ‘Podría caerle un bofetón’
Y él dio fin a la voz y principió nuevos sollozos…


Jorge Riechmann: “Lo que ni siquiera parecemos ver son las dinámicas sistémicas que se vuelven incontrolables, los modos de vida aberrantes que se vuelven incuestionables, las cosmovisiones disfuncionales que se vuelven intocables…Todo lo que falsea aquel planteamiento binario (lo que no resuelva la tecnología lo hará la voluntad política) que literalmente no sirve para nada.

Y otro ejemplo cercano: ¿se puede tener más y mejor voluntad política que la ministra Teresa Ribera? Les aseguro que no (la conozco personalmente). Y sin embargo, su flamante Ministerio de Transición Ecológica (creado por el gobierno de Pedro Sánchez en la primavera de 2018) no conseguirá nada de lo que de verdad necesitaríamos para evitar la catástrofe en curso. Así de fuertes son las constricciones sistémicas, así de pegajosa la inconsciencia humana…”

No me canso de leer y de aprender de Riechmann, ‘tratar de comprender, tratar de ayudar’ se llama su blog y es lema que en mi opinión él cumple sobradamente, aunque en mi caso mucho me temo que en sentido contrario del que él pretende.. Riechmann comparte con nosotros gracias a su estimable generosidad no sólo sus obras, conferencias, charlas e innumerables lecturas sino que además nos aporta ‘datos e informaciones’ de carácter personal sobre amigos y conocidos, sin ocultar como suele hacer la mayoría de sus ‘prudentes colegas’ de la tribu de los intelectuales mercenarios: nombres, valoraciones y tipo de relación (Y es que en el Mercado intelectual y artístico no es conveniente cerrar ninguna puerta ‘con presentes o futuras posibilidades de negocio’ ni ganarse más enemigos que los inevitables por fuerza mayor).

En los párrafos de arriba Riechmann nos confiesa que ‘conoce personalmente a la ministra de ‘Transición Ecológica’ Teresa Ribero (fue profesora como él en la UAM), a la que por ello otorga, ‘porque puede otorgar’, un sobresaliente en cuanto a: ‘tener más y mejor voluntad política’ para combatir ‘la catástrofe ecológica en curso’. Y precisamente estas son las cositas que nos ‘ayudan a comprender’ por qué un tipo tan culto y erudito puede al mismo tiempo razonar ‘políticamente’ del modo más infundado e incoherente o sea como un auténtico zoquete (porque hoy por hoy aún me resisto a creer que se trate de otro listillo sinvergüenza más).

Para conocer la ‘más y mejor voluntad política’ de la tal Teresa Ribero, a la que servidora no tiene el disgusto de conocer personalmente aunque yo también trabajé durante unos años para la UAM, no hay más que remitirse a su ‘práctica’ política anterior (el historicismo que no falte) a su reciente nombramiento de ministra por el presidente del gobierno PPSOE Pedro Sánchez. Y es entonces que descubrimos, digo nosotros los don nadie que nunca tendremos conocidos que lleguen a ministro, que el currículum de la individua no tiene desperdicio ‘político’:

Entre 2008 y 2011 asumió la Secretaría de Estado de Cambio Climático en el gobierno PPSOE de Zapatero.
Ribera, como buena trepa en las paredes y cimas de todo tipo de burocracias institucionales, es también, según la fuera de toda sospecha enciclopedia neoliberal Wikipedia, miembro de distintos consejos asesores entre los que destacan el consejo de Liderazgo Global de la United Nations Sustainable Development Solutions Network (UNSDSN), el consejo asesor global en cambio climático del Foro Económico Mundial, y el de la iniciativa Momentum For Change de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC); pertenece al consejo internacional del BC3, al consejo asesor del Institut pour la Recherche du Développement (IRD) y a los patronatos de Fundipax y la Fundación Alternativas… ¡coño, coño, coño…!

Vaya, vaya… dejemos a un lado su pertenencia al pestilente clan Zapatero (lean aquél artículo de Chirbes publicado en... Alemania) y centrémonos en la Fundación Alternativas, esa misma Fundación de ‘izquierda’ a la que pertenecen desde su creación en 1997 gente con la cualidad acreditada de: ‘tener más y mejor voluntad política’ para combatir ‘la catástrofe ecológica en curso’, como por ejemplo: Felipe González, Manuela Carmena, Joaquín Almunia, Joaquín Estefanía, Ignacio Escolar, Diego López Garrido, José María Maravall o Nicolás Sartorius… en fin, creo que la lista no necesita glosa, son todos ellos sicarios del Sistema y de los cuales no cuesta mucho demostrar lo que para cualquiera mínimamente informado (‘Nuestra ignorancia de los hechos falsea nuestra concepción de lo real…’), que tenga tiempo ‘libre’ para ello, está y estuvo de manifiesto incluso gracias a los propios medios de desinformación que sustentan al Régimen PPSOE…

En fin, no voy a perder un minuto en hacer un picadillo Prisa-PPSOE incluyendo al, en este caso, ‘colaboracionista’ Riechmann, pero uno se pregunta si el ‘erudito’ Riechmann no se tendría que plantear reducir un poquitín sus horas dedicadas a la compulsiva nutrición puramente libresca, intelectual (¡No vivas solamente encastillado en el cerebro con la cosa mistificada que te lleva a perder de vista la cosa real!) y dedicar ese tiempo digamos ‘sobrante’ a ‘ayudarse a sí mismo’ y enterarse un poquito (observando y analizando la realidad de los hechos y no sólo las, en el mejor de los casos, volubles y efímeras ‘voluntades’ de sus ‘amistades peligrosas o beneficiosas’ y demás postreros de camaradas pertenecientes al negocio Eco-Bio), de para empezar y tener una base como decían en ‘Amanece que no es poco’, que tipo de lamentable sociedad dividida en clases con intereses antagónicos vive… o, como él mismo ha titulado, digo más o menos, una de sus últimas entradas en el blog: ¿En qué planeta cree Riechmann que vive, cierto que materialmente, no digo espiritualmente, tan bien acomodado?

ELOTRO

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10 mayo, 2018

"Ni el trabajo ni la naturaleza pueden mercantilizarse sin perjuicio de los seres humanos y de la biosfera" ---- Jorge Riechmann



Ni el trabajo ni la naturaleza pueden mercantilizarse sin perjuicio de los seres humanos y de la biosfera, para cuya supervivencia y bienestar han de darse ciertas condiciones independientes de la economía. Pero precisamente el capitalismo se caracteriza por mercantilizar los factores de producción trabajo, naturaleza y capital.



27 noviembre, 2017

“Pronto será demasiado tarde, advierten quince mil voces desde el mejor conocimiento científico hoy disponible” - Jorge Riechmann


Madrid sumergida en su propio y asfixiante vómito

Una implosión mayor y más rápida que en nuestras peores pesadillas
eldiario.es - 20/11/2017

El pasado mes de octubre se hacía pública en EEUU otra noticia más desde el frente de batalla de la guerra de las sociedades industriales contra la vida: se alertaba de una enorme mortandad de salmones en el estado de Washington, seguramente causada por contaminantes que resultan del tráfico rodado (polvo de desgaste de frenos, gasolina, gasóleo, fluidos tóxicos) . Uno de los ensayistas de referencia sobre cuestiones ecológicas, George Monbiot, que escribe regularmente en The Guardian, comentaba: 

“El mundo viviente está siendo machacado desde todos los ángulos y colapsa a una velocidad asombrosa. Tal es el efecto del crecimiento económico exponencial. El período de duplicación [del producto económico] es tan breve que vemos el colapso suceder ante nuestros ojos: insectos, salmones, tiburones (y casi todos los peces grandes), leones, elefantes, jirafas, anfibios, pájaros cantores, pingüinos... todos desaparecen mientras estamos mirando. Una implosión mayor y más rápida que en mis peores pesadillas. Pero ¿dónde está la urgencia política? ¿Las cumbres para hacer frente a la emergencia? ¿Las estrategias? Los gobiernos hablan de cualquier cosa excepto de esta catástrofe existencial, penetrada por la creencia religiosa de que el mercado de alguna manera lo resolverá. Cuando precisamente es ‘el mercado’ lo que está impulsando la catástrofe. El PIB es una medida de nuestro progreso hacia el desastre. En cuanto a los medios masivos, la consigna parecería ser ‘no mencionar la guerra contra el mundo natural’. Porque tan pronto como lo mencionas, el cuento económico se derrumba…”

Monbiot no exagera: ante la magnitud de la Sexta Gran Extinción que hemos puesto en marcha, si se descorre el velo que pone ante nuestros ojos el negacionismo generalizado de la cultura dominante, uno se queda anonadado, casi mudo. Ningún logro humano –artístico, tecnológico, filosófico, económico…– podría justificar lo que estamos haciendo a los seres vivos y a la entretejida trama de la vida en la Tierra. Creo que nada puede compensar todo ese sufrimiento, tanta devastación.

La destrucción de vida viene causada por diferentes factores que interactúan: la pérdida de hábitats, el cambio climático, el uso intensivo de plaguicidas y varias formas de contaminación industrial, por ejemplo, están diezmando las poblaciones de insectos y aves. Pero –nos dice uno de los grandes economistas ecólogicos del mundo, el canadiense William E. Rees “el motor general es lo que un ecólogo podría llamar el ‘desplazamiento competitivo’ de la vida no humana por el crecimiento inexorable de la empresa humana. En un planeta finito donde millones de especies comparten el mismo espacio y dependen de los mismos productos finitos de la fotosíntesis, la expansión continua de una especie necesariamente conduce a la contracción y extinción de otras. (Que los políticos toman nota: siempre hay un conflicto entre la población humana más su expansión económica y la ‘protección del medio ambiente’). 

Más seres humanos, más automóviles, más toallitas desechables, más granjas de cerdos y más turismo significa menos vida en la biosfera del tercer planeta del Sistema Solar. Por otra parte, sólo una fatal ignorancia de nuestra ecodependencia hace que pensemos que esa catarata de extinciones no nos afectará a nosotros mismos. No sólo a través de nexos causales bastante obvios (por ejemplo, la gran cantidad de cosechas que en todo el mundo dependen de la actividad polinizadora de insectos, aves e incluso murciélagos) sino, de forma más general, porque es el buen funcionamiento de los intrincadísimos ciclos biosféricos (bio-geo-químicos) lo que hace que el planeta Tierra sea un hogar favorable para nuestra especie. Nosotros formamos parte de la misma naturaleza que estamos degradando; la guerra nos la hacemos también a nosotros mismos.

Nada de esto es muy nuevo: esta guerra contra la vida se intensificó desde 1950 aproximadamente (el período que conocemos como la “Gran Aceleración”) y ha conducido a resultados tan estupefacientes como que  la mitad de los combustibles fósiles y muchos otros recursos utilizados por los seres humanos los hemos consumido apenas en los últimos cuarenta años –y encima con la distribución brutalmente desigual que es bien conocida . En 1992 la UCS (Union of Concerned Scientists, Unión de Científicos Comprometidos, una benemérita organización estadounidense sin fines de lucro) lanzó una primera “Advertencia a la humanidad de los científicos del mundo”. La firmaban en aquel año de la “Cumbre de la Tierra” en Río de Janeiro  más de 1.700 investigadores, entre ellos la mayoría de premios Nobel en ciencias que estaban entonces vivos . En el vigésimo quinto aniversario de aquella declaración histórica se ha hecho pública una segunda iniciativa, otra “ Última Llamada” que en este caso firman más de 15.000 investigadores e investigadoras de 184 países. La abrumadora mayoría de las amenazas y dinámicas destructivas descritas en 1992 continúan y casi todas “están empeorando de forma alarmante”.

La iniciativa procede de un equipo científico internacional dirigido por William Ripple, profesor de Ciencias Forestales de la Universidad Estatal de Oregón (EE.UU.). En un artículo publicado en la revista BioScience señalan que el bienestar humano se verá seriamente comprometido por el cambio climático, la desforestación, la mengua de acceso al agua dulce, la extinción de especies y el crecimiento de la población humana. “La humanidad no está tomando las medidas urgentes necesarias para salvaguardar nuestra biosfera en peligro”, avisan los científicos en la revista.

No hay nada de lo que valga la pena ocuparse que no esté en peligro, se nos dice que dijo Jimi Hendrix. Y Pier Paolo Pasolini, por aquellos mismos años: Siamo tutti in pericolo. “Pronto será demasiado tarde”, advierten quince mil voces desde el mejor conocimiento científico hoy disponible. Que este “World Scientists’ Warning to Humanity: A Second Notice” no caiga en saco roto: “Pronto será demasiado tarde para cambiar el rumbo de nuestra trayectoria fallida, y el tiempo se acaba. Debemos reconocer, en nuestra vida cotidiana y en nuestras instituciones de gobierno, que la Tierra es nuestro único hogar”.



30 octubre, 2016

"No nos equivoquemos con las preguntas morales"


«En ética ecológica, la gran cuestión moral no es “qué hago frente al contenedor de reciclaje”, sino “qué hago frente a la sede bancaria”. Lo que está detrás de la devastadora crisis ecológica que está arrasando la biosfera es la dinámica autoexpansiva del capital.»
Jorge Riechmann
Escrito completo en:  
http://vocesdelextremopoesia.blogspot.com.es/2016/10/peces-fuera-del-agua-de-jorge-riechmann_81.html

15 septiembre, 2015

AUTOCONSTRUCCIÓN (VII) / Jorge Riechmann




Se nos ofrece algo que parezca gobierno democrático aunque no lo sea, algo que parezca socialdemocracia aunque no lo sea, algo que parezca libertad aunque no lo sea, algo que parezca justicia aunque no lo sea, y desde luego algo que parezca sostenibilidad aunque no lo sea… El marketing pudre la cultura entera –y tiende a convertirse en la entera cultura de la “sociedad del espectáculo”.

...//...

La derecha llamada neoliberal –pero más bien habría que decir neoconservadora y paleoliberal— no solamente ocupó los gobiernos del mundo entero durante decenios: ocupó además las mentes y los corazones de la mayoría. Donde antes había valores como la igualdad, sólo cabía después el valor del dinero. La mayoría de la izquierda fue corrompiéndose mientras más se empequeñecía, y encanijándose mientras más se desnaturalizaba...

Terribles tiempos estos en que parece que todo espacio moral estuviera ocupado por los disvalores de la derecha y los valores fingidos de la pseudoizquierda. Decía el gran escritor portugués José Saramago –fallecido en junio de 2010– que, si había que calificar a nuestra época de alguna forma, el apelativo que cuadraba mejor era “la época de la mentira”. Es cierto pero incompleto: no sólo nos mienten –y mucho–, sino que nos autoengañamos obstinadamente.[1]

...//...

“El capitalismo cuenta con unos 500 años de existencia –unos 250 de capitalismo mercantil, seguidos por el capitalismo industrial de los últimos 250 años–, menos del 0’4% total de la existencia humana. (...) En esa pequeña fracción de la historia humana, la naturaleza cooperativa, atenta y dada a compartir, presente en el carácter humano, ha visto reducida su importancia, mientras que la competencia agresiva ha pasado a ser prominente a fin de promover un sistema basado en la acumulación de capital, así como para poder sobrevivir dentro de dicho sistema. De la mano del capitalismo se ha desarrollado una cultura cuyo epítome lo forman la codicia, el individualismo, la explotación de hombres y mujeres por parte de los demás y la competencia...”

[1] “¿Por qué hacen esas campañas?” [de lavado verde], se pregunta una de las expertas/os interrogadas por Conchi Piñeiro. “Porque la gente quiere creer eso. Eso es lo más problemático. A mí no me preocupa que [las empresas, las administraciones públicas, la publicidad comercial, etc.] digan mentiras. A mí lo que me preocupa es que la gente quiere creer esas mentiras. Porque no estamos dispuestos a renunciar al aire acondicionado, a los tres-cuatro coches por familia, etc.” (Piñeiro, Comunicación ambiental para el cambio social, op. cit., p. 297).

Jorge Riechmann. Autoconstrucción: la transformación cultural que necesitamos. Libros de la catarata. 2015