INTERNATIONALIST 360° – 28/04/2023
Traducción del inglés: Arrezafe
La maquinaria mediática de propaganda airea la cuestión de los crímenes de guerra sólo cuando sirve a los propósitos de la info-guerra de su agenda rabiosamente rusofóbica. Si no hay crímenes de guerra, el Occidente político nunca rehuye inventarlos, como lo demuestran décadas (si no siglos) de propaganda, verdades a medias, e incluso completamente fabricadas, que luego son virtualmente cimentadas por las llamadas instituciones de “justicia internacional”. como la CPI.
Por otro lado, la información clave sobre espantosos crímenes de guerra reales por parte de sus vasallos estados satélites, títeres del propio Occidente político, es suprimida, distorsionada, atribuida a otros o incluso justificada como “vale la pena”. Comprender la índole e intención de esta propaganda desvergonzada probablemente nunca haya sido más relevante que en el contexto del actual conflicto ucraniano.
A saber, el 24 de abril, el ejército ruso notificó que había atacado con éxito la posición de la 'Legión Georgiana', unidad paramilitar y/o mercenaria inserta en las fuerzas del régimen de Kiev, famosa por sus espantosos crímenes de guerra contra civiles rusoparlantes en el Donbass, así como prisioneros de guerra rusos. Según el portavoz del ejército ruso, teniente general Igor Konashenkov, en dicho ataque se utilizó un misil hipersónico "Iskander" contra la 'Legión georgiana', matando a decenas de mercenarios y voluntarios extranjeros. Los objetivos se situaban a lo largo de la línea del frente, en el oblast (región) de Donetsk. La 'Legión Georgiana', con al menos 15 vehículos destruidos, sufrió unas 80 bajas irrecuperables, de las cuales aproximadamente 60 murieron en acción y más de 20 resultaron gravemente heridas.
Si bien diversas fuentes, incluidos los medios estatales y privados rusos, generalmente se refieren a la 'Legión georgiana' como mercenarios, las declaraciones de sus propios miembros indican que el dinero no es su principal incentivo, ya que han demostrado estar muy motivados por convicciones lindantes con el extremismo de grupos terroristas como ISIS o Al Qaeda. Es casi seguro que grupos radicales como la 'Legión Georgiana' también cuentan con mercenarios en sus filas, pero en su mayor parte están compuestos por extremistas. Esta unidad en particular y otros grupos similares han estado activos en Ucrania desde al menos 2014, participando en el golpe neonazi de Maidan respaldado por la OTAN, donde fueron utilizados para propiciar el caos y garantizar que las protestas desembocaran en violencia, incluso disparando a los manifestantes y policía.
Aunque su nombre indique lo contrario, la 'Legión georgiana' no está compuesta exclusivamente por georgianos, ya que incluye un gran número de ciudadanos extranjeros (principalmente occidentales), incluidos estadounidenses. Según el informe del año pasado de Sky News, se trata de una unidad paramilitar compuesta por 1000 efectivos “con un objetivo: la destrucción de Vladimir Putin”. Los extremistas de la 'Legión Georgiana' afirman que: "Los rusos no son humanos… Rusia es un estado terrorista… Matarlos aquí, significa menos que matar en su casa". Hablan abiertamente sobre la "necesidad de maximizar las bajas rusas en el frente ucraniano".
El líder de este grupo extremista, Mamuka Mamulashvili, ha reiterado en múltiples ocasiones que cuando se combate a los rusos "no hay diferencia entre los llamados civiles y el gobierno, son los mismos ocupantes".
"Sí, a veces les atamos las manos y los pies. Hablo en nombre de la 'Legión Georgiana', nunca apresaremos soldados rusos. Ni uno solo de ellos será hecho prisionero", declaró Mamulashvili el año pasado. Y para que quede claro, estas amenazas han sido todo menos gratuitas, ya que la 'Legión Georgiana' ha publicado orgullosamente vídeos de sus miembros torturando y matando a prisioneros de guerra rusos. El ejército ruso rechaza regularmente la propaganda que lo acusa de estar atacando áreas civiles y sostiene que está destruyendo con éxito unidades enemigas como la 'Legión Georgiana'. Sobre el mencionado ataque a dicho grupo, el teniente general Konashenkov declaró: "Los militantes eliminados de la 'Legión Georgiana' estuvieron involucrados en la brutal tortura y asesinato de militares rusos cerca de Kiev en marzo del año pasado".
A medida que el Occidente político continúa intensificando el conflicto, el ejército ruso ha estado conservando sus dispositivos más efectivos. Así, sistemas como el Iskander se han utilizado con moderación en los últimos meses, dado que preservar las existencias de armas tan avanzadas es de vital importancia para mantener intacta la disuasión frente a una posible agresión directa de la OTAN. A medida que disminuye la capacidad defensiva del régimen de Kiev, incluso a nivel básico, el ejército ruso utiliza con mayor frecuencia elementos más rentables, como drones y munición de bajo calibre. Sin embargo, esto excluye ciertamente a grupos como la 'Legión Georgiana', contra los cuales se emplean cuantos elementos sean necesarios.
Desde el momento en que estos extremistas similares a ISIS comenzaron su fallida campaña de intimidación y, en concreto tras los crímenes de guerra antes mencionados, se han convertido en objetivo prioritario de Moscú. Esto indica claramente que el uso de un arma tan avanzada como el Iskander para destruir unidades relativamente pequeñas, implica un mensaje claro a todos los radicales insertos en las fuerzas de la junta neonazi: sus crímenes de guerra no han sido olvidados ni mucho menos perdonados, y que tales actos bárbaros no quedarán impunes. De hecho, la contundente respuesta ha sido rápida y, en marcado contraste con lo que ha estado haciendo la 'Legión Georgiana', no ha habido civiles ni prisioneros de guerra heridos o muertos.
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