"Dionisio, símbolo del placer llevado a su extremo, es entre todas las divinidades quien mejor aprecia la farsa y el ridículo. Conoce muy bien la debilidad de su admirador, el rey Midas, y le concede un favor a elección.
El infeliz pide la extrema riqueza, medio de acceso a todos los placeres. Pide que todo lo que toque se transforme en oro. Ese estúpido deseo incluye el castigo: el pan que toca sufre la transformación nefasta. Esa desventura simboliza el castigo padecido por todo hombre que no desea más que la riqueza. Víctima de un empobrecimiento de intensidad vital, se expone a perder gradualmente la capacidad de gozar de lo que confunde con la fortuna. El oro lo amenaza con morir de hambre. La muerte corporal por inanición es el símbolo de la muerte del alma por falta de alimento espiritual."
Paul Diel, El simbolismo en la mitología griega.
