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17 octubre, 2025

AMIGOS, ALIADOS Y ENEMIGOS — Isabel Vileya

 

PRAꓘTIKA – 16/09/2025


"La neutralidad es un concepto estrecho de egoísmo"

V. I. Lenin.




¿Porque un "líder mundial" se reúne con un criminal? No es la primera ni será la última vez que se produzcan reuniones de alto nivel entre un alto mandatario con un carnicero ejecutor de los peores crímenes, y esta es una cuestión que hay que analizar con sumo rigor.


El primer error al analizar la reunión mantenida en Moscú entre Al-Jolani y Putin, es hacer el análisis desde la emocionalidad. Esto nos lleva a buscar una respuesta más compleja de la que ofrecen análisis simples sustentados en una supuesta ética y moral.


En el capitalismo Imperialista actual, lo que ha ocurrido en Moscú tiene una lógica profundamente racional. Putin está mandatado por su pueblo, para representar los intereses de su país, que, como en todos los países bajo la dominación del régimen de producción mercantil, los pauta su clase dominante. Reunirse con personajes de dudosa catadura no es algo nuevo y lo han hecho durante toda la historia gobernantes y dirigentes de todas las ideologías; en ocasiones o casi siempre por cuestiones estratégicas, y seguirá siendo así, porque conversar hasta con el enemigo tiene utilidad.


La "Realpolitik" no se hace a golpe de emoción. Es así, no solo en el capitalismo, pero sobre todo en el capitalismo. Claro que hay capitalistas con más decencia que otros y no es lo mismo avasallar pueblos y naciones o cometer exterminio que dedicarse al comercio. Pero, Putin, no es el comandante de una columna guerrillera, ni un dirigente de un Partido comunista revolucionario. Es el jefe de un Estado Burgués con intereses estratégicos en muchos países del mundo y en Oriente Medio, particularmente.


No veo con malos ojos que él u otros dirigentes hagan lo que hacen porque es la naturaleza de las relaciones diplomáticas dentro de este sistema. Lo que sí entiendo merece ser analizado, es la necesidad que tienen algunos o muchos revolucionarios de necesitar parapetarse detrás de figuras mundiales con la esperanza de que cumplan con sus expectativas. Putin no tiene la responsabilidad, ni que se sepa, o el compromiso de hacer la revolución socialista. Eso, es un sueño mal traído de alguno, que no ha entendido que la oportunidad de el choque entre la decadencia Imperialista y la emergencia de los BRICS para posicionar opciones revolucionarias y emancipadoras en un contexto de viabilidad para que los procesos revolucionarios alcancen madurez y empuje.


Rusia o China, por nuestros deseos y que se sepa, no han adquirido compromiso alguno con la humanidad para liberarla del yugo capitalista. Esa es tarea nuestra y para eso, los comunistas se deben organizar y aprovechar la marea de las condiciones favorables; a saber: las discrepancias y contradicciones entre potencias en la disputa por el poder, mercados, materias, mercados y territorios, para avanzar en las luchas revolucionarias. Nuestra acumulación de fuerzas, es precaria, pero no por eso debemos encomendarnos a la “providencia” de que un representante de su burguesía nacional, haga la revolución por nosotros y para más inri, en territorios alejados de sus intereses.


Si una potencia económica favorece nuestros intereses, eso se llama alianza estratégica, nada más, y las alianzas estratégicas cambian, porque detrás de ellas no existe un compromiso revolucionario superior, ni siquiera un juramento de honor. El error, es haberle otorgado el estatus de revolucionario (sin que nos lo pidiera), a una personalidad política de un país capitalista, de un Partido dentro del orden burgués, en su condición de presidente de potencia económica emergente dentro del régimen capitalista.


Nuestra responsabilidad es exigirnos a otros mismos y a nuestros camaradas el cumplimiento del compromiso adquirido en las organizaciones revolucionarias en favor de la revolución socialista, no lloriquear, porque un representante de su burguesía nacional, no cumpla con las expectativas que inocentemente nos habíamos imaginado.


Todo este episodio, es producto de la derrota y la falta de confianza en las masas. Los cuadros revolucionarios no pueden estarse lamentando, ni uniendo líderes sobre humanos que hagan lo que nosotros no somos capaces de hacer, organizarnos y educar a las masas para la revolución. Debemos analizar con criterio y ecuanimidad, qué movimientos de los aliados y hasta de los enemigos nos son favorables para nuestros propósitos revolucionarios y por sobre todo, no seguir depositando nuestras esperanzas en redentores (en gran medida involuntarios), mientras eludimos nuestra responsabilidad de crear la condiciones para la revolución. No es el tiempo de buscar consuelos y placebo.


Cuando hagamos nuestra tarea y podamos decir que por lo menos en algún territorio conseguimos conquistar el Poder y avanzar en la Revolución o profundizarla allí dónde ya existen proyectos revolucionarios, estaremos en disposición de reclamar gestos contundentes qué enfrenten a criminales y repudien sus crímenes.


En el socialismo y entre socialistas, no existirá la necesidad de diplomacia, sino la solidaridad entre hermanos. La ética socialista solo se le puede reclamar a socialistas, aunque a veces haya burgueses "decentes" qué hagan algunas cosas decentes. No hay nada más lastimero que un pseudo revolucionario invocando a un burgués: "Qué vuelva la URSS".


Muchacho, la URSS, no va a volver sola, ni la va a traer alguien que perdería sus privilegios con su vuelta, la Unión Soviética solo la traerán de vuelta los revolucionarios que se organicen y obliguen a la burguesía a retroceder y a entregar el poder.


A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.



13 mayo, 2025

¡Búsquese usted un revólver!

 

Guerrillera del Vietcong


Búsquese usted un revólver


Búsquese usted un revólver. Cuanto más pronto mejor. Cómprelo, quítelo o róbelo. La cuestión es que usted debe andar armado. ¿Usted cree por ventura que la revolución social se va a hacer con serpentinas como en los días de carnaval? ¿Usted cree que los capitalistas van a entregar las tierras y las fábricas, como entregan a sus hijas a los millonarios? ¿Es usted tan tonto que cree en una posible armonía entre patrones y obreros? ¿No ve usted que día a día, en todas partes del mundo, cuando los obreros exigen alguna mejora aparecen soldaditos cargados de rifles y bayonetas? ¿No vio usted que en la huelga de los compañeros tranviarios andaba todo el ejército amparando a los traidores?


Bien. Si esto ocurre cuando se hace un reclamo o se solicita alguna mejora, que en buenas cuentas no es nada, ¿qué será cuando exijamos el derecho a la tierra, a la vida, a la libertad? Piense bien lo que le digo.


Búsquese usted un revólver y ejercítese lo bastante. Hágase usted un blanco para que dispare. Dibuje en él la cabeza de Astorquiza, de Zañartu, de Gonzalo Bulnes o la suya si le parece. Dispare y dispare. Usted prepárese para la Revolución que ya está encima. Aconseje a sus demás camaradas que hagan lo mismo. Aquellos que le hablan a usted de “evolución pacífica” y de “soluciones armónicas” con la clase capitalista, le engañan a usted miserablemente. ¿No ve usted, que en Rusia los trabajadores tuvieron que armarse para derrocar a todos los tiranos? ¿No ve, usted, como hoy viven a sus anchas, disfrutando de toda clase de comodidades?


Hace más de cien años que usted ha soportado pacíficamente toda clase de humillaciones, y ¿qué beneficios ha obtenido de parte de sus amos? El miserable cuartucho en el que vive y que usted paga a precio de oro, las enfermedades que lo aniquilan prematuramente a usted y a sus hijos, las guerras que siembran el hambre y el dolor en los hogares, y las metrallas que usted recibe cuando exige un poco de alimento y un poco de justicia para su familia e hijos. Eso, todo eso es el pago a sus desvelos y sacrificios. Convénzase usted de una vez.


Búsquese usted un revólver. Cuanto más pronto, mejor. Cómprelo, quítelo o róbelo. La cuestión es que usted debe andar armado. Cuando la clase obrera, consciente y armada exija sus derechos a la vida y a la libertad, entonces verá usted como caen los tronos y los tiranos. Mientras usted siga gritando como tonto por las calles, pidiendo pan y justicia, verá usted como llueven las balas sobre su cabeza.


Termino. Buscándose usted un revólver y aconsejando a los demás a prepararse para la Revolución, verá usted renacer una nueva aurora para el mundo.


¡Búsquese usted un revólver!


Sindicato de panificadores de Santiago, 1921.

(Este texto llevaba por seudónimo ”Juan Levadura” y salió en un periódico llamado El Comunista el 30 de julio de 1921, de los panaderos de Santiago, Chile)



05 abril, 2025

Nunca habrá una revolución en Estados Unidos — Shahid Bolsen

 


Transcripción: Arrezafe - 04/04/2025




Nunca habrá una revolución en Estados Unidos, nunca habrá una guerra civil, como muchos fantasean. Eso nunca sucederá. ¿Cómo lo sé? Simplemente enciendan la radio, la televisión, vean películas, pongan Netflix, vean. Existe una química de la resistencia y de la revolución. Porque, ¿de qué hablamos realmente cuando hablamos de resistencia? ¿Qué es la resistencia? Es una suerte de reacción química que, en una revolución, determinará si será combustiva o no, si será inflamable o no, si será explosiva o no, si la generará calor o frío, etc.


En Estados Unidos, existen elementos que normalmente serían explosivos al mezclarse, pero hay otros elementos en esa misma mezcla que provocan la reacción opuesta. Así, existen elementos para una revolución, para una guerra civil, pero hay otros elementos presentes como para asegurar que la mezcla se mantenga estable. Es decir, en Estados Unidos existen condiciones que si se dieran en otros lugares propiciarían un estallido social. Pero dicho estallido no se producirá en Estados Unidos, salvo que se trate de una explosión controlada, como cuando la policía encuentra una bomba y la detona ella misma. Ese es el único tipo de explosión que se puede dar en Estados Unidos en este momento. Y, como dije, basta con encender la radio para saberlo, basta con mirar los medios de comunicación para saberlo. Porque un pueblo capaz de organizar una revolución debe ser, ante todo, un pueblo capaz de imaginación, debe ser creativo, debe tener pensamiento y pensadores independientes, pues quienes no pueden pensar por sí mismos nunca se rebelarán. No se puede tener homogeneidad mental social cuando esta homogeneidad es supervisada e impuesta por la estructura de poder y esperar que la sociedad se rebele contra dicha estructura, y nada ilustra mejor la ausencia de imaginación, creatividad y pensamiento independiente que los medios de comunicación populares.


Una sociedad sin arte real es una sociedad incapaz de revolución, y el arte estadounidense es vacuo e impone la vacuidad. Esa es la relación entre el arte y la sociedad, refleja y afecta, expresa cómo te sientes y te muestra cómo sentirte. Y vosotros, estadounidenses, os habéis convertido en un pueblo sin lenguaje artístico, sin vocabulario, estáis privados incluso de lo que el arte debería ser supuestamente para vosotros. Cada día que pasa, más y más palabras se eliminan de vuestro léxico artístico. Día a día, vuestra música se vuelve más mecánica, vuestras películas más repetitivas, vuestra literatura más simplista, hasta el punto de que un programa informático de inteligencia artificial puede producir vuestras canciones, vuestros guiones y vuestros libros. Vuestro léxico creativo se ha reducido tanto, que sois como un niño pequeño carente de palabras para identificar, articular, comprender o expresar lo que siente, lo que desea, lo que le asusta, lo que le alegra, lo que le entristece, etc. Carecéis del lenguaje propio de la complejidad humana.


Porque, tomemos la música. Los musulmanes tenemos nuestras propias opiniones sobre ella. Pero ciertamente la música es un factor fundamental en la cultura occidental. Pues bien, dos o tres personas componen la mayoría de las 40 canciones más destacadas en Estados Unidos: los mismos melódicos acordes, las mismas voces autotuneadas, los mismos repetitivos estribillos reciclados una y otra vez. La música pop actual no está hecha para expresar nada auténtico, nada real, está hecha para ser un gusano en el oído diseñado para ser adictivo, para usarse en videos de TikTok, para hacerse viral. Es un producto, no una forma de arte, es una cadena de montaje para obtener la máxima rentabilidad, reproduciendo las mismas fórmulas musicales que se vendieron bien en el vasto mercado, manipulando predecibles y superficiales respuestas emocionales mediante un proceso calculado. Eso no es arte, es un mero negocio que está atontando vuestra sociedad, la está desconectando, la está deshumanizando y la está programando. Están vaciando los bolsillos de vuestra imaginación, de vuestra creatividad, de vuestra autenticidad, dejándoos solamente unas monedas falsas con las que comprar eslóganes en la máquina expendedora de la empresa. Y tenéis que conformaros con eso como única forma de expresión. Es como comprar una bolsa de papas fritas sin calorías, o algo por el estilo, a la hora del almuerzo, y esperar que eso sea tu nutritiva ingesta. Escuchar este tipo de música es para el oído como sustituir el almuerzo por una bolsa de papas fritas sacada de la máquina expendedora. Vuestra alma está desnutrida, vuestra mente está desnutrida.


Y qué decir de vuestras películas. Hoy, cada película es un pastiche, un remake, una reinvención de algo que ya se hizo hace décadas. Sin originalidad, sin ideas, sin explorar la condición humana. Los estudios de cine no son más que cadenas de montaje, fabricas de insustanciales espectáculos cuyos elementos también pertenecen al pasado. Ni siquiera deberían llamarse "estudios de producción", deberían llamarse "estudios de reproducción". Y de nuevo, esto refleja y afecta a la sociedad. Desvirtuado, el arte se está utilizando como arma, se está instrumentalizando para hipnotizar, esterilizar y neutralizar a la población. Para controlar vuestras emociones, vuestros pensamientos, vuestro discernir, vuestra percepción, vuestra interacción con el mundo. No quieren ni un solo pensamiento en vuestras cabezas que no hayan puesto ellos mismos en ellas, ¿comprendéis? Quieren vuestro cerebro entumecido, estéril, gélido, incapaz de producir nada por sí mismo. Los artistas occidentales no proveen momentos de felicidad y alivio a las masas, son el equivalente a los anestésicos de Joseph Mengele, quieren induciros un coma. Sois tan incapaces de hacer una revolución en Estados Unidos, como un hombre en coma es incapaz de conducir una motocicleta.




Nunca en la historia ha existido un totalitarismo con mayor control sobre su población que el sistema estadounidense. Y nunca ha habido un pueblo menos capaz de resistir o rebelarse contra dicha opresión y control totalitario como la actual población estadounidense. La han desarmado. Y no me refiero a sus armas de fuego: las tienen. Pero si ello supusiera un peligro real, no permitirían su posesión. Así que, dejen ya de hablar de sus inútiles armas: es como darle a un bebé un martillo y clavos esperando que construya una casa con ellos. No haréis nada con esas armas, excepto apuntarlas contra quienes vuestros programadores os ordenen que las apuntéis. Si vuestros programadores pensaran por un instante que realmente pudierais apuntarlas en la dirección correcta, os las arrebatarían en menos que canta un gallo.

 


No. Habéis sido desarmados mental, intelectual, psicológica, emocional y culturalmente. En Estados Unidos existe una cultura impuesta de arriba hacia abajo, ¿entendéis? No es una cultura organizada desde la base. Vuestra cultura está controlada desde arriba, pensar en ello, reflexionar. Todo cuanto en EU se presenta como expresión cultural, es en realidad un negocio, una marca mercantil, una mercancía desarrollada, fabricada, moldeada, comercializada y vendida por corporaciones. Vuestros señores feudales, vuestra aristocracia, vuestros oligarcas, vuestra clase accionista os dictan cuál ha de ser vuestra cultura. Los ricos escriben vuestras canciones, los ricos os cuentan historias en el cine y la televisión, los ricos publican vuestros libros, los ricos diseñan vuestra moda, los ricos deciden cuales serán las noticias, qué se publicará y qué no, los ricos deciden cuáles serán vuestras opiniones, incluso deciden qué debe ser la disidencia, ¿comprendéis? Sí, incluso la disidencia está prefabricada para vosotros. Hay una posición oficialmente aceptada y una oposición oficialmente aceptada.





Cada aspecto de vuestra cultura está microgestionado por multimillonarios. Debéis comprender que esta vertical dictadura cultural a venido desarrollándose de manera natural y orgánica porque, a su manera, la cultura occidental siempre ha sido feudal. Es el grado de control lo que ha evolucionado, es eso lo que ha cambiado. Lo fundamental de dicha cultura siempre estuvo ahí, siempre fue lo mismo, lo que se ha expandido y desarrollado es el grado de control, la intensidad, la amplitud de la dominación y la domesticación de la población. Uno de los mayores trucos del poder moderno es que ha fabricado su propia oposición: se os dicta literalmente cuál ha de ser la opinión disidente, os dan dos bandos a elegir, pero en última instancia, ambos sirven al mismo sistema. Por eso las elecciones no cambian nada, por eso los debates políticos son sólo teatro, por eso cada controversia no es más que otro episodio de un preconcebido y sempiterno espectáculo. Hay quienes creen estar participando en la resistencia, cuando en realidad simplemente están desempeñando roles que corresponden a una narrativa preestablecida. El sistema no suprime la oposición, la crea, la controla y se asegura de que permanezca inofensiva. El rango de pensamiento socialmente aceptable es, obviamente, limitado por diseño. Se puede cuestionar la guerra, por ejemplo, pero sólo dentro del marco establecido. Se puede criticar el capitalismo, pero sólo de manera que no se cuestione el control corporativo. Ya sabes, vistiendo una camiseta anticapitalista o algún símbolo de marca que compréis. Se puede clamar contra la corrupción, pero sólo centrándose en unas pocas manzanas podridas, manteniendo la estructura intacta. Pero si rebasáis los límites aceptables del discurso establecido por los multimillonarios, seréis ignorados, difamados, despedidos, exiliados o anulados, física y algorítmicamente.


Digo todo esto porque hay gente que pregunta constantemente: "¿Qué se supone que debemos hacer? ¿Qué podemos hacer? ¿Qué sugieres? ¿Qué podemos hacer contra la injusticia? ¿Qué podemos hacer contra la corrupción? ¿Qué podemos hacer con todo el sufrimiento y la violación de nuestros derechos?" Y así sucesivamente. La expectativa es siempre la misma: quieren una respuesta simple e inmediata porque esa es su programación. Quieren un tipo de acción que puedan aplicar de inmediato. Pero este enfoque es fundamentalmente deficiente porque sólo tiene en cuenta los síntomas en lugar de abordar el mal subyacente. Lo cierto es que la crisis no es sólo de injusticia, sino de cultura. El problema no es simplemente la opresión, sino un sistema de control profundamente arraigado que ha moldeado por completo la psique de la sociedad. La injusticia, la corrupción, la opresión o lo que sea, no existen en el vacío, son manifestaciones que emanan de una base cultural deteriorada. Sin embargo, en lugar de reconocer esto, se buscan soluciones rápidas, alivio temporal, en lugar de soluciones reales. Es como la persona que sufre un dolor crónico, su cuerpo se está desmoronando porque es su propio estilo de vida lo está destruyendo. Sin embargo, en lugar de adoptar hábitos más saludables, como cambiar su dieta y tratar de esforzarse realmente por sanar, sólo quiere algo que adormezca el dolor y, como es natural, se irá volviendo cada vez más dependiente de analgésicos cada vez más fuertes, hasta el punto en que ya ni siquiera pueda funcionar sin ellos. Mientras, la enfermedad subyacente continúa empeorando.


Este es el estado de la sociedad moderna en Occidente, en Estados Unidos, cuya población no busca justicia, busca alivio; no busca la verdad, busca consuelo; no desea un cambio real, busca conveniencia personal. Como resultado, permanece encallada en un ciclo de protestas, elecciones e indignación en redes sociales, repitiendo el mismo patrón una y otra vez, y esperando resultados diferentes. Pero nada cambia, porque se tratan los síntomas, no las causas. Y como dije, la cultura crea arte y el arte crea cultura. Así que, observad el arte que emana de vuestra cultura, y la cultura que emana de vuestro arte. El arte se ha comercializado, la música se ha esterilizado, la cultura se ha domesticado. ¿Dónde están las voces culturales y artísticas que sacuden el sistema? No existen de forma significativa en Estados Unidos, han sido compradas o cooptadas. En lugar de desafiar el statu quo, los artistas actúan en las fiestas de la élite, en lugar de inspirar algún tipo de movimiento revolucionario, venden productos: no cuestionan el poder, lo sirven.




Por eso nunca habrá una revolución en Estados Unidos, por eso incluso los escasos actos de resistencia en los Estados Unidos parecen vacíos, se perciben vacíos y están vacíos, porque ofrecen la ilusión de un activismo que no requiere sacrificio ni esfuerzo. La oposición está de moda, el activismo se ha convertido en un producto, es una moneda social, una tendencia pasajera que, una vez se desvanece, es reemplazada por la siguiente "causa" que capte la fugaz atención del público. La sociedad en su totalidad ha sido diseñada para la distracción y el entretenimiento es implacable. Todo está gramificado, todo deviene espectáculo, todo está diseñado para evitar que la población se detenga y piense, reflexione y cuestione. Pero, incluso si dicha población dispusiera de un momento para hacerlo, carece del lenguaje intelectual, psicológico, artístico o cultural para articular su pensamiento. Solo dispone del lenguaje asignado por la estructura de poder para comprender lo que este le está haciendo. En este entorno, ¿cómo puede haber una revolución? ¿Cómo sería posible con adictos a la gratificación inmediata? ¿Cómo podrían sostener una lucha a largo plazo? Una sociedad condicionada a buscar el placer y la comodidad por encima de todo jamás elegirá un camino difícil, incluso si éste es necesario para la justicia. La población ha sido adiestrada no para resistir, sino para evadirse. Ha sido programada para la servidumbre, eso es lo que eran y eso es lo que son: siervos y esclavos. Sólo que ahora, evadirse no significa realmente escapar de la plantación, o de la mansión, o de la tierra del amo, significa simplemente olvidar dónde estás y qué eres: evadirse significa distracción, significa no saber siquiera el lenguaje necesario para entender que son siervos y esclavos; significa que las canciones que cantan, las historias que cuentan e incluso la disidencia o la oposición que manifiestan, en realidad son sólo métodos destinados a reforzar su condición sumisa. En Estados Unidos, incluso el sueño de la liberación no se trata realmente de liberación, su cultura y el sistema creado por ella, han hecho dicho sueño no consista en liberarse de la opresión, sino de convertirse en opresor. Ese es el sueño americano. Es una sociedad cruel, es un sistema cruel porque es una cultura cruel.


Así pues, como ya he dicho, se busca un tratamiento a corto plazo para los síntomas, no una cura a largo plazo para la enfermedad, porque la única revolución que realmente necesita Estados Unidos es una revolución cultural. Estados Unidos no necesita cirugía estética, sino neurocirugía, no necesita marca pasos, sino cirugía cardíaca y un trasplante. A menos que cambiéis vuestra cultura, la única forma de cambiar vuestro sistema es cambiándolo a peor.



05 febrero, 2023

“Esta crisis, la mayor de la historia del capitalismo, tiene lugar cuando se ha llevado a cabo una inédita centralización del capital en todas su formas” — Ángeles Maestro

 


El comunismo, como teoría y práctica revolucionaria, es incompatible con la exclusión del análisis de aspectos fundamentales de la dinámica de la sociedad capitalista.


Coordinación de Núcleos Comunistas – 02/02/2023


Ángeles Maestro, en nombre de la Coordinación de Núcleos Comunistas.


Y lo que hay de fundamento revolucionario en la ciencia proletaria, no es solo que ella oponga a la sociedad burguesa contenidos revolucionarios sino que es, en primerísimo lugar, la esencia revolucionaria del método en sí. El reinado de la categoría de totalidad es el portador del principio revolucionario en la ciencia.

G. Lukacs


1. Un elefante en el cuarto. El caso de la pandemia Covid.


La comprensión de la lucha de clases como motor de la historia, la afirmación de que el proletariado actuando como clase para sí es el sujeto de la revolución, o la crítica a la desvinculación de luchas parciales del combate general de la clase obrera por su emancipación, forman parte, aunque muchas veces vaciadas de consecuencias prácticas, del discurso de las organizaciones marxistas.


Por otra parte, el análisis de totalidad de la forma en la que se expresan, aquí y ahora, las principales contradicciones de la sociedad capitalista tiene por objetivo la caracterización de los diferentes aspectos de la dominación de clase, no como ejercicio teórico, sino porque es imprescindible para diseñar la estrategia y la táctica de la revolución en las condiciones actuales, y lo que es aún más importante, para caracterizar la organización del partido comunista revolucionario.


Si las organizaciones revolucionarias no analizan como un todo las diferentes formas concretas: económicas, políticas, ideológicas, culturales, legales y represivas mediante las cuales se reproduce y se perpetúa el dominio de la burguesía sobre la clase obrera en cada momento histórico, sobre todo en momentos de crisis aguda como los actuales, y se excluyen – por las razones que sea – aspectos cruciales como el conjunto de mecanismos e instituciones que han operado con el pretexto del Covid, corren el riesgo de no interpretar adecuadamente los planes del enemigo de clase, y, lo que es tanto o más grave, de no valorar sus consecuencias sobre la subjetividad de las masas populares.


Los principios enunciados más arriba, que serían suscritos sin dudar por cualquier organización comunista, se han desplomado cuando se ha trata de caracterizar la gestión de la pandemia Covid por los gobiernos de la burguesía como un gran experimento de control social, funcional a sus planes de “salida” a la crisis general del capitalismo. Y esto no es un asunto del pasado. El éxito alcanzado por el Estado para imponer medidas inéditas de conculcación de derechos y libertades, de debilitamiento de organizaciones obreras y populares, e incluso de enfrentamientos en el seno de las mismas, hará que, con toda probabilidad, ante la agudización de la crisis, estas medidas se repitan e incluso adquieran tintes aún más drásticos.


La renuncia a abordar, desde una perspectiva de clase, la coherencia interna de las medidas implantadas por los diferentes gobiernos para “luchar” contra el Covid 19, pone en evidencia que, pese a la reivindicación del análisis marxista, se han obviado asuntos trascendentales desde la perspectiva revolucionaria como la naturaleza de clase del Estado, el sometimiento de la ciencia a los intereses del capital, en concreto a las multinacionales farmacéuticas, así como su control absoluto de las principales instituciones sanitarias nacionales e internacionales.


Tener en cuenta estos aspectos, precisamente en un momento histórico en el que la centralización y concentración del capital adquiere proporciones gigantescas y sus instrumentos de dominación se jerarquizan e internacionalizan como nunca antes, es clave, no solo desde el punto de vista teórico, como movimiento del pensamiento, sino que es imprescindible para que el proletariado identifique adecuadamente el funcionamiento de los aparatos ideológicos y represivos del Estado y construya su independencia de clase.


La naturaleza de clase del Estado, obviamente más allá del color de los gobiernos de turno, fue desplegada en toda su crudeza en la pandemia Covid mediante la ocupación por el ejército de todos los pueblos y ciudades del Estado español, así como por la policía y la Guardia Civil, la declaración de los Estados de Alarma, posteriormente declarados inconstitucionales, o el endurecimiento de las leyes represivas – y, muy especialmente el proyecto de implantar la Ley de Seguridad Nacional(1).


Estos aspectos, así como el control absoluto de la información y la implantación de medidas de censura sin precedentes en las democracias burguesas – las mismas, tanto para el Covid, como para la guerra de la OTAN contra Rusia – han contado y cuentan con la colaboración decisiva de la socialdemocracia y de los grandes sindicatos. Obviamente, esto no es una novedad. Pero si lo es, que los sindicatos alternativos y la gran mayoría de las organizaciones autodefinidas como revolucionarias no lo hayan identificado como un brutal ataque contra la clase obrera.


Si no lo hubiéramos vivido resultaría inconcebible que estas organizaciones hayan aceptado que el mismo Estado, que independientemente de quien gobierne, ejecuta con mano de hierro reformas laborales, que desmantela los servicios públicos, especialmente la sanidad, que mantiene intactas las leyes represivas, o que envía armas a los nazis ucranianos, haya llevado a cabo todas esas medidas “para proteger nuestra salud”. Todo ello a pesar de que tales medidas configuran un Estado de tintes cada vez más claramente fascistas que persigue la militarización de la sociedad, la persecución de voces críticas y la represión de las luchas obreras y populares.


El desconocimiento del control por parte del capital, y el sometimiento de los descubrimientos científicos a sus objetivos de beneficio de la práctica totalidad de la investigación – incluida la que se financia con medios públicos – el plan Bolonia es buena muestra – es especialmente lacerante cuando se trata de las grandes multinacionales farmacéuticas. Su largo historial criminal al servicio de la introducción de fármacos ineficaces e inseguros, manipulando ensayos clínicos y sobornando masivamente a gobiernos y autoridades sanitarias, está suficientemente acreditado con sentencias judiciales y sanciones multimillonarias y, sobre todo, con centenares de miles de muertos.


Todo ello ha adquirido proporciones descomunales con la introducción de las vacunas ARNm que no me detengo a detallar aquí porque está suficientemente analizado en los informes de CNC2. Sólo destaco que desde su implantación, se han producido en la UE más de 50.000 muertes y más de 2 millones de efectos graves en la UE, según datos oficiales de la EMA, que reconoce que se declaran solo un 1% de los casos, y que, en el Estado español, desde la implantación de dichas vacunas hay un exceso de mortalidad de más de 30.000 personas, excluyendo las muertes por Covid y los golpes de calor(3). Todo ello sin que el Gobierno, según ha declarado recientemente la Ministra de Sanidad en el Congreso de los Diputados, “tenga entre sus prioridades investigar las causas”. Así mismo, según declaraciones de la CEO de Pfizer en el Parlamento europeo, nunca se constató en los ensayos clínicos que las personas vacunadas dejaran de contagiar, a pesar de que ese fue el argumento básico para implantar los “pases Covid” o para llevar a cabo la coerción a la vacunación, especialmente sangrante en el caso de los niños que no tenían ningún riesgo, ni de enfermar gravemente, y mucho menos de morir, “por solidaridad”.


2. El “Gran reinicio” y los planes de la burguesía para “salir” de la crisis.


Esta crisis, la mayor de la historia del capitalismo, tiene lugar cuando se ha llevado a cabo una inédita centralización del capital en todas su formas, acelerada por los avances científicos-técnicos de la 4ª revolución industrial (informática, robótica, inteligencia artificial, neurociencia).


La oligarquía, que a través de los grandes fondos de inversión controla los centros claves del capital financiero, industrial, militar y comercial, tiene hoy en su mano los instrumentos para llevar a cabo, a través de los gobiernos a su servicio, las decisiones políticas necesarias para acometer las transformaciones con las que el capitalismo ha enfrentado todas sus grandes crisis: destrucción a gran escala del capital menos competitivo, aceleración de la concentración de las grandes empresas en cada vez menos manos y “saneamiento” del mercado para empezar de nuevo, cambiando las reglas del juego.


La liquidación masiva de empresas y de puestos de trabajo, unida a la sustitución de trabajo humano mediante la digitalización, la robótica, la nanotecnología, etc. está hundiendo en el paro, sin expectativa alguna de conseguir un empleo a millones de trabajadoras y trabajadores, y dejando sin futuro alguno a la juventud.


Es evidente que esta situación, que sus planes plantean como irreversible, va a producir revueltas sociales generalizadas que pueden desembocar en procesos revolucionarios. Y quienes están diseñando “el Gran Reset” lo saben perfectamente.


La preocupación mayor de las clases dominantes, a lo largo de la historia del capitalismo y ahora con más razón, es impedir que el cumplimiento de su objetivo prioritario de maximizar beneficios incrementando la explotación, pueda conducir a la insurrección de quienes no tienen más que su fuerza de trabajo para sobrevivir y que les arrebaten el poder.


La psicosis de terror ante el Covid y las brutales medidas represivas impuestas, que hasta ahora solo se tomaban en tiempos de guerra, como el confinamiento, la paralización de la producción o la suspensión de derechos fundamentales, como el de reunión o manifestación, han permitido la destrucción de decenas de miles de pequeñas y medianas empresas, prácticamente sin resistencia.


Esta experiencia, que ha hecho posible que las grandes multinacionales tecnológicas, las GAFAM (Google – Alphabet, Apple, Facebook – Meta, Amazon y Microsoft) hayan doblado su valor en bolsa durante la pandemia, ha permitido además a las clases dominantes comprobar hasta qué punto pueden reducir a la clase obrera, mediante el miedo, a una masa informe de seres sumisos, inoculando el enfrentamiento entre ellos e incluso denunciando a quienes se resisten, y reprimir a quienes no aceptaran el avasallamiento, como en tiempos más negros del fascismo.


La oligarquía reunida en el Foro Económico Mundial de Davos de 2021 no cabía en sí de gozo al comprobar la eficacia del disciplinamiento social y, al mismo tiempo el rápido avance de la digitalización, del trabajo telemático, la implantación del pase Covid, del uso masivo de la tarjeta bancaria – precedentes de mecanismos de control de poblaciones – o la generalización de las compras por internet. Pero, sobre todo, el confinamiento aceleró exponencialmente el uso de redes sociales, la visualización de series y, especialmente en los más jóvenes, de los juegos “on line”, cuyas plataformas y contenidos, producidos por las grandes empresas tecnológicas, permiten la evasión masiva de una realidad cada vez más hostil y, conducen al aislamiento, destruyendo las relaciones sociales.


El aumento espectacular de los suicidios(4), especialmente en la juventud, e incluso en niños cada vez más pequeños o el incremento del consumo de ansiolíticos y antidepresivos, son, probablemente, las consecuencias más dramáticas sobre la mente humana de la implantación de formas de vida que transforman a las personas en una especie de zombis solitarios, convertidos en instrumentos fundamentales para implantar su proyecto de dominación sin resistencia.


Todos estos mecanismos se ceban especialmente en la juventud, en los hijos e hijas de la clase obrera, a quienes esta “reconfiguración” del capitalismo no ofrece futuro alguno y que deberían ser los principales protagonistas de la resistencia y la rebelión. Su autoexclusión de la vida social y su aniquilación como seres pensantes capaces de tomar decisiones, que está siendo alimentada además con la introducción masiva de drogas especialmente en los barrios obreros, es condición clave para la implantación de este proyecto criminal de destrucción social y de dominación.


Esa es la materialización del macabro lema de la agenda 2030, “no tendrás nada y serás feliz”.


3. La ofensiva de EE. UU contra la UE. Destrucción de empresas y de puestos de trabajo, militarización y guerra.


Al igual que la gestión de la pandemia Covid estuvo dirigida por EE.UU y seguida disciplinadamente por la UE, los intereses geoestratégicos y económicos de EE.UU están dictando las medidas que, asumidas dócilmente por los gobiernos europeos, están llevando a su autodestrucción económica y, más que nunca, a su subordinación militar total a través de la OTAN.


El interés histórico anglosajón por desvincular a Europa de Rusia se está imponiendo a la UE haciéndola protagonista de su desindustrialización y de la depauperación masiva de la clase obrera. La guerra de la OTAN contra Moscú, tanto a través de las sanciones ejecutadas por la UE contra la lógica más elemental que tuviera en cuenta los propios intereses económicos de sus miembros, como imponiéndole gastos militares sin precedentes, es también una guerra contra Europa.


La destrucción del gaseoducto Nord Stream II, que hubiera permitido la llegada a la UE de gas ruso barato y de excelente calidad, perpetrada por Gran Bretaña, junto a las sanciones que impiden la compra de gas, petróleo ruso y materias primas, están provocando una elevación descomunal del precio de la energía que está hundiendo la industria europea, al tiempo que deja a millones de trabajadores en el paro. Así mismo, el encarecimiento de productos básicos, como la energía y los alimentos, está destruyendo las condiciones de vida de la inmensa mayoría de las clases populares.


La imposición de comprar a EE.UU gas licuado procedente del fracking, que empezó meses antes de comenzar la intervención de Rusia en Ucrania, y que es mucho más caro, además de insuficiente, está permitiendo que USA, aun en medio de la crisis, consiga niveles de crecimiento del 4%, mientras la recesión asola a la UE. El sometimiento a EE.UU de los gobiernos de la UE es especialmente clamoroso en el caso del Gobierno español. La decisión del Gobierno PSOE-UP de reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sahara, además de traicionar al pueblo saharaui, ha comprometido la llegada de gas argelino que ya se ha encarecido en un 70%.


La destrucción de empresas europeas se ve incrementada además por la subida descomunal de los tipos de interés ejecutada por el BCE, siguiendo la estela de la Reserva Federal de EE.UU. El pretexto aducido es la “lucha contra la inflación”; inflación que crearon ellos mismos favoreciendo el recurso generalizado al crédito con tipos de interés cercanos a 0 y, sobre todo, creando dinero artificialmente (la Reserva Federal y el BCE fabricaron de la nada 22 billones de dólares en los últimos cuatro años). El resultado, de ninguna manera casual, es el cierre masivo de empresas y de puestos de trabajo y una carestía de alimentos, productos básicos para la supervivencia y de la energía para los hogares, poniendo a millones de familias en situación límite.


A todo ello se añade un incremento histórico y sin precedentes de los gastos militares, impuesto por la OTAN, a costa de la aceleración del desmantelamiento y privatización de los servicios públicos, destacadamente de la sanidad, que ya venía produciéndose desde que, con el apoyo de PP, PSOE y las derechas nacionalistas, se aprobara la Ley 15/97, que sigue intacta a pesar de los compromisos electorales de Unidas Podemos.


Esta autodestrucción de la UE y de las condiciones de vida de la clase obrera se produce porque las oligarquías europeas y los gobiernos a su servicio forman parte del proyecto imperialista de “destrucción creativa” diseñado por los grandes centros de poder. La militarización social, ya ensayada con la pandemia Covid, y todas las demás leyes represivas, de la que forma parte destacada la Ley de Seguridad Nacional y a la que se añade la reciente modificación del Código Penal para penalizar aún más cualquier intento de movilización social, pretenden asegurar el mantenimiento de la dominación del capital frente a posibles levantamientos sociales.


4. El imperialismo y el fascismo, una alianza de larga data.


En una situación de grave crisis como la actual, en la que no cabe esperanza alguna de solución para la inmensa mayoría de la población, reaparece el auge del fascismo como recurso de la burguesía frente a la agudización de la lucha de clases.


La alianza de la OTAN con el fascismo no es de ahora; es una constante desde la II Guerra Mundial.


Antes de terminar la guerra y en plena batalla de Berlín, Allen Welsh Dulles, trabajando para la OSS (Oficina de Servicios Estratégicos de EE.UU), antecesora de la CIA y de la que sería su primer director civil, puso en marcha la Operación Paperclip destinada a trasladar 1.600 científicos nazis a universidades e instituciones militares de EE.UU. Muchos de ellos, expertos en armas biológicas y químicas, habían participado directamente en experimentos médicos que ocasionaron la muerte de miles de prisioneros en los campos de Dachau y Ravensbrük. Fueron juzgados en Núremberg por ello, pero EE.UU procuró su absolución.


La perpetración de atentados terroristas en diferentes países de Europa, como los llevados a cabo por la Red Gladio, muestran la colaboración entre la OTAN, grupos fascistas y servicios secretos militares para la desestabilización de gobiernos no lo suficientemente dóciles y, en general en la lucha contra el comunismo.


Hoy la colaboración directa de EE.UU y la UE con los fascistas ucranianos es la actualización de esa alianza y pone de manifiesto cómo “gobiernos progresistas” como el del PSOE-Unidas Podemos, mientras agitan el espantajo de que “viene VOX”, se manchan las manos con la sangre de los antifascistas del Donbass, apoyando a los nazis de Ucrania.


Esta línea de continuidad política, ideológica y militar entre el fascismo y la OTAN, con el anticomunismo como eje vertebrador y la subyugación de Europa, sometiéndola a los intereses de EE.UU, para cortocircuitar sus naturales relaciones económicas, comerciales, culturales, etc con Rusia, explican sobradamente buena parte de los acontecimientos políticos acaecidos desde la II Guerra Mundial en el continente europeo y en el presente.


Pero no se trata sólo de lo que ocurre en Ucrania. La evidencia de que el Gobierno “progre” no resuelve los problemas de la clase obrera y que actúa siguiendo con la mayor disciplina la agenda de la oligarquía, en ausencia de una alternativa coherente que lo enfrente, alimenta objetivamente el fascismo.


Una vez más, la colaboración decisiva de la socialdemocracia, la vieja y la nueva, en el ataque a las condiciones de vida de las clases populares, la traición de los grandes sindicatos y la evidencia de que, como ha sucedido recientemente con la sanidad, las grandes movilizaciones son orquestadas con objetivos electorales, dejan el campo abierto para que el discurso “radical” de la extrema derecha arraigue entre sectores importantes de la clase obrera.


5. La construcción de amplias alianzas internacionales sobre la base de la soberanía y la independencia.


La ofensiva del imperialismo de EEUU y la UE contra Rusia y China es una pieza clave de todo este proceso de reestructuración capitalista a gran escala(5). El proyecto de gobernanza global requiere, como ocurrió con la gestión de la pandemia Covid, que las directrices sean implementadas a escala mundial. Es preciso, para que sea creíble, que el relato apocalíptico y las directrices hegemónicas sean acatadas por todas las grandes potencias y que, en cascada, se lleven a cabo en todo el mundo. En definitiva, para que el proyecto de dominación del imperialismo anglosajón sea posible, es imprescindible que no haya quien escape, con la fuerza suficiente, a sus mandatos.


Pero las contradicciones han estallado, y un nuevo bloque que agrupa a la mayoría de los pueblos del mundo se fortalece cada vez más.


El incremento exacerbado de los ataques contra Rusia y China se debe fundamentalmente a que ninguno de los dos puede ser incluido en la bancarrota general. Además de los gigantescos recursos naturales de Rusia, y de las enormes capacidades productiva de China, ambos países se han ido deshaciendo de su deuda en monedas occidentales y no pueden ser incautados. Por ello el objetivo del imperialismo es destruir su identidad y resistencia y propiciar un cambio de régimen, tanto en Rusia como en China.


Subyugar a Rusia y China es un problema existencial para el imperialismo otanista porque para la aplicación de la doctrina de la “destrucción creativa” en la economía occidental, todo lo demás también debe caer. Si la economía de EEUU, de la UE y la de sus satélites se hunde y el gran bloque económico multipolar no participa en la caída, será un desastre para Occidente y su proyecto de gobernanza global estará seriamente amenazado.


El nuevo bloque tiene un poder económico importante y puede ser la columna vertebral de una nueva hegemonía multipolar; mientras que Occidente desciende a una especie de «Edad Oscura» e irrelevante. Por lo tanto, el mundo entero debe caer para que funcione el “Gran Reinicio”. Rusia y China deben ser subyugadas por cualquier medio, así como India, Irán y un número creciente de países de África, América Latina y Asia 5.


El problema para Occidente es que sus planes se están viendo frustrados. La decisión de Rusia de intervenir militarmente en Ucrania, y sus victorias junto a las fuerzas armadas de las Repúblicas Populares del Donbass, marcan la ruptura de la unidad entre Oriente y Occidente. Las escasas repercusiones negativas de las gigantescas sanciones contra Rusia, mientras la UE se hunde, y sus innegables victorias en la confrontación militar cada vez más abierta con la OTAN, «hasta el último ucraniano», son buena muestra de ello.


Así mismo, la escalada agresiva del imperialismo está sirviendo para reforzar las alianzas económicas, comerciales, militares y políticas entre Rusia y China y con otros países asiáticos, africanos y latinoamericanos, que hace tiempo se vienen gestando. Es decir, se está produciendo un rápido desenganche de un número cada vez mayor de países de la dominación euro-estadounidense.


Este debilitamiento objetivo del imperialismo “occidental”, sin que quepan ilusiones sin fundamento acerca de la caracterización de clase de los Estados aliados en el bloque multipolar, abre nuevas perspectivas de lucha imperialista y antifascista para las organizaciones que luchamos en los países que forman parte del núcleo central desde el que se perpetran las agresiones a otros pueblos. En concreto, nuestro combate contra la OTAN y la UE debe ir acompañado de la decidida solidaridad internacionalista con todos los pueblos que resisten y en especial con el pueblo del Donbass, así como de la consideración de la intervención militar de Rusia en Ucrania como parte de la lucha antifascista y contra la Alianza Atlántica.


6. Tareas concretas sobre las que forjar la unidad de las organizaciones comunistas revolucionarias


1. Las contradicciones que está haciendo aflorar la guerra de la OTAN contra Rusia y su apoyo económico y militar a organizaciones fascistas, unidas a las sanciones, que tan duramente están afectando a la clase obrera europea, abren nuevos caminos de organización y resistencia.


El apoyo a la lucha antifascista y antiimperialista que, heroicamente, se está llevando a cabo en el Donbass, es el mejor ejemplo de resistencia popular que, además, conecta directamente con la experiencia internacionalista y de combate contra el nazismo que vivió nuestro Frente Popular.


El avance en la construcción de un nuevo orden internacional multipolar, basado en la independencia y la soberanía de naciones que se enfrentan al imperialismo “occidental” y que suponen la inmensa mayoría de la humanidad, está minando objetivamente el poder del imperialismo. Todo ello, sin que esto sustente ilusión alguna de que esto implique revoluciones sociales que tendrán que llevar a cabo sus pueblos.


En el Estado español, y también en el marco de la UE, las organizaciones comunistas debemos participar decididamente en la creación de un Frente Antiimperialista y Antifascista que tenga como eje vertebrador la lucha contra la OTAN como brazo armado del fascismo y de la ofensiva general del capital contra la clase obrera y los pueblos del mundo.


2. En este escenario de agudización de la lucha de clases, para las organizaciones comunistas revolucionarias, no cabe otra alternativa que, partiendo del imprescindible análisis de totalidad de la ofensiva en todos los frentes del gran capital internacional y de sus aliados en el Estado, construir la independencia de clase.


Hay que hacerlo desde abajo, desde las raíces, desde los lugares en los que se viven las condiciones de vida más duras, desde los barrios obreros y los centros de trabajo.


No es posible explicar a nuestra clase y a nuestro pueblo los planes de la burguesía contra la clase obrera si no es a partir de su experiencia concreta, de la percepción de la realidad en la que viven. Y no valen solo los discursos.


La realidad nos apremia, pero no hay atajos. Hay que andar el camino paso a paso.


Es ahí, desde el cuerpo a cuerpo, a partir de la comprensión específica de la forma en la que perciben su realidad quienes están viviendo con toda crudeza las repercusiones de todo el proyecto criminal de la burguesía, desde donde hay que construir la independencia de clase.


La dominación de la burguesía se ejerce, además de a través de mecanismos de dominación violenta y represiva, mediante la imposición de su ideología con falsos señuelos de luchas parciales, y de “soluciones” electorales del mal menor. En este camino, es preciso desvelar sus objetivos de debilitamiento y división de la clase obrera a los que han servido experiencias de control social como los impuestos durante la pandemia y que, sin duda alguna, se repetirán con este u otros pretextos.


Pero esta situación no es estática. Nuestro objetivo central de construir la independencia de clase, más allá de “relatos” desviacionistas, tiene como aliado fundamental la realidad de las condiciones, cada vez más insoportables, de vida y de trabajo. Es sobre ese caldo de cultivo, cada vez más abonado, sobre el que es posible explicar el por qué de las cosas y la necesidad ineludible de la revolución y de construir el socialismo.


En ese proceso, es preciso aunar lo que queda de experiencia obrera de luchadores y luchadoras de otros tiempos, con la fuerza vital y la desesperación de la juventud ante la negación de cualquier experiencia de futuro.


El objetivo es rescatar a nuestra clase gente de la idiotización programada por los medios de comunicación, por las redes sociales o por el consumo de alcohol, medicamentos y otras drogas, sobre todo de la juventud. No valen soluciones que no partan de hundirse en su experiencia, en su saber, y de tejer, sobre esa base, nuevas formas de organización obrera y popular.


El trabajo con la juventud es prioritario. No importa lo difícil que sea. Hay que buscarles y reconocerles y favorecer su protagonismo en todas las expresiones de rabia y de resistencia que se manifiestan hoy, fundamentalmente a través de la música. Y, sobre todo, impulsar la construcción por ellos mismos de medios alternativos de comunicación que expresen lo que están viviendo.


En el movimiento obrero están surgiendo nuevas formas de organización y de lucha que tienden a superar las burocracias sindicales. Se están generando hoy desde las propias necesidades de la lucha. A este respecto, es útil recordar el surgimiento de las primeras comisiones obreras como doble poder y experiencia de independencia de clase.


En este camino, si las organizaciones comunistas lo recorremos consciente y organizadamente, van a surgir nuevos aprendizajes y nuevas posibilidades materiales de avance que todavía hoy no vislumbramos. Y aquí juega un papel determinante la formación política. Hoy, sobre todo la juventud, la más consciente, está buscando no soluciones electorales, sino los instrumentos teóricos y políticos para acabar con la realidad que les oprime como una losa. La teoría política, que nos ha sido legada por quienes nos precedieron en el combate, y su capacidad para analizar la realidad actual, es la más preciada herramienta de lucha. Y junto a ella, la expresión cultural. Nuestro cine, nuestra música, nuestros medios de comunicación, nuestro teatro; lo antiguo y lo nuevo que se construya, constituyen un arma indispensable.


El camino está abierto y nos espera.


1 https://www.congreso.es/public_oficiales/L14/CONG/BOCG/A/BOCG-14-A-91-1.PDF

2 https://cnc2022.wordpress.com/

3 https://momo.isciii.es/panel_momo/

4 https://www.antena3.com/noticias/sociedad/disparan-suicidios-jovenes-adolescentes-mayor-cifra-decada_202212016388dbab4a5f3000014d3022.html

5 https://questiondigital.com/la-tercera-guerra-mundial-ha-sido-organizada-en-davos/