ANTIIMPERIALISTAS.COM
– 30/10/2023
Fuente original del
texto: Sputnik.
El exeuroparlamentario y
activista Javier Couso desgrana en su libro los orígenes y objetivos
del odio contra Rusia, inducido, a su juicio, desde las élites
políticas y buena parte de los medios de comunicación, que no dudan
en aplicar las técnicas de propaganda de Goebbels. "Tenemos que
negarnos a odiar a cualquier pueblo", explica a Sputnik.
El realizador audiovisual
y activista Javier Couso Permuy, que durante la VIII
legislatura (2014-2019) ocupó un escaño en el Europarlamento,
primero con el grupo de la Izquierda Plural y luego como
independiente, presentó en la Casa Rusa de Madrid su última obra,
Rusofobia: la propaganda antirrusa al servicio de la guerra.
El evento fue presentado
y moderado por el director artístico-teatral José Luis Checa
y se celebró en un abarrotado salón de actos de la mencionada
institución, donde al término de la exposición, siguió un animado
debate. Publicado primeramente en Argentina, donde ya cursa su
segunda edición, el libro da cuenta de un trabajo de investigación
que su autor elaboró en su oficina parlamentaria durante sus cuatro
años de estancia en Bruselas.
En ese espacio de tiempo,
Javier Couso pudo conocer de primera mano la atmósfera e iniciativas
políticas de corte exterior que se realizaban en el
Europarlamento y que, según sus palabras, "incidieron
profundamente en toda la campaña que se ha llevado a cabo desde
entonces contra Rusia, contra su cultura y contra todas las personas
de origen ruso".
"En 2014, el clima que
percibí en Bruselas tras el golpe del Euromaidán, sobre todo por
parte de los europarlamentarios británicos y, muy especialmente, de
los polacos y los bálticos, fue el de una rusofobia histérica que
rayaba en la enfermedad y la psicopatía".
Para ilustrar tal
percepción, Couso recordó una visita que los europarlamentarios
miembros del subcomité de Seguridad y Defensa rindieron a
Eurocontrol, la organización europea para la seguridad de la
navegación aérea. La europarlamentaria polaca Anna Fotyga,
que entonces presidía esa subcomisión, "preguntó al director del
organismo por qué no cortaban relaciones con Rusia y la echaban de
allí, y este le contestó que si lo hacía, los aviones empezarían
a chocar unos con otros".
"Fotyga fue autora de
un informe, que desafortunadamente aprobó la eurocámara, en el que
se hablaba de la propaganda de terceros contra la UE y donde
se comparaba con el ISIS lo que ella llamaba propaganda rusa
–explicó–. Es decir, comparaban a los periodistas rusos con los
que estaban decapitando a gente en Siria y atentando en Francia y
Bélgica".
Sobre la tensión
actual
Couso no aceptó tales
muestras de lo que él califica de "rusofobia". "Fui atacado y
calificado de prorruso", asegura. Situación que le costó ser
incluido en una lista "elaborada por Soros" junto a periodistas
de medios rusos. "Hice una pregunta sobre nuestra protección, no
me contestaron y empecé a investigar desde la oficina
parlamentaria", afirmó.
En buena medida, su libro
Rusofobia refleja ese trabajo de investigación. A nivel de la calle,
el clima rusofóbico alcanzó su apogeo en 2022. Preguntado por
Sputnik por su percepción actual de esos ánimos en España, Javier
Couso no dudó en describir su intensidad con la de un soufflé.
Es decir, se hinchó rápidamente para ir decreciendo poco a poco.
"Es el resultado [el
punto crítico] de lo que habían ido sembrando los mercenarios de la
desinformación. Porque se demonizó a los rusos y a su cultura,
incluso en la prensa rosa y los programas del corazón, hubo hasta
agresiones. ¡Se prohibieron gatos rusos en los concursos de
gatos!", dijo, al tiempo que repasaba las censuras en España e
Italia a las representaciones teatrales y musicales de autores rusos. "¡Pero si estaba proscrito Dostoievski! Fue brutal".
"Yo soy patriota y creo
que el pueblo español no es malo. Y creo que la tensión está
bajando, porque la gente no es tonta. Quiero decir, pobres
palestinos, porque nos están enseñando las mentiras de Ferreras
[director del canal La Sexta] y sus supuestos expertos militares. No
ha habido ningún bombardeo de alfombra y estratégico en Ucrania.
Cuando lo hace Israel mueren a centenares. ¿Dónde ha pasado en
Ucrania eso?"
La comparación siguió
con Irak, donde su hermano José, camarógrafo de Telecinco, fue
asesinado por militares estadounidenses. "Me contaba que el
primer día de bombardeos sobre Irak murieron 40.000 iraquíes
civiles. Está en su doctrina militar [de los angloamericanos]. Lo
hicieron en Dresde, en Tokio, en Nagasaki e Hiroshima", dijo.
En su opinión, el "odio
fabricado" contra Rusia ha bajado, porque "la gente no es tonta y
no la pueden engañar todos los días". Pero en esa atmósfera,
contó, el diario El Español le dedicó una
portada a los pocos días de iniciarse la operación especial
militar de Rusia en Ucrania, le tildó de "conspiranoico" y de
compartir ideario con Putin. En
la red Twitter, Couso había aludido a las crecientes "evidencias
de la existencia de un programa militar biológico ucraniano
dirigido por EEUU". "Les molestó", recuerda.
La rusofobia viene de
antaño
Mediante un recorrido
histórico de las relaciones internacionales se puede afirmar que la
rusofobia actualmente reinante en la UE tiene "antecedentes" y,
en su génesis, siempre ha estado "patrocinada por los
angloamericanos, sus dirigentes y élites intelectuales", manifestó
J. Couso.
"El término se acuña
en el siglo XIX por la élite británica aprovechando un miedo
irracional a Rusia, basándose en una falsificación del testamento
de Pedro el Grande, sobre la expansión del Imperio Ruso en Oriente
Próximo y Europa del Este", dijo, aludiendo al general británico
Robert Thomas Wilson, que en su tiempo afirmó que Rusia era
un enemigo peor que la Francia napoleónica.
También citó a otro
autor, el sociólogo español Pedro Costa Morata, para afirmar
que la rusofobia siempre se ha alimentado de "pasiones
contradictorias occidentales", que permiten que Rusia "esté mal
explicada por las élites europeas" y se la trate desde una
perspectiva de "superioridad moral", por lo que el fin último es
que permanezca subyugada o alejada.
Y con este enfoque, la
actual rusofobia ha buscado "romper la colaboración entre la UE y
Rusia" en un momento en que Rusia "ya no es subalterna" y
cuando en Europa se está librando "la segunda guerra provocada por
la OTAN" tras los bombardeos a Yugoslavia, afirmó.
"Con Ucrania se ha
tratado de dar el jaque mate a Rusia, el colofón de toda esta
estructura creada por EEUU para controlar Europa e impedir que un
espacio europeo unido compita con ellos", explicó Javier Couso.
A por la opinión
pública con la OTAN
Para provocar un cambio
en el punto de vista de las personas, se necesita una campaña a gran
escala y el empleo de los principales medios de comunicación. "¿Cómo
se puede convencer a los pueblos de esta visión antirrusa?", se
plantea Javier Couso.
"Pues aplicando los 11
principios de la propaganda que escribió Goebbels. Se aplican en
los medios de información e incluso en las películas de Hollywood.
Por ejemplo, el principio de simplificación, donde se individualiza
al adversario en un único enemigo. O el principio de
transposición, con el se carga al adversario con los defectos y
fallos propios. O el de vulgarización. Y así los pueblos llegan a
odiar a otros, aunque en realidad no tengan diferencias
sustanciales", explicó.
Según Couso, las
conciencias se manipulan mediante una "vasta operación
propagandística" que dirigen “estrategas en política exterior,
lobbistas de Washington y una red de canales de información
vinculada a la inteligencia anglosajona“. En esta red
estarían operando más de 150 empresas de relaciones públicas,
muchas de ellas asociadas al Gobierno británico, como Nicky
Regazzoni, PRN Network y otras. Su cometido es difundir a los medios
de comunicación guías lingüísticas, materiales visuales, mensajes
clave y lenguaje apropiado.
"Ellos crean las
noticias", subraya este exeurodiputado, resaltando que los medios
reciben a diario del Ministerio de Exteriores ucraniano un dosier de
prensa con todas las construcciones narrativas pertinentes.
En esta situación, la
OTAN también cuenta con sus instrumentos de propaganda y producción
de información. "NATO Review suministra noticias para ayudar a la
escalada de agresividad contra Rusia, tiene una biblioteca
multimedia y se nutre de 24 centros de excelencia del Stratcom [Mando
Estratégico]. Todos los enfoques están dirigidos contra Rusia,
tienen autores y especialistas del Atlantic Council e incluso ex
cargos de la OTAN".
Guerra cognitiva
En su lucha contra Rusia,
el Servicio Europeo de Acción Exterior dispone de organismos tales
como el Centro Europeo de Excelencia y la East StratCom Task Force
(cuya herramienta más lograda es la Disinformation Review).
En el primero destaca el
Hybrid CoE, destinado a contener las amenazas híbridas y su modelo
está inspirado en los centros análogos de la OTAN. El segundo se
distinguía al principio por la agresividad de sus artículos contra
Rusia, ahora más moderados. Según Couso, el objetivo de estos
centros es entablar en la mente de las personas un nuevo campo de
batalla: la
guerra cognitiva, que pugna por alterar su comprensión y
reacción ante acontecimientos determinados.
"En Bruselas sufrí una
ruptura de la inocencia al darme cuenta de cómo desde la UE se
patrocinaba a todos aquellos que se declaraban abiertamente
rusófobos“, asegura Couso, cuyo fin para decidirse a publicar su
libro es “analizar los instrumentos que se están empleando para
cambiar las percepciones humanas y enfrentar a las sociedades, ver
qué objetivos hay detrás de la demonización de Rusia y su cerco
militar".
"A pesar de que el
atlantismo se ha convertido casi en una religión que los medios
repiten machaconamente, tenemos que negarnos a odiar a cualquier
pueblo y mucho menos a uno con el que queremos construir una Europa
independiente que se quite de encima la bota angloamericana. No me
dio ninguna pena de que me acusaran de prorruso, porque soy prorruso,
igual que soy proespañol".
Pese a considerar su
aportación una "gota en el mar", Couso considera que su aporte
sirve para "dar voz" a un pueblo que considera "amigo", que
además suministra
energía al continente, España incluida, y a una visión
política para "crear un espacio común".
Preguntado por el papel
de la izquierda española a la que en su día representó en el
Parlamento Europeo, mostró su decepción con Sumar y una Izquierda
Unida cuyo motivo fundacional en 1986 fue su postura contra la
OTAN, organización a la que ahora la líder de Sumar no ve con
malos ojos. "Es una izquierda elaborada en las universidades de
EEUU, preocupada más por la individualidad y la identidad, que de
las cuestiones de clase y de los pueblos", afirmó.
"Son tiempos en que se
caricaturizan a los líderes incómodos. Y las Fuerzas Armadas de
Rusia están luchando no solo por sus pueblos, sino por toda la
humanidad. Es increíble que se hayan normalizado en Occidente los
homenajes a genocidas nazis", concluyó Javier Couso.