04 julio, 2015

INVOCACIÓN - Raquel Lanseros

Que no crezca jamás en mis entrañas 
esa calma aparente llamada escepticismo.

Huya yo del resabio,
del cinismo,
de la imparcialidad de hombros encogidos.

Crea yo siempre en la vida
crea yo siempre
en las mil infinitas posibilidades.

Engáñenme los cantos de sirenas,
tenga mi alma siempre un pellizco de ingenua.

Que nunca se parezca mi epidermis
a la piel de un paquidermo inconmovible,
helado.

Llore yo todavía
por sueños imposibles
por amores prohibidos
por fantasías de niña hechas añicos.

Huya yo del realismo encorsetado.
Consérvense en mis labios las canciones,
muchas y muy ruidosas y con muchos acordes.

Por si vinieran tiempos de silencio.

02 julio, 2015

La deuda: arma política de las élites.

"La deuda es un arma política para convertir a la víctima en culpable, pero de tal manera que esa transformación disponga de una apariencia legal. La deuda impone una jerarquía en las relaciones humanas, convertidas en relaciones de intercambio arbitradas según los intereses económicos y políticos de las élites. Le pondré un ejemplo: los PIIGS. Es lo que han hecho con el invento de la palabra PIIGS [las siglas en inglés de Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España], han adjudicado la deuda y señalan así al chivo expiatorio. La culpa de la crisis europea está ahora sobre los hombros de las economías periféricas, no de la estructura y las interrelaciones del sistema". David Rolfe Graeber

video



01 julio, 2015

En Grecia y en los demás pueblos: El Gran NO



La clase obrera y el pueblo griego se enfrentan a momentos cruciales que afectan también directamente al resto de los pueblos de Europa, y muy especialmente a los del Estado español con unas elecciones generales inminentes.

Sólo los muy ilusos creen que la situación económica va bien aquí y que por ello se han detenido los recortes y las contrarreformas laborales. El resto sabemos que tras las elecciones, gobierne quien gobierne, se intensificarán todas las presiones para imponer políticas de ajuste contra la clase obrera. Como en Grecia, como en el resto de la UE.

Es curioso que en momentos álgidos todos los esfuerzos de las clases dominantes por dividir y aislar al pueblo trabajador de los diferentes países para que no perciba la imperiosa necesidad de unidad, se vienen abajo.

El proceso de lucha de clases en Europa en el marco de la actual crisis económica general del capitalismo tiene unas características generales comunes derivadas de nuestra pertenencia al Euro y a la UE. La diferencia es que la ofensiva del capital está mucho más avanzada en el país heleno, como lo está el nivel de conciencia y de lucha de su pueblo. Y ambos hechos definen con nitidez toda la crudeza de la confrontación.

Las negociaciones entre la Troika y un Gobierno de Syriza que apoyó su estrategia en la ilusión de convencer a los acreedores mostrando las dimensiones colosales del sufrimiento de su pueblo e intentando hacer prevalecer la democracia y la soberanía, han desvelado la profundidad de la ofensiva de la burguesía contra las clases populares. Una ilusión sin fundamento alguno como se ha demostrado dramáticamente mil veces y en la que no le está permitido caer a ningún gobierno que pretenda representar los intereses de su pueblo. A estas alturas de la Historia no es aceptable alegar ignorancia.

Como es evidente desde hace al menos cinco años en Europa, y hace décadas en América Latina, África y Asia, el pago de la Deuda es la maquinaria que dirige una guerra social mediante la que el imperialismo disciplina a los gobiernos para obligarles a ejecutar su agenda. Justo antes del ataque militar o el golpe de Estado si no se ejecuta con la diligencia deseada.

Pero en una crisis de las dimensiones de la actual y sin horizonte alguno de salida no se trata sólo de imponer políticas económicas. Se trata de destruir cualquier esperanza basada en gobiernos sensibles a las necesidades del pueblo. El capital en crisis ha decretado el fin del reformismo.

A pesar de las inaceptables concesiones ya realizadas a la Troika por el gobierno de Tsipras y que ya han sido analizadas por Red Roja(1), la presión ha continuado implacable, demostrando que la esencia de la confrontación es política. Si las condiciones del ultimátum de la Troika van a hundir aún más a Grecia en la recesión y la deuda será por ello cada vez más impagable, ¿qué es lo que persiguen? Claramente pretenden hundir a Syriza, hacer que el país sucumba en el caos para así demostrar la imposibilidad de cualquier alternativa política que sirva al pueblo. Es un órdago a la grande a la clase obrera griega y la del resto de Europa.

La dureza de la crisis y la debilidad de su propio poder no permite al capitalismo versiones light y, mucho menos, aquellas que puedan representar una correlación de fuerzas más favorable a la clase obrera. Aumentar impuestos a los más ricos para ayudar algo al 45% de los pensionistas que viven por debajo de los niveles de pobreza y que mantienen a toda la familia, no vale.

La lucha de clases es a cara de perro. Es lo que Syriza no ha entendido perdiendo un tiempo precioso en preparar al pueblo griego para lo inevitable.

La Troika quiere dejar absolutamente claro quién detenta el poder real y lo implacable de la dictadura del capital; para el pueblo griego, para los demás pueblos de Europa y en especial para los del Estado español, que estamos en primera línea. Nos echan un gran órdago, esperando que nos achantemos. No hay medias tintas. Es todo o nada.

Pero esta guerra social está utilizando, como el fascismo, la legislación antiterrorista para reprimir la resistencia social y política. Los atentados perpetrados en diferentes países por grupos creados, organizados y financiados por el imperialismo euro-estadounidense y sionista, se utilizan para alimentar el miedo al “terrorismo” y así aprobar leyes que aniquilan las libertadas públicas en aras de la “seguridad”, como toda la legislación antiterrorista y como la “ley mordaza”. Es decir, el imperialismo destruye Estados, desestabiliza regiones, expolia recursos naturales y la respuesta de esos pueblos –en cualquier caso, provocada– es el pretexto para incrementar los mecanismos de represión que cercenan masivamente libertades democráticas, también en los países centrales.

El referéndum griego y el Gran No

Quizás alguna vez sepamos las presiones concretas –mejor dicho la extorsión– a que están siendo sometidos los principales dirigentes de Syriza. Porque ésta no es la primera, sino la segunda propuesta de convocatoria de referéndum en Grecia. La anterior la hizo el primer ministro, Yorgos Papandreu, el 31 de octubre de 2011(2) y el el 3 de noviembre la retiró y dimitió(3).

¿Qué sucedió en esos cuatro días?

El relato que hago a continuación fue transmitido por el ex- primer ministro a un joven estudiante de un máster de periodismo en EE.UU. y puede desmentirlo él mismo, pero no creo que lo haga.

Papandreu fue sometido a tales presiones por parte de la Troika, que incluían amenazas de muerte tan creíbles hacia su mujer y sus dos hijas, para que retirara la convocatoria de referéndum, que lo hizo y dimitió cuatro días después. Toda la familia se fue a vivir a EE.UU. Donde reside hasta la fecha.

En 2011 Yorgos Papandreu representaba a un partido instrumento directo del capital y estaba sólo. Ahora no es lo mismo. Cuatro años después –de luchas y de sufrimientos- el Gobierno de Siryza, más allá de Tsipras y Varoufakis, representa avances muy importantes en la conciencia del pueblo que van a determinar que el pueblo griego vote un inmenso NO el próximo 5 de julio.

Y es que el No, no sólo responde ahora al sentir masivo del pueblo, sino que tiene resonancias históricas muy profundas en la historia griega.

”La fiesta nacional, el 28 de octubre, se llama El día del no. Conmemora la fecha en la que el general Yannis Metaxás pronunció su célebre «¡No!» al ultimátum entregado por el embajador italiano en Atenas durante la Segunda Guerra Mundial. Se negó así a aceptar la entrada de las tropas del ejército italiano en el territorio heleno, y empezó la guerra. Cuando alguien en Grecia dice “ha llegado el momento del No” apela a algo verdaderamente serio”(4).

Cuando el drama histórico comienza es muy importante que sepamos que los cambios en los gobiernos sólo significan realmente algo cuando son expresión de cambios reales en la correlación de fuerzas y que no nos dejemos llevar por los cantos de sirena de nuevas caras que creen que llegar al gobierno es detentar el poder.

Grecia está mostrando cómo en momentos de crisis tan enormes como la actual al capitalismo se le cae la máscara y no permite el menor resquicio de reformismo. Por eso resulta patético escuchar a algunos de los nuevos líderes de gobiernos municipales y autonómicos la propuesta de “volver al Estado del Bienestar”.

Más vale que aprendamos que las cosas vienen muy duras, que el poder se está preparando para una gran confrontación de clase y que a una fuerza material solo se le derrota mediante un fuerza material mayor. Y para construirla es preciso saber con claridad lo que es necesario hacer, y que en Grecia como aquí, pasa por nacionalizar la banca, no pagar la Deuda y salir del Euro, de la UE y de la OTAN. Ese objetivo político, que es el mismo para la clase obrera y sectores populares de la UE, especialmente para los del sur, puede permitir adoptar estrategias comunes capaces de enfrentar a la plutocracia europea.

Siempre que que el pueblo organizado construya una fuerza política que tenga la firme determinación de conseguirlo.

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Notas

Ó X I

DE EST@S SE PUEDE Y SE DEBE PRESCINDIR...

DE EST@S NO
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29 junio, 2015

...y los pueblos les siguen mansa y democráticamente hacia los esquiladores, y de allí hacia los mataderos.

El bellwether es un carnero castrado a cuyo cuello se le cuelga un cencerro.  Va por delante de la manada y  los demás ovinos siguen su din-don y no se pierden ni se aparten del camino. Un chollo para el pastor.

Como están castrados, no hay ningún riesgo de rebelión por parte de los bellwethers, ni iniciativa propia ni comportamiento políticamente incorrecto, ni nada que salga de las ideas recibidas, el idealismo pequeño-burgués y el patriotismo. Son seres infinitamente aburridos que carecen de imaginación y de creatividad.

Existen muchos mansos bellwethers. Suelen llevar corbatas en vez de cencerros.


Los pastores mundiales, el BM, la FMI, la OMS, la OTAN, la ONU, los Mercados, Bilderberg, etc. les cuelgan a los cuellos de estos obedientes animales, sus cencerros de autoridad administrativa democráticamente elegida, y los pueblos les siguen mansa y democráticamente hacia los esquiladores, y de allí hacia los mataderos.


El Judas Goat –no encuentro traducción oficial– es una cabra (o macho cabrío… o cabrón sencillamente) entrenado en los mataderos, a asociarse con los demás animales para que confían en él como guía,  y luego llevarlos a los matarifes o a los vagones para ganado, etc. Se le perdona la vida para que pueda seguir siendo útil en el matadero.

En los campos de concentración, había internados Judas que conducían a los que confiaban en ellos a las “duchas”. (Bajo pena de muertes particularmente horribles.)


Tal vez deberíamos elevar el rango de nuestros políticos de bellwethers a Judas Goats, cabrones Judas. Triple A.

https://lalinternadediogenes.wordpress.com/2011/09/18/cabrones-judas/

ΑΛΛΗΛΕΓΓΥΗ ΜΕ ΕΛΛΆΔΑ
ΤΡΟΙΚΑ ΟΧΙ

26 junio, 2015

La miopía de la Unión Europea ante la estrategia militar de Estados Unidos.


Los responsables de la Unión Europea están totalmente equivocados en cuanto a los atentados islamistas perpetrados en Europa y las oleadas de inmigrantes que llegan a ese continente huyendo de las guerras. Thierry Meyssan muestra que esos hechos no son secuelas fortuitas de los conflictos que agitan el Medio Oriente ampliado sino un objetivo estratégico de Estados Unidos.
El Consejo Europeo reunido el 23 de abril de 2015 guarda 
un minuto de silencio en memoria de los migrantes muertos en el Mediterráneo.

Los dirigentes de la Unión Europea están confrontando cada vez más frecuentemente situaciones inesperadas. Por un lado, atentados o intentos de atentados perpetrados o preparados por individuos que no pertenecen a grupos políticos claramente identificados. Por otro lado, una gran afluencia de migrantes a través del Mediterráneo y el hecho que miles de ellos mueren a las puertas de los países europeos. 

Por falta de análisis estratégico, ambos factores están siendo considerados a priori como hechos no relacionados entre sí y se ocupan de ellos administraciones diferentes. La policía y los servicios de inteligencia se ocupan de los atentados mientras que las aduanas y órganos vinculados al sector de la defensa lidian con el problema de los migrantes. Pero la fuente de ambos problemas es la misma: la inestabilidad política en el Levante y en África.

La Unión Europea se ha privado de los medios necesarios para comprender 

Si las academias militares de la Unión Europea hiciesen correctamente su trabajo, habrían estudiado durante los últimos 15 años la doctrina del «hermano mayor» estadounidense. Y tendrían que haber notado que, desde hace muchos años, el Pentágono ha publicado todo tipo de documentos sobre la «teoría del caos» del filósofo Leo Strauss. Hace sólo unos meses, Andrew Marshall, un funcionario que debería estar jubilado desde hace más de 25 años, aún disponía de un presupuesto de 10 millones de dólares al año para investigar sobre ese tema [1]. Pero ninguna academia militar de la Unión Europea ha estudiado seriamente esa doctrina ni sus consecuencias. No lo han hecho por dos razones: porque es una forma de guerra bárbara… y porque fue concebida por un gurú de las élites judías estadounidenses. Además, cualquier europeo “sabe” que «Estados-Unidos-que-nos-salvó-del-nazismo» no puede favorecer tales atrocidades [2].



Si los políticos de la Unión Europea hubiesen viajado un poco, no sólo a Irak, Libia, Siria, al Cuerno africano, a Nigeria y Mali, sino también a Ucrania, habrían visto con sus propios ojos la aplicación de esa doctrina estratégica. Pero se limitaron a ir a hablar en algún edificio de la “zona verde” de Bagdad, desde un estrado en Trípoli o en la plaza Maidan de Kiev. Ignoran lo que viven las poblaciones y, a pedido del «hermano mayor», a menudo cerraron sus embajadas, privándose así de ojos y oídos en el terreno. Peor aún, también a pedido del «hermano mayor», se unieron a la aplicación de embargos, para que los hombres de negocios tampoco puedan ir a ver lo que sucede en esos lugares.

Hoy se desconoce la cantidad de migrantes muertos en el Mediterráneo. 
A veces las olas depositan cuerpos en las playas de Italia o los guardacostas 
abordan embarcaciones llenas de cadáveres.

El caos no es fortuito, es el objetivo

Al contrario de lo que afirma el presidente Francois Hollande, el éxodo de libios no es consecuencia de una «falta de seguimiento» de la operación «Protector Unificado» –que condujo al derrocamiento y asesinato de Kadhafi– sino el resultado que se buscaba con aquella operación, en la que Francia hizo el papel de líder. El caos no se instaló en Libia porque los «revolucionarios libios» no hayan sabido ponerse de acuerdo entre sí después de la «caída» de Muammar el-Kadhafi sino que ese era el objetivo estratégico de Estados Unidos. Y lo alcanzaron. Nunca hubo una «revolución democrática» en Libia sino un movimiento secesionista en la región de Cirenaica. Nunca hubo aplicación del mandato de la ONU para «proteger a la población» sino una masacre perpetrada por la OTAN que costó las vidas de 160 000 libios, de los cuales el 75% eran civiles, según las cifras de la Cruz Roja Internacional.

Recuerdo que, antes de integrar el gobierno de la Yamahiriya Árabe Libia, se me solicitó servir como testigo en un encuentro organizado en Trípoli entre una delegación estadounidense y varios representantes libios. Durante aquella larga conversación, el jefe de la delegación estadounidense explicó a sus interlocutores que el Pentágono estaba dispuesto a salvarlos de una muerte segura, pero exigía que le entregaran al Guía. Y agregó que cuando mataran a Kadhafi, la sociedad tribal libia no lograría validar la autoridad de un nuevo líder antes de –como mínimo– una generación, situación que sumiría Libia en un caos nunca visto anteriormente en ese país. Desde entonces, he contado repetidamente aquel encuentro y predije muchas veces lo que hoy está ocurriendo.
Leo Strauss (1899-1973) fue un especialista de la filosofía política. 
Se rodeó de un pequeño grupo de alumnos que, en su mayoría, 
trabajaron después para el Departamento de Defensa estadounidense. 
De hecho, formaron una secta e inspiraron la estrategia del Pentágono.

La «teoría del caos»

Cuando la prensa estadounidense comenzó a mencionar –en 2003– la «teoría del caos», la Casa Blanca respondió hablando de un «caos constructor», haciendo entender con ello que se procedería a la destrucción de las estructuras opresoras para que la vida pudiese brotar sin obstáculos. Pero ni Leo Strauss, ni el Pentágono habían utilizado nunca aquella expresión. Al contrario, según ellos, el caos tenía que ser de tal magnitud que nada pudiese estructurarse fuera de la voluntad del Creador del Nuevo Orden, Estados Unidos [3].

El principio de esa doctrina estratégica puede resumirse de la siguiente manera: la manera más fácil de saquear los recursos naturales de un país por largo tiempo no es ocupar ese país sino destruir el Estado. Sin Estado, no hay ejército. Sin ejército enemigo, no hay riesgo de ser derrotado. Así que el objetivo estratégico del ejército de Estados Unidos y de la alianza que dirige –la OTAN– es única y exclusivamente la destrucción de los Estados. Y lo que suceda con las poblaciones de los países que son blanco de esa estrategia… no preocupa a Washington.

Ese proyecto resulta inconcebible para los europeos que, desde los tiempos de la guerra civil inglesa, están convencidos –desde la publicación de Leviatán, el libro de Thomas Hobbes– de que es preferible renunciar a ciertas libertades, y quizás aceptar incluso un Estado tiránico, a verse sumido en el caos.

La Unión Europea niega su complicidad con los crímenes de Estados Unidos

Las guerras de Afganistán e Irak ya han costado la vida a 4 millones de personas [4]. Esas guerras fueron presentadas al Consejo de Seguridad de la ONU como necesarias respuestas «en legítima defensa». Pero hoy todo el mundo admite que en realidad habían sido planificadas desde mucho antes de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 y en un contexto mucho más amplio de «rediseño del Medio Oriente ampliado» y que las razones utilizadas para justificar dichas guerras sólo fueron inventos de la propaganda.

Usualmente se reconocen los genocidios cometidos por el colonialismo europeo, pero pocos reconocen actualmente esos 4 millones de muertos, a pesar de los estudios científicos que demuestran la realidad de ese crimen. Lo que pasa es que nuestros padres eran «malos», pero nosotros somos «buenos» y no podemos ser cómplices de esos horrores.

También es usual burlarse de aquel pobre pueblo alemán que confió hasta el último instante en sus dirigentes nazis y no tomó conciencia de los crímenes cometidos en su nombre hasta después de la derrota.

Pero los pueblos de la Unión Europea estamos actuando exactamente igual. Seguimos confiando en nuestro «hermano mayor» y nos negamos a ver los crímenes en los que está implicándonos. Es probable que nuestros hijos se burlen de nosotros…


Los errores de interpretación de la Unión Europea

 Ningún dirigente de Europa occidental, absolutamente ninguno, se ha atrevido a mencionar públicamente que los refugiados provenientes de Irak, Libia, Siria y del Cuerno de África, Nigeria y Mali pueden no estar huyendo de las dictaduras sino del caos en el que nosotros, voluntaria pero inconscientemente, hemos sumido sus países.



 Ningún dirigente de Europa occidental, absolutamente ninguno, se ha atrevido a mencionar públicamente que los atentados «islamistas» que están teniendo lugar en Europa pueden no ser la extensión de las guerras del «Medio Oriente ampliado» sino que son obra de los mismos que ya orquestaron el caos en esa región. Como europeos preferimos seguir creyendo que los «islamistas» odian a los judíos y los cristianos, y nos negamos a ver que la inmensa mayoría de las víctimas de esos islamistas no son ni judíos ni cristianos sino… musulmanes. Y tranquilamente los acusamos de promover la «guerra de civilizaciones», cuando ese concepto fue creado en el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos y sigue sin tener nada que ver con la cultura de los islamistas [5].



 Ningún dirigente de Europa occidental, absolutamente ninguno, se ha atrevido a mencionar públicamente que la próxima etapa será la «islamización» de las redes de las redes de distribución de drogas –como en el caso de los Contras en Nicaragua, con la venta de droga entre la comunidad negra de California, con ayuda y bajo las órdenes de la CIA [6]. Hemos decidido ignorar que la familia Karzai retiró la distribución de cocaína de las manos de la mafia kosovar para ponerla bajo el control del Emirato Islámico [7].


La subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, y el embajador 
estadounidense en Kiev, Geoffrey R. Pyatt. 
En conversación telefónica revelada por los partidarios de la legalidad, 
la señora Nuland se refirió al putsch montado en Ucrania 
precisando delicadamente que su objetivo era 
darle por el culo a la Unión Europea” (sic).

A Estados Unidos nunca le interesó que Ucrania se integre a la Unión Europea

Si las academias militares de la Unión Europea no han estudiado la «teoría del caos» es porque les han prohibido hacerlo. Los pocos profesores y estudiosos que se arriesgaron a tratar de analizarla fueron duramente sancionados mientras que la prensa califica de «complotistas» o «conspiracionistas» a los autores civiles que se interesan en esa teoría.


Los políticos de la Unión Europea creían que los acontecimientos de la plaza Maidan eran espontáneos y que los manifestantes querían salir de la órbita autoritaria de Rusia para entrar en el paraíso de la Unión. Los invadió la estupefacción cuando se reveló el contenido de la conversación telefónica donde la subsecretaria de Estado Victoria Nuland, al mencionar el control que ejercía secretamente sobre los acontecimientos, hablaba de «darle por el culo a la Unión Europea» (sic) [8]. A partir de aquel momento ya no entendieron lo que estaba sucediendo.



Si hubiesen dejado trabajar a los investigadores, los dirigentes de los países miembros de la Unión Europea habrían comprendido que al intervenir en Ucrania y al organizar allí el «cambio de régimen», Estados Unidos estaba garantizando que la Unión Europea se mantuviera a su servicio. Lo que más angustia a Washington, desde el discurso de Vladimir Putin en la Conferencia de Seguridad de Munich de 2007 [9], es que Alemania acabe dándose cuenta de dónde se halla su propio interés… que no es del lado de Washington sino junto a Moscú.


Al destruir progresivamente el Estado ucraniano, Estados Unidos corta la principal vía de comunicación entre la Unión Europea y Rusia. Por mucho que retorzamos en todos los sentidos la sucesión de acontecimientos, es ese el único sentido de lo ocurrido en Ucrania. Washington no quiere que Ucrania se una a la Unión Europea, como lo demuestran las palabras de la señora Nuland. Su único objetivo es convertir ese territorio en un campo minado para todo el que trate de atravesarlo.



El 8 de mayo de 2007 –aniversario de la caída del régimen nazi alemán– grupúsculos nazis e islamistas crean en Ternopol (Ucrania oriental) un supuesto Frente Antiimperialista para luchar contra Rusia. Organizaciones de Lituania, Polonia, Ucrania y también de Rusia participan en ese Frente, así como los separatistas islamistas de Crimea y los de Adigueya [también llamada Adiguesia], Daguestán, Inguchetia, Kabardia-Balkaria, Karachayevo-Cherkesia, Osetia y Chechenia. Al no poder asistir al encuentro, debido a las sanciones internacionales, el jefe terrorista Doku Umarov envía una intervención que será leída a los asistentes. El presidente de ese “Frente Antiimperialista” es Dimitro Yarosh, quien hoy ocupa un puesto de consejero en el ministerio de Defensa de Kiev.


La planificación militar de Estados Unidos

Así que estamos ante 2 problemas que se desarrollan con gran rapidez: los atentados «islamistas» sólo están comenzando. En el Mediterráneo, las corrientes migratorias se han triplicado en un solo año.

Si mi análisis es correcto, durante la próxima década veremos como a los atentados «islamistas» vinculados al Medio Oriente y África se agregan atentados «nazis» vinculados a Ucrania. Se descubrirá entonces que al-Qaeda y los nazis ucranianos tienen vínculos entre sí desde que celebraron –en 2007– su congreso común en Ternopol, Ucrania. En realidad, los abuelos de todos estos individuos se conocían desde la Segunda Guerra Mundial. En aquella época los nazis se dieron a la tarea de reclutar musulmanes soviéticos para luchar contra Moscú, en el marco del programa de Gerhard von Mende en el Ostministerium [el ministerio del Este creado por el Reich]. Al finalizar la guerra, tanto los nazis como sus reclutas musulmanes acabaron bajo la protección de la CIA, conforme al programa de Frank Wisner con AmComLib, para realizar operaciones de sabotaje en los territorios de la URSS.

Las oleadas de migrantes que tratan de atravesar el Mediterráneo, que hasta ahora sólo constituyen un problema humanitario (200.000 personas en 2014), seguirán creciendo hasta convertirse en un grave problema económico. La reciente decisión de la Unión Europea de ir a hundir los barcos de los traficantes de personas en Libia no lograrán detener la oleada de migrantes y sólo servirán para justificar nuevas operaciones militares para mantener el caos en Libia, pero sin resolverlo.

Todo ello provocará importantes desórdenes en la Unión Europea, que hoy da la impresión de ser un pacífico refugio. Washington no intenciones de destruir ese mercado, que sigue siendo indispensable para Estados Unidos, sino de limitar su desarrollo y garantizar que nunca logre convertirse en un competidor.

En 1991, el presidente Bush padre encargó a un discípulo de Leo Strauss, Paul Wolfowitz –en aquel entonces un desconocido para el gran público–, la elaboración de una estrategia para la era postsoviética. La «Doctrina Wolfowitz» explicaba que la supremacía de Estados Unidos exige imponer riendas a la Unión Europea [10]. En 2008, durante la crisis financiera en Estados Unidos, la historiadora Christina Rohmer, presidenta del Consejo Económico de la Casa Blanca, explicó que la única manera de sacar a flote los bancos estadounidenses era cerrar los paraísos fiscales en los demás países y provocar después desórdenes en Europa para que los capitales fluyesen hacia Estados Unidos. Actualmente lo que Washington pretende hacer es fusionar el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte, también conocido como NAFTA, por sus siglas en inglés) con la Unión Europea y el dólar con el euro, lo cual pondría a los miembros de la Unión Europea en una situación similar a la de México [11].

Por desgracia para ellos, ni los pueblos de la Unión Europea ni sus dirigentes tienen conciencia de lo que el presidente Barack Obama está preparando para ellos.

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[1] «Al cabo de 42 años, el estratega Andy Marshall deja el Pentágono», Red Voltaire, 7 de enero de 2015.


[2] “Selective Intelligence”, Seymour Hersch, The New Yorker, 12 de mayo de 2003.

[3] “Stumbling World Order and Its Impacts”, por Imad Fawzi Shueibi,Voltaire Network, 5 de abril de 2015.

[4] «4 millones de muertos en Afganistán, Pakistán e Irak desde 1990», por Nafeez Mosaddeq Ahmed, Middle East Eye(Reino Unido), Red Voltaire, 13 de abril de 2015.

[5] «La “guerra de civilizaciones”», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 7 de diciembre de 2004.

[6] Dark Alliance, The CIA, the Contras and the crack cocaine explosion, Gary Webb, foreword by Maxime Waters, Seven Stories Press, 1999.


[8] «Conversación entre la secretaria de Estado adjunta y el embajador de Estados Unidos en Ucrania», por Andrey Fomin,Oriental Review (Rusia), Red Voltaire, 8 de febrero de 2014.

[9] «Querer regentar el mundo de manera unipolar es ilegítimo e inmoral», por Vladimir Putin, Red Voltaire, 11 de febrero de 2007.

[10] La «Doctrina Wolfowitz» sigue siendo hoy en día un documento clasificado. Pero su contenido fue revelado por Patrick E. Tyler en «US Strategy Plan Calls For Insuring No Rivals Develop», New York Times, 8 de marzo de 1992. Ese diario también publica largos fragmentos de la «Doctrina Wolfowitz» en la página 14: «Excerpts from Pentagon’s Plan: “Prevent the Re-Emergence of a New Rival”». Más informaciones sobre esa doctrina aparecen igualmente en «Keeping the US First, Pentagon Would preclude a Rival Superpower» por Barton Gellman, The Washington Post, 11 de marzo de 1992.

[11] «Ataque contra el euro y desmantelamiento de la Unión Europea», por Jean-Claude Paye, Red Voltaire, 20 de julio de 2010.

25 junio, 2015

Ideología de la competitividad

20-3-2015 Antonio Fernández Vicente

La competencia aumenta la productividad. Pero, a estas alturas, fomentar la competitividad es un suicidio. En un mundo que se llena de cosas y se vacía de recursos, argumentar que es necesario producir más (producir, ¿qué?) es una enorme contradicción. Avanza a un tiempo la plétora de bienes que no se pueden consumir y el número de los que no los pueden obtener. Al final, el que gana se lleva mucho más de lo que necesita. En un mundo en crecimiento podría haber algo para todos. En el mundo real en declive no es así, y lo que uno se lleva es a costa de otros. Eso exacerba más aún la carrera competitiva. Y ahora el juego no es ya de suma cero, sino de suma negativa.

Se puede hablar de sana competencia. Por saber más, por hacer las cosas mejor... mejor que uno mismo. Los demás serán una referencia, nada más. El verdadero deportista no busca superar a otros, sino superarse a sí mismo. 

Para eso hay que cultivar valores. Valores más allá del valor abstracto, medido en el equivalente universal: el dinero. Al final, el dinero se gasta en símbolos.

La competencia aumenta la desigualdad. Frente a una cohorte que avanza unida, una carrera distancia a los corredores.

En esta carrera que se alimenta a sí misma, los rezagados compiten entre ellos por su propia supervivencia, pero ¿por qué compiten entre sí los aventajados cuando están más allá del límite de su capacidad de goce? 

No sólo se compite por la subsistencia: el prestigio, superado cierto nivel, es lo que cuenta, a costa de lo que sea. A costa incluso del propio bienestar. Porque en último término el triunfador lo será por sacrificar su vida al alto ideal de... triunfar.

Produzcamos lo necesario, y definamos bien qué es necesario. Vivamos más despacio. El músculo sometido a descargas repetidas se tetaniza y deja de funcionar.


La ideología neoliberal de la competitividad

Uno de los dogmas fundamentales del neoliberalismo hace de la competencia el pilar fundamental de la organización social. Con el Mercado como institución axial, la lógica de la competitividad se expande en todos los campos de actividad. Es, como el capitalismo, algo más que un sistema económico: un ethos, una forma de vida que irrumpe en cada una de nuestras decisiones. Estamos adiestrados o, mejor dicho, amaestrados para la competición. Representa los valores hegemónicos del éxito, liderazgo o la fórmula recurrente del capitalismo arcaico que es el culto al emprendedor: el “empresario aventurero” que retratase Werner Sombart desde el idealismo capitalista. Pero, es obvio que no todo el mundo puede tener éxito, ser líder o devenir emprendedor. Todas estas nociones llevan implícita la desigualdad de llegada que se añade a la de partida. Dicho de otra forma, para que haya éxito competitivo es preciso que sólo unos pocos puedan alcanzarlo. Y jamás contaremos con las mismas oportunidades. Lo que hay que conculcar es la propia lógica de la competición por sus implicaciones inicuas para el estar-juntos. 

En las escuelas se entroniza la competencia desde la rivalidad y lucha absurda por calificaciones que al mismo tiempo descalifican a los menos adaptados al sistema competitivo. El propio sistema educativo se rige por competencias. Otro tanto ocurre en las universidades, donde profesores e instituciones luchan contra otros en procesos competitivos que son los únicos indicadores válidos para las agencias de evaluación. Y se refleja tal lógica en los planes de estudio de donde se eliminan las asignaturas que “distraen” frente a las que “sirven”. Las operativas y puramente instrumentales son las que se pliegan a formar seres competitivos. Lo demás es superfluo, una fruslería.

Como las universidades, sus estudiantes también tendrán que someterse a las lógicas obsesivas y kafkianas de los rankings, cuyas categorías de jerarquización nos están vedadas. Lucharán unos contra otros porque han entrado en la partida y deben calcular sus jugadas. No podemos cambiar las reglas del juego como si de Carroll se tratase en su Alicia. Y no parece haber otra alternativa, olvidando que ni Sócrates ni Platón jamás evaluaron a nadie, ni fueron evaluados más que por la Historia Cultural.

También en el ámbito laboral reina con despotismo la competición, donde la escasez -la famosa rareté (escasez) en Sartre, producida artificialmente por el sistema económico- violenta a unos contra otros para lograr las gratificaciones prometidas sólo a unos pocos. Engendra violencias cuyo resultado son algunos miembros muertos, sobrantes para el sistema competitivo darwinista; y otros miembros supervivientes. El film Arcadia (Costa-Gavras, 2005) lo ilustró antes incluso de la crisis económica en el terreno de la confrontación laboral. El discurso de la escasez era para Marx el de la ideología burguesa que necesita naturalizar y eternizar un modo de producir que se basa en la penuria generalizada. La ideología de la competitividad parece haber introyectado que su lógica no es una construcción social y, como tal, contingente: es indeleble e infranqueable así que, mejor adaptarse que perecer.

En todos los casos mencionados, desde niños se concibe a los otros como rivales en una carrera continua promovida por la envidia y el narcisismo. Es el juego neoliberal que nos enfrenta a unos contra otros y en el que la llamada meritocracia premia no a los más excelentes, a los aristos, sino a los que mejor saben conducirse de acuerdo con las tácticas de guerrilla competitiva.

La infelicidad en la competitividad

En 1930, Bertrand Russell publicó La conquista de la felicidad. Inspirado por el sentido común, se preguntó “¿qué hace desdichada a la gente?” No se trataba de causas externas, como enfermedades o guerras. Hay algo en la vida moderna y civilizada que nos conduce sin remisión al malestar. Russell citaba el tedio de la infelicidad byroniana, el sentimiento de pecado, el aburrimiento y la excitación desmesurada, la manía persecutoria, la fatiga, la envidia y la competencia.

La última causa que he citado remite directamente al corazón del sistema de valores del neoliberalismo. En la educación y en los medios de comunicación como portadores de estilos de vida y modelos ejemplares, se repiten de continuo los mantras sobre el liderazgo, la competitividad, el éxito. Todos ellos son conceptos que implican la naturalización del Mercado, en sus diferentes dimensiones, como eje vertebrador de los comportamientos.

Desde la escuela hasta la universidad, la lucha de unos contra otros parece ser el denominador común. Se combate en la cotidianidad por el éxito relativo pero no por razones de extrema necesidad: “Lo que la gente teme cuando se enzarza en la lucha no es no poder conseguirse un desayuno a la mañana siguiente, sino no lograr eclipsar a sus vecinos” [1]. Siempre con una mirada de soslayo a los bienes del vecino, la envidia que era para Russell uno de los fundamentos de la democracia, se antepone a cualquier consideración altruista. Y al mismo tiempo, hace de la vida una rutina insoportable: “Por mi parte, lo que me gustaría obtener del dinero es tiempo libre y seguridad. Pero lo que quiere obtener el típico hombre moderno es más dinero, con vistas a la ostentación, el esplendor y el eclipsamiento de los que hasta ahora han sido sus iguales” [2].

No se trata de denostar abiertamente todo éxito. Urge comprender que no podemos fundamentar la educación, el trabajo e incluso nuestros tratos personales solamente en una lógica que nos violenta contra los demás, generando lo que Pierre Bourdieu llamaba violence structurelle. Desde el Mercado, esta violencia se propaga a cada vez más ámbitos de la existencia. El resultado es la decadencia general de todo aquello que no beneficie el posicionamiento estratégico en esta guerra diaria: los actos gratuitos, el arte de la conversación, los intereses no personales... Todo conocimiento, toda nueva “amistad” viene a confluir en lo que André Gorz denominaba capitale immatériel

Trabajos 24/24 horas para acumular ventajas competitivas sobre los demás, desde el aprendizaje de un nuevo idioma a habilidades sociales. ¡Es nuestra vida entera la que se transforma en valor intercambiable en el Mercado de afectos y competencias profesionales! Incluso el ocio ha de ser conspicuo y exhibir obscenamente los marchamos del éxito. A fin de cuentas, el Mercado nos inculca que la vida es una competición y que sólo el vencedor merece respecto. La industria cultural se ha encargado durante decenios de implantarlo en el imaginario colectivo bajo la divisa del american way of life. Historias de losers y winners.

Lejos queda lo que para Russell era la piedra angular de una vida dichosa: “El secreto de la felicidad es este: que tus intereses sean lo más amplios posible y que tus reacciones a las cosas y personas que te interesan sean, en la medida de lo posible, amistosas y no hostiles” [3].

La competitividad como pecado mortal

Viajamos de 1930, un año después de la Gran Depresión, a 1973, con la crisis del petróleo. El diagnóstico sobre los males del mundo le corresponde en esta ocasión al zoólogo Konrad Lorenz. Escribe acerca de Los ocho pecados mortales de la humanidad civilizada, desde su perspectiva naturalista. La competencia del hombre contra el hombre acaba por castrar las fuerzas activas y creadoras:
“Todo lo que es bueno y útil para el hombre, lo mismo como especie que como individuo, ha quedado olvidado ya bajo la presión de esa competencia entre los hombres. La abrumadora mayoría de los hombres de hoy percibe como valor únicamente lo que resulta exitoso y apropiado en la despiadada competencia para superar a su prójimo. Cualquier medio que sirva a ese propósito aparece engañosamente como un valor” [4].
Por un lado el afán de lucro, el de ganar dinero que mide el éxito es uno de los vectores de la competitividad. Se trata de una de las señas de identidad del país capitalista por antonomasia: Estados Unidos. Y por otra, que advierte Lorenz del mismo modo, la prisa. El mundo se acelera cada vez más impulsado por esta suerte de dromocratie -gobierno de la velocidad-, en términos de Paul Virilio. El desgobierno absoluto. La premisa parece ser llegar antes que los demás. Como una scoop periodística. Estamos obligados a atesorar más episodios de vida en cada vez menos unidades de tiempo, como nos diría el sociólogo Harmurt Rosa. La competencia devastadora rechaza los tiempos lentos, destierra la vida tranquila tan querida para Russell; abole los ritmos pausados y sedimentarios del artesano explicados con maestría por Richard Sennett. El miedo a ser superado nos introduce de lleno en esa carrera vertiginosa que cada uno emprende desde su vehículo sin frenos. Es el impulso que junto a la codicia nace del pavor y la vergüenza de no ser reconocido porque en un sistema competitivo, la visibilidad solo la obtienen los primeros en arribar a las metas ocasionales. Con la prisa y la rapidez, se nos priva de esa base innata del aprendizaje que es la reflexión. Y también de la curiosidad que siempre ha impulsar el conocimiento cabal de nuestro mundo. Se está tan ocupado, preocupado y distraído por la competición que nos olvidamos incluso de pensar en nosotros mismos al no soportar la soledad:
“Una de las más perniciosas repercusiones de la prisa ansiosa -o quizá del miedo que genera esa prisa- es la confesa incapacidad de los hombres modernos para estar solos consigo mismos, aunque sea por breves momentos. Evitan toda posibilidad de introspección y de recogimiento con una diligencia angustiosa, como si temieran que la reflexión fuera a ponerles delante de una imagen de sí mismos poco agradable” [5].
La lógica de la competitividad llevada hasta sus últimas consecuencias supone la vía segura hacia la desintegración social e individual. Como ya advirtiera Russell, es una de las causas directas de la infelicidad del hombre moderno. Lorenz la concebía como el camino seguro hacia el aumento hipertrófico de la presión arterial y el consecuente desgaste de nervios. Las lógicas de la cooperación, los tiempos lentos y las filosofías que se sitúan más allá del utilitarismo extremo en forma de actos gratuitos contraponen resistencias y microutopías a un mundo desbocado que ni tan siquiera toma conciencia de sí mismo.

Notas

[1] Russell, B., La conquista de la felicidad, DeBolsillo, 6ª edición, Barcelona, 2013, p. 48.
[2] Idem.
[3] Ibídem, p. 135.
[4] Lorenz, K., Los ocho pecados mortales de la humanidad civilizada, RBA, Barcelona, 2011, p. 43.
[5] Ibídem, p. 46.

23 junio, 2015

LA “JUSTICIA” NEOFRANQUISTA ATACA DE NUEVO.

https://argelaga.wordpress.com/2015/06/23/la-justicia-neofranquista-ataca-de-nuevo/

23, 6, 2015 · Antonio Pérez 

Caso 1: Alfon (Alfonso Fernández Ortega) fue detenido en Madrid el 14.XI.2012 durante la protesta contra los hachazos que la inicua Contrarreforma Laboral estaba propinando a las libertades cívicas. Pasó dos meses en régimen de aislamiento y, después de varios trámites judiciales y de otros simulacros, finalmente el Tribunal Supremo le ha condenado a cuatro años de prisión por tenencia de explosivos. Lo escandaloso de este proceso estriba en que la acusación carece de carga probatoria alguna siendo sustentada única y exclusivamente por las declaraciones de la Policía.


Caso 2: Hace pocos días, el Tribunal Supremo elevó a tres años la condena a dos impuesta a Sergi y Rubén por la Audiencia Provincial (nov. 2014) Los jóvenes fueron detenidos por protestar en la puerta de un concierto organizado por Democracia Nacional con el consiguiente altercado (12 de octubre de 2011) El denunciante es Alejandro Martínez Ruiz, militante de la xenófoba Plataforma por Cataluña, un conocido fascista con amplio historial de agresiones a la gente de las movidas alternativas. 
El motivo aducido para incrementar la pena de cárcel ha sido “lesiones con el agravante de odio ideológico” pero a nadie se le escapa que la diferencia entre dos y tres años de condena no es sólo un año sino que, con ese año de torna o propina, el altísimo Tribunal se garantiza a sí mismo que Sergio y Rubén ingresarán en prisión.

El caso de Alfon nos sugiere que un Estado en el que la Policía es primera y última instancia jurisprudencial porque goza del privilegio de la Omnisciencia y de la Suprema Bondad, no es un Estado de Derecho sino un Estado Policíaco. El caso de Sergio y Rubén nos sugiere que algunos tribunales de ese mismo Estado Policíaco se rigen por los presupuestos ideológicos de un franquismo nada nostálgico sino militantemente activo. Analicemos por separado los respectivos papeles de la Policía y de la Judicatura.

La Policía

Juiciosa y judicialmente, ¿es de fiar la actual policía española? Pregunta que nos conduce a otra: ¿fue depurada la policía franquista? Contestémonos con hechos públicos y notorios.

Abril 2013: “Las fuerzas de seguridad han detenido por su presunta relación con el narcotráfico al expolicía Michel Domínguez, antiguo miembro de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), responsable de la guerra sucia contra ETA. El arresto de Domínguez se produjo en Barcelona, cuando el expolicía llegó a la estación de Sants acompañado de un ciudadano colombiano, supuestamente para hacer una entrega de cocaína. Domínguez, junto a su superior José Amedo, fueron los rostros más conocidos de la guerra sucia contra ETA, por la que resultó condenado en 1991 -llevaba en prisión desde 1988- a 108 años de cárcel”.

10-11 marzo 2014: en Cartagena (Murcia), el ciudadano Diego Pérez (DP) llama al 091 pidiendo protección policial. Dos semanas después, unos vecinos descubren su cadáver flotando en la Cala Cortina dentro de una bolsa negra. 06 octubre 2014: son detenidos seis de los policías que acudieron ‘en ayuda’ de DP. Se les imputan los delitos de homicidio y de detención ilegal. El informe forense reza que el cuerpo de DP presentaba “signos de violencia en región facial y craneal, fractura-luxación de múltiples vértebras cervicales, destrucción de centros neuronales superiores”, etc. Dicho en plata, los policías le sacaron el ojo derecho, le pulverizaron el cuello, le machacaron durante horas y, para remate, tiraron al mar en una cala perdida lo que quedaba de aquel probo español que tuvo la infeliz ocurrencia de pedir ayuda justiciera a la policía.

Claro que no todos los delitos policiales son así de sádicos y de burdos. El extremo más elegante y cosmopolita, el de la policía política -¿hay otra?-, lo ocupa con toda pompa y distinción el famoso comisario José Manuel Villarejo (JMV), hoy actor principal en las divergencias entre los ilustrísimos mangantes de la Comunidad de Madrid. Entre excedencias y reincorporaciones a la teta nutricia oficial, JMV comenzó en 1989 con una vulgar agencia de detectives y, entre otros muchos activos, ahora se le calculan propiedades inmobiliarias por un valor superior a los 14 millones de euros –a precios de catastro- además del control sobre decenas de empresas radicadas en cuatro países.

Así pues, la policía española tiene un pasado más que turbio pero, por si alguien cree que ese pasado es agua que no mueve molino, alleguémonos al presente y observemos qué hicieron algunos maderos durante el reciente mes de mayo 2015:

A principios de mayo, fue detenido un inspector del Cuerpo Nacional de Policía como presunto autor de un delito de abusos sexuales a menores (ver prensa 11.V.2015) Vivimos unos años en los que está de moda renegar de los bujarrones; incluso el mismísimo Papa ha exigido mano dura contra los pederastas –por ahora, de boquilla, porque todavía no hemos visto a ningún cura torturado por su propia inquisición-. Sin embargo, pese al clamor popular y mediático que acusa a estos delincuentes contra la infancia, se mantiene en secreto el nombre del inspector malevo y bujarra. ¿Complicidad de policías y de jueces instructores? Pudiera ser porque es muy llamativo que el policía NN, fuera investigado en enero por el mismo delito mientras estaba destinado en Alicante. ¿Por qué no fue detenido entonces? Porque, según la prensa canallesca, sus compañeros tardaron cinco meses (de enero a mayo) en “visionar y analizar” el material informático que le fue decomisado. En ese ínterin, el inspector abusón fue trasladado a Madrid donde siguió grabándose mientras delinquía con menores en un chalet de la sierra y es que nuestro villano no sólo consumía pornografía infantil sino que también la producía. Recapitulemos: policía pederasta que es pseudo-procesado en Alicante pero que, lejos de ser enchironado ipso facto, deja la provincia porque es promocionado a la diócesis de Madrid. ¿A qué me suena eso de pederasta impune simplemente trasladado de parroquia?

Otrosí: el comisario Jesús Figón, de 64 años, “consejero de Interior” en la embajada de España en Brasil, asesinó a su esposa, la ciudadana brasileña Rosemary Justino, el 12.mayo.2015. Como gozaba de inmunidad diplomática, después de declarar brevemente fue puesto en libertad. Para enfriar el escándalo inherente a todo delito de género, se dijo que España le iba a retirar ese tipo de inmunidad –extremo que no hemos podido comprobar- al mismo tiempo que, ¡oh casualidad!, se filtraba que la sra. Justino le había agredido con un cuchillo quizá porque, según los plumillas habituales, era alcohólica, depresiva y supersticiosa. Antes de ser destinado en Brasilia, Figón había sido comisario jefe de Alcalá de Henares en cuyos archivos no consta que cometiera otros actos de violencia.

Una vez comprobado que algunos policías (tanto del montón como jefes pero siempre protegidos por amplias complicidades), siguen siendo pornógrafos, pederastas y criminalmente violentos, volvamos al caso de Alfon, puesto que su condena se basa en que los explosivos cuya tenencia se le achaca estuvieron siempre correctamente protegidos por la Policía. Veamos algunos ejemplos de cómo se respeta en el Estado español la famosa cadena de custodia:
“El policía que hizo desaparecer 154 kilos de droga. Tras dos años de investigación, no se ha encontrado ni rastro de los alijos robados en la Jefatura de Sevilla” (Interviú, 28.III.2011)
“Los ladrones robaron la cocaína a los jueces. La banda que saqueó el depósito de droga de Málaga tenía información privilegiada” (20.XI.2011) 
“Nuevo robo de cocaína bajo custodia oficial en Sevilla. Los ladrones se llevaron 30 kilos del Instituto de Toxicología” (24.III.2012) 
“Un arrepentido implica a varios agentes en el robo de droga en Barcelona” (17.IV.2012; los susodichos robaron 400 kilos de cocaína de un contenedor custodiado en el puerto; con fecha 24.VII.2012, fueron absueltos siete guardias civiles y la cantidad de droga quedó fijada en unos 200 kilos) 
“Las alarmas del depósito de drogas de Cádiz llevaban días averiadas” (03.X.2012; días antes, se habían evaporado 290 kilos; dos días después, en el colmo de la sagacidad, los titulares rezaban que “La pesquisa por el robo de droga en Cádiz apunta a policías y funcionarios”) 
“Los piratas del hachís” (05.I.2013; aprovechando la Nochevieja, los recuperadores habían sustraído una tonelada de hachís depositada en la Aduana de Huelva) 
“El policía acusado culpa al jefe de robar la droga. Juicio por la desaparición de 154 kilos de cocaína en la Jefatura Superior de Sevilla” (22.I. 2013; durante la vista, se supo que las evaporaciones de droga custodiada en dependencias policiales comenzaron en el año 2008) 
“Unos ‘aluniceros’ saquearon el depósito de drogas de Málaga. No se ha recuperado ni un gramo de los 200 kilos que se llevaron los ladrones” (19.IV.2013; año y medio después del robo, la policía detiene a unos delincuentes de poca monta, les endilga el delito… pero el alijo sigue sin aparecer) 
“Preso por tráfico de drogas el jefe antinarcóticos de Lleida” (17.IV.2014) 
“Cinco años de alijos en el aire. La detención del responsable de la unidad antidroga de la policía en Murcia amenaza los juicios sobre decenas de incautaciones en las que participó. La región que más droga incautó en 2014. En las escuchas el mando ofrece 100 gramos de coca a un confidente. La juez alude a que el peso de numerosos alijos fue adulterado” (15.II.2015)
Alfon ha sido condenado porque la Policía dijo haberle encontrado los explosivos que presentó como prueba en el juicio. Ante las flagrantes contradicciones que trufaban el informe policial, el Supremo optó por creer que la cadena de custodia había sido impecable. Por ende, el Alto Tribunal dictaminó que los susodichos explosivos pertenecieron al acusado y que siempre estuvieron correctamente custodiados. Viendo lo que suele ocurrir en las comisarías y depósitos judiciales con los alijos de drogas, ¿debemos creer como dogma de fe que en España es sagrada la cadena de custodia?

Los jueces

Gracias a los procesos incoados a algunos corruptos, en estos últimos años la judicatura española goza de cierto predicamento entre la ciudadanía. Sin embargo, esa relativa buena fama debería contrastarse con los casos de famosos jueces expulsados de sus trabajos por cumplir con su deber (léase Baltasar Garzón y Elpidio Silva) y con los infinitos casos de aquellos jueces que son calumniados y ninguneados por respetar la ley. Ejemplo reciente: la titular del Juzgado de Instrucción nº 1 de Almazán (Soria) abrió el 17.III.2015 un sumario por los diez fusilamientos de republicanos perpetrados en 1936 por los franquistas en el cercano pueblo de Barcones. Pues bien, hasta la fecha no ha recibido la menor ayuda por parte de ninguna instancia oficial.

Nadie en sus cabales cree que en España exista eso que llaman separación de poderes y/o independencia del Poder Judicial. Sin embargo, algunos jueces se obstinan en mantener la ficción de que ellos no son políticos –léase, enchufados por los partidos políticos- ni herederos de las canonjías del franquismo sino probos funcionarios por oposición. Dicho de otra forma: nos quieren convencer de que las oposiciones son limpias. Pero el sentido común nos dicta lo contrario y, además, hay ejemplos de semejante limpieza. De hecho, hay pocos ejemplos porque la oscuridad que rodea al funcionariado es incluso superior a la propia de la Policía pero, por alguna extraña casualidad, son puntas de un putrefacto iceberg que han aflorado en la prensa de papel:
“El opositor que adivinó ante notario 12 de los 14 aprobados. Denunció sin éxito irregularidades en unos exámenes al Tribunal de Cuentas” (06.X.2014) 
“UPyD lleva a la Asamblea [de Extremadura] ante la Fiscalía tras acertar el 80% de la ‘quiniela’ de sus oposiciones. Puso ante notario cinco nombres de opositores que aprobaban, y ha acertado en cuatro” (14.V.2015)
Así pues, tampoco podemos creer que las oposiciones a jueces estén limpias de polvo y paja. Es más, las inicuas sentencias contra Alfon, Sergio y Rubén nos demuestran que en la Judicatura persiste el sesgo ideológico. Y también nos enseñan que la (in)justicia española no sólo perdona a los neofranquistas más violentos (léase, el xenófobo catalán) sino que se erige en su cómplice. Al mismo tiempo, persigue a aquellos ciudadanos que, como Alfon, Sergio y Rubén, se han atrevido a defenderse y a los que, como pieza léxica argumental, descalifica tildándoles de activistas anti-sistema cuando es obvio que algunos jueces y policías son verdaderos profesionales del activismo anti-social puesto que dedican las 24 horas de su vida entera a practicar la inquisición y la conspiración contra la razón y lo común.

Alfon, Sergio y Rubén nos demuestran que España no es un país plenamente europeo. Desde el punto de vista judicial y policial, los países “de nuestro entorno” son Birmania-Myanmar y Corea del Norte, simplemente porque aquí la guerre n’est pas finie. Y todavía va a durar muchísimos años. Quien crea en los pajaritos preñados de la Reconciliación Nacional, debería hacérselo mirar. Pero, si no quiere ir al psiquiatra, que vaya a la Historia y estudie, por ejemplo, el fluorescente caso de la Patria de la Freedom, la Liberty y el sursum corda: en los EEUU, la Guerra Civil o de Secesión terminó en 1865 pero, siglo y medio después, la bandera esclavista sigue ondeando en todo el Sur confederado. Para colmo, ni siquiera se arría a media asta cuando se declara luto oficial. Es decir, que la guerra no ha terminado en el país de los Libres. Hace pocos días, así nos lo demostró un chaval racista mediante el irrefutable silogismo de perpetrar la enésima matanza de negros-que-rezaban-en-la-iglesia-de-Charleston. ¿Seríamos tan crédulos como para suponer que las mafias neofranquistas, ostentosamente proclives al papanatismo filogringo, van a durar menos de siglo y medio?