13 julio, 2013

Caperucita verde, el medio ambiente y el millonario que, para ahorrar agua, en lugar de ducharse se baña en su olímpica piscina.

Loam

La voz de alarma, hace tiempo dada por las personas y colectivos más concienciados y afectados por el deterioro medio ambiental, ha ido despertando en la población mundial una conciencia que tanto las instituciones gubernamentales como las grandes corporaciones pretenden apropiarse y monopolizar a fin de legitimar o enmascarar su depredadora actividad. Así pues, con el supuesto propósito de hacer frente de manera responsable al evidente deterioro medioambiental, se han creado ministerios, secretarías, departamentos de investigación, fundaciones, laboratorios, profesiones y disciplinas, así como especialidades y tecnologías específicas, todo ello destinado a afrontar y corregir las consecuencias del llamado cambio climático y su impacto medio ambiental. Toda una floreciente y lucrativa industria, casi siempre destinada a encubrir la creciente voracidad capitalista mediante un publicitario, falso y reiterado “verde que te quiero verde”.

El "tinte" verde está, pues, de moda. Se realizan múltiples campañas publicitarias, solemnes declaraciones, fastuosas cumbres internacionales, seminarios, simposios, conferencias, charlas y demás eventos patrocinados por entidades gubernamentales y financieras, pero sobre todo por las industrias y corporaciones que más han contribuido y contribuyen al deplorable estado del medio ambiente en general y de la gente explotada en concreto. Pese a la denominada “crisis”, no se repara en gastos. A los crecientes presupuestos destinados a la industria bélica y demás despilfarros innecesarios, se incorporan ahora los destinados al “control” y administración del medio ambiente. De modo que, se lanzan satélites al espacio, globos a la atmósfera y sondas a los océanos con el fin de medir, registrar y computar, mediante innumerables y detalladas estadísticas, millones de datos que contemplan desde el tamaño variante de los polos o el gigantesco agujero de ozono, hasta la más diminuta variación de una simple molécula de agua. Se han contabilizado, anillado, etiquetado, monitorizado y analizado, hasta el más mínimo detalle, animales de todas las especies a los que el agudo ojo de la tecnología no pierde nunca de vista. Todo ello de manera ecológica y natural, claro está.

Un súbito e irrefrenable amor por la naturaleza a irrumpido en los tiernos corazones de políticos, financieros y empresarios. Todos ellos, sin excepción, tienen entre sus más urgentes prioridades la de preservar el medio ambiente “para disfrute y bienestar de las generaciones futuras” (¡Ja!). Hoy no hay discurso ni producto, ya sea político, industrial o financiero, que no incluya el muy responsable y no menos enternecedor marchamo de “ecológico” y “natural”. Todo es ecológico hoy en día: el AVE, las autovías, los campos de golf, la industria del automóvil, la urbanización de las costas… Tras enormes esfuerzos y fabulosas inversiones, se ha logrado salvar de la extinción a un buen número de linces, pandas, cacatúas, lobos y tortugas. Pero dicha inversión, claro está, hay que rentabilizarla mediante una variada mercadotecnia, bien sazonada por la publicidad del generoso y desinteresado patrocinador de turno, rentabilidad que abarca exenciones fiscales, subvenciones, documentales, fascículos coleccionables, zoológicos, reservas, parques temáticos, etc., etc. Y todo ello, claro está, utilizado como reclamo turístico por la abominable industria del ocio (turs operators, hoteles, restaurantes…). De la ecología, como del marrano, los amos del capital aprovechan hasta el rabo.

De modo que, todas y todos vosotros, pobres hambrientos del mundo, niños y niñas de vientres henchidos que parpadeáis moscas, que envenenáis vuestros tiernos pulmones 12 horas diarias en las minas por unos míseros centavos, o inhalando el mortal heptano del calzado que ensambláis para esa empresa tan divertida y modélica, que rebuscáis hasta la extenuación entre las inmundicias de los descomunales vertederos que el mundo opulento tan generosamente os lega, expuestos a toda clase de enfermedades y carencias por un mendrugo de pan, que ingenuos y confiados sacrificasteis vuestra vida por un futuro que estaba de antemano incluido en el expolio: todos vosotros y vosotras, digo, podéis estar tranquilos, los propietarios del mundo vigilan el nivel de los mares y el boquetazo de ozono, velan por el medio ambiente, por la naturaleza y por el sano verdor de vuestro futuro. Caperucita Verde puede deambular tranquila y segura por el bosque.

8 comentarios :

  1. Es fantástico tu texto. Preciso, impecable, verdadero, yo no tengo facebook , ni blog ni esas cosas para "pasar" pero sí correo electrónico y le enviaré tu pag web a alguno de mis amigos.
    Creo que debes publicarlo, mándalo a todos los periódicos, en serio.
    Un par de veces he escrito cartas a la revista Nature ( toda una osadia, no eran científicas que no tengo ni nivel ni influencias para publicar ahí todavía..)y no me las publicaron por supuesto, pero se enteraron de cómo pensaba, y me respondieron ( el de Nat Med me dijo que estaba perfecta para mandarla a los periódicos , pero yo le respondí que estaba hecha para mis compañeros los científicos, las preguntas eran para ellos)..

    Eso del falso ecologismo y la gente escribiendo libros y la "sostenibilidad" te reirías si oyeras a mi padre como despotrica contra los pretendidos huertos ecológicos, no decimos ni él ni yo que no haya, puede cultivarse casi ecológicamente,( él lo hace, aunque las semillas es ya casi imposible conseguirlas) pero por supuesto no es rentable y así todo cada vez prospera más la "industria ecológica" en la que te venden un pepino chuchurrío a precio de jamón..
    Cierto. Esto se ha puesto de moda por la clase media-medio-progre pero con pasta, ( e inculta a mas no poder!, dios!) a la que en el fondo le importa un pito alimentarse bien pero
    que debe frecuentar esos ambientes como parte de su juego social.
    Esta hipocresía es de las que menos soporto.
    Gracias por escribir un artículo tan lúcido.

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    1. Gracias, Inés. Es evidente que no sé escribir, pero comentarios como el tuyo recompensan el esfuerzo que, pese a ello, realizo para expresarme.

      Estoy de acuerdo contigo, sobre todo en lo que a la hipocresía social se refiere. Lo cierto es que, en mi opinión, no hay mejor ecología que un proceder honesto y sensato, el resto vendría dado por añadidura. Pero el negocio consiste en crear el problema para luego vender la solución y, encima, presumir de responsabilidad. Yo tampoco soporto esta ridícula y bochornosa mascarada.

      Gracias por tu alentador comentario, y salud!

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  2. La mayor falacia del planeta en cuanto al medio ambiente se refiere, es la del cambio de logotipo de BP, ahora con un sol agirasolado verde, símbolo inequívoco de una energía eterna y altamente respetuosa como es el petróleo.
    Otra gran risa nerviosa nos podemos hechar con esta publicidad del ejército español en el que achaca su eficiencia asesina a su mejor aliado, el medio ambiente:
    http://www.youtube.com/watch?v=lqrGpV3G6PQ
    hijosdeputa!
    Salud. grrrrr

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    1. El logo de BP podría, efectivamente, ser galardonado con el Oscar al más hipócrita e insultante diseño de la historia. Para lo del ejercito español no dispongo ya de calificativos.

      Salud!

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  3. Yo llevo días leyendo y releyendo el manifiesto de Ted kaczynski que si no conoces te recomiendo:
    http://www.cneq.unam.mx/cursos_diplomados/diplomados/medio_superior/SEIEM/1a/01/00/02_material/2a_generacion/mod1/doc/manifiesto_de_unabomber.pdf
    Así que no puedo estar más de acuerdo con lo que dices.

    El ecologismo de estado es como tantas otras invenciones diabólicas, una estafa para embaucar a personas que en principio tienen buenas intenciones, pero que terminan siendo dirigidas por el sistema contra lo que pretenden defender y apoyando lo que suponen que atacan.

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  4. Conozco dicho manifiesto, pero, mira, voy a releerlo yo también. Recuerdo que una de sus secciones titulada "Actividades sustitutorias" me llamo especialmente la atención. Un compañero ha utilizado dicho título para su blog en tumblr.

    El ecologismo es una capillita más del capitalismo. Las personas sensatas y responsables respetan la vida y cuanto es digno de ser respetado sin necesidad de tanto rollo.

    Salud!

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