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09 septiembre, 2021

PORTUGAL: La minera británica Savannah impulsa campaña de desinformación ante el mayor proyecto europeo de extracción de litio en Covas do Barroso


Briega – 09/09/2021

fuente guilhotina.inf

Francisco Norega


El pasado sábado 28 de agosto se publicó en el suplemento Dinheiro Vivo del Diário de Noticias –siendo portada en ambos– una entrevista de la periodista Joana Petiz al australiano David Archer, director ejecutivo de la minera británica Savannah Resources, la empresa que quiere abrir una mina de litio a cielo abierto de 593 hectáreas en Covas do Barroso. Esta entrevista, disfrazada de periodismo, forma parte de la campaña de desinformación y publicidad gratuita impulsada por esta compañía minera y varios medios de comunicación nacionales.


La cereza del pastel es la editorial que acompaña a la entrevista, firmada por la misma Petiz. Una editorial en tono insultante, que ridiculiza a la población de Barroso, la cual desde hace varios años se organiza y moviliza para defender su territorio.


Ante el silencio de los reconocidos proyectos de verificación de datos, decidimos someter estas dos piezas a una rigurosa comprobación de la información para determinar la veracidad de los hechos, así sin más rodeos pasamos a nuestros argumentos.


Barroso – ¿Una "región moribunda"?


En su editorial, Petiz califica a Barroso como "una región cada vez más desprovista de personas y de capacidad para subsistir o diversificar sus medios de sostenimiento": lo que ella califica como una "región moribunda" es en realidad designada por la FAO como Patrimonio Agrícola Mundial desde 2018 "en base a la forma tradicional de trabajar la tierra, de cuidar el ganado y por la ayuda mutua entre sus habitantes". Es la única región de Portugal con esta clasificación y una de las 7 de Europa. Gran parte de esta región también forma parte de la Reserva de Biosfera Transfronteriza Gerês-Xurés, creada en 2009.


En esta región, la "capacidad de subsistir" y los "medios de sostenimiento" proceden en gran parte de la actividad agrícola y ganadera, especialmente de la raza Barrosã. Se trata de una raza bovina que ya estuvo en peligro de extinción, precisamente durante los periodos de mayor actividad minera en la región (mayoritariamente durante la extracción subterránea de tungsteno hasta la década de los 80), y su carne , según muchos, es la mejor de Portugal.


La mayoría de los pueblos todavía tienen tierras comunales, los "baldios", los cuales se siguen gestionando colectivamente. En muchas partes de Barroso también se conservan otras prácticas ancestrales de gestión colectiva del agua y otros recursos. En los pueblos que nos encontramos en la montaña, también pudimos ser partícipes de una dinámica de vida asociativa y cultural.


Si bien es cierto que se trata de una región con una población longeva y que ha ido perdiendo habitantes en las últimas décadas, como de hecho sucede con casi todo el interior del territorio portugués, esta puede ser calificada de varias formas pero menos de ser una región moribunda "desprovista de gente y de capacidad de subsistencia".


De los 800 puestos de trabajo a las minas inteligentes


En la entrevista, David Archer asegura que la mina generará "unos 200 empleos directos y 600 indirectos", cifras ya conocidas desde el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) presentado por la empresa y seguramente basadas en las serias previsiones de un reconocido especialista. Archer va más allá y sugiere que "en estos 200 puestos directos estamos hablando de familias, por lo que el impacto en las personas que se benefician puede ser tres veces mayor".


Cualquiera que haya estado en Barroso y haya tratado de conocer a las poblaciones y su forma de vida, puede comprender fácilmente lo que representa una enorme cantidad de minas a cielo abierto para una región que prospera con la agricultura y el pastoreo.


                 Serra do Barroso


Las explosiones, el polvo, el desvío de los cursos de agua para uso de las explotaciones mineras y la contaminación de otros ríos son incompatibles con este estilo de vida. Más aún cuando hablamos de minas que estarán a tan solo 40 metros de las casas más cercanas, esse es el caso de la mina de Borralha, o a 200 metros, en el caso de la mina proyectada para Covas do Barroso.


En estos estudios y previsiones, se contabilizan puestos de trabajo procedentes no se sabe bien de dónde, pero no se cuentan las personas cuya subsistencia se ve amenazada por estos megaproyectos. Si todos los proyectos mineros para la región de Barroso siguieran adelante, ¿cuántos cientos de agricultores, pastores, ganaderos y apicultores, y por supuesto sus familias, tendrían que abandonar el modo de vida que siempre han conocido?


Volviendo a los 200 puestos de trabajo… Si nos preguntamos cuáles son esos puestos de trabajo, y quiénes se beneficiarán de ellos, encontramos la respuesta en esta misma entrevista. David Archer dice que "se tratan de empleos especializados como enfermeros, geólogos, científicos ambientales, contables, técnicos informáticos, o sea, carreras de valor y con salarios por encima del promedio de la región". En otras palabras, ciertamente no esos cientos de familias que viven de la agricultura y la ganadería, sino gente del exterior.


Pero seguro que necesitarán mucha mano de obra no especializada para proyectos de estas dimensiones, ¿no? Archer aclara: "Estamos (…) en colaboración con numerosas empresas portuguesas (…) para desarrollar una mina inteligente, que se controla de forma remota con una serie de sensores de monitoreo ambiental que provean información en tiempo real por aplicación, etc."


Es decir, procesos automatizados, donde gran parte del trabajo es realizado o asistido por máquinas. Estas promesas de trabajo se utilizan para intentar comprar a la población local, pero ni siquiera son para ellos. Basta mirar hacia la mina Lousas, en la vecina parroquia de Couto de Dornelas, de donde Felmica extrae cuarzo y feldespato desde 2008, para ver en qué se convierten estas promesas. Los puestos de trabajo terminan siendo... ni una docena.


La mina, el desarrollo de la región y el trabajo con la comunidad


En la entrevista, David Archer afirma: "este proyecto (…) traerá demanda de viviendas, [tiene el potencial para] catalizar la reubicación de servicios públicos –escuelas, servicios de salud, oficinas de correos, etc. La mina será parte de la solución para revitalizar esta región, invertir la deserción hacia las zonas urbanas, traer un mercado para los productos agrícolas, y fomentar esas y otras actividades".


Pero, al fin, ¿es realmente posible revitalizar e invertir el desplazamiento poblacional de una región haciéndole agujeros? ¿Quién quiere vivir junto a enormes cráteres, escuchando explosiones diarias de 720 kilos –en el caso de Mina da Borralha–, o ver desde la ventana de su casa escombreras de casi 200 metros de altura, como planean en Covas do Barroso?


Después de todo, ¿cómo se crea un mercado para los productos agrícolas y se fomentan estas producciones y actividades en una zona llena de minas? ¿Quién querrá comer carne de vacas que viven en medio de polvo, suelo y agua contaminadas? ¿Quién logrará siquiera ser pastor o criar ganado en estas condiciones? ¿Y el apicultor? ¿Y el agricultor?


Las preguntas de Petiz orientan la entrevista de manera cómoda para el CEO, evitando cuestiones difíciles y críticas. Incluso se compartió información sobre los fantásticos programas de Savannah con la comunidad: "Savannah Lithium también ha establecido fondos de compensación de 600.000 euros/año para trabajar junto con la comunidad y en programas de buena vecindad. ¿Cómo se va a materializar esto?"


A lo que Archer responde: "Podrían ser escuelas profesionales, acciones de promoción de negocios locales, formación, podría ser la compra de ambulancias". Porque a sus ojos, las y los Barrosões son un montón de campesinos que se dejan comprar por cualquier cosa. Pero no es así.


Sostenibilidad, responsabilidad y cambio climático


Cuestionado acerca de la decisión final de la APA sobre el Estudio de Impacto Ambiental de la Mina de Savannah, Archer dice que "hemos presentado una propuesta responsable para el desarrollo sostenible" y que "no esperamos la desaprobación. Creemos que estamos haciendo un desarrollo responsable para avanzar en beneficio de todos los portugueses porque esto (…) es un activo que beneficia a todo el país". Afirma que existen una serie de mecanismos que garantizan "la mitigación progresiva de los efectos durante el período de explotación y al final de la vida de la mina" e incluso sugiere que, cuando la mina sea desmantelada, "el pozo se transformará en un lago para recreación o eventualmente en instalaciones que permitan la explotación de energías renovables".


Tanto de un lado como del otro, Savannah es presentada siempre como una empresa responsable y sostenible. Al leer esta entrevista, encontramos un maravilloso proyecto que beneficiará a "todo el país" y "todos los portugueses". A todos menos a los Barrosões.


Se realizaron 170 participaciones en el período de consulta pública del EIA, por parte de asociaciones ambientalistas y movimientos locales y por la Municipalidad de Boticas, con opiniones de muchos otros expertos sobre cómo el proyecto contamina el territorio y el agua y pone en riesgo a especies protegidas y a las poblaciones del región. Sin embargo, para Petiz esto parece ser sólo un pequeño detalle, tanto así que solo lo menciona, de pasada, al final de la entrevista de 4 páginas.


Asociado a esto viene una construcción de la imagen de una Savannah que pretende actuar en favor del bien común, defender nuestro planeta del cambio climático, y no buscar ganancias a cualquier costo. El empresario australiano "con particular experiencia en la minería de oro" nos cuenta:


"El desarrollo de la industria del litio nos ha aportado nuevas esperanzas de actuar verdaderamente a favor de la transformación contra el cambio climático. Y la movilidad eléctrica permitirá una increíble mejora de la vida en Europa, en nuestras ciudades, en la calidad del aire, con un impacto positivo en todos los ámbitos, reduciendo las emisiones de CO2. Y el litio es la materia prima que hace posible ese cambio. No se pueden fabricar estas baterías sin el litio".


Podríamos deconstruir este discurso explicando en detalle que los coches de litio no son sostenibles porque las baterías tienen una vida útil muy corta (entre 4 y 10 años), que puede ser aún más corta si la batería está expuesta a climas cálidos; que hay varias dificultades y obstáculos para su reciclaje; que el precio de estos autos es muy alto, siendo solo accesible para una pequeña élite; que la "transición energética" y la "movilidad eléctrica" siguen basándose en la lógica del coche individual, siendo nada más que una transformación tecnológica que beneficia a los mismos de siempre, y no un cambio de paradigma, como sería la creación y el refuerzo de las redes de transporte colectivo y la recuperación de tecnologías como los tranvías, que existen desde hace más de un siglo y no necesitan baterías para funcionar.


Pero más importante que esto es verificar la afirmación de David Archer de que "el litio es la materia prima que hace posible este cambio" y que "estas baterías no se pueden fabricar sin litio". ¿Es así?


China recientemente fue noticia en varios periódicos nacionales e internacionales por estar buscando una "alternativa viable" al litio debido tanto a "escasez como a su precio y demanda crecientes". En efecto, el desarrollo de baterías de sodio ya está en marcha.


Según la empresa china CATL, "las baterías de iones de sodio proporcionan recargas de hasta el 80% de su capacidad en tan solo 15 minutos y prometen una alta densidad energética y una buena estabilidad térmica en diversos escenarios. Este último aspecto es especialmente importante y una ventaja sobre el litio, que pierde rendimiento cuando hace demasiado calor o demasiado frío".


El primer lote de baterías de sodio a gran escala está programado para 2023, adelantándose a la fecha prevista por Archer para que la mina Savannah esté plenamente operativa, 2024.


Pero hay más alternativas. El episodio 30 del programa Biosfera de RTP2 trata de las baterías ecológicas, alternativas al litio. Hablan con investigadores de diversas universidades que explican los distintos tipos de baterías que ya se han desarrollado: baterías de flujo, baterías de vanadio, baterías que combinan sal y sosa cáustica, entre otras.


Se tratan de baterías no inflamables ni tóxicas, o que son más duraderas y utilizan materiales de fácil reutilización y reciclaje, o todo al mismo tiempo. Más eficientes y menos perjudiciales para el medio ambiente que cualquier batería de litio disponible en la actualidad.


Maria Helena Braga, investigadora y profesora de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Oporto, ha desarrollado una batería que utiliza sal y soda cáustica para almacenar energía y, al mismo tiempo, autocargarse. Esta batería combina capacidad y resistencia negativa en la misma celda, lo que le permite autocargarse sin perder energía. La investigadora advierte, aun así, que esta "no es una máquina perpetua de suministro de energía”. Sin embargo, María Helena "todavía tiene en casa la primera batería que produjo, y la utiliza como suministro continuo de electricidad desde el verano de 2015. Es decir, aunque no sea una fuente con un tiempo infinito, su autocarga ya ha durado 5 años", explica la periodista.


Pero si disponemos las tecnologías necesarias para producir teléfonos móviles, ordenadores y coches con baterías más sostenibles y duraderas, ¿por qué estas no se introducen en el mercado? Maria Helena Braga lo explica:


"Lo que he aprendido en los últimos años (…) es que esto no depende de la ciencia, depende mucho más de la industria. La industria tiene que venir, tiene que pagar, tiene que tener el equipo, tiene que construir una fábrica… (…) Lo que pasa es que las industrias han invertido mucho en el ion de litio. (…) El otro punto que pongo aquí: las empresas de baterías tienen que vender baterías, si duran mucho tiempo sin tener que ser reemplazadas, la industria pierde. Nosotros ganamos como consumidores, gana la naturaleza, pero la industria... "


UE: Paraíso de las normativas medioambientales


Otro argumento con el que David Archer defiende su negocio es que: "Es mejor producir según las leyes europeas del medio ambiente, mucho más duras y serias en Europa, y en un contexto político de liderazgo por la sostenibilidad (…) que ir, por ejemplo, a la República Democrática del Congo".


Joana Petiz, que entrevistó a David Archer, refuerza la idea en su editorial: "una operación minera limitada por estrictas reglamentaciones europeas siempre tendrá todas las ventajas sobre un proyecto desarrollado en una región del planeta donde el dinero habla más que cualquier precaución ambiental, de desarrollo económico e incluso de derechos humanos".


Un tono de desprecio arrogante, paternalista y colonialista hacia otras regiones del planeta. Como si en Europa el dinero no hablara más fuerte que cualquier precaución medioambiental y que los derechos humanos. Como si en Europa no hubiera también catástrofes medioambientales como consecuencia de la negligencia de empresas y gobiernos. Como si en 2010 no hubiera habido un desastre de lodos tóxicos en Hungría. Como si en Almaraz, a orillas del río Tajo, no hubiera una central nuclear cuyo cierre se pospone repetidamente a pesar de los frecuentes accidentes. Como si hace tres o cuatro años, en Portugal, no se hablara de la prospección de gas de lutita y de la extracción de petróleo en las costas de Alentejo y Algarve. Como si una gran parte de Andalucía, y ahora también del Alentejo, no estuviese entregada a producciones agrícolas intensivas que chupan el agua ya tan escasa en estas regiones, y emplea a personas migrantes en condiciones que no respetan los derechos humanos más básicos. Como si los ayuntamientos no cometieran delitos ambientales, violando las leyes y reglamentos ambientales para determinadas intervenciones, en contubernio con la propia Agencia Portuguesa de Medio Ambiente (APA) que supuestamente debe hacer cumplir estas leyes –como sucedió con la destrucción y el terraplenamiento, hecho por el Ayuntamiento de Coimbra, de la franja ribereña del río Mondego entre Rebolim y Portela, destruyendo galerías ribereñas que son ecosistemas protegidos. Como si la APA no aprobara proyectos que incluso los tribunales reprueban, como es el caso del aeropuerto de Montijo, cuya Declaración de Impacto Ambiental emitida por la APA fue arrasada por un juez del Tribunal Administrativo de Almada por "ignorar de forma evidente y manifiesta los impactos ambientales, tanto en la fase de construcción como en la de explotación sobre zonas sensibles legalmente protegidas, de importancia nacional, comunitaria e internacional". Como si aquí tan cerca, en Touro, Galicia, en una mina de cobre que fue desactivada en los años 80, no continuasen los drenajes ácidos que siguen contaminando el agua de la zona.


Los movimientos antiminas


Lo más ofensivo de todo son los insultos contra quienes luchan contra la destrucción de alrededor del 10% de nuestro territorio por causa de la minería de litio a cielo abierto, planeada por el gobierno en complot con la Comisión Europea y las empresas mineras, y otro tanto del territorio por la extracción de otros minerales.


Petiz nos llama "supuestos ecologistas" en "guerras huecas y egoístas", "marchas contra turbinas eólicas que matan pajaritos, protestas contra represas que estropean el ecosistema, levantamientos populares que arrasan con paneles solares que calientan el aire". "El pueblo se manifiesta a favor de las energías limpias, pero se opone ferozmente a todos los medios que las hacen posibles".


El pueblo no está en contra de las energías limpias. El pueblo está en contra de destruir los territorios, las formas de vida de las poblaciones y las generaciones futuras, con el pretexto de una energía supuestamente "limpia" que no lo es. Sin consultar ni siquiera informar a la población local. Todo para que, en este caso, una pequeña élite urbana pueda desplazarse de un lugar a otro sin cargo de conciencia, sin preguntarse qué pasa con las regiones de donde proviene la materia prima, ni qué va a pasar con las baterías de litio al final de su vida útil.


En la entrevista, Petiz pregunta en un momento dado: "Siendo el litio esencial para la transición energética defendida por estas organizaciones, ¿ve usted esta oposición a la extracción del litio aquí como una cuestión de no en mi patio trasero"? Archer responde: "No me parece correcto que los consumidores quieran electricidad verde, pero no quieran involucrarse en la materia prima necesaria para alimentarla".


David Archer desestima los movimientos y manifestaciones recientes diciendo que "gran parte de lo que son estos movimientos y muchos manifestantes vienen de Francia y otros países, forman parte de un grupo antidesarrollo que protesta contra todo tipo de proyectos".


Si miramos el Campamento en Defensa de Barroso, en Covas, vemos que participó gente de todo Barroso y de todo el país –de ciudades y otros pueblos y localidades con movimientos antimineros– de varios partes de la Península Ibérica, de Suiza, de México y, sí, también de Francia. Estuvieron presentes porque muchos también están enfrentando megaproyectos en sus regiones y están interesados en conocer lo que sucede en otros lugares y apoyar las otras luchas. Porque saben que estos problemas no son sólo problemas en su patio trasero, sino problemas comunes a toda la humanidad, en todas las partes del mundo.


El sistema en pánico ante las crecientes movilizaciones


En Barroso hay una creciente movilización y resistencia a los distintos proyectos mineros de la región, especialmente fuerte este mes de agosto. Ambientalistas, periodistas y muchas otras personas han visto el pueblo y la región con sus propios ojos, han conocido a su gente y su lucha, así como otras luchas vecinas también presentes, y las han llevado a sus pueblos y ciudades, a sus propias luchas.


Antes, durante y después del campamento, mientras los medios convencionales portugueses permanecían más o menos callados sobre esta iniciativa, se publicaron reportajes en el Estado español, México [1 y 2], Turquía, Alemania [1, 2, 3 y 4], Francia, País Vasco, Mozambique e Indonesia. En el pasado, la televisión francesa ARTE e incluso Euronews ya habían publicado reportajes en profundidad sobre el tema.


Estas dos piezas y las portadas de DN y Dinheiro Vivo no son más que una maniobra necesaria para que el sistema enfrente la creciente movilización en Barroso. Una maniobra desprovista de ética periodística para intentar controlar la narrativa del litio y de la minería, ensalzando lo espectacular y verde que será, todo en nombre de la "transición energética", la "movilidad verde" y de un mundo más sostenible, nunca en nombre del interés y beneficio de un puñado de particulares.


La verdad es que les asusta la unidad y determinación del pueblo Barrosão en la defensa de su territorio.


Tratan a Barroso como una región moribunda que necesita ser salvada por los señores iluminados de las ciudades desarrolladas. Escondido detrás de los hermosos discursos está el deseo de destruir un paraíso en la Tierra en nombre de la codicia de media docena de inversores y directores ejecutivos. Y, en algún otro lugar subdesarrollado o moribundo que nadie conoce, nace también un cementerio de baterías "verdes" llenas de sustancias tóxicas y contaminantes, que nadie sabe cómo reciclar.


La mayoría de los argumentos que utilizamos aquí se pueden encontrar fácilmente en una búsqueda rápida. Petiz dice que "no es seria ni responsable la actitud de quienes se comportan así" [que contestan el litio]. Lo que no es serio es su labor como supuesta periodista. Petiz trata a los Barrosões como idiotas, pero es ella la que pasa por ignorante.


* Adaptación y traducción al castellano por Carlos Soledad, Agatha Floriano y Lorena Salamanca




12 agosto, 2021

AHORA QUE TODAVÍA PUEDES

 


Comunicado de la GRAN CORPORACIÓN SUPREMA.

Rogamos calma a quienes no puedan adquirir el equipo de exteriores. La GCS habilitará naves industriales donde estarán a salvo.






25 mayo, 2020

¿Cuál es la relación entre el coronavirus y nuestra alimentación?



INVESTIG'ACTION 25/05/2020

Muchas de las enfermedades infecciosas se transmiten del animal al hombre. La ganadería industrial, con sus animales hacinados en espacios diminutos y atiborrados de antibióticos podría provocar nuevas crisis sanitarias todavía más graves que la actual. Staf Henderickx nos explica por qué es necesario cambiar este peligroso modelo. (IGA)

La mundialización de las enfermedades

Cuando hablamos de mundialización, solemos referirnos a la economía, pero también hay mundialización de enfermedades, se llaman pandemias. La pandemia del coronavirus es un buen ejemplo de este tipo de mundialización. Hay que anotar que hasta ahora, las pandemias más famosas han sido provocadas por el virus de la influenza.

No se debe confundir un simple resfriado provocado por los rinovirus o adenovirus con el virus de la gripe. Es cierto que en mi profesión estamos acostumbrados a que esto siempre se confunda. Lo que pasa es que el virus de la influenza nada tiene que ver con un simple resfriado, al contrario, este virus es muy perverso porque cada año puede ser completamente diferente al del año anterior. La mal llamada 'gripe española' de 1918, que mató a 20 millones de personas, fue un buen ejemplo de esto.

Muchas de las pandemias tienen su origen en enfermedades transmitidas por los animales. A estas enfermedades se les llama zoonosis y consisten básicamente en que el virus o la bacteria vive en un animal huésped, y después se contagia al ser humano si se produce un contacto entre ambos.

El sida y el Ebola son dos buenos ejemplos de unos virus que existían previamente en los monos. Por otro lado, los insectos también ayudan a propagar los virus porque actúan como huésped intermediario entre el animal y el hombre. Por eso, muchos de nuestros antepasados de la edad media, se contagiaron de la bacteria de la peste a través de la mordedura de las pulgas que habían estado en contacto con ratas. No podemos negar que tener contacto con animales salvajes o insectos exóticos es un peligro evidente para la transmisión de enfermedades. Incluso el contacto directo con algunos pájaros como los pericos, puede provocar la psitacosis (ornitosis). Recordemos que, en Bélgica, unas 123 personas se contagiaron de esta neumonía peligrosa después de visitar una exposición avícola organizada en 1983.

En el 2003, una neumonía muy grave provocada por un coronavirus desconocido se dio en Guandong, China. A esa enfermedad se la conoce como SARS (Severe Acute Respiratory Syndrome o SRAS Síndrome respiratorio agudo grave). Un coronavirus muy similar a éste ha estado sobreviviendo alojado en la civeta, un animal muy apreciado en la gastronomía China. En diciembre del año 2019 se comenzaron a dar muchos casos de neumonías en Wuhan. Los investigadores identificaron el agente patógeno con el nombre de coronavirus SARS-COV-2. Muchos de los infectados por este agente habían visitado un mercado de animales donde, además de pollos, también se vendían murciélagos y serpientes. De hecho, según las últimas investigaciones, parece que esta enfermedad proviene de los murciélagos puesto que se ha descubierto en estos animales un coronavirus similar en un 95% al del ser humano.

Las personas comemos lo que sea

Lo que debemos concluir de todo esto es que debemos tener mucho cuidado con el contacto directo con animales exóticos. Y por supuesto no se debe comer animales carnívoros, como murciélagos o monos, porque éstos viven juntos en grandes grupos y es muy peligroso (1). Para poner un freno a este tipo de consumo es necesario hacer una concienciación social y cultural en aquellos países consumidores. En realidad, no es que en China tengan un aprecio particular por estos animales, lo que pasa es que, hasta los años 60, este país tuvo oleadas de hambrunas tan graves que hizo que los chinos buscasen fuentes de proteínas donde fuere.

Pero la industria de la carne en Europa tampoco se libra. Por ejemplo, en Gran Bretaña hace unos años, la harina con la que se alimentaba a las vacas se componía de pezuñas, plumas, serrín, periódicos, cadáveres de ovejas y bóvidos enfermos. Esta harina contenía una gran cantidad de priones, o sea, proteínas animales. Por culpa de esta alimentación, cientos de miles de vacas se pusieron enfermas: sufrían vértigos y desequilibrios espantosos hasta que morían. Los priones fueron identificados como la causa principal de esta enfermedad cerebral. La gente consumió carne de esas vacas enfermas. O sea que, aunque después las sacrificasen por millones, ya era demasiado tarde. Otro caso relacionado con carne contaminada de hamburguesas fue el de una niña británica que murió por la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob.

Ahora que estamos viendo el impacto del coronavirus en el planeta, buena parte de la humanidad, y sobre todo su parte más holgada económicamente, debería preguntarse qué es lo que vamos a hacer con este panorama de consumo masivo de carne que hemos creado.

Las enfermedades no conocen fronteras



La mejor manera de desarrollar agentes patógenos, es arrejuntando cantidades enormes de seres humanos o animales en un espacio cerrado. Y esta es la razón de que la industria de la ganadería industrial sea un peligro para la salud pública. De hecho, está comprobado que estos lugares promueven la transmisión de agentes patógenos entre animales, pero también entre animales y humanos. Parece que no nos acordamos del pánico que provocó la gripe aviar en 1997, cuando se descubrió que una variante del virus de la gripe podía transmitirse de las aves de corral a los seres humanos. En Hong Kong 17 personas contrajeron el virus de la gripe aviar. Murieron cinco. En octubre del 2006, la Organización Mundial de la Salud avisó de que 256 personas habían contraído esa enfermedad en diez países diferentes y el 59% habían fallecido. Millones de aves de corral fueron sacrificadas en el mundo entero. Se limitó el transporte de las mismas y se pusieron en marcha campañas de vacunación por todos lados.

En el 2009, la llamada gripe mexicana, mató a 17 483 personas en todo el mundo. Se le llamó la “gripe porcina” puesto que se detectó un virus influenza similar en los cerdos. En realidad, la ganadería industrial no solo es un terreno fértil para la propagación de virus peligrosos, sino para el desarrollo de todo tipo de bacterias.

Cuanta más cantidad de animales vivan en un mismo recinto, más probabilidades hay de que una infección se propague entre estos animales ya de por sí debilitados por las condiciones en las que viven.

La solución que se aporta, es que utilicemos enormes cantidades de antibióticos para prevenir las infecciones de animales en las ganaderías industriales. Y es por eso que hoy en día, la mitad de todos los antibióticos consumidos en el mundo se dedican a la ganadería industrial. En los Estados Unidos llegan incluso al 75% porque los antibióticos aumentan la masa de carne entre un 5 y un 15%. Estas prácticas macabras están afortunadamente prohibidas en Europa. La legislación europea marca un límite máximo de residuos de estos medicamentos (LMR). Además, cuando el ganadero tiene que suministrar antibióticos a los animales, tienen que hacerlo con mucha antelación previa al sacrificio y consumo. Por otro lado, la publicad directa –dirigida a los ganaderos– para la promoción de antibióticos está prohibida, excepto en Gran Bretaña. Está prohibida en teoría, ya que en la práctica no es así puesto que en el año 1992 se descubrieron residuos excesivos en el 7.3% de los animales sacrificados en Bélgica y en 1993 este porcentaje aumentó al 15.3%. Un punto positivo es que desde 2007, la utilización de antibióticos en ganadería ha disminuido de un tercio, pero esto no quita que Bélgica siga estando a la cabeza de Europa en el uso de estos medicamentos. En el 2010, se suministraron 89 toneladas de sulfamidas, 80 toneladas de penicilina y 74 toneladas de tetraciclinas. Además, existe una práctica nefasta que consiste en suministrar antibióticos a todo el rebaño completo de animales para asegurarse de que ningún animal contraiga enfermedades. Estas prácticas disminuyen los efectos de los antibióticos.


La producción industrial masiva también ha alcanzado al sector del pescado. La costa occidental de Escocia está completamente invadida por unas granjas marinas principalmente ligadas a cuatro empresas: Marine Harvest, Sea Farms, Lighthouse Caledonia y Grieg Seafood Hjaltland. Las cuatro empresas cotizan en la bolsa de Oslo. Los pescados que están criados industrialmente se amontonan en jaulas y son muy sensibles a las enfermedades. Para que no se parasiten ni se infecten, se les suele tratar con insecticidas y antibióticos.

En el 2012, el gobierno creó una taskforce (grupo de trabajo) para tratar de resolver el problema de estas bacterias. El presidente del AMCRA (Antimicrobial Consmumption and Resistance in Animals – Consumo y resistencia antimicrobiana en los animales) se esfuerza por tratar de reducir a la mitad el consumo de antibióticos en animales para el año 2020. Personalmente, no creo que sea probable que lo consiga.

La industria alimentaria alega que las dosis de antibióticos presentes en la carne son tan pequeñas que el peligro es mínimo. Pero esto no es cierto. La realidad es que el uso masivo de antibióticos en la ganadería industrial provoca que las bacterias resistan a los antibióticos. Hoy en día, mueren al año en la Unión Europea 25.000 personas por causas relacionadas con estos microbios hiperresistentes, o por consumo de comida contaminada. Pero el principal peligro, que está a la vuelta de la esquina, es que, en algún momento, algunas de estas bacterias podrían transmitirse del animal al hombre… Y después de hombre a hombre. Esto sería una verdadera catástrofe mundial. Algunos expertos en salud pública publicaron un artículo en The Lancet, diciendo que esta situación nos llevaría a una pandemia con 62 millones de víctimas, principalmente entre las capas de población más indefensas de los países pobres.

La ganadería industrial trae otros peligros adicionales. En estas explotaciones ganaderas, a veces se encuentren substancias tóxicas dentro de la cadena alimenticia. Bélgica se vio envuelta en un escándalo de este tipo en 1999. Bélgica cría 55 millones de pollos al año, y lo que ocurrió es que una parte de estos pollos se contaminó de PCB y dioxinas provenientes de aceite de transformadores. Y hay que saber que incluso en una proporción mínima, estas substancias son muy cancerígenas. Por esta razón, cantidades gigantescas de carne de pollo y de cerdo, así como productos lácteos y huevos tuvieron que retirarse de los supermercados. Siete millones de pollos junto con 60.000 puercos fueron sacrificados y la producción de unas 2000 empresas del sector quedaron paralizadas durante meses.

Los intereses detrás de la industrialización masiva de carne y pescado


El mundo financiero y los bancos siempre están al acecho de inversiones que les den beneficios. Pero muchos sectores industriales están en crisis y ya no son interesantes para estos avispados inversores. Por esta razón, al final del siglo XX, el sector bancario encabezado por Goldman Sachs se abalanzó hacia el sector de la agricultura masiva. Preveían que podían ganar mucho dinero invirtiendo en este sector, así que invirtieron masivamente en todas las fases del agrobusiness: desde la producción, al almacenamiento, el transporte, la transformación, el comercio y el consumo. Así que este negocio ha crecido exponencialmente. Y cómo no, las empresas grandes absorben a las pequeñas. A esto se le ha puesto el nombre de foodopoly. Las cuatro principales agromultinacionales (Cargill, Tyson Foods, BRF y Alltech) controlan el 42 % del mercado mundial de la alimentación, 82% de la carne de res, 63% de la carne de cerdo y 53% de la carne de pollo. En el 2011, la industria americana de la carne facturaba 186.000 millones de dólares. O sea, más que el PNB de un país como Hungría. La industria de la carne y del pescado esta formada por multinacionales que cotizan en bolsa, y como sabemos la bolsa es un lugar donde, más que en ningún otro lugar, se pone el beneficio por encima de todo. Lo que prevalece es ganar el máximo dinero posible, no importa que una comida de pésima calidad sea el resultado. Y mientras tantos, la concentración de animales aglomerados en establos gigantescos se va convirtiendo en un problema cada vez más alarmante para la salud pública mundial.

¿Qué podemos hacer con todo esto?

Afortunadamente, la humanidad ha progresado mucho en el conocimiento médico. Ahora disponemos de antibióticos contra las bacterias y vacunas contra los virus. Gracias a ello hemos logrado controlar las pandemias e incluso erradicarlas de la faz de la tierra. De hecho, antes de las campañas de vacunas de 1957, unas cien personas al año morían de tétanos, principalmente jóvenes. En una visita que hice a Indonesia pude ver con mis propios ojos en una sala de hospital, como muchísimos jóvenes enfermos de tétanos se debatían entre la vida y la muerte. Pero frente a estos avances médicos siempre está la otra cara de la moneda. Y la otra cara es que las bacterias tienen cada vez más resistencia a los antibióticos y el desarrollo de vacunas requiere de cada vez más tiempo. Así que ha llegado el momento de que cojamos el toro por los cuernos y enfrentemos la realidad.

Durante toda su vida, un belga consume de media 1800 animales: 891 pollos, 789 pescados, 42 cerdos, 7 ovejas, 5 vacas, 24 conejos, 43 pavos y 1/3 de caballo. Es decir, demasiado, lo miremos como lo miremos. Los médicos recomiendan comer como mucho 300 gramos de carne a la semana. Es cierto que el consumo de carne de los belgas ha bajado de 100 a 86 kilos, pero sería muy aconsejable que todos sin excepción, reduzcamos nuestro consumo de carne y que comamos solo carne de origen ecológico. La mayoría de los estudios aseguran que los vegetarianos están más sanos que los que comen carne. Se trata de una elección personal, pero simplemente con buenas intenciones no cambiaremos el mundo.

De la misma manera que los gobernantes han tomado medidas radicales y masivas para evitar la catástrofe de la epidemia del coronavirus, también deberían hacer uso de su radicalidad para ponerle solución a los problemas de la ganadería industrial de animales. En el año 2008, en el marco de la ONU, cuatrocientos científicos de cincuenta países diferentes pusieron sobre la mesa el informe IAASTD (International Assessment of Agricultural Knowledge, Science and Technology for Development [Evaluación internacional de los conocimientos, de las ciencias y de las tecnologías agrícolas para el desarrollo] donde se afirma que la agricultura de los pequeños productores es la mejor solución a largo plazo para nuestra seguridad alimentaria. Este informe se llevó a cabo a través de la colaboración de personal vinculado a la política, a la industria, al consumo, a la ciencia, al campesinado, a las ONG y a otras organizaciones de ciudadanos. Sus conclusiones estaban claras. Tenemos que orientar nuestros esfuerzos hacia una agricultura diversificada y a pequeña escala que ofrezca una solución a la crisis climática y a la biodiversidad, pero también a la salud pública. El mensaje está claro, pero los gobiernos continúan apoyando el peligroso modelo de la producción alimentaria a gran escala.

Las dos fuentes principales de riqueza, o sea, la naturaleza y el trabajo humano, están hoy en día al servicio de la acumulación capitalista. Esta es una situación absurda si tenemos en cuenta las consecuencias catastróficas que esto provoca en el plano social y ecológico. Tenemos que volver a la idea de que nadie es dueño de la tierra, y menos los grandes capitalistas del agrobusiness. Solo la estamos tomando prestada y trabajando por un tiempo limitado. Y tenemos la misión sagrada de ceder a las generaciones venideras una tierra en buen estado. Además, debemos volver a armonizar el trabajo humano con la naturaleza. Solo así lograremos sobreponernos a las pandemias más desastrosas.

Staf Henderickx, Lommel, 15 marzo del 2020.

Traducido al español de la versión francesa de Jean-Marie Flemal por Enrique Cebrián para Investig’Action

Nota:
1- Anotemos que el origen exacto del Covid-19 todavía no está claro. Según un estudio de la Universidad de agricultura del sur de China, el eslabón entre el murciélago y el hombre podría ser el pangolín, un animal muy apreciado en Asia.

20 diciembre, 2019

MÉXICO - El Tren Maya es un “proyecto de muerte”, acusan representantes indígenas



KAOSENLARED 08/07/2019

Durante su participación en la presentación de una herramienta de visualización cartográfica en línea que permite analizar el impacto de los megaproyectos en la zona, desarrollada por Geocomunes y el CCMSS, los integrantes de las comunidades mayas denunciaron el despojo y la división de la que son objeto con este proyecto de desarrollo.

Pedro Uc, de la localidad de Buctzotz e integrante de la Asamblea de Defensores del Territorio Maya, aseguró que con el cambio de administración esperaban una mejora en las condiciones de los habitantes de la región, prometidas en dos o tres campañas anteriores, sin embargo, se encontraron con la noticia de un Tren Maya.

"Nunca las comunidades pedimos, de tantas solicitudes que hacemos al estado, un Tren Maya, y además deciden ponerle este apellido", cuestionó.

Además, denunció que por años la palabra maya se ha convertido en una “divisa importante” hasta en los periódicos, pero manifestó que ello sólo se traduce en la devastación del territorio, la naturaleza y del tejido comunitario, "que está rasgado herido".

Como defensor del territorio, Pedro exigió respeto a los pueblos originarios y a sus formas de vida, así como al derecho a una consulta en la que verdaderamente se tome en cuenta su opinión, pues históricamente, acusó, estas sólo han servido para cumplir un requisito y legitimar los megaproyectos.

Denunció que, derivado de la compra de terrenos para la construcción del Tren Maya realizada por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), la especulación inmobiliaria ha aumentado y se prevé que los centros urbanos, que actualmente albergan a 12 mil habitantes, se expandan a unos 50 mil.

Asimismo, dijo que empleados de gobierno de diversas dependencias, en especial de la Secretaría de Energía (Sener), están presionando a las comunidades para que cedan sus tierras y acepten los proyectos energéticos.


El dirigente indígena refirió que para el despojo de tierras las autoridades federales se valen de “coyotes” que ofrecen dinero por sentarse a escuchar las características del proyecto y luego los hace firmar una lista de asistencia que después, sin que los pobladores se enteren, se convierte en un contrato de la compra venta de las propiedades.

También, indicó que dichos “coyotes” abusan de la buena fe de las comunidades porque la mayoría de las personas de esa región no hablan español.

Wilma Esquivel, vicepresidenta del Centro comunitario U Kuuchil K Chibalom, habitante de Carrillo Puerto y miembro del Concejo Indígena de Gobierno, lamentó también el desprecio oficial a su cultura.

"Nos preocupa esta idea de desarrollo que viene de fuera, nos han dicho que el campo no sirve, que el campo no da y que nuestra forma de ser, vivir y ver el mundo no es válida", dijo y alertó de que gran parte de su cultura está siendo arrasada por la lógica económica que demanda a los dueños de la tierra, territorio maya, como empleados del sector turístico e industrial, "¿en qué momento nos escupieron de ahí?”

Con el “desarrollo”, prosiguió, llegan también otros problemas: feminicidios, crimen, violencia y miedo.

Las ciudades, apuntó, no están hechas para nosotros, están diseñadas para aquellos que tienen dinero para gastarlo. "A nosotros nos discriminan", subrayó.

Wilma expresó su absoluto rechazo a convertir su tierra en otro Cancún, al que calificó como símbolo de la destrucción.

"Tenemos mucho que decir como pueblos, pero no nos preguntan. Siguen pensando que somos ignorantes", lamentó.

A pesar del oscuro panorama, Wilma hizo un llamado a las comunidades para sumar esfuerzos, detener el proyecto del Tren Maya y hacer frente a los proyectos de muerte.

"Aunque para muchos la cultura maya ya colapsó, nosotros estamos vivos; somos una cultura maya viva y no podemos permitir que acaben con nosotros", sentenció.

Los voceros de las comunidades mayas, expresaron que ya se encuentran analizando una serie de amparos y medidas legales para frenar el Tren Maya.


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