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03 noviembre, 2023

NUESTRA AMÉRICA CON GAZA Y EL PUEBLO PALESTINO

 

Biasi (Argentina): Este conflicto no empezó el 7 de octubre
 sino hace más de 75 años


Mariela Castro (Cuba): "Palestina es y será siempre tierra árabe"


Fernando Buen Abad (México): En algún momento será posible
 que imperen la razón y la paz




08 julio, 2022

Juez estadounidense declara invasores a migrantes en frontera con México

 

Estados Unidos, la nación que más países ha invadido del mundo, alarmada ante la masiva inmigración que en gran parte ella misma ha propiciado.




Kolozeg.Org – 07/07/2022

   Traducción del inglés: Arrezafe


Juez estadounidense declara invasión el paso de migrantes en frontera con México


Funcionarios estadounidenses en cinco condados fronterizos han respaldado la declaración del condado de Kinney de una “invasión” desde el sur, la primera en la historia de Estados Unidos.


El condado de Kinney en Texas ha declarado un estado local de desastre, clasificando oficialmente la avalancha de migrantes que cruzan la frontera con México como una "invasión" y solicitando asistencia de las autoridades estatales y federales. El juez del condado de Kinney, Tully Shahan, declaró legalmente la invasión el martes y cinco condados cercanos ya han promulgado decretos similares o planean hacerlo.


La declaración de Shahan señaló que 3,2 millones de extranjeros ilegales habían sido detenidos entrando clandestinamente a los EEUU desde enero de 2021, más más de 800.000 que evitaron la detención durante ese período. También afirmó que más de 50 “terroristas conocidos” habían ingresado a los EEUU a través de la frontera con México desde principios de 2022 y citó la “cantidad sin precedentes de tráfico de personas” y el contrabando de drogas como factores que constituyen una invasión.


El alguacil del condado de Kinney, Brad Coe, advirtió que el condado estaba siendo invadido por inmigrantes, mientras que otros tres alguaciles de los condados vecinos estuvieron de acuerdo. “Nuestras cifras se van a triplicar”, manifestó Coe a los periodistas el martes, lamentando que “no podemos sostener este tipo de invasión” y señalando la falta de recursos presupuestarios.


Declarar una invasión sin ninguna iniciativa militar que la respalde puede parecer simbólico, especialmente porque el estado de desastre no dura más de siete días a menos que se renueve, pero es una primicia histórica, según el exfiscal general de Virginia, Ken Cuccinelli, quien dijo a los medios locales que esta era la primera vez que un juez determinaba legalmente que EEUU estaba siendo invadido, instando al gobernador de Texas, Greg Abbott, a ratificar la declaración y desplegar oficiales del Departamento de Seguridad Pública para rechazar la inmigración en la frontera.


Si bien reconoció que individualmente los estados no pueden hacer la guerra, Cuccinelli señaló que “hay una excepción… cuando en realidad son invadidos. Eso ha sido así desde el comienzo de la constitución. Los estados se reservaron ese derecho para sí mismos.”


De hecho, la declaración de desastre insta al gobernador Abbott a actuar bajo su autoridad constitucional como “Comandante en Jefe de las fuerzas militares del Estado” al declarar la invasión, otorgándole el uso de “todos los recursos y la autoridad legalmente disponibles” en función de las constituciones estatales y federales para “prevenir y/o remover inmediatamente a todas las personas que invadan la soberanía de Texas y la de los Estados Unidos”.


Los condados de Burnet, DeMitt, Goliad, Medina, Terrell y Uvalde han hecho declaraciones similares, y el juez Kinney ha sugerido que todos los condados fronterizos deberían hacer lo mismo.


La inmigración ilegal ha aumentado considerablemente en el último año, con más del triple de inmigrantes ilegales en 2021 que en 2020. Solo este año se han realizado 1,5 millones de arrestos y es probable que esta cifra supere los 1,7 millones del año pasado. Abbott y muchos otros funcionarios locales culpan a las laxas políticas de control fronterizo del presidente Joe Biden.


Las Naciones Unidas declararon a principios de esta semana que la frontera entre Estados Unidos y México es la más mortífera del mundo, con más de 720 migrantes muertos o desaparecidos el año pasado intentando cruzar la frontera, un aumento de más del 50%. Las muertes y desapariciones en el conjunto de la región fueron más numerosas aún, con más de 1200 migrantes muertos o desaparecidos.



05 mayo, 2020

Negacionismo, ignorancia y narcisismo paranoide — Javier Hernández Alpízar


ZAPATEANDO - 05/05/2020

A Óscar Chávez, in memoriam


Un virus es información genética que engaña células. La desinformación viral engaña mentes. Ambos destruyen.

Escucho llegar de la calle o de algún patio voces de niños jugando y conversando. Uno de ellos usa la palabra “coronavirus”. No alcanzó a escuchar todo lo que dicen. No me imagino qué pasa por la mente de esos niños cuando escuchan o dicen la palabra “coronavirus”.

No puedo imaginarme qué pasa por la mente de sus padres o cualesquiera otros adultos en la Ciudad de México cuando escuchan palabras como “coronavirus” o “Covid-19”.

Es muy popular la corriente negacionista. Personas que reclaman el cadáver de un pariente dicen: “Sabemos que el Covid no existe” y esparcen el rumor calumnioso de que “los médicos están matando a los pacientes”.

Se ha hecho del virus un mal moral y cada quien ve al otro, real o imaginario, como el culpable, el portador, el contagioso, el asesino. El personal médico es el más estigmatizado y agredido. Así como el VIH fue estigmatizado en sus inicios por homofobia, hoy la fobia es contra trabajadores explotados que arriesgan sus vidas.

De manera irresponsable, se esparce la calumnia de que en los hospitales “les inyectan algo para que mueran”, y que lo hacen “para quitarles un líquido de sus rodillas que vale más que el oro o el platino”. Según una nota periodística, grupos de narcotraficantes han amenazado a los médicos y enfermeras con matar a diez del personal de salud por cada narco que muera, porque “el Covid no existe y los médicos matan a los pacientes”.

Las teorías de la conspiración más desquiciadas conviven en las mismas mentes: el virus “no existe”, pero, al mismo tiempo, es un virus creado en laboratorio, puede ser esparcido deliberadamente desde el aire o inyectado por los médicos para matar a pacientes que no murieron de Covid-19 porque “no existe”: todo es obra de los poderosos. ¿Quiénes son esos poderosos? Sabrá dios qué imaginan las personas cuando piensan en esos poderosos. La tecnología para muchos es magia: creen que ya controlan el planeta y el clima como una maquinaria.

En una época en que hay clubes de personas que defienden que la Tierra es plana, que los seres humanos no llegaron jamás a la luna, que nos gobiernan reptiles extraterrestres que adoptan una apariencia humana, un virus (no perceptible a simple vista) tiene todas las características para candidato a no existir (sólo existe lo que veo, y eso si yo decido que existe) o candidato a ser un monstruo de maldad moral: conatos de quemar hospitales donde hay pacientes con Covid-19 o baños en agua clorada o hirviente a personal médico, etcétera. Agresiones con balas a indígenas “acusados de tener Covid”.

Para comentar todos esos disparates mentales y acciones irracionales no puedo, ni quiero, censurar palabras como ignorancia, fanatismo, prejuicios, supersticiones, rumores, falsedades y violencia criminal, resultado de esa ignorancia, narcisismo y prepotencia.

No puedo compartir la postura indulgente (soberbia disfrazada de paternalismo) que defiende al “pueblo pobre” o al “pueblo bueno”, porque el problema es estructural. La violencia estructural nos hace víctimas a todos, pero no nos exime de hacernos responsables por lo que hacemos como seres pensantes. Por ejemplo: el patriarcado es estructural y sistémico, pero si un hombre comete un delito de violencia misógina no se debe defender porque “es estructural”, tiene responsabilidad individual y debe tener sanción individual.

Las víctimas pueden volverse victimarios, como muchos psicólogos constatan.

¿Por qué tendríamos que tener reparos en reconocer que la sociedad mexicana adolece de ignorancia? Es un problema grave y con raíces estructurales e históricas difíciles de comprender y, sobre todo, de superar. La postura de negar, por motivos “morales”, la ignorancia es otra especie de negacionismo. Negar un problema no lo soluciona y lo más probable es que lo agrave. Para afrontar un problema hay que reconocer su existencia y no minimizar sus dimensiones.

La ignorancia no es solamente un problema de clase, ni un problema nacional: la ignorancia rampante y brabucona de un Donald Trump o un Jair Bolsonaro están ahí para recordárnoslo.

En México padecemos, en diversos grados y medidas, y en todas las clases sociales, ignorancias diversas, no excluyentes entre sí, sino que se refuerzan y retroalimentan. Una lista no exhaustiva de ignorancias es: analfabetismo a secas, analfabetismo funcional (a veces llegan a posgrados personas que no dominan la lectoescritura), analfabetismo político, analfabetismo digital, analfabetismo científico. Y los reforzamos en lo cotidiano con posturas antiintelectualistas. Posturas correspondidas, en círculo vicioso, por la soberbia, el desprecio y la pedantería de muchos intelectuales hacia el resto de la humanidad. (Cf. Genealogía de la soberbia intelectual, de Enrique Serna).

Los negacionismos cuentan en su favor con la ignorancia y con el narcicismo para creer sólo lo que yo quiero.

Una sociedad así es pasto para las noticias falsas y los rumores, la propaganda, la manipulación y la fabricación del consenso. Uno de los peligros graves del momento es la tendencia del gobierno y sus apoyadores para imponer el dogma de que solamente la información gubernamental es verdadera y toda otra fuente es censurable y bloqueable. Operar con ese dogma es el suicidio del pensamiento crítico.

La hegemonía de la ideología neoliberal es un claro ejemplo de cómo lo imperante no es la verdad: no es científicamente válida, pero se enseña en las universidades y domina en los opinólogos de los medios. A nivel popular, “neoliberal” es una mala palabra, pero el neoliberalismo como fe en el dinero, el mercado y el desarrollismo depredador de la naturaleza, es un dogma no sólo intocado sino tan aceptado tácitamente que cuestionarlo lleva casi inexorablemente al fracaso en una discusión o al menos a que los interlocutores te dejen de escuchar.

El método de los rumores (hoy llamadas fake news) no es nuevo. En los años setenta, circulaban rumores de que hordas de padres de familias iban a las escuelas a impedir a las enfermeras vacunar a los menores, porque temían que les pusieran una inyección para esterilizarlos. Tal vez fue una campaña de rumores de la derecha contra las iniciativas de los gobiernos priistas para llevar a la escuela pública la educación sexual, la información sobre anticonceptivos y la promoción de la planificación familiar.

Otros rumores, ya en la era digital, produjeron que muchas personas no se vacunaran. Como resultado resurgieron epidemias que ya se habían superado, como el sarampión. También respecto al VIH hubo rumores de que no existía. En cuanto el Estado dejó de dar prioridad a la información sobre el virus y repuntaron los contagios.

Los estados de la república azotados por el crimen organizado padecieron rumores, aparentemente diseminados desde esferas gubernamentales, de que los criminales atacarían escuelas y generaron, con ellos, olas de pánico y de padres que iban por sus hijos a las escuelas o rumores que no se debía salir a partir de cierta hora, y las personas acataban el toque de queda de hecho.

El rumor calumnioso contra las enfermeras, los médicos y el personal de salud se convierte de facto (y médicos lo han denunciado) en una campaña de desprestigio contra el sistema público de salud, y justamente en el momento en que, a nivel mundial, la pandemia exhibe la inmoralidad y criminalidad de la privatización de la salud, su tratamiento como mercancía y el desmantelamiento de los sistemas de salud públicos y del enfoque de la salud como derecho humano.

Los rumores en sociedades desinformadas e ignorantes (habrá que estudiar minuciosamente por qué son inútiles los medios de comunicación que informan y hasta sobreinforman, pero a los cuales amplios sectores de la sociedad no les creen ni hacen caso) son como fuego en pasto seco. Refutarlos es casi inútil porque las masas víctimas del rumor son inmunes a los argumentos: se cree o no se cree porque se quiere, no importa lo demás.

Algunos medios digitales desmienten noticias falsas, pero no suelen dar una explicación clara y fehaciente de la falsedad y muchas veces apelan a la autoridad. Eso no ayuda a fomentar el pensamiento crítico vigilante.

Y “casualmente”, el miedo, la violencia, la ira, la confusión que propician los rumores suelen desarmar los intentos de solidaridad y organización y dejar a los trabajadores y a la gente más vulnerable a merced de los poderes fácticos.

Hace un par de semanas, en plena avenida Insurgentes, entregaron a los trabajadores obligados a ir a trabajar en plena cuarentena volantes “negacionistas”. El panfleto decía, en resumen: “El virus no existe y todo es una maniobra manipuladora de los poderosos.” Esto en una página tamaño carta llena de errores gramaticales. Los argumentos son del estilo: “el virus no ha sido presentado oficialmente”. Qué significa: “presentado oficialmente” es un misterio. Pero el razonamiento narcisista es contundente: yo no lo he visto caminando por la calle por lo tanto no existe, como decir, yo no estuve en la luna para atestiguar que Armstrong la pisó, por lo tanto, nadie ha llegado a la luna. Bueno, tal vez los extraterrestres, en cuyo caso el razonamiento es el mismo, pero la conclusión inversa: los gobiernos niegan que hay extraterrestres, por lo tanto, lo ocultan. No los han “presentado oficialmente”, por ende, existen.

La subjetividad de la certeza degeneró en narcisismo: más que lo que sea o no verdad importa el “Yo no creo”…

Una cacería de brujas es una consecuencia muy “razonable” de toda esa desinformación e ignorancia. El virus no existe porque yo no lo veo, pero al personal de bata blanca sí lo veo y, por eso, contra ellos.

A estas alturas, me parece muy difícil que si el Estado mexicano se propone deshacer el rumor de que el “Covid no existe, por lo tanto los médicos matan personas”, lo logre.

Pero no podemos cruzarnos de brazos. En el colmo de la irracionalidad, los mexicanos estamos impotentes ante la ignorancia y el narcisismo de una sociedad que aprendió a dar la espalda a las noticias, a los hechos, a las verdades: ante tanto dolor, cerró las ventanas y declaró que la realidad es lo que “yo creo” y lo falso es aquello en que “yo no creo”. No es la verdad algo independiente de mi narcisismo. Y lo más patético es que “lo que yo creo” no es un ejercicio de autonomía del sujeto, sino lo que los poderes fácticos han hecho creer.

Si el coronavirus no existe, al igual que el capitalismo, lo único que queda es que cada quien se defienda de la violencia por sus medios. ¿Y el Estado? El Estado está empeñado en hacernos creer que ya es bueno, que combate la corrupción, que quienes informan de cosas inconvenientes para el Estado son malos y conspiradores o son bots.

El delirio paranoico que ha enfermado a amplios sectores de la sociedad tiene también infectado al Estado y sus aparatos ideológicos. La realidad borrada por voluntarismo.

Un escenario así es el más propicio para que el virus se propague y enferme y mate… Así como el VIH se ha podido enfrentar con información y prevención, el coronavirus y las epidemias o pandemias que vengan tendrán que ser enfrentados por sociedades bien informadas, críticas, alertas y solidarias. Estamos muy, pero muy, lejos de eso.

Y en la fase que sigue, digamos la fase 4, vienen el desempleo, la crisis estructural y sistémica, el hambre y probablemente el pillaje, el de los hambrientos y el pillaje sistemático del capital. El hambre por sí sola no genera conciencia. Sin un resurgimiento y una propuesta de conciencia de la organización y organización de la conciencia de la izquierda anticapitalista (disculpen el pleonasmo), masas hambrientas serán caldo de cultivo para la derecha fascista. Necesitamos más ciencia, y en cuanto al capitalismo, más Karl Marx.

20 diciembre, 2019

MÉXICO - El Tren Maya es un “proyecto de muerte”, acusan representantes indígenas



KAOSENLARED 08/07/2019

Durante su participación en la presentación de una herramienta de visualización cartográfica en línea que permite analizar el impacto de los megaproyectos en la zona, desarrollada por Geocomunes y el CCMSS, los integrantes de las comunidades mayas denunciaron el despojo y la división de la que son objeto con este proyecto de desarrollo.

Pedro Uc, de la localidad de Buctzotz e integrante de la Asamblea de Defensores del Territorio Maya, aseguró que con el cambio de administración esperaban una mejora en las condiciones de los habitantes de la región, prometidas en dos o tres campañas anteriores, sin embargo, se encontraron con la noticia de un Tren Maya.

"Nunca las comunidades pedimos, de tantas solicitudes que hacemos al estado, un Tren Maya, y además deciden ponerle este apellido", cuestionó.

Además, denunció que por años la palabra maya se ha convertido en una “divisa importante” hasta en los periódicos, pero manifestó que ello sólo se traduce en la devastación del territorio, la naturaleza y del tejido comunitario, "que está rasgado herido".

Como defensor del territorio, Pedro exigió respeto a los pueblos originarios y a sus formas de vida, así como al derecho a una consulta en la que verdaderamente se tome en cuenta su opinión, pues históricamente, acusó, estas sólo han servido para cumplir un requisito y legitimar los megaproyectos.

Denunció que, derivado de la compra de terrenos para la construcción del Tren Maya realizada por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), la especulación inmobiliaria ha aumentado y se prevé que los centros urbanos, que actualmente albergan a 12 mil habitantes, se expandan a unos 50 mil.

Asimismo, dijo que empleados de gobierno de diversas dependencias, en especial de la Secretaría de Energía (Sener), están presionando a las comunidades para que cedan sus tierras y acepten los proyectos energéticos.


El dirigente indígena refirió que para el despojo de tierras las autoridades federales se valen de “coyotes” que ofrecen dinero por sentarse a escuchar las características del proyecto y luego los hace firmar una lista de asistencia que después, sin que los pobladores se enteren, se convierte en un contrato de la compra venta de las propiedades.

También, indicó que dichos “coyotes” abusan de la buena fe de las comunidades porque la mayoría de las personas de esa región no hablan español.

Wilma Esquivel, vicepresidenta del Centro comunitario U Kuuchil K Chibalom, habitante de Carrillo Puerto y miembro del Concejo Indígena de Gobierno, lamentó también el desprecio oficial a su cultura.

"Nos preocupa esta idea de desarrollo que viene de fuera, nos han dicho que el campo no sirve, que el campo no da y que nuestra forma de ser, vivir y ver el mundo no es válida", dijo y alertó de que gran parte de su cultura está siendo arrasada por la lógica económica que demanda a los dueños de la tierra, territorio maya, como empleados del sector turístico e industrial, "¿en qué momento nos escupieron de ahí?”

Con el “desarrollo”, prosiguió, llegan también otros problemas: feminicidios, crimen, violencia y miedo.

Las ciudades, apuntó, no están hechas para nosotros, están diseñadas para aquellos que tienen dinero para gastarlo. "A nosotros nos discriminan", subrayó.

Wilma expresó su absoluto rechazo a convertir su tierra en otro Cancún, al que calificó como símbolo de la destrucción.

"Tenemos mucho que decir como pueblos, pero no nos preguntan. Siguen pensando que somos ignorantes", lamentó.

A pesar del oscuro panorama, Wilma hizo un llamado a las comunidades para sumar esfuerzos, detener el proyecto del Tren Maya y hacer frente a los proyectos de muerte.

"Aunque para muchos la cultura maya ya colapsó, nosotros estamos vivos; somos una cultura maya viva y no podemos permitir que acaben con nosotros", sentenció.

Los voceros de las comunidades mayas, expresaron que ya se encuentran analizando una serie de amparos y medidas legales para frenar el Tren Maya.


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13 noviembre, 2019

Golpe en Bolivia liderado por un líder paramilitar fascista, fanático cristiano y millonario con apoyo extranjero — Max Blumenthal y Ben Norton




The Grayzone 12/11/2019
Traducción del inglés: Arrezafe

El líder golpista boliviano Luis Fernando Camacho es un multimillonario de extrema derecha que surgió de los movimientos fascistas en la región de Santa Cruz, donde Estados Unidos ha alentado el separatismo. Ha solicitado el apoyo de Colombia, de Brasil y de la oposición venezolana.

Cuando Luis Fernando Camacho irrumpió en el abandonado palacio presidencial de Bolivia, en las horas posteriores a la repentina renuncia del presidente Evo Morales el 10 de noviembre, mostró al mundo facción del país que está en desacuerdo con el espíritu plurinacional que su depuesto líder socialista e indígena había propiciado.

Con una Biblia en una mano y una bandera nacional en la otra, Camacho inclinó su cabeza en oración sobre el sello presidencial, cumpliendo su juramento de purgar al país de la herencia indígena del gobierno y "devolver a Dios el palacio quemado".

"Pachamama nunca volverá al palacio", dijo, refiriéndose al espíritu andino de la Madre Tierra. "Bolivia le pertenece a Cristo".

El lider y opositor de ultraderecha Luis Fernando Camacho
ante una biblia en el Palacio Presidencial tras el golpe

La oposición de extrema derecha boliviana había derrocado al presidente izquierdista Evo Morales ese día, siguiendo las demandas del liderazgo militar del país de que renunciara.

Prácticamente desconocido fuera de su país, en el que nunca había ganado una elección democrática, Camacho se lanzó al vacío. Es un poderoso multimillonario nombrado en los Papeles de Panamá, y un fundamentalista cristiano ultraconservador preparado por un paramilitar fascista conocido por su violencia racista, con una base en la rica región separatista boliviana de Santa Cruz.

Camacho proviene de una familia de élites corporativas que durante mucho tiempo se han beneficiado de las abundantes reservas de gas natural de Bolivia. Su familia perdió parte de su riqueza cuando Morales nacionalizó los recursos del país para financiar sus vastos programas sociales, que redujeron la pobreza en un 42 por ciento y la pobreza extrema en un 60 por ciento.

En el período previo al golpe, Camacho se reunió con líderes de gobiernos de derecha en la región para discutir sus planes destinados a desestabilizar a Morales. Dos meses antes del golpe de Estado, twitteó agradecido: “Gracias Colombia! ¡Gracias, Venezuela!”, exclamó quitándose el sombrero ante la operación golpista de Juan Guaido. También reconoció al gobierno de extrema derecha de Jair Bolsonaro, declarando: "¡Gracias Brasil!"

Camacho había pasado años liderando una organización separatista abiertamente fascista llamada Unión Juvenil Cruceñista. Grayzone editó los siguientes clips de un documental histórico promocional que el grupo publicó en sus propias cuentas de redes sociales:


Mientras Camacho y sus fuerzas de extrema derecha sirvieron como el músculo detrás del golpe, sus aliados políticos esperaron para cosechar los beneficios.

El candidato presidencial que la oposición de Bolivia había presentado en las elecciones de octubre, Carlos Mesa, es un privatizador "pro-empresarial" con amplios vínculos en Washington. Los cables del gobierno de EEUU, publicados por WikiLeaks, revelan que mantuvo correspondencia regular con funcionarios estadounidenses en sus esfuerzos por desestabilizar a Morales.

Actualmente, Mesa figura como experto en el Diálogo Interamericano, un grupo de expertos con sede en DC financiado por USAID, el brazo de poder blando del gobierno de EEUU, en varios gigantes petroleros y en una gran número de corporaciones multinacionales activas en América Latina.

Evo Morales, un ex agricultor que se dio a conocer en los movimientos sociales antes de convertirse en el líder del poderoso partido político de base, Movimiento Hacia el Socialismo (MAS), fue el primer líder indígena de Bolivia. Muy popular en las importantes comunidades nativas y campesinas del país, ganó numerosas elecciones y referendos democráticos durante un período de 13 años, a menudo con mayorías.

El 20 de octubre, Morales ganó la reelección por más de 600,000 votos, lo que le dio un poco más del margen del 10 por ciento necesario para derrotar al candidato presidencial opositor Mesa en la primera vuelta.

Los expertos, que hicieron un análisis estadístico de los datos de votación públicamente disponibles en Bolivia, no encontraron evidencia de irregularidades o fraude. Pero la oposición afirmó lo contrario y salió a las calles en semanas de protestas y disturbios.

Los acontecimientos que precipitaron la renuncia de Morales fueron indiscutiblemente violentos. Las pandillas opositoras de derecha atacaron a numerosos políticos electos del partido gobernante izquierdista MAS. Luego saquearon la casa del presidente Morales, mientras incendiaron las casas de varios otros altos funcionarios. Los familiares de algunos políticos fueron secuestrados y retenidos como rehenes hasta que renunciaron. Una mujer alcalde socialista fue torturada públicamente por un grupo de mafiosos.


Tras la salida forzada de Morales, los golpistas arrestaron al presidente y al vicepresidente del cuerpo electoral del gobierno y obligaron a los otros funcionarios de la organización a renunciar. Los seguidores de Camacho procedieron a quemar banderas de Wiphala que simbolizan la población indígena del país y la visión plurinacional de Morales.

La Organización de Estados Americanos, una organización pro-estadounidense fundada por Washington durante la Guerra Fría como una alianza de países anticomunistas de derecha en América Latina, ayudó a sellar el golpe boliviano. Exigió nuevas elecciones, alegando que hubo numerosas irregularidades en la votación del 20 de octubre, sin citar ninguna evidencia. Luego, la OEA permaneció en silencio cuando Morales fue derrocado por su ejército y los funcionarios de su partido fueron atacados y obligados violentamente a renunciar.

Al día siguiente, la Casa Blanca de Donald Trump alabó con entusiasmo el golpe, y lo proclamó como un "momento significativo para la democracia" y una "señal fuerte para los regímenes ilegítimos en Venezuela y Nicaragua".

Emergiendo de las sombras para liderar un violento golpe de extrema derecha

Mientras que Carlos Mesa condenó tímidamente la violencia de la oposición, Camacho la incitó, ignorando los llamados a una auditoría internacional de las elecciones y enfatizando su demanda maximalista de purgar a todos los partidarios de Morales del gobierno. Era el verdadero rostro de la oposición, oculto durante meses detrás de la figura moderada de Mesa.

Camacho, un empresario multimillonario de 40 años del bastión separatista de Santa Cruz, nunca se postuló para un cargo. Al igual que el líder golpista venezolano Juan Guaidó, de quien más del 80 por ciento de los venezolanos nunca había oído hablar hasta que el gobierno de EEUU lo ungió como supuesto "presidente", Camacho era una figura oscura hasta que el intento de golpe en Bolivia dio en el blanco.

Primero creó su cuenta de Twitter el 27 de mayo de 2019. Durante meses, sus tweets fueron ignorados, generando no más de tres o cuatro retweets y 'me gusta'. Antes de las elecciones, Camacho no tenía un artículo de Wikipedia, y había pocos perfiles reflejados en los medios en español o inglés.

Camacho hizo un llamado a una huelga el 9 de julio, publicando vídeos en Twitter que obtuvieron poco más de 20 visitas. El objetivo de la huelga era tratar de forzar la renuncia del órgano electoral del gobierno boliviano, el Tribunal Supremo Electoral (TSE). En otras palabras, Camacho estaba presionando a las autoridades electorales del gobierno para que renunciaran más de tres meses antes de las elecciones presidenciales.

No fue hasta después de las elecciones que Camacho se convirtió en el centro de atención y se convirtió en una celebridad por los conglomerados de medios corporativos como la red local de derecha Unitel, Telemundo y CNN en Español.

De repente, los tweets de Camacho que pedían la renuncia de Morales se iluminaban con miles de retweets. La maquinaria golpista había sido activada.

Los principales medios como el New York Times y Reuters siguieron ungiendo al Camacho no electo como el "líder" de la oposición boliviana. Pero incluso mientras atraía la atención internacional, se omitieron factores clave de los antecedentes del activista de extrema derecha.

No se mencionaron las conexiones profundas y bien establecidas de Camacho con los paramilitares extremistas cristianos, conocidos por la violencia racista y los carteles comerciales locales, así como por los gobiernos de derecha en toda la región.

Fue en los paramilitares fascistas y en la atmósfera separatista de Santa Cruz donde se formaron las políticas de Camacho y donde se definieron los contornos ideológicos del golpe.


Perfil de un paramilitar fascista de estilo franquista

Luis Fernando Camacho fue preparado por la Unión Juvenil Cruceñista, o Unión Juvenil de Santa Cruz (UJC), una organización paramilitar fascista que ha sido vinculada a los complots de asesinato contra Morales. El grupo es conocido por agredir a izquierdistas, campesinos indígenas y periodistas, además de defender una ideología profundamente racista y homofóbica.

Desde que Morales asumió el cargo en 2006, la UJC ha hecho campaña para separarse de un país que, según los miembros de la UJC, había sido superado por una “satánica masa indígena”.

El UJC es el equivalente boliviano de la Falange de España, el RSS supremacista hindú de la India y el batallón neonazi Azov de Ucrania. Su símbolo es una cruz verde que tiene fuertes similitudes con logotipos de movimientos fascistas en todo Occidente, y se sabe que sus miembros utilizan saludos 'Sieg Heil' al estilo nazi.

Dirección del vídeo: https://twitter.com/i/status/1194137427474038784

Incluso la embajada de Estados Unidos en Bolivia describió a los miembros de la UJC como "racistas" y "militantes", señalando que "han atacado con frecuencia a personas e instalaciones pro-MAS / gubernamentales".


Tras visitar a miembros de la UJC en 2007, el periodista Benjamin Dangl los describió como los "nudillos de bronce" del movimiento separatista de Santa Cruz. "La Unión Juvenil es conocida por golpear y azotar a los campesinos que marchan por la nacionalización del gas, arrojar piedras a los estudiantes que se organizan contra la autonomía, arrojar cócteles molotov en la estación de televisión estatal y asaltar brutalmente a miembros del movimiento sin tierra que luchan contra los monopolios de la tierra", escribió Dangl.

"Cuando tengamos que defender nuestra cultura por la fuerza, lo haremos", dijo un líder de la UJC a Dangl. "La defensa de la libertad es más importante que la vida".


Camacho fue elegido vicepresidente de la UJC en 2002, cuando tenía solo 23 años. Abandonó la organización dos años después para construir el imperio comercial de su familia y ascender en las filas del Comité Pro-Santa Cruz. En dicha organización fue tutelado por una de las figuras más poderosas del movimiento separatista, un oligarca boliviano-croata llamado Branko Marinkovic.

En agosto, Camacho tuiteó una foto con su "gran amigo", Marinkovic. Esta amistad fue crucial para establecer las credenciales del activista de derecha y forjar las bases del golpe que se formaría tres meses después.


El padrino croata de Camacho y propulsor de poder separatista

Branko Marinkovic es un importante terrateniente que aumentó su apoyo a la oposición de derecha después de que algunas de sus tierras fueran nacionalizadas por el gobierno de Evo Morales. Como presidente del Comité Pro-Santa Cruz, supervisó las operaciones del motor principal del separatismo en Bolivia.

En una carta de 2008 a Marinkovic, la Federación Internacional de Derechos Humanos denunció al comité como "actor y promotor del racismo y la violencia en Bolivia".

El grupo de derechos humanos agregó que "condena la actitud y los discursos secesionistas, sindicalistas y racistas, así como los llamados a la desobediencia militar, de los cuales el Comité Cívico Pro-Santa Cruz es uno de los principales promotores".

En 2013, el periodista Matt Kennard informó que el gobierno de los Estados Unidos estaba trabajando en estrecha colaboración con el Comité Pro-Santa Cruz para alentar la balcanización de Bolivia y socavar a Morales. "Lo que ellos [EEUU] presentaron fue cómo podrían fortalecer los canales de comunicación", dijo el vicepresidente del comité a Kennard. "La embajada dijo que nos ayudarían en nuestro trabajo de comunicación y que tienen una serie de publicaciones en las que exponían sus ideas".

En un perfil de 2008 de Marinkovic, el New York Times reconoció las corrientes subterráneas extremistas del movimiento separatista de Santa Cruz que presidió el oligarca. Describió el área como "un bastión de grupos abiertamente xenófobos como la Falange Socialista Boliviana, cuyo saludo de la mano se inspira en la Falange fascista del ex dictador español Franco".

La Falange Socialista Boliviana fue un grupo fascista que proporcionó refugio seguro al criminal de guerra nazi Klaus Barbie durante la Guerra Fría. Experto en tortura de la Gestapo, Barbie fue reutilizado por la CIA a través de su programa Operación Cóndor para ayudar a exterminar el comunismo en todo el continente. (A pesar de su nombre anticuado, como los nacionalsocialistas alemanes, este grupo extremista de extrema derecha era violentamente antiizquierdista, comprometido a matar a los socialistas).

La Falange boliviana llegó al poder en 1971 cuando su líder, el general Hugo Banzer Suárez, derrocó al gobierno izquierdista del general Juan José Torres Gonzales. El gobierno de Gonzales enfureció a los líderes empresariales al nacionalizar las industrias y provocó la hostilidad de Washington al expulsar al Cuerpo de Paz, que consideraba un instrumento de penetración de la CIA. La administración de Nixon, con los brazos abiertos, le dio inmediatamente la bienvenida a Banzer y lo celebró como un baluarte clave contra la propagación del socialismo en la región. (Un despacho especialmente irónico de 1973 aparece en Wikileaks mostrando al Secretario de Estado Henry Kissinger agradeciendo a Banzer por felicitarlo por su Premio Nobel de la Paz).

El legado golpista del movimiento persistió durante la era de Morales a través de organizaciones como la UJC y figuras como Marinkovic y Camacho.

The Times señaló que Marinkovic también apoyó las actividades de la UJC, describiendo al grupo fascista como "un brazo casi independiente del comité dirigido por el Sr. Marinkovic". En una entrevista al periódico estadounidense, un miembro de la junta de la UJC manifestó: "Protegeremos a Branko con nuestras propias vidas".

Marinkovic ha defendido el tipo de retórica nacionalista cristiana familiar para las organizaciones de extrema derecha de Santa Cruz, llamando, por ejemplo, a una “cruzada por la verdad" e insistiendo en que Dios está de su lado.

La familia del oligarca proviene de Croacia, donde tiene doble ciudadanía. Marinkovic ha sido perseguido por los rumores de que los miembros de su familia estuvieron involucrados en el poderoso movimiento fascista Ustashe del país.

El Ustashe colaboró abiertamente con los ocupantes nazis alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Sus sucesores volvieron al poder después de que Croacia declarara su independencia de la ex Yugoslavia, un antiguo país socialista que fue balcanizado intencionalmente por una guerra de la OTAN, de la misma manera que Marinkovic esperaba que Bolivia lo fuera.

Adolph Hitler con el fundador del Ustashe, Pavelić en 1941

Marinkovic niega que su familia fuera parte de la Ustashe. Afirmó en una entrevista con el New York Times que su padre luchó contra los nazis.

Pero incluso algunos de sus simpatizantes son escépticos. Un analista de los Balcanes de la firma de inteligencia privada Stratfor, que trabaja en estrecha colaboración con el gobierno de los EEUU y es conocida popularmente como la "CIA en la sombra", produjo un perfil general sobre Marinkovic, especulando: "Todavía no conozco su historia completa, pero yo Apostaría mucho $$$ que los padres de este tipo son de primera generación (su nombre es demasiado eslavo) y que eran simpatizantes de Ustashe (léase: nazis) que huían de los comunistas de Tito después de la Primera Guerra Mundial”.

El analista de Stratfor extrajo un artículo de 2006 del periodista Christian Parenti, que había visitado a Marinkovic en su rancho en Santa Cruz. La "reforma agraria de Evo Morales podría conducir a una guerra civil", advirtió Marinkovic a Parenti en el inglés con acento tejano que aprendió mientras estudiaba en la Universidad de Texas, Houston.

Hoy, Marinkovic es un ferviente partidario del líder de extrema derecha de Brasil Jair Bolsonaro, cuya única queja sobre el dictador chileno Augusto Pinochet fue que "no mató lo suficiente".

Marinkovic también es un admirador público de la oposición de extrema derecha de Venezuela. "Todos somos Leopoldo", tuiteó en apoyo de Leopoldo López, quien ha estado involucrado en numerosos intentos de golpe de estado contra el gobierno de izquierda electo de Venezuela.

Si bien Marinkovic negó cualquier papel en la actividad militante armada en su entrevista con Parenti, en 2008 fue acusado de desempeñar un papel central en un intento de asesinar a Morales y sus aliados del partido Movimiento hacia el Socialismo.

Le dijo al New York Times menos de dos años antes de que se desarrollara el complot: “Si no hay una mediación internacional legítima en nuestra crisis, habrá confrontación. Y desafortunadamente, será sangriento y doloroso para todos los bolivianos”.

Un complot de asesinato vincula el derecho de Bolivia a los fascistas internacionales

En abril de 2009, una unidad especial de los servicios de seguridad bolivianos irrumpió en una habitación de un hotel de lujo y mató a tres hombres que, según se dice, estaban involucrados en un complot para matar a Evo Morales. Otros dos quedaron sueltos. Cuatro de los presuntos conspiradores tenían raíces y vínculos húngaros o croatas con la política de derecha en Europa del Este, mientras que otro era un irlandés de derecha, Michael Dwyer, que solo había llegado a Santa Cruz seis meses antes.

Michael Dwyer, acusado de complot para asesinar, blandiendo sus armas

Se decía que el líder del grupo era un ex periodista izquierdista llamado Eduardo Rosza-Flores que se había vuelto fascista y pertenecía al Opus Dei, culto católico tradicionalista que surgió en España bajo la dictadura de Francisco Franco. De hecho, el nombre en clave que Rosza-Flores asumió en el complot del asesinato fue "Franco", por el fallecido Generalísimo.

Durante la década de 1990, Rosza luchó en nombre del Primer Pelotón Internacional de Croacia, o PIV, en la guerra para segregarse de Yugoslavia. Un periodista croata manifestó a Time que "el PIV era un grupo notorio: el 95% de ellos tenía antecedentes penales, muchos formaban parte de grupos nazis y fascistas, desde Alemania hasta Irlanda".

Para 2009, Rosza regresó a su hogar en Bolivia para una cruzada en nombre de otro movimiento separatista en Santa Cruz. Y fue allí donde lo mataron en un hotel de lujo, sin una fuente aparente de ingresos y una enorme reserva de armas.

Más tarde, el gobierno publicó fotos de Rosza y un co-conspirador posando con sus armas. La publicación de correos electrónicos entre el cabecilla e Istvan Belovai, un ex oficial de inteligencia militar húngaro que sirvió como agente doble para la CIA, cimentó la percepción de que Washington participó en la operación.

Rosza y Dwyer con las armas incautadas en Bolivia

Posteriormente, Marinkovic fue acusado de proporcionar 200.000 dólares a los conspiradores. El oligarca boliviano-croata, que inicialmente huyó a los Estados Unidos, donde se le concedió asilo, y que luego se mudó a Brasil, donde reside en la actualidad, negó cualquier participación en el plan para matar a Morales.

Como informó el periodista Matt Kennard, había otro hilo que vinculaba la trama a los Estados Unidos: la supuesta participación de un líder de una ONG llamado Hugo Achá Melgar.

"Rozsa no vino aquí solo, lo trajeron", dijo a Kennard el investigador principal del gobierno boliviano. "Hugo Achá Melgar lo trajo".

La Fundación de Derechos Humanos desestabiliza a Bolivia

Achá no era solo el jefe de una ONG común y corriente, había fundado la filial boliviana de la Human Rights Foundation (HRF), un equipo internacional de derecha que es conocido por albergar una "escuela para la revolución" para activistas que buscan un cambio de régimen en los estados seleccionados por el gobierno de los Estados Unidos.

HRF está dirigido por Thor Halvorssen Jr., hijo del fallecido oligarca venezolano y activo de la CIA Thor Halvorssen Hellum. Primo primero del veterano conspirador golpista venezolano Leopoldo López, Halvorssen era un ex activista republicano universitario que se posicionó en contra de la corrección política y otros duendes familiares de derecha.

Después de una breve carrera como productor de cine de extrema derecha, en el que supervisó un escandaloso documental "anti-ambientalista" financiado por una corporación minera, Halvorssen cambió de marca como promotor del liberalismo y enemigo del autoritarismo global. Lanzó el HRF con subvenciones de multimillonarios de derecha como Peter Thiel, fundaciones conservadoras y ONG's, incluida Amnistía Internacional. Desde entonces, el grupo ha estado a la vanguardia de la capacitación de activistas para la acción insurreccional desde Hong Kong hasta el Medio Oriente y América Latina.

Aunque Achá recibió asilo en los EEUU, HRF ha seguido impulsando el cambio de régimen en Bolivia. Como Wyatt Reed informó para The Grayzone, el "compañero de libertad" de HRF, Jhanisse Vaca Daza, ayudó a desencadenar la etapa inicial del golpe culpando a Morales por los incendios en el Amazonas que consumieron partes de Bolivia en agosto, movilizando protestas internacionales contra él.

En aquel momento, Daza se hizo pasar por un estudiante "activista ambiental" y de la no violencia que expresó sus preocupaciones en llamamientos moderados para pedir más ayuda internacional a Bolivia. A través de su ONG, Ríos de Pie, ayudó a lanzar el hashtag #SOSBolivia, que señaló la inminente operación de cambio de régimen respaldada por el extranjero.

Cortejando a la derecha regional, preparando el golpe

Mientras Daza de HRF propició protestas ante las embajadas bolivianas en Europa y Estados Unidos, Fernando Camacho permaneció entre bastidores, presionando a los gobiernos de derecha en la región para consagrar el próximo golpe.

En mayo, Camacho se reunió con el presidente de extrema derecha de Colombia, Ivan Duque. Camacho estaba ayudando a encabezar los esfuerzos regionales con el fin de socavar la legitimidad de la presidencia de Evo Morales en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, buscando bloquear su candidatura en las elecciones de octubre.

Camacho con el presidente de Colombia Ivan Duque en Mayo

Ese mismo mes, el agitador boliviano de derecha también se reunió con Ernesto Araújo, canciller de la administración ultraconservadora de Jair Bolsonaro en Brasil. En dicha reunión, Camacho se aseguró con éxito el respaldo de Bolsonaro para el cambio de régimen en Bolivia.

Este 10 de noviembre, Araújo apoyó con entusiasmo la expulsión de Morales, declarando que "Brasil apoyará la transición democrática y constitucional" en el país.

Después, en agosto, dos meses antes de las elecciones presidenciales de Bolivia, Camacho se reunió con funcionarios del régimen golpista de Venezuela designado por Estados Unidos. Entre ellos, Gustavo Tarre, el falso embajador venezolano de Guaidó en la OEA, que anteriormente trabajó en el grupo de expertos del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) en Washington. Tras la reunión, Camacho tuiteó su agradecimiento a los golpistas venezolanos, así como a Colombia y Brasil.


Mesa y Camacho: un matrimonio de conveniencia capitalista

De vuelta en Bolivia, Carlos Mesa ocupó el centro de atención como candidato presidencial de la oposición.

Su imagen erudita y sus propuestas de política centrista lo ubican en un universo político aparentemente alternativo de los derechistas que escupen fuego como Camacho y Marinkovic. Para ellos, él era un líder conveniente y un candidato aceptable que prometió defender sus intereses económicos.

"Puede ser que no sea mi favorito, pero voy a votar por él, porque no quiero a Evo", manifestó Marinkovic a un periódico argentino de derecha cinco días antes de las elecciones.

De hecho, fueron los pragmáticos intereses financieros de Camacho los que parecieron necesitar su apoyo a Mesa.

La familia Camacho ha formado un cartel de gas natural en Santa Cruz. Como informó el medio boliviano Primera Línea, el padre de Luis Fernando Camacho, José Luis, era dueño de una compañía llamada Sergas que distribuía gas en la ciudad; su tío, Enrique, controlaba Socre, la compañía que administraba las instalaciones locales de producción de gas; y su primo, Cristian, que controla otro distribuidor local de gas llamado Controgas.

Según Primera Linea, la familia Camacho estaba usando el Comité Pro-Santa Cruz como un arma política para instalar a Carlos Mesa en el poder y garantizar la restauración de su imperio comercial.

Mesa tiene una historia bien documentada de facilitar los objetivos de las empresas transnacionales a expensas de la población de su propio país. El político neoliberal y personalidad de los medios sirvió como vicepresidente cuando el presidente Gonzalo "Goni" Sánchez de Lozada, respaldado por Estados Unidos, provocó protestas masivas con su plan de 2003 urdido para permitir que un consorcio de corporaciones multinacionales exportaran el gas natural del país a los Estados Unidos a través de un puerto chileno.

Las fuerzas de seguridad de Bolivia entrenadas en los Estados Unidos se enfrentaron a las grandes protestas con una brutal represión. Tras presidir el asesinato de 70 manifestantes desarmados, Sánchez de Lozada huyó a Miami y fue sucedido por Mesa.

En 2005, Mesa también fue expulsado por grandes manifestaciones motivadas por su protección de las empresas privatizadas de gas natural. Con su fallecimiento, la elección de Morales y el surgimiento de los movimientos indígenas socialistas y rurales se perfilaban ya el horizonte.

Los cables del gobierno de los Estados Unidos publicados por WikiLeaks muestran que, después de su destitución, Mesa continuó la correspondencia regular con funcionarios estadounidenses. Un memorando de 2008 de la embajada de Estados Unidos en Bolivia reveló que Washington estaba conspirando con políticos de la oposición en el período previo a las elecciones presidenciales de 2009, con la esperanza de socavar y finalmente desbancar a Morales.

La nota señalaba que Mesa se había reunido con el Encargado de Negocios de la embajada de los Estados Unidos y les había dicho en privado que planeaba postularse para presidente. El cable recordó: “Mesa nos dijo que su partido será ideológicamente similar a un partido socialdemócrata y que esperaba fortalecer los lazos con el partido Demócrata. 'No tenemos nada en contra del partido Republicano, y de hecho hemos recibido apoyo del IRI (Instituto Republicano Internacional) en el pasado, pero creemos que compartimos más ideología con los demócratas', agregó”.


Hoy, Mesa desempeña un cargo como "experto" interno en el Diálogo Interamericano, grupo de expertos neoliberal con sede en Washington que se centra en América Latina. Uno de los principales donantes del Diálogo es la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), subsidiaria del Departamento de Estado que estuvo expuesta en cables diplomáticos clasificados publicados en Wikileaks por dirigir estratégicamente millones de dólares a grupos de oposición, incluidos aquellos "opuestos a la visión de Evo Morales para Comunidades indígenas".

Otros principales financiadores del Diálogo incluyen titanes petroleros como Chevron y ExxonMobil; Bechtel, que inspiró las protestas iniciales contra la administración en la que sirvió Mesa; el Banco Interamericano de Desarrollo, que se ha opuesto enérgicamente a las políticas de orientación socialista de Morales; y la Organización de Estados Americanos (OEA), que ayudó a deslegitimar la victoria de reelección de Morales con dudosas afirmaciones de recuentos de votos irregulares.

Rematando el trabajo

Cuando en octubre Carlos Mesa desencadenó protestas en todo el país al acusar al gobierno de Evo Morales de cometer fraude electoral, el incendiario lema de la ultra derecha aclamada por sus seguidores "Macho Camacho" surgió de las sombras. Detrás de él estaba la fuerza de choque separatista incondicional que lideró en Santa Cruz.


Mesa se desvaneció en la distancia cuando Camacho emergió como la auténtica cara del golpe, uniendo sus fuerzas con la retórica intransigente y la simbología fascista que define a la paramilitar Unión Juvenil Cruceñista.

Cuando declaró la victoria sobre Morales, Camacho exhortó a sus seguidores a "terminar el trabajo, comenzar las elecciones, comenzar a juzgar a los criminales del gobierno, meterlos en la cárcel".

Mientras tanto, en Washington, la administración Trump emitió una declaración oficial celebrando el golpe de estado de Bolivia, declarando que "la partida de Morales preserva la democracia".
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México exige en la OEA respeto 

a la voluntad política de bolivianos



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