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08 julio, 2022

Juez estadounidense declara invasores a migrantes en frontera con México

 

Estados Unidos, la nación que más países ha invadido del mundo, alarmada ante la masiva inmigración que en gran parte ella misma ha propiciado.




Kolozeg.Org – 07/07/2022

   Traducción del inglés: Arrezafe


Juez estadounidense declara invasión el paso de migrantes en frontera con México


Funcionarios estadounidenses en cinco condados fronterizos han respaldado la declaración del condado de Kinney de una “invasión” desde el sur, la primera en la historia de Estados Unidos.


El condado de Kinney en Texas ha declarado un estado local de desastre, clasificando oficialmente la avalancha de migrantes que cruzan la frontera con México como una "invasión" y solicitando asistencia de las autoridades estatales y federales. El juez del condado de Kinney, Tully Shahan, declaró legalmente la invasión el martes y cinco condados cercanos ya han promulgado decretos similares o planean hacerlo.


La declaración de Shahan señaló que 3,2 millones de extranjeros ilegales habían sido detenidos entrando clandestinamente a los EEUU desde enero de 2021, más más de 800.000 que evitaron la detención durante ese período. También afirmó que más de 50 “terroristas conocidos” habían ingresado a los EEUU a través de la frontera con México desde principios de 2022 y citó la “cantidad sin precedentes de tráfico de personas” y el contrabando de drogas como factores que constituyen una invasión.


El alguacil del condado de Kinney, Brad Coe, advirtió que el condado estaba siendo invadido por inmigrantes, mientras que otros tres alguaciles de los condados vecinos estuvieron de acuerdo. “Nuestras cifras se van a triplicar”, manifestó Coe a los periodistas el martes, lamentando que “no podemos sostener este tipo de invasión” y señalando la falta de recursos presupuestarios.


Declarar una invasión sin ninguna iniciativa militar que la respalde puede parecer simbólico, especialmente porque el estado de desastre no dura más de siete días a menos que se renueve, pero es una primicia histórica, según el exfiscal general de Virginia, Ken Cuccinelli, quien dijo a los medios locales que esta era la primera vez que un juez determinaba legalmente que EEUU estaba siendo invadido, instando al gobernador de Texas, Greg Abbott, a ratificar la declaración y desplegar oficiales del Departamento de Seguridad Pública para rechazar la inmigración en la frontera.


Si bien reconoció que individualmente los estados no pueden hacer la guerra, Cuccinelli señaló que “hay una excepción… cuando en realidad son invadidos. Eso ha sido así desde el comienzo de la constitución. Los estados se reservaron ese derecho para sí mismos.”


De hecho, la declaración de desastre insta al gobernador Abbott a actuar bajo su autoridad constitucional como “Comandante en Jefe de las fuerzas militares del Estado” al declarar la invasión, otorgándole el uso de “todos los recursos y la autoridad legalmente disponibles” en función de las constituciones estatales y federales para “prevenir y/o remover inmediatamente a todas las personas que invadan la soberanía de Texas y la de los Estados Unidos”.


Los condados de Burnet, DeMitt, Goliad, Medina, Terrell y Uvalde han hecho declaraciones similares, y el juez Kinney ha sugerido que todos los condados fronterizos deberían hacer lo mismo.


La inmigración ilegal ha aumentado considerablemente en el último año, con más del triple de inmigrantes ilegales en 2021 que en 2020. Solo este año se han realizado 1,5 millones de arrestos y es probable que esta cifra supere los 1,7 millones del año pasado. Abbott y muchos otros funcionarios locales culpan a las laxas políticas de control fronterizo del presidente Joe Biden.


Las Naciones Unidas declararon a principios de esta semana que la frontera entre Estados Unidos y México es la más mortífera del mundo, con más de 720 migrantes muertos o desaparecidos el año pasado intentando cruzar la frontera, un aumento de más del 50%. Las muertes y desapariciones en el conjunto de la región fueron más numerosas aún, con más de 1200 migrantes muertos o desaparecidos.


★


10 septiembre, 2019

“Usted es tan sensible, señor Puta” — Angélica Liddell


Angélica Liddell [fragmento]

Pero le conviene veranear en la montaña.
La playa no, señor Puta, la playa no.
Usted se dedica a la belleza, señor Puta.
Usted se dedica a la justicia, señor Puta.
Usted se dedica a la riqueza, señor Puta
Usted es tan sensible, señor Puta.
El verano pasado, por ejemplo, señor Puta,
nació un niño a nuestros pies.
Mientras tomábamos el sol nació un niño a nuestros pies.
No la vimos llegar, señor Puta, no la vimos llegar.
Se lo aseguro, señor Puta, a la mujer no la vimos llegar.

La vimos cuando se arrastraba por la arena,
y la arena estaba ardiendo,
pero ella arrastraba y arrastraba su barriga como si le diera igual el calor.
Al principio pensamos en una lombriz,
una lombriz enorme y negra,
una lombriz enferma,
una lombriz que venía del mar.
No pensamos que una mujer pudiera arrastrarse de aquella manera.
Lo más lógico era pensar en una lombriz.
Nos confundimos, señor Puta.
Nos asustamos, señor Puta.
Es normal confundirse, es normal asustarse, ¿verdad señor Puta?
Tomábamos el sol,
hacía mucho calor,
sudábamos,
no podíamos ver con claridad.
Parecía un reptil enorme y espantoso
y a veces se movía como por espasmos
y soltaba espuma y algas por la boca.
Nos confundimos y nos asustamos, señor Puta.

Esa es la verdad.
Parecía un reptil.
Pero no acabamos de frotarnos los ojos
cuando aquella mujer que se arrastraba como un reptil
expulsó un bebé.
Un bebé, señor Puta, un bebé.
Estábamos allí, sentados, mirando, mirándolo todo.
Se lo aseguro, señor Puta, no nos movimos de nuestras
tumbonas,
así que lo pudimos ver todo muy bien.
Aquella lombriz espasmódica expulsó un bebé
y siguió arrastrándose por la arena
y arrastrando al bebé junto a ella
entre las piernas,
como si el cordón umbilical fuera la correa de un caniche.
Expulsó al bebé mientras se arrastraba, ¿entiende, señor
Puta?
En ningún momento dejó de arrastrarse.
Expulso al bebé,
el bebé cayó a la arena
y la mujer no dejó de arrastrarse.
Lo llevaba como un colgajo entre las piernas,
dejó la arena llena de sangre.

Parecía no darse cuenta de que había parido, señor Puta.
Nosotros, que estábamos en las tumbonas, nos dimos
cuenta de todo,
y ella parecía no darse cuenta de nada, señor Puta.
Arrastraba y arrastraba al bebé como si fuera un colgajo.
El bebé ya estaba rebozado en arena,
con la boca y los ojos taponados de arena.
Alguien debió llamar a alguien.
No lo sé.
Nosotros estábamos en las tumbonas.
No nos movimos de allí.
Lo vimos todo.
Y cuando separaron al bebé de su madre,
la madre ya estaba muerta.

21 agosto, 2019

"El chivo expiatorio es el otro proletario inmigrante" — Rafael Silva





Fragmento extraído de Hacia otra Política de Fronteras 
20/08/2019
Artículo completo en el blog del autor → Blog de Rafael Silva

El racismo desaforado y la discriminación racial de las minorías (nativos, latinos, hispanos, afroamericanos, árabes, etc.) en Estados Unidos, ha conducido a su gobierno imperialista y racista a la mal llamada "guerra contra el terrorismo", a la construcción de muros y a la deportación masiva de millones de migrantes "ilegales" (aunque ahora nos referimos a las redadas racistas de Trump, lo cierto es que durante la época de Obama se deportaron más de 3 millones de personas). Pero no es un fenómeno nuevo. Recurrimos de nuevo a Miguel Ángel Adame: "La historia de los EUA está cuajada de racismo y racialismo como parte de un nacionalismo religioso o una teología nacionalista. Resulta muy peculiar que estos fenómenos históricos en este Estado-nación se alimenten dentro del país capitalista más boyante del orbe y el que mayor cantidad de comunidades étnico-nacionalitarias acumuló por inmigración mundial de "dreamers" en pos de la "american way of life" y de los "american dreams" durante todo el siglo XX". 

En efecto, creemos que la etiología racista del país norteamericano ha de encontrarse en su propio proceso fundacional. Lo que ocurre es que, en cada circunstancia histórico-política, se achacan al fenómeno causas de tipo coyuntural. Por ejemplo, desde la última crisis de 2007 hacia acá, se incubaron frustraciones y resentimientos sobre todo entre los componentes de las clases medias, que se canalizaron vía étnico-racial y sociocultural, principalmente contra los extranjeros, migrantes (sobre todo ilegales o indocumentados) y las minorías a las que abierta o veladamente responsabilizaron del estancamiento o bajada de sus niveles de bienestar (es decir, los culparon de la pérdida de empleos, de la precarización laboral, de la pobreza, de la exclusión...). Exactamente igual sucedió en los países europeos, aunque quizá no de forma tan violenta. En USA, se ha acelerado un cuadro sintomático, desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, que busca preservar, recuperar o engrandecer ("Make America Great Again" fue su lema de campaña) la "esencia nacional", propiciando aún más si cabe la intolerancia, el odio y el rechazo al extranjero. El chivo expiatorio es el otro proletario inmigrante, que procede de otros países con otras costumbres, con otras culturas, que no come, habla, piensa o sueña como nosotros, y que llega a desplazarnos y a quedarse con nuestros trabajos y oportunidades (y con "nuestros sueños"), siempre según la cosmovisión popular norteamericana. Así pues, en nombre de nuestro (supuesto) derecho a mantener nuestra "integridad" (más bien integrismo), nuestra identidad de "primer mundo" (construido a base de saquear otros países de otros mundos), nuestra "grandeza" (que no existe más que en sus "sueños), nuestra cultura "blanca" (en realidad supremacismo), se niega la alteridad inmigrante y se está de acuerdo en que se le deporte, expulse, guetifique, amuralle, excluya...

13 enero, 2017

Fronteras: el “libre” negocio para las transnacionales españolas - Rene Salhas


Resulta contradictorio, a la par que indignante, que en un momento de la historia en el que se promociona el “mundo” como campo libre para las actividades económicas, la fuerza del Estado-nación blinde de las fronteras para impedir la libre movilidad de personas. Desde las instituciones internacionales se les obsequia a las empresas de seguridad privada el poder de decidir quién puede cruzar y quién se queda, actuando impunemente como mercenarias de unos derechos humanos ya desgastados de tanto nombrarlos.
El 18 de julio de 2016 en la valla que separa el territorio griego del macedonio un cartón de los que quedaron olvidados tiene escrito “no somos peligrosas, huimos del peligro”. El territorio es Idomeni, aunque el lugar no importa, ya que podría ser cualquier muro de los que se levantan para recordarnos hasta donde llegan los privilegios. Lo que importa es el mensaje que quedó olvidado. El peligro es el pretexto que más se ha utilizado para alimentar el discurso del odio en Europa, y quien hizo este cartel seguramente sabía bien contra lo que estaba luchando, contra una idea: la del miedo. El miedo a la agresión, el miedo a perder nuestro bienestar o el miedo a que nos quiten “nuestros” recursos y perdamos nuestro nivel de vida. Ese es otro de los motivos por el que la Unión Europea se centra en reforzar la seguridad fronteriza, para ofrecer a todas las que tuvimos la (des)-dicha de quedar encerradas en su territorio, la sensación de protección.

No obstante, paralelamente al ritmo en que se blindan las fronteras, las grandes empresas en connivencia con las instituciones políticas internacionales protegen sus intereses por todo el mundo a través de una serie de normas, tratados y acuerdos mediante los cuales se afianza la globalización neoliberal. Y con ello, se institucionaliza y protege la libre circulación de mercancías, a costa de la libre movilidad de personas. La maximización de beneficios a costa de los derechos humanos es desde hace tiempo una realidad que genera miles de muertes cada mes. Los valores con los que surgió la Unión Europea, así como el cumplimiento del Convenio Europeo de Derechos Humanos, la Convención de Ginebra o la Declaración Universal de Derechos Humanos, están hoy más que nunca subordinadas a la voluntariedad decisoria de los grandes directivos de las empresas transnacionales. 

La geopolítica marcada por los intereses económicos determina los territorios que serán violentados o expoliados, y en este tablero las fronteras se han constituido como nichos de negocio de las que extraer beneficios económicos. Hay muchas causas que impulsan a las personas a salir de su territorio, algunas de ellas, la mayoría, tienen que ver con guerras, violencia o precariedad económica. Círculos que se entremezclan y que tejen un escenario en el que resulta imposible definir de forma compartimentada los motivos por los que se decide abandonar un territorio. Pero sin duda, si hay alguna clave que esté presente en todo el proceso migratorio, es el beneficio económico que se extrae. Desde la seguridad de las fronteras hasta la gestión de los campos de refugio, la movilidad humana es actualmente una de las parcelas que mayormente ha suscitado el interés de las transnacionales españolas. Por ello, en los siguientes apartados trataremos de definir el papel de las mismas en relación a las fronteras.


El negocio antes de la frontera
El ritmo al que se extiende el mercado de capitales y la progresiva desconexión de la producción de bienes y servicios de la economía real frente a la especulativa, acentúa las desigualdades económicas y sociales tanto dentro de las sociedades como entre los diferentes territorios del mundo. El intercambio de mercancías entre diferentes territorios a precios desiguales y separadas de su cadena de producción, ha contribuido a que cada vez más dejemos de preocuparnos por el lugar y el proceso mediante el cual se ha generado la mercancía. Ya sea un alimento como un bien común, la importancia que se le otorga al precio del producto ha desplazado su valor de uso. Hemos asumido la obsolescencia programada como una característica propia del producto, y nos hemos acostumbrado a no preguntarnos qué recursos se necesitan para su producción o quién lo fabrica. Esta falta de responsabilidad ha contribuido a que se siga explotando a personas como mano de obra esclava y a que se expolien los recursos naturales de territorios ajenos, aunque para ello se justifiquen guerras innecesarias, se promuevan enfrentamientos o se legitime a gobiernos dictatoriales. 

Hemos aprendido a comparecernos de las consecuencias que genera el sistema neoliberal, y nos hemos olvidado de cuestionar sus causas. Ello ha facilitado que lleguemos a un contexto de impunidad tal que permite que la Unión Europea mire hacia otro lado mientras se deja morir a miles de personas en el mar, o no se exijan responsabilidades por las miles de muertes en fábricas y maquilas debido a la ausencia de condiciones laborales.

En Centroamérica, sobre todo en países como Honduras o El Salvador, la violencia se entremezcla con la precariedad económica. La explotación de mano de obra en las maquilas va a la par de la expoliación de los recursos naturales. La lucha por la vida va unida a la lucha por el territorio. En este contexto, transnacionales de la industria textil, agroindustrial y minera se han fortalecido con la creación de las denominadas Zonas Francas y las Zonas Económicas Especiales, donde la ausencia de legislación deja totalmente desprotegidas a las personas y a los territorios. La persecución y asesinato de líderes y lideresas se ha agravado en los últimos años, y a medida que avanza la presencia de transnacionales en los territorios aumenta la necesidad de huir del país para salvaguardar sus vidas. Empresas como Inditex o El Corte Inglés han duplicado sus beneficios en los últimos años gracias a dichas zonas, en donde se aplican condiciones especiales para la atracción de la inversión extranjera, a costa de precarizar y/o anular los derechos laborales. Además, en los últimos años, las maquilas se han convertido en el lugar de captación de mujeres y niñas que son vendidas a grupos de narcotraficantes con fines de esclavitud sexual. Se sabe también que en las maquilas mexicanas, niñas y niños, son comprados y vendidos para el turismo sexual. Tal como destapó la periodista Lidia Cacho, y que es narrado en su libro Los demonios del Edén.


En 2015, las empresas españolas de la industria armamentística, según la consultora Strategic Defence Intelligence (SDI), obtuvieron 7.756 millones de euros de beneficios. La venta de munición, helicópteros y sistemas de inteligencia militar que alimentan las guerras han resultado ser un negocio muy lucrativo para “nuestras” empresas. Hoy en día las guerras son mercados imprescindibles para el capitalismo. Sucesivamente se declaran guerras que son artificialmente construidas por potencias ajenas al propio territorio que está siendo violentado. Y una vez más se le niega la protección a las personas que están viviendo la violencia en sus propias vidas, y que huyen en busca de su supervivencia. Entre las empresas más prolíficas en este sector figuran las españolas Indra, Navantia, Mora Salazar, GMV, Atos o Airbus Military.

El negocio en la frontera
En Noviembre del 2015, mientras Grecia y Turquía jugaban un partido de fútbol amistoso en Estambul. En Varsovia (Polonia), la Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores de los Estados miembros de la Unión, más conocida como Frontex, recibía candidaturas para la adjudicación de un contrato de 10 millones de euros para el control de las fronteras griegas. El reforzamiento del proyecto de vigilancia aérea para el control de la inmigración “ilegal” basado en la contratación de empresas privadas, le acompañaría en diciembre del 2015 la propuesta para la creación de una Guardia Europea para Fronteras y Costas, con más poder y capacidad para movilizar hasta 1.500 guardacostas europeos en menos de 72 horas.

No obstante, para el español Gil Arias Fernández, director adjunto de Frontex, todas estas medidas no han sido suficientes, ya que aún no se ha logrado tener todo el “Mediterráneo bajo control”. Resulta alarmante que los mayores recursos económicos se destinen a controlar las fronteras y no a programas de protección y asilo. Así pues, vemos como el presupuesto destinado para el Fondo Europeo de Asilo, Migración e Integración (AMIF) para el período 2014 – 2020 es de 385 millones de euros, mientras que el presupuesto de Frontex solamente para el año 2016 suma 252 millones de euros. Bajo el prisma de una lógica de coherencia de políticas resulta totalmente contradictorio. Por otro lado, y en lo que respecta a los beneficios obtenidos por el capital privado, según el informe “Guerras de Fronteras” publicado por el Transnational Institute, Stop Wapenhandel y el Centre Delàs d’Estudis per la Pau, se estima que solamente el sector de la seguridad fronteriza movió en el año 2015 sobre 15.000 millones de euros, los cuales para el 2016 se estima que llegarán a los 30.000 millones de euros. En este sector también las transnacionales españolas han hecho negocio. Como es el caso de European Security Fencing, del grupo Salazar Mora, quien se adjudicó la instalación de las concertinas en las vallas de Ceuta y de Melilla, ingresando un total de 1.105.000 euros. Y a la que también se le han adjudicado la instalación de concertinas en las vallas de Hungría, Grecia, Serbia, Polonia y Rumanía.

El negocio después de la frontera
Una vez las personas consiguen llegar a su destino, su proceso migratorio sigue estando controlado por empresas privadas tanto en lo que se refiere al control de la documentación, como a la gestión de su ubicación, o a su posible detención con fines de deportación.

En estos momentos en el territorio griego hay un total de 48 campos en los que viven las personas en situación de refugio. Solamente en el 2015 el Gobierno griego destinó 1.000 millones de euros del presupuesto nacional para la atención a las personas refugiadas, de los cuales solamente 33 millones fueron desembolsados por los Fondos Europeos de Asilo. La Unión Europea por omisión, ha trasladado al pueblo griego la responsabilidad de la atención primaria de la población que estaba llegando a sus costas. La intención es utilizar las fronteras griegas como muros de contención para evitar que las personas que están llegando huyendo del horror de la guerra y la violencia se adentraran en territorio europeo. Otro ejemplo de irresponsabilidad en marzo del 2016, la Unión Europea firmó con Turquía el conocido "Acuerdo de la VergÜEnza". Un acuerdo que traslada la responsabilidad al gobierno de Turquía, quien suspendió el pasado julio el reconocimiento y cumplimiento de la Convención Europea de Derechos Humanos, la tarea de atender a la población en situación de refugio a cambio de 6.000 millones de euros.

Mientras tanto en Grecia la crisis económica cada vez se intensifica más. La rebaja de las pensiones, el cierre de hospitales públicos, y la puesta en marcha de las primeras privatizaciones de las 11 previstas, ha convertido el país heleno en un retazo de parcelas en venta, en el que grandes transnacionales se afanan como cuervos por comprar aeropuertos, puertos, carreteras e incluso islas. Entre las que se encuentran las españolas Barceló Gestión Hotelera, Meliá Hotels, Banco Santander, Ferrovial, Grupo Fomesa, Gamesa, Iberdrola, Inditex, Nueva Pescanova o Mapfre.

Desde el este de la Unión Europea se nos dan pistas de futuro al resto de países mediterráneos: o nos abocamos a la inercia de las grandes instituciones europeas cuyo poder decisorio obedece a los intereses de las transnacionales u optamos por el desarrollo de alternativas que promuevan y construyan otras vidas posibles desde la autogestión, la solidaridad y el internacionalismo. Por ello no podemos más que convertir la impotencia en una energía que permita generar otras alianzas que no entiendan de fronteras salvo para frenar el proyecto neoliberal y poner punto final a las violaciones sistemáticas de derechos humanos. Ha llegado el momento de tumbar las vallas desde y por la dignidad humana.


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24 octubre, 2016

CIEs: Los Guantánamo españoles



Según el Gobierno Español un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) es un establecimiento público de carácter no penitenciario donde se retiene a extranjeros sometidos a expediente de expulsión del territorio nacional, en resumen, lugares de detención para personas extranjeras que, como se dice habitualmente, “no tienen papeles”. No obstante, en la práctica y, debido a la falta deregulación y normativas legales, son prisiones administrativas cuyas condiciones de estancia son más duras que la propia cárcel, en donde se interna a personas que sin haber cometido ningún delito se les somete a un régimen de vida más duro que a las personas encarceladas acusadas de algún delito. En los CIEs convergen el hacinamiento, las condiciones infrahumanas de estancia, como por ejemplo, la falta de lavabos en las celdas o del acceso al retrete durante la noche (teniendo que orinar en botellas) y demás prácticas rutinarias de humillación y maltrato.
De ahí que la estancia en un CIE (en principio como máximo de 60 días) sea mucho peor que la estancia en una cárcel, y que se les conozca con el nombre de los “Guantánamos españoles”. Hasta el tribunal Supremo ha cuestionado la retención de inmigrantes y la ONU, así como varias sentencias judiciales, advierten de las condiciones inhumanas de este tipo de centros, en algunos de los cuales se han descubierto redes de abusos sexuales a las inmigrantes internas o han llegado a fallecer personas retenidas en ellos a consecuencia de la falta de atención médica.
Del total de Centros de Internamiento de Extranjeros, extendidos por toda la Unión Europea desde 1995, en la actualidad encontramos 8 en España (Zona Franca en Barcelona, Aluche en Madrid, Zapadores en Valencia, Sangonera la Verde en Murcia, La Piñera en Algeciras, Matorral en Fuerteventura, Barranco Seco en Gran Canaria y Hoja Fría en Tenerife.), todos ellos dependientes del Ministerio del Interior. Las personas en ellos detenidas son custodiadas por la Policía Nacional, en la mayoría de los casos, con muy pocas ganas de ejercer ese trabajo y, como hemos comprobado de primera mano, sin intérpretes y con escasa información sobre el funcionamiento de los mismos. 
Quienes trabajamos en actividades de apoyo a las personas migrantes, hemos llegado a encontrarnos con familiares de detenidos desorientados y desesperados dando tumbos de ciudad en ciudad intentando averiguar dónde se encuentra retenida madre, su conyugue o su hijo, sin recibir ningún tipo de respuesta aclaratoria por parte de quienes trabajan en el CIE. Y es que los CIEs se convierten en agujeros negros donde desaparecen personas que, víctimas de controles de identidad arbitrarios y racistas (debido al color de la piel o determinados rasgos físicos), son detenidas en plena calle vulnerando los principios básicos recogidos en la Constitución española y los Tratados Internacionales.
La terrible situación que se está produciendo con la expulsión de personas extranjeras que son detenidas, recluidas en los Centros de Internamiento para extranjeros (CIEs) y expulsadas en vuelos especiales. Ellos solo están interesados en utilizar política y mercantilmente a la población migrante. Efectivamente, las detenciones y deportaciones de personas extranjeras por parte de la policía, en muchas ocasiones, tienen más que ver con los acuerdos establecidos con los países de origen y con las existencia de los llamados “vuelos macro” que con cualquier otro tipo de motivación. Cada vez e producen más este tipo de expulsiones que consisten en un viaje en avión reservado sólo a personas que van a ser repatriadas forzosamente a su continente de origen. Como denuncian algunos colectivos de apoyo a extranjeros “a veces estos vuelos dejan a los pasajeros en lugares que no son sus países de origen, sino tan sólo su continente. Son trasladados allí contra su voluntad, utilizando violencia y métodos coercitivos de todo tipo, llegando incluso a llevarles a países donde no tienen ningún vínculo, sin dinero ni recursos”. 
Detrás de estos “vuelos macro” (o “vuelos de la vergüenza”), con destinos habituales como Senegal, Ecuador, Nigeria, Marruecos o Colombia, se encuentran acuerdos millonarios con empresas como Swiftair o Globalia (Viajes Ecuador, Halcón Viajes, Touring Club y Air Europa). Como han denunciado colectivos y activistas integrantes de la Campaña por el cierre de los CIEs, existen redadas selectivas por parte de la Policía, uniformada o secreta, en busca de inmigrantes irregulares de una nacionalidad determinada días antes de la salida de un vuelo, como apuntan los citados colectivos “para facilitar el trabajo de expulsión a estas compañías aéreas”. Y es que “pese a las numerosas declaraciones en contra de la trata de seres humanos y del negocio relacionado con la inmigración ilegal, constatamos una vez más que las propias empresas europeas, desde la gestión privada de las fronteras hasta las empresas satélite, hacen negocio con la criminalización de la pobreza.”