30 marzo, 2025

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos declara a Ucrania responsable de la masacre de Odessa — Kit Klarenberg

 

Global Delinquents – 30/03/2025

   Traducción del inglés: Arrezafe


El 13 de marzo, una contundente sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos declaró al gobierno ucraniano culpable de graves violaciones de los derechos humanos por la masacre de Odesa del 2 de mayo de 2014, en la que decenas de activistas rusoparlantes anti-Maidán fueron obligados a refugiarse en la Casa de los Sindicatos de la ciudad y quemados vivos por violentos matones ultranacionalistas. Las pruebas revelan inequívocamente una conspiración concertada de las autoridades ucranianas para facilitar y exacerbar la terrible matanza, y luego proteger de la justicia a sus autores, así como a los funcionarios y organismos estatales que contribuyeron a su perpetración.


En total, 42 personas murieron y cientos resultaron heridas como consecuencia del incendio, un sangriento colofón a la llamada "revolución de Maidán", que meses antes vio al presidente ucraniano democráticamente electo, Viktor Yanukovych, derrocado en un golpe de Estado orquestado por Occidente. Desde entonces, las autoridades ucranianas y los medios de comunicación tradicionales han presentado sistemáticamente las muertes como un trágico accidente, habiendo quienes incluso culpan a los propios manifestantes anti-Maidán de iniciar el incendio. Esta idea queda completamente desmentida por el veredicto, emitido por un equipo de siete jueces europeos, incluido un ucraniano.


Masacre de Odessa del 2 de mayo de 2014


El fracaso de las 'autoridades competentes' en hacer todo lo razonablemente posible para prevenir la violencia en Odesa, detenerla tras su estallido, garantizar el oportuno rescate de las personas atrapadas en el incendio e iniciar y llevar a cabo una investigación eficaz de los hechos”, implica que Kiev fue declarada culpable de graves violaciones del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Además, numerosos manifiestos incendiarios demuestran claramente que la generalizada “negligencia” de las autoridades, tanto ese día como después, “fue más allá de un error de juicio o descuido”.


Por ejemplo, el TEDH determinó que el despliegue de los camiones de bomberos al lugar “se retrasó deliberadamente durante 40 minutos” (la estación de bomberos local se encontraba a solo un kilómetro de distancia) y que la policía se mantuvo pasiva mientras el edificio y sus ocupantes ardían, negándose a ayudar a “evacuar a las personas de manera rápida y segura”. Además, las autoridades ucranianas “no hicieron ningún esfuerzo” ni “ningún intento significativo” por prevenir o frenar los enfrentamientos entre activistas a favor y en contra del Maidán que precedieron al incendio mortal, a pesar de saber de antemano que tales enfrentamientos eran inminentes ese día.


Si bien no llega a afirmar que las autoridades ucranianas desearan activamente la muerte de los activistas anti-Maidán atrapados en el edificio en llamas, esta conclusión es ineludible según las propias del TEDH. Lo mismo ocurre con la supuesta inmunidad procesal de los funcionarios implicados, los perpetradores ultranacionalistas y la inacción de Kiev ante las “numerosas evidencias fotográficas y de vídeo” que indican con precisión quiénes fueron los responsables de “los disparos durante los enfrentamientos”, el incendio del edificio y “las agresiones a las víctimas” del incendio que lograron escapar.


La denuncia fue interpuesta por 25 personas que perdieron a familiares en el incendio provocado por neonazis y los enfrentamientos que lo precedieron, y por tres que sobrevivieron al incendio con diversas lesiones. El TEDH ha exigido a Ucrania el pago de tan solo 15.000 euros a cada una por daños y perjuicios. En una afrenta aún mayor a la justicia, la sentencia condenatoria no llega a exponer la realidad completa de la masacre de Odesa, ni a acusar a los responsables, elementos neonazis apoyados por Occidente, ni a sus estrechos vínculos con la masacre de bandera falsa perpetrada por un francotirador en la Plaza Maidán, en febrero de 2014.


'Orden explícita'


Tras el inicio de las protestas de Maidán en Ucrania, en noviembre de 2013, las tensiones comenzaron a crecer de forma constante entre la considerable población rusoparlante de Odesa y los nacionalistas ucranianos, tanto dentro como fuera de la ciudad. Como señala la sentencia del TEDH, “si bien los incidentes violentos habían sido, en general, poco frecuentes… la situación era inestable e implicaba un riesgo constante de escalada”. En marzo de 2014, activistas anti-Maidán acamparon en la plaza Kulykove Pole e iniciaron una convocatoria para un referéndum sobre el establecimiento de una «República Autónoma de Odesa».


Al mes siguiente, los aficionados de los clubes de fútbol Odesa Chornomorets y Kharkiv Metalist anunciaron una manifestación "Por una Ucrania Unida" para el 2 de mayo, antes de un partido programado. Poco después, el TEDH registra que "comenzaron a aparecer publicaciones contra el Maidán en redes sociales que describían el evento como una marcha nazi y llamaban a la gente a impedirlo". Aunque la sentencia las califica de "desinformación" rusa, los hooligans, asociados a ambos clubes, albergaban simpatías y vínculos con los neonazis, así como una sólida reputación de violentos. Posteriormente formaron el infame Batallón Azov .


Temiendo que su campamento fuera atacado, los activistas anti-Maidán decidieron interrumpir la “marcha por la unidad” antes de que llegara. El TEDH revela que los servicios de seguridad y la unidad de ciberdelincuencia de Ucrania contaban con información sustancial que indicaba que se producirían “violentos enfrentamientos y algaradas” ese día. Sin embargo, las autoridades “ignoraron la información disponible y las señales de alerta pertinentes” y no tomaron “medidas adecuadas” para anular cualquier provocación, como “reforzar la seguridad en las zonas afectadas”.


Así, sucedió que en la tarde del 2 de mayo de 2014, "tan pronto como comenzó la marcha", activistas anti-Maidán se enfrentaron a los manifestantes, produciéndose violentos enfrentamientos. Aproximadamente a las 17:45, siguiendo la misma estrategia que la masacre de bandera falsa perpetrada por un francotirador en la plaza Maidán tres meses antes, numerosos activistas anti-Maidán fueron asesinados a tiros "por alguien que se encontraba en un balcón cercano", utilizando "una escopeta de caza". Posteriormente, "los manifestantes pro-unidad... tomaron la iniciativa en los enfrentamientos" y se dirigieron hacia la plaza Kulykove Pole.


Los activistas anti-Maidán “se refugiaron” en la Casa de los Sindicatos, un edificio de cinco plantas con vistas a la plaza, mientras sus adversarios ultranacionalistas “empezaron a incendiar las tiendas de campaña”. Según informes, ambos bandos intercambiaron disparos y cócteles molotov, y en poco tiempo, el edificio estaba en llamas. Se hicieron numerosas llamadas a los bomberos locales, incluso de la policía, sin resultado. Misteriosamente, su jefe había dado instrucciones a su personal de no enviar ningún camión de bomberos a Kulykove Pole sin su orden explícita, por lo que no se envió ninguno.


Esposas y novias de los neonazis preparan cócteles molotov para el ataque


Varias personas atrapadas en el edificio intentaron escapar saltando desde las ventanas superiores; algunas sobrevivieron, pero otras murieron. "Las imágenes de vídeo muestran a manifestantes pro-unidad atacando a personas que habían saltado o caído", señala el TEDH. No fue hasta las 20:30 que los bomberos finalmente entraron en el edificio y extinguieron el incendio. La policía arrestó a 63 activistas sobrevivientes “que aún se encontraban dentro del edificio o en la azotea”. Fueron liberados dos días después, cuando un grupo de varios cientos de manifestantes anti-Maidán “irrumpiera en la comisaría local donde se encontraban detenidos”.


'Fallos graves'


Ese día, la letanía de fallos de seguridad y negligencia a gran escala por parte de las autoridades se vio enormemente agravada por la imposibilidad de contactar con los “fiscales locales, las fuerzas del orden y los oficiales militares” “durante gran parte o todo el tiempo”[sic], ya que coincidentemente asistían a una reunión con el Fiscal General Adjunto de Ucrania. El TEDH “considera inexplicable la actitud y la pasividad de dichos funcionarios”, aparentemente reacio a considerar la obvia posibilidad de que se hubieran incomunicado deliberadamente para garantizar el máximo caos y derramamiento de sangre, a la vez que se protegían de las repercusiones legales.


Aun así, el TEDH dictaminó que las autoridades ucranianas “pertinentes” “no habían hecho todo lo razonablemente posible para prevenir la violencia” ni “lo que razonablemente cabía esperar de ellas para salvar vidas”, por lo que Kiev cometió “violaciones del Artículo 2” del Convenio Europeo de Derechos Humanos. El Tribunal también concluyó que las autoridades “no iniciaron ni llevaron a cabo una investigación efectiva sobre los sucesos de Odesa, lo que constituye una violación del Artículo 2”.



Activistas anti-Maidan atrapados esperan ser rescatados

La evaluación del TEDH sobre las investigaciones penales contra los autores de la masacre de Odesa y todos los funcionarios que incumplieron sus deberes más básicos el 2 de mayo de 2014 es absolutamente devastadora; los detalles apuntan a un encubrimiento estatal muy claro y deliberado. Por ejemplo, no se hizo ningún esfuerzo por acordonar “las zonas afectadas del centro de la ciudad” tras el suceso. En cambio, “lo primero” que hicieron las autoridades “fue enviar servicios de limpieza y mantenimiento a esas zonas”, lo que significó que valiosas pruebas fueran obviamente casi borradas.


En consecuencia, cuando finalmente se llevaron a cabo las inspecciones in situ dos semanas después, las investigaciones “no arrojaron resultados significativos”. Asimismo, la Casa de los Sindicatos “permaneció abierta al público durante 17 días después de los hechos”, lo que otorgó a individuos maliciosos tiempo de sobra para manipular, retirar o introducir pruebas incriminatorias en el lugar. Mientras tanto, “muchos sospechosos se fugaron”. Se abrieron varias investigaciones penales contra los autores, pero no prosperaron, dejándose prescribir según el plazo de prescripción establecido en Ucrania. Otros casos enjuiciados “permanecieron pendientes durante años”, antes de ser sobreseídos.


Esto ocurrió a pesar de la “amplia evidencia fotográfica y filmada sobre los enfrentamientos en el centro de la ciudad y el incendio”, que permitió identificar fácilmente a los culpables. El TEDH desconfía de que las autoridades ucranianas “hubieran realizado genuinos esfuerzos para identificar a todos los perpetradores”, y varios informes forenses no se publicaron durante muchos años. Por otra parte, el Tribunal señaló que la investigación penal de un individuo sospechoso de disparar contra activistas anti-Maidán fue suspendida inexplicablemente en cuatro ocasiones distintas, por idénticos motivos.


El TEDH también señaló “graves deficiencias” en las investigaciones de los funcionarios y su papel en los hechos. Esto se manifestó principalmente en “demoras prohibitivas” y “periodos significativos de inactividad y estancamiento inexplicables” en la apertura de causas. Por ejemplo, “aunque nunca se discutió que el jefe regional del servicio de bomberos fuera responsable del retraso en el despliegue de los medios anti-incendios en Kulykove Pole”, no se inició ninguna investigación sobre su flagrante negligencia criminal en el cumplimiento del deber hasta casi dos años después de la masacre.


De igual manera, el jefe de la policía regional de Odessa no solo no implementó ningún "plan de contingencia en caso de disturbios masivos" según el protocolo, sino que se descubrió que los documentos internos que atestiguaban que se sí habían implementado medidas de seguridad habían sido falsificados. Sin embargo, esto no fue sometido a investigación penal hasta "casi un año después". Tras la instrucción del sumario, su caso permaneció pendiente "unos ocho años", tras lo cual fue exonerado de responsabilidad penal, "por prescripción de los cargos en su contra".


'Quemarlo todo'


El TEDH ignoró por completo la posibilidad de que, lejos de ser un hecho fortuito provocado por el enfrentamiento entre dos facciones enfrentadas en Odesa, la letal incineración de activistas anti-Maidán en mayo de 2014 fuera un acto intencionado y premeditado de asesinato masivo, concebido y dirigido por el gobierno de extrema derecha de Kiev, instalado por Estados Unidos. Esta interpretación se ve ampliamente reforzada por los testimonios de una comisión parlamentaria ucraniana, instituida inmediatamente después de la masacre.


La comisión concluyó que funcionarios nacionales y regionales ucranianos planearon explícitamente utilizar a activistas de extrema derecha del grupo fascista Autodefensa de Maidán para reprimir violentamente a los aspirantes independentistas de Odesa y dispersar a todos los que acampaban junto a la Casa de los Sindicatos. Además, el jefe del grupo Autodefensa de Maidán, Andriy Parubiy, y 500 de sus peligrosos miembros armados fueron enviados a Odesa desde Kiev en vísperas de la masacre. Entre 1998 y 2004, Parubiy fue fundador y líder de la facción paramilitar neonazi Patriota de Ucrania.


Un folleto de 'Patriota de Ucrania', con Andriy Parubiy


Parubiy también dirigía el Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Kiev en el momento de la masacre de Odesa. La Oficina Estatal de Investigaciones de Ucrania comenzó inmediatamente a investigar el papel de Parubiy en los sucesos de mayo de 2014 después de su sustitución como principal portavoz del parlamento tras las elecciones generales de 2019. Esta investigación no parece haber dado frutos desde entonces. Sin embargo, un año antes, un militante georgiano declaró a documentalistas israelíes que había participado en "provocaciones" en la masacre de Odesa bajo el mando de Parubiy, quien le ordenó atacar a los activistas anti-Maidán y "quemarlo todo".



Este es uno de los varios combatientes georgianos que se han declarado abiertamente responsables de la masacre de falsa bandera perpetrada por francotiradores en la Plaza Maidán en febrero de 2014, bajo el mando de Parubiy, otras figuras ultranacionalistas ucranianas y Mikhael Saakashvili, fundador de la infame brigada mercenaria Legión Georgiana. Dicha masacre provocó el fin del gobierno de Viktor Yanukovych y precipitó a Ucrania hacia la guerra con Rusia. La masacre de Odessa fue un capítulo clave en esa sórdida saga, y el principal tribunal de derechos humanos de Occidente ha atribuido firmemente la responsabilidad del horror a Kiev.



2 comentarios :

  1. ¿Por qué habrá tanto nazi en el mundo del fútbol?

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    1. ¿Porque al régimen le interesa tener fanáticas mesnadas de reserva?

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