05 febrero, 2026

Cuba resistirá el nuevo embate imperialista — Ángel Chávez Mancilla + Comparecencia del presidente de Cuba ante los medios

 

https://youtu.be/PLjbrLbwjfM?si=RBUFu2Adb2bD_pkB


Presidencia Cuba – 05/02/2026

El Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez dialoga con representantes de medios nacionales y extranjeros sobre la situación del país, el impacto de las más recientes medidas dictadas por Trump, el apoyo de la comunidad internacional a la Isla, sus relaciones con Venezuela, la estrategia para salir de la crisis actual, así como la postura de la nación acerca de un posible diálogo con el gobierno norteamericano.




La disyuntiva entre socialismo o barbarie, enunciada por Rosa Luxemburgo, no remite a un futuro lejano: describe con precisión nuestro presente. La humanidad avanza hacia una nueva guerra generalizada en la que las potencias imperialistas buscan repartirse, una vez más, mercados, territorios, materias primas y la primacía económica global.


El genocidio contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza constituye una advertencia clara de hasta dónde está dispuesto a llegar el imperialismo para alcanzar sus objetivos. Los más de 70 mil muertos provocados por la agresión del Estado de Israel —aún en curso— han sido resultado del bombardeo sistemático de hospitales y escuelas, la destrucción de infraestructura básica como el suministro de agua y electricidad, así como de medios de comunicación y transporte. Esta ofensiva ha sumido al pueblo palestino en una situación de barbarie absoluta.


De manera paralela, los monopolios norteamericanos preparan el enfrentamiento con sus principales rivales imperialistas, China y Rusia, y en ese contexto intensifican su agresividad contra los pueblos de América Latina. La agresión contra Venezuela del 3 de enero del presente año evidenció la nueva doctrina de seguridad impulsada por el gobierno estadounidense. Tras ese ataque, se anunció una escalada de hostilidades contra Cuba, histórico bastión antiimperialista de la región.


En este marco, la agresión contra el pueblo cubano se ha recrudecido con la orden ejecutiva firmada por Donald Trump el 29 de enero, que impone el aumento de aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba. Esta medida se suma al bloqueo económico impuesto desde 1962 y ampliado posteriormente mediante leyes, decretos y disposiciones administrativas. Sin embargo, la nueva orden aumenta el nivel de agresión amenazando con generar una crisis humanitaria.


Hoy, el pueblo de Cuba —al igual que el pueblo palestino en Gaza— enfrenta una agresión de carácter genocida. Cortar el suministro de petróleo busca afectar directamente la vida cotidiana del pueblo de Martí. Una parte sustancial del petróleo se destina a la generación de electricidad y al transporte. Su ausencia compromete el suministro eléctrico, el funcionamiento de sistemas de refrigeración, el uso de aparatos eléctricos básicos y, de manera crítica, la operación de hospitales, escuelas y sistemas de distribución de alimentos e insumos esenciales. Sin combustible, se interrumpen las cadenas de suministro, el traslado y conservación de alimentos, así como la recolección de residuos.


El imperialismo pretende imponer la barbarie y privar al pueblo cubano de las condiciones mínimas de vida que la civilización humana ha creado. Cree que así podrá doblegar al pueblo de Fidel. Si bien una crisis humanitaria no se ha concretado gracias a la organización popular y a la acción del gobierno revolucionario, la nueva ofensiva para impedir la llegada de petróleo puede generar daños comparables, en términos de sufrimiento social, a los bombardeos sobre Gaza.


¿Resistirá Cuba esta redoblada agresión imperialista?


Sin duda, Cuba resistirá. El pueblo y su dirección revolucionaria mantienen como principio irrenunciable la consigna: ¡Patria o Muerte! No hay fuerza capaz de derrotar a un pueblo decidido a enfrentar a su opresor. La historia lo ha demostrado: cuando un pueblo se organiza y actúa con determinación, la victoria se vuelve inevitable, como ocurrió con la derrota del fascismo durante la Segunda Guerra Mundial.


No obstante, la posibilidad de vencer no depende únicamente de Cuba. Depende también de la clase obrera y de los pueblos del mundo. La solidaridad internacional resulta indispensable para denunciar el carácter criminal de la agresión imperialista contra el pueblo de Martí, Mella y Fidel, que ha decidido defender su soberanía y su libertad. Aun así, Cuba insiste en la vía del diálogo y la negociación, pues su objetivo es revertir la agresión y evitar el sufrimiento de su pueblo.


La historia demuestra que la determinación de la clase obrera requiere del respaldo internacional. La Revolución Socialista de Octubre logró resistir la agresión de las potencias imperialistas gracias, en parte, a la solidaridad de los trabajadores del mundo, que organizaron protestas, huelgas y campañas contra la intervención. Lo mismo ocurrió con el pueblo vietnamita, que derrotó a los imperialismos japonés, francés y estadounidense, apoyado por una ola global de movilización encabezada por trabajadores y estudiantes de numerosos países.


La victoria del pueblo cubano depende hoy de nuestras acciones concretas de solidaridad: de la movilización, de la creación de comités en universidades y barrios, y del involucramiento activo de los sindicatos. La defensa de Cuba no puede quedarse en el discurso; debe traducirse en compromiso militante y cotidiano con el pueblo cubano socialista, cuya existencia ha demostrado durante generaciones que es posible construir una sociedad sin explotación y derrotar al imperialismo.


Defender a Cuba es vital para los pueblos del mundo. Cuba es un muro de contención frente a las agresiones imperialistas y una prueba viva de que otra sociedad es posible. Como señaló Fidel Castro, lo que el imperialismo nunca le perdonará a Cuba es haber hecho una revolución socialista. Su ejemplo desmiente la idea de que, por la cercanía con Estados Unidos, países como México no puedan romper con el capitalismo.


La defensa de Cuba exige presencia en las calles, en los centros de trabajo, en las escuelas y en los barrios. Entre las iniciativas que deben fortalecerse destaca “Un barco de petróleo para Cuba”, impulsada por el PCM junto con la Asociación de Cubanos Residentes en México y el Movimiento de Solidaridad con Cuba.


La agresión imperialista contra Venezuela y Cuba puede mañana dirigirse contra otros pueblos de la región. Defender la soberanía de México implica, hoy, defender la Revolución Cubana. Organizar a la clase trabajadora en torno a esta causa es prepararnos para enfrentar la barbarie de la guerra imperialista que amenaza a toda la humanidad.


No se puede confiar en el imperialismo, bajo ninguna de sus formas, como aliado de la liberación de los pueblos. La soberanía depende de la acción consciente de los trabajadores y de la solidaridad internacional. Apoyar hoy a Cuba es defender nuestro propio futuro.

Cuba resistirá el nuevo embate imperialista.

¡Cuba vencerá!


Fuente: EL MACHETE




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