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05 febrero, 2025

Laila Muhammad Khatib, de 2 años, asesinada por la soldadesca genocida israelí

 

The Electronic Intifada – 05/02/2025


Envuelta en la bandera de Palestina, Laila Muhammad Khatib, de 2 años, disparada en la nuca por las fuerzas de ocupación sionistas mientras cenaba en su casa con su familia, en Jenin, Cisjordania ocupada, el 26 de enero.



05 septiembre, 2024

DECLARAR LA GUERRA A CISJORDANIA SÓLO HUNDIRÁ MÁS A ISRAEL — Khalil Harb.

 


Observatorio crítico – 05/09/2024

Fuente original: The Cradle – 02/09/2024


La agresiva expansión de Israel en Cisjordania, que se hace eco de la devastación en Gaza, revela una estrategia más amplia para aplastar a la resistencia palestina, ejercer un mayor control y remodelar la región, aunque lo único que consigue es acelerar el colapso del marco de Oslo y de la colaborativa Autoridad Palestina.


La actual invasión israelí de la ya ocupada Cisjordania ha puesto al descubierto la cruda realidad de Israel y su ocupación de Palestina durante décadas: el alcance del extremismo en el seno de su gobierno, las tácticas repetitivas e ineficaces de su ejército, la menguante "autoridad" de Mahmud Abbas, la obsolescencia de los Acuerdos de Oslo, el aumento de la presión sobre la monarquía jordana y la innegable complicidad de Estados Unidos en estas atrocidades cotidianas.


Esta gran ofensiva en Cisjordania, la mayor del Estado de ocupación desde la Segunda Intifada, tiene profundas implicaciones. Mientras el gobierno israelí continúa su undécimo mes de guerra contra la Franja de Gaza, ha expandido su campaña genocida a otra parte de la Palestina histórica, señalando una nueva fase del conflicto similar a una ‘Gaza 2.0’.


Gaza 2.0


Al atacar Cisjordania, Israel ha dejado claro que sus acciones contra Gaza no fueron únicamente una reacción a la operación de resistencia del año pasado dirigida por Hamás, Al-Aqsa Flood, sino que forman parte de una estrategia más amplia para "judaizar" toda Palestina, como han afirmado continuamente los grupos de resistencia palestinos desde que estalló la última guerra.


Durante la última sesión de la reunión semanal del gobierno israelí, el ministro israelí de Protección del Medio Ambiente, Idit Silman, situó las ciudades de Yenín y Nablús en la misma categoría que la frontera entre Gaza y Egipto y reiteró el derecho de Israel a toda Palestina, declarando:


"En el Corredor de Filadelfia, en Yenín y Nablús, debemos atacar para heredar la tierra. [Heredar] es el término que debe utilizarse, no el de “ocupación” de la tierra".


El mismo día, la ministra de Asentamientos y Misiones Nacionales, Orit Strook, pidió al Secretario Militar y al gabinete de seguridad de Israel que "declararan el estado de guerra en Cisjordania".


De hecho, los factores que impulsan la actual explosión en Cisjordania son un reflejo de los que encendieron Gaza. Desde que comenzó la guerra contra Gaza, Israel ha intensificado sus brutales tácticas en Cisjordania: han muerto más de 650 palestinos, entre ellos más de 150 niños.


Las fuerzas de ocupación han llevado a cabo más de 10.300 operaciones, acompañadas de un aumento de la actividad de los asentamientos y de la distribución de decenas de miles de armas a las bandas de colonos, lo que ha intensificado aún más los ataques contra las comunidades palestinas autóctonas.


Incluso Ronen Bar, jefe de la propia agencia de seguridad israelí, el Shin Bet, ha advertido del aumento del "terrorismo judío", advirtiendo de que tal extremismo podría dañar aún más la posición internacional y las alianzas regionales de Tel Aviv.


A pesar de estas advertencias, el Estado de ocupación ha aprendido poco de su corto pasado. La actual campaña de Israel en Cisjordania sigue empleando tácticas conocidas pero inútiles –asesinatos (el más reciente y notable, el de Abu Shujaa de Tulkarem), destrucción (especialmente en Yenín y Tulkarem), encarcelamiento, intimidación, confiscación de tierras y demolición de viviendas e infraestructuras–, todo ello en un vano intento de desarraigar la resistencia palestina, que ha ido desarrollando sus capacidades a pesar de las duras condiciones represivas.


La agresión actual, impulsada por las facciones ultranacionalistas del gobierno israelí, es una maniobra calculada para ejercer el control sobre Cisjordania, similar a sus brutales tácticas en Gaza. Como declaró el ministro de Asuntos Exteriores Israel Katz:


"Debemos hacer frente a la amenaza igual que hacemos con la infraestructura terrorista de Gaza, incluida la evacuación temporal de los residentes palestinos y las medidas que sean necesarias. Ésta es una guerra por todo y debemos ganarla".


Al menos a corto plazo, Israel se ha visto envalentonado por unas condiciones favorables: el apoyo generalizado de la opinión pública israelí a las acciones agresivas, la necesidad del gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu de reivindicar una "victoria" interna y una sensación de impunidad reforzada por la falta de disuasión efectiva estadounidense o árabe.


Abrir las compuertas de la resistencia


La mayor incursión del Estado de ocupación en Cisjordania desde 2002 revela que su estrategia no es sólo una reacción a hechos aislados, sino una campaña más amplia para desmantelar la sociedad y la resistencia palestinas y negar su derecho a la autodeterminación y la autonomía.


La invasión no es una mera continuación de la respuesta al diluvio de Al-Aqsa, sino que forma parte de un esfuerzo mayor para atacar a los palestinos dondequiera que estén y quebrantar su moral. Las tácticas empleadas en Gaza -destrucción, devastación y muerte- se están reproduciendo, aunque en menor grado, en Cisjordania, a pesar del fracaso en Gaza y de la resistencia que ha fomentado.


Cisjordania ha sido testigo no sólo de un aumento de las operaciones de resistencia convencionales (coordinadas por Hamás y la Yihad Islámica Palestina), como tiroteos, apuñalamientos, emboscadas y ataques con embestidas, sino también del regreso de las operaciones de martirio y los coches bomba y de la aparición por primera vez del uso de proyectiles RPG.


Los dirigentes israelíes y las facciones ultranacionalistas abogan desde hace tiempo por infligir un dolor intenso a los palestinos, y Netanyahu ve ahora la oportunidad de conseguirlo mediante una nueva ola de violencia en ciudades clave de Cisjordania como Yenín, Tulkarem, Tubas, Nablús, Ramala y, más recientemente, Hebrón.


Yenín, en particular, punto focal de la batalla de 2002 (y de la más reciente «Batalla de la Furia de Yenín» en julio de 2023), se considera una amenaza persistente para la entidad ocupante, debido sobre todo a que los residentes del campo muestran una fuerte cohesión social, que, "A diferencia de muchas otras ciudades y pueblos de Cisjordania, el campo no se caracteriza por divisiones políticas".


La "autoridad" de Abbas pende de un hilo


Sin embargo, es posible que Netanyahu no haya evaluado plenamente los riesgos. La situación en 2024 no es la misma que en 2002; Israel ya está comprometida en distintos frentes a medida que asciende por la escalera de la escalada. Si Cisjordania se ve sometida a un escenario "Gaza 2.0" –con destrucción sistemática, ataques coordinados y desplazamientos masivos–, la frágil Autoridad Palestina (AP) de Abbas podría derrumbarse, enterrando indefinidamente los Acuerdos de Oslo y erosionando aún más cualquier perspectiva de la llamada solución de dos Estados.


Abbas se enfrenta a desafíos sin precedentes. Está asediado por la ira de los palestinos de Cisjordania, frustrados por el continuo sufrimiento de sus hermanos de Gaza, por el estrangulamiento financiero impuesto por Israel y por la implacable expansión de los asentamientos.


Las críticas a Abbas han alcanzado un crescendo en toda Cisjordania, poniendo de relieve la desilusión ante la incapacidad de la AP para proteger los derechos palestinos o detener las repetidas incursiones israelíes, así como su inquebrantable coordinación en materia de seguridad con la ocupación.


El colapso de los Acuerdos de Oslo tendría consecuencias de gran alcance. La inversión de la comunidad internacional en la AP como alternativa a la lucha armada quedaría inutilizada.


Sería cada vez más difícil convencer a cualquier palestino o árabe de que la paz es posible con la actual dirección israelí, marcada por su postura ultranacionalista y militarista.


La guerra más allá de Cisjordania


La crisis no se limita a los territorios palestinos. En Jordania, el rey Abdullah II se enfrenta a crecientes desafíos, pues la invasión israelí de Cisjordania amenaza con desestabilizar su reino.


Ammán, como Ramala, está atrapada en una red de presiones contradictorias: incapaz de romper los lazos con Israel o de alinearse plenamente con la resistencia palestina, y ahora enfrentándose potencialmente a una crisis de refugiados si los palestinos son desplazados en masa de Cisjordania.


Es fácil imaginar al rey jordano envuelto en una ola de indignación pública si se desarrolla este escenario. No se trata de meras especulaciones. El ministro israelí de Asuntos Exteriores, Israel Katz, por ejemplo, ha subrayado la importancia estratégica de las acciones de Israel en Cisjordania afirmando que Irán está intentando establecer allí un "frente terrorista", similar a los de Gaza y Líbano.


Armar a la resistencia de Cisjordania es una vieja ambición de la República Islámica, que al parecer ha estado llevando a cabo una operación encubierta de contrabando durante los dos últimos años.


Otras naciones árabes que han firmado tratados de paz o normalizado lazos con Israel -es decir, Egipto, EAU, Marruecos, Bahréin- pueden encontrarse en una posición similar a la de Ammán si continúa la embestida israelí en Cisjordania, ya que las acciones de Tel Aviv son una afrenta directa a la Iniciativa Árabe de Paz de 2002, ratificada por la Liga Árabe en fecha tan reciente como 2017.


Esta iniciativa, que Arabia Saudí ha situado en el centro de un acuerdo de normalización de Israel largamente buscado, exige la retirada total del ejército israelí de los territorios ocupados (incluidos Cisjordania, Gaza, los Altos del Golán y Líbano), una «solución justa» de la crisis de los refugiados palestinos basada en la Resolución 194 de la ONU y el establecimiento de un Estado palestino con Jerusalén Este como capital.


En lugar de ello, el número de colonos judíos en Cisjordania se ha disparado, pasando de unos 70.000 en 2002 a 800.000 en 2024, sin dejar espacio para el «Estado palestino» por el que tanto se esfuerzan los países árabes normalizadores.


Lo que Netanyahu está haciendo ahora no sirve más que de catalizador para el inevitable final de Israel, y así lo demuestra su verdadero deseo de enterrar la idea de un Estado palestino prometido, como se demuestra a través de las acciones de Israel tanto en Cisjordania como en la Franja de Gaza.


A medida que Israel avanza en su agresiva agenda, la postura de Estados Unidos también se ha hecho más patente.


Con importantes despliegues militares en la región y un apoyo continuado a las acciones israelíes, la aprobación tácita de Washington –quienquiera que acabe en la Casa Blanca– da a Netanyahu margen para intensificar aún más el conflicto, potencialmente a expensas de la estabilidad regional.


La búsqueda de poder por parte de Netanyahu a través de medios contundentes corre el riesgo de provocar un terremoto regional similar a las secuelas de la Nakba de 1948, que podría desestabilizar a los autócratas respaldados por Estados Unidos y desencadenar nuevas oleadas de resistencia no sólo en Cisjordania, sino en toda Asia Occidental.


La violencia actual en Cisjordania no es sólo un episodio más de esta batalla; es una peligrosa escalada que podría remodelar el orden geopolítico de la región.


Traducción: Observatorio crítico.







31 agosto, 2024

La intensificación de las matanzas por parte de Israel no puede derrotar la resistencia en Cisjordania — Tamara Nassar

 

THE ELECTRONIC INTIFADA – 31/08/2024

   Traducción del inglés: Arrezafe


Palestinos lloran a sus seres queridos asesinados por las fuerzas israelíes 
durante una redada cerca de la ciudad de Jenin, 
en el norte de Cisjordania ocupada, el 28 de agosto. 
Imágenes de Mohammed Nasser


Un mortal ataque militar israelí a gran escala en el norte de Cisjordania entró el viernes en su tercer día, el mayor ataque de este tipo desde la segunda intifada.


Las fuerzas de ocupación han bloqueado ciudades y campos de refugiados y han causado una devastación generalizada en la infraestructura, carreteras, redes de agua y corte del suministro eléctrico.


Más de 20 años después de la invasión israelí de Jenin y su campo de refugiados, Israel lanzó el miércoles por la mañana un "enorme y cruento ataque militar" en las gobernaciones de Jenin, Tulkarem y Tubas, informaron grupos palestinos de derechos humanos.


Hasta el momento, las fuerzas israelíes han matado al menos a 20 palestinos, incluidos al menos cinco niños.


Bajo la dirección del Shin Bet, la agencia interna de espionaje y tortura de Israel, cientos de soldados israelíes, francotiradores, policías fronterizos y fuerzas encubiertas invadieron ciudades y campos de refugiados con vehículos militares, excavadoras, drones y helicópteros.


Las comunidades atacadas incluyen el campamento de refugiados de Jenin, el campamento de refugiados de Nur Shams, al este de Tulkarem, y el campamento de refugiados de al-Faraa, en las estribaciones del valle del Jordán.


Las tropas israelíes parecieron retirarse de Tulkarem el viernes, pero intensificaron los ataques contra Yenín y su campamento, donde aún no hay agua ni electricidad. Las fuerzas israelíes también sitiaron el principal hospital del campamento, disparando contra paramédicos y periodistas y matando a civiles.


Las fuerzas israelíes asesinaron a Wisam Khazem, un comandante de Hamás en la zona de Yenín. Las tropas israelíes dispararon contra su coche mientras dos combatientes de otras facciones escapaban.


Los invasores se retiraron de la zona y la bombardearon desde el aire, matando a los dos combatientes y reteniendo los tres cadáveres, dos de ellos identificados como Myassara al-Masharqa y Arafat al-Amer.


Los medios locales compartieron imágenes del coche en llamas.




Las fuerzas israelíes mataron a tiros a Tawfiq Ahmad Qandil, de 82 años, en Yenín, y luego abrieron fuego contra la ambulancia que acudió a socorrerlo.


Asedios a viviendas y asedio a hospitales


“La actividade en Jenin y su campo de refugiados se ha detenido por completo, dada la intensa vigilancia de aviones sobrevolando la zona”, informaron el miércoles grupos palestinos de derechos humanos.


Las fuerzas israelíes allanaron y tomaron posesión de viviendas, interrogaron a los residentes y colocaron francotiradores en los tejados de los edificios, según Defensa de los Niños Internacional-Palestina.


“Las fuerzas israelíes sitiaron varios hospitales en Yenín e impidieron el movimiento de ambulancias y paramédicos”, dijo DCIP. También están deteniendo y registrando ambulancias que transportan a palestinos heridos, muertos o enfermos, informaron grupos de derechos humanos.


Las fuerzas israelíes también amenazaron con atacar el hospital público de Jenin, el más grande de la zona, denunció el director del hospital, Dr. Wisam Baker.


El suministro de agua del hospital se cortó el jueves, dijo el director médico Mustafa Hamarsheh, lo que requirió una reposición de emergencia por parte de los servicios de emergencia.


El viernes, las fuerzas israelíes dispararon contra una ambulancia de la Media Luna Roja Palestina en Yenín, hiriendo a un médico y a dos paramédicos. Los soldados también dispararon munición real contra los periodistas que cubrían el ataque.


Ataques aéreos contra niños, resistencia


Alrededor de la medianoche del miércoles, un misil disparado por un dron israelí alcanzó a Murad Masoud Naaja, de 13 años, y a su hermano Muhammad Masoud Naaja, de 17 años, "matándolos al instante y destrozando sus cuerpos", informó DCIP.


Los chicos estaban en el techo de su casa con un hermano mayor, que resultó gravemente herido en el ataque. Su padre, que se encontraba en la puerta principal de la casa, resultó levemente herido.


Las fuerzas israelíes impidieron que personal sanitario y ambulancia accedieran a los cuerpos de los niños, que yacían en el techo, hasta la mañana siguiente.


"Las fuerzas israelíes siguen mostrando un total desprecio por las vidas de los niños palestinos al llevar a cabo ataques aéreos en zonas civiles densamente pobladas", dijo Ayed Abu Eqtaish, director del programa de rendición de cuentas del DCIP.


A principios de semana, Israel mató a tres niños palestinos en dos distantes ataques.


Adnan Aysar Jaber, de 15 años, y Muhammad Ahmad Elian, de 13, fueron alcanzados por un misil disparado por un dron israelí alrededor de las 10 de la noche del 26 de agosto en el campo de refugiados de Nur Shams mientras se encontraban "cerca de un grupo de hombres buscados", según DCIP.


Un día antes, las fuerzas israelíes mataron a tiros a Mosab Hassan Moqasqas, de 17 años, cerca de la entrada de la aldea de Marda, al norte de Salfit. Iba en un coche con un palestino cuando las fuerzas israelíes empezaron a disparar contra el vehículo. Las autoridades israelíes retienen su cuerpo.


El ejército israelí ha estado realizando ataques aéreos regularmente en Cisjordania desde el 7 de octubre, reanudando una táctica que rara vez había utilizado desde la segunda intifada, hace dos décadas.


Casi 50 ataques aéreos israelíes en Cisjordania han matado a más de 130 palestinos y herido a más de 40 entre octubre y finales de agosto, según el grupo de monitoreo de la ONU OCHA.


Cabe destacar que todos esos asesinatos, menos uno, ocurrieron en las gobernaciones del norte de Cisjordania, donde se está produciendo el actual ataque israelí.


"En comparación, entre 2020 y octubre de 2023, seis palestinos murieron en ataques aéreos, todos en 2023", manifestó OCHA.


Israel ha asesinado a 13 niños palestinos en Cisjordania utilizando drones y a otros cuatro con helicópteros Apache de fabricación estadounidense. Israel utilizó un avión de guerra para matar a otro niño palestino.


Matar a los líderes de la resistencia


Los ataques aéreos israelíes también han tenido un impacto en la resistencia armada en Cisjordania.


"La reanudación de los ataques aéreos es significativa porque tales operaciones dan a los líderes y a los combatientes la oportunidad de reaccionar a la invasión terrestre, defenderse y moverse a posiciones con las que están familiarizados, lo que les otorga capacidad defensiva", según Jon Elmer, editor colaborador de The Electronic Intifada.


"Los ataques aéreos son como destructivos rayos, no hay forma de defenderse de ellos", añadió Elmer.


Durante el actual asalto, las fuerzas israelíes han asesinado a varios militantes de la resistencia, incluido Muhammad Jaber, líder de la Brigada Tulkarem, asociada con el ala militar del grupo de resistencia Jihad Islámica.


Conocido como 'Abu Shujaa', Jaber se convirtió en una leyenda cuando apareció entre los dolientes en el campo de refugiados de Nur Shams en abril, tras un ataque en el que Israel afirmó haberlo matado.


Imágenes que circularon en las redes sociales mostraron a Jaber armado portado a hombros por una multitud de palestinos.


Palestinos en las proximidades del lugar de un ataque con aviones no tripulados israelíes en el campo de refugiados de Nur Shams, cerca de Tulkarem, en la Cisjordania ocupada, el 27 de agosto. Imágenes de Mohammed Nasser


El asesinato por parte de Israel de líderes experimentados de la resistencia en Cisjordania supone un revés para las organizaciones militares, pero surgen nuevos líderes continuamente.


"Al matar a los dirigentes, se están eliminando a las personas más fuertes del movimiento", dijo Elmer. Lo que los israelíes hacen encarcelando y asesinando a los líderes locales.


"Por supuesto, esto tiene un impacto", añadió Elmer, pero "no cambia la trayectoria de estas organizaciones", señalando que los grupos contra los que Israel luchó durante la segunda intifada son los mismos a los que se enfrenta hoy.


Tácticas en Gaza


Existe un creciente temor entre los palestinos de que Israel quiera extender también a Cisjordania su campaña masiva de matanzas, destrucción de infraestructura y desplazamiento forzoso de la población de Gaza.


Grupos palestinos de derechos humanos advierten sobre el "empleo de tácticas que reflejan las utilizadas en la campaña genocida de Israel en Gaza".


Los ataques israelíes contra hospitales y centros de salud en Cisjordania son un indicio de ello, como también lo es el creciente empleo de ataques aéreos.


Israel puede aprovechar la ausencia de intervención internacional para detener la destrucción casi total de las instalaciones sanitarias de Gaza como luz verde para intensificar esa misma violencia en Cisjordania.


En los últimos días, el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Israel Katz, pidió explícitamente que el ejército utilice en Cisjordania tácticas similares a las empleadas en Gaza.


"Debemos abordar esta amenaza con la misma determinación que utilizamos contra las infraestructuras terroristas en Gaza", escribió Katz en X, anteriormente conocido como Twitter.


"Incluida la evacuación temporal de los residentes palestinos y cualquier otra medida necesaria".


Los líderes colonos se están haciendo eco de dicha convocatoria.


Yisrael Gantz, jefe de un consejo regional que gobierna docenas de asentamientos y puestos avanzados exclusivos para judíos en la Cisjordania ocupada, advirtió sobre una repetición en la misma de lo sucedido el 7 de octubre, un pretexto para acometer el objetivo de larga data de los colonos de realizar una limpieza étnica de los palestinos.


"Si no le hacemos en Nur Shams lo que hicimos en Nuseirat [campamento de refugiados en Gaza], entonces Dios no permita que le hagan a Bat Hefer [pueblo situado en el centro de Israel] lo que le hicieron a Be'eri", dijo Gantz, refiriéndose a uno de los kibutz cercanos a Gaza que fue escenario del derramamiento de sangre el 7 de octubre.


El ataque de Israel se produce en medio de un aumento de los ataques a aldeas palestinas por parte de colonos judíos en las últimas semanas, matando a residentes y destruyendo propiedades, con el apoyo de las fuerzas de ocupación.


Aumento de los asesinatos


Las fuerzas de ocupación israelíes y los colonos han matado a casi 640 palestinos en Cisjordania desde el 7 de octubre y han herido a miles más, un aumento que se ha visto eclipsado por la escala de la matanza en Gaza.


Más de 150 eran niños.


Se trata de "la cifra más alta de víctimas mortales en un período de ocho meses desde que la ONU empezó a registrar víctimas en Cisjordania hace dos décadas", afirmó la portavoz de Derechos Humanos de la ONU, Ravina Shamdasani.


Los colonos israelíes mataron al menos a 11 palestinos y otros siete fueron asesinados por el ejército o los colonos.


La expansión de los asentamientos es la brújula


"El ataque militar de Israel a las gobernaciones del norte de Cisjordania debe considerarse a la luz de las intenciones israelíes de expulsar permanentemente a los palestinos y (re)establecer asentamientos coloniales israelíes en su lugar", manifestaron esta semana grupos palestinos de derechos humanos.


La expansión de los asentamientos es una prioridad para el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y sus aliados clave: el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, y el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir.


Ambos funcionarios israelíes han estado promoviendo agresivamente los asentamientos en los últimos meses mientras la atención se centraba en Gaza.


Esto incluye maniobras pseudo-legales para expandir los asentamientos existentes y formalizar "puestos de avanzada": nuevas colonias erigidas por colonos en clara violación de las propias regulaciones israelíes.


Cisjordania, o "Judea y Samaria" –como Israel ha intentado rebautizarla para dar un barniz de legitimidad histórica y religiosa a su ocupación ilegal– es central para el proyecto colonial sionista.


En 1948, las fuerzas sionistas se apoderaron del 78 por ciento de la Palestina histórica y establecieron allí el Estado de Israel. Cisjordania, el 20 por ciento de la Palestina histórica, permaneció en manos jordanas, mientras que Gaza, cerca del 2 por ciento del territorio, permaneció bajo control egipcio.


En junio de 1967, Israel lanzó un ataque sorpresa contra Egipto y conquistó Cisjordania, Gaza, la península del Sinaí en Egipto y los Altos del Golán en Siria. Desde entonces, Israel sólo se ha retirado del Sinaí.


Comenzó a colonizar todos estos territorios poco después de su ocupación.


En Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental, Israel casi ha triplicado el número de asentamientos exclusivamente judíos desde la firma de los acuerdos de Oslo en 1993.


En julio, Israel anunció discretamente una de las mayores apropiaciones de tierras estatales desde los acuerdos de Oslo.


Actualmente hay 700.000 colonos judíos en la Cisjordania ocupada, todos ellos ilegalmente establecidos según el derecho internacional.


Aunque Israel retiró a sus colonos de Gaza en 2005 (su presencia era insostenible debido a la feroz resistencia), los líderes israelíes hablan ahora de restablecer colonias allí.


Pero el foco principal de colonización y robo de tierras siempre ha sido Cisjordania.


La expansión de los asentamientos, la limpieza étnica y la violencia de los colonos en Cisjordania también han sido siempre lo que ha impulsado la resistencia armada en toda la Palestina histórica.


La guerra de mayo de 2021 en Gaza comenzó con una advertencia de las Brigadas Qassam, el brazo armado de Hamás, sobre las invasiones israelíes en el recinto de la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén y los planes de limpieza étnica en el barrio de Sheikh Jarrah en Jerusalén Oriental.


Grupos de derechos humanos


António Guterres, secretario general de la ONU, pidió "un cese inmediato" del ataque militar de Israel, según su portavoz.


"Sólo el fin de la ocupación y el retorno a un proceso político significativo que establezca una solución de dos Estados pondrá fin a la violencia", añadió el portavoz.


Las rituales convocatorias a una solución de dos Estados son una táctica destinada a postergar el problema, políticamente hablando, mientras Israel limpia étnicamente a los palestinos y les roba sus tierras, estableciendo hechos sobre el terreno.


Estas convocatorias nunca van acompañadas de una acción internacional destinada a lograr una "solución" de ese tipo, "solución" que cuenta con un apoyo cada vez menor entre los palestinos.


"No importa cuántos maten, no importa cuántos arresten", dijo Elmer de The Electronic Intifada, la resistencia al final se reconstruye a sí misma.


A pesar de 11 meses de marcado aumento de asesinatos, arrestos y redadas israelíes en campos de refugiados, "la resistencia en Cisjordania es más fuerte hoy que el 7 de octubre".





09 agosto, 2024

Aumenta la demolición de viviendas palestinas y el robo de tierras por parte de Israel

 

THE ELECTRONIC INTIFADA – 09/08/2024

   Traducción del inglés: Arrezafe


Aumenta dramáticamente la demolición de viviendas palestinas por parte de Israel


Una familia observa cómo excavadoras israelíes demuelen su casa cerca de Hebrón, octubre de 2022. (Imágenes APA de Mamoun Wazwaz)


Desde el 7 de octubre, Israel ha demolido casi 400 viviendas en Cisjordania, lo que ha provocado el desplazamiento de 2.368 personas, incluidos 1.047 niños.


Sólo hasta agosto de este año, Israel ya ha demolido o forzado la demolición de un total de 923 estructuras de propiedad palestina en Cisjordania, lo que ha provocado el desplazamiento de 1.906 personas.


A modo de comparación, en todo 2022, Israel demolió o forzó la demolición de 954 edificios o estructuras palestinas provocando el desplazamiento de 1.032 personas.


En la última semana de junio, el ejército israelí demolió o forzó la demolición de ocho casas en diferentes zonas de Cisjordania, tres en la zona de Hebrón, cinco en la zona de Jericó y una en Jerusalén Oriental ocupada.


Israel afirma que los edificios se construyeron sin permiso, pero los palestinos acusan a Israel de querer expulsarlos del territorio y reemplazarlos por asentamientos.


En dos ocasiones, en 2024, Israel ha anunciado la confiscación de tierras de dimensiones récord en Cisjordania a fin de expandir y construir asentamientos que, según la Corte Internacional de Justicia, son claramente ilegales y deben anularse.


Completo en inglés: Home demolitions set to further escalate