Aumenta dramáticamente
la demolición de viviendas palestinas por parte de Israel
Una familia observa cómo
excavadoras israelíes demuelen su casa cerca de Hebrón, octubre de
2022. (Imágenes APA de Mamoun Wazwaz)
Desde el 7 de octubre,
Israel ha demolido casi 400
viviendas en Cisjordania, lo que ha provocado el desplazamiento de
2.368 personas, incluidos 1.047 niños.
Sólo hasta agosto de
este año, Israel ya ha demolido o forzado la demolición de un total
de 923 estructuras de propiedad
palestina en Cisjordania, lo que ha provocado el
desplazamiento de 1.906 personas.
A modo de comparación,
en todo 2022, Israel demolió o forzó la demolición de 954
edificios o estructuras palestinas provocando el desplazamiento de
1.032 personas.
En la última semana de
junio, el ejército israelí demolió o forzó la demolición de ocho
casas en diferentes zonas de Cisjordania, tres en la zona de Hebrón,
cinco en la zona de Jericó y una en Jerusalén Oriental ocupada.
Israel afirma que los
edificios se construyeron sin permiso, pero los palestinos acusan a
Israel de querer expulsarlos del territorio y reemplazarlos por
asentamientos.
En dos ocasiones, en
2024, Israel ha anunciado
la confiscación
de tierras de dimensiones récord en Cisjordania a fin de expandir y
construir asentamientos que, según la Corte Internacional de
Justicia, son claramente ilegales y deben anularse.
El 3 de septiembre de
2021, sobre las 8:00 p.m., ocho soldados penetraron en la casa de la
familia Da'na con el pretexto de buscar a unos niños que habían
arrojado piedras en una carretera cercana. Los soldados ordenaron que
los niños fueran sacados al patio para ser fotografiados. Los padres
agruparon a sus hijos, algunos de los cuales ya estaban dormidos.
Tres de los soldados irrumpieron en la casa y deambularon por las
habitaciones mientras otros permanecieron en el patio, donde los
niños comenzaron a agruparse. Paralelamente, unos soldados subieron
a la azotea del edificio y detuvieron a varios jóvenes, de entre 15
y 25 años, impidiendo a los familiares documentar la detención.
Tras fotografiar a los niños, los soldados abandonaron el edificio,
dejando atrás a los padres preocupados y algunos niños
aterrorizados.
Este vídeo ilustra cómo
se altera arbitrariamente la vida cotidiana de los palestinos que
viven bajo la ocupación y con qué facilidad los soldados violan sus
derechos. Al parecer, para los militares israelíes todos los
palestinos, incluidos los niños en edad escolar, son delincuentes
potenciales, y les está permitido despertarlos por la noche, invadir
sus hogares y someterlos a supervisión. Los militares están
elaborando una base se datos, exclusivamente en Cisjordania, mediante
la tecnología de reconocimiento facial.
Miércoles 11 de
agosto de 2021, alrededor de las 7:30 a.m. Personal de la
Administración Civil israelí con una escolta militar y de la
Policía de Fronteras, una topadora y una excavadora irrumpen en la
comunidad de Khirbet lls, en el sur de Hebrón, HiMasafer YattaDabe, en Khilet, demoliendo un centro utilizado por los agricultores de
la zona para regar sus cultivos. Desde allí, las fuerzas de
ocupación israelíes se dirigieron hacia el
sureste, hasta Khirbet al-Fakhit, donde demolieron un recinto para el
ganado y una choza agrícola. Luego regresaron a Khirbet Khilet
a-Dabe y demolieron una estructura de cemento con techo de hojalata
que albergaba a una familia de 11 personas, incluidos 5 menores.
Continuaron hasta la zona de Za'atut, al este de la aldea de
al-Buweib, donde destruyeron una cerca de cemento erigida por los
residentes alrededor de una granja en construcción, así como una
tienda de campaña utilizada por los trabajadores y dos cisternas.
El tiempo corre para unas
100 familias palestinas en la ciudad ocupada de Silwan, en Jerusalén
Este, que se han visto obligadas a enfrentar una decisión imposible:
demoler sus propias casas o esperar a que las fuerzas israelíes
lleven a cabo la demolición.
Es un destino contra el
que las familias del barrio al-Bustan de Silwan han estado luchando
incansablemente durante años, y el domingo todo llegará a un punto
crítico. A principios de este mes, Israel emitió una serie de
órdenes de demolición dando a las familias en al-Bustan 21 días
para evacuar y demoler sus hogares.
Según las órdenes de
demolición, si los residentes, que suman alrededor de 1.500
personas, no destruyen sus propias casas antes del domingo 27 de
junio, el municipio de Jerusalén llevará a cabo las demoliciones y
cobrará a los residentes las tarifas de demolición.
El gobierno israelí ha
acosado a las familias de al-Bustan con órdenes de demolición
durante más de una década, con el pretexto de que sus casas fueron
construidas sin un permiso del municipio de Jerusalén.
A su vez, el municipio ha
impulsado planes de organizaciones de colonos para convertir el área
de al-Bustan en un parque bíblico y conectarlo con el parque
arqueológico de la Ciudad de David.
"Las primeras órdenes
de demolición llegaron en 2004 al barrio de al-Bustan, dirigidas a
124 familias en el centro del barrio. Hasta el día de hoy, los residentes de al-Bustan se ha mantenido firmes y no han dejado un solo hogar. Y no tenemos la intención de irnos", nos dice Quteibah Odeh, de 27 años, trabajador social y vecino de al-Bustan.
Odeh, que nació y se
crió en al-Bustan y que es uno de los más de 1.500 residentes del
vecindario cuya casa está bajo amenaza de demolición, nos dice que ni
él ni ninguno de sus vecinos tienen la intención de demoler sus
propias casas. "Ellos [Israel] alegan que nuestras construcciones son "ilegales", o que carecen de permisos, o
que se trata de una simple "cuestión inmobiliaria". Pero en realidad es una batalla política
e ideológica".
"Si miras por la
ventana en Silwan, puedes ver la mezquita de al-Aqsa. Escuchamos el
sonido de nuestras oraciones desde la mezquita aquí en Silwan. Es un
lugar estratégico para la ocupación. Y esta es la
verdadera batalla: Israel está tratando de instalar a los colonos y
expulsar a los palestinos, para así cambiar la realidad sobre el
terreno", nos dice Odeh.
Cifra récord de
demoliciones
El ultimátum dado a las
familias en al-Bustan es una práctica común en Jerusalén Este.
Según la documentación de la ONU, al menos un tercio de todos los
hogares palestinos en Jerusalén Oriental carecen de un permiso de
construcción emitido por Israel, lo que pone a más de 100.000
palestinos en la ciudad en riesgo de desplazamiento.
Solo el 13 por ciento de
Jerusalén Este, la mayoría de la cual ya está construida, está
habilitada para la construcción palestina, mientras el 35 por ciento
de Jerusalén Este se ha asignado a asentamientos israelíes, que son
ilegales según el derecho internacional.
El restrictivo régimen
de planificación de Israel en los barrios palestinos de la ciudad,
junto con el hecho de que el municipio rechaza la gran mayoría de
las solicitudes palestinas de permisos de construcción, crea un
entorno coercitivo en la ciudad que pone a los palestinos en mayor
riesgo de desplazamiento, según agrupaciones de derechos humanos.
En 2020, en medio de la
pandemia de coronavirus, las fuerzas israelíes demolieron o
incautaron más de 175 estructuras palestinas en Jerusalén Oriental
por carecer de permisos de construcción.
De dichas estructuras,
alrededor del 47% fueron autodemoliciones, frente a un promedio del
21% del año anterior. Desde principios de 2021, casi el 50% de todas
las demoliciones en Jerusalén Oriental han sido realizadas por los
propios propietarios.
"La destrucción de
propiedades en un territorio ocupado está prohibida por la Cuarta
Convención de Ginebra, excepto cuando dicha destrucción sea
absolutamente necesaria por operaciones militares", según
informe
de la oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios
(OCHA).
"La destrucción o
confiscación de propiedad tiene como resultado la violación de una
serie de derechos humanos, incluido el derecho a un nivel de vida
adecuado", según el organismo de la ONU OCHA [Oficina para la
Coordinación de Asuntos Humanitarios].
"No nos dan permisos,
pero luego nos multan por no tenerlos y vienen a demoler tu casa,
tras lo cual te envían la factura por los gastos de la demolición. ¿Hay algo más opresivo que esto?", nos dice Odeh.
Desalojos en Batn
al-Hawa
Pero los palestinos que
viven en al-Bustan no son los únicos residentes de Silwan que luchan
contra los intentos de salvar sus hogares.
A poca distancia se
encuentra el barrio de Batn al-Hawa. Justo al sur de la Ciudad Vieja,
la Mezquita Al-Aqsa es visible desde casi cualquier azotea, balcón o
calle del vecindario.
Sin embargo, para muchos
de los residentes palestinos, las vistas de su ciudad histórica y la
ciudad de Jerusalén están obstruidas por banderas israelíes
esparcidas por Batn al-Hawa que ondean en los tejados y cubren las
fachadas de los edificios.
Según grupos de derechos
humanos como B'Tselem,
Batn al-Hawa es lugar de uno de los "planes de expulsión más
extensos" en Jerusalén Oriental en los últimos años, en el
que grupos de colonos israelíes intentan expulsar por la fuerza a
los residentes palestinos del barrio y reemplazarlos por colonos
judíos.
Hablamos con Zuheir al-Rajabi, de 50 años, uno de los cientos de
residentes de Batn al-Hawa amenazados de expulsión. Su familia, de cuatro miembros, recibió un
aviso de desalojo en 2015 junto con otras 86 familias del
vecindario, ordenándoles que abandonaran sus hogares.
"Somos una familia
de refugiados y ahora están tratando de desplazarnos de nuevo",
dice al-Rajabi, quien nació y se crió en Batn al-Hawa después de
que su familia fuera expulsada de su hogar por Israel de la Ciudad
Vieja de Jerusalén en 1966. "Cualquiera en esta
situación está condenado a la miseria. Ser desplazado más de una
vez es un sentimiento indescriptible. Fuimos desplazados por la
fuerza de nuestros hogares en el pasado, y ahora están tratando de
hacerlo nuevamente", añadió.
A través de una serie de
mecanismos legales aprobados por los tribunales israelíes, una
organización de colonos israelíes llamada Ateret Cohanim ha
solicitado órdenes de desalojo contra las familias de Batn al-Hawa,
incluida la familia de al-Rajabi, desde 2002. Las órdenes de
desalojo han sido presentadas bajo el pretexto de que la parcela de
Batn al-Hawa era propiedad de judíos hace más de un siglo.
Si bien la ley israelí
permite que la propiedad se transfiera a los judíos que reclaman la
propiedad con anterioridad al establecimiento del estado de Israel,
ese mismo derecho se les niega a los palestinos como los al-Rajabis
que fueron desposeídos de sus hogares originales.
Hasta la fecha, Ateret
Cohanim [organización corrupta]
ya ha tomado el control de seis edificios en Batn al-Hawa, que
comprenden 27 viviendas, y tiene procedimientos legales en curso para
desalojar al menos a 81 familias palestinas, que suman 436 personas.
Desde 2015, 14 familias del barrio ya han sido desalojadas por la
fuerza.
Mientras al-Rajabi camina
por el vecindario, pasa junto a las grandes banderas israelíes que
cuelgan de las casas de sus antiguos vecinos que fueron desalojados
por la fuerza y nos dice: "Esta es una ocupación y nada les
impedirá poner en práctica sus políticas. Harán de todo, nos
arrestarán, encarcelarán y echarán a patadas, como hicieron con
nuestros vecinos”.
La comunidad
internacional debe actuar
A medida que se acerca la
fecha límite para la destrucción forzosa de las casas en al-Bustan,
los palestinos multiplican su llamada a la solidaridad y para crear
conciencia sobre la situación en Silwan. #SaveSilwan
inundó las redes sociales durante el fin de semana, instando a la
comunidad internacional a intervenir para detener las demoliciones.
"Pedimos a la
comunidad internacional que actúe y adopte medidas. No estamos
hablando de la destrucción de una casa o del desahucio de una
familia, se trata de barrios enteros y numerosas familias amenazadas.
Y no solo en Silwan, sino en Sheikh Jarrah y es toda Palestina. La
comunidad internacional tiene la responsabilidad de intervenir, tiene
que detener estos crímenes de guerra, la destrucción y el
desplazamiento forzoso de la población palestina. No tenemos ningún
otro lugar adonde ir. Nos echaron en 1967 y quieren hacernos lo mismo
ahora", dijo al-Rajabi a Mondoweiss.
Si bien la comunidad
internacional fracasó al no evitar los desalojos y las demoliciones
en Silwan, personas como Quteiba Odeh se sienten más esperanzadas
que nunca, quizás esta vez las cosas podrían ser diferentes. "Durante las últimas semanas, hemos visto a personas en todo el
mundo reaccionar ante lo que está sucediendo en Palestina y tomar
conciencia de lo que significa la ocupación. Nuestra resistencia
será más fuerte cuanto más personas nos apoyen. Hoy siento que, cada vez más, contamos con ese apoyo. Los palestinos amamos la
vida, queremos una vida digna y un futuro. Amamos nuestra tierra y
vamos a quedarnos en nuestra tierra. No vamos a ir a ningún otro
lugar", nos dice Odeh y añade: "Nuestro dolor es
enorme, pero nuestra esperanza es mayor".
El ejército israelí destruye caminos y conducciones de agua
Las fuerzas israelíes de
ocupación entraron en la aldea palestina de Khirbet Ibziq
para demoler edificaciones, instalaciones sanitarias y confiscar
materiales destinado a la construcción de una clínica para enfermos
del coronavirus.
Escombros y restos de la clínica e instalaciones sanitarias demolidas por militares israelíes de ocupación en Khirbet Ibziq en el Valle del Jordan
Funcionarios de la
Administración Civil israelí llegaron a la aldea de Khirbet Ibziq
con una escolta militar, una excavadora y dos camiones equipados con
grúas el jueves por la mañana para demoler la clínica comunitaria
y las viviendas de emergencia, según el observatorio israelí de
derechos humanos B'tselem.
B’tselem informó que
los funcionarios israelíes incautaron postes y láminas designadas
para formar ocho carpas, dos para una clínica de campo, dos para una
mezquita y cuatro para viviendas de emergencia para personas
infectadas y evacuadas de sus hogares.
También se confiscó un
generador de energía, así como suministros de arena, cemento y
bloques de cemento para el piso de las carpas.
B'tselem dijo que los
aldeanos estaban construyendo una iniciativa comunitaria de primeros
auxilios para lidiar con la crisis de Covid-19 que ha paralizado
grandes zonas del sur de Cisjordania. Hay 106 casos confirmados hasta
ahora en los territorios palestinos ocupados de Cisjordania y Gaza,
con una muerte reportada el miércoles pasado.
La mayoría del valle del
Jordán está bajo el control militar israelí total, a pesar de
estar dentro de Cisjordania. Mientras tanto, al menos el 44 por
ciento de la tierra total en el Valle del Jordán ha sido expropiado
por las fuerzas israelíes con fines militares y ejercicios de
entrenamiento.
Las fuerzas de ocupación
israelíes arrestaron a 450 palestinos durante el mes de agosto,
incluidos 69 niños y 13 mujeres, dijo el lunes el Centro de Estudios
de Prisioneros Palestinos.
El Centro registró 10
detenciones en Gaza, incluido un pescador capturado mientras
trabajaba frente a la costa, dijo el portavoz Riyadh Ashqar. Agregó
que los israelíes arrestaron a ocho niños de Gaza cerca de la valla
fronteriza, a lo largo del este del enclave costero.
Otros arrestados por las
fuerzas de ocupación israelíes incluyeron a dos fotoperiodistas,
Hasan Dabbous y Abdel Muhsen Shalaldeh, después de irrumpir en sus
hogares e intimidar a sus hijos. Un hombre palestino discapacitado,
identificado como Jarrah Naser, también fue arrestado en la ciudad
sagrada ocupada de Jerusalén.
Ashqar nombró a cuatro
de los niños arrestados por Israel como Mohammed Najeeb, de 10 años;
Mahmoud Hajajreh, de 12; Ali Al-Taweel, de 13; y Yousef Abu Nab,
también de 13 años. Señaló que una de las mujeres arrestadas era
la ciudadana jordana Hiba Libdi, detenida en el cruce Al-Karameh.
Otra mujer palestina, Siham Battat, de 59 años, fue detenida por las
autoridades de ocupación israelíes durante una visita para ver a su
hijo Haitham Battat en la prisión de Hadarim de Israel.