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17 noviembre, 2021

ISRAEL: Asaltos y registros al más puro estilo nazi

 



El 3 de septiembre de 2021, sobre las 8:00 p.m., ocho soldados penetraron en la casa de la familia Da'na con el pretexto de buscar a unos niños que habían arrojado piedras en una carretera cercana. Los soldados ordenaron que los niños fueran sacados al patio para ser fotografiados. Los padres agruparon a sus hijos, algunos de los cuales ya estaban dormidos. Tres de los soldados irrumpieron en la casa y deambularon por las habitaciones mientras otros permanecieron en el patio, donde los niños comenzaron a agruparse. Paralelamente, unos soldados subieron a la azotea del edificio y detuvieron a varios jóvenes, de entre 15 y 25 años, impidiendo a los familiares documentar la detención. Tras fotografiar a los niños, los soldados abandonaron el edificio, dejando atrás a los padres preocupados y algunos niños aterrorizados.


Este vídeo ilustra cómo se altera arbitrariamente la vida cotidiana de los palestinos que viven bajo la ocupación y con qué facilidad los soldados violan sus derechos. Al parecer, para los militares israelíes todos los palestinos, incluidos los niños en edad escolar, son delincuentes potenciales, y les está permitido despertarlos por la noche, invadir sus hogares y someterlos a supervisión. Los militares están elaborando una base se datos, exclusivamente en Cisjordania, mediante la tecnología de reconocimiento facial.



21 junio, 2019

HONDURAS: Tres muertos por represión del ejército.

La cifra de muertos a causa de la represión en Honduras ascendió a tres, tras conocer el fallecimiento del joven, Eblin Noel Corea Maradiaga de 17 años en la localidad de Yarumela, departamento La Paz. De acuerdo a las primeras informaciones, Corea Maradiaga murió tras ser impactado por un arma de fuego cuando protestaba contra el presidente Juan Orlando Hernández. - teleSUR









24 enero, 2019

Los satélites están cambiando de sol. Intensificación de las contradicciones interimperialistas ————— Ángeles Maestro



La Haine28/12/2018

En el escenario internacional han irrumpido recientemente hechos aparentemente sorprendentes

Cuando en el pasado mes de noviembre se celebraba en París el centenario del armisticio de la primera guerra mundial, Trump, en un intento de enfrentar a Francia y Alemania y de recordar el papel hegemónico de EEUU en Europa dijo que “cuando los [norte]americanos desembarcaron en Normandía en 1944, los franceses estaban aprendiendo a hablar alemán”. Más que un intento tan poco seductor de conseguir que los países europeos incrementaran su aportación económica y militar a la OTAN, debe interpretarse como un exabrupto más en la escalada de enfrentamientos entre EEUU y la UE que, de momento, han culminado con la decisión de esta última de crear un ejército europeo independiente.

¿Son sólo salidas de tono de Trump o hay, desde hace tiempo, cambios importantes en las relaciones interimperialistas?

Red Roja desde hace tiempo viene centrando sus análisis de la fase actual del capitalismo precisamente en las contradicciones interimperialistas entre la Unión Europea – y sobre todo de la potencia hegemónica, Alemania – y EEUU. Ese interés responde a la necesidad de conocer lo mejor posible los enfrentamientos que se dan entre las cúpulas de poder, agudizadas en épocas como las actuales de crisis general del capitalismo. En la lucha por la conquista del poder político, el hecho decisivo que define la correlación de fuerzas es la debilidad del enemigo.

El objetivo estratégico que ha presidido todos los planes del imperialismo desde la victoria de la Revolución de Octubre al hundimiento de la URSS en 1991 ha sido la derrota del comunismo. La finalidad común de destruir el primer estado proletario hizo posible la lucha conjunta contra él de todas las potencias capitalistas enfrentadas entre sí en las dos guerras mundiales. Frente a este objetivo superior las contradicciones inter-imperialistas apararecían soterradas y la hegemonía de Washington, asegurada.

Tras la II Guerra Mundial el interés de Washington como gran potencia vencedora y heredera del imperialismo británico se centraba en controlar Europa. Sus instrumentos para construir una Europa occidental acoplada a los intereses de EEUU y totalmente dependiente de los mismos en el plano militar fueron el Plan Marshall y la OTAN.

La meta histórica de la Casa Blanca, que ahora se resquebraja, era controlar el continente euroasiático, el “pivote del mundo”. Para ello había que impedir el surgimiento de una potencia europea con voluntad propia, con el suficiente poder económico y militar para ser capaz de oponerse a EEUU y que pudiera establecer relaciones con la URSS (o con Rusia actualmente) de forma soberana y en contra de sus intereses. El procedimiento fue diseñar de forma reiterada enfrentamientos entre los países del Corazón Continental, de forma que ninguno pudiera llegar a ser lo suficientemente fuerte como para llegar a ser un obstáculo para la hegemonía anglosajona .

La confrontación entre las dos grandes potencias socialistas, la URSS y China, la posterior desaparición de la primera y la instalación de la segunda en parámetros capitalistas, el establecimiento de Bases de la OTAN en la mayor parte de los países europeos (las principales en Alemania y en Kosovo, tras la liquidación de la República Federal de Yugoslavia) o la integración en la Alianza Atlántica de buena parte de los países del extinto Pacto de Varsovia, parecía asegurar un futuro luminoso a los planes estadounidenses.

'Eppur si muove'

La derrota del movimiento comunista y la enorme crisis general que afecta al capitalismo desde comienzos de la década de los 70 del siglo pasado, y cuya penúltima sacudida se inició en 2007, está teniendo consecuencias económicas, políticas y sociales que suponen cambios cualitativos en ése orden mundial establecido a partir de 1945.

La lectura de esta crisis que realizaron las organizaciones políticas y sindicales de la socialdemocracia (PSOE- IU_PCE, CC.OO. UGT, y ahora Unidos Podemos), siempre dispuestas a prestar ayuda al capital, fue oponer el capitalismo europeo “social y humano” al norteamericano, “salvaje y brutal”. Este discurso de “vuelta al estado del bienestar”, ha prestado enormes favores a la burguesía de aquí y de fuera . Ahora esos planteamientos de lavado de cara del capitalismo hacen aguas por todas partes y su superestructura política se resquebraja a medida que el descrédito del sistema y la correspondiente radicalización de posiciones ocupan con fuerza creciente el escenario institucional.

Lucha por los mercados y las materias primas. Sanciones y desdolarización

La poderosa irrupción de la industria china y su ocupación de los principales mercados en prácticamente todos los sectores ha conducido a la caída en picado de la economía productiva norteamericana. La respuesta de la Casa Blanca ha sido la imposición de importantes aranceles a las importaciones chinas y el establecimiento de nuevas sanciones a Rusia. Al asedio económico le ha sucedido el cerco militar: ampliación de las bases militares de EEUU en Asia y acoso de la OTAN a Rusia a lo largo de todas sus fronteras europeas.

Mientras se gestaba la derrota en Siria de EEUU y la UE (sobre todo Francia y Gran Bretaña) a manos del Eje de la Resistencia (Hezbollah, Siria, resistencia palestina e Irán) apoyado por Rusia, una nueva confrontación económica inter-imperialista se abría paso.

El acuerdo nuclear con Irán y el levantamiento de las sanciones en 2015 fue concienzudamente preparado por Alemania. Inmediatamente después de ser firmado, Berlín desplegó sus relaciones comerciales con Teherán, abriendo paso a otros países de la UE. La Casa Blanca quedaba relegada en la competición por convertir el territorio del enemigo “chiíta” en campo de negocios.

Washington, empujado por sus socios en la región (Israel y Arabia Saudí) y ya en franca retirada de Siria e Iraq, el pasado mes de noviembre impuso nuevas sanciones a Irán y a cualquier empresa o país que negocie con él. Un mal disimulado intento de impedir el aprovechamiento comercial por parte de los competidores de la UE del nuevo y potente mercado iraní.

El resultado de todo este complejo proceso no puede ser más nefasto para EEUU. Desde Turquía al Estado español – por poner los ejemplos más claros de históricos estados intervenidos por EEUU – las declaraciones han sido rotundas e insólitas. “No aceptamos imposiciones del imperialismo de EEUU”, declaró Erdogan, “Eso de estás conmigo o estás contra mí pertenece a otra época y España no va a permitir esa clase de planteamientos”, aseveró el lacayo Borrel repentinamente crecido.

Si los satélites se manifiestan así, no es por repentinos ataque de soberanía e independencia, sino porque están cambiando de sol.

Merkel en nombre de la UE se dirigió a Irán, contundente: “Mantened vuestros compromisos. Nosotros mantendremos los nuestros”.

La amenaza de las sanciones ha tenido como consecuencia que una creciente lista de países se declare insumiso y decida realizar sus transacciones en monedas diferentes del dólar. Las repercusiones para EEUU, que apenas empiezan a manifestarse, son graves y afectan a toda su estructura de dominación.

El imperialismo es una relación de poder que puede ser ejercida siempre que los países subordinados la acepten. Todo indica que el cóctel de sanciones más desdolarización progresiva, amenaza con ser para el imperio yanki “no un tiro en los pies, sino más arriba” .


El germen del nuevo ejército europeo

Esta escalada de tensión entre los EEUU y la UE tiende a crecer porque está basada en intereses económicos enfrentados que, a su vez, favorecen el acercamiento de esta última a Rusia. Los últimos episodios ahondan la confrontación: el apoyo de EEUU al Brexit, para debilitar la UE, o su intento – condenado al fracaso – de impedir que se materialice a través del Nord Stream la compra de gas ruso por parte de la UE.

Parece estar finalizando el largo periodo en el que las contradicciones euro-norteamericanas se conciliaban bajo el paraguas de la OTAN.

El estallido de la URSS anuló la necesidad de “protección ante la amenaza comunista” y la crisis general del capitalismo se manifiesta como una feroz lucha por los mercados y las materias primas en el intento de controlar la caída del incremento de la tasa de ganancia.

Y efectivamente la confrontación económica inter-imperialista tendrá sus consecuencias militares. Merkel proclamó en mayo que “La época en la que podíamos confiar en que EEUU nos proteja, se acabó. Europa debe tomar sus destino en sus propias manos”

El proyecto PESCO (Cooperación Estructurada Permanente en Seguridad y Defensa), dotado con un presupuesto inicial de 12.000 millones de euros, inicia la creación de un ejército estrictamente europeo y una base de producción de armamento e innovación tecnológica a partir exclusivamente de empresas europeas y explícitamente independiente de EEUU.

Lucha de clases y relaciones interimperialistas

La decadencia económica relativa de EEUU que puede tener consecuencias también para el mantenimiento de su descomunal estructura militar con cerca de 1.000 bases militares en el planeta, no supone que su capacidad agresiva disminuya. La relativa independencia de la UE con respecto a EEUU y a la OTAN, ni se ha consumado, ni en el caso de culminarse, supone que imperialismo europeo sea “bueno” o humano”.

Les guían exactamente los mismos objetivos en la lucha a muerte por competir en mejores condiciones en la selva del capitalismo, erigida sobre la explotación - sin más límites que la lucha de clases – de la clase obrera y de la naturaleza.

Por ahí no hay esperanza alguna. El dilema sigue siendo: socialismo o barbarie. La conquista por parte de la clase obrera del poder político, única posibilidad de destruir el monstruo capitalista que aniquila la humanidad exige conocer sus debilidades y, sobre todo, sus divisiones y enfrentamientos.


Notas

1. Estos aspectos han sido analizados en Maestro, A. (2016) “Las contradicciones entre el imperialismo estadounidense y el europeo. Controlar el “pivote mundial”. http://www.redroja.net/index.php/noticias-red-roja/opinion/3968-las-contradicciones-entre-el-imperialismo-estadounidense-y-el-europeo-controlar-el-pivote-del-mundo

2. El documento de Red Roja tiulado “El mito de la vuelta al estado del Bienestar. Otro capitalismo es imposible” escrito en los comienzos de las sacudidas de la crisis (2012) , se dirigía a deshacer el enésimo intento de colocar la “reforma”de la UE y la vuelta al “Estado del Bienestar” como objetivo de las movilizaciones populares contra la descarga brutal sobre las clases populares de las consecuencias de la crisis. Tras el 15M, estos planteamientos se pretendieron imponer desde una llamada Cumbre Social que encuadraba a CC.OO., UGT, PSOE e IU y sus satélites. Esta vez el objetivo no se consiguió. Las Marchas de la Dignidad surgieron un año después situando en el centro de su programa el No Pago de la Deuda y el cuestionamiento del Euro y la UE, entre otras cosas. http://www.redroja.net/index.php/comunicados/831-el-mito-de-la-vuelta-al-estado-del-bienestar-otro-capitalismo-es-imposible

3. La lista de países y empresas que realizan su comercio en monedas distintas del dólar es creciente. Destaca la compra de armas a Rusia por parte de países como India, Paquistán, Qatar o Turquía, aliados incondicionales de EEUU durante décadas.

4. El pasado 12 de diciembre, la Cámara de Representantes de EEUU aprobó una resolución contra la entrada en funcionamiento del Nord Stream2, mediante la cual amenza con nuevas sanciones a Rusia y conmina a la UE a hacer lo mismo. El Nord Stream 2 es un gaseoducto de 1.200 km, que une Rusia y Alemania a través del mar Báltico; es decir, sin pasar por Ucrania. Además de la rusa Gazprom participan en él los grupos energéticos alemanes Uniper y Wintershall, la austriaca OMV, la francesa Engie y el gigante anglo-holandés Shell.

Ángeles Maestro sobre el ejército europeo



11 agosto, 2015

LA ORDEN


Elias Canetti (de su libro Masa y poder)

«Una orden es una orden»: puede que el carácter definitivo e indiscutible propio de la orden sea la causa de que se haya reflexionado tan poco sobre ella. La aceptamos como algo que siempre ha existido tal cual es, nos parece tan natural como indispensable. Desde pequeños estamos acostumbrados a escuchar órdenes, ellas configuran buena parte de lo que llamamos educación; toda la vida adulta está impregnada de ellas, ya se trate de las esferas de trabajo, de la lucha o de la fe.

La orden es más antigua que el lenguaje, si no, los perros no podrían entenderla. El adiestramiento de animales se basa precisamente en el hecho de que estos, sin conocer lenguaje alguno, aprenden a comprender lo que deseamos de ellos. En órdenes breves y muy claras, que en principio en nada se diferencian de las que se imparten a las personas, el adiestrador va manifestándoles su voluntad. Los animales las obedecen, del mismo modo que acatan las prohibiciones. Resulta pues perfectamente legítimo buscar para la orden raíces muy antiguas; por lo menos está claro que, de alguna forma, existe también fuera del ámbito de la sociedad humana.

El tipo de efecto más antiguo de la orden es la fuga. Le está dictada al animal por una criatura más fuerte, ajena a él. La fuga solo es en apariencia espontánea; el peligro siempre tiene una forma; y ningún animal huirá sin antes haberlo presentido. La orden de huir es tan fuerte y directa como la mirada.


La esencia misma de la fuga presupone desde un principio la diversidad de las dos criaturas que de este modo entran en contacto. Una de ellas se limita a manifestar que quiere devorar a la otra; de ahí la mortal seriedad de la fuga. La «orden» obliga al animal más débil a ponerse en movimiento, al margen de que luego sea perseguido o no. Lo único importante es la intensidad de la amenaza: de la mirada, de la voz, de la forma que impone el terror.

Haremos bien en recordarlo cuando hablemos de la orden entre los hombres. El carácter terrible y despiadado de la sentencia de muerte se trasluce detrás de toda orden.

Lo primero que llama la atención en la orden es que provoca una acción. Un dedo extendido que señala una dirección puede tener el efecto de una orden: todos los ojos que perciben el dedo se vuelven en la misma dirección.

Es propio de la orden no admitir desacuerdo alguno. No es lícito discutirla, explicarla ni ponerla en duda. Es clara y concisa, pues debe ser entendida de inmediato. Un retraso en la recepción perjudica su fuerza.

La acción que se ejecuta bajo una orden es distinta de todas las demás acciones. Es percibida como algo extraño; su recuerdo nos roza como algo ajeno […] Puede que la rapidez de la ejecución que exige una orden contribuya a que la recordemos como algo extraño; pero esto solo no se basta para explicarlo. Lo que cuenta es que la orden provenga de fuera. A nosotros solos no se nos habría ocurrido. Forma parte de aquellos momentos de la vida que nos son impuestos; nadie los desarrolla dentro de sí mismo. Incluso cuando de pronto surgen personas aisladas con una enorme cantidad de órdenes e intentan con ellas fundamentar una nueva fe o renovar una antigua, tales personas mantienen siempre estrictamente la apariencia de una carga extraña e impuesta. Nunca hablarán en su propio nombre. Lo que exigen a los demás les ha sido encomendado; creen haber sido enviados.



Toda orden consta de un impulso y un aguijón. El impulso obliga al receptor a ejecutarla de conformidad con su contenido; el aguijón permanece en aquel que ejecuta la orden.

El aguijón penetra profundamente en la persona que ha ejecutado la orden y allí permanece, inalterable. El contenido de la orden queda conservado en el aguijón.

Es importante saber que ninguna orden se pierde jamás, nunca se acaba realmente con su ejecución, es almacenada para siempre.

Entre quienes reciben ordenes, los más afectados son los niños. Parece un milagro que no se derrumben bajo la carga de cuanto les ordenan y sobrevivan al hostigamiento de sus educadores. Que todo eso lo transmitan más tarde a sus propios hijos, y que lo hagan con no inferior crueldad, resulta tan natural como masticar y hablar. Pero lo que siempre nos sorprenderá es que las órdenes permanezcan intactas desde la más temprana infancia: en cuanto aparezcan las víctimas de la próxima generación, vuelven a estar ahí. Ningún niño pierde ni perdona ninguna de las órdenes con las que fue maltratado.



Sólo la orden ejecutada deja su aguijón clavado en aquel que la cumplió. Quien elude las órdenes tampoco tiene que almacenarlas. «Libre» es solamente el hombre que ha aprendido a eludir las órdenes, y no aquel que sólo después se libera de ellas. Y quien más tiempo necesita para esa liberación, o quien no es capaz de conseguirlo es, sin duda, el menos libre.

Ningún hombre sin prejuicios sentirá como carencia de libertad el hecho de seguir sus propios impulsos. Incluso cuando estos son más intensos y satisfacerlos supone las complicaciones más peligrosas, cada cual tiene la sensación de actuar por sí mismo. Pero todos se remueven en su fuero interno contra la orden que les ha sido enviada desde fuera y tiene que ejecutar, todos hablan entonces de presión y se reservan el derecho a la subversión y a la rebelión.

La orden de fuga, que contiene una amenaza de muerte, supone una gran diferencia de poder entre los implicados. El que pone en fuga al otro podría matarlo. En la naturaleza, esta situación fundamental se debe a que muchísimas especies zoológicas se alimentan de animales. Ellas mismas viven de otras especies. Así, la mayoría de los animales se sienten amenazados por otros de otra especie y reciben de ellos, extraños y enemigos, la orden de huir.

Pero lo que en la vida cotidiana nosotros llamamos orden se desarrolla entre seres humanos: un amo ordena a su esclavo, una madre ordena a su hijo. La orden, tal como la conocemos ha evolucionado alejándose muchísimo de su origen biológico, la orden de fuga. Se ha domesticado. La utilizamos en las relaciones sociales en general, pero también para la convivencia más íntima; el Estado no desempeña un papel menor que la familia. Su aspecto es totalmente distinto del que hemos descrito como orden de fuga. El amo llama a su esclavo; este acude, aunque sabe que va a recibir una orden. La madre llama a su hijo y este no siempre se escabulle. Aunque lo abrume con órdenes de toda clase, en términos generales, el niño, que sigue confiando en ella, acude a su llamada y permanece cerca. Lo mismo vale para el perro: permanece junto a su amo, a cuyo silbido responde de inmediato.

¿Cómo se llegó a esta domesticación de la orden? ¿Qué hizo inicua la amenaza de muerte? Esta evolución se explica por una especie de soborno que se practica en cada caso. Él da de comer a su perro o esclavo, la madre alimenta a su hijo. La criatura que vive en estado de sometimiento está acostumbrada a recibir su alimento de una sola mano. El esclavo o el perro reciben alimento exclusivamente de su amo, ningún otro está obligado a ello, en realidad nadie más tiene derecho a alimentarlos. La relación de propiedad consiste en parte en que todo alimento les llega sólo de la mano de su amo. A su vez, el niño es totalmente incapaz de alimentarse por sí sólo. Desde el primer momento se aferra al pecho de su madre.

Se ha creado un estrecho vínculo entre la orden y el alimento que se dispensa. Este vínculo aparece de forma muy clara en la práctica del adiestramiento de animales. Cuando el animal ha hecho lo que debe hacer, recibe su golosina de la mano de su adiestrador. La domesticación de la orden la convierte en una promesa de alimento.

Esta desnaturalización de la orden de fuga biológica educa a hombres y animales para una especie de cautividad voluntaria, en la existen toda clase de grados y matices. Sin embargo, no modifica  por entero la naturaleza de la orden. La amenaza se mantiene siempre inherente, solo que atenuada. En caso de desobediencia existen sanciones explícitas que pueden ser muy severas; la más severa es la primigenia: la muerte.

El soldado en activo actúa sólo bajo orden. Puede que le apetezca esto o aquello; pero como es soldado sus deseos no cuentan, debe renunciar a ellos. Para él no hay encrucijadas que valgan, pues aunque se le presentase alguna, no es él quien decide cuál de los caminos ha de seguir. Su vida activa se halla limitada por todos lados. Hace lo que todos los demás soldados hacen con él; y hace lo que le ordenan. La privación de cuantas acciones otros hombres creen realizar libremente, lo vuelve a él ávido de las que debe ejecutar.

Un centinela que permanece horas inmóvil en su puesto constituye el mejor ejemplo de la condición psíquica del soldado. No le está permitido alejarse, dormirse ni moverse, a excepción de determinados movimientos que le son prescritos con total precisión. Su servicio propiamente dicho es la resistencia a cualquier tentación de abandonar su puesto, sea cual sea la forma como esta se le presente. Este negativismo del soldado, como muy bien se lo puede llamar, es su columna vertebral. Reprimirá todas las motivaciones habituales que nos llevan a actuar, como el deseo, el temor, la inquietud, y que tan esenciales son para la vida humana. Su mejor forma de combatirlas es evitar confesárselas.

Todo acto que ejecute realmente deberá estar sancionado por una orden. Como para cualquier persona resulta muy difícil no hacer nada, se acumula en el soldado una gran expectativa acerca de aquello que le está permitido hacer. El deseo de actuar va acumulándose y aumenta sin tasa. Pero como toda acción va precedida de una orden, la expectativa se vuelve hacia esta: el buen soldado está siempre en un estado de consciente espera de órdenes, que es acrecentada en todos los sentidos por su formación y se pone claramente de manifiesto en las posturas y fórmulas militares. El momento crucial en la vida del soldado es aquel en que adopta la posición de ¡firmes! ante un superior. En estado de máxima tensión y receptividad se cuadra ante él, y la fórmula que pronuncia –«¡A la orden!»– expresa con gran precisión qué es lo importante.



Durante su instrucción, al soldado se le prohíben más cosas que al resto de las personas. Cualquier transgresión, por mínima que sea, es severamente castigada. La esfera de lo no permitido, con la que todos nos familiarizamos desde niños, adquiere proporciones gigantescas para el soldado, que ve cómo en torno a él van alzándose muros cada vez más altos, que se iluminan a medida que surgen. Es un prisionero que se ha adaptado a las paredes de su celda; un prisionero que está contento de serlo. Mientras otros prisioneros piensan en una sola cosa: cómo podrían horadar o escalar esos muros, él los ha aceptado como una nueva naturaleza, como un entorno natural al que uno se adapta y en el cual acaba transformándose.

Es parte de la formación del soldado aprender a recibir órdenes de dos maneras: solo o junto con los otros. La instrucción lo ha acostumbrado a movimientos que ejecuta juntamente con los demás y que todos han de efectuar exactamente del mismo modo. Interviene aquí una especie de precisión que se aprende mejor imitando a los otros que solo. Así llega a ser como ellos; se establece una igualdad que en algún momento puede ser utilizada para transformar una división militar en una masa. En general, sin embargo, se desea lo contrario: igualar a los soldados entre sí lo más posible sin que de ello surja una masa.

Cuando están juntos como unidad, los soldados reaccionan a todas las órdenes impartidas en conjunto. Pero ha de subsistir la posibilidad de separarlos, de hacer salir de las filas a uno, dos, tres hombres, la mitad, todos los que el superior desee. El hecho de que todos marchen juntos es accesorio; la división es utilizable en la medida en que pueda escindirse. La orden debe poder llegar a un número de hombres cualquiera: uno, veinte o la división entera. Su efectividad no ha de depender de a cuántos soldados se dirige. Es la misma orden, tanto si es impartida a uno solo como si son todos los que la reciben. Esta naturaleza invariable de la orden es de la máxima importancia; la sustrae a todas las influencias de la masa.


Quien ha de impartir órdenes en un ejército debe poder mantenerse libre –tanto fuera como dentro de sí mismo– de cualquier masa. Lo aprendió cuando le enseñaron a esperar órdenes.