El 3 de septiembre de
2021, sobre las 8:00 p.m., ocho soldados penetraron en la casa de la
familia Da'na con el pretexto de buscar a unos niños que habían
arrojado piedras en una carretera cercana. Los soldados ordenaron que
los niños fueran sacados al patio para ser fotografiados. Los padres
agruparon a sus hijos, algunos de los cuales ya estaban dormidos.
Tres de los soldados irrumpieron en la casa y deambularon por las
habitaciones mientras otros permanecieron en el patio, donde los
niños comenzaron a agruparse. Paralelamente, unos soldados subieron
a la azotea del edificio y detuvieron a varios jóvenes, de entre 15
y 25 años, impidiendo a los familiares documentar la detención.
Tras fotografiar a los niños, los soldados abandonaron el edificio,
dejando atrás a los padres preocupados y algunos niños
aterrorizados.
Este vídeo ilustra cómo
se altera arbitrariamente la vida cotidiana de los palestinos que
viven bajo la ocupación y con qué facilidad los soldados violan sus
derechos. Al parecer, para los militares israelíes todos los
palestinos, incluidos los niños en edad escolar, son delincuentes
potenciales, y les está permitido despertarlos por la noche, invadir
sus hogares y someterlos a supervisión. Los militares están
elaborando una base se datos, exclusivamente en Cisjordania, mediante
la tecnología de reconocimiento facial.
La cifra de muertos a causa de la represión en Honduras ascendió a tres, tras conocer el fallecimiento del joven, Eblin Noel Corea Maradiaga de 17 años en la localidad de Yarumela, departamento La Paz. De acuerdo a las primeras informaciones, Corea Maradiaga murió tras ser impactado por un arma de fuego cuando protestaba contra el presidente Juan Orlando Hernández. - teleSUR
En el escenario
internacional han irrumpido recientemente hechos aparentemente
sorprendentes
Cuando en el pasado mes
de noviembre se celebraba en París el centenario del armisticio de
la primera guerra mundial, Trump, en un intento de enfrentar a
Francia y Alemania y de recordar el papel hegemónico de EEUU en
Europa dijo que “cuando los [norte]americanos desembarcaron en
Normandía en 1944, los franceses estaban aprendiendo a hablar
alemán”. Más que un intento tan poco seductor de conseguir que
los países europeos incrementaran su aportación económica y
militar a la OTAN, debe interpretarse como un exabrupto más en la
escalada de enfrentamientos entre EEUU y la UE que, de momento, han
culminado con la decisión de esta última de crear un ejército
europeo independiente.
¿Son sólo salidas de
tono de Trump o hay, desde hace tiempo, cambios importantes en las
relaciones interimperialistas?
Red Roja desde hace
tiempo viene centrando sus análisis de la fase actual del
capitalismo precisamente en las contradicciones interimperialistas
entre la Unión Europea – y sobre todo de la potencia hegemónica,
Alemania – y EEUU. Ese interés responde a la necesidad de conocer
lo mejor posible los enfrentamientos que se dan entre las cúpulas de
poder, agudizadas en épocas como las actuales de crisis general del
capitalismo. En la lucha por la conquista del poder político, el
hecho decisivo que define la correlación de fuerzas es la debilidad
del enemigo.
El objetivo estratégico
que ha presidido todos los planes del imperialismo desde la victoria
de la Revolución de Octubre al hundimiento de la URSS en 1991 ha
sido la derrota del comunismo. La finalidad común de destruir el
primer estado proletario hizo posible la lucha conjunta contra él de
todas las potencias capitalistas enfrentadas entre sí en las dos
guerras mundiales. Frente a este objetivo superior las
contradicciones inter-imperialistas apararecían soterradas y la
hegemonía de Washington, asegurada.
Tras la II Guerra Mundial
el interés de Washington como gran potencia vencedora y heredera del
imperialismo británico se centraba en controlar Europa. Sus
instrumentos para construir una Europa occidental acoplada a los
intereses de EEUU y totalmente dependiente de los mismos en el plano
militar fueron el Plan Marshall y la OTAN.
La meta histórica de la
Casa Blanca, que ahora se resquebraja, era controlar el continente
euroasiático, el “pivote del mundo”. Para ello había que
impedir el surgimiento de una potencia europea con voluntad propia,
con el suficiente poder económico y militar para ser capaz de
oponerse a EEUU y que pudiera establecer relaciones con la URSS (o
con Rusia actualmente) de forma soberana y en contra de sus
intereses. El procedimiento fue diseñar de forma reiterada
enfrentamientos entre los países del Corazón Continental, de forma
que ninguno pudiera llegar a ser lo suficientemente fuerte como para
llegar a ser un obstáculo para la hegemonía anglosajona .
La confrontación entre
las dos grandes potencias socialistas, la URSS y China, la posterior
desaparición de la primera y la instalación de la segunda en
parámetros capitalistas, el establecimiento de Bases de la OTAN en
la mayor parte de los países europeos (las principales en Alemania y
en Kosovo, tras la liquidación de la República Federal de
Yugoslavia) o la integración en la Alianza Atlántica de buena parte
de los países del extinto Pacto de Varsovia, parecía asegurar un
futuro luminoso a los planes estadounidenses.
'Eppur si muove'
La derrota del movimiento
comunista y la enorme crisis general que afecta al capitalismo desde
comienzos de la década de los 70 del siglo pasado, y cuya penúltima
sacudida se inició en 2007, está teniendo consecuencias económicas,
políticas y sociales que suponen cambios cualitativos en ése orden
mundial establecido a partir de 1945.
La lectura de esta crisis
que realizaron las organizaciones políticas y sindicales de la
socialdemocracia (PSOE- IU_PCE, CC.OO. UGT, y ahora Unidos Podemos),
siempre dispuestas a prestar ayuda al capital, fue oponer el
capitalismo europeo “social y humano” al norteamericano, “salvaje
y brutal”. Este discurso de “vuelta al estado del bienestar”,
ha prestado enormes favores a la burguesía de aquí y de fuera .
Ahora esos planteamientos de lavado de cara del capitalismo hacen
aguas por todas partes y su superestructura política se resquebraja
a medida que el descrédito del sistema y la correspondiente
radicalización de posiciones ocupan con fuerza creciente el
escenario institucional.
Lucha por los mercados
y las materias primas. Sanciones y desdolarización
La poderosa irrupción de
la industria china y su ocupación de los principales mercados en
prácticamente todos los sectores ha conducido a la caída en picado
de la economía productiva norteamericana. La respuesta de la Casa
Blanca ha sido la imposición de importantes aranceles a las
importaciones chinas y el establecimiento de nuevas sanciones a
Rusia. Al asedio económico le ha sucedido el cerco militar:
ampliación de las bases militares de EEUU en Asia y acoso de la OTAN
a Rusia a lo largo de todas sus fronteras europeas.
Mientras se gestaba la
derrota en Siria de EEUU y la UE (sobre todo Francia y Gran Bretaña)
a manos del Eje de la Resistencia (Hezbollah, Siria, resistencia
palestina e Irán) apoyado por Rusia, una nueva confrontación
económica inter-imperialista se abría paso.
El acuerdo nuclear con
Irán y el levantamiento de las sanciones en 2015 fue
concienzudamente preparado por Alemania. Inmediatamente después de
ser firmado, Berlín desplegó sus relaciones comerciales con
Teherán, abriendo paso a otros países de la UE. La Casa Blanca
quedaba relegada en la competición por convertir el territorio del
enemigo “chiíta” en campo de negocios.
Washington, empujado por
sus socios en la región (Israel y Arabia Saudí) y ya en franca
retirada de Siria e Iraq, el pasado mes de noviembre impuso nuevas
sanciones a Irán y a cualquier empresa o país que negocie con él.
Un mal disimulado intento de impedir el aprovechamiento comercial por
parte de los competidores de la UE del nuevo y potente mercado iraní.
El resultado de todo este
complejo proceso no puede ser más nefasto para EEUU. Desde Turquía
al Estado español – por poner los ejemplos más claros de
históricos estados intervenidos por EEUU – las declaraciones han
sido rotundas e insólitas. “No aceptamos imposiciones del
imperialismo de EEUU”, declaró Erdogan, “Eso de estás conmigo o
estás contra mí pertenece a otra época y España no va a permitir
esa clase de planteamientos”, aseveró el lacayo Borrel
repentinamente crecido.
Si los satélites se
manifiestan así, no es por repentinos ataque de soberanía e
independencia, sino porque están cambiando de sol.
Merkel en nombre de la UE
se dirigió a Irán, contundente: “Mantened vuestros compromisos.
Nosotros mantendremos los nuestros”.
La amenaza de las
sanciones ha tenido como consecuencia que una creciente lista de
países se declare insumiso y decida realizar sus transacciones en
monedas diferentes del dólar. Las repercusiones para EEUU, que
apenas empiezan a manifestarse, son graves y afectan a toda su
estructura de dominación.
El imperialismo es una
relación de poder que puede ser ejercida siempre que los países
subordinados la acepten. Todo indica que el cóctel de sanciones más
desdolarización progresiva, amenaza con ser para el imperio yanki
“no un tiro en los pies, sino más arriba” .
El germen del nuevo
ejército europeo
Esta escalada de tensión
entre los EEUU y la UE tiende a crecer porque está basada en
intereses económicos enfrentados que, a su vez, favorecen el
acercamiento de esta última a Rusia. Los últimos episodios ahondan
la confrontación: el apoyo de EEUU al Brexit, para debilitar la UE,
o su intento – condenado al fracaso – de impedir que se
materialice a través del Nord Stream la compra de gas ruso por parte
de la UE.
Parece estar finalizando
el largo periodo en el que las contradicciones euro-norteamericanas
se conciliaban bajo el paraguas de la OTAN.
El estallido de la URSS
anuló la necesidad de “protección ante la amenaza comunista” y
la crisis general del capitalismo se manifiesta como una feroz lucha
por los mercados y las materias primas en el intento de controlar la
caída del incremento de la tasa de ganancia.
Y efectivamente la
confrontación económica inter-imperialista tendrá sus
consecuencias militares. Merkel proclamó en mayo que “La época en
la que podíamos confiar en que EEUU nos proteja, se acabó. Europa
debe tomar sus destino en sus propias manos”
El proyecto PESCO
(Cooperación Estructurada Permanente en Seguridad y Defensa), dotado
con un presupuesto inicial de 12.000 millones de euros, inicia la
creación de un ejército estrictamente europeo y una base de
producción de armamento e innovación tecnológica a partir
exclusivamente de empresas europeas y explícitamente independiente
de EEUU.
Lucha de clases y
relaciones interimperialistas
La decadencia económica
relativa de EEUU que puede tener consecuencias también para el
mantenimiento de su descomunal estructura militar con cerca de 1.000
bases militares en el planeta, no supone que su capacidad agresiva
disminuya. La relativa independencia de la UE con respecto a EEUU y a
la OTAN, ni se ha consumado, ni en el caso de culminarse, supone que
imperialismo europeo sea “bueno” o “humano”.
Les guían exactamente
los mismos objetivos en la lucha a muerte por competir en mejores
condiciones en la selva del capitalismo, erigida sobre la explotación
- sin más límites que la lucha de clases – de la clase obrera y
de la naturaleza.
Por ahí no hay esperanza
alguna. El dilema sigue siendo: socialismo o barbarie. La conquista
por parte de la clase obrera del poder político, única posibilidad
de destruir el monstruo capitalista que aniquila la humanidad exige
conocer sus debilidades y, sobre todo, sus divisiones y
enfrentamientos.
2. El documento de Red
Roja tiulado “El mito de la vuelta al estado del Bienestar. Otro
capitalismo es imposible” escrito en los comienzos de las sacudidas
de la crisis (2012) , se dirigía a deshacer el enésimo intento de
colocar la “reforma”de la UE y la vuelta al “Estado del
Bienestar” como objetivo de las movilizaciones populares contra la
descarga brutal sobre las clases populares de las consecuencias de la
crisis. Tras el 15M, estos planteamientos se pretendieron imponer
desde una llamada Cumbre Social que encuadraba a CC.OO., UGT, PSOE e
IU y sus satélites. Esta vez el objetivo no se consiguió. Las
Marchas de la Dignidad surgieron un año después situando en el
centro de su programa el No Pago de la Deuda y el cuestionamiento del
Euro y la UE, entre otras cosas.
http://www.redroja.net/index.php/comunicados/831-el-mito-de-la-vuelta-al-estado-del-bienestar-otro-capitalismo-es-imposible
3. La lista de países y
empresas que realizan su comercio en monedas distintas del dólar es
creciente. Destaca la compra de armas a Rusia por parte de países
como India, Paquistán, Qatar o Turquía, aliados incondicionales de
EEUU durante décadas.
4. El pasado 12 de
diciembre, la Cámara de Representantes de EEUU aprobó una
resolución contra la entrada en funcionamiento del Nord Stream2,
mediante la cual amenza con nuevas sanciones a Rusia y conmina a la
UE a hacer lo mismo. El Nord Stream 2 es un gaseoducto de 1.200 km,
que une Rusia y Alemania a través del mar Báltico; es decir, sin
pasar por Ucrania. Además de la rusa Gazprom participan en él los
grupos energéticos alemanes Uniper y Wintershall, la austriaca OMV,
la francesa Engie y el gigante anglo-holandés Shell.
«Una orden es una orden»: puede que el carácter definitivo e
indiscutible propio de la orden sea la causa de que se haya reflexionado tan
poco sobre ella. La aceptamos como algo que siempre ha existido tal cual es,
nos parece tan natural como indispensable. Desde pequeños estamos acostumbrados
a escuchar órdenes, ellas configuran buena parte de lo que llamamos educación;
toda la vida adulta está impregnada de ellas, ya se trate de las esferas de
trabajo, de la lucha o de la fe.
La orden es más antigua que el
lenguaje, si no, los perros no podrían entenderla. El adiestramiento de
animales se basa precisamente en el hecho de que estos, sin conocer lenguaje
alguno, aprenden a comprender lo que deseamos de ellos. En órdenes breves y muy
claras, que en principio en nada se diferencian de las que se imparten a las
personas, el adiestrador va manifestándoles su voluntad. Los animales las
obedecen, del mismo modo que acatan las prohibiciones. Resulta pues
perfectamente legítimo buscar para la orden raíces muy antiguas; por lo menos
está claro que, de alguna forma, existe también fuera del ámbito de la sociedad
humana.
El tipo de efecto más antiguo de
la orden es la fuga. Le está dictada
al animal por una criatura más fuerte, ajena
a él. La fuga solo es en apariencia espontánea; el peligro siempre tiene una
forma; y ningún animal huirá sin antes haberlo presentido. La orden de huir es
tan fuerte y directa como la mirada.
La esencia misma de la fuga
presupone desde un principio la diversidad de las dos criaturas que de este
modo entran en contacto. Una de ellas se limita a manifestar que quiere devorar
a la otra; de ahí la mortal seriedad de la fuga. La «orden» obliga al animal más débil a
ponerse en movimiento, al margen de que luego sea perseguido o no. Lo único
importante es la intensidad de la amenaza: de la mirada, de la voz, de la forma
que impone el terror.
Haremos bien en recordarlo cuando
hablemos de la orden entre los hombres. El carácter terrible y despiadado de la
sentencia de muerte se trasluce detrás de toda orden.
Lo primero que llama la atención
en la orden es que provoca una acción. Un dedo extendido que señala una
dirección puede tener el efecto de una orden: todos los ojos que perciben el
dedo se vuelven en la misma dirección.
Es propio de la orden no admitir
desacuerdo alguno. No es lícito discutirla, explicarla ni ponerla en duda. Es
clara y concisa, pues debe ser entendida de inmediato. Un retraso en la
recepción perjudica su fuerza.
La acción que se ejecuta bajo una
orden es distinta de todas las demás acciones. Es percibida como algo extraño;
su recuerdo nos roza como algo ajeno […] Puede que la rapidez de la ejecución
que exige una orden contribuya a que la recordemos como algo extraño; pero esto
solo no se basta para explicarlo. Lo que cuenta es que la orden provenga de fuera. A nosotros solos no se nos habría
ocurrido. Forma parte de aquellos momentos de la vida que nos son impuestos; nadie los desarrolla dentro
de sí mismo. Incluso cuando de pronto surgen personas aisladas con una enorme
cantidad de órdenes e intentan con ellas fundamentar una nueva fe o renovar una
antigua, tales personas mantienen siempre estrictamente la apariencia de una
carga extraña e impuesta. Nunca hablarán en su propio nombre. Lo que exigen a los
demás les ha sido encomendado; creen haber sido enviados.
Toda orden consta de un impulso y un aguijón. El impulso obliga al receptor a ejecutarla de conformidad
con su contenido; el aguijón permanece en aquel que ejecuta la orden.
El aguijón penetra profundamente
en la persona que ha ejecutado la orden y allí permanece, inalterable. El
contenido de la orden queda conservado en el aguijón.
Es importante saber que ninguna
orden se pierde jamás, nunca se acaba realmente con su ejecución, es almacenada
para siempre.
Entre quienes reciben ordenes,
los más afectados son los niños. Parece un milagro que no se derrumben bajo la
carga de cuanto les ordenan y sobrevivan al hostigamiento de sus educadores. Que
todo eso lo transmitan más tarde a sus propios hijos, y que lo hagan con no
inferior crueldad, resulta tan natural como masticar y hablar. Pero lo que
siempre nos sorprenderá es que las órdenes permanezcan intactas desde la más
temprana infancia: en cuanto aparezcan las víctimas de la próxima generación,
vuelven a estar ahí. Ningún niño pierde ni perdona ninguna de las órdenes con
las que fue maltratado.
Sólo la orden ejecutada deja su aguijón clavado en
aquel que la cumplió. Quien elude las órdenes tampoco tiene que almacenarlas.
«Libre» es solamente el hombre
que ha aprendido a eludir las órdenes, y no aquel que sólo después se libera de
ellas. Y quien más tiempo necesita para esa liberación, o quien no es capaz de
conseguirlo es, sin duda, el menos libre.
Ningún hombre sin prejuicios
sentirá como carencia de libertad el hecho de seguir sus propios impulsos.
Incluso cuando estos son más intensos y satisfacerlos supone las complicaciones
más peligrosas, cada cual tiene la sensación de actuar por sí mismo. Pero todos
se remueven en su fuero interno contra la orden que les ha sido enviada desde
fuera y tiene que ejecutar, todos hablan entonces de presión y se reservan el
derecho a la subversión y a la rebelión.
La orden de fuga, que contiene
una amenaza de muerte, supone una gran diferencia de poder entre los implicados.
El que pone en fuga al otro podría matarlo. En la naturaleza, esta situación
fundamental se debe a que muchísimas especies zoológicas se alimentan de
animales. Ellas mismas viven de otras especies. Así, la mayoría de los animales
se sienten amenazados por otros de otra especie y reciben de ellos, extraños y
enemigos, la orden de huir.
Pero lo que en la vida cotidiana nosotros
llamamos orden se desarrolla entre seres
humanos: un amo ordena a su esclavo, una madre ordena a su hijo. La orden,
tal como la conocemos ha evolucionado alejándose muchísimo de su origen
biológico, la orden de fuga. Se ha domesticado. La utilizamos en las relaciones
sociales en general, pero también para la convivencia más íntima; el Estado no
desempeña un papel menor que la familia. Su aspecto es totalmente distinto del
que hemos descrito como orden de fuga. El amo llama a su esclavo; este acude,
aunque sabe que va a recibir una orden. La madre llama a su hijo y este no
siempre se escabulle. Aunque lo abrume con órdenes de toda clase, en términos
generales, el niño, que sigue confiando en ella, acude a su llamada y permanece
cerca. Lo mismo vale para el perro:
permanece junto a su amo, a cuyo silbido responde de inmediato.
¿Cómo se llegó a esta
domesticación de la orden? ¿Qué hizo inicua la amenaza de muerte? Esta
evolución se explica por una especie de soborno que se practica en cada caso. Él da de comer a su perro o esclavo, la madre alimenta a su hijo. La criatura
que vive en estado de sometimiento está acostumbrada a recibir su alimento de
una sola mano. El esclavo o el perro reciben alimento exclusivamente de su amo,
ningún otro está obligado a ello, en realidad nadie más tiene derecho a alimentarlos. La relación de propiedad consiste en
parte en que todo alimento les llega sólo de la mano de su amo. A su vez, el
niño es totalmente incapaz de alimentarse por sí sólo. Desde el primer momento
se aferra al pecho de su madre.
Se ha creado un estrecho vínculo
entre la orden y el alimento que se dispensa. Este vínculo aparece de forma muy
clara en la práctica del adiestramiento de animales. Cuando el animal ha hecho
lo que debe hacer, recibe su golosina de la mano de su adiestrador. La
domesticación de la orden la convierte en una promesa de alimento.
Esta desnaturalización de la orden
de fuga biológica educa a hombres y animales para una especie de cautividad
voluntaria, en la existen toda clase de grados y matices. Sin embargo, no
modifica por entero la naturaleza de la
orden. La amenaza se mantiene siempre inherente, solo que atenuada. En caso de
desobediencia existen sanciones explícitas que pueden ser muy severas; la más
severa es la primigenia: la muerte.
El soldado en activo actúa sólo
bajo orden. Puede que le apetezca esto o aquello; pero como es soldado sus
deseos no cuentan, debe renunciar a ellos. Para él no hay encrucijadas que
valgan, pues aunque se le presentase alguna, no es él quien decide cuál de los
caminos ha de seguir. Su vida activa se halla limitada por todos lados. Hace lo
que todos los demás soldados hacen con
él; y hace lo que le ordenan. La privación de cuantas acciones otros hombres
creen realizar libremente, lo vuelve a él ávido de las que debe ejecutar.
Un centinela que permanece horas
inmóvil en su puesto constituye el mejor ejemplo de la condición psíquica del
soldado. No le está permitido alejarse, dormirse ni moverse, a excepción de
determinados movimientos que le son prescritos con total precisión. Su servicio
propiamente dicho es la resistencia a cualquier tentación de abandonar su
puesto, sea cual sea la forma como esta se le presente. Este negativismo del soldado, como muy bien
se lo puede llamar, es su columna vertebral. Reprimirá todas las motivaciones
habituales que nos llevan a actuar, como el deseo, el temor, la inquietud, y
que tan esenciales son para la vida humana. Su mejor forma de combatirlas es
evitar confesárselas.
Todo acto que ejecute realmente
deberá estar sancionado por una orden. Como para cualquier persona resulta muy
difícil no hacer nada, se acumula en
el soldado una gran expectativa acerca de aquello que le está permitido hacer.
El deseo de actuar va acumulándose y aumenta sin tasa. Pero como toda acción va
precedida de una orden, la expectativa se vuelve hacia esta: el buen soldado
está siempre en un estado de consciente espera
de órdenes, que es acrecentada en todos los sentidos por su formación y se
pone claramente de manifiesto en las posturas y fórmulas militares. El momento
crucial en la vida del soldado es aquel en que adopta la posición de ¡firmes! ante
un superior. En estado de máxima tensión y receptividad se cuadra ante él, y la
fórmula que pronuncia –«¡A la orden!»–
expresa con gran precisión qué es lo importante.
Durante su instrucción, al
soldado se le prohíben más cosas que
al resto de las personas. Cualquier transgresión, por mínima que sea, es
severamente castigada. La esfera de lo no permitido, con la que todos nos
familiarizamos desde niños, adquiere proporciones gigantescas para el soldado,
que ve cómo en torno a él van alzándose muros cada vez más altos, que se iluminan
a medida que surgen. Es un prisionero que se ha adaptado a las paredes de su
celda; un prisionero que está contento de serlo. Mientras otros prisioneros
piensan en una sola cosa: cómo podrían horadar o escalar esos muros, él los ha
aceptado como una nueva naturaleza, como un entorno natural al que uno se
adapta y en el cual acaba transformándose.
Es parte de la formación del
soldado aprender a recibir órdenes de dos maneras: solo o junto con los otros.
La instrucción lo ha acostumbrado a movimientos que ejecuta juntamente con los
demás y que todos han de efectuar exactamente del mismo modo. Interviene aquí
una especie de precisión que se aprende mejor imitando a los otros que solo.
Así llega a ser como ellos; se establece una igualdad que en algún momento
puede ser utilizada para transformar una división militar en una masa. En
general, sin embargo, se desea lo contrario: igualar a los soldados entre sí lo
más posible sin que de ello surja una
masa.
Cuando están juntos como unidad,
los soldados reaccionan a todas las órdenes impartidas en conjunto. Pero ha de
subsistir la posibilidad de separarlos,
de hacer salir de las filas a uno, dos, tres hombres, la mitad, todos los que
el superior desee. El hecho de que todos marchen juntos es accesorio; la división
es utilizable en la medida en que pueda escindirse. La orden debe poder llegar
a un número de hombres cualquiera: uno, veinte o la división entera. Su
efectividad no ha de depender de a cuántos soldados se dirige. Es la misma
orden, tanto si es impartida a uno solo como si son todos los que la reciben.
Esta naturaleza invariable de la orden es de la máxima importancia; la sustrae
a todas las influencias de la masa.
Quien ha de impartir órdenes en un ejército debe poder mantenerse libre –tanto fuera como dentro de sí mismo– de cualquier masa. Lo aprendió cuando le enseñaron a esperar órdenes.