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20 septiembre, 2023

El presidente de Polonia compara a Ucrania con un ahogado

 


La obscena, falaz y triunfalista narrativa propagada por el régimen de Estados Unidos y sus satélites comienza poco a poco a perder fuelle político, económico y mediático. El fin del títere Zelensky y el de su régimen neonazi se aproxima.





21 julio, 2023

Encuentro con los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa

 


Portal del Presidente de la Federación Rusa – El Kremlin, Moscú – 21/07/2023


Director del Servicio de Inteligencia Exterior Sergei Naryshkin: Señor Presidente, colegas:


De acuerdo a la información proporcionada al servicio de inteligencia por diversas fuentes, los funcionarios de Varsovia están llegando gradualmente a la conclusión de que ningún tipo de asistencia occidental a Kiev puede ayudar a Ucrania a alcanzar los objetivos de dicha asistencia. Además, comienzan a comprender que la derrota de Ucrania es mera cuestión de tiempo.


En este sentido, las autoridades polacas están cada vez más decididas a tomar el control de zonas occidentales de Ucrania mediante el despliegue de sus tropas en ellas. Existen planes para presentar esta medida como el cumplimiento de las obligaciones aliadas dentro de la iniciativa de seguridad polaco-lituana-ucraniana, el llamado Triángulo de Lublin.


Vemos que estos planes exigen a su vez aumentar significativamente el número de personal de la brigada combinada lituano-polaca-ucraniana, que opera bajo los auspicios de este denominado Triángulo de Lublin.


Creemos que es necesario vigilar de cerca estos peligrosos planes de las autoridades polacas.





04 abril, 2023

Polonia y la OTAN se preparan para invadir el territorio de Bielorrusia y destruirla — Alexander Lukashenko

 



DISCURSO DE ALEXANDER LUKASHENKO,

 PRESIDENTE DE BIELORRUSIA

   Transcripción: Arrezafe


Están tratando de arrastrar Bielorrusia a la guerra. Nuestros vecinos son especialmente belicosos. Estos hechos no se pueden ocultar. Esto es algo que no se puede ocultar. Sólo expondré los hechos.


Primero


Solo para cubrir sus necesidades militares en 2023, Polonia planea asignar alrededor de 21 mil millones de euros, es decir, alrededor del 3 por ciento del producto interno bruto. Esto supone un 70 por ciento más que en el año anterior, 2022. Un 70 por ciento más. Incluso los estadounidenses no se han permitido tal aumento. Para 2024, esta cifra podría ascender a 28.000 millones de euros, más del 4 por ciento del PIB. Lo cuál supone el doble de lo que exigía la OTAN. ¿Para qué? ¿Quién amenaza a Polonia?


Segundo.


El reequipamiento de su ejército, de carácter ofensivo, se incrementa rápidamente. Teniendo en cuenta tan sólo los últimos contratos, Polonia recibirá próximamente: 366 tanques Abrams y mil Panteras Negras de Corea del Sur, así como 900 obuses autopropulsados K-9-A-1, 38 lanzadores Hymars MLRS, 50 sistemas antitanque Javelin, y 1500 Barsuk que producen ellos mismos.


Tercero.


Se tomó la decisión de aumentar el número de sus fuerzas armadas a 300 mil personas para 2035. Es decir, casi el doble de lo que tiene Polonia hoy. La implementación de estos planes sitúa a Varsovia en una posición de liderazgo entre los países de la OTAN en Europa. Y esto lo propician los estadounidenses deliberadamente.


Cuarto.


Al mismo tiempo, el traslado de tropas de la OTAN hacia el este avanza a un ritmo acelerado. Solo la agrupación del bloque en Polonia y los países bálticos tiene hoy más de 21 mil efectivos militares, 250 tanques, casi 500 vehículos blindados y alrededor de 150 aviones y helicópteros. Y toda esta fuerza armada se está definitivamente adiestradondo cerca de las fronteras de Bielorrusia y Rusia. La pregunta es la misma, ¿por qué?


Quinto.


En el mismo lugar, la formación de ciertos regimientos, banderas y legiones para un eventual golpe de estado en Bielorrusia está en pleno apogeo. A su debido tiempo lo explicaremos detalladamente, hoy no es momento para ello, estamos llevando a cabo un trabajo minucioso y reservado. Pero creedme, nunca os engaño, se están preparando para invadir el territorio de Bielorrusia para destruir nuestro país. Reclutan a nuestros delincuentes huidos, de los que se aprovechan. No sienten pena por ellos, también disponemos de esta información. Hoy están teniendo su primera experiencia en Ucrania, pero como carne de cañón.


Sexto.


Al mismo tiempo, están entrenando e infiltrando terroristas en nuestro país con el fin de realizar actos de sabotaje e intimidación. Están tratando de crear células extremistas clandestinas para coordinar actividades de protesta. Transfieren armas y recursos financieros. ¿Creeis que eso es todo? Tienen planes específicos y no se cohíben a la hora de exponerlos abiertamente. Proporcionaré algunas citas. El Inspector General de las Fuerzas Armadas Alemanas, Coronel General Zorn, dijo a fines del año pasado, cito:


Bielorrusia podría entrar en la guerra. En este caso, los países miembros de la OTAN deberían lanzar operaciones encubiertas contra objetivos en su territorio. Todavía no hemos entrado en ningún lado, pero ya nos estamos preparando. La OTAN debe prepararse para apoyar el cambio político en Europa del Este por medios militares”.


¿Véis? Esto ya lo vimos en 2020. Quieren un cambio político, pero con un arma en la mano. Quieren obligarnos a implementar estos cambios políticos. Además, siguiendo la cita:


Tales cambios pueden ser una revolución democrática y un levantamiento popular en Bielorrusia”.


Fin de la cita.


Al mismo tiempo, a finales del año pasado, el ministro de defensa polaco, Blaszczak, dijo:


Si Ucrania no puede lograr una victoria decisiva en el este, entonces la OTAN debería considerar seriamente abrir un segundo frente contra Bielorrusia”.


Fue en una de las reuniones cerradas, inflamando a los allí presentes con su propuesta.


Y otra locura más.


El comandante de la 101 División Aerotransportada de EEUU, mayor general McGee, dijo a fines del año pasado:


Bielorrusia es uno de los posibles objetivos. La 101 división –que él comanda–, está preparada para ocupar puntos estratégicos del territorio de Bielorrusia”.


Estas son literalmente algunas citas recientes, estos son algunos de los hechos obtenidos por nuestra inteligencia.


Dadas las circunstancias actuales y la situación político-militar en nuestro país, he intensificado las negociaciones con el presidente ruso Putin acerca del regreso de las armas nucleares a Bielorrusia. El regreso, precisamente, de las armas nucleares que retiramos en los años noventa. Entonces se hizo con garantías, sin amenazantes sanciones, sin presiones, sin planes ofensivos ni de intervenciones internas. Todo esto lo rompen ellos.


Tengo derecho a plantear el tema de la devolución de las armas nucleares a Bielorrusia, que entonces, los locos nos exigían la obligación de devolverlas. Recuerdo cuanto me presionaban. Suspendí esta devolución. No retiré las armas nucleares en 1994-1995. Y estuve sujeto a las más severas presiones, no sólo de Occidente, sino también del presidente de Rusia. Dije que no, que no las entregaría. Recuerdo ahora lo que él me dijo: bueno, debes entender que te aplastarán, te destruirán, pero no podrás servirte de las ojivas estratégicas. ¿Recordáis?, en aquel momento los Topol más modernos, que aún están en la Federación Rusa, estaban en servicio aquí. Pero luego hubo una presión increíble. No teníamos nada más que nuestra propia moneda en forma de bonos. Eso fue lo que hemos heredamos. Me vi obligado a retirarme bajo ciertas garantías. Pero todo esto fue pisoteado, todo olvidado. El resultado es conocido.


No estoy tratando de intimidar o chantajear a nadie, lo reitero muchas veces. Que la paz sea con ellos. Yo quiero asegurar el estado bielorruso, la paz y el bienestar del pueblo bielorruso, con su larga historia y existencia. Mi pueblo se lo merece. No queremos vivir bajo el látigo y no seremos esclavos.







21 noviembre, 2022

¿Bandera falsa sobre Polonia? — Scott Ritter

 


Scott Ritter Noviembre 2022

   Traducción del inglés: Arrezafe


La aparente conspiración para arrastrar a la OTAN al conflicto de Ucrania es una amenaza directa contra todos los seres humanos del planeta.


A medida que se desarrolla la saga que envuelve la llegada de un misil tierra-aire S-300 ucraniano al suelo de Polonia, que se cobra trágicamente la vida de dos civiles polacos, surgen varias narrativas. La primera es la respuesta pavloviana de activación capilar por parte de ciertas naciones de la OTAN (Polonia, Letonia, Lituania, Estonia y la República Checa) para sacar conclusiones precipitadas, anunciando que este incidente fue un caso claro de agresión rusa contra un miembro de la OTAN que requería una respuesta de la misma, que incluyera la extensión de la cobertura de defensa aérea en Ucrania, así como el establecimiento de una zona de exclusión aérea sobre partes de Ucrania. La segunda es la confusión que reinaba en los más altos niveles de Ucrania con respecto a este incidente, llegando incluso a la negativa por parte del presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, de reconocer que el misil en cuestión era de origen ucraniano.


Parece que aquellas naciones de la OTAN que tras el incidente solicitaron invocar el Artículo 4 de la carta de la OTAN, estaban ya preparadas para hacerlo antes del mismo. Y parece ser, también, que el lanzamiento del misil se realizó sin el conocimiento y la autorización del alto mando ucraniano, incluidos Zelensky y sus principales asesores militares.


Esto podría llevarle a uno a pensar que los aliados de Ucrania, países del norte de Europa pertenecientes a la OTAN, simplemente están buscando una pelea con Rusia con la precipitación y la intensidad característica de un leming corriendo hacia un acantilado, lanzándose sobre cualquier argumento que pueda retorcerse y distorsionarse de tal manera que fuerce la intervención en Ucrania de otros estados miembros menos entusiastas.


Tal evaluación encajaría con la versión, actualmente respaldada por la mayoría de los miembros de la OTAN y sus complacientes taquígrafos mediáticos, de que el impacto del misil S-300 ucraniano en Polonia fue un trágico accidente, que el misil en cuestión fue lanzado en respuesta a un ataque ruso y que debió sufrir algún tipo de avería que lo desvió de su curso dirigiéndolo hacia su trágico destino en el campo de un granjero polaco.


A partir de un análisis geométrico básico del campo de batalla de la defensa aérea ucraniana, esta narrativa no resiste el escrutinio. Los misiles rusos que se aproximan a Ucrania llevan una trayectoria de este a oeste. Como tal, la defensa aérea ucraniana está organizada para contraatacar de oeste a este, mediante radares de configurados para detectar, con la mayor anticipación posible, objetivos entrantes, lo cual permite que los radares de seguimiento se orienten según sea necesario para guiar los misiles tierra-aire a los correspondientes objetivos designados. Cualquier misil S-300 disparado contra un objetivo ruso entrante se dispararía de oeste a este, siguiendo el trazo del radar, hacia su objetivo. En resumen, se lanzaría el S-300 ucraniano en una dirección de aproximadamente 180 grados contrarios a la trayectoria del misil que golpeó a Polonia.


En términos generales, si un misil falla o pierde el seguimiento del radar, continuará volando en la misma dirección de lanzamiento. Cualquier desviación sustancial de esta regla significaría que los sistemas de control del misil funcionan mal o están dañados, lo que significa que el misil no podría mantener una trayectoria constante y, por lo tanto, se saldría de control. Para que el misil ucraniano S-300 haya llegado a Polonia, ha requerido un sistema de control aerodinámico plenamente operativo. En resumen, el misil no funcionó mal.


A lo largo de la historia, los misiles de defensa aérea han tenido la capacidad de ser utilizados como tierra-tierra. El misil Nike-Hercules, con capacidad nuclear, podría emplearse como tierra-tierra. Los iraquíes utilizaron misiles SA-2 y SA-3 de fabricación soviética como misiles tierra-tierra. Y el misil SM-6 utilizado por la Armada y el Ejército de EEUU puede atacar objetivos tanto en el aire como en tierra. Si bien el S-300 fue diseñado a propósito como un arma de defensa aérea (su ojiva es relativamente pequeña, entre 100 y 143 kilogramos de alto explosivo), podría usarse en modo tierra-tierra, simplemente usando su radar de seguimiento y orientando su trazo en la dirección deseada hasta una altura que permitiría obtener, una agotado su combustible, una inercial trayectoria balística. El misil volaría siguiendo la dirección trazada por el radar y luego caería a tierra en la zona deseada.


Sin embargo, para hacerlo, se tiene que haber empleado una señal de radar de seguimiento que orientara al misil exactamente en la dirección opuesta a los objetivos rusos entrantes, es decir, hacia Polonia.


En resumen, el S-300 ucraniano que impactó en Polonia no fue el resultado de un accidente, sino una acción deliberada diseñada para que el misil impactara en suelo polaco.


Los polacos están investigando las circunstancias que rodearon la muerte de sus dos ciudadanos. Si, como parece lógico, el lanzamiento del misil S-300 fue un acto deliberado, entonces Polonia debe considerar a los ucranianos como los perpetradores de un crimen. Como tal, Polonia debería exigir que el lanzador y los radares asociados se retiren del servicio, y que todos los registros y datos asociados con el lanzamiento en cuestión se traten como evidencia y se entreguen a la autoridad fiscal polaca correspondiente. Asimismo, todo el personal involucrado en el lanzamiento de este misil debe ser detenido y sometido a interrogatorio por parte de investigadores criminales capacitados.


El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, niega que Ucrania haya lanzado el misil en cuestión, basando su creencia en la información proporcionada por sus altos mandos militares y de la fuerza aérea. Si Zelensky está diciendo la verdad, entonces hay una conspiración dentro del mando militar ucraniano urdida para instigar un incidente de bandera falsa diseñado para involucrar a la OTAN en el conflicto. Cualquier investigación sobre los procedimientos de comando y control utilizados en el lanzamiento del misil que golpeó a Polonia debería poder determinar hasta dónde llegó en la cadena de mando esta conspiración.


Del mismo modo, la disparatada respuesta de Polonia y los estados bálticos al sacar conclusiones precipitadas que culpaban a Rusia por el ataque a Polonia, a pesar de que sus respectivos ejércitos sabían que el misil en cuestión era ucraniano, sugiere un cierto nivel de coordinación previa entre los perpetradores del ataque y aquellos que inmediatamente señalaron con dedo acusador a Rusia.


Que no quede ninguna duda: cualquier confrontación militar directa entre la OTAN y Rusia sobre Polonia tiene el potencial real de convertirse en un intercambio nuclear general entre EEUU y Rusia. Cualquier persona que, en Ucrania, Polonia y los países bálticos, esté involucrada en una conspiración para arrastrar a la OTAN al conflicto de Ucrania mediante el patrocinio de un ataque de bandera falsa, representa una amenaza directa contra todos los seres humanos del planeta.


Estados Unidos y sus más responsables socios de la OTAN deben llegar al fondo de lo ocurrido respecto al ataque ucraniano del S-300 en Polonia. Cualquier fracaso en identificar esta conspiración de bandera falsa, si de hecho existe, y en cortarla de raíz, solo aumenta la probabilidad real de que aquellos involucrados en tal conspiración lo intenten una y otra vez, hasta que cumplan con su objetivo suicida de provocar un conflicto OTAN-Rusia.