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19 agosto, 2023

"Occidente empieza a comprender" — A. Lukashenko

 



El presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, en una entrevista con la periodista ucraniana Diana Panchenko, respondió directamente a la pregunta: ¿Quién tiene la culpa de la situación actual en la región y, en particular, en relación con los acontecimientos en Ucrania?


Diana Panchenko – ¿Qué opina? ¿Habría tenido lugar esta guerra si Poroshenko hubiera sido el presidente en lugar de Zelensky?


Alexander Lukashenko – Bueno he criticado a menudo a Volodymyr Zelensky. Carecía de experiencia. Era expresivo... ya sabes, lo que siempre había estado haciendo, representar un personaje. Pero por algo dije que los desastres comenzaron con Leonid Danilovich [Kuchma], cuando aún no había una política definida... "haremos esto y aquello y lo de más allá"... Recuerdo que Boris Nikolayevich [Yeltsin] me preguntó… ¿Por qué no celebramos un referéndum sobre la Constitución? Nos reunimos los tres y estuvimos charlando. Leonid Danilovich [Kuchma] empezó a hablar acerca de Ucrania. Yeltsin dijo: escucha, Aleksandr Grigoryevich [Lukashenko], ayúdalo a hacer una constitución y a organizar un referéndum. Dije: bueno, si hablas en serio, entonces estoy listo para colaborar.


Y redactamos la Constitución, con Kuchma y su equipo. Algo similar e incluso más avanzado, por así decir, que en Bielorrusia y en Rusia. Pero esta agitación por la que Ucrania atraviesa ahora no habría ocurrido entonces.


La Constitución fue redactada. No ocultamos nuestra contribución y las encuestas de opinión indicaron que los ucranianos votarían a favor de la misma. Pero pasó el tiempo y no se hizo nada. La Constitución estaba esencialmente lista y tácitamente aceptada por la nación. 


En una reunión habitual le dije a Yeltsin: bueno, parece ser que Leonid no quiere hacer nada con esta Constitución. Yeltsin preguntó: ¿Pero por qué? Le respondí, porque dice que el parlamento no la aprobará. Yo le dije que refrendara la Constitución mediante referéndum y que luego la enviara al parlamento. Esta era una opción disponible.


Todo empezó ahí. Primero Kuchma, luego Yushchenko, y luego Yanukovich. Todo se fue acumulando, desembocando finalmente en una persona sin experiencia política alguna, Volodymyr Zelensky, que protagonizó [como presidente de Ucrania en una serie] Servidor del Pueblo, o como se llame. Se comprometió, sabiendo de todos estos problemas: oligarcas, ladrones, fraudes y la situación general que padecía Ucrania, un país hermoso y rico. Asumió la carga y tuvo que llevarla. Pero no era la persona apta para dicha tarea.


Diana Panchenko – Bueno, eso es cierto.


Alexander Lukashenko – Así pues, no hay necesidad de culpar sólo a Zelensky. Se podrá alegar que no ha tenido fácil controlar la situación. Pero, ¿quién lo ha tenido fácil? ¿Putin lo tuvo más fácil cuando asumió la presidencia? ¿Los bielorrusos lo tuvimos más fácil? No teníamos nada en absoluto. Ni dinero, ni nada. Nos sancionaron. Tuvimos que imprimir nuestro propia moneda. ¿Lo recuerdas? No, tú eras demasiado joven entonces.


Diana Panchenko – Sí lo recuerdo. Pero ¿no es Rusia en parte responsable de ello?


Alexander Lukashenko – ¡Naturalmente! Por supuesto. Rusia es responsable de todo. Del derrumbe de la Unión Soviética, de la agresión a la que estuvo sometida y de otras muchas cosas. Ahora dicen: "Bueno, la Unión Soviética se habría derrumbado de todos modos. Fue bueno que se rompiera así, dado que no hubo derramamiento de sangre”. Pero ya ves, cuánta sangre se está derramando ahora en las guerras que se han estado alentando a lo largo de todas sus fronteras. Aún está por ver cómo terminará todo esto. Como sucesora de la Unión Soviética, Rusia asumió la responsabilidad de mantener la unidad. Pero, por supuesto, Rusia también es culpable. Todos somos culpables, Rusia, Bielorrusia, Ucrania y así sucesivamente.


Poroshenko tuvo la oportunidad de cambiarlo todo. Zelensky también. Era un hombre nuevo que nada tenía que ver con todo eso. Pero qué pasó. ¿Por qué no se paró a pensar en mejorar la situación de su país, de su pueblo? ¿Por qué está ahora inmerso en esta guerra? He traído este mapa especialmente para ti. Rusia aplastará al enemigo junto a su maquinaria bélica. Rusia ha aplastado a esos nazis "motivados e ideológicamente fuertes", como se les ha denominado, esos hombres "ideológicamente fuertes" ya no existen. Han muerto. ¿Quiénes están combatiendo aquí entonces? Todos esos cazados en las calles y llevados al frente no están preparados, no podrán derrotar a Rusia. Hoy, Rusia tiene armas de última generación, dispone de drones y de un ejército totalmente renovado. Y lo que es más peligroso... No sé si debería decírtelo...


Diana Panchenko – Por favor, hágalo


Alexander Lukashenko – ¡Rusia dispone de 250.000 voluntarios en la reserva! ¡250.000 voluntarios que aún no han entrado en combate! 250.000 ¿comprendes? ¡Más de lo que los rusos tienen en estos momentos en el frente! Así que, si se mantienen a la defensiva no es porque no puedan avanzar, es porque no necesitan hacerlo mientras el enemigo siga su marcha cual zombi saciado de drogas y alcohol, con sus rifles de asalto listos y lanzándose hacia las barricadas como los nazis alemanes en las películas. Pero que, como estamos viendo, ni siquiera pueden aproximarse a ellas. Es así. Ni siquiera pueden sortear los campos de minas. ¡Están siendo masacrados por miles! Su contraofensiva ya les ha costado 45.000 muertos y mutilados. ¡45.000! Así que, los rusos están a la defensiva ¿eh? Las pérdidas son de 1 a 8 en primera línea, y 250.000 tropas en reserva con equipo de última generación. Serán aplastados. Luego, los rusos harán lo que los lideres ucranianos más temen. Cortarán avanzando hacia Moldavia, hacia Transnistria. ¿Qué hará Ucrania entonces? Empujados por los estadounidenses, los polacos, que ya se frotan las manos de júbilo, aislarán las regiones occidentales. De Ucrania sólo quedará este poco, si es que queda algo.


Esto es lo que ocurrirá. Y el país, la Ucrania que tú y yo conocemos, nuestra amada tierra natal, dejará de existir, para ti y para mí.


Diana Panchenko – ¿Es determinante esta historia? Todo esto que nos dice…


Alexander Lukashenko – Si Ucrania no se detiene ahora, si no empieza a negociar, así será. Rusia lo sugiere, pero si no quieren, tampoco lo necesita, es lo suficientemente poderosa y, en estas circunstancias, no habrá Occidente que pueda ayudar a Ucrania. Ucrania tiene que recuperar la cabeza y actuar en base a la realidad, en interés de este inmenso y hermoso territorio. Occidente está empezando a comprender que, de continuar, Ucrania no podrá sobrevivir ni siquiera con su ayuda.


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04 abril, 2023

Polonia y la OTAN se preparan para invadir el territorio de Bielorrusia y destruirla — Alexander Lukashenko

 



DISCURSO DE ALEXANDER LUKASHENKO,

 PRESIDENTE DE BIELORRUSIA

   Transcripción: Arrezafe


Están tratando de arrastrar Bielorrusia a la guerra. Nuestros vecinos son especialmente belicosos. Estos hechos no se pueden ocultar. Esto es algo que no se puede ocultar. Sólo expondré los hechos.


Primero


Solo para cubrir sus necesidades militares en 2023, Polonia planea asignar alrededor de 21 mil millones de euros, es decir, alrededor del 3 por ciento del producto interno bruto. Esto supone un 70 por ciento más que en el año anterior, 2022. Un 70 por ciento más. Incluso los estadounidenses no se han permitido tal aumento. Para 2024, esta cifra podría ascender a 28.000 millones de euros, más del 4 por ciento del PIB. Lo cuál supone el doble de lo que exigía la OTAN. ¿Para qué? ¿Quién amenaza a Polonia?


Segundo.


El reequipamiento de su ejército, de carácter ofensivo, se incrementa rápidamente. Teniendo en cuenta tan sólo los últimos contratos, Polonia recibirá próximamente: 366 tanques Abrams y mil Panteras Negras de Corea del Sur, así como 900 obuses autopropulsados K-9-A-1, 38 lanzadores Hymars MLRS, 50 sistemas antitanque Javelin, y 1500 Barsuk que producen ellos mismos.


Tercero.


Se tomó la decisión de aumentar el número de sus fuerzas armadas a 300 mil personas para 2035. Es decir, casi el doble de lo que tiene Polonia hoy. La implementación de estos planes sitúa a Varsovia en una posición de liderazgo entre los países de la OTAN en Europa. Y esto lo propician los estadounidenses deliberadamente.


Cuarto.


Al mismo tiempo, el traslado de tropas de la OTAN hacia el este avanza a un ritmo acelerado. Solo la agrupación del bloque en Polonia y los países bálticos tiene hoy más de 21 mil efectivos militares, 250 tanques, casi 500 vehículos blindados y alrededor de 150 aviones y helicópteros. Y toda esta fuerza armada se está definitivamente adiestradondo cerca de las fronteras de Bielorrusia y Rusia. La pregunta es la misma, ¿por qué?


Quinto.


En el mismo lugar, la formación de ciertos regimientos, banderas y legiones para un eventual golpe de estado en Bielorrusia está en pleno apogeo. A su debido tiempo lo explicaremos detalladamente, hoy no es momento para ello, estamos llevando a cabo un trabajo minucioso y reservado. Pero creedme, nunca os engaño, se están preparando para invadir el territorio de Bielorrusia para destruir nuestro país. Reclutan a nuestros delincuentes huidos, de los que se aprovechan. No sienten pena por ellos, también disponemos de esta información. Hoy están teniendo su primera experiencia en Ucrania, pero como carne de cañón.


Sexto.


Al mismo tiempo, están entrenando e infiltrando terroristas en nuestro país con el fin de realizar actos de sabotaje e intimidación. Están tratando de crear células extremistas clandestinas para coordinar actividades de protesta. Transfieren armas y recursos financieros. ¿Creeis que eso es todo? Tienen planes específicos y no se cohíben a la hora de exponerlos abiertamente. Proporcionaré algunas citas. El Inspector General de las Fuerzas Armadas Alemanas, Coronel General Zorn, dijo a fines del año pasado, cito:


“Bielorrusia podría entrar en la guerra. En este caso, los países miembros de la OTAN deberían lanzar operaciones encubiertas contra objetivos en su territorio. Todavía no hemos entrado en ningún lado, pero ya nos estamos preparando. La OTAN debe prepararse para apoyar el cambio político en Europa del Este por medios militares”.


¿Véis? Esto ya lo vimos en 2020. Quieren un cambio político, pero con un arma en la mano. Quieren obligarnos a implementar estos cambios políticos. Además, siguiendo la cita:


“Tales cambios pueden ser una revolución democrática y un levantamiento popular en Bielorrusia”.


Fin de la cita.


Al mismo tiempo, a finales del año pasado, el ministro de defensa polaco, Blaszczak, dijo:


“Si Ucrania no puede lograr una victoria decisiva en el este, entonces la OTAN debería considerar seriamente abrir un segundo frente contra Bielorrusia”.


Fue en una de las reuniones cerradas, inflamando a los allí presentes con su propuesta.


Y otra locura más.


El comandante de la 101 División Aerotransportada de EEUU, mayor general McGee, dijo a fines del año pasado:


“Bielorrusia es uno de los posibles objetivos. La 101 división –que él comanda–, está preparada para ocupar puntos estratégicos del territorio de Bielorrusia”.


Estas son literalmente algunas citas recientes, estos son algunos de los hechos obtenidos por nuestra inteligencia.


Dadas las circunstancias actuales y la situación político-militar en nuestro país, he intensificado las negociaciones con el presidente ruso Putin acerca del regreso de las armas nucleares a Bielorrusia. El regreso, precisamente, de las armas nucleares que retiramos en los años noventa. Entonces se hizo con garantías, sin amenazantes sanciones, sin presiones, sin planes ofensivos ni de intervenciones internas. Todo esto lo rompen ellos.


Tengo derecho a plantear el tema de la devolución de las armas nucleares a Bielorrusia, que entonces, los locos nos exigían la obligación de devolverlas. Recuerdo cuanto me presionaban. Suspendí esta devolución. No retiré las armas nucleares en 1994-1995. Y estuve sujeto a las más severas presiones, no sólo de Occidente, sino también del presidente de Rusia. Dije que no, que no las entregaría. Recuerdo ahora lo que él me dijo: bueno, debes entender que te aplastarán, te destruirán, pero no podrás servirte de las ojivas estratégicas. ¿Recordáis?, en aquel momento los Topol más modernos, que aún están en la Federación Rusa, estaban en servicio aquí. Pero luego hubo una presión increíble. No teníamos nada más que nuestra propia moneda en forma de bonos. Eso fue lo que hemos heredamos. Me vi obligado a retirarme bajo ciertas garantías. Pero todo esto fue pisoteado, todo olvidado. El resultado es conocido.


No estoy tratando de intimidar o chantajear a nadie, lo reitero muchas veces. Que la paz sea con ellos. Yo quiero asegurar el estado bielorruso, la paz y el bienestar del pueblo bielorruso, con su larga historia y existencia. Mi pueblo se lo merece. No queremos vivir bajo el látigo y no seremos esclavos.


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10 septiembre, 2020

Bielorrusia, los entresijos — Elsa Claro



CUBADEBATE - 02/08/2020


Dos caminos emergen ante Bielorrusia, sumergida en un conflicto de ecuaciones sospechosas. Tienen probabilidades de triunfo aquellos deseosos de emigrar hacia un capitalismo más agresivo. En proporciones difíciles de medir, tampoco se descarta la prevalencia de quienes desean mantener un modelo de desarrollo que aportó en los últimos 25 años estabilidad y avances económicos palpables a escala de nación o de los más comunes bolsillos.


Tras su independencia en los 90, Belarús, bajo mandato de Alexander Lukachenko, mantuvo casi intactos varios mecanismos organizativos y estructuras de importancia de la etapa soviética. Entre las principales, está mantener bajo conducción del estado los principales activos nacionales. La gratuidad de servicios básicos fue parte de los factores predominantes, en contraste con la pérdida de tan estimables ejercicios, en repúblicas colindantes.


El esquema transitado no careció de espacios para la actividad privada. Solo se mantuvo la preeminencia de las estatales. Esa praxis no impidió crecimientos de cierta importancia (entre el 6% y sobre el 10%) durante bastante tiempo. Luego no se trata de una sociedad con altas tasas de desempleo, en la miseria, o desprotegidas, ni carente de atenciones político-sociales.


Pero fue un escenario siempre sometido presiones externas. Occidente procurando influir o cambiar la experiencia bielorrusa –a veces con relativo éxito, al menos aparente– y sectores internos inconformes apoyando ese empuje exterior o empeñados en cambiar una política por su contraria. No lo dicen con claridad aún, pero desearían un modelo socioeconómico contrapuesto, de corte neoliberal por ejemplo, con la consabida venta de industrias y otros recursos al mejor postor, sobre todo extranjeros.


¿Cómo se explica la masividad de las protestas actuales? La administración Lukachenko mantuvo niveles de desenvolvimiento general apropiados para la población, pero se le achaca haber descuidado el fenómeno Covid-19. La elevada cifra de contagiados y sus efectos en todos los órdenes, particularmente en la economía, permiten que muchos se sumen a una tendencia que, en lo fundamental, no comparten.


Como en procesos parecidos, hay gente que sabe muy bien qué desea y otros algo confusos y los suficientemente disgustados como para no percatarse del empleo de símbolos como las banderas –¿de dónde habrán sacado tantas en tan corto tiempo?– que se están utilizando en las manifestaciones actuales. Las mismas usadas por las fuerzas hostiles a la revolución bolchevique, retomadas después por quienes apoyaron a los nazis durante la invasión hitleriana.


Pandemia y crisis económica reúne combustible suficiente para alterar sensibilidades y el orden, máxime si la impaciencia es alimentada con factores ideológicos furtivos, pero de experimentado uso. La falta de imaginación para procurar o esconder actos impugnables hace que se parezcan tanto los hechos pasados y actuales como para dudar de su veracidad. El drama bielorruso es, de momento, la última peripecia de una hipotética sublevación popular por la “libertad”. Pero se parece tanto al golpe en Bolivia, que repugna. Sería más dable creer en la autenticidad de las protestas postelectorales ocurridas en Bielorrusia si no fueran tan semejantes a sus antecesoras en el espacio postsoviético. Dígase Georgia o Ucrania antes de esta.


Sin duda, en cualquier país no toda la población concuerda con su gobierno. El presidente bielorruso admitió en un mitin con obreros fabriles que conoce la existencia de personas insatisfechas y se compromete a resolver aquello en lo cual se ha fallado. “¿Quieren un cambio? ¡¿Qué, vamos a cambiar?! ¿Quieren reformas? Díganme cuáles, ¡empezaremos mañana!, formuló Lukachenko en uno de los encuentros con trabajadores. Siempre habrá inconformes, oponentes, o, como parece ser el caso, fuerzas empeñadas en apoderarse de la jefatura del país basados en intereses o voluntades propias o al servicio de ajenos. Las dos posibilidades, parece, van unidas y conjuradas con la normal etapa que se vive en el mundo.


Por el modo en que se expresan varios componentes de fuera o dentro, uno de los grandes objetivos alojados en los actuales sucesos, sería el plan de crear un cordón sanitario entre el Báltico y el Mar Negro. Es decir, un blindaje para países occidentales que tendrían una avanzada en su favor con el corredor de Suwalki, franja de territorio (96 Km.) en las inmediaciones de Lituania y Polonia.


¿Qué significa ese espacio geográfico? Ante todo, es de gran valor estratégico por tratarse de la única vía de comunicación terrestre entre los países bálticos y el resto de Europa. Un punto toca Kaliningrado, enclave en los límites más occidentales de Rusia y una de las razones para la movilización del ejército bielorruso hacia esa área y, como se aprecia, en una u otra medida, coacciona a Minsk y por extensión a Moscú.


“Bajo pretexto de una mítica amenaza rusa, la OTAN está aumentando su presencia en Europa del Este y militarizando la región del mar Negro, e intensificando sus actividades de reconocimiento a lo largo de las fronteras rusas”. El criterio pertenece al el experto militar estadounidense Lyle J. Goldstein cuando advirtió sobre el peligro de una confrontación militar entre EE.UU. y Rusia, particularmente en torno al mar Negro, sobre el cual sobrevuelan cazas de combate y aviones espías del Pentágono, con indeseable e injustificada frecuencia.


La denuncia de Lukachenko sobre el peso y el apoyo externo del conflicto no es una simple evasiva ni manía persecutoria. De acuerdo con los manuales de Gene Sharp, teórico norteamericano de cuyas instrucciones se sirvieron las llamadas revolución de colores, y algunas primaveras árabes, establece el uso de esferas organizadas de la sociedad (estudiantiles, laborales, religiosas) para desafiar la autoridad del gobierno que se desea derrocar.


Un recurso, entre los más interpuestos, es poner en tela de juicio un resultado electoral y valerse de ese subterfugio para crear un estado de ánimo colectivo al cual los más interesados arrastran a inconformes desprevenidos o díscolos involucrados. El precepto se usó en varios momentos e intensidad (Yugoslavia, Georgia, Ucrania) y tiene dos expresiones recientes en Latinoamérica de imposible olvido. La conspiración contra Evo Morales con infundadas acusaciones de plagio en los comicios, sin pruebas, pero con apoyo externo evidentísimo. La falsedad se corroboró por organismos internaciones, pero ya tarde.


De forma similar se actuó con Venezuela (se pretende repetir otro tanto allí con las legislativas de diciembre) pero con la peculiaridad de –ante el fracaso de anteriores ardides– haber echado mano de un presidente espurio reconocido con excesiva velocidad por norteamericanos y europeos. Nada causal que los complotados en Bielorrusia insten a que se haga como entonces, entregándole un poder paralelo a Svetlana Tajinovskaya, la oponente electoral, radicada en Lituania, apenas desatado el destructor órdago en su país. Ni ella ni quienes la secundan pueden ocultar los antecedentes pro occidentales que les tipifican. Es de suponer entonces que no estamos ante patriotismo o pasión por la democracia. Los citados eventos y sus cultores, por supuesto, no son idénticos en cada caso. Solo se parecen demasiado.


Algunos politólogos y críticos habituales de Lukashenko, le acusan de coquetear con el gobierno norteamericano al cual denuncia ahora como instigador esencial de los actuales acontecimientos. “Estados Unidos lo planea y lo dirige todo y los europeos le siguen el juego”, planteó en un contacto con trabajadores de una cooperativa agrícola. En la última etapa el secretario de estado Mike Pompeo visitó Minsk ofertando todo el petróleo que necesite Belarus y una posible rebaja de sanciones. El clásico divide y vencerás, en ese caso empleado para alejar a Rusia de Minsk, antes de que se ejecute una alianza integradora de ambos sujeta a estudio.


No son los únicos antecedentes destacados de antemano. Las autoridades rusas alertaron sobre el empeño manifiesto para sacar a Bielorrusia de los pactos y asociaciones vinculados al desarrollo o la seguridad regional. Sería un objetivo más para la desestabilización en marcha e ingrediente añadido en busca de nutrir concepto como el de la “amenaza rusa”, recurso tras el cual se esconde el despliegue de contingentes armados y vehículos de combate de la OTAN en naciones bálticas fronterizas, para, como dijera el canciller ruso, Serguei Lavrov, mantener en constante alerta y desgaste a Rusia, con provocaciones y amenazas, freno para su destacada proyección internacional.


Ante los actuales sucesos, Vladimir Putin advirtió lo improcedente de las intromisiones extranjeras en Bielorrusia y la presión contra el presidente de ese país tomando de excusa las elecciones del 8 de agosto. En conversaciones telefónicas con Enmanuel Macron y Ángela Merkel ha dicho a los jefes de estado francés y de Alemania que “es inadmisible cualquier intento de injerencia” tendente a una “mayor agudización de la crisis”.


Entre Moscú y Minsk existe un acuerdo militar de defensa mutua. Que Moscú sea un objetivo nada secundario, es creíble, se evidencia en el cerco ofensivo montado en torno a las fronteras de la Federación hace años, convirtiendo en miembros de la OTAN a antiguos afilados al Pacto de Varsovia, y llevando hasta los límites del territorio ruso bases norteamericanas de diverso linaje militar.


Ese comprometido ángulo del asunto tiene que ver con el despliegue misiles de mediano alcance en Alemania, Polonia y Rumanía por parte de EE.UU. y el propósito de hacer lo mismo en suelo de Ucrania, cuando, encima, se decidió el traslado de una importante cantidad de efectivos norteamericanos desde las bases germanas hacia las polacas, donde la administración ultraconservadora en el poder, mantiene hostilidad permanente nada oculta, hacia Rusia y la misma Bielorrusia.


Nadie sabe dónde desembocará este conflicto generosamente alimentado por ajenos. Hasta el momento, ninguno de los procesos provenientes de experimentos anteriores logró descollar como ejemplo inverso al mal que se dijo conjurar. Luego al pairo se queda el grave dilema.

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26 agosto, 2020

"Si Bielorrusia cayera en manos de Occidente..."

 


"Si Bielorrusia cayera en manos de Occidente, su futuro sería complicado debido a que las industrias estatales, hoy productivas, serían privatizadas por precios irrisorios y el sistema social, que todavía funciona bien para la mayoría de su población, se desmantelaría. Por otro lado, las relaciones económicas con Rusia se verían afectadas. Al final, Bielorrusia podría acabar en una situación peor que la de Ucrania". 

 Artículo completo en Canarias Semanal


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La historia como guía para Bielorrusia — Nemanja Lukić

Artículo completo en FAI - 16/08/2020


"Los disturbios están causando estragos en Bielorrusia tras la victoria de Lukashenko en las elecciones de la semana pasada, y sus promotores son conocidos defensores de la democracia y los derechos humanos, tales como el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo y altos representantes de la UE, entre muchos otros defensores de las libertades. Aunque no queremos mencionar las intrigas geopolíticas de la protesta y más allá, queremos utilizar la experiencia pasada de protestas similares para demostrar el desarrollo del futuro neoliberal de Bielorrusia, en caso de que dichas protestas tengan éxito".

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¿Qué pasa en Bielorrusia? Apuntes, contexto y todo lo que necesitas saber


Artículo completo en  Misión Verdad


"El tradicional formato de una revolución de colores consiste en que, ante unas elecciones “controvertidas", los medios y ONG financiadas por Estados Unidos y/o Europa ponen en duda los resultados públicamente incluso antes de que comiencen los comicios. Luego de los escrutinios dicen que difieren de la expectativa que ellos mismos crearon y, por lo tanto, han sido "falsificados".


La gente es empujada a las calles para protestar y, para aumentar el caos, algunos infiltrados disparan a la policía y a los manifestantes como se hizo en Ucrania. La revuelta termina cuando es reducida bajo negociación o cuando el candidato favorito de Occidente es puesto en su lugar".


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Bielorrusia, lo que hay detrás de las protestas de colores — Oriol Sabata


Revolución de las Pantuflas financiada por NED de EEUU


AiSUR – 20/08/2020


Gromyko: "Las oligarquías apuntan al jugoso pastel de ‘lo público’ en Bielorrusia".


El pasado 9 de agosto tuvieron lugar en Bielorrusia las Elecciones Presidenciales. Casi 6 millones de ciudadanos acudieron a las urnas para depositar su voto en un país con una población total de prácticamente 9 millones y medio de personas.


Los grandes medios de comunicación occidentales habían intensificado desde hacia unas semanas una campaña de acoso y derribo al candidato oficialista Alexander Lukasehnko acusándolo de autoritario y anticipando fraude electoral. Al otro lado, la candidata opositora: Svetlana Tijanóvskaya.


La victoria de Lukashenko fue contundente: obtuvo 4.659.561 votos, lo que supone el 80,08% de los sufragios, frente a los 587.411 votos de Tijanóvskaya (10,09%).


Sin embargo, a pesar del anuncio oficial de los resultados definitivos por parte de la Comisión Electoral Central de Bielorrusia (CEC), la oposición cantó fraude, se desconocieron los resultados y movilizaron en las calles a sus simpatizantes. Tijanóvskaya se declaró ganadora de las elecciones aunque finalmente terminó viajando a Lituania.


Desde Nueva Revolución entrevistamos a Ivan Gromyko, ciudadano bielorruso, con el objetivo de contrastar el relato que los grandes medios de comunicación occidentales tienen sobre el país.


Ivan, en las imágenes que nos llegan de los grandes medios sobre las protestas de la oposición en Bielorrusia vemos a los manifestantes portando banderas roji-blancas distintas a la oficial. ¿Qué significado tienen?


El uso de la bandera roji-blanca tiene varias connotaciones en Bielorrusia. Una de ellas, quizás la más negativa, es el uso que se hizo entre 1941 y 1944 durante la ocupación nazi. Fue usada como bandera en el Parlamento y portada por los voluntarios bielorrusos que colaboraron con laAlemania nazi.



Existen algunas fotos de carácter histórico de esa época que pueden encontrarse en la red. Podríamos considerarla como simbología similar a la del franquismo en España. Los colaboradores bielorrusos lucharon bajo esta bandera roji-blanca contra la Unión Soviética. Desgraciadamente los jóvenes no aprenden de la historia. Creen que es la bandera “antigua” de Lituania. Hay similitudes de movimientos colaboracionistas con los nazis. En Rusia, con los llamados "vlasovitas", que izaron su bandera sobre el Kremlin, o en el Maidán de Ucrania con la bandera roji-negra del colaboracionista Stepan Bandera.



Sin vergüenza ni disimulo, estas son las banderas que enarbolan los "democráticos" opositorxs; ellxs mismxs se delatan


Detrás del uso de esta simbología además, se esconde, en realidad, un supuesto sueño del resurgimiento de un imperio, que en nuestro caso se trataría del Gran Ducado de Lituania (antigua Bielorrusia).


A menudo se nos habla de Svetlana Tijanóvskaya como la candidata opositora pero nunca se profundiza en su ideología. ¿Qué ideas tiene y a quién representa?


Cuando uno lee sobre Tijanóvskaya en la prensa es muy importante prestar atención a las fechas y a como se desarrollan los acontecimientos. Para convertirse en candidato presidencial en nuestro país hay que pasar por un exigente proceso de validación por parte de la Administración. Un ejemplo de ello es el banquero Viktor Babariko, cuya candidatura fue inhabilitada por fraude y blanqueo de dinero a través de una filial de la empresa gasística rusa Gazprom.


Tras este hecho, y en referencia a Tijanóvskaya, ¿cree que una simple profesora de un pequeño pueblo de las afueras de Bielorrusia podría convertirse en seria candidata a la presidencia?


Prestemos atención a las fechas, ya que son la clave de todo. Si se busca información en internet sobre Tijanóvskaya, hasta abril del año 2020 no se encontrará nada. Su principal “activo” es ser la esposa del conocido youtuber Sergei Tikhanovsky. Eso es todo. Incluso a día de hoy, si revisamos su carrera política hay muy poca información al respecto. Tijanóvskaya se aferra a la popularidad de su marido.


Antes de que Svetlana se convirtiera en la esposa de Sergei, su apellido de soltera era Pilipchuk. Svetlana nació en 1982 en la pequeña ciudad de Mikashevichi, en el sur de Bielorrusia, muy cerca de la frontera con Ucrania. Estudió en la Facultad de Filología de la Universidad Pedagógica Estatal de Mozyr, de la cual se graduó con un título en Idiomas Extranjeros (inglés y alemán). Trabajó como traductora de inglés en varias organizaciones.


No hay información de que Svetlana haya trabajado en ninguna escuela. Entonces, ¿qué sabemos de ella? Nada. Habla con fluidez idiomas extranjeros. Parte del tiempo vivió por invitación con familias en Europa, donde tenía conexiones. También asumo que por la naturaleza de su trabajo (traductora) tiene buenas conexiones con las embajadas de diferentes países en Bielorrusia. Pero en términos generales es una persona sin biografía. Nunca creeré en la independencia de esta candidata.


¿Cuál era el ambiente que se vivió durante las elecciones? ¿Se desarrollaron con normalidad?


Sí, el proceso electoral en sí fue tranquilo. Vale la pena mirar lo que sucedió antes del inicio de la votación y después del final de la votación. El único candidato que podía competir con Lukashenko era Viktor Babariko, presidente de la junta directiva de Belgazprombank, filial de Gazprom. Babariko es una figura completamente controlada por Rusia. Si ganaba las elecciones, el “juego” se terminaba. Fue inhabilitado por fraude y blanqueo de dinero, arrestado y enviado a prisión. Otro candidato, un poco más débil, era Valery Tsepkalo, un ex diplomático asociado a los oligarcas de Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea. También fue acusado de fraude.


La conclusión que podemos sacar es que a pesar de que en ambos casos, tanto con Babariko como con Tsepkalo, se confirmó su culpabilidad, comenzaron a ser investigados con firmeza en el momento en el que decidieron lanzar sus candidaturas a la presidencia.


Los dos candidatos más fuertes que quedaban en la carrera presidencial, entonces, eran Lukashenko y Tijanóvskaya. Cada uno usó sus recursos. El oficialismo usó activos estatales mientras que Tijanóvskaya contó con fondos de patrocinadores extranjeros, prometiendo transferir todos los activos a sus promotores en caso de resultar vencedora.


Los acontecimientos que se desarrollan en Bielorrusia recuerdan, en cierta manera, a los acontecidos en Ucrania durante las protestas del Maidán en 2013. Tú personalmente has hablado del riesgo de una “Ucrania 2.0”. ¿Se están usando los mismos métodos para dar un Golpe de Estado en Bielorrusia?


Ésta es una copia completa de lo que sucedió en Ucrania. Tanto las causas del conflicto como las consecuencias son absolutamente las mismas. La única peculiaridad es que los oligarcas ucranianos también reclaman su parte del pastel como inversores externos. Pero es poco probable que tengan éxito.


¿Cuál crees que es el objetivo de todo esto? ¿Por qué hay algunos sectores políticos que tienen tanto interés en que Lukashenko abandone la Presidencia?


Bielorrusia es un país pobre, sin embargo, tiene varias empresas grandes que no están controladas directamente por empresas transnacionales privadas (tanto rusas como de la Unión Europea y Estados Unidos). En una crisis, cuando todo el mundo necesita tapar agujeros, las empresas de propiedad legal del Estado son una excelente inversión de dinero. Desde el punto de vista de los oligarcas, no han podido sacar beneficio del Estado hasta ahora. Quieren obligar al presidente (no importa el apellido) a vender estas empresas públicas.


Por lo general, esto se hace mediante crédito. Por ejemplo, Rusia emite un préstamo a Bielorrusia sobre la garantía de las acciones de la empresa y luego entra en la acción comprando el paquete. El préstamo no se devuelve, el control de la empresa pasa al nuevo propietario. Las protestas ejercen presión sobre las autoridades. Si no está de acuerdo con las condiciones propuestas por Rusia, esto significa caer en un bloqueo completo. Por lo tanto, tendrá que aceptar y hacer concesiones. Los principales objetivos de privatización y compra para los oligarcas son las empresas de Belaruskali, la refinería de petróleo de Mozyr, la refinería de petróleo de Novopolotsk, la planta metalúrgica de Belarús, el monopolio energético Belenergo, la empresa de telecomunicaciones Beltelecom, el Belarusbank, etc.


El acuerdo con Rusia es solo la primera parte. Además, es necesario satisfacer las peticiones de los oligarcas de la Unión Europea y Estados Unidos, al menos formalmente. Lukashenko es duro. Creó estas empresas estatales y no quiere regalarlas. Por lo tanto, si no se puede obligar a Lukashenko a vender las empresas públicas, Tijanóvskaya será promocionada por estos sectores. A los oligarcas no les importa quién firma los papeles sobre la privatización. Quieren resultados. Hay intereses entrelazados y quieren su propia porción del pastel.


Fuente: Nueva Revolución: nuevarevolucion.es