"Pues ahí te dejo con
ellos, oh miasma sin nombre; que, lo que es a mí, aunque me cueste
pasar el trance de mi muerte, ya no me atrapas más ni me entonteces.
Sigue haciendo de las tuyas, a ver si ayudas al menos a que se hunda el
Régimen y sus ilusiones; que yo, con lo poco de sentido y gracia que
me dejes, lo que haré será decirte esto que te digo, la verdad que
hace reventar a los fantasmas".
Agustín García
Calvo, ¡Adiós, virus, desmiéntete y muere!
