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en → Cáncer
capitalista
La inteligencia
artificial no se usa solo para controlar y manipular lo que hacen los
individuos aislados sino, sobre todo, para vigilar, controlar y
manipular sociedades. Se trata de automatizar mediante algoritmos
(como el Integrated Crisis Early Warnig System, que explora los
megadatos de diversos países y sus poblaciones cartografíando las
sociedades según su mayor o menor grado de estabilidad) la detección
de la inestabilidad social o el peligro de insurrección. Se han
diseñado modelos denominados “radares sociales” para predecir la
evolución del comportamiento de amplios grupos sociales, detectando
los cambios de humor o de opinión en el seno de las poblaciones
susceptibles de influir en el curso de los acontecimientos y poder
intervenir (con campañas de propaganda o operaciones psicológicas
Psyop) en tiempo real. La imbricación estado-empresas privadas es
total. Después de todo, cartografiar las insurrecciones implica los
mismos razonamientos y postulados de predicción comportamental que
el marketing.
El cúmulo de datos de
comportamiento no solo debe ser abundante, sino también variado. El
Big Brother monopolista requiere extender las operaciones de
extracción del mundo virtual al mundo real, donde vivimos nuestra
vida "real". El espía monopolista espía en las
carreteras, en los parques, a través de las ciudades. Accede a
nuestro sistema sanguíneo, a nuestra sala de estar, a nuestros más
mínimos desplazamientos, a nuestro refrigerador, a nuestra
aspiradora ( modelo Roomba con el que Google que cartografía cada
rincón de nuestro hogar), etc. Más de 100 millones de mujeres
jóvenes están siendo espiadas a través de apps (Flow, Ovia, Glow,
…) gratuitas que monitorizan sus ciclos menstruales, tests de
ovulación y su actividad sexual, datos de gran valor en el mercado
del comportamiento.
Para obtener predicciones
de comportamiento muy precisas y, por lo tanto, muy lucrativas, deben
poder acceder a nuestras características más íntimas. Espían
nuestra personalidad, nuestros estados de ánimo, nuestras emociones,
nuestras mentiras y nuestras fragilidades. Todos los niveles de
nuestras vidas personales se capturan y comprimen automáticamente en
un flujo de datos. El objetivo es poder influir en nuestro
comportamiento como trabajadores, consumidores o votantes.
Escribes algo en la barra
de búsqueda de Google y de inmediato comienzas a ver anuncios que te
parecen familiares en todas partes. A veces ni siquiera necesitas
buscar: Google ya ha triangulado tus deseos según tus correos
electrónicos, tus características demográficas, tu ubicación.
Para penetrar más en
nuestra intimidad Google y Amazon ya disponen de nuevas patentes para
la tecnología de hogares inteligentes, para que los usuarios abran
su hogar a sus marcas registradas de grabaciones ilegales. Google ha
presentado una serie de patentes para recopilar datos de audio en el
hogar. Las patentes permitirían a los dispositivos domésticos
inteligentes habilitados con el Asistente de Google inferir el
comportamiento en función de lo que escuchan: el cepillado de los
dientes, la apertura de la puerta de un refrigerador. Incluso pueden
estimar su estado de ánimo según la presencia de voces elevadas o
insultos.
Propaganda de Echo: "El
Amazon Echo se conecta a Alexa, un servicio de voz ubicado en el
Cloud, para reproducir música, realizar llamadas, configurar alarmas
y temporizadores, hacer preguntas, obtener información sobre el
tiempo, el tráfico y los resultados deportivos, gestionar listas de
tareas y de la compra, controlar dispositivos de Hogar digital
compatibles y mucho más."
Estos hogareños
dispositivos expanden las áreas en las que tu comportamiento ya está
registrado desde tu teléfono, Tablet o portátil, a tu mismo
dormitorio.
Los sistemas de
vigilancia del hogar, como Nest de Google o Ring de Amazon, aunque
registran lo que hacen sus clientes, también monitorizan, sin su
consentimiento, a otras personas: transportistas de correo,
trabajadores de distribución de alimentos, vecinos, etc.
La opacidad es la regla.
Las empresas a menudo no revelan qué tecnología contienen sus
productos, y además el software que contienen puede ser
reconfigurado a placer por el suminstrador (atualizaciones) y los
dispositivos se pueden recalibrar para nuevos usos, y los datos que
recopilan se pueden utilizar de maneras que los clientes no
suscribieron.
Google tuvo que
disculparse ante los clientes que compraron el sistema de seguridad
residencial Nest Secure en 2017. El dispositivo estaba equipado con
un micrófono que no figuraba en las características del aparato.
Unos pasajeros de American Airlines descubrieron cámaras en las
pantallas de TV incrustadas en los asientos.
Empresas bancarias, de
viajes, de ventas por internet, hoteles, etc. contratan a empresas de
análisis, como Glassbox, Appsee, FullStory, UXCam, que graban las
pantallas de los clientes mientras usan sus aplicaciones. El software
de Glassbox graba en video las pantallas de los usuarios mientras
usan las aplicaciones de las empresas clientes, luego comprime y
reproduce el material de archivo para su análisis. Es en un registro
de cada pulsación de teclado, todo lo que se escribe, los mensajes
de error que ven, la cantidad de tiempo que pasan en cada página,
etc.