Mostrando entradas con la etiqueta propaganda occidental. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta propaganda occidental. Mostrar todas las entradas

24 marzo, 2021

¿Genocidio uyghur o propaganda contra China? — Alberto Rodríguez García

 



LA HAINE.org – 24/03/2021


Las preguntas que surgen sobre el 'conflicto'


Una de las claves más básicas de la propaganda es la de los mensajes grandilocuentes para, si no convencer, plantar la semilla de una idea en la mente del receptor.


A nadie hoy día se le ocurriría hablar de genocidio porque un país apueste por políticas jacobinas o declare la guerra a ciertas ideas, como Francia contra el ‘separatismo islámico’. Con China sin embargo, cualquier matiz vale para utilizar contra el país calificativos exagerados y términos pomposos que suenen agresivos o al menos estén llenos de connotaciones negativas. China es el nuevo enemigo y, por tanto, hablar de genocidio es legítimo, porque claro, ¿quién puede tener buenos ojos para asociarse a un Estado genocida? Y la excusa, en este caso, son los uyghures.


Antes de nada hay que hacer un brevísimo resumen de quiénes son los uyghures. Se trata de una etnia de origen túrquico originaria de la región china de Xinjiang, concretamente en lo que hoy se llama Región Autónoma Uyghur. Por su origen son musulmanes y cuentan tanto con lengua propia como con signos propios. Sin embargo, la región de Xinjiang no siempre ha sido pacífica, y es que ha sufrido atentados bastante violentos. Aquí es donde entra en escena uno de los principales actores que se tiende a olvidar en la narrativa de ‘China contra los uyghures’: el Partido Islámico del Turquestán (PIT).


Pero, ¿por qué es tan importante hablar del Partido Islámico del Turquestán? Pues porque los uyghures, lejos de ser una etnia desprotegida organizada únicamente en agrupaciones pacíficas –porque en Xinjiang, de haber un conflicto, este dista mucho de ser uno en el que la violencia es unilateral–, cuentan con el PIT; una agrupación yihadista tremendamente extremista, responsable de atentados terroristas –que se podrían contar por cientos–, afiliada a al-Qaeda, con experiencia en guerras como la de Afganistán que ha ganado especial notoriedad en Siria; donde llevan combatiendo desde el principio y donde han establecido incluso campamentos de niños soldado adoctrinados para continuar la yihad tanto en Siria como en China. A esto hay que sumarle que la ambición de este partido, y parte de la comunidad uyghur, no es la de irse lejos de casa a hacer la yihad, sino independizarse y crear un Estado islámico propio.


La problemática del integrismo y del separatismo conduce inevitablemente a dos preguntas: ¿tiene China derecho a defender su integridad territorial? ¿Cómo gestionan problemas de este tipo otros países? Visto de esta manera, puede defenderse o condenarse el proceder chino, pero desde luego, no es un proceder distinto del de otros países de los que más de uno tiene la soberbia de calificar como mundo democrático. De hecho, tomar medidas contra un grupo o un determinado sector que amenaza la estabilidad nacional no es un proceder distinto al de por ejemplo España, que no olvidemos, ya en democracia para una problemática similar actuó de manera mucho más sucia armando y dando carta blanca a los GAL; que en esencia eran terrorismo de Estado. Y desde entonces tampoco nadie ha sido tan exagerado de plantear un ‘genocidio vasco’. ¿Por qué con China sí? Sencillo, volvamos al principio: una de las claves para la propaganda son los mensajes básicos y grandilocuentes.


El genocidio por definición es un acto perpetrado con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, y atendiendo a los datos, China combate un problema muy particular, que son el separatismo y el integrismo. Curioso es, de hecho, que para estar habiendo un genocidio, la población uyghur en Xinjiang ha aumentado en la última década, y las políticas de Pekín, han aportado estabilidad y seguridad a la región. Sí, se puede criticar que China apueste por un aumento de la población Han en la Región Autónoma Uyghur o mayor represión contra un grupo muy concreto de musulmanes, pero eso ni es genocidio ni es algo ajeno a la lógica de otros países a los que ni siquiera se les llama la atención.


Tomando los datos del gobierno chino, entre 2010 y 2018 la población uyghur de Xinjiang creció de 10 millones a 12,7 millones; aumentando en porcentaje más que el total de la región y que el resto de las minorías que habitan en un territorio de casi 25 millones (para tener un poco de perspectiva, la población uyghur creció un 25% mientras que la población total aumentó un 14% y la Han un 2%). Y sí, es un ejercicio de fe creer en la información del Estado chino, que es el primer interesado en refutar la narrativa del genocidio, pero es que del otro lado, nadie ha aportado un dato (ya ni siquiera inventado) que refute lo anterior. Porque lo que se sabe de la aplicación de métodos anticonceptivos como la introducción de un DIU, lejos de ser políticas de genocidio, son políticas que se han aplicado durante años en toda China; mucho más estrictas para con los Han en todo el país que para con las minorías.


La narrativa del genocidio, a falta de argumentos sólidos más allá de un discurso emotivo sin respaldo alguno, siempre va acompañada de los archiconocidos campos de re-educación, des-radicalización, centros de formación o como cada narrativa quiera calificarlos. Unos centros tan secretos, según algunos investigadores, que China ni siquiera se esfuerza en ocultar. Sin embargo, si bien un centro de re-educación y trabajo no es ajeno a ningún sistema socialista de los que se nutre China, debemos dejar de ver la paja en el ojo ajeno teniendo una viga en el propio, porque otra vez volviendo a Europa, también existen programas de re-educación y des-radicalización para yihadistas.


Es cierto que, al menos en el caso español, estos programas rozan el ridículo porque han fracasado y siguen fracasando, pero ello no los hace más distintos del trasfondo que tienen en común con los centros chinos, lógicamente más estrictos también por un componente cultural que afecta al resto de regiones y etnias, incluyendo la mayoritaria. Pero es que además es importante recordar que el Partido Islámico del Turquestán, que se nutre de parte de la población y tiene unas ideas que no les son ajenas a muchos conservadores [como los de VOX en España], cuenta con veteranos de guerra y ‘cachorros’ radicalizados prácticamente desde antes de aprender a andar. Algo, además, que ellos mismos muestran orgullosos en su propaganda desde Siria. Es decir: la problemática de tener que lidiar con un grupo terrorista dentro del propio territorio, es muy real.


El PIT es un partido que lejos de estar aislado de otras organizaciones yihadistas, tiene relativa facilidad para moverse, ya que desde Xinjiang se puede pasar directamente a Afganistán y Cachemira/Pakistán; conocidos feudos grupos terroristas takfiríes. Para más dramatismo, desde Washington primero hablaban de algunos, luego de miles y después de millones de uyghures en campos de concentración. La cifra, sin duda, es demasiado grande como para que solo se reprima a radicales o miembros y simpatizantes del Partido Islámico del Turquestán, pero claro, ¿de dónde sale la cifra? ¿cómo hoy, con imágenes satélite de máxima resolución, se pueden ocultar campos de concentración tan grandes? Estamos hablando de una población de reclusos mayor que la de muchas ciudades, y que supone un porcentaje exagerado respecto al número de habitantes que tiene la Región Autónoma Uyghur. La lógica lleva a pensar que tanta grandilocuencia no es más que propaganda. Porque como la propaganda, es una información sin respaldo alguno.


Aun siendo cándido uno y creyendo todo lo que se cuenta sin aplicar la más mínima lógica, nunca se responde a la última gran incógnita: ¿por qué? Si de acuerdo a la ONU China respeta y enseña las lenguas y expresiones culturales de las minorías en sus regiones, si atendiendo a la libertad religiosa en China hay musulmanes uyghures, hui, kazajos, uzbekos, tayikos; si de acuerdo a los censos la población uyghur de Xinjiang está aumentando, ¿por qué llevar a cabo un genocidio contra los uyghures? Sin pruebas a favor de esta narrativa del genocidio más allá de datos descontextualizados y a veces tergiversados es una pérdida de tiempo enfrascarse en discusiones; que el lector simplemente utilice su sentido común y saque sus propias conclusiones.



ESTA es la SITUACIÓN ACTUAL de los UIGURES en CHINA

En este vídeo os hablamos de la última oleada de propaganda antichina, que vuelve a la carga con la situación de los uigures. Según algunas fuentes, después de pasar por los campos de concentración, esta minoría de herencia túrquica y musulmana estaría sufriendo preocupantes medidas de control de la natalidad. Entre dichas medidas se incluirían esterilizaciones forzadas, con el resultado de un dramático descenso en el número de nacimientos. Aunque todavía hay más, porque también se ha denunciado su explotación laboral en fábricas chinas. En nuestro vídeo revisamos las fuentes utilizadas en estas acusaciones y os tratamos de ofrecer aspectos a menudo ignorados por los medios occidentales.


22 diciembre, 2020

La vacuna rusa y la ignorancia — Pedro Brieger

                     

                  LA HAINE.org – 22/12/2020


¿Qué intereses se esconden detrás de las críticas a la vacuna "rusa"?


"Ahí vienen los rusos" es una gran película de sátira política de 1966 que mostraba el pánico generado en un pequeño pueblo de los EEUU cuando encalló un submarino soviético. Esa película humanizaba a los tripulantes soviéticos, los mostraba como lo que eran, personas de carne y hueso, y por supuesto, los prejuicios e ignorancia de quienes los recibían como si fueran extraterrestres.

La llamada “guerra fría” finalizó, el muro de Berlin cayó en 1989, la Unión Soviética se desintegró en 1991, pero los prejuicios subsisten. Ya no son soviéticos, pero siguen siendo rusos. Y en nuestro mundo “occidental” vaya uno a saber qué imaginario se ha construido sobre lo que existe “allí”, en ese mundo.

Todo viene a cuento de la llamada “vacuna rusa” que varios países latinoamericanos están comprando y numerosos medios de comunicación cuestionan su efectividad como si viniera de un pequeño país perdido en alguna isla del océano índico.

Obviamente la vacuna Sputnik V del instituto Gamaleya no tiene apellido de laboratorio suizo, francés o estadounidense, como si éstos fueran los únicos confiables. No es este el lugar para analizar la efectividad de tal o cual vacuna o las historias de las terribles pruebas que varios laboratorios "confiables" hicieron en el llamado "Tercer Mundo".

Pero sí para señalar lo anacrónico de contraponerle a una vacuna fabricada en Rusia o China la autoridad moral y científica de lo que muchos periodistas señalan como "el mundo civilizado". Sí, en estos términos.

Vale la pena recordar que la Unión Soviética tuvo un alto desarrollo tecnológico-nuclear y que tenía al menos un cuarto de la comunidad científica del mundo antes de su desintegración, absorbida obviamente por Rusia. De más está decir que estas aseveraciones sobre las vacunas "rusas" o "chinas" están plagadas de prejuicios frente a civilizaciones con historias varias veces milenarias.

Por otra parte, por lógica, si hay un mundo "civilizado" con una ética y moral superior, por contraposición el otro mundo no sería "civilizado".

También hay que decir que la historia de este llamado "mundo civilizado" no se corresponde con el imaginario creado.

Es una construcción ideológica fantasiosa que "olvida" los genocidios de las potencias coloniales en América, Africa y Asia, o el traslado masivo de personas del África hacia América para someterlas a condiciones de esclavitud; las dos grandes guerras mundiales, los campos de concentración con sus cámaras de gas o las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, sólo para mencionar algunas de las obras de esto que se llama "mundo civilizado".

¿Acaso se puede hablar de "mundo civilizado" en nuestra región con la historia de las dictaduras militares y sus genocidios, desapariciones, torturas o robo de bebés para "salvar al mundo occidental y cristiano", frase tomada del escritor Miguel de Unamuno?

Es posible que detrás de las críticas a la vacuna "rusa" haya intereses y presiones de grandes laboratorios y empresas farmacéuticas para eliminar un competidor de fuste. Y mucha ignorancia.


CLAE