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06 diciembre, 2021

"Los estadounidenses se encuentran entre las personas más ignorantes del mundo" — Michael Parenti

 


"Podría disparar a la gente en la Quinta Avenida y no perdería votos". Donald Trump


En lo que respecta a la historia, los estadounidenses se encuentran entre las personas más ignorantes del mundo. Las encuestas muestran que un gran porcentaje de ellos no conoce la diferencia entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Muchos creen que Alemania y la Unión Soviética fueron aliados en este último conflicto. Pocos han oído hablar de la invasión multinacional de la Rusia soviética en la que Estados Unidos participó. Muchos nunca han oído hablar de Hiroshima y no tienen ni idea de que Estados Unidos arrojó una bomba atómica sobre esa ciudad, ni saben por qué EEUU estuvo involucrado en la guerra de Vietnam y en otros conflictos armados. Tampoco pueden decir mucho sobre la historia de la agresión perpetrada contra los nativos americanos y la esclavitud infligida a los africanos en EEUU. Los siglos de imperialismo impuesto en Asia, África y América Latina por las potencias europeas y norteamericanas no son, en su mayoría, acontecimientos presentes en la psique colectiva estadounidense, y muchos ni siquiera podrían armar dos frases inteligentes sobre la historia de México, de Canadá, de Puerto Rico o de Cuba, por nombrar a los vecinos más cercanos de Estados Unidos. La mayoría no tiene la menor idea de lo que estaba en juego en la Revolución Francesa, en la Revolución Rusa, en la Guerra Civil Española o en la Revolución China.


Si bien es cierto que los propios estadounidenses no son totalmente culpables de ello. No se les enseña casi nada de estos acontecimientos en la escuela primaria, ni en la secundaria, ni siquiera en el nivel universitario, y lo que se les enseña está generalmente desconectado de las acuciantes realidades político-económicas que permiten que tanto el pasado como el presente se informen entre sí, haciendo que la historia sea significativa para nosotros. Tampoco los líderes políticos, los expertos en noticias y otros formadores de opinión encuentran motivos para situar los acontecimientos actuales en un contexto histórico, especialmente si se trata de aquellos que puedan plantear preguntas problemáticas sobre la situación social del orden actual.


La ignorancia popular cumple su función. Quienes están en la cima prefieren que la gente ignore las lecciones potencialmente problemáticas de la historia (excepto aquellos episodios de la misma que han sido especialmente envueltos en triunfales mensajes nacionalistas y de apoyo al sistema).


Generalmente, cuando se refleja en películas y televisivos dramas, la historia se falsea o se reduce a heroicos actos personales. En este sentido, los medios refuerzan el tipo de historia ficticia que se enseña en las escuelas, la misma que ensalzan los líderes políticos y propagan los llamados medios de comunicación. En Estados Unidos se puede exponer casi cualquier tema en los medios: sexo, escándalos, perversión, depravación y, a veces, incluso la opresión racial y la discriminación de género. Lo que no se puede tocar es el tema tabú: las clases sociales, específicamente la importancia del poder de clase y la lucha de clases.


Cita extraída del libro de Michael Parenti MAKE-BELIEVE MEDIA The Politics of Entertainment (1991) - (Traducción del inglés: Arrezafe)


22 diciembre, 2020

La vacuna rusa y la ignorancia — Pedro Brieger

                     

                  LA HAINE.org – 22/12/2020


¿Qué intereses se esconden detrás de las críticas a la vacuna "rusa"?


"Ahí vienen los rusos" es una gran película de sátira política de 1966 que mostraba el pánico generado en un pequeño pueblo de los EEUU cuando encalló un submarino soviético. Esa película humanizaba a los tripulantes soviéticos, los mostraba como lo que eran, personas de carne y hueso, y por supuesto, los prejuicios e ignorancia de quienes los recibían como si fueran extraterrestres.

La llamada “guerra fría” finalizó, el muro de Berlin cayó en 1989, la Unión Soviética se desintegró en 1991, pero los prejuicios subsisten. Ya no son soviéticos, pero siguen siendo rusos. Y en nuestro mundo “occidental” vaya uno a saber qué imaginario se ha construido sobre lo que existe “allí”, en ese mundo.

Todo viene a cuento de la llamada “vacuna rusa” que varios países latinoamericanos están comprando y numerosos medios de comunicación cuestionan su efectividad como si viniera de un pequeño país perdido en alguna isla del océano índico.

Obviamente la vacuna Sputnik V del instituto Gamaleya no tiene apellido de laboratorio suizo, francés o estadounidense, como si éstos fueran los únicos confiables. No es este el lugar para analizar la efectividad de tal o cual vacuna o las historias de las terribles pruebas que varios laboratorios "confiables" hicieron en el llamado "Tercer Mundo".

Pero sí para señalar lo anacrónico de contraponerle a una vacuna fabricada en Rusia o China la autoridad moral y científica de lo que muchos periodistas señalan como "el mundo civilizado". Sí, en estos términos.

Vale la pena recordar que la Unión Soviética tuvo un alto desarrollo tecnológico-nuclear y que tenía al menos un cuarto de la comunidad científica del mundo antes de su desintegración, absorbida obviamente por Rusia. De más está decir que estas aseveraciones sobre las vacunas "rusas" o "chinas" están plagadas de prejuicios frente a civilizaciones con historias varias veces milenarias.

Por otra parte, por lógica, si hay un mundo "civilizado" con una ética y moral superior, por contraposición el otro mundo no sería "civilizado".

También hay que decir que la historia de este llamado "mundo civilizado" no se corresponde con el imaginario creado.

Es una construcción ideológica fantasiosa que "olvida" los genocidios de las potencias coloniales en América, Africa y Asia, o el traslado masivo de personas del África hacia América para someterlas a condiciones de esclavitud; las dos grandes guerras mundiales, los campos de concentración con sus cámaras de gas o las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, sólo para mencionar algunas de las obras de esto que se llama "mundo civilizado".

¿Acaso se puede hablar de "mundo civilizado" en nuestra región con la historia de las dictaduras militares y sus genocidios, desapariciones, torturas o robo de bebés para "salvar al mundo occidental y cristiano", frase tomada del escritor Miguel de Unamuno?

Es posible que detrás de las críticas a la vacuna "rusa" haya intereses y presiones de grandes laboratorios y empresas farmacéuticas para eliminar un competidor de fuste. Y mucha ignorancia.


CLAE




09 enero, 2019

“Europa no debería preocuparse por los inmigrantes. Debería preocuparse por el creciente fascismo” — Laurie Penny




NewStatesman14/08/2015 / traducción: Arrezafe

Hay una metáfora sobre las ranas en ebullición que dice, que si pones una rana en una cacerola con agua fría y aumentas el calor muy lentamente, la rana permanecerá allí hasta cocerse. El hirviente cambio cultural es así. Es difícil de detectar cuando estás viviendo dentro de él. Puedes permanecer quieto mientras el estado de ánimo social se vuelve progresivamente más duro, más áspero y más feo, diciéndote a ti mismo que todo va a estar bien, mientras a tu alrededor el agua comienza a burbujear.

[...]

El comportamiento de la élite británica y europea hacia los inmigrantes no es simple inhumanidad. Es una inhumanidad estratégica. Es una inhumanidad armada y diseñada para convencer a las poblaciones que se fracturan bajo golpes de martillo, de austeridad y de caos económico, de que el enemigo está ahí fuera, que hay un "nosotros" que debe ser protegido de "ellos". Hay una razón por la que la sugerencia precisa de David Cameron sobre cómo tratar con los seres humanos desesperados que cruzan el canal es "más perros y cercas". Hay una razón por la que la respuesta de Angela Merkel, en junio, a una manifestación donde los cuerpos de los inmigrantes ahogados fueron enterrados en el jardín delantero del Bundestag, fue un pétreo silencio.

[...]

El fascismo surge cuando se alienta una fractura cultural en el tejido social que propicie la unidad contra una supuesta amenaza externa. Es el aterrador "no son nosotros" lo que nos da la falsa impresión de que hay un "nosotros" que defender.

Ciertamente, los niveles de vida han bajado en la eurozona, pero eso tiene muy poco que ver con la inmigración. La minoría elegida debe sumar y convocar los temores de todas las clases sociales a la vez.

[...]

Nadie puede decidir si los inmigrantes son un problema porque trabajan duro y aceptan incondicionalmente todos los empleos (el mayor temor de una clase trabajadora golpeada por el desempleo y la caída de los salarios) o si es que son demasiado perezosos, por lo que suponen una onerosa carga social (el mayor temor de una clase media que sufre con el aumento de las rentas y los recortes en los servicios sociales);

Ambas cosas no pueden ser a la vez, y de hecho no lo son, pero lo importante es que, de todas maneras, la paradoja se mantenga. Es por eso que el Consejo Consultivo de Migración [UK] está imponiendo controles nuevos y más estrictos a los "inmigrantes calificados" que ingresan al país, incluso cuando se pone fin a un sistema de apoyo estatal, ya miserable para los solicitantes de asilo.

No sé en qué momento de la última década las palabras "solicitante de asilo" se convirtieron en sinónimo de "criminal" en la cotidiana conversación popular, pero ese día, el continente europeo se convirtió en un lugar más decadente y mezquino.

La decencia humana, sin embargo, ha sido premeditadamente arrojada fuera de la ecuación. Gran Bretaña y el resto de Europa han sido deliberadamente sumergidas en un estado de pánico respecto a la inmigración, y cuando la gente entra en pánico no atiende a razones. Ninguna de las numerosas y tranquilizadoras estadísticas –por ejemplo, que la cantidad de refugiados en Gran Bretaña no solo sea baja, sino decreciente– ayudarán cuando tienes las páginas del Daily Mail repletas de viñetas de caricaturas racistas donde los náufragos "ilegales" tratan de saltar las cercas del cielo hacia los recién fallecidos tesoros de una cultura que considera publicable esto en las noticias diarias. 

[...]

La prensa liberal es tan culpable de esto como cualquiera. Las noticias notoriamente más compasivas se encargan de recordarnos que los inmigrantes realmente "enriquecen" nuestra cultura y brindan beneficios económicos. El hecho de que esto sea totalmente cierto no lo hace menos un argumento ofensivo. Los inmigrantes no llegan al oeste –desde Siria, Eritrea, Afganistán o de cualquier otra nación que haya sido colonizada, ocupada y luego bombardeada y saqueada de sus recursos durante siglos de explotación imperial y postimperial– principalmente para enriquecer las vidas de occidentales y amenizar nuestra horrible cocina con cierto sabor. Migran temiendo por sus vidas. Vienen en busca de asilo, seguridad y oportunidades, y tienen todo el derecho para hacerlo, si no es por la ley natural de la tierra, entonces por los principios de la justicia y la decencia humana.

La mayor amenaza para nuestra "forma de vida" no es la inmigración. La inmigración cambia la sociedad, pero mucho menos y de manera muy distinta que, por ejemplo, la tecnología, la austeridad económica, la creciente desigualdad, la globalización o el cambio climático. La mayor amenaza para nuestra "forma de vida", si es que alguna vez ha habido algo así en este vasto y variado continente, no es que algún día tú o yo estemos sentados en un autobús y escuchemos a alguien hablando pashtum o tigriña. La amenaza es que nos tragaremos la narrativa pública de que los inmigrantes, personas de países no europeos son menos humanos que el resto de nosotros, que piensan y sienten menos, que importan menos. Los europeos son muy capaces de sumergirse tranquilamente en el agua burbujeante del fanatismo cultural hasta que se evapore cada fragmento de compasión restante. Esa es la verdadera amenaza para nuestra "forma de vida".