Mostrando entradas con la etiqueta Iglesia Católica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Iglesia Católica. Mostrar todas las entradas

23 marzo, 2018

"Si España fuera realmente una nación..." - Carlo Frabetti



Irrealidad y violencia – Carlo Frabetti


Si España fuera realmente una nación –como lo son Catalunya o Euskal Herria– no necesitaría defender su unidad a sangre y fuego. Como viene haciendo desde hace más de quinientos años. Y, por otra parte, no es casual que los genocidas que impusieron la falsa identidad española masacrando, expoliando y expulsando a los diferentes, pasaran a la historia como los Reyes Católicos, ni que fueran ellos los inspiradores del franquismo, que adoptó sin reservas su heráldica, sus lemas y sus símbolos. La admisión de lo falso y lo irreal solo se puede llevar a cabo desde el delirio y solo se puede imponer con la violencia extrema. Los hechos objetivos acaban imponiéndose por sí mismos –por más que algunos se empeñen en negarlos–, pero las mentiras hay que repetirlas miles de veces, como decía Goebbels, para que los necios se las crean; y a quienes no se las creen hay que amordazarlos.

A primera vista, resulta sorprendente que entelequias como la supuesta virginidad de María o la doble naturaleza de su hijo hayan sido defendidas a lo largo de los siglos con la mayor brutalidad; pero la tradicional alianza de la Iglesia Católica con los poderes establecidos hace de la quema de herejes –la defensa a ultranza de los dogmas– una necesidad de supervivencia, tanto para la primera como para los segundos. Y aunque ya no se puede quemar vivos a herejes, apóstatas y blasfemos, se puede seguir criminalizándolos, y el nacionalcatolicismo actual necesita continuar haciéndolo tanto como sus antecesores, los Reyes Católicos y Franco.

Puede que los exabruptos de Willy Toledo o de la Hermandad del Sagrado Coño Insumiso sean de mal gusto y ofendan algunas sensibilidades; pero parece ser que, si no se agita ese trapo rojo ante el hocico de la bestia nacionalcatólica, mucha gente no se da cuenta de su tamaño y su ferocidad. Ni de su composición concreta, que incluye a organizaciones tan casposas y profundamente reaccionarias como la Conferencia Episcopal, el Opus Dei, los Legionarios de Cristo, Yunque, Hazte Oír o la Asociación de Abogados Cristianos, sin las cuales el PP no estaría en el Gobierno.


Gracias, Willy, una vez más, por renunciar a tus privilegios de actor de éxito para convertirte en francotirador del antifascismo; gracias, mujeres de la Hermandad del Coño Insumiso; gracias, Cassandra, Hasel, Valtonyc, Drag Sethlas… Gracias por vuestro “mal gusto” necesario, por vuestra irreverencia liberadora. Gracias por poner en evidencia que quienes quieren imponer la espuria autoridad moral de la Iglesia, a menudo son los mismos que imponen por la fuerza la unidad de la inexistente España, dos irrealidades sinérgicas que solo la represión más brutal y las falacias más burdas pueden seguir manteniendo. Y no por mucho tiempo.
___________________________________


17 marzo, 2013

¡A Dios el forraje le importa un bledo!


-¡Aldeanos! -dijo el cura-. Me pedís lluvia, pero no la tendréis. Habéis venido hoy arrogantes y orgullosos como gallinas Leghorn, rebosantes de confianza en vuestra vida carnal. Habéis venido como mendigos insolentes a exigir lo que no merecéis. ¡A Dios el forraje le importa un bledo!
-¡Qué me importan vuestros campos! ¡Qué me importan vuestros animales y vuestros hijos! -vociferó- Vivís una vida materialista y sórdida. ¡Ignoráis el lujo!... Y es el lujo lo que yo os ofrezco: os ofrezco a Dios... Pero a Dios no le gusta la lluvia... A Dios no le gusta el forraje. A Dios le interesan muy poco vuestros campos de cultivo y vuestras tristes aventuras. Dios es un cojín de brocado de oro, es un diamante engarzado en el sol, es un suntuoso decorado cincelado en el amor, es Tiffany´s, es Mónaco, las sotanas de seda, los calcetines bordados, los collares y los anillos, lo inútil, lo maravilloso, las custodias eléctricas... ¡No lloverá! ¡Dios no es útil! ¡Dios es un regalo de un día de fiesta, un don gratuito, un lingote de platino, una obra de arte, una apetitosa golosina! Dios está además. No está ni a favor, ni en contra. ¡Es un suplemento! (...) -¡No lloverá!- repetía el cura, a quien se adivinaba tras los postigos, presa de un trance total- ¡Lloverán alas de ángeles! ¡Lloverán plumones de esmeralda, jarrones de alabastro, pinturas admirables... pero nada de agua! ¡A Dios le traen sin cuidado el heno, la avena, el trigo, el centeno, la cebada, el lúpulo, el alforfón, el trébol, la alfalfa, el telefio y la salvia...!

Boris Vian - El Arrancacorazones