02 abril, 2025

Pepe Escobar: De Saná a Saada: Yemen en tiempos de guerra

 

Muhammed-Al-Bukhaiti / Pepe Escobar


Gеополитика.ru – 01/04/2025


SAADA, Yemen noroccidental. Son las 2 de la tarde del miércoles 26 de marzo y estoy de pie en una avenida desierta de Saada durante el Ramadán, en silencio, rodeado de montañas, y observando una señal de tráfico que me indica que la frontera saudí está a sólo dos horas en coche.


Hemos llegado al noroeste de Yemen, lugar de nacimiento del movimiento Ansarallah, en un convoy de todoterrenos Toyota blancos, que en realidad no es un convoy, sino un señuelo, porque nunca viajan juntos por la carretera, de gran belleza paisajística, por razones de seguridad.


Somos un pequeño grupo de unas 12 personas, de Oriente y Occidente, que hemos pasado los días anteriores en la capital, Saná, como partícipes de una conferencia sobre Palestina titulada «No estáis solos». Como señalaron nuestros amables anfitriones, de hecho rompimos, físicamente, el bloqueo occidental/árabe de Yemen, siendo el primer grupo de extranjeros en visitar el país en años.


En el grupo se encontraban el ex primer ministro iraquí Adel Abdul Mahdi; el profesor Ma Xiaolin, un hombre maravilloso, un hui (musulmán chino) de la provincia de Ningxia y decano de un Instituto de Estudios de la Cuenca Mediterránea en el centro de alta tecnología de Hangzhou; el destacado investigador malasio Aminurraasyid Yatiban, que pronunció una impresionante presentación durante la conferencia sobre la militarización de la arqueología en al-Quds; el nieto de Nelson Mandela, Mandla; y el dinámico dúo irlandés Mike Wallace y Clare Daly, exmiembros del Parlamento Europeo.


En Saná, nos dijeron que esperáramos que «llamaran a la puerta» a las 3 de la madrugada. En el relajado horario yemení, eso se traduce en las 5 de la mañana, con salida una hora después. No había más información. Viajamos sólo con la ropa que llevábamos puesta, sin cargador para los teléfonos móviles, sin cepillo de dientes, sin nada. En Saada nos enteramos de que pasaríamos la noche en la ciudad. Sin internet de ningún tipo.


Nos llevó un tiempo darnos cuenta de por qué estábamos allí en ese momento concreto: todo formaba parte de una meticulosa operación de seguridad. No fue una coincidencia: el día anterior, 25 de marzo, se cumplía el décimo aniversario del primer ataque a Yemen por parte de la proverbial «coalición» de voluntarios (varios países árabes excepto Omán), liderada por Arabia Saudí con la Casa Blanca de Obama-Biden «dirigiendo desde atrás».


Después, por la tarde, nos enteramos de que nada menos que 45.000 edificios en todo Yemen, especialmente en la gobernación de Saada, habían sido bombardeados en estos últimos 10 años. Ahora, con la aportación directa del Pentágono liderado por Trump 2.0, que defiende la «paz mediante la fuerza» y que, como reveló la sórdida saga de Signal, lanzó una guerra contra Ansarallah y Yemen con el propósito de «enviar un mensaje».


Vimos el «mensaje» impreso en un hospital oncológico en construcción en Saada, cuya financiación supuso un enorme esfuerzo, ahora arrasado por las bombas de CENTCOM sólo dos días antes de nuestra visita. Recogimos fragmentos de bombas estadounidenses, algunas con el nombre del fabricante y el número de contrato, para que los analizaran los equipos yemeníes. Una bomba sin explotar yacía en las entrañas del hospital destruido.


Vinculado directamente con la guerra de hace 10 años, también visitamos el lugar donde un autobús escolar fue alcanzado por un ataque aéreo saudí en 2018: 42 niños fueron asesinados, como evidencia uno de sus teléfonos celulares encontrado en medio de los escombros. Todos están enterrados en un pequeño cementerio de mártires.


Por la noche, me dijeron que esperara otra «llamada a la puerta» alrededor de las 4 a. m. De hecho, algunos esperábamos lo imposible: un encuentro cara a cara con el líder de Ansarallah, Abdul Malik Badr al-Din al-Houthi, que vive en la gobernación de Saada. Pero eso habría representado un riesgo de seguridad inimaginable, ya que ahora es el objetivo número uno de CENTCOM para la «decapitación» en toda Asia occidental.


Yemen: el origen de todos los árabes


Para comprender las complejidades de Yemen, debemos comenzar por cómo funciona el sistema de gobierno. Es como un triángulo.


En la parte superior del triángulo se encuentra el líder, Abdul Malik al-Houthi, el hermano menor del difunto Hussein al-Houthi, el primer líder de Ansarallah, un movimiento religioso/político/militar de varios niveles compuesto principalmente por chiítas zaydíes. Justo debajo se encuentra el presidente Mahdi Muhammad al Mashad.


En los otros dos ángulos del triángulo tenemos, por un lado, a los 9 miembros del Alto Consejo Político, que debe responder ante el Parlamento: conocimos a 4 de ellos. Por otro lado tenemos al Parlamento, que de hecho tiene prioridad sobre el Primer Ministro. Y luego las instituciones del gobierno, con primacía para el sistema de justicia.


En Saada, un especialista en inteligencia me dijo, sin ambigüedades, que «el verdadero centro de poder está aquí», no en Saná: una referencia directa al líder Abdul Malik al-Houthi.


Después de unos días de inmersión total en Yemen, todo el poder de la tierra, la fuerza y el carácter de su gente, empiezan a tener sentido. La Sagrada Kaaba fue revestida por un «Tuba» (Rey) yemení. Una de sus esquinas se llama «la esquina yemení», un honor histórico para todos los yemeníes.


Yemen es la piedra angular de todas las migraciones árabes. Desde las primeras migraciones semíticas a través de la desmembrada Saba, debido al colapso de la Gran Presa de Marib (la reina de Saba, por cierto, nació en Saná), hasta todos los ejércitos que difundieron el islam por todo el mundo, desde África hasta Mesopotamia, India y el sudeste asiático.


Yemen fue gobernado por las dos reinas más grandes del mundo islámico: Bilkis de Saba y Arwa del estado Sulayhid. El profeta Mahoma especificó más de 45 hadices autentificados sobre Yemen y los yemeníes.


En pocas palabras: Yemen es el origen de todos los árabes. No es de extrañar que los advenedizos wahabíes se revuelquen en una cultura de mal gusto, sean ostentosos rehenes de la misma, y odien a Yemen con toda su alma, especialmente desde la unificación yemení de 1990.


Los yemeníes fueron los primeros en escribir en caracteres árabes yemeníes, las letras del Musnad, la antigua escritura del sur de Arabia. Documentaron su propia historia para que no se distorsionara en el futuro, al igual que los yemeníes contemporáneos documentan la historia del saqueo por parte de la oligarquía occidental y sus despreciables sustitutos de los regímenes árabes.


El poder intrínseco de Yemen supone una tremenda amenaza para el turbo-capitalismo configurado como Plunder Inc. [Saqueo Corp.] No es de extrañar que la guerra de 10 años, que aún continúa, haya contado con una letanía de matones takfiri movilizados, mercenarios, gobiernos provisionales corruptos y una vergonzosa coalición respaldada por la ONU diseñada para bombardear y matar de hambre a los yemeníes hasta someterlos, como documenta el notable libro de Isa Blumi Destroying Yemen: What Chaos in Arabia Tells Us About The World.


Trump 2.0 representa una conclusión lógica del proceso; en palabras del propio «pacificador», estos «bárbaros» serán «aniquilados». Como la única forma que le queda a la oligarquía financiera globalizada de saquear las riquezas de Yemen es destruirlo.


Luchando por Palestina «Ética y Espiritualmente»


Estábamos relajándonos en la dewanya (terraza) de nuestro hotel en Saná, bebiendo té y esperando el televisado discurso diario a la nación del líder Abdul Malik al-Houthi cuando, de repente, entró en la habitación sin previo aviso. Nos quedamos sin habla: no era otro que Yahya Saree, el portavoz de las Fuerzas Armadas yemeníes, que, según me dijo el profesor Ma, es una reconocida eminencia en China, en realidad entre toda la mayoría global.


Visitar a un grupo de extranjeros en un conocido hotel del centro de Saná suponía un riesgo de seguridad asombroso, como si desafiara al CENTCOM en persona, no virtualmente a través de las redes sociales, como hace todos los días. Yahya Saree nos estrechó la mano, pronunció un breve discurso y dejó muy claro su punto de vista: «En Yemen hemos decidido adoptar esta posición de apoyo y solidaridad con los palestinos por nuestras responsabilidades morales y religiosas».


En una conversación privada con Mohammed Ali al-Houthi, miembro del Alto Consejo Político y exjefe del Comité Revolucionario, le pregunté si Yemen había realizado esfuerzos diplomáticos con Rusia y China. La respuesta, en un árabe florido con varias metáforas (perdidas en la traducción) y una profusión de sonrisas, no tuvo precio: sí.


También tuvimos el privilegio de pasar al menos dos horas con el profesor Abdulaziz Saleh bin Habtoor, miembro del Alto Consejo Político, ex primer ministro, supervisor general de la conferencia «No estás solo» e intelectual yemení de la vieja escuela.


El profesor bin Habtoor es también autor de un libro de lectura obligada, Undeterred: Yemen in the Face of Decisive Storm, cuya traducción al inglés fue publicada en 2017 por el centro de idiomas de la Universidad de Saná.


Nos contó cómo nuestro pequeño grupo «rompió el bloqueo impuesto a Yemen desde hace 10 años». Y cómo la lucha por Palestina debe librarse «ética y espiritualmente». «En los zocos de Saada y Saná escuchamos habitualmente que «todo Yemen es hutí».


El profesor bin Habtoor resumió el poder hutí en tres vectores: liderazgo/orientación movilización del pueblo y resiliencia derivada de la historia. Y comparó «los saudíes que intentan luchar contra nosotros desde 1967» con la verdadera «liberación yemení, solo lograda en 2016».


El poder militar de los hutíes ha recorrido un largo camino desde la «cooperación técnica» durante la Guerra Fría, cuando los mejores estudiantes yemeníes perfeccionaban sus habilidades en la URSS y China, y «una buena conexión militar con el Egipto anterior a Sadat».


El profesor bin Habtoor también señaló cómo Beirut, Bagdad y El Cairo solían ser «grandes centros culturales»; no es de extrañar que todos ellos fueran atacados por buitres occidentales y sus sustitutos. Ahora la «referencia» al mundo árabe se ha degradado a un Golfo Pérsico barato, de mal gusto y ostentoso.


Esto complementó un agudo análisis del ex primer ministro iraquí Mahdi, quien ensalzó cómo «Yemen se ha liberado cultural y económicamente, es autosuficiente e independiente del sistema mundial», aunque pagando un precio enorme por ello. El exministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, Fernando Huanacuni, muy cercano a Evo Morales, dio el golpe de gracia: «Estamos dando vueltas en círculos», porque todos los modelos de desarrollo están conectados al neocolonialismo. Necesitamos un nuevo modelo transcontinental, ya que libramos la misma lucha en América Latina y Asia Occidental.


«Habrá sorpresas»


Por mucho que sueñen los varios títeres que intercambian mensajes sobre «bombardear Yemen» en un chat de Signal, repleto de puertas traseras de la CIA, Yemen no se vendrá abajo. Aun así, el Pentágono ha enviado al menos cuatro bombarderos estratégicos furtivos B-2A a Diego García, en el Océano Índico. Junto con los cuatro bombarderos B-52H que ya se encuentran en la base, más los aviones cisterna KC-135 y los aviones de transporte C-17 como apoyo, el Pentágono está decidido a infligir un infierno a largo plazo desde el cielo sobre Yemen.


Solo el domingo por la noche, edificios de civiles en Saná fueron bombardeados nada menos que 13 veces. La inteligencia estadounidense sobre el terreno en Yemen es un hazme reír.


El payaso de Fox News, que se hace pasar por jefe del Pentágono, ha ordenado al USS Harry Truman, ahora blanco habitual de las Fuerzas Armadas yemeníes, que permanezca en el Mar Rojo durante un mes más. El grupo de ataque USS Carl Vinson, anteriormente desplegado en Asia-Pacífico, partió hacia Asia Occidental el pasado viernes.


Así que pronto, en teoría, la Marina de los Estados Unidos podría tener dos grupos de ataque de portaaviones, con cientos de aviones de combate, estacionados a ambos lados del Bab el-Mandeb. Las Fuerzas Armadas yemeníes ni siquiera pestañean.


Al contrario. Primero advirtieron a todas las aerolíneas que «lo que se conoce como Aeropuerto Ben Gurión» en Tel Aviv se ha vuelto inseguro para el tráfico aéreo, y seguirá siéndolo hasta que se detenga el genocidio en Gaza, declarando de facto un bloqueo aéreo sobre Israel.


Luego intensificaron sus ataques con drones contra varios buques de guerra adscritos al USS Harry Truman.


Incluso cuando los bombarderos B-2 atacaron un complejo de misiles subterráneo de las Fuerzas Armadas yemeníes con devastadores bombardeos, no pudieron destruirlo, tan solo se derrumbaron las entradas.


En Saná, es lógico que los miembros del Alto Consejo Político no puedan revelar secretos militares, especialmente a los extranjeros. Pero el viernes pasado un gobernador provincial de alto nivel me dijo que «habrá sorpresas».


Eso encaja perfectamente con lo declarado por el líder Abdul Malik al-Houthi, en 'X', anunciando que «se avecina una sorpresa en relación con el desarrollo de las capacidades militares de Yemen que puede sorprender a Estados Unidos. Podría revelarse después de su uso, ya que las acciones precederán a las palabras».


Eso podría estar relacionado con una fuente de alto rango del Alto Mando de las Fuerzas Armadas de Yemen que declaró haber atacado el control de mando aéreo E-2 del USS Harry Truman, con lo que el portaaviones perdió el control. Hasta ahora, el Pentágono ha guardado un atronador silencio.


Por supuesto, nadie espera que el equipo Trump 2.0 entienda lo que el propio profeta Mahoma declaró, sin ambigüedades, en el siglo VII: «La fe es yemení, la ley es yemení y la sabiduría es yemení».


Tampoco entenderán los dos imperativos principales del Club de Lucha Árabe. Regla número uno: No te metas con Yemen. Regla número dos: NO te metas con Yemen.



30 marzo, 2025

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos declara a Ucrania responsable de la masacre de Odessa — Kit Klarenberg

 

Global Delinquents – 30/03/2025

   Traducción del inglés: Arrezafe


El 13 de marzo, una contundente sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos declaró al gobierno ucraniano culpable de graves violaciones de los derechos humanos por la masacre de Odesa del 2 de mayo de 2014, en la que decenas de activistas rusoparlantes anti-Maidán fueron obligados a refugiarse en la Casa de los Sindicatos de la ciudad y quemados vivos por violentos matones ultranacionalistas. Las pruebas revelan inequívocamente una conspiración concertada de las autoridades ucranianas para facilitar y exacerbar la terrible matanza, y luego proteger de la justicia a sus autores, así como a los funcionarios y organismos estatales que contribuyeron a su perpetración.


En total, 42 personas murieron y cientos resultaron heridas como consecuencia del incendio, un sangriento colofón a la llamada "revolución de Maidán", que meses antes vio al presidente ucraniano democráticamente electo, Viktor Yanukovych, derrocado en un golpe de Estado orquestado por Occidente. Desde entonces, las autoridades ucranianas y los medios de comunicación tradicionales han presentado sistemáticamente las muertes como un trágico accidente, habiendo quienes incluso culpan a los propios manifestantes anti-Maidán de iniciar el incendio. Esta idea queda completamente desmentida por el veredicto, emitido por un equipo de siete jueces europeos, incluido un ucraniano.


Masacre de Odessa del 2 de mayo de 2014


El fracaso de las 'autoridades competentes' en hacer todo lo razonablemente posible para prevenir la violencia en Odesa, detenerla tras su estallido, garantizar el oportuno rescate de las personas atrapadas en el incendio e iniciar y llevar a cabo una investigación eficaz de los hechos”, implica que Kiev fue declarada culpable de graves violaciones del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Además, numerosos manifiestos incendiarios demuestran claramente que la generalizada “negligencia” de las autoridades, tanto ese día como después, “fue más allá de un error de juicio o descuido”.


Por ejemplo, el TEDH determinó que el despliegue de los camiones de bomberos al lugar “se retrasó deliberadamente durante 40 minutos” (la estación de bomberos local se encontraba a solo un kilómetro de distancia) y que la policía se mantuvo pasiva mientras el edificio y sus ocupantes ardían, negándose a ayudar a “evacuar a las personas de manera rápida y segura”. Además, las autoridades ucranianas “no hicieron ningún esfuerzo” ni “ningún intento significativo” por prevenir o frenar los enfrentamientos entre activistas a favor y en contra del Maidán que precedieron al incendio mortal, a pesar de saber de antemano que tales enfrentamientos eran inminentes ese día.


Si bien no llega a afirmar que las autoridades ucranianas desearan activamente la muerte de los activistas anti-Maidán atrapados en el edificio en llamas, esta conclusión es ineludible según las propias del TEDH. Lo mismo ocurre con la supuesta inmunidad procesal de los funcionarios implicados, los perpetradores ultranacionalistas y la inacción de Kiev ante las “numerosas evidencias fotográficas y de vídeo” que indican con precisión quiénes fueron los responsables de “los disparos durante los enfrentamientos”, el incendio del edificio y “las agresiones a las víctimas” del incendio que lograron escapar.


La denuncia fue interpuesta por 25 personas que perdieron a familiares en el incendio provocado por neonazis y los enfrentamientos que lo precedieron, y por tres que sobrevivieron al incendio con diversas lesiones. El TEDH ha exigido a Ucrania el pago de tan solo 15.000 euros a cada una por daños y perjuicios. En una afrenta aún mayor a la justicia, la sentencia condenatoria no llega a exponer la realidad completa de la masacre de Odesa, ni a acusar a los responsables, elementos neonazis apoyados por Occidente, ni a sus estrechos vínculos con la masacre de bandera falsa perpetrada por un francotirador en la Plaza Maidán, en febrero de 2014.


'Orden explícita'


Tras el inicio de las protestas de Maidán en Ucrania, en noviembre de 2013, las tensiones comenzaron a crecer de forma constante entre la considerable población rusoparlante de Odesa y los nacionalistas ucranianos, tanto dentro como fuera de la ciudad. Como señala la sentencia del TEDH, “si bien los incidentes violentos habían sido, en general, poco frecuentes… la situación era inestable e implicaba un riesgo constante de escalada”. En marzo de 2014, activistas anti-Maidán acamparon en la plaza Kulykove Pole e iniciaron una convocatoria para un referéndum sobre el establecimiento de una «República Autónoma de Odesa».


Al mes siguiente, los aficionados de los clubes de fútbol Odesa Chornomorets y Kharkiv Metalist anunciaron una manifestación "Por una Ucrania Unida" para el 2 de mayo, antes de un partido programado. Poco después, el TEDH registra que "comenzaron a aparecer publicaciones contra el Maidán en redes sociales que describían el evento como una marcha nazi y llamaban a la gente a impedirlo". Aunque la sentencia las califica de "desinformación" rusa, los hooligans, asociados a ambos clubes, albergaban simpatías y vínculos con los neonazis, así como una sólida reputación de violentos. Posteriormente formaron el infame Batallón Azov .


Temiendo que su campamento fuera atacado, los activistas anti-Maidán decidieron interrumpir la “marcha por la unidad” antes de que llegara. El TEDH revela que los servicios de seguridad y la unidad de ciberdelincuencia de Ucrania contaban con información sustancial que indicaba que se producirían “violentos enfrentamientos y algaradas” ese día. Sin embargo, las autoridades “ignoraron la información disponible y las señales de alerta pertinentes” y no tomaron “medidas adecuadas” para anular cualquier provocación, como “reforzar la seguridad en las zonas afectadas”.


Así, sucedió que en la tarde del 2 de mayo de 2014, "tan pronto como comenzó la marcha", activistas anti-Maidán se enfrentaron a los manifestantes, produciéndose violentos enfrentamientos. Aproximadamente a las 17:45, siguiendo la misma estrategia que la masacre de bandera falsa perpetrada por un francotirador en la plaza Maidán tres meses antes, numerosos activistas anti-Maidán fueron asesinados a tiros "por alguien que se encontraba en un balcón cercano", utilizando "una escopeta de caza". Posteriormente, "los manifestantes pro-unidad... tomaron la iniciativa en los enfrentamientos" y se dirigieron hacia la plaza Kulykove Pole.


Los activistas anti-Maidán “se refugiaron” en la Casa de los Sindicatos, un edificio de cinco plantas con vistas a la plaza, mientras sus adversarios ultranacionalistas “empezaron a incendiar las tiendas de campaña”. Según informes, ambos bandos intercambiaron disparos y cócteles molotov, y en poco tiempo, el edificio estaba en llamas. Se hicieron numerosas llamadas a los bomberos locales, incluso de la policía, sin resultado. Misteriosamente, su jefe había dado instrucciones a su personal de no enviar ningún camión de bomberos a Kulykove Pole sin su orden explícita, por lo que no se envió ninguno.


Esposas y novias de los neonazis preparan cócteles molotov para el ataque


Varias personas atrapadas en el edificio intentaron escapar saltando desde las ventanas superiores; algunas sobrevivieron, pero otras murieron. "Las imágenes de vídeo muestran a manifestantes pro-unidad atacando a personas que habían saltado o caído", señala el TEDH. No fue hasta las 20:30 que los bomberos finalmente entraron en el edificio y extinguieron el incendio. La policía arrestó a 63 activistas sobrevivientes “que aún se encontraban dentro del edificio o en la azotea”. Fueron liberados dos días después, cuando un grupo de varios cientos de manifestantes anti-Maidán “irrumpiera en la comisaría local donde se encontraban detenidos”.


'Fallos graves'


Ese día, la letanía de fallos de seguridad y negligencia a gran escala por parte de las autoridades se vio enormemente agravada por la imposibilidad de contactar con los “fiscales locales, las fuerzas del orden y los oficiales militares” “durante gran parte o todo el tiempo”[sic], ya que coincidentemente asistían a una reunión con el Fiscal General Adjunto de Ucrania. El TEDH “considera inexplicable la actitud y la pasividad de dichos funcionarios”, aparentemente reacio a considerar la obvia posibilidad de que se hubieran incomunicado deliberadamente para garantizar el máximo caos y derramamiento de sangre, a la vez que se protegían de las repercusiones legales.


Aun así, el TEDH dictaminó que las autoridades ucranianas “pertinentes” “no habían hecho todo lo razonablemente posible para prevenir la violencia” ni “lo que razonablemente cabía esperar de ellas para salvar vidas”, por lo que Kiev cometió “violaciones del Artículo 2” del Convenio Europeo de Derechos Humanos. El Tribunal también concluyó que las autoridades “no iniciaron ni llevaron a cabo una investigación efectiva sobre los sucesos de Odesa, lo que constituye una violación del Artículo 2”.



Activistas anti-Maidan atrapados esperan ser rescatados

La evaluación del TEDH sobre las investigaciones penales contra los autores de la masacre de Odesa y todos los funcionarios que incumplieron sus deberes más básicos el 2 de mayo de 2014 es absolutamente devastadora; los detalles apuntan a un encubrimiento estatal muy claro y deliberado. Por ejemplo, no se hizo ningún esfuerzo por acordonar “las zonas afectadas del centro de la ciudad” tras el suceso. En cambio, “lo primero” que hicieron las autoridades “fue enviar servicios de limpieza y mantenimiento a esas zonas”, lo que significó que valiosas pruebas fueran obviamente casi borradas.


En consecuencia, cuando finalmente se llevaron a cabo las inspecciones in situ dos semanas después, las investigaciones “no arrojaron resultados significativos”. Asimismo, la Casa de los Sindicatos “permaneció abierta al público durante 17 días después de los hechos”, lo que otorgó a individuos maliciosos tiempo de sobra para manipular, retirar o introducir pruebas incriminatorias en el lugar. Mientras tanto, “muchos sospechosos se fugaron”. Se abrieron varias investigaciones penales contra los autores, pero no prosperaron, dejándose prescribir según el plazo de prescripción establecido en Ucrania. Otros casos enjuiciados “permanecieron pendientes durante años”, antes de ser sobreseídos.


Esto ocurrió a pesar de la “amplia evidencia fotográfica y filmada sobre los enfrentamientos en el centro de la ciudad y el incendio”, que permitió identificar fácilmente a los culpables. El TEDH desconfía de que las autoridades ucranianas “hubieran realizado genuinos esfuerzos para identificar a todos los perpetradores”, y varios informes forenses no se publicaron durante muchos años. Por otra parte, el Tribunal señaló que la investigación penal de un individuo sospechoso de disparar contra activistas anti-Maidán fue suspendida inexplicablemente en cuatro ocasiones distintas, por idénticos motivos.


El TEDH también señaló “graves deficiencias” en las investigaciones de los funcionarios y su papel en los hechos. Esto se manifestó principalmente en “demoras prohibitivas” y “periodos significativos de inactividad y estancamiento inexplicables” en la apertura de causas. Por ejemplo, “aunque nunca se discutió que el jefe regional del servicio de bomberos fuera responsable del retraso en el despliegue de los medios anti-incendios en Kulykove Pole”, no se inició ninguna investigación sobre su flagrante negligencia criminal en el cumplimiento del deber hasta casi dos años después de la masacre.


De igual manera, el jefe de la policía regional de Odessa no solo no implementó ningún "plan de contingencia en caso de disturbios masivos" según el protocolo, sino que se descubrió que los documentos internos que atestiguaban que se sí habían implementado medidas de seguridad habían sido falsificados. Sin embargo, esto no fue sometido a investigación penal hasta "casi un año después". Tras la instrucción del sumario, su caso permaneció pendiente "unos ocho años", tras lo cual fue exonerado de responsabilidad penal, "por prescripción de los cargos en su contra".


'Quemarlo todo'


El TEDH ignoró por completo la posibilidad de que, lejos de ser un hecho fortuito provocado por el enfrentamiento entre dos facciones enfrentadas en Odesa, la letal incineración de activistas anti-Maidán en mayo de 2014 fuera un acto intencionado y premeditado de asesinato masivo, concebido y dirigido por el gobierno de extrema derecha de Kiev, instalado por Estados Unidos. Esta interpretación se ve ampliamente reforzada por los testimonios de una comisión parlamentaria ucraniana, instituida inmediatamente después de la masacre.


La comisión concluyó que funcionarios nacionales y regionales ucranianos planearon explícitamente utilizar a activistas de extrema derecha del grupo fascista Autodefensa de Maidán para reprimir violentamente a los aspirantes independentistas de Odesa y dispersar a todos los que acampaban junto a la Casa de los Sindicatos. Además, el jefe del grupo Autodefensa de Maidán, Andriy Parubiy, y 500 de sus peligrosos miembros armados fueron enviados a Odesa desde Kiev en vísperas de la masacre. Entre 1998 y 2004, Parubiy fue fundador y líder de la facción paramilitar neonazi Patriota de Ucrania.


Un folleto de 'Patriota de Ucrania', con Andriy Parubiy


Parubiy también dirigía el Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Kiev en el momento de la masacre de Odesa. La Oficina Estatal de Investigaciones de Ucrania comenzó inmediatamente a investigar el papel de Parubiy en los sucesos de mayo de 2014 después de su sustitución como principal portavoz del parlamento tras las elecciones generales de 2019. Esta investigación no parece haber dado frutos desde entonces. Sin embargo, un año antes, un militante georgiano declaró a documentalistas israelíes que había participado en "provocaciones" en la masacre de Odesa bajo el mando de Parubiy, quien le ordenó atacar a los activistas anti-Maidán y "quemarlo todo".



Este es uno de los varios combatientes georgianos que se han declarado abiertamente responsables de la masacre de falsa bandera perpetrada por francotiradores en la Plaza Maidán en febrero de 2014, bajo el mando de Parubiy, otras figuras ultranacionalistas ucranianas y Mikhael Saakashvili, fundador de la infame brigada mercenaria Legión Georgiana. Dicha masacre provocó el fin del gobierno de Viktor Yanukovych y precipitó a Ucrania hacia la guerra con Rusia. La masacre de Odessa fue un capítulo clave en esa sórdida saga, y el principal tribunal de derechos humanos de Occidente ha atribuido firmemente la responsabilidad del horror a Kiev.



KIT DE RESISTENCIA

 




"¿Adónde se fue la hermosa rebeldía? ¿Cómo te convencieron de que ser esclavo era inevitable? ¿Qué rincón hediondo y sin humanidad te ofrecieron y aceptaste? Distraído en lo inmediato (trabajar ocho horas o más y pagar la deuda eterna) fuiste despojado de la Esperanza y la Dignidad, y de un objetivo humano – fraterno, solidario, socialista– y así te robaron al mismo tiempo la idea y el deseo de un futuro diferente".


Sara Rosenberg


Fuente: fi-fi-ficción – 30/03/2025



29 marzo, 2025

Florida (USA) considera flexibilizar leyes sobre trabajo infantil tras expulsar inmigrantes

 




           ORIGINAL

Evidentemente, se trata de los hijos de los pobres, los hijos de la clase dominante se preparan en sus carísimas universidades para heredar el látigo.


US ending child labour laws, tariff desperation 

Garland Nixon & Joti Brar





27 marzo, 2025

De la Europa ocupada a la Europa colonizada por EEUU y el declive de la “gran Alemania” — Andrés Piqueras

 



Observatorio de la crisis – 26/03/2025


En los años 70 del siglo XX se hicieron evidentes los límites de los mecanismos anticíclicos keynesianos. La pérdida de eficacia de éstos propició las condiciones para abrir el camino a iniciativas de represión de la demanda y regresión fiscal, combinadas con políticas recesivas y de control del déficit y de la inflación, así como de fomento de la financiación privada. Serían las que presidirían en adelante por doquier las estrategias de gobierno de un capitalismo que iniciaba su dimensión transnacional.


Empezaba así una nueva intervención masiva del Estado en favor de una acumulación capitalista que (de nuevo) no mostraba fuelle por sí misma. Pero ahora esa intervención se realizaba, con todo tipo de medidas, del lado de la oferta.


Para encastrar todo ello de forma más o menos coherente había que buscar un nuevo modo de regulación que conllevara una ruptura de los “pactos de clase” en las sociedades centrales, (especialmente en el punto de indexación de los salarios a la productividad y en el objetivo del “pleno empleo”), aunque tuviera que actualizar la doctrina político-económica fundacional del capitalismo.


De esta forma cobraría vida el neoliberalismo, que si bien fracasó a la hora de propiciar una acumulación sostenida, fue exitoso en la eliminación, integración-cooptación o reducción al mínimo-marginación de los sujetos antagónicos, inclinó drásticamente la distribución del plusvalor en favor del Capital, favoreciendo una enorme concentración de la riqueza, la cual pasaría en adelante a través de la financiarización de la economía.


Una y otra compensarían al capital, de alguna manera, de la falta de rentabilidad productiva. No hubo que esperar mucho, sin embargo, para evidenciar los resultados procíclicos que ello entrañaba, más allá de las devastadoras consecuencias sociales.


El shock financiero-bancario de los años dos mil no fue sino el resultado del fracaso en los intentos de escapar de la Segunda Larga Crisis, comenzada hacia 1973 y sólo parcialmente esquivada mediante la nueva mutación capitalista hacia un capitalismo cada vez más entrelazado con la sobreexplotación, el autoritarismo, la crisis y la guerra como maneras de gestionar la relación Capital-Trabajo, la división internacional del trabajo y, en general, la vida de las poblaciones, así como de convertir la Política en gestión de la subordinación, eliminando toda la dimensión social (“keynesiana”) del capitalismo híbrido anterior.


Tenemos, entonces, que la salida a la Primera Larga Crisis Sistémica (que comenzó en los años 70 del siglo XIX y que tuvo sus réplicas en los años 20 y 30 del XX) se realizó mediante todo un conjunto de dispositivos económicos e institucionales tendentes a desarrollar la demanda, a través de un capitalismo híbrido que se vio forzado a reconocer a su fuerza de trabajo como parte de la ciudadanía.


La salida a la Segunda Crisis de Larga Duración se ha venido llevando a cabo, en cambio, mediante procedimientos contrarios: deprimiendo la demanda y manteniéndola indirectamente a través del crédito-endeudamiento y la participación en la especulación financiera.


El caso de la Unión Europea


Europa se ve forzada a buscar su reacomodo ante la falta de reglas y el uso de la fuerza militar a conveniencia que presidirán la nueva dinámica hegemónica norteamericana tras la caída del Este.


Las clases dominantes europeas han ido dando los pasos pertinentes para aproximarse al modelo capitalista norteamericano (el más cercano a lo que se ha conocido como “capitalismo salvaje”).


Desde el Tratado de Maastricht de 1992 a la Cumbre de Lisboa de 2001, el rosario de cumbres y acuerdos o tratados que salpican esos 10 años responde a un cuidadoso plan de desregulación de los mercados de trabajo (lo que significa la paulatina destrucción de los derechos y conquistas laborales), de liberalización económica (en detrimento de la intervención de carácter social de los Estados y en beneficio del papel que éstos juegan a favor del gran capital), y de ruptura unilateral, en suma, de los “pactos de clase” que habían mantenido el equilibrio social en la larga postguerra europea, extremando e adelante las desigualdades tanto intra como intersocietales entre los países de la Unión.


La UE se ha venido conformando, pues, como la mayor expresión del capital oligopólico transnacional “financiero”, una vía para puentear los parlamentos y las instituciones locales, sustrayendo las decisiones e intereses del Gran Capital a las luchas de clase a escala estatal que forjaron las distintas expresiones nacionales de la correlación de fuerzas entre el Capital y el Trabajo.


Se trata de una construcción supraestatal destinada a mantener relaciones de desequilibrio entre sus partes, un sistema deficitario-superavitario diseñado para trasvasar riqueza colectiva de unos Estados (la mayoría) a unos pocos (sobre todo Alemania y su “hinterland” centroeuropeo), especialmente mediante el mecanismo de la moneda única.


Constituye el mayor ejemplo mundial de institucionalización del neoliberalismo a escala de un continente entero; si la “Europa socialdemócrata” fue la mayor manifestación del reformismo capitalista cuando éste todavía impulsaba con vigor el desarrollo de las fuerzas productivas, hoy la Unión Europea es el primer experimento de ingeniería social a escala regional o supraestatal en favor de la institucionalidad de las estructuras financieras de dominación.


Supone en sí un cuidadoso plan de desregulación social de los mercados de trabajo y de las condiciones de ciudadanía, que se dota de todo un conjunto de disposiciones y requisitos, de toda una institucionalidad concebida y conformada para ser irreformable (pues requiere de unanimidades casi imposibles para que no sea así).


Se inspiraba la UE en la idea del “constitucionalismo económico” de finales de los pasados años 70, y desarrollada en los años 80 por la flor y nata del neoliberalismo (Buchanan, Milton Friedman, Hayek…) para restringir los poderes económicos, monetarios y fiscales de los gobiernos, “evitando que los gobernantes de turno pudieran tomar decisiones circunstanciales”, según su jerga, lo que no quiere decir sino que tales decisiones pudieran estar influidas por las luchas populares. Se trataba, por tanto, de establecer determinados principios obligatorios, inamovibles, fuera quien fuese que llegara al gobierno en cada país.


TRATADO DE MAASTRICHT 1992


Plan de Convergencia y Estabilidad . Principal instrumento de las élites europeas para imponer una nueva institucionalidad continental.


Objetivos:


I. Controlar el gasto social [el control del mismo a escala europea] y control de la inflación y de la deuda pública


II. Rehacer la estructura económica de la Unión en función de los intereses del ‘capital financiero’


III. Liberalización financiera total – Mercado financiero europeo a través de una moneda común sin respaldo político concreto


Pero un derecho petrificado deja de ser útil no sólo para las clases populares, sino llegado un punto también para la propia clase capitalista. Así, cuando ésta ha querido aumentar aún más el grado de explotación social y ambiental o la “financiarización” de las economías, ha tenido que recurrir a puentear a la propia UE, creando nuevas instancias de eso que ellos llaman “gobernanza”, en definitiva, estructuras de poder dual respecto de la Unión.


Así, por ejemplo, el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza de la Unión Económica y Monetaria, para consolidar la penetración financiera de los Estados, y el Mecanismo Europeo de Estabilidad, para asegurar los Programas de Ajuste Estructural que garanticen el pago de las deudas en favor del gran capital a interés global acreedor y en detrimento de las condiciones sociales, laborales y, en conjunto, de “seguridad social”, de las poblaciones de los respectivos Estados (ver sobre estas cuestiones, Albert Noguera, El sujeto constituyente. Entre lo viejo y lo nuevo. Trotta. Madrid).


De hecho, si hace falta, se modifican las propias constituciones, de manera que sea “anticonstitucional” intentar cambiar la falta de soberanía nacional, como el tándem PP-PSOE demostró al meter mano al artículo 135, subordinando los derechos sociales reconocidos en la constitución española al pago de la deuda externa.


Ese complicado entramado de blindaje va, por tanto, de la mano de un sistemático debilitamiento de las capacidades de regulación social expresadas a través del Estado, para debilitar todas las opciones democráticas que las poblaciones pudieran conseguir para defenderse.


La des-substanciación de las instituciones de representación popular está garantizada desde el momento en que las decisiones parlamentarias estatales quedan subordinadas a los marcos dictatoriales dados por la UE sobre inflación, déficit presupuestario, deuda pública o tipos de interés, por ejemplo.


La construcción de la Gran Alemania


La propuesta de unión transfronteriza de las economías europeas (desde el Plan Schuman a los Tratados de Roma), procuraba la libre circulación de las mercancías estadounidenses en la parte occidental del continente, para mayor crecimiento económico de Estados Unidos. Por otro lado, con miras a reconstruir el orden mundial en función de sus propios intereses, EEUU percibió la conveniencia de reactivar la capacidad de los otros dos grandes polos de desarrollo capitalista: Europa central y Japón.


La elección de Alemania (por segunda vez, tras armarla contra la URSS en los años 20 y 30) y de la potencia nipona (potencias derrotadas en la II Guerra Mundial), se incluía en su estrategia encaminada tanto a garantizar la dinámica de acumulación, como a enfrentar a los dos grandes objetivos que EEUU había señalado como enemigos a batir: Rusia y a partir de 1949, China.


Una vez distanciada del mundo eslavo, Alemania era la pieza clave para el enfrentamiento con el primero de ellos (Rusia). Japón lo sería con el segundo (China). En el caso de Alemania, EEUU fuerza la construcción de un espacio económico europeo, previamente sembrado de dólares, en el que la decaída potencia europea pudiera encontrar un hinterland que se fuera haciendo solvente para absorber sus exportaciones. También para asegurar las exportaciones norteamericanas, pues el hegemón buscaba igualmente continuar asegurándose sus superávits de postguerra a través de un gran mercado europeo sin trabas. Ahora una parte de los superávits los iba a destinar a Alemania (y por extensión, a buena parte de la Europa Occidental) y Japón, en forma de inversiones directas y asistencia, para que pudieran comprar tanto las mercancías estadounidenses como sus exportaciones de armamento.


Alemania se decantaría por la austeridad y el equilibrio presupuestario, así como por una política monetaria estricta de cara a contener la inflación, aumentar la competencia y eficiencia de su industria, embridar los salarios y limitar la demanda interna (el aumento medio del salario anual pasa de 8,4% en 1973-79 a 4,2% en 1982-90). Medidas que le hacen depender cada vez más de las exportaciones (recordemos también quela Banca alemana estaba directamente vinculada a la industria).


Así pues, el proyecto alemán de lanzar la UE, siguiendo los pasos estadounidenses de un mercado único, tuvo como objetivo posibilitar su reestructuración productiva con miras a la exportación, correlativa a la disminución continua del salario real interno.


En las últimas décadas del siglo XX la vieja industria alemana se reconvirtió, renovando su perfil hasta hacerse una “arrolladora máquina de generar excedentes” (las ventas externas pasaron del 20% del PIB en 1990 al 47% en 2009). Pero en todo este proceso hay que considerar también otra dinámica que casa mal con la economía productiva: la de la financiarización económica alemana.


La clase capitalista alemana pugnó desde finales de los años 60 por desligarse de la sujeción de las finanzas a la industria. Buscaban financiarse en los mercados de eurodólares de Londres.


Durante la fase neoliberal o de capitalismo monopolista transnacional, la desregulada estructura financiera mundial le proporcionó la posibilidad de conseguir crédito fuera de la economía productiva. Esas masas de capitales “liberados” de los ciclos manufactureros locales quedaban listas para invertirse en los mercados financieros, donde se puede entrar, recoger beneficios y salir sin producir ni un alfiler, esto es, sin generar la menor riqueza.


Mientras que el capital a interés especulativo parasitario transnacional, especialmente el de EE.UU., se hacía con el control de muchas de las principales empresas del DAX alemán, ese mismo capital alemán se destinaba a:


a) Prestar a la Banca de las formaciones periféricas europeas, a fin de generar un ciclo de demanda de los productos alemanes [cuando, en plena crisis, los Bancos privados tienen que satisfacer la deuda alemana y no pueden, son los Estados (es decir, el conjunto de la población) los que la asumen (en una práctica que comenzaría a hacerse más y más recurrente en el capitalismo decadente, la de la “socialización de pérdidas”)].


b) Invertir especulativamente en el sector inmobiliario de ciertas de esas formaciones y también en el de EE.UU., contribuyendo a provocar sus enormes burbujas.


c) Invertir en la Europa del Este para la apropiación por desposesión y la explotación de una fuerza de trabajo que se había depreciado substancialmente con la “terapia de shock” que previamente habían aplicado en esas formaciones sociales la UE y el FMI.


Esto último serviría también para lanzar un ataque feroz contra la fuerza de trabajo alemana para extender su precarización (Alemania es la única formación de la OCDE en la que los salarios reales cayeron ininterrumpidamente entre 2000 y 2007).


Durante este tiempo decae también la productividad alemana, pero el mecanismo de acreencia-deuda generado con las formaciones periféricas europeas permite aplazar el necesario ajuste bancario en Alemania y contener mediante el gasto público pagado con esa deuda, el desplome de “la mastodóntica clase media fordista alemana”.


Sin embargo, el “desajuste” financiero-productivo en forma de crisis recesiva era cuestión de poco tiempo para Alemania, mas no sin antes haber dejado un panorama europeo desolador.


De hecho, Alemania sólo aceptó la unión monetaria a cambio de que no se estableciese ningún medio de solidaridad presupuestaria entre los países miembros ni la creación de un Banco Central. Entró en el euro con una balanza corriente deficitaria y con una tasa de cambio desfavorable. Financió la unificación del país con un fuerte endeudamiento público –condiciones que no permitiría a ninguna otra formación socioestatal europea– y promovió la colonización de Europa del Este en forma de “ampliación de la EU” (con lo que conseguía la incorporación de fuerza de trabajo altamente cualificada a bajo coste y una fuerte presión competitiva sobre los costes laborales internos).


Final de la Gran Alemania y autodestrucción forzada de Europa


Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha apostado por la integración militar, política y económica de los países de Europa y Japón en un bloque que controla. A través de la estructura OTAN+, Estados Unidos se aseguró un dominio militar completo dentro del grupo imperialista, desplegando numerosas bases militares en países derrotados en la Segunda Guerra Mundial, como en Japón (120), Alemania (119) e Italia (45), pero también en el conjunto de Europa, cuya presencia militar asegura la ocupación del pseudocontinente.


Tras la caída de la Unión Soviética y la posterior reunificación de Alemania, la burguesía alemana codiciaba los mercados y la energía de bajo coste de Rusia. Deseaba establecer lazos económicos con el gigante eslavo, pero sólo mientras ella -con una menguante participación francesa- pudieran mantener su dominio sin trabas del proyecto europeo. Esto significaba establecer dichos lazos, pero excluyendo a los dirigentes políticos rusos de cualquier participación en pie de igualdad en los asuntos, decisiones o estructuras políticas de la UE y, en realidad, del conjunto de Europa.


A su vez, la estrategia estadounidense había consistido en evitar cualquier relación estratégica entre Rusia y Alemania, ya que su fuerza combinada crearía un formidable competidor económico en Europa (Hiperimperialismo: Una nueva etapa decadente y peligrosa (thetricontinental.org); de cierto, este objetivo forma parte del Eje Anglosajón desde al menos el siglo XIX: impedir a toda costa que Eurasia pueda constituirse en una entidad política, geoestratégicamente entrelazada, lo que sería el fin de la dominación anglosajona del mundo).


Una vez acabado «el peligro soviético», y ante su imparable decadencia -especialmente tras el golpe financiero de 2007-2008-, el hegemón estadounidense cambia de código con el cambio de siglo y se decanta por librarse de competidores económicos, ergo inducir el declive de Alemania y de la UE (o de la “Europa alemana”). Para ello comienza forzando su estrangulamiento energético, obligando al país germano a romper sus lazos con Rusia y a impulsar la ofensiva europea contra esa potencia energética y nuclear.


La voladura del Nord Stream II fue, a la manera de Cortés quemando las naves, una clara advertencia a la clase capitalista alemana de que no había marcha atrás en ese forzado proceso de seccionarse la yugular económica (Michael Roberts lo muestra bien en su artículo: ALEMANIA: ¿EL FIN DE LA HEGEMONÍA DE LA UNIÓN EUROPEA? Michael Roberts.) y de enfrentamiento anti-ruso que pone en peligro mortal a toda Europa.


La escalada armamentística del pseudocontinente estaba con ello también garantizada, primero porque EEUU obligaría a aumentar en gran escala su contribución a la OTAN (sobre todo con la llegada de Trump), segundo porque a Alemania y a cada vez más miembros de su UE les van encauzando hacia una hipotética salida de su estancamiento económico a través del rearme, una suerte de “keynesianismo militar” al estilo del que emprendiera EE.UU. en los años 30 del siglo XX, sólo que claramente dependiente y subordinado a la industria armamentística estadounidense (de manera que a la postre es EE.UU. el que está intentando por delante de todos ese nuevo ‘keynesianismo militar’ (que en realidad es un concepto erróneo, sin sentido: Del bienestar a la guerra: el keynesianismo militar – Michael Roberts | Sin Permiso).


Pero, en cualquier caso, para ese descabellado fin las camisas de fuerza que Alemania impuso a la UE ya no sirven.


● Criterio de déficit: se considera que el déficit de las administraciones públicas es excesivo si es superior al valor de referencia del 3 % del PIB a precios de mercado.

● Criterio de deuda: la deuda es superior al 60 % del PIB y, en los tres últimos años, no se ha logrado el objetivo de reducción anual de una veinteava parte de la deuda por encima del umbral del 60 %.


El 20 de diciembre de 2023 la prensa europea recogía animosa la noticia de que los Veintisiete habían logrado tras meses de discusiones salvar las diferencias entre los socios que, como Alemania, Austria o los nórdicos, ponían el acento en que las reglas garantizasen la disciplina fiscal y aquellos que, capitaneados por Francia e Italia, reclamaban que dejasen más margen para invertir en áreas prioritarias, como defensa o transición ecológica.


Las nuevas reglas mantendrán los límites del 3 % y del 60 % sobre el PIB del déficit y de la deuda, respectivamente, pero introducirán sendas fiscales individuales de cuatro años para cada Estado miembro, con lo que tienen más en cuenta la situación de cada país que las anteriores.


Ese periodo sería ampliable a siete años si los países se comprometían a realizar reformas e inversiones pactadas con la Comisión Europea y estarían basadas en un nuevo indicador: el gasto primario neto, que excluye el desembolso en intereses de la deuda, entre otras cuestiones. ¡Las nuevas reglas entrarían en vigor en 2025!



Ironías de la historia. Justo este mes de marzo de 2025 el Bundestag alemán finalmente ha aprobado una ley para levantar el tope de gasto y aumentar el déficit presupuestario


Decisión que servirá de base para llenar un fondo de 800 mil millones de euros para el desarrollo de la infraestructura armamentística. Asimismo, los objetivos declarados de infraestructura civil también pueden dirigirse hacia necesidades militares, a través de la construcción de instalaciones de doble uso (carreteras, puentes, infraestructura ferroviaria, hospitales “de campaña”, etc.).


Antes de la votación del Bundestag, el futuro canciller Merz declaró: «Esta es una guerra contra Europa, no sólo una guerra contra la integridad territorial de Ucrania». Anteriormente, había pedido a todos los europeos que se prepararan para la guerra con Rusia.


La historia se repite, pues si el gobierno alemán afirma que el gasto en necesidades militares estimula la economía, cabe destacar que la Alemania nazi siguió el mismo camino en la década de 1930.


En cuanto al segundón francés -ya se sabe que Gran Bretaña es el submarino de EE.UU. en Europa- sus anhelos bélicos pasan por el hecho de que su presidencia es una sucursal de la familia Rothschild y porque los levantamientos antiimperialistas del Sahel le van golpeando el negocio de robar recursos energéticos africanos


( La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue clara en un discurso ante una academia militar danesa la semana pasada. “Europa debe prepararse para la guerra”, dijo. Y la UE lo va a poner en práctica no sólo estableciendo un sistema para que los Estados miembros estén listos y rearmados en el 2030, sino también implicando a los hogares.


En un documento que acaba de presentar mañana, Bruselas pide que todos los hogares europeos tengan suficientes previsiones para resistir 72 horas sin ayuda en caso de una guerra o de otros desastres como pandemias, emergencias climáticas o ciberataques. Ese kit de emergencia debería incluir reservas de agua, medicamentos, baterías y también alimentos.)


En adelante, después de haber sancionado a unos u otros miembros con rigurosas multas, la UE se inclina de nuevo por el endeudamiento a mansalva, la acentuación de los recortes sociales, la utilización del ahorro de los hogares con fines bélicos (El banco de la OTAN te robará tus ahorros | Diario Octubre), así como la invención de dinero (‘dinero mágico’) para armarse, en una carrera desbocada hacia el abismo, pues traza una bomba de tiempo que sólo puede provocar un estallido horrendo de la crisis para ajustar economía ficticia-endeudada-especulativa a la economía productiva, además de conducir al enfrentamiento con la segunda o puede que primera potencia nuclear del planeta, el cual de materializarse de forma directa sólo puede acabar en catástrofe apocalíptica.


Así que la UE se deshace de sus propias normas neoliberales al tiempo que acelera el desmoronamiento de sus sociedades, socava sus bases económico-energéticas, desmantela su importancia a escala global merced a su patético proceso de “puertorriquización” o seguidismo colonizado de los intereses estadounidenses, pone en peligro el propio proceso de “unión” europea y arrastra a una guerra suicida al conjunto de sus poblaciones.


Inculcar el miedo a Rusia tras el pogromo contra todo lo ruso de los últimos años, hablar de amenazas, supuesto peligro de indefensión, etc., pretende recabar la aceptación de las poblaciones respecto de las penalidades que les tienen preparadas, entre las cuales se encuentra la militarización sin sentido y a medio plazo contraproducente en términos económicos -pues las armas son un lastre productivo- e incluso estrictamente militares (la UE ya gasta 3,5 veces el presupuesto militar de Rusia; en total los 32 miembros de la OTAN destinan 1.474 billones de dólares en armamento y operaciones bélicas, de los cuales 476.000 millones provienen de los Estados europeos, dos veces menos que los 968.000 millones que gasta Estados Unidos, mientras que el presupuesto militar de Rusia es de 134 mil millones de dólares), ya que no se trata de ‘cantidad’ sino de ‘inteligencia estratégica’ y tecnología hoy por hoy fuera del alcance europeo.


Todo ello en busca de la guerra con una potencia que secularmente pretendió la integración con el resto de Europa –y que incluso ya formuló en el pasado reciente su deseo de formar parte de la UE, e incluso de la OTAN–. Y de nuevo la historia se repite, pues una vez más las izquierdas integradas europeas (las izquierdas del Sistema -la diferencia es que en esta ocasión la mayor parte de los grandes partidos comunistas también entran dentro de ellas, junto a las socialdemocracias clásicas y las neosocialdemocracias, entre las que se encuentran-) votan a favor de los presupuestos de guerra, podríamos decir, de los presupuestos de muerte, o permanecen pasivas frente a ellos, incluso «pesebrísticamente» formando parte de los gobiernos que los imponen.


Luchar contra toda esa demencia y falsedad es la única posibilidad que tienen las sociedades europeas de tener algún futuro que no sea espantoso.


¡Que no nos arrastren a la guerra!