No he dicho nada todavía.
No he dicho nada aunque fluya
siempre nuestro dolor
entre banderas, altavoces y
fuegos artificiales.
Pero nuestro dolor más grande no
se dice, no se escribe.
No lo escuchan los demás.
Sólo da vueltas dentro de
nosotros. Como el león, gruñendo,
comiendo de nuestra carne.
Nuestro dolor más grande no se
cambia en gloria.
No se vuelve circo ni mercado.
Thanasis Kostavaras
