“...ya podrán
repicar los cascabeles de la mojigatocracia, esbozar sonrisas de
cocodrilo los politiqueros de la cultura y entonar caracoles
disfrazados de noviembre los alguaciles del retroconformismo
neoprogresista”. Antonio Saura
La película no está en
la pantalla.
La pintura no está en
los museos.
La música no está en
ninguno de los dispositivos tecnológicos que la engullen y venden
como tal.
La voz no está en
los medios.
Todas ellas fueron
secuestradas, reconducidas, etiquetadas y empaquetadas para la venta
a especuladores e ilusos por los mercachifles de la insaciable clase
dominante, que impone valores y cánones de acuerdo a sus intereses
ideológicos y económicos.
Todo ese conjunto
cultural de onerosos aspavientos embalsamados que ellos
denominan arte no es más, ni menos, que un complejo y sutil
aparato de propaganda y mercadotecnia del que liba una amplia y
servil caterva de avispados mamporreros del sistema.
Hay que liberar al perro
de las garrapatas y a su ladrido del secular bozal.


















































