23 junio, 2014

Ni monarquía ni república. Revolución social


Publicado por pacosalud1


Que la izquierda no cuente con los anarquistas para un cambio de régimen político. Nos tendrá a su lado cuando propongan la abolición de todo gobierno.


El Poder, representado en el Estado, ha movido ficha y ha jugado bien su partida. Las últimas elecciones europeas han dejado claro que el bipartidismo que apoyó la llamada transición (aunque no hay que olvidar al PCE) está en crisis. Es por ello que el Estado teme que las próximas elecciones generales lleven al poder opciones republicanas y, al igual que pasó el 14 de abril de 1931, los borbones se tengan que marchar. Con la abdicación de Juan Carlos, como previamente hizo con él su padrino Franco, se deja “atada y bien atada” la institución monárquica.

Sin embargo, la izquierda está pidiendo a gritos un referéndum y la III República. Los anarquistas no queremos ni monarquía ni república. No queremos Estado, lo maneje un rey hereditario o un presidente electo. El problema es el Estado, el sistema que mantiene la explotación y la desigualdad, sea quien sea su titular..

Muchos de los que defienden la III República lo hacen desde supuestas posiciones radicales, transformadoras. Pero lo que defienden es una concepción burguesa y reformista. Ni las repúblicas que ha habido en España ni los reyes han gobernado para el pueblo, que exige cada vez más autogobernarse, autogestionarse y no ceder a sus supuestos representantes soberanía alguna.

Lo importante es no volver a caer en la misma trampa que fue la II República, un régimen que no cambió un ápice la situación de la clase trabajadora y mantuvo intacto el régimen burgués y capitalista y su principal instrumento: el Estado. Lo relevante es seguir luchando desde abajo para acabar con el Estado y el Capital, contra la monarquía y la república, contra todo poder y gobierno.

Que la izquierda no cuente con nosotros para un cambio de régimen político. Nos tendrá a su lado cuando propongan la abolición de todo gobierno.

Ni Felipe VI ni III República, revolución social.

Grupo anarquista asturiano Higinio Carrocera

10 comentarios :

  1. Loam, a mi también me gusta la idea de la autogestión y te aseguro que la libertad del ser humano es ahí donde mejor se desarrollaría. Y hablo en condicional porque a pesar de esa bucólica idea, nos queda mucho por aprender y si bien es cierto que estoy trabajándome el tema de la confianza, la realidad me demuestra que el miedo nos convierte en lobos...No tengo claro cómo debemos organizarnos. Me gusta ver cómo la autogestión va funcionando en muchos sitios y me da esperanza. Y a la vez veo como en todas partes hay individuos jetas, pelotas, infiltrados, mala gente, que hacen daño al prójimo, y entonces ¿qué hacer? Una sociedad participativa de verdad, con un Estado controlado por la ciudadanía, tal vez es utópico, y sin embargo hay muchas cosas colectivas que han de gestionarse ... No es fácil y no lo tengo claro. Y me asusta quienes sí tienen las cosas muy claras, porque normalmente pretenden que todos las veamos igual. En la duda está la posibilidad de mejora y crecimiento. No sé.
    Saludos, energía, sonrisas y municipalización del agua (que aunque aquí no toca, me sirve...)

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    1. La persona que no duda miente. No somos ni perfectos, ni infalibles como dice ser el Papa. Es indudable que esos individuos que mencionas existen, de hecho ¡están en el poder! Pero no debemos dejarnos vencer por el miedo. Como reza el lema que encabeza esta publicación: La lucha contra el sistema que nos rodea, no es más importante que la lucha contra lo que del sistema tenemos interiorizado.

      Salud! (aquí toca todo cuanto quieras reivindicar)

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    2. No todos están en el poder. Disfrazados de progresistas también hay algunos elementos que dejan mucho que desear. He conocido a algún sindicalista que desmerece el puesto que tiene. También conozco funcionarios de justicia que son bellísimas personas. Y a algún político sano... Y es que las personas tenemos muchos matices... En general etiquetamos demasiado sin permitirnos conocer a las personas. A veces me pregunto que sería capaz de hacer yo en circunstancias extremas. ¿Sería suficientemente valiente para ser consecuente con mis ideas? A mí me parece que es sanísimo hacer un ejercicio de autocrítica y a partir de ahí ser capaces de cambiar las reglas de juego desde una perspectiva nueva y más amorosa y pacífica de lo que se ha hecho en el pasado. Y no creas que sé si esto es posible. Es lo que me gustaría....
      Salud!!!

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    3. Verás, no es una cuestión personal. Yo no cuestiono la bondad de tal o cual persona, cuestiono y ataco, si es el caso, el papel social que asume y desempeña. Podrá haber curas que sean "buenas personas", no digo que no, pero los sacerdotes son envenenadores, agentes nefastos de la ignorancia y del adoctrinamiento, no pueden transmitir nada bueno. En este caso, no ataco a la persona, sino al sacerdote, a la institución. Lo mismo ocurre con el resto, ya sean policías, magistrados, políticos, banqueros...

      La autocrítica no es algo que se haga de tanto en tanto, es un ejercicio ininterrumpido y consustancial del pensamiento y la acción anarquista.

      En cuanto a lo que serías capaz de hacer en circunstancias extremas, seguramente te sorprenderías positivamente a ti misma. Solemos sobrevalorarnos en circunstancias favorables, e infravalorarnos en situaciones adversas.

      Salud!

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  2. Ahora publicas lo que yo intentaba decirte, que no era ni más ni menos que eso.
    La promoción de la república, burguesa, se está haciendo desde el poder y desde el pueblo controlado que "elegirá voluntariamente" Y se hace para perpetuar el régimen que como ya sucedió, dentro de unos años retomará la monarquía (o no), pero eso no cambiará en nada para mejor la vida de los ciudadanos, ni dañará de ningún modo los intereses de la élite entre quienes se encuentran los Borbones.
    Sin esta medida la tensión aumentaría y podría llegar a saltar la chispa, así que la abdicación o la república solo son un modo de control y muy efectivo.

    Salud!.

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    1. "Al contrario de lo que suelen preceptuar los diccionarios, incoherencia y contradicción no son sinónimos. Es en el interior de su propia coherencia donde una persona o un personaje se van contradiciendo, mientras que la incoherencia, por ser, más que la contradicción, una constante del comportamiento, repele de sí a la contradicción, la elimina, no se entiende viviendo con ella. Desde este punto de vista, aunque arriesgándonos a caer en las telas paralizadoras de la paradoja, no debería ser excluida la hipótesis de que la contradicción sea, al final, y precisamente, uno de los más coherentes contrarios de la incoherencia.”

      Yo reconozco mis contradicciones, derivadas de mi negación de cualquier dogmatismo doctrinario, pero me considero una persona coherente precisamente porque estoy dispuesto a reconocer mis equivocaciones, a aprender de ellas y a no traicionar mis principios. Es más fácil desarrollar mil ideas que poner una sola en práctica, y es ahí, en la práctica cotidiana, en las situaciones límite y en las circunstancias imprevistas en las que, por propia coherencia, hay que tomar decisiones tal vez contradictorias. Nos vamos, por decirlo así, curtiendo, pero la vida nunca nos curte tanto como para hacernos infalibles ante el inesperado devenir. Sigo aprendiendo y procurando ser mejor persona y más fuerte. De ti y de tus comentarios también aprendo. No siempre estamos de acuerdo, eso quiere decir que no nos guiamos por el "pensamiento único", pero sí estamos de acuerdo en la necesidad de combatirlo.

      Salud!

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    2. Es bueno eso de no estar de acuerdo, o no estarlo del todo, es la forma de "alimentarse" además si no que aburrido.

      Salud!

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  3. Redistribución radical de la riqueza, decrecimiento, sistemas públicos autogestionados, socialización de los medios de producción... El capitalismo genera barbarie y destrucción del ser humano, del planeta. Sólo hay que mirarnos a nosotros mismos a la historia reciente. Ciudadanismo, no gracias. Otra trampa para seguir en la servidumbre en esta guerra de clases que estamos perdiendo. Pero es que para ser ciudadano tendrían que cumplirse los pricipios de los DDHH y en este país fascista no se cumple ni uno. Lo cierto es que dentro del parlamentarismo no hay solución forma parte del sistema capitalista burgués de sometimiento, esclavitud. Hay que luchar, construir espacios autónomos aunque muramos en el intento.
    Y para los que postulan referéndums amañados ¿por qué tiene qué haber referéndum? Han usurpado el poder, son descendientes de Franco; se tendrían que ir, juzgar a toda esta saga asesina borbónica, impuestos por criminales contra la humanidad, enemigos de las clases populares. La supuesta "izquierda" institucional y nuevos fenómenos mediáticos no son más que comparsas del poder dominante es lo que tiene entrar en el juego con las cartas marcadas del sistema que al final siempre gana la banca...
    Salud!

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    1. Conciencia, eso es lo que más falta hace, conciencia.

      Salud Ángel!

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