11/07/2016
“Yo fui torturado durante nueve
días en la comisaría de Indautxu. Me hicieron lo que ningún animal es capaz de
hacer a otro de su especie. Rompieron en mi cabeza decenas de listines de
teléfono, me hicieron ‘el quirófano’ por horas y me dieron decenas de descargas
eléctricas. Pero sobreviví. Otros murieron. Desde entonces siempre he pensado,
como Sánchez Ferlosio, que ‘los que consideran el asesinato como un daño
mayor que la tortura tienen mentalidad de agente de seguros’. Y añado, son
unos bocas que no saben de lo que hablan; yo prefiero morir que sufrir otros
nueve días como aquellos”/1.
Hace poco tiempo aún, se publicaba
aquí, en VIENTO SUR, un artículo sobre la tortura en las comisarías del
Estado español certeramente titulado “Un fantasma del horror en nuestras vidas”/2.
Se recogía en el mismo el Informe 2015: La tortura en el estado español realizado
por Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura (CPDT/3) y
hecho público el 17 de junio en medio de la campaña de elecciones generales.
Gonzalo Tejerina, el autor del citado artículo, hacía esta reflexión:
“el hecho cierto es que este asunto queda fuera de la campaña y no se aborda en ningún debate, ningún acto electoral, ni figura en ningún programa que conozcamos de ninguna de las principales fuerzas que concurren el próximo 26J a la interminable prorroga de las últimas elecciones; esa flagrante omisión me parece suficiente para justificar el título que encabeza este artículo y la constatación de que un muro de silencio rodea a la tortura”.
¡Ese es el problema!
Por supuesto no es posible esperar
nada más que silencio, ocultación y razón de Estado por parte de un PSOE que es
no sólo responsable político sino también policial (ejecutor) de la tortura
generalizada.
Pero ¿había derecho a esperar otra cosa
de quienes afirman querer un proceso constituyente democrático? El programa Cambiar
España: 50 pasos para gobernar juntos de Unidos-Podemos titulaba su paso nº30 “Memoria democrática, verdad y justicia” y reclamaba en el mismo verdad,
justicia y reparación, pero sólo “para las víctimas del franquismo”.
Nada se quiere reclamar del transitado Régimen del 78, nada en este sentido al
menos. Dados los debates electorales pasados, creo que viene a cuento traer
algo que Miguel Romero escribió respecto a la formación como torturadores de
cuerpos de élite del ejército español:
“Ahora que tanto hablamos de ‘programas mínimos’ para la unidad de la izquierda, quizás convenga hablar también de la ‘moral mínima’ que es necesario compartir”/4.
Es, me parece, un caso claro de la
prueba del algodón sobre democracia. Y, francamente, U-P no la ha pasado.
Porque en esto, el silencio es una razón de Estado, una razón de ocultación del
más aberrante crimen de Estado en democracia; en esto, sirve el refrán, “quien
calla otorga”. Pablo Iglesias se salió de ese silencio en la sesión de
investidura a la que se presentó Pedro Sánchez y dijo que el “señor Felipe
González tiene las manos manchadas en cal viva”. No sé si esta es la única
afirmación en campaña de la que después se ha retractado y autocriticado el
dirigente de Podemos; al menos es la que mejor recuerdo… y eso que ya ha
tenido, ya, declaraciones de las que habría debido autocriticarse. Finalmente
poco más, pues, que un fuego de artificio. Digámoslo en la otra versión refranera,
“el que calla otorga”.
Y hay mucho de lo que se debe hablar.
El 27J, sólo un día después de la
jornada electoral, en el marco de unos cursos de verano de la Universidad del
País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU) titulado “Verdad y
reconocimiento para las víctimas de torturas, tratos inhumanos y degradantes”,
se hizo público el primer avance de las conclusiones de la investigación de la
tortura en Euskadi entre 1960 y 2013/6, investigación cuya culminación
está prevista para finales de 2016.
Las personas que denuncian malos
tratos o torturas en ese periodo son 4009, aunque “se estima que el total de
casos constatados puede incrementarse a lo largo del ejercicio 2016”. Los
datos registrados en la base de datos, a fecha de emisión del citado informe,
ascienden a 3577. De estos, los 2000 primeros han sido analizados con mayor
detalle. El 24% de los casos corresponden al periodo predemocrático (1960-1977)
y el resto al periodo entre 1978 y 2014. En cuanto a los cuerpos policiales
causantes de las torturas, se atribuyen 1589 a la Guardia Civil, 1561 a la
Policia Nacional, 310 a la Ertzaintza, 4 a la Policía Municipal, 19 a
Funcionarios de Prisiones, 39 a otros y 64 quedan sin datos.
Lo importante es que se trata de una
investigación institucional y oficial del Gobierno Vasco, investigación
presidida por el Secretariado General para la Paz y la Convivencia/7 dependiente
directamente del Lehendakari Urkullu. Ya no es el informe de una plataforma
civil –por bueno que sea y el de la CPDT lo es–, sino de una institución de
primer rango del propio Estado, como lo es el gobierno de la Comunidad Autónoma
del País Vasco (CAPV).
El equipo de investigación que realiza
ese estudio está liderado por el antropólogo forense Francisco Etxeberria, sin
duda alguna uno de los de mayor prestigio internacional, reconocido, entre
otros hechos, por coordinar, desde el 24 de enero de 2015, los trabajos de
búsqueda de los restos de Cervantes en un convento de las Trinitarias de
Madrid, pero que tiene sobre sus espaldas buena parte de las exhumaciones de
fosas de la Guerra Civil, la participación en las exhumaciones de Víctor Jara y
el propio Salvador Allende en Chile, la de Lasa y Zabala, la de los hijos de
José Bretón y un larguísimo etcétera.
Para la investigación se aplica la
estricta y detallada normativa del “Manual para la investigación y
documentación eficaces de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos
o degradantes” conocido como Protocolo de Estambul/8 adoptado desde
el año 2000 por la Oficina
del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Se
ha ejecutado la primera fase del Protocolo de Estambul, con un total de 200
casos sobre un muestreo aleatorio. La credibilidad global de las evaluaciones
tras combinar los factores psicológicos y médicos fijado en dicho Protocolo
fue: 11% máxima consistencia, 46% muy consistentes, 41% consistente y el 2%
inconsistente para tortura (entendida como tratos inhumanos o degradantes o con
uso excesivo de la fuerza durante el arresto). En suma, a juicio de los
expertos forenses y aplicando todas las salvaguardas y medidas que requiere el
Protocolo de Estambul, se considera que 197 de estas 202 personas han hecho un
relato cierto y sustancialmente veraz de lo que constituyó su experiencia de
tortura durante la detención incomunicada. Este juicio, subraya el informe, “se
basa en criterios de consistencia entre los malos tratos o torturas alegadas
por la persona y los impactos objetivados en su salud psicológica y física”.
Para cualquiera que proclama su
compromiso democrático debieran bastar, desde hace tiempo –con toda su
suavidad institucional– los informes de Naciones Unidas sobre la tortura en
España/9 y los del Tribunal Europeo de Derechos Humanos por negarse el
gobierno español a investigar denuncias de torturas/10. Es paradójico (y
complejo) que nuestro demócrata tenga dudas sobre los informes de la CPDT y
prefiera creer la contrainformación de los aparatos de Estado (jaleados por
muchos medios de comunicación) sobre las normas que rigen en ETA sobre
inventarse eso de la tortura en comisaría. Ahora quien lo certifica es,
insistamos en ello, una institución del Estado.
Aunque nunca se sabe con el PP y su
ministro de Interior, seria exageradillo que atribuyeran al Lehendakari Urkullu
y al antropólogo Etxebarria y hasta a Estambul en su totalidad, la comisión de
un delito de exaltación del terrorismo por la publicación de estos datos.
En los cursos de verano de la UPV/EHU
hicieron pública su tremenda experiencia tres mujeres –Axun Lasa, Enkarni
Bilbao y Miren Azkarate– torturadas por la Guardia Civil (dos de ellas han
superado ya el Protocolo de Estambul). Esto es la tortura:
“Están las torturas físicas, las lesiones, el agotamiento extremo de las flexiones casi hasta perder el conocimiento, los electrodos... pero a mí lo que me iba hundiendo era la espera de la tortura, de la bañera que me anunciaban me iban a hacer. La espera es la grandísima tortura (…) Cuando más torturada me sentí es cuando no me tocaron. Yo me defendía de las torturas físicas, era alguien, pero la tortura sin contacto físico, estar de pie horas sin entender nada de lo que estaba viviendo porque yo no había hecho nada y estaba diciendo la verdad, me fue hundiendo”.
“Los golpes empezaron en el coche. Los cuatro días que estuve incomunicada tuve todo el tiempo un antifaz en los ojos. No comí ni bebí apenas nada. La mayor parte del tiempo estuve desnuda. Flexiones, horas de pie contra la pared, gritos de muchos guardias civiles, me envolvían en mantas y me tiraban al suelo. Me hicieron infinidad de veces la bolsa. Perdí el conocimiento, oía pero no podía reaccionar. Escuché que decían: se nos ha ido de las manos”.
“Me tenían siempre desnuda. Una de las prácticas era decirme que me iban a violar, ponerme a cuatro patas mientras me tocaban. No hubo penetración pero me sentí violada e incluso me obligaron a masturbar a uno de ellos”
Están las responsabilidades políticas
tan o más graves que las de los policías que han intervenido en las torturas.
Pero también es un tema político la verdad sobre quiénes y cómo las realizaron.
Pese a lo importante y positivo que sea que el Gobierno Vasco haya promovido
esta investigación, hay que preguntarle si, en lo que le corresponde, en los
casos de torturas por la Ertzaintza, no sólo abrirá la investigación sino que,
también, realizara las depuraciones que correspondan y hasta donde
correspondan. Sin eso, la “paz y la convivencia” quedarían muy a medio camino.
Y otro tanto debería tener cualquier
programa de la izquierda española, sea para gobernar o para hacer oposición. Y
sin ello, no podrán mirar a la cara a las personas torturadas, mucho menos
abrazarlas de todo corazón. Y quien no es capaz de hacer eso tiene, de verdad,
un grave déficit democrático.
Notas:
1/ “El combate de la memoria” Xabier Onaindia, disponible en
https://www.vientosur.info/spip.php?article10674
2/ Disponible en https://www.vientosur.info/spip.php?article11472
3/ La CPDT es una plataforma con diez años de vida,
sostenida por un buen número de entidades de la sociedad civil, que realiza
investigaciones e informes sobre torturas en comisarías de distintos puntos del
Estado español por policías estatales, autonómicas o locales. Se trata de una
documentación rigurosa y de mucho valor disponible en http://www.prevenciontortura.org/
4/ “En el día de las fuerzas armadas: Cómo se forman
torturadores patrióticos” disponible en https://www.vientosur.info/spip.php?article7999
5/ Disponible en: https://www.uik.eus/es/verdad-y-reconocimiento-para-las-victimas-de-tortura-tratos-inhumanos-y-degradantes
6/ Una buena memoria-resumen del documento está disponible
en http://www.eitb.eus/multimedia/documentos/2016/06/27/1987310/Memoria%20Proyecto%20tortura%202016.pdf
7/ Dicho Secretariado tiene un programa global sobre “Paz y
Convivencia 2013-2016” que está disponible en http://www.lehendakaritza.ejgv.euskadi.eus/r48-subpaz/es/.
Analizamos ese plan de manera global en http://vientosur.info/spip.php?article8082 y http://www.vientosur.info/spip.php?article9562.
En lo que se refiere expresamente a torturas ver “Torturas en Euskal Herria: en
el aniversario de la primera muerte reconocida” disponible en http://www.vientosur.info/spip.php?article9830
Petxo Idoiaga es miembro del Consejo editorial de VIENTO
SUR
Ningún partido, ningún gobierno, ningún candidato, hablará jamás de esto, al menos de forma seria.
ResponderEliminarTodos los miembros de las comisarías, cuartelillos y prisiones donde se tortura son como mínimo cómplices de ellas e igual de culpables en su silencio y eso abarca casi a la totalidad de integrantes de las fuerzas represivas del estado.
¿Puede alguien pretender representar la ley, defender la legislación vigente, cuando la incumple o permite que sus compañeros lo hagan?
Estamos indefensos (por estar desarmados) ante la violencia del estado, pero aun hay quienes creen que es un problema que el propio estado, con una u otra careta, puede solucionar.
Salud!
No existen las cloacas del Estado: el Estado es la cloaca.
EliminarSalud!
Hace tiempo que la vía parlamentaria está muerta. El hecho es que la soberanía reside en las instituciones financieras, que compran a los políticos. Aunque hubiese un solo partido incorruptible este se vería sobrepasado por el ambiente de podredumbre. "Te lo dije": Ahora Podemos vuelve a las calles porque ve que no se come nada, cuando hace solo unos meses decía que era una vía muerta.
ResponderEliminarhttp://canarias-semanal.org/not/19275/la-biografia-ideologica-de-pablo-iglesias-contada-por-el-mismo-i-de-iii-video-/
Se van a comer lo mismo.
Salud!
"Eran lúmpenes, gentuza de clase más baja que la nuestra." Pablo Iglesias
Eliminarhttps://arrezafe.blogspot.com.es/2015/01/eran-lumpenes-gentuza-de-clase-mas-baja.html
Estaba claro desde el principio. Alguien dijo que el poder corrompe, pero que quienes aspiran a él están corrompidos de ante mano. Pues eso.
Publico el post que aportas.
Salud!