16 abril, 2026
15 abril, 2026
Que EEUU sea derrotado y el imperio se derrumbe — Caitlin Johnstone
"No combatiremos en otra guerra de los ricos"
Veteranos de Vietnam contra la guerra, Filadelfia, 1976.
Foto: Jim Ryan.
Caitlin's Newsletter – 14/04/2026
Espero que Estados Unidos e Israel sufran una derrota aplastante y devastadora en Irán. Espero que esta guerra haga colapsar todo el imperio estadounidense. Mi única lealtad es a la humanidad, y estar del lado de la humanidad en el mundo actual significa estar en contra del imperio estadounidense y de Israel.
Espero que el imperio caiga. Espero que el estado apartheid de Israel sea desmantelado. Espero que la humanidad sea capaz de arrebatar el control del mundo a los monstruos que lo gobiernan, para que juntos podamos construir un planeta sano y un futuro armonioso.
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Estados Unidos está imponiendo abiertamente un severo bloqueo de combustible a Cuba mientras se queja de que a nadie se le debería permitir bloquear las rutas marítimas. ¡Por Dios!
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Es importante impedir que le echen toda la culpa a Trump, del mismo modo que es importante no permitir que le echen la culpa de los crímenes de Israel a Netanyahu. Todo lo que estamos viendo en esta desastrosa guerra contra Irán es producto del conjunto de la estructura de poder que la originó, no de las insensatas decisiones de un único individuo.
Los belicistas del lodazal de Washington llevan décadas promoviendo la guerra contra Irán. Trump es simplemente el títere elegido por los oligarcas sionistas y los sanguinarios magnates para llevarla a cabo. Es el rostro visible de la operación, pero de no haber sido él, habría sido otro.
La locura belicista estadounidense no empezó con Trump, ni va a terminar con él. No dirijáis vuestra ira únicamente contra esos títeres efímeros que aparecen y desaparecen del escenario imperial mientras la maquinaria asesina estadounidense avanza implacablemente. Dirigirla contra el imperio mismo.
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13 abril, 2026
El trapacero cártel sionista de Washington vuelve a mentir
"Presenciamos los dolores de parto de un nuevo mundo, dolores que contrastan con los lamentos agonizantes del viejo orden moribundo. Que poco tenga sentido es una característica distintiva de esta caótica era de transición, que probablemente culminará con muchas sorpresas que nadie podría haber anticipado.
La desastrosa guerra contra Irán es, sin duda, una oportunista conjunción del odio ancestral de Trump [Netanyahu] hacia Irán y su condición de perfecto testaferro sionista de Israel. El hecho de que negociaciones tan serias estén siendo mediadas por una camarilla de multimillonarios sin escrúpulos, estrechamente vinculados a Israel, es una verdadera vergüenza para "Estados Unidos Primero", sobre todo teniendo en cuenta la singular efemérides de este año: el 250 aniversario de la firma de la Declaración de Independencia de Estados Unidos.
En este nefasto año 2026, Estados Unidos nunca ha estado más lejos de ser la principal prioridad para las élites de su corrupta clase dirigente".
Irans diplomatic corps say that Netanyahu and Kushner sabotage the peace deal in the 11th hour.
— Alex Jones (@RealAlexJones) April 12, 2026
Pay close attention to the expression on Jared Kushner’s face.
He is extremely happy.. pic.twitter.com/fsQM7LSDsy
Fragmento extraído de: SIMPLICIUS – 13/04/2026
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(Cártel: organización criminal o un conjunto de organizaciones criminales que establecen acuerdos de autoprotección, colaboración y reparto de territorios para llevar a cabo sus actividades criminales).
EEUU intentó lograr en la mesa de negociaciones lo que no pudo lograr mediante la guerra — Mohammad Marandi
Seyed Mohammad Marandi
No confiamos en Estados Unidos y, además, estamos muy ocupados preparándonos para la próxima ronda de guerra.
Siempre supimos que Estados Unidos es embustero.
A pesar de las numerosas iniciativas presentadas por la parte iraní, las desmedidas e ilógicas exigencias de la parte estadounidense impidieron el progreso de las negociaciones.
El enemigo estadounidense, que es vil, malvado y deshonesto, intentó lograr en la mesa de negociaciones lo que no pudo lograr mediante la guerra.
Entre estas demandas se encuentran la entrega del uranio enriquecido y la apertura del estrecho de Ormuz, sin la confirmación de la soberanía iraní sobre él.
Irán ha decidido rechazar estas condiciones y continuar la sagrada defensa de la patria por cualquier medio necesario, militar o diplomático.
Al Mayadeen – 12/04/2026
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12 abril, 2026
Palabras y condenas no bastan. Hay que ACTUAR y detener a la bestia genocida, YA
Thekra al-Dahman sostiene el cuerpo de su hijo Adam, de 15 años, asesinado por las fuerzas israelíes el día anterior, en el campo de refugiados de Dheisheh, ubicado en la ciudad de Belén, en Cisjordania, el 28 de marzo. (Mosab Shawer / ActiveStills) Fuente: The Electronic Intifada – 09/04/2026
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R E S I S T E N C I A
"En las relaciones internacionales, las semillas del orden del mañana a menudo se siembran en el terreno de la aparente derrota de hoy. Para quienes elaboran políticas en una era de incertidumbre, el mensaje es claro, aunque inquietante: subestimar la capacidad de resistencia de un Estado puede ser el error de cálculo más trascendental de todos".
Kurniawan Arif Maspul, Anatomía de la resilencia
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11 abril, 2026
ROMPER RELACIONES YA CON EL ENTE CRIMINAL SIONISTA — Arrezafe
Cualquier persona mínimamente conocedora de su sangrienta historia, sabe que ese engendro colonial llamado "Israel" no es ni más ni menos que una herramienta militar forjada e impuesta por el imperialismo anglosajón con la tácita aquiescencia de los estados vasallos del "jardín europeo". En ningún lugar del mundo ha quedado tan dramática y obscenamente expuesta la agresiva política imperialista como en la Palestina ocupada, donde se han cometido todos los crímenes posibles contemplados por el derecho internacional: ocupación y usurpación ilegal del territorio y propiedades, desplazamiento masivo y expulsión de la población autóctona, limpieza étnica, apartheid, supremacismo, racismo, exterminio y genocidio. Todo ello perpetrado durante décadas mediante el imprescindible e incondicional apoyo de los Estados Unidos, el Reino Unido y el vergonzoso vasallaje de la obediente Unión Europea.
El infundado, ilegal e ilegitimo ataque de esa monstruosa entidad –a la que ya muchos denominan USrael– contra Irán y el Líbano, desplazando y masancrando a la población, y destruyendo la infraestructura civil –escuelas, hospitales, universidades, red eléctrica, etc.–, hace que en cualquier persona decente surja una acuciante, lógica y legítima pregunta: ¿Cómo es posible que naciones firmantes de la carta de las Naciones Unidas y que se proclaman defensoras de los derechos humanos aún mantengan relaciones diplomáticas, comerciales y militares con semejante entidad criminal? Es como si, sobre los escombros y las víctimas, el tribunal declarara inocente al agresor invitándole a proseguir con sus crímenes.
Romper relaciones y sancionar con toda la severidad posible a quienes han demostrado y demuestran ser enemigos de la paz y de la humanidad no es una opción, es la única ética y moralmente posible.
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10 abril, 2026
El Imperio de los Caníbales — Vuk Bačanović
El problema no esTrump, sino el sistema que lo engendró.
Savage Minds – 10/04/2026
Traducción del inglés: Arrezafe
Los expresidentes estadounidenses Bill Clinton, George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump y Joe Biden (no aparece en la foto) en el funeral de Estado de su predecesor, Jimmy Carter, el 9 de enero de 2025. Foto: Chip Somodevilla
Una de las formas más extendidas de pereza intelectual —que aún se vende globalmente como señal de sofisticación moral— es la tendencia a atribuir los fallos de todo un sistema a un solo individuo. Eliminemos a ese individuo, desterrémoslo como a un demonio medieval, y la realidad, según nos dicen, se corregirá sola. El resultado es una especie de cuento de hadas político para adultos: hubo una vez un presidente feo, grosero y maleducado que lo arruinó todo. ¿Y el sistema? Sigue siendo fundamentalmente sólido; solo necesita un poco más de decoro, un lenguaje más cuidadoso y, tal vez, uno o dos Premios Nobel de la Paz más, entregados entre intencionadas crisis y la puesta en escena de guerras y genocidios.
Pero ¿y si en realidad no se trata de Trump?
El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, ¡todo en uno!, en Irán. ¡No habrá nada igual! ¡Abran el maldito estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno! ¡Ya verán! Alabado sea Alá. Presidente DONALD J. TRUMP. (Publicación de Trump en Truth Social)
Ahí está: directo, contundente y completamente desprovisto de lenguaje diplomático. Ni un "estamos preocupados", ni un "pedimos moderación", ni referencias a la "comunidad internacional", ni mención alguna a la democratización. Solo un mensaje claro: abran el estrecho o aténganse a las consecuencias. Y, sin embargo, la reacción es de asombro: manos y voces se alzan con incredulidad: "¿Es esto posible? ¿Qué clase de hombre es este?".
En realidad, el problema comienza precisamente donde esta exclamación empieza a tener sentido.
Porque si bajamos el tono del drama moralizante y nos ponemos a razonar, lo que vemos no es nada nuevo, sino una traducción inusualmente cruda de una retórica política que lleva décadas vigente. La diferencia entre Trump y sus predecesores no radica en que haga algo fundamentalmente distinto, sino en que no simula hacer otra cosa. Otros lanzaban amenazas con una sonrisa ensayada y una fina capa de diplomacia; su estilo, el de Trump, se asemeja más al de Stojan —la figura paterna tosca y directa interpretada por Miki Manojlović en la película serbia Rane—, quien le dice a su vecina, interpretada por Jelisaveta Sabljić, que literalmente "defecará en Stradun" en "su Dubrovnik". En realidad, la esencia es la misma.
En ese sentido, es difícil ver en qué se diferencia esencialmente la crudeza de Trump de la de la exsecretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton, su oponente en las elecciones de 2016, quien declaró:
"Quiero que los iraníes sepan que, si soy presidente, atacaremos a Irán. Independientemente de la etapa de desarrollo de su programa nuclear, si alguna vez consideraran un ataque contra Israel, seríamos capaces de aniquilarlos por completo".
Esto nos lleva a lo que John Bellamy Foster, un teórico marxista poco dado a explicaciones caricaturescas, ha articulado con notable precisión: la oligarquía en Estados Unidos no es una novedad que "llegó con Trump", ha sido una característica estructural desde hace mucho tiempo. Sólo después de la crisis de 2008 dejó de sentir la necesidad de disimular. La concentración de capital ha alcanzado un punto en el que ya no basta con que el capital simplemente influya en el Estado; debe gobernarlo directamente. Y una vez que lo hace, ¿por qué mantener la pretensión de que no lo hace?
Foster va más allá, señalando algo que suena casi distópico, pero que se basa completamente en la realidad: los sectores más poderosos del capital contemporáneo —especialmente las industrias de alta tecnología— dependen profundamente del gasto militar y de las tecnologías militares. Dicho claramente: sin guerra no hay ganancias; sin ganancias no hay crecimiento; sin crecimiento no hay sistema. Por lo tanto, la guerra no es un error ni una anomalía corregible. Es un modelo de negocio.
Aquí Michael Roberts ofrece una perspectiva complementaria. Su argumento es sorprendentemente simple: la tasa de ganancia tiende a disminuir. No porque los capitalistas se hayan vuelto repentinamente incompetentes, sino porque el propio sistema, a través de su desarrollo, socava la fuente misma de la ganancia: más máquinas, menos trabajo vivo y, por lo tanto, menos de lo que realmente genera plusvalía. Así, como cualquier sistema bajo presión, el capital comienza a buscar salidas: especulación, expansión, mayor presión sobre el trabajo e, inevitablemente, la consolidación de un Estado manifiestamente más autoritario.
Michael Roberts ve, precisamente aquí, la clave para comprender las cada vez más agresivas políticas imperiales: a medida que disminuyen las ganancias, también crece la necesidad de "apuntalarlas" desde fuera, mediante el control de los recursos, los mercados y, en última instancia, mediante la fuerza. Y, por supuesto, mediante la guerra. Porque, finalmente, no se trata de una cuestión de estilo o del temperamento de un político en particular, sino de balances económicos. Y los balances, como sabemos, carecen de moralidad; se mueven en disciplinadas y metódicas columnas, como tropas en un desfile.
En otras palabras, una vez que nos encontramos ante un sistema que depende económicamente de la guerra permanente y la normaliza políticamente, no es de extrañar que, en tiempos de crisis, empiece a producir figuras cada vez más oscuras y sanguinarias.
Un sistema que se nutre consumiendo sociedades, recursos, trabajo, verdad y, en última instancia, a los propios seres humanos, tarde o temprano exigirá políticos dispuestos a manifestar abiertamente esa lógica trumpiana. Y cuando las élites perciben que el suelo bajo sus pies se desmorona —que las ganancias ya no se acumulan con la misma facilidad que antes, que la sociedad está saturada de miedo, de inseguridad y de la misma rabia que ellas mismas han contribuido a generar—, resulta difícil ofrecer al público contables serenos y prudentes. No: en tales momentos, se abren las garras de la historia, y surgen falsos profetas, autoproclamados mesías, guardianes desquiciados de los "valores sagrados", exorcistas nacionales y toda una galería de figuras políticas que claman por Dios, sangre, tierra, destino y salvación; mientras, entre bastidores, las ganancias son contabilizadas exclusivamente por los funcionarios del imperio terrenal, y nunca por los del Reino Celestial. De hecho, tales figuras se encuentran entre sus primeras víctimas.
Un sistema caníbal exige caníbales.
En este punto, Marvin Harris —ese antropólogo incómodamente racional que tenía la costumbre de buscar explicaciones muy extrañas en cada "historia sagrada"— probablemente se encogería de hombros. Su lección era simple: la gente no cree en las cosas porque se haya vuelto loca, sino porque esas creencias cumplen una función en el mundo que habitan. Cuando las sociedades comienzan a desmoronarse, las ideologías se vuelven más oscuras, más agresivas, más absolutas. No porque el cielo haya decidido enviarnos fanáticos desquiciados, sino porque la tierra misma se ha vuelto insoportable.
El fanático, entonces, no es una falla en el sistema, sino su modus operandi. Su papel consiste en traducir los problemas reales a un lenguaje erróneo: reformular la explotación como "pecado", la economía como una pseudoteología apocalíptica, la dominación imperial como un "choque de civilizaciones". Así, en lugar de preguntarse quién les ha arrebatado los medios básicos de subsistencia, la gente empieza a discutir sobre quién es lo suficientemente puro, lo suficientemente fiel, lo suficientemente "uno de nosotros", y quién debe ser sacrificado para que todo siga igual.
¿Y el sistema? Funciona a la perfección.
Ahora bien, imaginen todo esto junto: una oligarquía que gobierna el Estado, una economía dependiente de la guerra, un sistema de lucro que exige nuevas víctimas, una política que engendra fanáticos extravagantes y los ofrece como soluciones, y que promete un regreso a "los buenos viejos tiempos". Es entonces cuando llega Trump y dice: abran el estrecho o prepárense para el infierno.
¿Qué hay de nuevo, exactamente?
Quizás solo esto: que ya no hay traducción posible al lenguaje de los decentes y empáticos, aquellos que se consolaban con la ilusión de que las cosas no terminarían como tan claramente están sucediendo ante los ojos del mundo entero.
Por eso, la verdadera pregunta no es: ¿cómo es posible que un presidente estadounidense hable así? La verdadera pregunta es: ¿cómo pudimos creer durante tanto tiempo que no lo hacía, sino que simplemente expresaba lo mismo con más sutileza, con mejor sintaxis y menos signos de exclamación?
Y, para concluir, como se ha de hacer tras décadas de autoengaño: todos ustedes que, en noviembre de 1989 —incluso por razones totalmente comprensibles— celebraron la caída del Muro de Berlín: esto es lo que estaban celebrando.
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09 abril, 2026
08 abril, 2026
Zionists Refuse Global Ceasefire Consensus; Rampage in Lebanon
Free Palestine TV - 8 abr 2026 BEIRUT
Laith Marouf rushes to the scene of a massacre a block away from his home in Beirut, where the Zionists conducted an attack on a residential building and led to the martyrdom of 15 civilians, and injury of tens more. The attack was one of more than a hundred launched by the pedo-cannibal regime on Lebanon, in defiance of the global consensus for a ceasefire in West Asia.
Filmed on: 8/4/2026
Producer: Hadi Hotait
Editor: Rabih Ghannam
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Ataques contra el sistema de salud de Irán — Ana Vračar
Savage Minds – 07/04/2026
Los ataques de Estados Unidos e Israel generan alarma sobre la guerra global declarada contra la sanidad.
Destrucción de infraestructura sanitaria de Irán durante la guerra ilegal iniciada por Estados Unidos e Israel.
(foto: Tedros Adhanom Ghebreyesus)
Al igual que en los últimos tres años, los días previos al Día Mundial de la Salud 2026 estuvieron marcados por feroces ataques contra el sistema sanitario en Sudán, Palestina, Líbano e Irán, entre otros países. La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que Estados Unidos e Israel lanzaron ataques selectivos contra la infraestructura sanitaria de Irán, que, según el gobierno iraní, destruyeron hospitales, centros de salud e instalaciones de producción farmacéutica.
Entre el 29 y el 31 de marzo, Israel y Estados Unidos atacaron un hospital psiquiátrico —que necesitará meses para reanudar su operatividad por completo— y una planta farmacéutica que produce tratamientos para el cáncer y la esclerosis múltiple en Irán. También causaron graves daños al Instituto Pasteur de Teherán, una institución de salud pública que ha desempeñado un papel fundamental en las campañas de vacunación y el control de brotes epidémicos en la región durante más de 100 años. "Esto no es simplemente otro crimen de guerra cometido en el marco de una guerra ilegal", declaró el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baghaei, "sino un ataque bárbaro contra los valores humanos fundamentales".
La importancia del Instituto Pasteur de Irán para la salud pública
El Instituto Pasteur de Irán, fundado a principios del siglo XX, casi al mismo tiempo que el segundo instituto público de vacunas de Irán —el Instituto Razi de Investigación de Vacunas y Sueros—, apoyó al país "en su transición de un programa exclusivamente de vacunación a la producción de vacunas", según señalaron los investigadores Payam y Parisa Roshanfekr en 2022. La creación del instituto se inspiró, al menos en parte, en el reconocimiento de la importancia de reducir la dependencia de las donaciones de medicamentos o las importaciones del extranjero.
Desde su creación, el conocimiento y la producción del instituto contribuyeron a varias campañas de salud pública en la región, incluyendo la respuesta al brote de cólera de la década de 1960 —cuando el Instituto Pasteur de Irán suministró dosis de vacunas para Afganistán, Pakistán, India, Irak, Georgia y Azerbaiyán— y la campaña de erradicación de la viruela en Pakistán y Siria en la década de 1970. El instituto también desarrolló un método de aplicación para el suero y la vacuna contra la rabia que fue adoptado por la OMS, "lo que situó a Irán como uno de los salvadores de la humanidad", escribieron Payam y Parisa Roshanfekr, añadiendo que:
"Durante más de 100 años, los Institutos Pasteur y Razi, como los dos institutos públicos de vacunas de Irán, han estado produciendo las vacunas necesarias para controlar las principales enfermedades contagiosas que amenazan a la población del país, y han logrado producir con éxito las vacunas necesarias para el programa nacional de inmunización de Irán".
Durante la pandemia de COVID-19, mientras Irán luchaba por responder a las necesidades de salud de la población debido a las sanciones que obstaculizaban las importaciones esenciales, el Instituto Pasteur colaboró con el Instituto de Vacunas Finlay de Cuba en el desarrollo y la producción de la vacuna Soberana 02. Este intercambio médico y tecnológico permitió la producción de millones de dosis de la vacuna, fortaleciendo aún más el compromiso de Cuba con la internacionalización de la salud y, al mismo tiempo, resaltando la importancia de construir sistemas de salud soberanos.
En este contexto, el Instituto Pasteur fue relevante como elemento clave en la expansión y el fortalecimiento de los servicios de salud en el país, incluso después de la Revolución de 1979. Desde entonces, las autoridades sanitarias iraníes lograron avances notables en indicadores clave, como la reducción a menos de la mitad de la tasa de mortalidad neonatal entre 1980 y 2000. La mortalidad materna se redujo diez veces entre 1985 y 2023, cuando se situó en 16 por cada 100 000 nacidos vivos, un resultado mejor que el de Estados Unidos.
La mejora de estos indicadores se logró en gran medida mediante la implementación de un sistema de Atención Primaria de Salud (APS), que priorizaba la salud materno-infantil y el control de enfermedades transmisibles. Ampliada en 1985, para 1989 la red de APS de Irán contaba con cerca de 8000 centros de salud que brindaban atención esencial en zonas rurales y 4300 centros de salud.
En 2008, la Oficina Regional para el Mediterráneo Oriental de la OMS describió a Irán como "un país pionero en atención primaria de salud en la región y en el mundo". La oficina regional hizo hincapié en que los logros del país se basaban, entre otras cosas, en el empleo de decenas de miles de trabajadores sanitarios comunitarios —hombres y mujeres— en centros de salud, y en el desarrollo de programas de educación médica basados en las necesidades reales de salud de la población.
La creación de una red de atención primaria de salud estuvo acompañada por la nacionalización del sector farmacéutico, dominado por capital extranjero entre las décadas de 1950 y 1979. Hasta principios de la década de 2000, el sector de la salud se mantuvo generalmente no privatizado, señalan Payam y Parisa Roshanfekr, y la producción farmacéutica de Irán se centró exclusivamente en medicamentos genéricos hasta 2001. Si bien el enfoque en la atención médica estatal se debilitó en las últimas décadas, y los investigadores destacan el impacto de las sanciones y sus presiones económicas en esta tendencia, los logros de Irán en materia de salud siguen siendo de gran relevancia.
Se confirma la "fase genocida del capital global".
A finales de 2024, poco después de la destrucción del Hospital Kamal Adwan en Gaza y el secuestro de su director, el Dr. Hussam Abu Safiya, por las fuerzas israelíes, el cirujano británico-palestino Ghassan Abu-Sittah advirtió que los ataques contra la atención médica en Palestina marcaban una nueva fase del capitalismo global —su "fase genocida"— en la que la atención médica es un objetivo clave. Los ataques estadounidenses e israelíes contra centros de salud e institutos de salud pública en Irán, así como los constantes ataques israelíes contra personal sanitario en el Líbano, confirman hoy la advertencia de Abu-Sittah.
"En Asia Occidental, se observa una tendencia interesada a etiquetar estas infraestructuras civiles (incluidas, entre otras, las de salud pública) como de ‘doble uso’ o ‘utilizadas como escudos’ ", declaró el Dr. Satyajit Rath a People's Health Dispatch. "Lo cierto es que el patrón general de estos ataques, así como la retórica pública asociada a ellos, coincide con un enfoque intencional en las infraestructuras civiles, especialmente en los servicios públicos, con el fin de causar daños duraderos tanto a los Estados como a las comunidades que son blanco de estas supuestas ‘guerras’ ".
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Mr. Fish
06 abril, 2026
IRAN HOLDS ALL THE CARDS - The Strategic DEFEAT of the U.S. — Elijah J. Magnier / Lena Petrova
Las tropas estadounidenses deben empezar a desobedecer órdenes en Irán — Caitlin Johnstone
Caitlin's Newsletter – 06/04/2026
Fragmento traducido por Arrezafe
El presidente de los Estados Unidos publicó una vez más una locura en Truth Social amenazando con volar por los aires la infraestructura civil en Irán, diciendo: "El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán. ¡No habrá nada igual! ¡Abran el jodido estrecho, locos bastardos, o experimentarán el infierno! ¡Ya verán! Alabado sea Alá. Presidente DONALD J. TRUMP".
Llegados a este punto, si eres militar estadounidense, tienes la obligación moral de desobedecer órdenes. Deserta. Hazte objetor de conciencia. Lo ideal sería reunir a todos y dar un golpe militar a gran escala. Estamos en territorio de "Rey Loco". Alguien tiene que hacer lo que sea necesario.
Los promotores de esta guerra le dijeron al mundo que se trataba de liberar al pueblo iraní de la tiranía para brindarles libertad y democracia. Ahora que han conseguido su guerra, se trata de bombardearlos hasta "reducirlos a la Edad de Piedra", "robarles su petróleo" y volar por los aires sus puentes y centrales eléctricas.
Las únicas personas más tontas que los estadounidenses, que se creyeron el discurso de Trump sobre "poner fin a las guerras", son los iraníes que creyeron que Estados Unidos iba a traer la libertad a su país.
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El Jerusalem Post acaba de publicar un artículo de opinión sobre Zohran Mamdani [alcalde musulmán de Nueva York] donde puede leerse: "Es hora de que el alcalde de Nueva York se solidarice con los líderes musulmanes que rechazan los tópicos antisemitas, tales como 'genocidio' y 'ocupación', y que están comprometidos con una nueva y más amplia alianza regional en Oriente Medio".
Ha sido divertido ver cómo los apologistas de Israel inventan «tópicos antisemitas» sobre la marcha. Al parecer, ahora las palabras «genocidio» y «ocupación» son tópicos antisemitas. Según grupos proisraelíes como la Liga Antidifamación y B'nai B'rith, las frases «clase Epstein» y «Operación Furia Epstein» también se han añadido recientemente a la lista de términos prohibidos.
En realidad, estos supuestos “tópicos antisemitas” no son más que acaloradas invocaciones destinadas a resaltar hechos que resultan inconvenientes para Israel y sus aliados. Todas las organizaciones de derechos humanos relevantes del mundo coinciden en que Israel es una fuerza de ocupación en los territorios palestinos. Todas las organizaciones de derechos humanos relevantes del mundo han acusado a Israel de genocidio en Gaza. La expresión "clase Epstein" hace que los ricos y poderosos que gobiernan nuestra sociedad parezcan tan inquietantes y sospechosos como en realidad son. La "Operación Furia Epstein" pone de relieve la implicación del presidente Trump en los Archivos Epstein, que la mayoría de los estadounidenses cree que influyeron en su decisión de atacar a Irán.
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