27 septiembre, 2026

Qué hacía realmente este israelí en la ONU — Ramzy Baroud

 



What Was This Israeli Man Really Counting? The Moral Line w/Ramzy Baroud

Transcripción: Arrezafe


¿Saben quién es este sujeto? Bueno, su nombre en realidad no importa. Se trata de un miembro de la delegación israelí ante las Naciones Unidas que, el 24 de septiembre, durante el airado y cada vez más ridículo discurso de Benjamin Netanyahu, se dedicaba a "llevar la cuenta", recorriendo la sala y anotando qué delegados abandonan la abandonaban y cuáles permanecían en ella.


Hay quienes dicen que el vídeo es una prueba más de que el sionismo —ya saben— sigue controlando el mundo y trata de enviar el mensaje de "sabemos quiénes sois y os estamos vigilando". Es una especie de doxing (intimidación/amenaza), similar a la que sufren muchos activistas de mi comunidad. Sin embargo, yo percibo algo ligeramente distinto. Tradicionalmente, el sionismo ha ejercido gran parte de su influencia entre bastidores: presionando a políticos, operando a través de grupos de presión e intimidando a personas en posiciones de poder, en universidades de élite y cosas por el estilo, mientras proyectaba públicamente una imagen de Israel totalmente diferente. Israel como la eterna víctima: víctima de los árabes, de los musulmanes y de los palestinos —por supuesto, de los palestinos—, víctima de la historia y, al parecer, víctima de todos los demás.


Pero aquí es donde cae la careta. La intimidación se lleva a cabo ahora abiertamente ante las cámaras: "Los vemos", eso es lo que intentan decir. "Los vemos. Estamos anotando sus nombres y habrá consecuencias". En mi opinión, esto no es en absoluto una demostración de fortaleza. Es un signo de humillación, de desesperación y, sí, de debilidad. Netanyahu calificó de cobardes morales a los diplomáticos que abandonaron la sala durante su discurso. Pero dicho arrebato de ira fue, a mi juicio, la rabieta de un sujeto incapaz de aceptar que el mundo ha cambiado radicalmente. Avigdor Lieberman afirmó que la posición de Israel en la comunidad internacional ha caído a un nivel históricamente bajo; calificó a Netanyahu de paria y de carga para el mundo occidental. Naftali Bennett —ya saben, aquel protegido del propio Netanyahu que llegó a ser primer ministro— también advirtió que Israel ha perdido el apoyo popular de Estados Unidos y de gran parte de la comunidad internacional. Así que, si los propios israelíes son conscientes de ello, ¿por qué este sujeto se pasea abiertamente por la sala? Es decir, qué intenta, ¿enviar un mensaje al mundo o a los propios israelíes? Una sola fotografía de la sala podría mostrar qué asientos estaban vacíos, pero esto ha sido, a mi parecer, una puesta en escena dirigida principalmente al público israelí. Por supuesto, el mensaje para dicho público es: "Seguimos teniendo el control. Estamos tomando nota de todo... no se preocupen, nos encargaremos de esto y todos pagarán las consecuencias".


Sin embargo, los asientos vacíos contaban la historia completa: 77 delegaciones —según algunos recuentos— abandonaron la sala dejando sus asientos vacíos. Ciertos países permanecieron, incluidos, lamentablemente, varios gobiernos árabes, lo cual nos transmite algo importante a todos: la lucha por Palestina es global y ya no está dividida por claras fronteras geográficas, nacionalismos o religiones. La verdadera división se sitúa entre los intereses de gobiernos egoístas, egocéntricos y débiles —absolutamente débiles— y la conciencia de la humanidad, la comunidad global. Así que este sujeto, este israelí, cree llevar la cuenta de lo que ocurre en el mundo. Lo que se le debe decir —o de lo que realmente debería darse cuenta— es que, en realidad, es el mundo el que lleva la cuenta de Israel. Cuanto antes se percate Israel de ello, mejor.


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