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02 julio, 2018

"El Circo global no da un solo día de tregua a la humanidad oprimida" —— Rubén Hernández


El Roto



MUNDIAL DE FÚTBOL: EL GRAN CIRCO INTERNACIONAL

Se lleva a cabo una nueva edición de la Copa Mundial de Fútbol, ahora en Rusia, y notamos una vez más, cómo millones de seres humanos en el orbe pasan horas y horas frente a sus televisores, prácticamente hipnotizados e idiotizados por el evento en cuestión. Multitudes absorbidas cada cuatro años por un espectáculo que de deportivo tiene poco y de negocio tiene mucho (beneficiando obviamente a una minoría); alienados por el evento estrella del Circo de nuestros días, que aprovechan la élite económica global y sus operadores políticos (Gobiernos) para controlar y distraer de forma insana a las masas.

Durante un mes no hay nada más importante para millones de personas en distintos rincones del planeta, que observar a 22 individuos pateando un balón, quienes supuestamente representan al gentilicio de 32 naciones. Durante un mes pasan a un segundo plano noticioso, gracias a la realidad deportivo-virtual proyectada por grandes empresas televisivas y otros medios masivos de difusión e imposición de matrices informativas, numerosos problemas socioeconómicos y ecológicos, y casi se olvidan tantos conflictos que bañan en sangre al Cercano y Medio Oriente, a América Latina y a África. Para ejemplificar el comentario anterior, es pertinente advertir que mientras los aficionados y fanáticos del fútbol celebran con histeria jugadas y goles de sus selecciones favoritas en Rusia 2018, Estados Unidos con el “loco” de Trump a la cabeza política, en franco desespero por la deteriorada economía norteamericana, amenaza a medio mundo; la crisis capitalista golpea con fuerza a los pobres, los fundamentalistas hacen estragos en distintos lugares de la Tierra, y el ejército terrorista de Israel continúa asesinando mujeres, niños y ancianos palestinos.

Si al pueblo romano lo distrajeron e idiotizaron con las luchas de gladiadores y otros espectáculos realizados en el Coliseo, a la humanidad actual la manipulan y alienan con eventos como la Copa Mundial de fútbol, que más que un acontecimiento deportivo es una gigantesca y muy rentable operación comercial, que beneficia en su mayor parte a la FIFA y a un puñado de corporaciones. Para la minoría que controla económicamente al planeta, y para todos los gobernantes que atienden a los intereses de ésta, el máximo torneo futbolístico es una oportunidad de oro considerando la distracción de las masas, y favorecería, por ejemplo, la ejecución de medidas impopulares y la recuperación de cierta credibilidad gubernamental.

Desearía cada gobernante proburgués-lacayo del mundo, con el objetivo de seguir manteniendo adormecidas e idiotizadas a las masas, que la Copa Mundial de fútbol se realizara todos los años; pero en su defecto se celebran regularmente torneos de clubes profesionales de fútbol y/o de otros deportes, y se difunden ampliamente novelas (teleculebrones), realities show, concursos de belleza y otras porquerías que aportan su grano de arena al embrutecimiento sostenido de los pueblos. El Circo global no da un solo día de tregua a la humanidad oprimida y sumida en la ignorancia.





03 enero, 2018

Menguantes y menguados - Alejandro Floría Cortés



Dentro de no mucho tiempo, si no debemos admitir que ya está sucediendo, la mayor parte de la sociedad será completamente ajena a contenidos elementales de las disciplinas de Humanidades. De la misma forma que en las enseñanzas medias su pérdida de protagonismo ya es patente, estas materias no tardarán en desaparecer de las Universidades por cuestiones de una rentabilidad mal entendida. A partir de aquí, la exigua oferta no logrará la suficiente espectacularidad como para salir de los museos y las bibliotecas. Nos estamos adentrando en un nuevo Medioevo cultural, acaso preludio de otro de mayor alcance, y no nos estamos dando cuenta, deslumbrados por las chucherías de una tecnología bien ideologizada.

La escasez del hábito de la lectura y la escritura, la ausencia de espacios de crítica y reflexión, el gusto por la velocidad de las píldoras de información digitales, la estudiada permeabilidad a los mantras virales, el tecno-optimismo desbordante, el post-todo, la pre-nada y la inexistencia de una prensa rigurosa y crítica, en lugar de esta consagrada a la propaganda, serán los catalizadores de una reacción que consumirá la creatividad disruptiva, la visión de conjunto y el ya escaso entendimiento de lo colectivo y lo común. ¿Para qué iba a querer esas cosas?, se preguntará alguien entre orejeras. ¿Para qué iba a querer esas cosas?, se preguntará alguien que nunca se pregunta nada.

En el ámbito de la Historia, que ya está sometida a un exhaustivo programa de olvido (o des-memoria), se terminará por no saber qué pasó, ni cómo, ni porqué, más allá de resúmenes en los libros de texto tan sesgados como "apretados" y de interesadas recreaciones comerciales. La Geografía, por su parte, no irá más allá de situar las fronteras que definirán las zonas de confort de incuestionados patrones de consumo y de terror. Así, la secuencia histórica del colonialismo, la dependencia económica, el imperialismo y la globalización llegará a resultar conspiranoica, la política local e internacional se reducirá a una clave maniquea de fácil consumo: buenos y malos, nosotros y ellos. Este simplismo trasladado a lo cotidiano generará amplio disconfort en las estructuras de cercanías: laborales, familiares, vecinales...

Tampoco se encontrará interés en la Antropología, porque en nuestro egoísmo y en nuestro engreimiento, todo será y todo se explicará, circularmente, como viene siendo habitual, por el Hombre Moderno, que es el Hombre del Norte, infantilizado y cobarde genocida de lo otro. El interés en lo no estandarizado, en lo que no esté sujeto a la norma, a la convención de la epistemología dominante será objeto de rechazo y de distanciamiento por la incomprensión que acompaña a la ignorancia. La imposibilidad de compartir un pensamiento o una alternativa no-convencional puede resultar sencillamente aterrador, pero no son pocos quienes ya se llenan la boca con “los límites de lo posible”, enésima reformulación matemática con pretensiones que no esconde más que una profunda mediocridad.

La Literatura más exitosa, como buena gestora de residuos peligrosos, versará, seguramente, sobre la auto-ayuda individual, jamás colectiva, y sobre la neo-nueva empresa. Predominarán las listas de libros que se venden en los aeropuertos, los nuevos libros de poemas serán las in-experiencias de niños pijos que no quieren rimar y el teatro formará parte de los programas del Instituto de Mayores y Servicios Sociales. No habrá nada más clásico que un partido de fútbol entre Fly Emirates y Qatar Airways. La Literatura consolidará el estropicio al que con tanta devoción se han aplicado los medios con el lenguaje. Las ciencias de la comunicación se reducirán a los protocolos y procedimientos de los gabinetes de prensa. Al miedo de decir algo se sumará la realidad de no saber qué decir.

La Sociología resultará más incómoda todavía porque ya hace siglos que advertía todo lo que se iba a perder con una Economía que no era tal cosa: Igualdad, Libertad, Justicia, Equidad, Comunidad, Colectivo,... y se reducirá a una rama de investigación subsidiaria de la Mercadotecnia, hasta que se popularice la quema de libros; algo parecido sucederá con la Nueva y Única Psicología Positiva de la Necesidad y el Deseo, esa máquina de hacerse con tu dinero que insiste en lo guay y especial que eres y en ese potencial desbordante de tu actitud y en lo provisional de ese Rivotril. Estas Neo-Humanidades se atreverán incluso con la cosa médica y amenazarán, sin rubor, con curar el cáncer.

Las Bellas Artes tendrán apellidos conocidos, el Derecho se debatirá entre lo legal y lo legítimo, la Economía se prostituirá, la Filosofía se reducirá, tristemente, al modo en el que uno elija tomarse las cosas... Todo el mundo hablará idiomas con trescientas palabras, qué soberbia, y diría que el CitySpeak de BladeRunner no está tan lejos, especialmente después de oír una mezcla de nigeriano, inglés y canario en un andamio en el que yo también estaba trabajando. Mal asunto para las Filologías. La Política seguirá siendo esa herramienta que permitirá que todo parezca seguir igual, contribuyendo a asimilar con sus deformidades, las más grotescas distopías.

Los hombres se menguan los unos a los otros, decía Unamuno en “Del sentimiento trágico de la vida”. Qué razón tenía.


23 diciembre, 2017

La Fase Crepuscular [fragmento] – Miquel Amorós


E.Rodera


Párrafo extraído del artículo La Fase Crepuscular, de Miquel Amorós.

Texto completo en Kaosenlared

“El ser humano solamente puede realizarse en una sociedad libre, pero en la sociedad contemporánea la libertad se ofrece únicamente como espectáculo, el no-lugar de la resolución ficticia de las contradicciones sociales. Espectáculo también de la política, de la vida social, de la cultura y de la revolución si cabe. Espectáculo de la autorrealización, cada vez menos creíble, puesto que el grado de frustración ya es demasiado elevado para contrarrestarse con simulacros. Ante ello las seudomovidas “de izquierda” se emplean a fondo. Las ideologías izquierdistas son al espectáculo lo que el pensamiento crítico es a la revuelta. Constituyen el primer peldaño hacia la sumisión espectacular. Cumplen la función consoladora en otro tiempo encomendada primero a la religión y luego al consumo: hacer soportable la miseria personal y la sensación de fracaso. El izquierdismo actual intenta adoctrinar a los sectores desclasados, principalmente juveniles, para movilizarlos en nombre de abstracciones como por ejemplo la clase obrera, el pueblo o la ciudadania. No lo hace en pro de una sociedad en libertad, sin Mercado ni Estado, sino en pos de una renovación de la economía neoliberal que incluya mejoras del deteriorado estatus social de dichos sectores. A eso llaman “transición al postcapitalismo”. A pesar de la destrucción del medio obrero, de la proliferación de funcionarios y empleados, y de la automatización de la industria, una minoría vanguardista sigue asignando un papel redentor al proletariado industrial. Apenas cuentan en sus análisis el desclasamiento y la alienación, fáciles de comprobar en la generalización entre los asalariados de una mentalidad idéntica a la de la clase media. En un mundo sin sentido, cuando más absurdas sean las teorías mejor calado tienen. Sin embargo, la mayoría de izquierdistas si que han adaptado sus estrategias a la presencia estabilizadora de esa masa asalariada filistea a la que llaman “ciudadanía”. La “ciudadanía” surgió como el sujeto imaginario del moderno cambio político, ocupando en el terreno institucional la centralidad que la clase obrera dejó vacante al perder su identidad y su ser. Ella se confirma por el hecho de votar, no por el de pensar y actuar. El principio regulador de su ser es el derecho al voto, no el derecho a la rebelión. En tanto que nueva clase universal no fundamenta su existencia en el escándalo de la desigualdad, la alienación y la opresión; más bien se apoya en su capacidad electoral y en el poder del Estado. Se comporta pues más como un grupo de presión que como una clase. Accede a la realidad gracias a las urnas, no a las protestas.”

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Monedero: "El 155 seguramente había que aplicarlo porque se habían vuelto locos, el problema es cómo lo aplicas"


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Informe de la CUP: el Minotauro deja ya 832 investigados, 1.066 heridos y 67 ataques ultras en Catalunya


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Condenan a cinco de los seis acusados por los disturbios de 2014 en Gamonal