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12 octubre, 2026

Nuevo martillazo a la maltrecha economía europea — Andrés Piqueras

 

Zelenski, crupier del casino nazi que la oligarquía-OTAN 

tiene montado en Ucrania.



La GUERRA GLOBAL sigue su marcha. La agresión yanki-sionista contra Irán viene a dar un nuevo martillazo a la maltrecha economía europea.


La Guerra y el régimen de sanciones contra Irán afecta su capacidad de exportar petróleo y gas, y genera una tensión permanente en el Golfo Pérsico y en rutas como el Estrecho de Ormuz y el de Bab el-Mandeb, por donde pasa una parte significativa del petróleo mundial.


La continuación de esta agresión contra Irán conlleva la escalada del precio internacional (Brent) del petróleo, con efectos inmediatos en combustibles, transporte y logística. Y de ahí a los alimentos y bienes básicos, con precios ya calentados por la guerra económica contra Rusia, que más parece una autoflagelación de la clase capitalista europea contra sus propios intereses y contra los de sus poblaciones. La presión sobre los presupuestos públicos también se acentúa.


Ello va de la mano de la militarización creciente de las sociedades europeas y de los gastos militares. Así, por ejemplo, en la Declaración Final de Ankara los 32 estados miembros de la OTAN reiteraron su compromiso con la dictadura de corte nazi ucraniana y sus esfuerzos bélicos (en realidad colectivos de la OTAN) contra Rusia. El acuerdo implica movilizar unos 80.000 millones de dólares a través de dos mecanismos. En primer lugar, 32.000 millones procederían del préstamo que la Unión Europea ha concedido a la dictadura ucraniana; mientras que los 48.000 restantes serían aportados por los diferentes Estados aliados mediante contribuciones bilaterales. Esos mismos Estados que nutren nazis –con sus respectivas izquierdas parlamentarias aplaudiéndolos– son los que luego aseguran que no tienen presupuestos para mejorar la sanidad y la educación, solventar el problema de la vivienda, el transporte o, en general, la carestía de la vida que empobrece más y más a una mayor parte de la clase trabajadora. Por si fuera poco, se ha establecido que para 2027 el nivel de apoyo económico será similar.


De hecho, el consejo de ministros español, por ejemplo, acaba de autorizar una contribución de 50 millones de euros a la OTAN para enviar material militar a Ucrania, como aportación al programa PURL (Prioritised Ukraine Requirements List). Este programa, al que el Reino de España ya había aportado otros 150 millones de euros previamente, fue presentado en julio de 2025 y surge como respuesta a las exigencias estadounidenses de aumentar el gasto militar.


La ayuda financiera española a la dictadura de Ucrania desde 2022 asciende a casi 17.000 millones de euros. De ellos, aproximadamente 16.223 millones corresponden a compromisos indirectos a través de la UE. 641 millones corresponden a garantías directas y compromisos con instituciones financieras internacionales. La AECID había aportado 72 millones en ayuda directa no reembolsable.


La propia Comisión Europea afirma que el conjunto de la UE y sus Estados miembros ha movilizado 228.700 millones de euros para Ucrania desde el inicio de la guerra. Resumimos su desglose:


● 114.400 millones aportados o garantizados por el presupuesto de la UE.

● 77.900 millones en asistencia militar.

●Hasta 17.000 millones para atender a refugiados ucranianos dentro de la UE.

● 15.500 millones de apoyo adicional de Estados miembros.

● 3.800 millones procedentes de los rendimientos de activos rusos inmovilizados.


Para Europa en sentido amplio, un informe reciente del Parlamento Europeo habla de alrededor de 200.000 millones de euros movilizados por la UE y los Estados miembros, y señala que si se añaden países europeos como Reino Unido y Noruega el bloque europeo se ha convertido en el principal sostén de Ucrania tras la retirada estadounidense.


La creación del mecanismo PURL ilustra además una tendencia más amplia. Tras la decisión de Washington de dejar de financiar directamente buena parte del armamento suministrado a Kiev, los gobiernos europeos han pasado a sufragar la compra de equipos fabricados por la industria militar estadounidense. El Reino de España, por ejemplo, ya ha comprometido 150 millones de euros a este programa. Este mecanismo refleja a todas luces una relación económica asimétrica en la que Europa aporta financiación mientras que una parte significativa de los beneficios industriales recae sobre empresas norteamericanas.


¿Cómo funciona?


Según las explicaciones difundidas sobre el mecanismo PURL, Ucrania identifica necesidades prioritarias, el SACEUR (Comandante Supremo Aliado en Europa) y la OTAN coordinan la determinación de las capacidades requeridas, y posteriormente los aliados financian paquetes de armamento y munición suministrados por Estados Unidos. [infodefensa.com].


Primer paso: el régimen proto-nazi de Ucrania elabora una lista de necesidades en materia de equipamiento militar europeo.


Siguiente: el Pentágono da su visto bueno y ofrece a sus aliados un catálogo de material estadounidense listo para enviar o rápidamente producible.


Tercero: los países financiadores depositan su dinero (normalmente en paquetes de 500 millones) con lo que todo está listo para que se ejecute el envío.


Así que el mecanismo PURL constituye un procedimiento mediante el cual fondos aportados por los Estados europeos y otros aliados financian la adquisición de armamento fabricado en Estados Unidos para Ucrania. Dicho en términos más cáusticos, esta es una de las vías mediante las que Estados Unidos se hace con el dinero público europeo. Pero es sólo una más. Las relaciones económicas con Estados Unidos rara vez (o nunca) son simétricas y se basan en la posición de fuerza del gigante imperialista. Incluso los tratados comerciales son disparatados, por ejemplo, en el firmado en agosto de 2025, se reducen o eliminan trabas y aranceles para los productos agrícolas estadounidenses y se gravan con un 15% las exportaciones europeas. Teniendo en cuenta que la normativa en cuanto a insecticidas o fertilizantes es mucho más laxa para los agricultores estadounidenses, y que los latifundios de explotación intensiva yanquis son enormes, la soberanía alimentaria de los países europeos se pone en serio peligro. Nuestros agricultores no pueden competir.


Pero veamos más referencias de lo que se destina a la Guerra.


La Agencia Europea de Defensa (EDA) informó en julio de 2026 que el gasto militar conjunto de los 27 países de la UE alcanzó 418.000 millones de euros en 2025, equivalente al 2,2% del PIB de la UE. Además, proyecta 454.000 millones de euros en 2026 (2,4% del PIB). Lo cual supone +20% entre 2024 y 2025; +75% respecto a 2021 [eda.europa.eu], [consilium.europa.eu].


Según el informe anual de la OTAN publicado en 2026, los aliados europeos y Canadá gastaron 574.000 millones de dólares en 2025, un 20% más que en 2024, aumentando un 15% sólo este año, según datos del SIPRI y la OTAN. Entre 2021 y 2025 Europa y Canadá han protagonizado el mayor incremento de gasto militar desde el final de la espuriamente bautizada como “Guerra Fría” [france24.com], [nato.int].


En resumen, buscando destinar por imposición de Estados Unidos el 5% del PIB en la industria de la muerte (eso que llaman “Defensa”), Europa ha duplicado su gasto militar en cinco años. El déficit presupuestario de la zona euro (2,9% del PIB) y la deuda pública (que ronda el 88–90 % del PIB) no han hecho sino resentirse crecientemente con ello, pues para costear todo esto las autoridades europeas tuvieron no sólo que incrementar la deuda y el déficit, sino también bombear más recursos de sus poblaciones subiendo los impuestos, aumentando la deuda nacional y su servicio, y también recortando el gasto social.


La otrora “locomotora europea”, Alemania, por ejemplo, cerró el 2025 con una deuda de 2,8 billones de euros, el 63,5% de su PIB, unos 34.000 euros per cápita.


Déficit y deuda pública (según Eurostat)


Unión Europea


En 2025:

● déficit público UE: 3,1% del PIB

● deuda pública UE: 81,7% del PIB.

En la zona euro:

● déficit: 2,9% del PIB

● deuda: 87,8% del PIB.

Algunos países (2025)




El caso francés probablemente sea el ejemplo más representativo. Según datos oficiales del INSEE para 2025:


● crecimiento del PIB: 0,8%

● déficit: 5,1% del PIB

● deuda: 115,6% del PIB

● gasto público total: 57,2% del PIB.


Además, la Comisión Europea prevé para el Estado francés:


● déficit del 5,1% también en 2026

● deuda del 118,1% del PIB en 2026

● alrededor del 120% en 2027. Los pagos por intereses de la deuda francesa habrían aumentado hasta el 2,6% del PIB en 2026, según la Comisión Europea.


Así que no es de extrañar que Francia sea de nuevo uno de los puntos de ebullición de Europa. El aumento de los costes financieros, junto con la desaceleración económica, el encarecimiento energético y el incremento del gasto estratégico y militar, estrecha el margen presupuestario del Estado francés y alimenta los conflictos sociales sobre pensiones, sanidad, servicios públicos y salarios.


Y es que, repetimos, en diferentes ámbitos, desde el armamentístico a la vivienda, la energía o la alimentación, la población europea está siendo saqueada. La espiral de retroalimentación negativa en el destrozo de las condiciones de vida se manifiesta como imparable:


Más Crisis – más gastos militares (la Guerra para el capital siempre fue una vía de escape a sus crisis) – más carestía de la vida – más deterioro de los servicios sociales – más autoritarismo y represión social – más gastos policiales – menor capacidad de consumo de las poblaciones – menor dinámica económica – más explosión social – más Crisis…


Fijémonos en un ejemplo de cómo se expresa este círculo decadente en un indicador tan básico como la fertilidad (y es que alguien ya ha hecho la inteligente broma de que al proletariado le están quitando hasta la prole).



La militarización social tiene una gran responsabilidad en todo ello. Pero sus consecuencias sociales van todavía más allá.


El aumento simultáneo de gasto militar, costes energéticos, endeudamiento público y pago de intereses reduce el margen fiscal de los Estados europeos y no puede sino alimentar conflictos en los diferentes sectores económicos, además de acentuarlos sobre pensiones, sanidad, educación, vivienda, condiciones laborales y salarios.


La lucha está servida.


[Lo vemos en la próxima y última entrega]


Fragmento extraído de: LA DESTRUCCIÓN DE LAS SOCIEDADES EUROPEAS (SEGUNDA PARTE), de Andrés Piqueras.


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