«Agitar el espantajo del
fascismo esperpéntico oculta la inacción absoluta del nuevo
reformismo agónico ante el fascismo real, reflejada en la
imposibilidad de utilizar las desmochadas herramientas de la
democracia burguesa para contener siquiera el embate del capital
contra las condiciones de vida de la clase trabajadora. Esa farsa
parlamentaria es el caldo de cultivo en el que la demagogia obscena
de la extrema derecha se siente a sus anchas y la mediocridad de la
esfera política campa por sus respetos. Si el estado ha quedado
desmochado por el vaciamiento de soberanía provocado por el hegemón
financiero, la excusa de utilizar a las fuerzas reformistas para al
menos contener al fascismo rampante carece de fundamento. El capital
no necesita ya –al contrario de los años 30– el brazo armado del
fascismo clásico para imponer su égida. Le basta con las camisas de
fuerza de la deuda a muerte y el potro de tortura neoliberal para
consagrar –incluso en la carta magna, véase la reforma manu
militari del artículo 135 en agosto de 2011, perpetrada por el
‘bambi’ Zapatero– su hegemonía sobre los títeres de los
hemiciclos».
Mostrando entradas con la etiqueta farsa parlamentaria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta farsa parlamentaria. Mostrar todas las entradas
02 julio, 2019
Suscribirse a:
Entradas
(
Atom
)
