Alfred de Zayas -
No hay duda de que el mundo no Occidental está mucho más poblado
que el Occidental. Cuando en Occidente hablamos de la Comunidad
Internacional, básicamente estamos hablando de los Estados Unidos,
Canadá, Europa, Australia... Dejamos al resto del mundo fuera, como
si no existiera América Latina, Asia y África. Ahora bien, la
percepción de la OTAN en América Latina, Asia y África es
totalmente diferente a la percepción de la OTAN en Europa, donde
estamos sujetos a un bombardeo diario de propaganda. Y creo que es
importante dejar claro, en la Asamblea General y en el Consejo de
Seguridad, que tras la disolución del Pacto de Varsovia la OTAN no
tiene ya razón de ser, no puede pretender ser una Alianza defensiva.
En realidad es una Alianza ofensiva. Y yo iría más allá. Debido a
las agresiones de la OTAN en Yugoslavia, Afganistán, Irak, Libia,
Siria, debido a los crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad
cometidos por las fuerzas de la OTAN en todos estos países, la OTAN
en realidad puede ser calificada bajo los artículos
9 y 10 del Estatuto de Nuremberg. Me estoy refiriendo al Acuerdo
de Londres del 8 de agosto de 1945. Los artículos 9 y 10 se
refieren a las organizaciones criminales, organizaciones criminales
como las SS en la Alemania nazi, etc. Así pues, considerando los
crímenes de guerra cometidos por las fuerzas de la OTAN con total
impunidad, estos permiten calificarla, sin duda, como una
organización criminal, y me gustaría ver al Embajador Nebenzia
solicitar en el Consejo de Seguridad llevar a la OTAN ante un
tribunal penal.
La crisis civilizatoria
del capital entrañada cada vez más en su ciclo insalvable de
sobreproducción, sobreendeudamiento, capital ficticio, dinero
inventado, caída del valor e incluso irrupción del valor negativo
vinculado a la extenuación de la fuerza de trabajo y al fin de la
naturaleza barata (agotamiento de los recursos básicos, saturación
de sumideros, pérdida de fertilidad, estrés climático, plagas
resistentes, pandemias…), conduce al sistema aceleradamente a la
guerra social a escala intraestatal y a una suerte de
turbo-imperialismo en la interestatal. Con ello se abren paso
de forma contundente las políticas de la muerte y la geoestrategia
del caos.
Eso quiere decir también
que el hegemón planetario, al mando del Sistema Mundial capitalista,
da un giro de tuerca más hacia la guerra total. Una guerra
que es a la vez híbrida, económica, mediática,
político-diplomática, cognitiva, cibernética y espacial, y donde
la Falsedad sistemática y sistémica se convierte en arma
estratégica de primer rango.
Desde la caída de la
URSS, EE.UU., al sentirse única potencia mundial, viene pergeñando
distintos documentos en los que ha ido diseñando su estrategia
global. Así por ejemplo, la Doctrina de la “Dominación
Permanente”, en la que contemplaba la reestructuración del dominio
mundial estadounidense, la adaptación a un nuevo tipo de guerra o un
nuevo America Way of War.
También, en el que se
conoció como “Plan Rumsfeld-Cebrowski” (salido de la al parecer
recién creada Oficina para la Transformación de la Fuerza),
en el que se concebía la reestructuración total del “Medio
Oriente Ampliado” (toda la región de Asia Occidental y África
Nororiental). Una vez que comenzó a identificar a China como enemigo
a batir, cobraría existencia la Doctrina del “Pivote asiático”
y el Documento “Ventaja en el mar”, que apuntan a rodear al
gigante asiático mediante un despliegue de instalaciones militares y
medios de combate para impedir y/o limitar el abastecimiento
energético de China por vía marítima.
Con el tiempo el hegemón
norteamericano y su adlátere inglés (en adelante designado como el
Eje Anglosajón) han ido sacando punta a sus objetivos y haciendo más
perentorias y desesperadas sus intervenciones, hasta el punto de
considerar prioritario destruir la Ruta de la Seda, anular a China,
deshacer Rusia, reestructurar toda Asia, reapropiarse de África y
acabar con la contestación en Nuestramérica. Además de todo ello
albergan como objetivo ineludible subordinar a Europa, haciendo
menguar drásticamente la importancia económica de la UE.
El Foro Económico
Mundial, organización de la que se dice que funciona como “politburó
del capitalismo”, más la plutocracia global (BlackRock, Vanguard,
Rand Corporation, State Street Corporation, Fidelity Management and
Research, Geode Capital Management, Northern Trust Corporation…),
están detrás del Imperio USA en todo ello, dirigiendo y coadyuvando
a la reestructuración del mayor Ejército de la historia del mundo y
de su principal entramado global de subordinación militar, la OTAN,
en una intensificación de la militarización de las relaciones
internacionales que conoce pocos precedentes.
Y esa reestructuración
se les antoja necesaria porque el Eje Anglosajón y la OTAN vienen de
importantes fracasos al menos en 5 Grandes Áreas Estratégicas:
1/ Centro Asia.
El 15 de agosto de 2021,
con la derrota en Afganistán, esa entelequia que se denomina a sí
misma “Occidente” (Eje Anglosajón más OTAN), sufre uno de sus
mayores descalabros político-militares. Hay un antes y un después
de esa fecha para los países que se atribuyen a sí mismos la
calificación de “comunidad internacional”.
Pero hay más. EE.UU. y
su “Occidente” subordinado (entre el que hay incluir aquí muy
especialmente al Estado terrorista de Israel -hoy a las puertas de un
enfrentamiento civil-) tampoco han podido con Irán, por más
asedios, boicots, sanciones y hostigamientos que le han hecho. La
formación socioestatal iraní no sólo ha salido airosa hasta el
presente (aunque no sin padecimiento), sino que ha cobrado un
protagonismo creciente en Asia centro-occidental y ahora mismo forma
eje de fuerza con China y Rusia.
2/ Asia occidental (o
“Medio Oriente Ampliado”)
Según el Plan
Rumsfeld-Cebrowski el mundo quedaba dividido en dos sectores, el de
las “economías globalizadas”, incluyendo Rusia y China, que
estaban llamadas a ser mercados estables, y el de todos los demás
países, donde habría que destruir las estructuras e instituciones
que sostienen los Estados, de manera que se hundieran en el caos,
como no-sociedades, de cara a garantizar a la plutocracia
global (Grandes fondos de inversión, conglomerados y transnacionales
gigantes) la explotación de las riquezas del mundo sin encontrar
resistencia. Todo esto sería más tarde desarrollado en el documento
del Pentágono que se conoció como Teoría del Caos constructivo.
Pero hete aquí que
Siria, Palestina y Líbano han resistido. Incluso se alza la
contestación en Irak y ni siquiera han podido aplastar a Yemen
(incluyéndose en este orden de fracasos el comienzo de la
desalineación occidentalista de la Península Arábiga y sus
regímenes feudales).
3/ China
EEUU ha intentando por
todos los medios sabotear el proyecto chino encaminado a la
vinculación comercial, económica, diplomática e infraestructural
de gran parte del mundo, bajo la denominación de “Un Cinturón.
Una Ruta”. La destrucción de países como Afganistán, Irak,
Siria, Yemen, Somalia, Sudan, Libia… tiene por objetivo destruir
esa red de beneficio mutuo, ese tejido conectivo mundial, mediante la
ruina, la barbarie social y la consecución de sociedades en
disolución o no-sociedades (lo que ellos llaman también
“Estados fallidos” o Estados carentes de la capacidad de manejar
sus recursos).
Pero China, aunque con
enormes obstáculos, no sólo no ha cejado en su intento, sino que
responde a las agresiones estadounidenses (entre las que se encuentra
la propia guerra económica y política contra ella) con un BRICS
ampliado (donde es de suma importancia la creciente independencia de
India respecto del “Occidente otanero” -a pesar de la deriva
fundamentalista reaccionaria de su cúpula dirigente-, y la
participación de nuevas grandes economías de África y América),
con una ininterrumpida penetración en África y también en toda la
subregión americana. Incluso con una Ruta de la Seda del Ártico.
China, hoy ya realmente la primera potencia económica mundial, sigue
dando pasos firmes en la construcción de un nuevo mundo
no-imperialista.
4/ Nuestramérica
La región se rebela
contra su categorización de zona reservada de USA.
La dominación despótica
de EE.UU. en el continente americano se ve desafiada por la heroica
supervivencia de Cuba y Venezuela (que han aguantado lo indecible en
el capítulo de agresiones, el primero de esos países desde hace 60
años). Incluso por la de Bolivia. También por el nuevo despunte de
Nicaragua y las irrupciones contestatarias de México y Honduras (así
como de diferentes Estados-Islas del Caribe).
Queda por ver todavía el
posicionamiento geoestratégico a medio plazo del izquierdismo
integrado (“neodesarrollista” le llamaban, hoy todavía sumiso al
Imperio), que se extiende por países donde la derecha y los poderes
fácticos han perdido toda legitimidad: Perú, Chile, Colombia,
Brasil (a los que quizás se una de nuevo Ecuador bien pronto).
Habrá que resolver algún
día si Argentina es capaz de ir más allá de ese “izquierdismo”
dócil, pero de momento, como se ha dicho en diferentes medios, la
subregión parece avanzar hacia modelos de regionalismo
post-hegemónicos, a raíz de la crisis sistémica del neo-monroísmo
y del eurocentrismo, así como por la incursión económica china que
las formaciones sociales americanas (incluso con regímenes
claramente reaccionarios) no pueden ignorar (aun con el peligro de
re-primarización de sus economías, que habrán de saber conjugar).
5/ Las Repúblicas
populares del Donbass
Constituían el elemento
fuerte para la guerra proxy de EE.UU. contra Rusia. Sin embargo, esas
repúblicas no sólo han resistido sino que se han independizado de
una Ucrania convertida en suicida peón de la OTAN, y hoy, con la
ayuda de Rusia, están venciendo al nazismo ucraniano.
A todos estos retrocesos
del Eje Anglosajón-OTAN hay que sumar sus fracasos en los últimos
golpes de Estado o intentos de promover “revoluciones de colores”,
como en Bielorrusia y Kazajistán, amén de que Rusia ha frenado la
desestabilización bélica en Azerbayán y Georgia.
Si nos damos cuenta, en
bastantes de esas victorias contra el Eje Anglosajón-OTAN tenemos a
Rusia o a China detrás, o a ambas a la vez, aunque la potencia
oriental ocupando siempre un papel mucho menos perceptible.
Por eso en la Cumbre
de Madrid se va a concretar un plan desesperado para revertir el
retroceso mundial occidental-otanero a cualquier precio. Con al menos
los siguientes objetivos:
I. Globalizar la
OTAN.
En donde China pasa a ser
un nuevo “concepto estratégico”, es decir, en lenguaje llano, el
enemigo prioritario a batir (no otro es el objetivo final del actual
acoso a Rusia). Muy probablemente se abra en breve un nuevo frente de
guerra activa (la guerra latente ya está presente) en torno al
Pacífico, y en concreto en Taiwán, llamada por “Occidente” a
desempeñar allí el papel de Ucrania en Europa.
Pero al mismo tiempo se
contempla incluso una OTAN restringida frente a Rusia (según ha
manifestado la propia Julianne Smith, la representante permanente de
EE.UU. para la OTAN), en caso de que algunos de los subordinados
europeos no terminen de convencerse del enfrentamiento total con el
gigante eslavo (hace tiempo que el Eje Anglosajón lleva preparando
la sustitución de una cada vez más moribunda UE, y de momento puede
querer hacerlo a través de su brazo militar). Esa “mini-OTAN”
incluiría sólo a los más decididos, los más guerreristas:
USA-Gran Bretaña-Países Bálticos-Polonia y probablemente, si se
deja, Turquía por su posición estratégica.
II. Reforzar la
estructura de mando y multiplicar el gasto militar, intentando hacer
de la industria militar un motor de las economías otaneras. Todo
bajo el paraguas de unos Estados más y más militarizados.
III. Terminar de
conseguir la “puertorriquización de Europa”, esto es,
convertirla en una colonia sin relevancia política y en abierta
decadencia económica. Prácticamente, con las sanciones a Rusia,
EE.UU. está pidiendo a Europa que se corte las venas. Alemania, por
ejemplo, sin la energía rusa, dejará de ser una potencia económica
en pocos años (veremos hasta dónde la subordinación colonial
europea es capaz de resistir los terremotos sociales y políticos de
resultas de los padecimientos y deterioro de vida que aquélla
acarrea a sus poblaciones).
IV. Preparar a la
UE para una contienda nuclear en su territorio. Se precisa que las
ciudadanías europeas acepten las políticas de muerte y la
geoestrategia del caos de sus dirigencias tanto al interior como al
exterior de los Estados. Para ello se busca y consigue la
colaboración por activa o pasiva de las izquierdas integradas del
sistema, las post y las neo-socialdemócratas, reformistas o
pseudorreformistas de distinto pelaje, entre las que se encuentran ya
la mayor parte de los partidos comunistas. Aun a pesar de la
acelerada renazificación de Europa que todo ello significa.
Además de a la «guerra
por delegación», poco a poco se prepara a las poblaciones europeas
a la probabilidad de un enfrentamiento nuclear en el continente, bajo
la falsa narrativa de que será controlado, “táctico”.
V. Coordinar un
flanco sur en la guerra total de la OTAN.
La OTAN está abriendo un
nuevo frente en el Sahel, que pretende el control de la región:
Mali, Mauritania, Burkina Faso, Senegal, Níger, Nigeria… con
algunos países convertidos ya en objetivos militares. Entre ellos,
por supuesto, Argelia, a la que se busca desestabilizar y quizás a
medio plazo aniquilar como se hizo con Libia.
USA invade de nuevo el
Cuerno de África (mirando a Chad y Sudán) para cortar el avance
chino y ruso en el área… Será importante ver qué pasos toma
Egipto, un país varias veces desestabilizado y hoy convertido en una
“dictadura amiga” pero al tiempo poco fiable. También Túnez
está en el punto de mira en ese sentido.
Aquí el Reino de España
se convierte en objetivo militar de primera línea al ser el único
país europeo-africano, y tras haber sacrificado su ya de por sí su
servil política exterior a las órdenes de la OTAN (traicionando aún
más al pueblo saharaui), en su aproximación a Marruecos, régimen
brutal devenido brazo armado otanero en el norte de África.
Ante todas estas
consideraciones, sintetizamos tres conclusiones parciales pero
ineludibles para el debate:
● Es importante para
las izquierdas alter-sistémicas no fallar en el posicionamiento
geoestratégico, geo-económico y geo-ecológico respecto a los
procesos en curso en el Sistema Mundial capitalista.
● Las luchas de clase
pasan hoy cada vez más decisivamente por las luchas
anti-imperialistas.
● Ningún avance social
será posible en adelante sin frenar al turbo-imperialismo o
imperialismo acentuado y acelerado que encarna hoy el Eje Anglosajón
y su instrumento privilegiado de guerra y caos mundial que es la
OTAN.
Andrés Piqueras:
sociólogo, miembro de la Academia de Pensamiento Crítico y del
Observatorio Internacional de la Crisis.