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25 octubre, 2020

Anticuerpos en paro

 



«Cualquier cuerpo biológico que acose y elimine sus gérmenes, sus bacilos, sus parásitos, sus enemigos biológicos, corre el peligro de la metástasis y el cáncer, es decir, de una positividad devoradora de sus propias células, o el peligro viral de ser devorado por sus propios anticuerpos, ahora sin empleo».


Jean Baudrillard - La transparencia del mal


02 mayo, 2020

P L U S V A L Í A



13. La función del Estado del Bienestar es conjurar el cambio histórico.

Seguridad Social, seguros, protección de la infancia, de la vejez, subsidio por desempleo. Esta «caridad» burocrática, estos mecanismos de «solidaridad colectiva» —todos ellos, además, «conquistas sociales»— funcionan así, a través de la operación ideológica de redistribución, como mecanismos de control social. Es como si se sacrificara cierta parte de la plusvalía para preservar la otra, es decir, el sistema global de poder se sostiene en virtud de esta ideología de la munificencia cuyo beneficio se oculta detrás de la «dádiva». Se matan dos pájaros de un tiro: el asalariado está contento de recibir, bajo pretexto de don o de prestación «gratuita», una parte de lo que ya se le ha despojado anteriormente. (p. 200)

Jean Baudrillard: La sociedad de consumo. Alcira Bixio (tr.) Luis Enrique Alonso (prol.) Madrid: Siglo XXI, 2009

30 julio, 2018

P o s t r i m e r í a s







¿Por qué tomarse el trabajo de significar y otorgar un sentido cuando todo circula tan deprisa que nada tiene tiempo de transformarse en valor?

Para desear lo que los hombres desean actualmente, no necesitan ser libres. Para decir lo que tienen que decir, no necesitan estar representados. Para ser lo que son ni siquiera necesitan reconocerse como tales.

Jean Baudrillard




13 enero, 2015

Las estrategias de seguridad son sólo la prolongación del terror.


"No se trata [...] de un choque de civilizaciones o de religiones, esto sobrepasa con creces al Islam y a América, sobre los que se intenta focalizar el conflicto para concederse la ilusión de un enfrentamiento visible y de una solución de fuerza. Se trata efectivamente de un antagonismo fundamental, pero que, a través del espectro de América (que es tal vez su epicentro, pero en absoluto la encarnación de la mundialización por sí sola) y a través del Islam (que tampoco es la encarnación del terrorismo), designa la mundialización triunfante en conflicto consigo misma. En este sentido, es posible de hecho hablar de una guerra mundial, ya que tiene como apuesta la mundialización misma. Las dos primeras guerras mundiales respondían a la imagen clásica de la guerra. La primera puso fin a la supremacía de Europa y de la era colonial. La segunda puso fin al nazismo. La tercera, que ha tenido efectivamente lugar, en la forma de guerra fría y de disuasión, puso fin al comunismo. De una a otra, cada vez hemos ido más lejos en dirección a un orden mundial único. Hoy, éste, llegado virtualmente a su cumplimiento, se encuentra en conflicto con fuerzas antagónicas difundidas por doquier en el corazón mismo de lo mundial, en todas las convulsiones actuales. Guerra fractal de todas las células, de todas las singularidades que se rebelan en forma de anticuerpos. Enfrentamiento tan inaprensible que de vez en cuando es preciso salvar la idea de la guerra con escenificaciones espectaculares, como las del Golfo y la de Afganistán. Pero la cuarta guerra mundial está en otra parte. Ella es eso que ronda todo orden mundial, toda dominación hegemónica —si el Islam dominara el mundo el terrorismo se levantaría contra el Islam. Porque es el mundo mismo el que se resiste a la mundialización. 
[...]
Por otra parte, todas las estrategias de seguridad son sólo la prolongación del terror. Y la verdadera victoria del terrorismo es haber sumergido a todo Occidente en la obsesión de la seguridad, es decir, en una forma velada de terror perpetuo.

El espectro del terrorismo fuerza a Occidente a aterrorizarse a sí mismo —la red policial planetaria que equivale a la tensión de una guerra fría universal, de una cuarta guerra mundial que se inscribe en los cuerpos y en las costumbres.

De tal modo, los poderosos de este mundo se han reunido recientemente en Roma para firmar un tratado que, proclaman a coro, pone punto final a la guerra fría. Pero no han salido aún del aeropuerto y ya están acorralados en el asfalto, rodeados de blindados, de alambradas de espino, de helicópteros, es decir, de todos los símbolos de la nueva guerra fría, la de la seguridad armada, la de la disuasión perpetua de un enemigo invisible."

Jean Baudrillard - L'esprit du terrorisme (2001) / Power Inferno (2002)

27 julio, 2014

Todos somos terroristas... menos el poder.

"El principio terrorista extrapolado a toda la población. Ésta es la hipótesis implícita del poder: las propias poblaciones son una amenaza terrorista para él."


"Somos virtualmente los rehenes del poder y tenemos que vérnoslas con una coalición de todos los poderes contra todas las poblaciones --esto es algo absolutamente visible hoy, ante una guerra que tiene lugar desdeñando la opinión mundial."


"Esta situación global da la razón a Virilio, cuando habla de guerra civil planetaria. La consecuencia política más dramática de estos acontecimientos es el derrumbe de los conceptos de comunidad internacional y más generalmente de todo sistema de representación y legitimidad. Y las recientes manifestaciones mundiales contra la guerra, donde creemos ver que se eleva un contra poder, son sólo un síntoma inquietante de este hiato, de esta fractura de la representación --ya que nadie quiere la guerra, pero la guerra se hace, a pesar de todo, con el asentimiento más o menos camuflado de todos los poderes.

Nos las habemos a partir de ahora con el ejercicio de un poder en estado puro, de un poder sin soberanía. Mientras el poder extrae su soberanía de la representación, mientras tiene una razón política, su ejercicio puede encontrar cierto equilibrio y, en cualquier caso, puede ser combatido e impugnado. La desaparición de esta soberanía deja sitio a un poder desenfrenado, sin contrapartidas --en estado salvaje (un salvajismo no natural, sino tecnológico). Y ese poder que no tiene ya referencia legítima, ni siquiera verdadero enemigo (porque lo transforma en una especie de fantasma criminal) se vuelve sin complejos contra sus propias poblaciones."

Jean Baudrillard, Power Inferno (2002)