Mostrando entradas con la etiqueta creación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta creación. Mostrar todas las entradas

02 octubre, 2016

CREACIÓN – Agustín García Calvo


Oigo, por la radio que tienen puesta mientras desayuno, un debate acerca de las series televisivas de más éxito, medido en los millones de televidentes de cada cual: locutora y espertos, con cierto humor, pero en serio, hablan de méritos y errores de unos u otros productos siempre en vista a lo que hayan logrado o puedan ganarse de atención y consumo de más número y clases de televidentes, ya que esos productos ahí están, son parte importante de la realidad, y no viene a cuento sacar a las ondas la cuestión de que estén o tengan que estar ahí. Apenas si una de los entendidos (se la ha traído al debate justamente para que también esa opinión figure al menos por una voz) declara que a ella las series televisivas le disgustan todas; claro que enseguida declara que los medios (la televisión) no son más que medios y la cosa depende de lo que se ponga en ellos: que ella lo que quiere es otra televisión en que puedan entrar guiones libremente creados y no sometidos a las condiciones que se imponen a ésos que se producen.

¿Qué les parece de esto a mis lectores, si los hay? ¿No les zumba, en lo más sensato y sensible que les quede, que los fines están ya en los medios?, ¿que no hay, en realidad, otra televisión que la que hay? Veamos lo que dice esa mujer, todavía medio viva, de que la cosa depende de lo que ponga en los medios alguien, creador y guionista de la película y la serie, y preguntemos quién, quién es ese alguien.

Imaginen conmigo al presunto creador del argumento, personas y trucos técnicos de la futura serie: ¿lo imaginan desnudo? No, ¡qué tontería!: él tiene, en la mesa, al pie del ordenador o ya incorporado en su registro propio, un montón de informaciones que la productora le ha suministrado acerca de cuáles son las series que en EEUU han tenido más éxito, cuáles los gustos, bien contabilizados, de las mayorías (insinuando, sin decirlo, el grado de imbecilidad que la mayoría exige) a las que el producto ha de conquistar, qué es lo que esperan o lo que puede causarles un suspense o sorpresa debidamente controlados... y sobre eso se pone a crear su nuevo producto...¿quién? ¿Siguen creyendo en la inventiva, el libre genio y la creatividad de la persona? No me hagan reír ustedes: el hombre (o mujer) tramará y escribirá ninguna otra cosa que la que está mandada para que la productora apruebe y el producto tenga probabilidades en el mercado televisivo.

En suma, el que lo dicte y lo escriba será el dinero mismo, y el creador no más que un sirviente, que tanto más acertará cuanto más bien educado y obediente sea.

Es verdad que decirle NO al dinero es algo muy difícil y costoso para cualquiera. Pero que se sepa que, si no se le dice, es el dinero el que inventa los argumentos, guiones, personajes y trucos de las series de éxito millonario y con futuro: que, al fin, es el dinero el solo creador.