La soledad y la rebeldía
han sido mis compañeras.
Ellas han vivido mis días,
de ellas son mis versos,
de sus mundos nacieron mis poemas.
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Quien es místico por dentro
y no es libertario por fuera
aprisiona el alma,
se agota el sentimiento
antes de alcanzar otros mundos,
pronto sólo se contempla
a sí mismo,
es una tierra estéril,
una voz perdida,
una luz en una caverna,
toda su palpitación
se diluye en las sombras,
no habla su silencio,
no engendra,
no canta,
le bloquean todos los espejos.
Quien es libertario por fuera
y no es místico por dentro
se pierde entre los molinos,
sale al campo y no siembra,
da palos de ciego,
conquistaría el mundo
perdiendo su esencia,
vacío es su cántico,
sin lágrimas, sin músicos
en sus manos,
sin praderas
verdes en sus ojos
no alcanza el abrazo,
ara pero no siembra.
Para qué nació
el ser humano,
su aventura
a dónde le lleva.
¿Será lo que pudo ser
y se perdió en sus fronteras?
Qué puede conquistar
si sólo contempla,
qué frutos tendrá en sus manos
si sólo se rebela.
Sin mundo interior qué mundo
pretenden sus gestas,
qué plenitud será suya
si no libera su naturaleza.
A dónde los libertarios
irán sin el alma herida
y los místicos
si sólo sueñan.
Sin sentir todo el universo
cómo liberar la tierra
de su escarnio.
Si vive en ti
y no lo despliegas,
no lo enfrentas
a los envenenadores,
a los carceleros,
cuándo podrá alcanzar
el hombre su ser entero.
Si no se ve la tragedia
cómo alcanzar la alegría.
Sin mundo interior puesto en pie
todos los días
cómo encontrar la belleza,
cómo vencer al dominio
sin que dominio se vuelva.
No basta contemplar,
no es suficiente el grito
frente a tanta sentencia
anuladora de los sueños.
Todos los mundos se abrazan
cuando contemplas y te rebelas,
vano todo vivir
si no habitas dos mundos,
el interior y el de la selva
de todos los procesos,
si tus ojos no navegan
por los océanos del alma,
por los mares de la tierra.
Místico por dentro
y libertario por fuera.
¿Vamos, iremos
a la conquista de la inocencia?
No deseemos
ni la paz ni la guerra,
vivamos para que sueñe
y se libere la esencia,
ay, que con tanta
facilidad nos deja...
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Soleá - Antonio Rey

