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25 abril, 2023

Sergey Lavrov

 



Sergey Lavrov:


Rusia trató pacientemente de llegar a acuerdos multilaterales y mutuamente beneficiosos basados en el principio de la indivisibilidad de la seguridad, que fue proclamado solemnemente al más alto nivel en los documentos de las cumbres de la OSCE en 1999 y 2010. Está escrito, directa e inequívocamente, negro sobre blanco, que nadie debe fortalecer su seguridad a expensas de la seguridad de los demás, y que ningún estado, grupo de estados u organización puede arrogarse unilateralmente la responsabilidad de mantener la paz, ni considerar ninguna parte de la región de la OSCE como su exclusiva esfera de influencia.


A la OTAN y a los presidentes y primeros ministros de sus países miembros le importaron un carajo estas obligaciones y comenzaron a actuar exactamente al contrario, proclamando su "derecho" a cualquier acción arbitraria. Un flagrante ejemplo es el bombardeo ilegal de Yugoslavia en 1999, incluido el uso de ojivas de uranio empobrecido, que posteriormente provocó un aumento de las enfermedades oncológicas, tanto entre los ciudadanos serbios como entre los militares de la OTAN. Joe Biden, que por entonces era senador, habló ante las cámaras, no sin arrogancia, pidiendo personalmente el bombardeo de Belgrado y la destrucción de todos los puentes sobre el río Drina. Ahora, el embajador de EEUU en Belgrado, K. Hill, a través de los medios de comunicación, pide a los serbios que "pasen página" y "dejen de quejarse".


Estados Unidos ha acumulado una enorme experiencia en eso de "dejen de quejarse". Japón ha guardado un cohibido silencio sobre quién bombardeó Hiroshima y Nagasaki. Ni una palabra al respecto en los libros de texto escolares. Recientemente, en una reunión del G-7, el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, lamentó patéticamente el sufrimiento de las víctimas de esos bombardeos, pero no mencionó quién los perpetró. Esas son las "reglas", y nadie se atreve a cuestionarlas.


Desde la Segunda Guerra Mundial, ha habido docenas de criminales aventuras militares  por parte de Washington sin intento ningún de asegurar su legitimidad multilateralmente. ¿Para qué, si hay "reglas" que nadie conoce? La vergonzosa invasión de Irak por parte de la coalición liderada por Estados Unidos en 2003 se llevó a cabo en violación de la Carta de la ONU, al igual que la agresión contra Libia en 2011. El resultado fue la destrucción del estado libio, cientos de miles de muertos y un terrorismo desenfrenado.


La intervención de Estados Unidos en los asuntos internos de los estados postsoviéticos fue una flagrante violación de la Carta de la ONU. Se organizaron "revoluciones de color" en Georgia y Kirguistán y un sangriento golpe de estado en Kiev, en febrero de 2014. En la misma línea, hubo intentos de tomar el poder por la fuerza en Bielorrusia, en 2020. 


Los anglosajones, que tan ufanos lideraron la totalidad de Occidente, no sólo justifican todas estas aventuras criminales, sino que además hacen gala de su manera de "promover la democracia". Pero,  nuevamente y según sus propias "reglas", reconocen la independencia Kosovo sin referéndum alguno, pero no reconocen la decisión de Crimea, donde sí lo hubo. No toquen las Falklands/Malvinas, después de todo, allí hubo un referéndum, como declaró recientemente el secretario de Relaciones Exteriores británico, John Cleverley. Curioso.




05 diciembre, 2022

El canciller ruso Lavrov revela el insidioso plan de la OTAN y el reciente papel de la OSCE en Ucrania

 



Sergey Lavrov. - Si han estado siguiendo los acontecimientos europeos en los últimos años, sabrán que la OTAN ha violado todas y cada una de sus obligaciones. La expansión de la alianza creó amenazas directas para la Federación Rusa. La infraestructura militar del bloque se aproximó a nuestras fronteras, lo que iba en contra de sus compromisos en virtud de la Declaración de Estambul de 1999. La OTAN declaró inequívocamente que, por sí sola, la alianza podía decidir a quién proporcionar garantías legales de seguridad, lo que también era una violación directa de la Declaración de Estambul y de los compromisos de Astana.


Nos percatamos de que la OTAN simplemente estaba ignorando esas declaraciones políticas, creyendo que se le permitiría ignorarlas por completo a pesar de que sus presidentes habían firmado dichos documentos. En 2008, Rusia propuso formalizar esas declaraciones políticas a fin de hacerlas legalmente vinculantes. La propuesta fue rechazada alegando que en Europa tales garantías legales solo podían otorgarse entre los miembros de la OTAN.


De manera absolutamente consciente y deliberada, la OTAN continuó con su irreflexiva política de expansión sin que existieran amenazas reales para los países miembros de la alianza.


Recordemos que en la época en que se creó la OTAN, su primer secretario general, Hastings Ismay, acuñó esta fórmula: el propósito de la OTAN es “mantener a la Unión Soviética fuera [de Europa], a los estadounidenses dentro y a los alemanes abajo”. Lo que está sucediendo ahora es nada menos que un regreso a las prioridades conceptuales de la alianza de hace 73 años.


Nada ha cambiado. La OTAN está decidida a mantener a los rusos "fuera", mientras que los estadounidenses sueñan con mantener "abajo" no solo a los alemanes, sino a toda Europa, de hecho ya han esclavizado a toda la Unión Europea. Finalizada la Guerra Fría, esta filosofía de dominación y ventajas unilaterales no ha llevado a ninguna parte.


A lo largo del tiempo transcurrido desde su creación, la OTAN no ha podido presentar ni un solo logro que realmente justifique su existencia. La Alianza supone devastación y sufrimiento para quienes están fuera de ella. Ya he mencionado sus agresiones contra Serbia y Libia, que llevaron a la destrucción del estado libio, y a las cuales hay que agregar Irak. Recordemos también un último ejemplo, Afganistán, donde la alianza luchó sin éxito por inculcar su versión de democracia durante 20 años.


Los problemas de seguridad en la provincia serbia de Kosovo nunca se han resuelto, a pesar de que la OTAN también ha estado allí presente durante más de dos décadas, lo cual supone también un dato revelador.


Si hablamos de la capacidad de EEUU para el mantenimiento de la paz, miren cuántas décadas han estado los estadounidenses tratando de restablecer el orden en Haití, que no es Europa, sino un pequeño país bajo su control. Hay numerosos ejemplos similares fuera del continente europeo.


En 1991, la OTAN incluía 16 países: ahora tiene 30 miembros. Suecia y Finlandia están a un paso de unirse. La Alianza despliega sus fuerzas e infraestructura militar cada vez más cerca de nuestras fronteras, aumentando constantemente su potencial militar y moviéndolo hacia Rusia. De hecho, realizan maniobras en las que declaran abiertamente adversario a nuestro país. La OTAN está intensificando sus actividades en el espacio postsoviético y mismo tiempo reclama el control de la región del Indo-Pacífico y de Asia Central.


Todas estas aspiraciones de dominación global son una violación directa y flagrante de la Declaración de Lisboa de 2010, que fue firmada por todos los presidentes y primeros ministros del bloque del Atlántico Norte. Hasta hace poco, hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance para evitar un mayor deterioro en la región euroatlántica. En diciembre de 2021, el presidente Vladimir Putin propuso nuevas garantías de seguridad, un borrador para un tratado entre Rusia y EEUU, y un borrador para un tratado entre Rusia y la OTAN.


En esta situación, viendo la determinación de Occidente de arrastrar a Ucrania a la OTAN –línea roja obvia para la Federación Rusa, que Occidente conocía desde hacía años– sugerimos que la Alianza dejara de expandirse, que queríamos llegar a un acuerdo sobre garantías de seguridad concretas y legalmente vinculantes para Ucrania, la Federación Rusa, todos los países europeos y todos los estados miembros de la OSCE.


Los intentos de iniciar un diálogo fracasaron. Todas nuestras llamadas para abordar la situación de manera integral y creativa recibieron la misma respuesta: que todos los países, y Ucrania en primer lugar, tienen derecho a unirse a la OTAN y nadie puede hacer nada al respecto. Todos los puntos de una fórmula de compromiso sobre la seguridad colectiva, que no debe lograrse a expensas de la seguridad de otros países y que una organización no debe arrogarse el dominio en Europa, fueron simplemente ignorados.


En diciembre de 2021, Washington prefirió desestimar la oportunidad de una desescalada. Y no sólo Estados Unidos, sino también la OSCE, que podría haber facilitado la distensión zanjando la crisis en base al paquete de medidas acordado en Minsk en febrero de 2015 y aprobado por unanimidad por la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU ese mismo mes. La estructura ejecutiva de la organización resultó estar completamente subordinada a EEUU y Bruselas, lo que determinó el rumbo para un apoyo integral a la política del régimen de Kiev de erradicar todo lo ruso de la educación, de los medios de comunicación, de la cultura, de las artes y de la vida cotidiana.


Los occidentales apoyaron al régimen de Kiev cuando trató de introducir la teoría y la práctica del nazismo en su legislación. Tales leyes se adoptaron ante la pasividad de las capitales "ilustradas" de las democracias occidentales, en su afán de convertir a Ucrania en una base para contener a Rusia, en un territorio de amenaza directa para nuestro país. Estos hechos son bien conocidos ahora.


Quiero señalar que la Misión Especial de Supervisión en Ucrania ha contribuido a desacreditar a la OSCE, que en una flagrante violación de su mandato, no reaccionó de ninguna manera ante las violaciones regulares de los acuerdos de Minsk por parte de las fuerzas armadas y los batallones nacionalistas ucranianos. De hecho, la misión se posicionó del lado del régimen de Kiev. Suspendida su actividad, salieron a la luz vergonzosos casos de interacción de la Misión con los servicios de inteligencia occidentales, así como la participación de observadores de la OSCE, supuestamente neutrales, en el ajuste de fuego contra el DPR y el LPR, y la recopilación de datos en favor de las Fuerzas Armadas y los batallones nacionalistas ucranianos, que recibieron información de las cámaras de vigilancia de la Misión instaladas a lo largo de la línea del frente. La Misión Especial de Supervisión de la OSCE en Ucrania incurrió en estos hechos flagrantes, muchos de los cuales fueron sacados a la luz y publicados por ustedes, aunque sus jefes de redacción no siempre lo permitieron.


La Misión Especial de Observación de la OSCE hizo deliberadamente la vista gorda ante todas las violaciones, incluidos los preparativos para una solución militar al problema de Donbass, que el régimen de Kiev estaba planeando, mientras Poroshenko y más tarde Zelensky se negaban abiertamente a cumplir los acuerdos de Minsk. Occidente contempló en silencio todas estas actividades inaceptables.


A mediados de febrero de 2022, el número de ataques de artillería contra el territorio de las repúblicas populares de Lugansk y Donetsk, que se habían prolongado durante años, se multiplicó por diez. Hay estadísticas que no se pueden negar. Un gran número de refugiados inundó Rusia. Esto condujo inevitablemente al reconocimiento de las repúblicas populares de Lugansk y Donetsk y, de conformidad con el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, comenzó, a solicitud de estas, la operación militar especial para salvar a la población de Donbass de los nazis y eliminar las amenazas para la seguridad de Rusia provenientes de la vecina Ucrania.


Me gustaría añadir que hay una explicación para esta política objetable de la OSCE. Aprovechando su superioridad numérica en la organización, Occidente intenta desde hace años dominarla, o más precisamente, apoderarse de la última plataforma de diálogo regional que queda. El Consejo de Europa ya había sido mutilado por Occidente sin ninguna posibilidad de recuperación. Hoy, la OSCE es el objetivo.



María Zakharovportavoz de la cancillería rusa


 


Pregunta: El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, dijo el otro día que las llamadas a un alto el fuego en Ucrania no son serias, porque “un alto el fuego en este momento esencialmente aprobaría toda la injusticia cometida”. ¿Qué piensa al respecto?


Maria Zakharova: Con esta declaración, el presidente de Alemania confirma lo que Rusia ha venido diciendo a lo largo de la operación militar especial de las Fuerzas Armadas rusas en Ucrania: que los principales países occidentales, incluida Alemania, están interesados en prolongar el mayor tiempo posible el conflicto, mientras Berlín y otras capitales europeas, bombean constantemente armas de todo tipo al régimen de Kiev, tratando de infligir el mayor daño posible a Rusia, utilizando soldados ucranianos y a costa del bienestar de la población ucraniana. Para ellos, los ucranianos no son más que elementos prescindibles utilizados para implementar su proyecto geopolítico contra nuestro país. No sentimos nada más que dolor. Occidente ha engañado cínicamente al pueblo de Ucrania, a los políticos de Kiev ya la opinión pública del país, prometiéndoles un “futuro mejor” y atrayéndoles hacia él bajo la tutela de Occidente, que tras hacerles caer en la trampa, sigue arrojando más leña al fuego.


Desgraciadamente, los habitantes del vecino país, afín al nuestro, se han convertido en rehenes de las ambiciones hegemónicas de los países de la OTAN y de las actuales autoridades ucranianas, totalmente controladas por ellos. La “honestidad” de Frank-Walter Steinmeier es notable y reveladora: Occidente ha dejado de ocultar su verdadera actitud hacia Ucrania, incluso verbalmente. Considera a dicho país únicamente como plataforma para luchar contra Rusia, un campo de pruebas para sus armas y una fuente de comida barata. Ya es obvio para todos que lograr la paz y la estabilidad en el corto plazo no es parte de su plan. Esto es lo que ha venido a decir Frank-Walter Steinmeier.




11 agosto, 2022

Consejo para rusófobos insomnes — Sergey Lavrov

 



Si no puedes dormir a causa de Rusia y el conflicto ucraniano, hay algunos consejos que pueden calmarte:

Primero, imagina que esto está sucediendo en África.

Imagina que está sucediendo en Oriente Medio.

Imagina que Ucrania es Palestina.

Imagina que Rusia es Estados Unidos.




29 julio, 2022

SERGEY LAVROV: "Es absolutamente obvio cómo quieren que funcione este mundo"

 


(Transcripción del inglés: Arrezafe)

SERGEY LAVROV: ¿Cuál es mi punto? Mi punto es que este es un período histórico en el que tendremos que elegir si seguir la corriente que Occidente intenta promover, diciendo que el mundo debe regirse no por el derecho internacional, sino por "las reglas". Acuñaron esa expresión, "orden mundial basado en reglas". Y si se analiza el comportamiento de nuestros colegas occidentales en el ámbito internacional, se comprenderá que estas reglas difieren según el caso. No hay un criterio único. No hay principios, excepto uno: si quieres algo, tienes que obedecer. Si no obedeces, serás castigado.


Este es el panorama futuro que nos brinda el "orden mundial basado en reglas" promovido por Occidente. Básicamente, este es el mundo unipolar que Estados Unidos, que subordinó a su propia voluntad a todos los demás países de la Unión Europea y aliados en Asia, nos ofrece. Esta es la oferta. Ni siquiera una oferta, en realidad es un ultimátum.


La alternativa. Estoy seguro de que la gran mayoría de los países del mundo no quieren volver a la época colonial, la gran mayoría de los estados quieren ser independientes, quieren preservar su propia tradición, su propia historia, sus viejos amigos, no quieren traicionar a sus viejos amigos. Y esto es algo evidente, básicamente por el hecho de que, excepto dos o tres países en desarrollo, nadie en África, Asia o América Latina se unió a las sanciones ilegales impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea.


Volvamos a la Carta de las Naciones Unidas. Creo que cuando hablamos de un orden mundial más justo, más democrático, no necesitamos inventar nada. Una vez más, cito la Carta, en la que se constata que las Naciones Unidas se basan en el principio de la igualdad soberana de los estados. Reconoce la independencia de cada estado y su derecho a determinar cómo quiere vivir, qué tipo de sistema económico, social y político quiere elegir en base a la voluntad de su pueblo. Y no tengo la menor duda de que eso es lo que quiere cualquier estado normal.


Ciertamente, nadie quiere tener enemigos. Ni Rusia, ni ningún otro país representado en esta sala, no me cabe duda. Pero hay países occidentales que, como acabamos de constatar en la doctrina públicamente expuesta en última cumbre de la OTAN en Madrid, sí quieren tener enemigos, ellos los designan y ellos establecen el orden y el modo en que dichos enemigos deben ser tratados.


Ahora el principal enemigo es Rusia, y China está marcada como un desafío existencial a largo plazo. Todo esto se manifiesta constantemente en el modo en que opera la economía y el sistema mundial. Si los EEUU y la Unión Europea, bajo el imperativo de los EEUU, han decidido congelar las reservas rusas e iniciar seriamente un proceso a fin de preparar las bases legales destinadas a confiscar el dinero ruso, quién sabe... Si se irritan, mañana o pasado podrían hacer lo mismo con cualquier otro.


En otras palabras, la dependencia del dólar como instrumento básico de la economía mundial no es muy prometedora, francamente hablando. Y no es casualidad que cada vez más países estén adoptando monedas alternativas, cambiando a monedas nacionales, proceso este que irá ganando impulso. Esto no quiere decir que estemos sugiriendo algún tipo de revolución contra el dólar o contra los Estados Unidos, esto es lo decimos para exponer lo que es obvio: Occidente creó un sistema basado en ciertos principios: libre mercado, competencia justa, sacrosanta propiedad privada, presunción de inocencia y de más.


Todos estos principios se han tirado por el desagüe cuando han necesitado hacer lo que creen que es castigar a Rusia. Y no tengo la menor duda de que, llegado el caso, harán lo mismo con cualquier otro país que les irrite de un modo u otro. Mencioné a China como el próximo objetivo. Es un ejemplo muy interesante de cómo los estadounidenses consideran la competencia leal en la práctica. En realidad, China se convirtió en la economía número uno del mundo –algo que todo el mundo reconoce– y lo hizo, logró tal resultado, trabajando y actuando sobre la base de las reglas establecidas por Occidente: El FMI, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio, las reglas para resolver disputas, la competencia y todas esas cosas. China aceptó esas reglas al desarrollar su propia economía y derrotó a Occidente en su propio terreno, económica y comercialmente, en términos de inversión, sobre la base de las reglas inventadas por Occidente.


¿Y qué pasó después? Hace ya un par de años, el Secretario del Tesoro de los Estados Unidos y algunos otros funcionarios comenzaron a decir: "Necesitamos reformar las instituciones de Bretton Woods, necesitamos reformar la OMC y necesitamos organizar esta reforma entre los EEUU y Europa sin permitir que nadie más participe en el desarrollo de las nuevas reglas".


Colegas, es absolutamente obvio cómo quieren que funcione este mundo. Y creo que, siempre que no sea demasiado tarde, estaríamos dispuestos a hablar con nuestros amigos occidentales, cuando vuelvan en sí, sobre cómo creen que deberían convivir junto con todos nosotros en el futuro. Pero este diálogo sólo puede hacerse en plena igualdad, con pleno respeto a los legítimos intereses de todos nosotros.




27 julio, 2022

Yoweri Museveni: "Rusia nos ha apoyado durante los últimos 100 años"

 





Yoweri Museveni (presidente de Uganda): "Algunos quieren que nos posicionemos en contra de Rusia. Nosotros les decimos que el pueblo ruso nos ha apoyado durante los últimos 100 años. ¿Cómo podríamos estar súbitamente en contra de Rusia? Hemos incluso perdonado a nuestros antiguos enemigos, los colonialistas, los que nos colonizaron, los que en realidad nos habían esclavizado haciendo cosas espantosas. Los hemos perdonado y estamos trabajando con ellos. Pero, ¿cómo podríamos estar en contra de quienes nunca nos hicieron daño y que, por el contrario, nos han ayudado?"


Sergey Lavrov: “La crisis energética y alimentaria 'no tiene nada que ver' con la guerra en Ucrania”

Lavrov llegó el martes a Uganda, tercera visita de su gira por África, tras Egipto y la República del Congo, con el fin de obtener apoyo para su país, castigado por las sanciones.

Lavrov, que destacó diversas áreas de cooperación entre los dos países, incluida la agricultura y la tecnología espacial, culpó a las "sanciones ilegales", impuestas a Rusia por los países occidentales, del aumento de los precios de los alimentos. "Rusia siempre estuvo abierta a las negociaciones con Ucrania, pero los países occidentales aconsejaron a Ucrania en contra de la diplomacia".


En 2020, Uganda importó el 33% de su trigo de Rusia, y el 17% de Ucrania, según datos comerciales de la ONU. 

Uganda es uno de los 17 países africanos que se abstuvieron de votar en la ONU para condenar la operación militar especial de Rusia en Ucrania.