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11 noviembre, 2019

Se recrudece el golpismo imperialista en América Latina


Muy "democrática" la "sugerencia" de este mercenario en jefe


El golpe en Bolivia: cinco lecciones
Atilio A. Borón

La tragedia boliviana enseña con elocuencia varias lecciones que nuestros pueblos y las fuerzas sociales y políticas populares deben aprender y grabar en sus conciencias para siempre. Aquí, una breve enumeración, sobre la marcha, y como preludio a un tratamiento más detallado en el futuro. Primero, que por más que se administre de modo ejemplar la economía como lo hizo el gobierno de Evo, se garantice crecimiento, redistribución, flujo de inversiones y se mejoren todos los indicadores macro y microeconómicos la derecha y el imperialismo jamás van a aceptar a un gobierno que no se ponga al servicio de sus intereses.

Segundo, hay que estudiar los manuales publicados por diversas agencias de EEUU y sus voceros disfrazados de académicos o periodistas para poder percibir a tiempo las señales de la ofensiva. Esos escritos invariablemente resaltan la necesidad de destrozar la reputación del líder popular, lo que en la jerga especializada se llama asesinato del personaje (“character assasination”) calificándolo de ladrón, corrupto, dictador o ignorante. Esta es la tarea confiada a comunicadores sociales, autoproclamados como “periodistas independientes”, que a favor de su control cuasi monopólico de los medios taladran el cerebro de la población con tales difamaciones, acompañadas, en el caso que nos ocupa, por mensajes de odio dirigidos en contra de los pueblos originarios y los pobres en general.

Tercero, cumplido lo anterior llega el turno de la dirigencia política y las elites económicas reclamando “un cambio”, poner fin a “la dictadura” de Evo que, como escribiera hace pocos días el impresentable Vargas Llosa, aquél es un “demagogo que quiere eternizarse en el poder”. Supongo que estará brindando con champagne en Madrid al ver las imágenes de las hordas fascistas saqueando, incendiando, encadenando periodistas a un poste, rapando a una mujer alcalde y pintándola de rojo y destruyendo las actas de la pasada elección para cumplir con el mandato de don Mario y liberar a Bolivia de un maligno demagogo. Menciono su caso porque ha sido y es el inmoral portaestandarte de este ataque vil, de esta felonía sin límites que crucifica liderazgos populares, destruye una democracia e instala el reinado del terror a cargo de bandas de sicarios contratados para escarmentar a un pueblo digno que tuvo la osadía de querer ser libre.

Cuarto: entran en escena las “fuerzas de seguridad”. En este caso estamos hablando de instituciones controladas por numerosas agencias, militares y civiles, del gobierno de Estados Unidos. Estas las entrenan, las arman, hacen ejercicios conjuntos y las educan políticamente. Tuve ocasión de comprobarlo cuando, por invitación de Evo, inauguré un curso sobre “Antiimperialismo” para oficiales superiores de las tres armas. En esa oportunidad quedé azorado por el grado de penetración de las más reaccionarias consignas norteamericanas heredadas de la época de la Guerra Fría y por la indisimulada irritación causada por el hecho que un indígena fuese presidente de su país. Lo que hicieron esas “fuerzas de seguridad” fue retirarse de escena y dejar el campo libre para la descontrolada actuación de las hordas fascistas -como las que actuaron en Ucrania, en Libia, en Irak, en Siria para derrocar, o tratar de hacerlo en este último caso, a líderes molestos para el imperio- y de ese modo intimidar a la población, a la militancia y a las propias figuras del gobierno. O sea, una nueva figura sociopolítica: golpismo militar “por omisión”, dejando que las bandas reaccionarias, reclutadas y financiadas por la derecha, impongan su ley. Una vez que reina el terror y ante la indefensión del gobierno el desenlace era inevitable.

Quinto, la seguridad y el orden público no debieron haber sido jamás confiadas en Bolivia a instituciones como la policía y el ejército, colonizadas por el imperialismo y sus lacayos de la derecha autóctona. Cuándo se lanzó la ofensiva en contra de Evo se optó por una política de apaciguamiento y de no responder a las provocaciones de los fascistas. Esto sirvió para envalentonarlos y acrecentar la apuesta: primero, exigir balotaje; después, fraude y nuevas elecciones; enseguida, elecciones pero sin Evo (como en Brasil, sin Lula); más tarde, renuncia de Evo; finalmente, ante su reluctancia a aceptar el chantaje, sembrar el terror con la complicidad de policías y militares y forzar a Evo a renunciar. De manual, todo de manual. ¿Aprenderemos estas lecciones?


Pinochet se reinstala en La MonedaJuan Pablo Cárdenas


«Es hora de que el pueblo no busque salvadores. Que sean los millones de chilenos movilizados los que lo encaren y arrojen de La Moneda».

El fantasma del ex Dictador recorre los pasillos de La Moneda. Con gran acierto periodístico, la televisión alemana le ha brindado al mundo un reportaje audiovisual en que reproduce la declaración de guerra de Sebastián Piñera a la protesta social, casi en los mismos términos que lo hiciera Pinochet décadas atrás. La exposición de ambas imágenes es elocuente y habla de cómo el actual morador del Palacio Presidencial es hijo dilecto del Tirano que con idénticas palabras y recursos criminales manda a reprimir el clamor de justicia y equidad.

Es comprensible. Sebastián Piñera le debe a Pinochet la oportunidad de convertirse en un multimillonario durante esos fatídicos años de dictadura, así como en su hora final el ex gobernante de facto debe haberle agradecido mucho al actual mandatario por concurrir a Londres a visitarlo y abogar por su impunidad, cuando el Tribunal Internacional de la Haya pudo haberlo condenado ejemplarmente ante la historia por sus crímenes de lesa humanidad.

Qué duda cabe: Piñera es parte del legado de Pinochet, de su Constitución y régimen neoliberal, los cuales por fin tienen sus días contados. Hoy es la inmensa y sostenida rebelión popular la que le exige a la política una Asamblea Constituyente y el fin de los horrores cometidos por el capitalismo ultra despiadado. Advirtiéndole al mundo para que nunca más pueda imponerse un régimen económico de tantas iniquidades como el que adoptó el Régimen cívico militar y recibió el beneplácito de los gobiernos “democráticos” que le siguieron.

Al igual que su mentor, Piñera dice que está más “firme que nunca”; que nadie lo moverá de La Moneda hasta completar los años que le faltan a su administración. Sin embargo, los porfiados hechos nos indican que el estallido social no retrocede, que los chilenos no se conforman con las migajas que quieren darle las desesperadas iniciativas de un gobierno cuyos ministros de estado, parlamentarios y partidarios ya lo saben tambaleante. Por lo mismo que las contradicciones entre unos y otros se hacen todos los días evidentes, como que hace algunas horas el propio Piñera ha salido a implorar la lealtad de la centro derecha.

Recordamos que durante una protesta, el Dictador decidió mirar la encendida ciudad de Santiago desde un helicóptero. No nos consta, sin embargo, que su hijo dilecto haya hecho algo parecido en estos días de furia social. Como tampoco tenemos certeza de que siquiera observe a través de la televisión todo lo que sucede. Que siga lo que transmiten los canales que han sido tan obsecuentes con los gobiernos culpables de lo sucedido y que, por supuesto, viven a expensas de los grandes empresarios cuya voracidad y perversión moral en una de las principales responsables también de la grave crisis que vivimos.

Pero tampoco podríamos estar seguros de que Piñera sienta alguna compasión por el país y lo que se manifiesta en estas nuevas protestas. Que pueda abochornarse realmente de las miserables pensiones que condenan a los chilenos de la Tercera edad en sus últimos días y después de trabajar por 30 o 40 años. Que pudiera sensibilizarse sinceramente frente al miserable ingreso promedio de los trabajadores chilenos y que a todas luces no les alcanza para cubrir los gastos de primera necesidad de sus familias. Por lo mismo que un alza de apenas 30 pesos en la tarifa del metro pudo encender tanto dolor y a rabia contenidos.

Tampoco creemos que podría aquilatar el impacto que significa para los hogares chilenos que sus enfermos, sobre todo los niños y los ancianos, se mueran todos los días a la espera de entrar al pabellón de los hospitales o recibir los medicamentos necesarios. Porque para Piñera y sus semejantes, la salud es un servicio por el cual hay que pagar, y caro, al igual que con la educación y las viviendas básicas. Tal como se le eroga a las empresas privadas y extranjeras por el agua o por circular por las carreteras, cuyos valores se incrementan todos los años por encima del índice de precios al consumidor. Según lo que fue pactado vergonzosa y servilmente por los gobiernos y parlamentos de la posdictadura con los inversionistas extranjeros. Al concederles propiedad y privilegios que a ellos mismos ahora les causa rubor, cuando se enteran de la severa angustia de los pobres y de las graves carencias de la clase media. Porque sin mediar todavía ley o presión estatal alguna, ya prometen reajustar los salarios de sus empleados y cumplir con los deberes tributarios por largos años burlados.

No sabemos tampoco si Piñera es capaz de impresionarse por la cantidad de personas agredidas por la policía y los militares que sacó a la calle para otra vez enfrentarlos a su propio pueblo. Apreciar cómo hoy más de doscientos hombres y mujeres han quedado minusválidos a causa de los balines lanzados a quema ropa por las llamadas Fuerzas Especiales y que les han vaciado sus órbitas oculares. No sabemos si alguna vez como joven y estudiante este patético personaje recibió algún lumazo de los pacos, como los de ese niño golpeado brutalmente una vez detenido por dos “efectivos del orden y la seguridad”. O si será capaz de comprender lo que le puede significar a una joven adolescente recibir decenas de perdigones en sus piernas dentro de su propio establecimiento escolar. De parte, por supuesto, de otro desalmado policía a muy pocos metros de distancia.

No, por cierto que no. Piñera solo entiende de cifras macroeconómicas y sigue convencido que el mejor acicate para el crecimiento es que los ricos sean cada vez más ricos y la mano de obra sea cada vez más barata a objeto que nuestros productos de exportación sean “competitivos” en el mercado internacional. Para que, además, las oportunidades de nuestra geografía, yacimientos, bosques y mares atraigan más y más capitales a Chile, donde los dividendos de los “emprendedores” como suelen calificarse, no alcanzan nunca el bolsillo de los que trabajan o de los que se jubilaron después de 30 o 40 años de esfuerzo y frustradas esperanzas.

En razón de su enorme megalomanía, Piñera cree que va a contar siempre con el apoyo de los grandes empresarios y del gobierno de la Casa Blanca, a donde concurrió para ofrecerle la estrella de nuestro emblema nacional a Trump y prenderla a la bandera estadounidense. Se olvida que hasta hace muy pocos años, sus propios colegas de la clase empresarial chilena se avergonzaban de su codicia y descarada falta de probidad. Al parecer se ha olvidado de esa retahíla de artículos y columnas con que sus pares políticos lo fustigaban. Como esos lúcidos escritos de quien fuera su compañero de lista senatorial, el reaccionario periodista Hermógenes Pérez de Arce. O su propio hermano, el economista ultraneoliberal que ahora teme que su sistema previsional corra peligro.

Rodeado de colaboradores abyectos y desvergonzados, Piñera se propone permanecer en el gobierno, cuando las cifras de las encuestas indican que su popularidad ya bajó de los dos dígitos. Cuando sus expresiones son refutadas por los jefes militares que se suponen de su confianza y se sabe que el Presidente de la Corte Suprema y el Contralor General de la República (además de los presidentes del Senado y la Cámara de Diputados) han repudiado su errática iniciativa de convocar al Consejo de Seguridad Nacional, como si el país estuviera bajo peligro a causa de un enemigo externo.

A esta altura ya no sabemos si comparar a Piñera con Pinochet sea igualmente lesivo para ambos, especialmente para este último aunque a todas luces se ha convertido en su émulo. Pero lo que tenemos claro es que, como a aquél, a este otro solo puede tumbarlo el pueblo y su activa protesta. Con la diferencia de que el actual usurpador de La Moneda ya no está en condiciones de negociar su salida y, menos, imponer su legado. Porque si algo tenemos muy claro es que si se propusiera negociar su salida con el Parlamento, los partidos y los poderosos gremios empresariales, de seguro que los arrastraría a todos por su mismo despeñadero. Si tomamos en cuenta que sus niveles de desprestigio verdaderamente los comparte con todos ellos.

Es hora de que el pueblo no busque salvadores. Que sean los millones de chilenos movilizados los que lo encaren y arrojen de La Moneda. Que por ningún motivo, les endosemos nuestros derechos y obligaciones ciudadana a los oportunistas del momento, que ya ofrecen sus servicios de intermediarios. Porque ya sabemos lo que ocurre cuando se negocia el futuro a espaldas de los ciudadanos. Sin Asamblea Constituyente, por ejemplo, la que debe constituirse en el primer paso para recuperar la dignidad nacional avasallada.

Domingo 10 de noviembre 2019.

Artículo relacionado:
Golpe de Estado en Bolivia para profundizar el saqueo capitalista - Cecilia Zamudio


26 febrero, 2019

“Juan Guaidó: un traidor a su pueblo” ——————— Jorge Ruiz Miyares



Traducción: Arrezafe

El autoproclamado "Presidente provisional de Venezuela", Juan Guaidó, es un experto en peligrosas aventuras que, en pos de su ilimitada ambición, pasará a la historia como alguien que ha roto todas las reglas de la decencia y la democracia.

El periodista colombiano Rafael Croda recuerda que Guaidó fue elegido presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, un organismo que ha proclamado no estar dispuesto a aceptar el mandato del presidente del país debidamente electo, Nicolás Maduro.

Dado que el Presidente de Venezuela fue elegido por una mayoría considerable de la población en elecciones libres y democráticas, el paso dado por Guaidó es inconstitucional.

Los otros dos políticos que compartieron el liderazgo de su formación política son ambos criminales sancionados por los tribunales. Uno es Leopoldo López, quien cumple una condena de arresto domiciliario, y el otro es Freddy Guevara, un fugitivo de la justicia que disfruta de un asilo temporal en la Embajada de Chile en Caracas.

Cuando el grupo opositor en la Asamblea Nacional logró aprobar una decisión que rechazó la amplia victoria del presidente Nicolás Maduro en las recientes elecciones, la Corte Suprema de Justicia de Venezuela rechazó la decisión del Parlamento. Esta fue la oportunidad de Juan Guaidó para proclamarse a sí mismo Presidente Interino de Venezuela, en violación abierta de la constitución nacional y la voluntad de los votantes de Venezuela. De hecho, la Asamblea Nacional de Venezuela fue tomada por sorpresa por el movimiento de Juan Guaidó. Una posible explicación es que el Sr. Guaidó sabía muy bien que la Asamblea Nacional nunca lo elegiría como "presidente provisional”, una maniobra dictada por las ambiciones de Guaidó y por sus mentores en Washington.

Este personaje desmedidamente ambicioso ha infringido todas las normas constitucionales en Venezuela, algo que, según parece, no les importa nada ni a él ni a su patrón Donald Trump, que con los ojos fijos en el petróleo de Venezuela y otras valiosas reservas minerales, otorgó rápidamente reconocimiento diplomático a su protegido venezolano y logró que muchas naciones de Europa occidental siguieran su ejemplo.

El mismo Guaidó mostró su auténtica catadura cuando, lloriqueando, invocó a una intervención militar en contra de su propio país, incluso sabiendo que tal movimiento sembrará la muerte y la destrucción en Venezuela.

De producirse dicha agresión, cada muerte, cada herida, cada lágrima, cada madre desolada o niño sin padre, recaerá sobre este depravado personaje y su infame protector Donald Trump.

Sin embargo, deben saber que no les será fácil. América Latina y los pueblos del mundo respaldan al pueblo venezolano y su derecho inalienable de gobernarse y proteger sus recursos de los imperialistas extranjeros y sus secuaces locales.

Los agresores están debidamente identificados y sus nombres quedarán inscritos en la memoria del mundo como lo que son: ¡unos traidores!


Este artículo fue publicado originalmente por "RHC"


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30 julio, 2017

¿Por qué Venezuela? - Andrés Piqueras



28 Jul 2017

¿Por qué a Albert Rivera, a Rafael Antonio Hernando, a la jerarquía del PSOE y al conjunto de los medios de difusión masiva de España les preocupa tanto Venezuela?

¿Por qué no les preocupan los líderes sociales, campesinos, indígenas, que son asesinados todas las semanas en Honduras, tras el golpe de Estado que dieron allí y que España legitimó? 

¿Por qué no les incumbe la violación sistemática de los derechos humanos que ocurre en Guatemala, Colombia, Perú, Paraguay (otro golpe de Estado mediante) o Panamá? 

¿Por qué ni al señor Rivera, ni al señor Hernando ni a Pedro Sánchez les preocupa la salvajización social que lleva a cabo el Estado mexicano, incompatible con cualquier viso de democracia? 

¿Por qué tampoco ni les hace pestañear el deterioro brutal de las condiciones de vida en Brasil y Argentina, tras los “golpes blandos” efectuados contra sus democracias?

En Chile hay decenas de presos políticos mapuches. En muchos países del mundo las cárceles están llenas de presos políticos (en otros lugares, como varios de los nombrados, no hay tantos presos políticos porque a los activistas sociales, a los disidentes, se les mata directamente). Pero a nuestra brutal elite política sólo le interesa uno: Leopoldo López. Una persona que en España estaría encausada incluso antes de la “Ley Mordaza” por incitar a la rebelión, a la sedición y al levantamiento militar contra el orden establecido. Y que, a diferencia de lo que podría hacer aquí, sigue lanzando mensajes de rebelión, sedición y levantamiento militar desde su arresto domiciliario (¡curiosa dictadura que permite eso!).

Venezuela es un país extraño, ha padecido históricamente un capitalismo parasitario y rentista, sostenido sobre un solo producto de exportación primario que impregnó todo el entramado social e institucional, conformando un Estado-petrolero proverbial, de esencia clientelar. Generó, en consecuencia, una población alienada en torno a la renta de aquel producto y sus actividades derivadas, así como una estructura económica ultradeformada, con una evolución anómala de las fuerzas productivas y de las consiguientes relaciones sociales de producción.

La herencia de esta economía no productiva ha sido una muy alta exclusión social, desempleo y pobreza extrema para grandes capas de la población. Pero entonces sus gobernantes eran “demócratas”, bien tratados por nuestros medios de destrucción cerebral masiva (también llamados “de comunicación”), y Carlos Andrés Pérez, que mató a su población a discreción, era amigo íntimo de Felipe González, el mismo que hoy llama veladamente al alzamiento militar contra Maduro.

Venezuela ha celebrado 19 elecciones en los últimos 15 años, con el sistema de recuento electoral “más avanzado del mundo”, según la Fundación Jimmy Carter.

La oposición, conocida como “escuálida” en Venezuela a tenor de sus 11 severas derrotas electorales seguidas, desde 1998 hasta el referéndum de diciembre de 2007, se apoya por supuesto en Estados Unidos y en el conjunto de instituciones y países capitalistas centrales, que tienen especial interés en destruir (una vez más) el proyecto bolivariano no sólo en Venezuela sino obviamente en el conjunto de América Latina. Entre sus fuerzas cuenta, ¿cómo no?, con el fervoroso apoyo de la neo-socialdemocracia internacional, y muy en concreto de la española, con palmarios y sustanciosos intereses en el país. También tiene de su parte la llamada “guerra de cuarta generación”, por la que medios de difusión nacionales e internacionales (entre los que ocupa un destacado papel el Grupo Prisa) se muestran en continua y ultra-agresiva campaña en contra de un gobierno legítimo que ha osado desafiar parcialmente los aparentemente intocables principios de la acumulación capitalista.

En conjunto, la estrategia opositora no por burda y manida es menos peligrosa. Se puede resumir como sigue. 
etapa: de ablandamiento empleando la guerra de 4ª generación (Operación desencanto). Desarrollo de matrices de opinión centradas en déficit reales o potenciales del proceso de transformación. Cabalgamiento de los conflictos y promoción del descontento. Promoción de factores de malestar, entre los que destacan: desabastecimiento, criminalidad, fuga de capital y manipulación del dólar paralelo, paro de transporte, parálisis de servicios esenciales. 
etapa: de deslegitimación. Impulso de campañas publicitarias en defensa de la “libertad de prensa”, “derechos humanos” y “libertades públicas”. Acusaciones de totalitarismo y pensamiento único. Fractura ético-política. 
etapa: de calentamiento de la calle. Fomento de la movilización de calle con amplios medios proporcionados por EE.UU. y la UE, entre otros. Elaboración de una plataforma de lucha que globalice las demandas políticas y sociales. Generalización de todo tipo de protestas, resaltando fallas y errores gubernamentales que han sido provocados por la propia guerra económica y social opositora. Organización de manifestaciones, trancas y tomas que radicalicen la confrontación, incluyendo asesinatos selectivos como ya ha ocurrido. 
etapa: de combinación de diversas formas de agresión (pacificas, violentas y armadas), acciones de calle y operaciones encubiertas. Organización de marchas y tomas de instituciones emblemáticas, con el objeto de coparlas y convertirlas en plataforma publicitaria. Desarrollo de operaciones de guerra psicológica y acciones armadas (con el invaluable apoyo de paramilitares colombianos) para justificar medidas represivas y crear un clima de ingobernabilidad. Impulso de campaña de rumores entre fuerzas militares y tratar de desmoralizar los organismos de seguridad. 
etapa: de fractura institucional. Sobre la base de las acciones callejeras, tomas de instituciones y pronunciamiento militares, se obliga a la renuncia del presidente. En caso de fracaso, se mantiene la presión de calle y se vira hacia la resistencia insurreccional. Preparación del terreno para una intervención militar extranjera o el desarrollo de una guerra civil prolongada. Promoción del aislamiento internacional y el cerco económico al país.

Si la oposición venezolana tiene mayoría en el Parlamento hoy es porque ganaron las últimas elecciones legislativas. Pero no fueron elecciones presidenciales. Por eso sigue Maduro. Y lo que éste quiere llevar a cabo es un referéndum para hacer un nuevo proceso constituyente que avance en los logros democráticos del proceso bolivariano. Se podrá estar de acuerdo o no con la oportunidad del mismo, pero se trata sólo de votar.

Si tan segura está la oposición de sí misma, ¿por qué le tiene miedo a votar?

Cuando se tocan los privilegios y dispositivos de poder de la burguesía nacional y transnacional, por poco que sea, te conviertes en una malvada dictadura. No importa las elecciones que hagas. Todos los señores Rivera, Hernando y González del mundo te atacarán, mientras se dan abrazos con quienes de verdad destrozan sociedades (y mientras a menudo las versiones progres de nuestra política miran para otro lado cuando les preguntan por Venezuela, porque no se atreven a defender ni sus logros ni su importantísimo papel en la integración latinoamericana y en las luchas de los pueblos).

¿Qué haríamos aquí si alguien llamara a desconocer al gobierno salido de las urnas, a preparar un levantamiento social, a incitar al ejército a sublevarse? Fíjense la que está montando el Gobierno español sólo porque el Gobierno catalán ha llamado también a otra consulta popular. ¡Vivan los demócratas!

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Los agentes de la intervención gringa contra Venezuela

21/7/2017

Tanto la llamada Cámara de Representantes como el Senado estadounidense, que juntos conforman el Congreso de los Estados Unidos, últimamente se ha encargado de tomar la ofensiva contra Venezuela, no por convicción democrática sino por financiamiento e intereses de poderosos terceros. Algunos políticos legisladores tienen a la Revolución Bolivariana en la mira. ¿Pero quiénes son?

Ambas cámaras del Congreso gringo están presididas por políticos republicanos, cuyos operadores suelen ser financiados por las grandes petroleras estadounidenses y además han conservado una dura línea de ataque e injerencia contra países cuyos gobiernos no se alinean con el establishment de los EEUU. El apoyo republicano a la Contra nicaragüense en la década de 1980 es un ejemplo aún fresco de esta agresividad que tiene detrás la política de las corporaciones.

Una de esas corporaciones energéticas, ExxonMobil, parte del legado Rockefeller, ha contribuido notablemente al financiamiento de las carreras legisladoras de muchos republicanos que han visto en el Congreso una oportunidad tanto para desplegarse políticamente como para beneficiar a la compañía que tanto los apoya.

Sin embargo, no sólo petroleras sino también bancos e individuos inmensamente adinerados están detrás de la ofensiva, esta vez contra Venezuela, que encabezan los siguientes agentes de la intervención.

Marco Rubio
Es el caso de este descendiente de cubanos y senador por Florida, donde los cubanos hermanos Castro son tan demonizados como influyentes los israelíes sionistas en las políticas que promueven los representantes de este estado.
Como se ha demostrado en este portal, Marco Rubio es un político financiado por ExxonMobil y tiene familiares vinculados con el narcotráfico transnacional, incluyendo su hermana que estuvo involucrada en un escándalo relacionado a una operación antidrogas en 1987.

De hecho, según The Washington Post, un medio no precisamente favorable mediáticamente a Venezuela, Rubio ayudó desde el Senado a la liberación de familiares implicados en redes traficantes de cocaína de Miami. Para este senador el tráfico de influencias es válido si es en favor de renombrados criminales en EEUU.

Además, Rubio no sólo representa al lobby petrolero de ExxonMobil en el Congreso gringo, sino también a la banca de Wall Street con Goldman Sachs y otros billionarios como principales "donantes" para su carrera política.

Ileana Ros-Lehtinen
El diario estadounidense The Daily Beast hizo pública la noticia de que Ileana Ros, también hija inmigrantes latinos como Rubio, recibió 23 mil dólares para su última campaña electoral de la mano de los banqueros prófugos de la justicia ecuatoriana, William y Roberto Isaías. De hecho, mediante cartas divulgadas por el mencionado periódico, pidió la residencia en los EEUU de estos hermanos que fueron condenados en ausencia por malversación de fondos en Ecuador hace más de una década.

También protegió a terroristas cubanos como Orlando Bosch Ávila, junto con Luis Posada Carriles autor de la voladura de un avión cubano en la que murieron 73 personas en 1976 y muy amigo de su padre Enrique Ros; y al venezolano José Colina, quien fue autor de la colocación de bombas en el edificio Caracas Teleport y en las embajadas de España y Colombia en 2003.

El apoyo de Ros-Lehtinen a Colina ha sido notorio, sobre todo por sus arengas en foros de Venezolanos Presos Políticos en el Exilio (Veppex), organización liderada por el terrorista venezolano, en favor del derrocamiento del Gobierno Bolivariano.

Ileana Ros es representante de Florida ante la Cámara de Representantes, y mantiene una fuerte alianza con el lobby israelí en EEUU, encargado de financiarla.

Robert Menendez
También conocido en los EEUU como Bob Menendez, quien es senador demócrata por Nueva Jersey, estuvo estuvo implicado en un escándalo sexual con prostitutas menores de edad en República Dominicana según el FBI.

A su vez, Menendez fue imputado por corrupción en 2015 por malversación de fondos públicos, y cuya apelación ha sido rechazada por tribunales de EEUU.

A pesar de su prontuario, hecho público, recibe dinero para su carrera política de influyentes corporaciones de alimentos, farmacéuticas y financieras. Y como Ileana Ros, también ha participado en foros anticubanos y antivenezolanos en Miami.

Mario Díaz-Balart
Tiene entre sus principales financistas a corporaciones mediáticas, financieras y militares, como Lokheed Martin. Lo que no parece extraño que llame con tambores de la guerra.

Es republicano y legisla en nombre del estado de Florida en la Cámara de Representantes. Otro hijo de cubanos radicados en EEUU, ha sido asociado a la llamada "gusanera de Miami", por lo que ha promocionado agresivas sanciones contra Cuba y es un protector de inmigrantes criminales.

Fue implicado en 2008 en casos de corrupción por legislar a favor de una compañía de prótesis llamada Hanger Orthopedic Group y por recibir dinero de una firma mafiosa de bebidas alcohólicas de nombre Bacardí.

Ed Royce
Miembro republicano de la Cámara de Representantes por California y Presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de EEUU. Desde allí ha promovido sanciones contra Rusia, Irán y Venezuela.
También es financiado por ExxonMobil, corporaciones de alimentos y Bank of America, entre otros.

Bob Corker
Es el jefe republicano de la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado gringo. Además se encuentra entre los funcionarios públicos más ricos de EEUU con una cartera aproximada de 50 millones de dólares.

También forma parte del lobby israelí, por lo que ha buscado no sólo atacar a Venezuela sino asimismo a Irán mediante sanciones y el abierto sabotaje a los acuerdos nucleares de los EEUU con el país persa.

Sin olvidar que los principales contribuyentes de Corker, sin importar su abultada cuenta bancaria, son Goldman Sachs y JP Morgan Chase, un banco ligado a la ExxonMobil.

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Enlaces relacionados:

25 julio, 2017

Venezuela, los aprendices tropicales de Isis - Luis Hernández Navarro


Carlos Eduardo Ramírez salió a buscar empleo el jueves 18 de mayo. Alrededor de las 3 de la tarde caminaba por una de las calles cercanas a la estación del Metro de Altamira, en Caracas, cuando un grupo de unos 20 opositores al gobierno encapuchados lo abordó. De inmediato comenzaron a golpearlo con palos y piedras. Uno llevaba una pistola. ¡Mátalo, mátalo, mátalo! ¡Se tiene que morir ese chavista!, le gritaron.

Carlos Ramírez les gritó: ¡Yo no soy chavista, yo no soy chavista! ¿Por qué me van a matar? ¡Déjenme vivir que quiero ver a mi hija! Los enmascarados le echaron gasolina encima y le prendieron candela. Él comenzó a saltar, a correr, a gritar y se tiró al piso para sofocar las llamas. La policía municipal de Chacao (municipio en manos de la oposición) no hizo nada para evitarlo. Sólo lo auxiliaron los bomberos (https://goo.gl/tDTB7A).

Carlos fue la primera persona a quien los pacíficos opositores venezolanos le prendieron fuego por ser chavista. Afortunadamente vivió para contarlo. Sin embargo, Orlando José Figueras, de 21 años, no pudo decir lo mismo. El 20 de mayo, en Altamira, fue salvajemente golpeado, apuñalado y quemado por los aprendices tropicales de Isis por ser ladrón y madurista (https://goo.gl/krpfcu). No pudo sobrevivir.

Desde entonces, los enemigos de la revolución bolivariana no han parado de quemar a seres humanos por el delito de ser chavistas. Los fanáticos le han prendido fuego a 19 personas, en su inmensa mayoría negros, pobres o funcionarios gubernamentales.

Pero, su vocación piromaniaca no termina ahí. Han incendiado alimentos (más de 50 toneladas en el estado Anzoátegui, donde, según Marco Teruggi, acompañaron la lumbre con tres pintadas: chavistas malditos, no más hambre, y viva Leopoldo); urnas fúnebres del cementerio de Guaicaipuro; banderas cubanas; la estatua de Hugo Chávez; la Dirección Ejecutiva de la Magistratura (DEM) del Tribunal Supremo de Venezuela en Chacao; la sede del Ministerio de Vivienda; el Instituto Nacional de Nutrición; comisarías y una larga lista de edificios públicos.

La pedagogía del fuego opositor forma parte de su apuesta insurreccional. Su conversión en la versión sudamericana del Ku Kux Klan (no es casualidad que muchas de sus víctimas sean afrodescendientes) es parte de su fracaso para ganar base social en los sectores más humildes. Como la guerra económica, el bloqueo de calles y avenidas en los barrios de clase media, el despliegue de formas de lucha de guerrilla urbana y la campaña mediática que desplegaron no han provocado ni la fractura del Ejército ni la deserción popular de la causa chavista, la oposición recurre ahora al terror. Busca que el miedo paralice a quienes se le oponen. Pretende desgastar la resistencia popular.

No es novedad. La derecha latinomericana tiene una larga tradición terrorista. No hay pueblo en el continente que no la haya sufrido. Sin embargo, la oposición venezolana la ha innovado y superado con creces. Sus asesores han aprendido de Isis. Hacer que las llamas devoren a seres humanos es una de las cartas que han puesto sobre la mesa para provocar pánico. Sin embargo, quemar vivas a las personas es una bestialidad que muchos medios de comunicación y grupos defensores de derechos humanos han decidido ignorar y silenciar.

A pesar de que los grupos de choque opositores recurrentemente hacen uso de la violencia contra la población pobre, la prensa internacional los describe como pacíficos, libertarios, “cool” y hasta sexis”. Y, aunque los comandos que ejecutan la violencia callejera están integrados por paramilitares colombianos, lúmpenes pagados, bandas de delincuentes y grupos de choque con entrenamiento en guerra irregular, se les presenta como jóvenes idealistas que luchan contra la dictadura castrocomunista durante el día y luego van a reventarse de noche; que combinan las máscaras antigases en las barricadas con los vestidos de moda y los tragos exóticos cuando el sol se oculta (véase, por ejemplo, https://goo.gl/djHLgQ y https://goo.gl/LY8w3z).

Esta campaña de desinformación sobre lo que sucede en Venezuela ha alcanzado niveles grotescos. Durante meses, Lilian Tintori aseguró que se su esposo, Leopoldo López, estaba siendo torturado en prisión. Incluso se dijo que había fallecido. Multitud de medios dieron por buena esta versión sin corroborarla. Sin embargo, cuando el pasado 8 de julio López pasó a prisión domiciliaria, parecía más un instructor de fisioculturismo que un reo martirizado.

Hasta el momento, la intentona golpista de la oposición venezolana ha provocado 105 muertos. De ellos, 29 fueron víctimas directas de los mismos manifestantes. Por ejemplo, cuatro perecieron cuando les estallaron en las manos los explosivos que pensaban utilizar contra otros. Fallecieron durante saqueos y un incendio dentro de un almacén provocado por los asaltantes, 14 personas. Otros 14 decesos fueron obra de autoridades del Estado, procesados en su mayoría judicialmente. Los 44 restantes están bajo investigación (https://goo.gl/VCqv97).

A corto plazo, la oposición venezolana está empeñada en hacer fracasar la votación para nombrar la Asamblea Nacional Constituyente el próximo 30 de julio. Pero, más allá de este propósito, aspira a formar un gobierno paralelo, que, aunque sea testimonial (y esté incapacitado para ejercer el poder real), pueda obtener el apoyo de Estados Unidos, y abra la puerta a una invasión extranjera. Los aprendices tropicales de Isis van con todo, incluyendo prender fuego a los venezolanos negros y pobres, a los que no perdonan la osadía de haberse hecho dueños de su propio destino.


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Grupos violentos incendiaron 40 toneladas de alimentos en Anzoátegui:

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Lo que está en juego - Carlos Raimundi

“El colonialismo ideológico siempre acompaña al colonialismo económico y la liberación económica no es posible sin la liberación ideológica”, Rodolfo Puiggrós.

En los años 70, plena Guerra Fría, excepto Cuba toda América Latina estaba en el área de influencia de EE UU. En teoría, era el bloque que defendía la democracia y la libertad, y no obstante financiaba las más tremendas dictaduras. Proclamaba el pluralismo, pero cada vez que se elegía un gobierno mediante el pluralismo, era derrocado.

Venezuela parecía la excepción. Allí alternaban gobiernos civiles de los dos grandes partidos. Aunque Perry Anderson sostiene, en cambio, que en Venezuela no hacía falta dar golpes porque aquella alternancia, lejos de expresar una democracia profunda, era la que garantizaba la renta petrolera de las multinacionales. Contra esa parodia se rebeló Hugo Chávez en 1992, y luego triunfó en al menos 12 elecciones.

Estados Unidos condenaba la lucha armada, pero en 1970 triunfó en Chile Salvador Allende por la vía electoral. Nacionalizó los recursos, luchó contra los monopolios e inició una reforma agraria y mayor distribución de la riqueza. Pese a ser una democracia como la que EE UU proclamaba proteger en todo el mundo, la CIA y el Departamento de Estado desplegaron una estrategia de desestabilización, creación de malestar, enfrentamiento entre sectores medios y trabajadores y desabastecimiento de productos esenciales. Finalmente derrocaron al gobierno democrático. Treinta años después, desclasificaron sus documentos secretos donde reconocen haber financiado la desestabilización y el golpe de Estado.

Queda demostrado que lo que estaba en juego no eran la libertad ni la democracia, que funcionaban a pleno, sino los intereses monopólicos de origen estadounidense y el papel que América Latina debería jugar en la reconfiguración del capitalismo que tenía lugar por aquellos años. Debían impedir a cualquier precio, y con carácter aleccionador, que una experiencia semejante fuera exitosa y pudiese extenderse por la región.

Podría utilizar el resto de esta columna para formular la crónica de los últimos acontecimientos de Venezuela y dar toda la explicación institucional que justifica la decisión del Tribunal Superior y dista absolutamente de la noción de golpe. Baste con decir que si la Asamblea Nacional, con mayoría opositora, desincopora a los diputados elegidos irregularmente por el estado de Amazonas, saldría del desacato y recuperaría de inmediato la plenitud de sus funciones. A lo que se agrega la decisión del Consejo de Seguridad de revisar la medida y reconvocar al diálogo con la oposición.

Prefiero terminar diciendo que la compleja situación de Venezuela admite opiniones diversas. Lo que no admite es no ver lo que está realmente en juego. No se trata de una formalidad procesal, sino de quién se apropia de su renta petrolera.

Venezuela atesora la mayor reserva de hidrocarburos del planeta: 297.000 millones de barriles. Por su parte, EE UU, con menos del 4% de la población mundial consume casi un 30% del petróleo, un cuarto del cual es provisto diariamente por Venezuela. Renovando, como antaño, el carácter aleccionador de su ofensiva, el capital financiero globalizado no está dispuesto a permitir ni en Venezuela ni en ninguno de nuestros países, que se sostengan gobiernos populares que disputen la apropiación de esa renta en defensa de sus pueblos. Como sucedió con la experiencia chilena, el éxito de uno solo de ellos podría extenderse, insoportablemente, sobre toda la región. Eso es lo que está en juego, y el poder está tratando de impedirlo a como dé lugar.

Por eso, no debemos esperar a que el Departamento de Estado reconozca dentro de algunos años que fue quien preparó exhaustivamente y financió el desabastecimiento y la desestabilización de nuestros gobiernos populares. En las antípodas de Macri y Temer, el campo popular debe solidarizarse y respaldar la autodeterminación de Venezuela y el control soberano de sus recursos estratégicos.

26 mayo, 2017

Temer ya no les sirve - Alfredo Serrano Mancilla


Michel Temer, el ejecutor del golpe contra Dilma Rousseff, con Lilian Tintori, activista opositora de la extrema derecha venezolana.

En los golpes del siglo XXI en América Latina han cambiado mucho las cosas. El nuevo formato ya no tiene una cara visible militar. Estos nuevos golpes son parlamentarios, con el poder judicial-comunicacional-económico haciendo su trabajo. Sin embargo, esto no es lo único novedoso.

El otro aspecto crucial, que quizás haya pasado más desapercibido, es que estos nuevos golpes siempre cuentan con un ejecutor que se queda en el cargo mientras la derecha gana tiempo para buscar al verdadero candidato que debe gobernar el periodo posterior.

En el 2009, en Honduras fue Roberto Micheletti quién se quedó como Presidente transitorio luego de sacar a Manuel Zelaya de su legítimo cargo. Pero duró poco. Se logró la interrupción democrática, se sacó al Presidente electo, y luego vino Porfirio Lobo por la vía electoral, y más tarde Juan Orlando Hernández. Algo similar ocurrió en Paraguay en 2012. Se dio el golpe contra Fernando Lugo, y Federico Franco se quedó en su puesto sin necesidad de acudir a elecciones. Pero éste no se iba a quedar por mucho tiempo porque la idea era abrir la cancha para que llegara rápidamente el verdadero candidato de la derecha, Horacio Cartes, para darle estabilidad al proceso de restauración conservadora.

Lo mismo es lo que sucede hoy en Brasil. Michel Temer fue el ejecutor del golpe contra Dilma Rousseff. Asumió el 31 de agosto del 2016 sin necesidad tampoco de acudir a las urnas para implementar un conjunto de medidas económicas neoliberales en tiempo récord. Privatizaciones y recortes que fueron ejecutados a gran velocidad para asentar las bases del nuevo modelo económico y social. Todo esto, unido a ser el verdugo más visible contra la democracia, le llevó a tener una popularidad por debajo del 10%. La ofensiva de la derecha es salvaje pero no estúpida. Por ello, ahora le toca sacrificar a Temer porque ya no sirve. Fue de usar y tirar.

Es por ello que el emporio O Globo, verdadero actor ordenador del Brasil, le hace la jugada para sacarlo rápidamente del tablero. La derecha necesita orden y estabilidad en Brasil, y por ello, se necesita un nuevo Presidente, resplandeciente e impoluto, con mayor respaldo popular. Temer hizo el trabajo sucio y ahora toca limpiarle la cara al golpe.

Y entonces ya se atisba a los nuevos candidatos para gestionar la ofensiva neoliberal con una cara más amigable. Uno, Joan Doria, y dos, Cármen Lúcia Antunes. El primero ganó elecciones el pasado octubre para ser Prefecto de Sao Pablo con un alto caudal de votos. Se presenta como representante de la pos política aunque tuvo algunos cargos públicos menores. Este supuesto outsider de la política, publicista, empresario televisivo y presentador de programas, parece que es el elegido por los mercados para dirigir a Brasil hacia el abismo. Seguramente no aceptará ser interino y querrá acudir a la batalla electoral. La otra persona elegida por el establishment es Cármen Lúcia Antunes, representante del aparato judicial, presidenta de la Corte Suprema, a quién le tocaría asumir mientras que se convoquen elecciones. Quizás, sea también la próxima candidata para cuando se abran las urnas.


De esta maquiavélica forma, se lustra la fachada democrática tras un golpe. Temer desaparecerá como por arte de magia como así lo hicieron Micheletti en Honduras y Franco en Paraguay. Este es el rol que tienen los operadores transitorios para poner fin al régimen democrático y abrir otro que debe aparentarlo. La nueva época golpista tiene sus propios manuales con su modus operandi. Temer ya cumplió su trabajo. Que pase el siguiente.