16 septiembre, 2023

Marxismo: clase, género y colonialismo

 


«El levantamiento que había de derribar al zar ruso e instaurar en su lugar un régimen bolchevique se inició con manifestaciones en el día Internacional de la Mujer de 1917. Una vez en el poder, los bolcheviques concedieron a la igualdad de la mujer una prioridad muy alta. El marxismo había guardado silencio en gran medida sobre el medio ambiente, pero en aquella época eso lo habían hecho también casi todos los demás. Sin embargo, en el primer Marx y en posteriores pensadores socialistas había algunas elocuentes reflexiones sobre la naturaleza.

[...]

La acusación de que el marxismo no tenía nada que decir sobre el género, la nación, el colonialismo o la etnia es igualmente falsa. De hecho, el movimiento comunista fue el único entorno a principios del siglo XX en el que —junto con la cuestión del género— se suscitaban y debatían sistemáticamente cuestiones de nacionalismo y colonialismo. Como ha escrito Robert J.C. Young:


«El comunismo fue el primer y el único programa político que reconoció la interrelación de estas diferentes formas de dominación y explotación (la clase, el género y el colonialismo) y la necesidad de abolir todas ellas como base fundamental para la realización victoriosa de la liberación de todos y cada uno».


Lenin situó la revolución colonial en el primer plano de las prioridades del gobierno soviético. Las ideas marxistas se convirtieron en algo vital para las luchas anticoloniales de India, África, América Latina y demás lugares.


De hecho, el marxismo fue la principal inspiración de las campañas anticoloniales. Muchos de los grandes teóricos y líderes políticos anticoloniales del siglo XX se educaron en Occidente, y aprendieron perdurablemente del marxismo occidental. Gandhi recurrió a Ruskin, Tolstoi y otras fuentes similares. La mayor parte de los estados marxistas han sido no europeos. Se puede decir que las propias políticas culturales, tal como Occidente las conoce, fueron en su mayor parte producto de los denominados pensadores del Tercer Mundo como Castro, Cabral, Fanón y James Connolly».


Terry Eagleton, Después de la teoría.



Sucesos claramente históricos

 



Hacer diagnósticos instantáneos es un juego peligroso, casi tan peligroso como una profecía instantánea. Las únicas personas que se sumergen en ello sin vacilación son quienes esperan que sus diagnósticos y profecías sean olvidados inmediatamente (como los periodistas y los comentaristas) o no sean recordados más allá de las elecciones siguientes (como los políticos). No obstante, hay momentos en que sucesos concentrados en un corto espacio de tiempo, cualesquiera sean sus implicaciones, son claramente históricos y aparecen inmediatamente como tales.


Eric Hobsbawm, Adiós a todo aquello



14 septiembre, 2023

Los cárteles de la droga colombianos interesados en los Aquadrones de Zelensky

 



vpoanalytics.com – 01/08/2023

   Traducción del ruso: Arrezafe


Promocionado a finales de julio en la cadena estadounidense CNN, un vídeo sobre la construcción por parte del ejército de Kiev de drones navales de ataque ultramodernos, capaces de cubrir distancias de 800 kilómetros con facilidad y a gran velocidad, despertó un gran interés entre la mafia de la droga colombiana.


Los traficantes de cocaína del país sudamericano llevan décadas construyendo drones de largo alcance para llevar la droga a Estados Unidos y Europa. Las fuerzas de la Guardia Costera de Estados Unidos han interceptado repetidamente minisubmarinos caseros, llenos hasta el límite de ladrillos de cocaína, que regularmente atracan frente a la costa colombiana.


A la policía antidrogas europea, que también captura “narconautiluses” similares frente a las costas del norte de África, le gusta alardear de logros similares en las redes sociales. Sin embargo, según expertos marítimos que los han estudiado, estos narco-drones se hayan todavía lejos de ser perfectos. Por eso, el avance de ingeniería del ejército ucraniano, con quienes sus mentores británicos comparten generosamente sus últimos adelantos, provocó, más allá de Ucrania, una verdadera euforia en el hemisferio occidental.


De hecho, como alegremente constatan los comentaristas de la CNN, el nuevo dron marino alcanza velocidades de hasta 100 kilómetros por hora y es capaz de transportar a bordo hasta 300 kilogramos de explosivos, que podrían ser fácilmente sustituidos por cocaína o metanfetamina, drogas que se han popularizado recientemente en los EEUU y los países de la UE.


Un atractivo interés añadido al "milagro" de la construcción naval ucraniana es la notable simplicidad de su gestión y manejo a través del popular sistema de Internet por satélite STARLINK. Además, Elon Musk ha prometido abarcar pronto a casi todo el mundo con él.


Según los comentarios aparecidos en las redes sociales, los emisarios de la narcomafia colombiana en Europa ya han recibido instrucciones de informarse, a través de sus socios comerciales ucranianos, sobre la posibilidad de comprar a las Fuerzas Armadas de Ucrania un lote de nuevos drones navales, equipos técnicos y la documentación correspondiente para su producción. Por lo tanto, es muy probable que, en un futuro muy cercano, el flujo de cocaína colombiana hacia Estados Unidos y Europa no se cargue ya en submarinos artesanales, sino en embarcaciones técnicamente avanzadas de las Fuerzas Armadas de Ucrania.



Ucrania y el traicionero camaleón estadounidense

 


The Communists – 07/09/2023

   Traducción del inglés: Arrezafe


¿Está Estados Unidos cambiando de país mercenario a mitad de camino?


Ahora que la contraofensiva ha demostrado ser un fracaso, todos los "amigos" de Ucrania, que la incitaron a una "victoria" imposible, culpan a sus representantes ucranianos de perder la guerra.


Países de los que provienen principalmente los mercenarios que se alistan en el ejército ucraniano.


Así como el imperialismo utiliza a la población ucraniana como carne de cañón desechable, el ejército OTAN-ucraniano utiliza mercenarios extranjeros, engrosando sus filas para los asaltos kamikazes a las posiciones rusas. Los muertos de estos mercenarios no se cuentan, y sus heridos son abandonados a su suerte hasta que todos los ucranianos han sido evacuados.


Mientras la legendaria "contraofensiva" ucraniana se desarrolla sin nada que mostrar, excepto un creciente número de muertos y algunas espectaculares acciones terroristas (como los ataques con drones al Kremlin, al puente de Kerch y a un petrolero ruso), resulta cada vez más difícil ocultar al mundo el trágico desastre que ha supuesto para el pueblo ucraniano la decisión de sus líderes de convertir a su país en plataforma de una fallida guerra imperialista contra Rusia.


Las periódicas afirmaciones de que tal o cual aldea ha pasado de Rusia a Ucrania son obedientemente publicitadas por los medios occidentales como “rayo de esperanza” o incluso como “punto de inflexión” en la guerra, sólo para ser silenciosamente descartadas días después, dando paso a nuevas tandas de hiperinflados “éxitos” elaborados por el actor-presidente y excelentísimo títere Volodymyr Zelensky y su equipo de publicitario.



Tanque británico Challenger 2 destruido por el impacto directo de un Kornet ruso


Cuando el enclave sudoriental de Staromaiorske (una aldea de tan sólo unas 200 casas, pero que, “se dice”, tiene cierta importancia estratégica) pasó brevemente a ser controlada por los Ukronazis, Zelensky se encargó de anunciar en persona esta supuesta hazaña bélica. Se habló mucho de la destreza de los ucranianos y de las grandes dificultades a las que se enfrentaron en la lucha callejera. Cuando poco más tarde salió a la luz que la aldea volvía a estar bajo control ruso, el asunto fue silenciosamente olvidado.


Lo cierto y verdad es que tan prolongados y sangrientos enfrentamientos en la "zona gris", entre las líneas ucranianas y rusas, si bien agotan las tropas y los medios materiales disponibles de las fuerzas ukronazis, aún no han logrado ningún avance real contra las formidables defensas de Rusia.


Incluso los medios imperialistas se han visto obligados a empezar a reflejar, al menos en parte, la verdad sobre la guerra que Occidente está perdiendo de manera tan evidente. He aquí Carlotta Gall, escribiendo en el New York Times:


"Un soldado ucraniano en un puesto médico, esperando ser evacuado por una conmoción cerebral, describió recientemente cómo su batallón había sido diezmado cuando fue atacado por la artillería y los tanques rusos. Su brigada, la 23ª, fue una de las nueve unidades recién formadas y entrenadas en Occidente, preparadas y equipadas para la contraofensiva. Pero la brigada, dijo, había sido lanzada a al combate sin suficiente apoyo de artillería y no había podido defenderse del poder de fuego ruso".


"En una batalla en la que participó su unidad, soldados ucranianos atacaron en diez vehículos blindados MaxxPro de fabricación estadounidense, pero sólo uno regresó, dijo. Mostró fotografías de los vehículos dañados, destrozados y quemados, que, según manifestó, habían sido transportados a una base de reparación. El soldado, que se negó a dar su nombre por temor a tener problemas con sus superiores, perdió a un amigo de 22 años, Stas, en el bombardeo del día anterior, y añadió que, en poco más de un mes su batallón había sufrido tantos muertos y heridos que sólo diez hombres permanecían en la línea del frente. Anteriormente, ese mismo batallón tenía entre 400 y 500 hombres".


Otro soldado manifestó a Gall: “Nos dispararon como en un campo de tiro. Un dron nos sobrevolaba y corregía el fuego de artillería rusa”. Y explicó que sus nuevas posiciones, antes rusas, estaban rodeadas de campos minados, por lo que las fuerzas rusas pudieron mantenerlos inmovilizados y bajo la constante vigilancia de los drones. (En medio del letal contraataque, un rayo de éxito para Ucrania, New York Times, 30 de julio de 2023)


Para cualquiera que disponga de una conexión a Internet y una mente inquisitiva, estas historias no suponen sorpresa alguna. Pero el hecho de que un reportaje tan sincero sobre la guerra esté llegando ahora a la amplia corriente principal de la "respetable prensa burguesa" dice mucho sobre lo mal que realmente está yendo para Ucrania esta guerra imperialista por delegación.


La carne de cañón ucraniana sigue alimentando la guerra por delegación de la OTAN


El pueblo ucraniano ha sido utilizado como carne de cañón en la guerra imperialista contra Rusia. Mientras que en público se habla y se adula la bravura de los soldados ucranianos y la (falsa) nobleza de su causa, la verdadera actitud de Occidente hacia sus mercenarios es de completo desprecio, considerándolos como mera soldadesca desechable, arrojados al frente e instados a luchar hasta la última gota de su sangre ucraniana.


Y, a decir verdad, al imperialismo le es igual que la sangre derramada sea ucraniana, polaca, georgiana o kurda, siempre y cuando sus órdenes sean obedecidas y el Tío Sam pueda lavarse las manos cuando la cosa se pongan demasiado caliente.


Desde el 24 de febrero de 2022, se estima que 11.675 mercenarios extranjeros de 84 países han llegado oficialmente a Ucrania para apuntalar al ejército, incluidos más de 2.600 polacos y 700 británicos. Hasta el 30 de junio de este año, 4.845 mercenarios extranjeros habían sido eliminados, entre ellos jóvenes de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea. (Kiev busca mercenarios extranjeros tras la muerte y huida de 10.000, Frente Sur, 10 de julio de 2023)


Se ha informado de que unos 4.801 mercenarios se han ausentado sin permiso, huyendo del infierno ucraniano. Como era de esperar, el desprecio con el que el imperialismo contempla a sus propios representantes ucranianos desechables, tiene eco en el manifiesto desprecio que el propio régimen de Kiev y su ejército muestran hacia sus mercenarios extranjeros.


Se utilizan combatientes extranjeros para engrosar las filas en los asaltos kamikazes a posiciones rusas. Tras las sangrientas consecuencias, los comandantes de primera línea no se molestan en llevar la cuenta de cuántos extranjeros mueren, y los mercenarios heridos son abandonados a su suerte hasta que todos los ucranianos han sido evacuados.


Como era de esperar, a medida que se filtran noticias del frente, a la junta de Kiev le resulta más difícil reclutar de sus fuentes habituales y se ve obligada a rascar el fondo del barril, busca más allá, en Irak, Brasil y Argentina, mientras se realizan renovados esfuerzos para reclutar más mercenarios en Estados Unidos y Canadá.


¿Renunciar a Ucrania por Polonia?


Pero con la guerra en Ucrania perdida y la OTAN dándole la espalda a Kiev en la reciente cumbre de Vilnius, hay indicios de que Estados Unidos puede estar preparándose para degradar a la banda de Zelensky del puesto número uno en la región, centrando su vigilante atención en Polonia.


En un acontecimiento que debería recordarle a la junta de Kiev el viejo dicho de que el imperialismo no tiene amigos permanentes, sólo intereses permanentes, las relaciones entre los "aliados" Polonia (miembro de la OTAN) y Ucrania (que no pertenece a la OTAN) se están deteriorando peligrosamente.


Cuando Ucrania se quejó de que Polonia prohibía las importaciones ucranianas (para proteger su propio negocio de cereales), Varsovia espetó que Kiev debería estar agradecida por todos los combatientes polacos que le está proporcionando. Este desaire no fue bien recibido en Kiev. Y ahora surgen preguntas sobre qué es lo que está haciendo y exactamente a qué es debida la presencia militar polaca en suelo ucraniano.


La historia oficial es que se está formando una unidad militar conjunta ucraniano-polaca para preservar la seguridad del oeste de Ucrania. Pero Rusia no interpreta así la situación, especialmente porque Polonia, tras un incidente fronterizo, ha estado acumulando una formidable fuerza a lo largo de la frontera con Bielorrusia.


El 9 de agosto, Tass informó: “'Polonia está planeando formar una unidad militar conjunta polaco-ucraniana, aparentemente por motivos de seguridad, pero con la oculta intención de ocupar Ucrania occidental”, manifestó el ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu.


Según Tass, Shoigu llamó la atención sobre los peligros asociados a la militarización de Polonia. "Hay planes para crear una permanente denominada formación polaco-ucraniana, aparentemente para garantizar la seguridad del oeste de Ucrania, pero en realidad para la posterior ocupación de este territorio".


“Shoigu añadió que Polonia se ha convertido en el principal instrumento de la política antirrusa de Estados Unidos. 'Los riesgos existentes están relacionados con la militarización de Polonia, que se ha convertido en el principal instrumento de la política antirrusa de los Estados Unidos. Varsovia ha anunciado su intención de construir, como afirman los polacos, "el ejército más poderoso del continente". En este sentido, comenzaron las compras a gran escala de armas a los EEUU, Reino Unido y Corea del Sur, compras que incluyen tanques, sistemas de artillería, sistemas de defensa aérea y antiaérea, y aviones de combate", señaló el alto funcionario de defensa”. (Polonia y Ucrania formarán una unidad militar conjunta, ha manifestado Shoigu )


Ahora que se sabe universalmente que la “contraofensiva” es un pato muerto, todos los "amigos" de Ucrania, que la incitaron a perseguir una "victoria" imposible, culpan desdeñosamente a los ucranianos de perder la guerra. Si Shoigu tiene razón y Polonia está emergiendo como la principal herramienta impulsada por Estados Unidos para su guerra contra Rusia, lo que podríamos presenciar no es la inminentemente balcanización y debilitamiento de Rusia, sino de Ucrania.



13 septiembre, 2023

What's going wrong with the doctors' strikes?

 


https://www.youtube.com/watch?v=NrcKVDomkFk



Proletarian TV – 11/09/2023


At our recent trade union seminar, Comrade Ranjeet Brar talks us through a recent example of doctor's industrial action, its limitations, what should be done to increase the chances of success, and the need to link their efforts to the wider political demands of the working class.




09 septiembre, 2023

Estados Unidos no derrotó al fascismo en la Segunda Guerra Mundial, lo internacionalizó discretamente — Gabriel Rockhill

 



COUNTERPUNCH – 16/10/2020

   Traducción del inglés: Arrezafe


"Estados Unidos se ha establecido como el enemigo mortal de todos los gobiernos populares, de toda movilización científico-socialista de la conciencia en todo el mundo, de toda actividad antiimperialista en la Tierra".

George Jackson


Uno de los mitos fundacionales del mundo contemporáneo de Europa occidental y Estados Unidos es que el fascismo fue derrotado en la Segunda Guerra Mundial por las democracias liberales, y en particular por Estados Unidos. Con los posteriores juicios de Nuremberg y la paciente construcción de un orden mundial liberal, se erigió un baluarte (a trompicones y con la constante amenaza de regresión) contra el fascismo y su gemelo malvado en el Este. Las industrias culturales estadounidenses han ensayado esta narrativa hasta la saciedad, preparándola hasta convertirla en un empalagoso Kool-Aid ideológico y transmitiéndola a cada hogar, choza y esquina con un televisor o teléfono inteligente, yuxtaponiendo incansablemente el mal supremo del nazismo con la libertad y la prosperidad de los liberales. democracia.


El registro material sugiere, sin embargo, que esta narrativa se basa en realidad en un antagonismo falso y que es necesario un cambio de paradigma para comprender la historia del liberalismo y el fascismo realmente existentes. Este último, como veremos, lejos de ser erradicado al final de la Segunda Guerra Mundial, en realidad fue reutilizado, o más bien redesplegado, para cumplir su principal función histórica: destruir el comunismo impío y su amenaza a la misión civilizadora capitalista. Dado que los proyectos coloniales de Hitler y Mussolini se habían vuelto tan descarados y erráticos, al pasar de seguir más o menos las reglas liberales del juego a romperlas abiertamente y luego volverse locos, se entendió que la mejor manera de construir el sistema fascista internacional era hacerlo bajo una cobertura liberal, es decir, a través de operaciones clandestinas que mantuvieran una fachada liberal.


Los arquitectos de la internacional fascista


Cuando Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial, el futuro jefe de la CIA, Allen Dulles, se lamentó de que su país estuviera luchando contra el enemigo equivocado. Los nazis, como explicó, eran cristianos arios procapitalistas, mientras que el verdadero enemigo era el comunismo impío y su decidido anticapitalismo. Después de todo, Estados Unidos había sido parte, sólo unos veinte años antes, de una intervención militar masiva en la URSS, cuando catorce países capitalistas intentaron —en palabras de Winston Churchill— “estrangular al bebé bolchevique en su cuna”. Dulles entendió, como muchos de sus colegas en el gobierno estadounidense, que lo que más tarde se conocería como Guerra Fría era en realidad la vieja guerra, como ha argumentado convincentemente Michael Parenti: la que habían estado luchando contra el comunismo desde sus inicios.


Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, el general Karl Wolff, ex mano derecha de Himmler, fue a ver a Allen Dulles en Zurich, donde trabajaba para la Oficina de Servicios Estratégicos, la organización predecesora de la CIA. Wolff sabía que la guerra estaba perdida y quería evitar ser llevado ante la justicia. Dulles, por su parte, quería que los nazis en Italia bajo el mando de Wolff depusieran las armas contra los aliados y ayudaran a los estadounidenses en su lucha contra el comunismo. Wolff, que fue el oficial de las SS de mayor rango que sobrevivió a la guerra, le ofreció a Dulles la promesa de desarrollar, con su equipo nazi, una red de inteligencia contra Stalin. Se acordó que el general que había desempeñado un papel central en la supervisión de la maquinaria genocida nazi y que expresó su “especial alegría” cuando consiguió trenes de carga para enviar 5.000 judíos por día a Treblinka, sería protegido por el futuro director de la CIA, quien lo ayudó a evitar los juicios de Nuremberg.


Wolff estuvo muy lejos de ser el único alto funcionario nazi protegido y rehabilitado por la OSS-CIA. El caso de Reinhard Gehlen es particularmente revelador. Este general en el Tercer Reich había estado a cargo del Fremde Heere Ost, el servicio de inteligencia nazi dirigido contra los soviéticos. Después de la guerra, fue reclutado por la OSS-CIA y se reunió con los principales arquitectos del Estado de Seguridad Nacional de posguerra: Allen Dulles, William Donovan, Frank Wisner, el presidente Truman. Luego fue designado para dirigir el primer servicio de inteligencia alemán después de la guerra, y procedió a emplear a muchos de sus colaboradores nazis. La Organización Gehlen, como se la conocía, se convertiría en el núcleo del servicio de inteligencia alemán. No está claro cuántos criminales de guerra contrató este nazi condecorado, pero Eric Lichtblau calcula que unos cuatro mil agentes nazis estaban integrados en la red supervisada por la agencia de espionaje estadounidense. Con una financiación anual de medio millón de dólares de la CIA en los primeros años después de la guerra, Gehlen y sus hombres fuertes pudieron actuar con impunidad. Yvonnick Denoël explicó este cambio con notable claridad:


Es difícil comprender que, ya en 1945, el ejército y los servicios de inteligencia estadounidenses reclutaran sin escrúpulos a ex criminales nazis. Sin embargo, la ecuación era muy simple en ese momento: Estados Unidos acababa de derrotar a los nazis con la ayuda de los soviéticos. A partir de entonces planearon derrotar a los soviéticos con la ayuda de los ex nazis”.


La situación fue similar en Italia porque el acuerdo de Dulles con Wolff era parte de una empresa más amplia, llamada Operation Sunrise [Operación Amanecer], que movilizó a nazis y fascistas para poner fin a la Segunda Guerra Mundial en Italia (y comenzar la Tercera Guerra Mundial en todo el mundo). Dulles trabajó mano a mano con el futuro jefe de contrainteligencia de la Agencia, James Angleton, que entonces estaba destinado por la OSS en Italia. Estos dos hombres, que se convertirían en dos de los actores políticos más poderosos del siglo XX, demostraron de lo que eran capaces en esta estrecha colaboración entre los servicios de inteligencia estadounidenses, los nazis y los fascistas. Angleton, por su parte, reclutó fascistas para poner fin a la guerra en Italia y minimizar el poder de los comunistas. Valerio Borghese fue uno de sus contactos clave porque este fascista de línea dura del régimen de Mussolini estaba dispuesto a servir a los estadounidenses en la lucha anticomunista y se convirtió en una de las figuras internacionales del fascismo de posguerra. Angleton lo había salvado directamente de las manos de los comunistas, y al hombre conocido como el Príncipe Negro se le dio la oportunidad de continuar la guerra contra la izquierda radical bajo un nuevo jefe: la CIA.


Una vez terminada la guerra, los altos funcionarios de la inteligencia estadounidense, entre ellos Dulles, Wisner y Carmel Offie, “trabajaron para garantizar que la desnazificación sólo tuviera un alcance limitado”, según Frédéric Charpier:


Generales, altos funcionarios, policías, industriales, abogados, economistas, diplomáticos, académicos y verdaderos criminales de guerra fueron perdonados y devueltos a sus puestos”.


El hombre a cargo del Plan Marshall en Alemania, por ejemplo, fue asesor de Hermann Göring, comandante en jefe de la Luftwaffe (fuerza aérea). Dulles redactó una lista de altos funcionarios del Estado nazi que debían ser protegidos y hacerse pasar por opositores de Hitler. La OSS-CIA procedió a reconstruir los estados administrativos de Alemania e Italia con sus aliados anticomunistas.


Eric Lichtblau estima que más de 10.000 nazis pudieron emigrar a los Estados Unidos en el período de posguerra (al menos 700 miembros oficiales del partido nazi habían podido ingresar a los Estados Unidos en la década de 1930, mientras que los refugiados judíos eran rechazados). Además de unos cientos de espías alemanes y miles de efectivos de las SS, la Operation Paperclip, que comenzó en mayo de 1945, trajo al menos 1.600 científicos nazis a Estados Unidos con sus familias. Esta empresa tenía como objetivo recuperar las grandes mentes de la maquinaria de guerra nazi y poner sus investigaciones sobre cohetes, aviación, armas biológicas y químicas, etc., al servicio del imperio estadounidense. La Agencia Conjunta de Objetivos de Inteligencia se creó específicamente para reclutar nazis y encontrarles puestos en centros de investigación, el gobierno, el ejército, los servicios de inteligencia o las universidades (participaron al menos 14 universidades, incluidas Cornell, Yale y MIT).


Werner von Braun & John Kennedy


Aunque el programa excluyó oficialmente a los nazis ardientes, al menos al principio, en realidad permitió la inmigración de químicos de IG Farben (empresa que había suministrado los gases letales utilizados en los exterminios masivos), científicos que habían utilizado esclavos en los campos de concentración para fabricar armas y médicos que habían participado en horribles experimentos con judíos, romaníes, comunistas, homosexuales y otros prisioneros de guerra. Estos científicos, que fueron descritos por un funcionario del Departamento de Estado opuesto a Paperclip como “los ángeles de la muerte de Hitler”, fueron recibidos con los brazos abiertos en la tierra de los libres. Se les proporcionó alojamiento confortable, un laboratorio con asistentes y la promesa de ciudadanía si su trabajo daba frutos. Luego realizaron investigaciones que se han utilizado en la fabricación de misiles balísticos, bombas de racimo de gas sarín y la militarización de la peste bubónica


La CIA también colaboró con el MI6 para establecer ejércitos anticomunistas secretos en todos los países de Europa occidental. Con el pretexto de una posible invasión del Ejército Rojo, la idea era entrenar y equipar redes de soldados ilegales en la retaguardia, que permanecería detrás de las líneas enemigas si los rusos avanzaban hacia el oeste. De este modo serían activados en el territorio recién ocupado y encargados de misiones de exfiltración, espionaje, sabotaje, propaganda, subversión y combate. Las dos agencias trabajaron con la OTAN y los servicios de inteligencia de muchos países de Europa occidental para construir esta vasta organización secreta, establecer numerosos depósitos de armas y municiones y equipar a sus soldados en la sombra con todo cuanto necesitaban. Para ello, reclutaron a nazis, fascistas, colaboracionistas y otros miembros anticomunistas de la extrema derecha. Las cifras varían según el país, pero se estiman entre unas pocas docenas y varios cientos, o incluso algunos miles, por país. Según un informe del programa de televisión Retour aux Sources, había 50 unidades de la red en Noruega, 150 en Alemania, más de 600 en Italia y 3.000 en Francia.


Estos militantes entrenados serían posteriormente movilizados para cometer o coordinar ataques terroristas contra la población civil, de los que luego se culparía a los comunistas para justificar las contundentes medidas de "ley y orden". Según las cifras oficiales, en Italia, donde esta estrategia de tensión fue particularmente intensa, hubo 14.591 actos de violencia por motivos políticos entre 1969 y 1987, que mataron a 491 personas e hirieron a 1.181. Vincenzo Vinciguerra, miembro del grupo de extrema derecha Ordine Nuovo y autor del atentado cerca de Peteano en 1972, explicó que:


Avanguardia Nazionale fascista, al igual que Ordine Nuovo, estaban siendo movilizadas en la batalla como parte de una estrategia anticomunista que no se originaba en organizaciones desviadas de las instituciones de poder, sino en el propio Estado, y específicamente dentro del ámbito del poder y las relaciones del Estado dentro de la Alianza Atlántica”.


Una comisión parlamentaria italiana que emprendió una investigación de los ejércitos clandestinos en Italia llegó a la siguiente conclusión en 2000:


Esas masacres, esas bombas, esas acciones militares habían sido organizadas, promovidas o apoyadas por agentes dentro de las instituciones estatales italianas y, como se ha descubierto recientemente, por agentes vinculados a las estructuras de la inteligencia de Estados Unidos”.


La Seguridad Nacional de Estados Unidos también participó en la supervisión de las rutas de ratas que filtraban a fascistas de Europa y les permitían reinstalarse en refugios seguros alrededor del mundo a cambio de hacer su trabajo sucio. El caso de Klaus Barbie es sólo uno entre miles, pero dice mucho sobre el funcionamiento interno de este proceso. Conocido en Francia como "el carnicero de Lyon", fue jefe de la oficina de la Gestapo allí durante dos años, incluido el momento en que Himmler dio la orden de deportar al menos a 22.000 judíos de Francia. Este especialista en "tácticas perfeccionadas de interrogatorio", conocido por torturar hasta la muerte al coordinador de la Resistencia francesa, Jean Moulin, organizó la primera redada de la Unión General de Judíos en Francia en febrero de 1943 y la masacre de 41 niños judíos refugiados en Izieu en Abril de 1944. Antes de llegar a Lyon, dirigió salvajes escuadrones de la muerte que habían matado a más de un millón de personas en el frente oriental, según Alexander Cockburn y Jeffrey St. Clair. Pero, tras la guerra, el hombre a quien estos mismos autores describen como el tercero en la lista de criminales de las SS más buscados trabajaba para el Cuerpo de Contrainteligencia (CIC) del ejército estadounidense. Fue contratado para ayudar a erigir ejércitos clandestinos mediante el reclutamiento de otros nazis y para espiar a los servicios de inteligencia franceses en las regiones controladas por Francia y Estados Unidos en Alemania.


Cuando Francia se percató de lo que estaba sucediendo y exigió la extradición de Barbie, John McCloy, el Alto Comisionado de Estados Unidos en Alemania, se negó alegando que las acusaciones se basaban en rumores. Sin embargo, al final resultó demasiado caro, simbólicamente, respaldar a un carnicero como Barbie en Europa, por lo que fue enviado a América Latina en 1951, donde pudo continuar su ilustre carrera. Instalado en Bolivia, trabajó para las fuerzas de seguridad de la dictadura militar del general René Barrientos y para el Ministerio del Interior y el ala contrainsurgente del Ejército boliviano bajo la dictadura de Hugo Banzer, antes de participar activamente en el Golpe de la Cocaína en 1980 y convertirse en director de las fuerzas de seguridad bajo el mando del general Meza. A lo largo de su carrera, mantuvo estrechas relaciones con sus salvadores del Departamento de Estado y Seguridad Nacional de Estados Unidos, desempeñando un papel central en la Operación Cóndor, el proyecto de contrainsurgencia que aglutinó a las dictaduras latinoamericanas, con el apoyo decisivo de Estados Unidos, para aplastar violentamente cualquier intento de levantamientos igualitarios populares. También contribuyó a desarrollar el imperio de la droga en Bolivia, incluida la organización de bandas de narcomercenarios a quienes denominó Los novios de la muerte, cuyos uniformes se asemejaban a los de las SS. Viajó libremente en las décadas de 1960 y 1970, visitó Estados Unidos al menos siete veces y probablemente desempeñó un papel en la persecución organizada por la Agencia para matar a Ernesto “Che” Guevara.


El mismo patrón básico de integración de los fascistas en la guerra global contra el comunismo es fácilmente identificable en Japón, cuyo sistema de gobierno antes y durante la guerra ha sido descrito por Herbert P. Bix como “fascismo del sistema imperial”. Tessa Morris-Suzuki ha demostrado de forma concluyente la continuidad de los servicios de inteligencia al detallar cómo el Departamento de Estado para la Seguridad Nacional de EEUU supervisó y gestionó la organización KATO. Esta red de inteligencia privada, muy parecida a la organización Gehlen, estaba compuesta por antiguos miembros destacados del ejército y de los servicios de inteligencia, incluido el Jefe de Inteligencia del Ejército Imperial (Arisue Seizō), quien compartía con su homólogo estadounidense (Charles Willoughby) una profunda admiración. para Mussolini. Las fuerzas de ocupación estadounidenses también cultivaron estrechas relaciones con altos funcionarios de la comunidad de inteligencia civil de Japón en tiempos de guerra (sobre todo Ogata Taketora). Esta notable continuidad del Japón de anterior y el de posguerra, ha llevado a Morris-Suzuki y otros estudiosos a cartografiar la historia japonesa en términos de régimen de posguerra, es decir, un régimen que se perpetuó después de la guerra. Concepto éste que también nos permite dar sentido a lo que estaba sucediendo en el ámbito público del gobierno. En aras de la concisión, baste citar el notorio caso de Nobusuke Kishi, individuo conocido como el “Diablo de Shōwa” por su brutal gobierno de Manchukuo (la colonia japonesa en el noreste de China). Gran admirador de la Alemania nazi, Kishi fue nombrado Ministro de Municiones por el primer ministro Hideki Tojo en 1941, con el fin de preparar a Japón para una guerra total contra Estados Unidos, y fue él quien firmó la declaración oficial de guerra contra Estados Unidos. Durante la posguerra, tras cumplir una breve condena en prisión como criminal de guerra, fue rehabilitado por la CIA, junto con su compañero de celda, el capo del crimen organizado Yoshio Kodama. Kishi, con el apoyo y el generoso respaldo financiero de sus asesores, se hizo cargo del Partido Liberal, lo convirtió en un club de derecha de ex líderes del Japón imperial y ascendió hasta convertirse en Primer Ministro. “El dinero [de la CIA] fluyó durante al menos quince años, bajo el mandato de cuatro presidentes estadounidenses”, escribe Tim Wiener, “y ayudó a consolidar el gobierno de partido único en Japón durante el resto de la guerra fría”.


Los servicios de seguridad nacional de Estados Unidos también han establecido una red educativa global para capacitar a combatientes procapitalistas (a veces bajo el liderazgo de nazis y fascistas experimentados) en comprobadas técnicas de represión, tortura y desestabilización, así como en propaganda y guerra psicológica. La famosa Escuela de las Américas se estableció en 1946 con el objetivo explícito de formar una nueva generación de combatientes anticomunistas en todo el mundo. Según algunos, esta escuela tiene el honor de haber educado al mayor número de dictadores de la historia mundial. En cualquier caso, forma parte de una red institucional mucho más extensa. Cabe mencionar, por ejemplo, los aportes “educativos” del Programa de Seguridad Pública:


Desde hace unos veinticinco años –escribe el ex oficial de la CIA John Stockwell– la CIA, […] entrenó y organizó a policías y oficiales paramilitares de todo el mundo en técnicas de control demográfico, represión y tortura. Se crearon escuelas en Estados Unidos, Panamá y Asia, en las que se graduaron decenas de miles. En algunos casos, se utilizó como instructores a ex oficiales nazis del Tercer Reich de Hitler”.


El fascismo se globaliza bajo la cobertura liberal


Así, el imperio estadounidense ha desempeñado un papel central en la construcción de una internacional fascista al proteger a militantes de derecha y alistarlos en la Tercera Guerra Mundial contra el "comunismo", una elástica etiqueta extendida a cualquier orientación política que entrara en conflicto con los intereses de la clase dominante capitalista. Esta expansión internacional de los modos fascistas de gobierno ha llevado a una proliferación de campos de concentración, campañas terroristas y de tortura, guerras sucias, regímenes dictatoriales, células de vigilancia y redes de crimen organizado en todo el mundo. Los ejemplos podrían enumerarse hasta la saciedad, pero me limitaré, por razones de espacio, a simplemente invocar el testimonio de Victor Marchetti, que fue un alto funcionario de la CIA de 1955 a 1969:


Estábamos apoyando a todos los dictadores, juntas militares y vulgares oligarquías existentes en el Tercer Mundo, siempre y cuando prometieran mantener de alguna manera el status quo que por supuesto sería beneficioso para los intereses geopolíticos, militares, de las grandes empresas y demás intereses especiales de Estados Unidos”.


El historial de la política exterior estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial es probablemente la mejor medida de su excepcional contribución a la internacionalización del fascismo. Bajo la bandera de la democracia y la libertad, según William Blum, Estados Unidos:


Se esforzó en derrocar a más de 50 gobiernos extranjeros.

Interfirió descaradamente en las elecciones democráticas de al menos 30 países.

Intentó asesinar a más de 50 líderes extranjeros.

Arrojó bombas sobre la población de más de 30 países.

Intentó reprimir movimientos populares o nacionalistas en 20 países.


La Asociación para la Disidencia Responsable, compuesta por 14 ex oficiales de la CIA, calculó que su agencia fue responsable de matar a un mínimo de 6 millones de personas en 3.000 operaciones destacadas y 10.000 operaciones menores entre 1947 y 1987. Se trata de asesinatos directos, por lo que las cifras no reflejan las muertes prematuras, acaecidas bajo el sistema mundial capitalista respaldado por los fascistas, debidas al encarcelamiento masivo, la tortura, la desnutrición, la falta de agua potable, la explotación, la opresión, la degradación social, las enfermedades ecológicas o las enfermedades curables (en 2017, según la ONU, 6,3 millones niños y jóvenes adolescentes murieron por causas evitables vinculadas a las desigualdades socioeconómicas y ecológicas del Capitaloceno, lo que equivale a la muerte de un niño cada 5 segundos).


Para erigirse en hegemón militar global y perro guardián del capitalismo global, el gobierno de Estados Unidos y el Departamento de Estado de Seguridad Nacional han dependido de la ayuda de un importante número de nazis y fascistas integrados en su red global de represión, incluidos los 1.600 nazis traídos al país a través de la Operation Paperclip, los aproximadamente 4.000 integrados en la organización Gehlen, las decenas o incluso cientos de miles que fueron reintegrados a los regímenes de "posguerra" (o más bien de transguerra) en países fascistas, el gran número de nazis a los que se les dio paso libre al “patio trasero del imperio” –América Latina– y a otros lugares, así como los miles o decenas de miles integrados en los ejércitos secretos de la OTAN. Esta red global de experimentados asesinos anticomunistas también se ha utilizado para entrenar ejércitos de terroristas en todo el mundo para que participen en guerras sucias, golpes de estado, afán de desestabilización, sabotaje y campañas de terror.




Todo esto se ha hecho al amparo de una democracia liberal y con la ayuda de sus poderosas industrias culturales. El verdadero legado de la Segunda Guerra Mundial, lejos de ser el de un orden mundial liberal que había derrotado al fascismo, es el de una verdadera internacional fascista desarrollada bajo una cobertura liberal para tratar de destruir a quienes realmente habían luchado y ganado la guerra contra el fascismo: los comunistas.



















Así se vota en Zaporiyia (Federación Rusa)

 



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El sistema electoral ruso realiza elecciones locales en Lugansk, Dontesk, Jerson y Zaporiyia. Te mostramos un centro de votación en Melitopol y te contamos sobre los intentos de boicot de los servicios británicos.

Por Sebastián Salgado.