Mostrando entradas con la etiqueta mercenarios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mercenarios. Mostrar todas las entradas

14 septiembre, 2023

Ucrania y el traicionero camaleón estadounidense

 


The Communists – 07/09/2023

   Traducción del inglés: Arrezafe


¿Está Estados Unidos cambiando de país mercenario a mitad de camino?


Ahora que la contraofensiva ha demostrado ser un fracaso, todos los "amigos" de Ucrania, que la incitaron a una "victoria" imposible, culpan a sus representantes ucranianos de perder la guerra.


Países de los que provienen principalmente los mercenarios que se alistan en el ejército ucraniano.


Así como el imperialismo utiliza a la población ucraniana como carne de cañón desechable, el ejército OTAN-ucraniano utiliza mercenarios extranjeros, engrosando sus filas para los asaltos kamikazes a las posiciones rusas. Los muertos de estos mercenarios no se cuentan, y sus heridos son abandonados a su suerte hasta que todos los ucranianos han sido evacuados.


Mientras la legendaria "contraofensiva" ucraniana se desarrolla sin nada que mostrar, excepto un creciente número de muertos y algunas espectaculares acciones terroristas (como los ataques con drones al Kremlin, al puente de Kerch y a un petrolero ruso), resulta cada vez más difícil ocultar al mundo el trágico desastre que ha supuesto para el pueblo ucraniano la decisión de sus líderes de convertir a su país en plataforma de una fallida guerra imperialista contra Rusia.


Las periódicas afirmaciones de que tal o cual aldea ha pasado de Rusia a Ucrania son obedientemente publicitadas por los medios occidentales como “rayo de esperanza” o incluso como “punto de inflexión” en la guerra, sólo para ser silenciosamente descartadas días después, dando paso a nuevas tandas de hiperinflados “éxitos” elaborados por el actor-presidente y excelentísimo títere Volodymyr Zelensky y su equipo de publicitario.



Tanque británico Challenger 2 destruido por el impacto directo de un Kornet ruso


Cuando el enclave sudoriental de Staromaiorske (una aldea de tan sólo unas 200 casas, pero que, “se dice”, tiene cierta importancia estratégica) pasó brevemente a ser controlada por los Ukronazis, Zelensky se encargó de anunciar en persona esta supuesta hazaña bélica. Se habló mucho de la destreza de los ucranianos y de las grandes dificultades a las que se enfrentaron en la lucha callejera. Cuando poco más tarde salió a la luz que la aldea volvía a estar bajo control ruso, el asunto fue silenciosamente olvidado.


Lo cierto y verdad es que tan prolongados y sangrientos enfrentamientos en la "zona gris", entre las líneas ucranianas y rusas, si bien agotan las tropas y los medios materiales disponibles de las fuerzas ukronazis, aún no han logrado ningún avance real contra las formidables defensas de Rusia.


Incluso los medios imperialistas se han visto obligados a empezar a reflejar, al menos en parte, la verdad sobre la guerra que Occidente está perdiendo de manera tan evidente. He aquí Carlotta Gall, escribiendo en el New York Times:


"Un soldado ucraniano en un puesto médico, esperando ser evacuado por una conmoción cerebral, describió recientemente cómo su batallón había sido diezmado cuando fue atacado por la artillería y los tanques rusos. Su brigada, la 23ª, fue una de las nueve unidades recién formadas y entrenadas en Occidente, preparadas y equipadas para la contraofensiva. Pero la brigada, dijo, había sido lanzada a al combate sin suficiente apoyo de artillería y no había podido defenderse del poder de fuego ruso".


"En una batalla en la que participó su unidad, soldados ucranianos atacaron en diez vehículos blindados MaxxPro de fabricación estadounidense, pero sólo uno regresó, dijo. Mostró fotografías de los vehículos dañados, destrozados y quemados, que, según manifestó, habían sido transportados a una base de reparación. El soldado, que se negó a dar su nombre por temor a tener problemas con sus superiores, perdió a un amigo de 22 años, Stas, en el bombardeo del día anterior, y añadió que, en poco más de un mes su batallón había sufrido tantos muertos y heridos que sólo diez hombres permanecían en la línea del frente. Anteriormente, ese mismo batallón tenía entre 400 y 500 hombres".


Otro soldado manifestó a Gall: “Nos dispararon como en un campo de tiro. Un dron nos sobrevolaba y corregía el fuego de artillería rusa”. Y explicó que sus nuevas posiciones, antes rusas, estaban rodeadas de campos minados, por lo que las fuerzas rusas pudieron mantenerlos inmovilizados y bajo la constante vigilancia de los drones. (En medio del letal contraataque, un rayo de éxito para Ucrania, New York Times, 30 de julio de 2023)


Para cualquiera que disponga de una conexión a Internet y una mente inquisitiva, estas historias no suponen sorpresa alguna. Pero el hecho de que un reportaje tan sincero sobre la guerra esté llegando ahora a la amplia corriente principal de la "respetable prensa burguesa" dice mucho sobre lo mal que realmente está yendo para Ucrania esta guerra imperialista por delegación.


La carne de cañón ucraniana sigue alimentando la guerra por delegación de la OTAN


El pueblo ucraniano ha sido utilizado como carne de cañón en la guerra imperialista contra Rusia. Mientras que en público se habla y se adula la bravura de los soldados ucranianos y la (falsa) nobleza de su causa, la verdadera actitud de Occidente hacia sus mercenarios es de completo desprecio, considerándolos como mera soldadesca desechable, arrojados al frente e instados a luchar hasta la última gota de su sangre ucraniana.


Y, a decir verdad, al imperialismo le es igual que la sangre derramada sea ucraniana, polaca, georgiana o kurda, siempre y cuando sus órdenes sean obedecidas y el Tío Sam pueda lavarse las manos cuando la cosa se pongan demasiado caliente.


Desde el 24 de febrero de 2022, se estima que 11.675 mercenarios extranjeros de 84 países han llegado oficialmente a Ucrania para apuntalar al ejército, incluidos más de 2.600 polacos y 700 británicos. Hasta el 30 de junio de este año, 4.845 mercenarios extranjeros habían sido eliminados, entre ellos jóvenes de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea. (Kiev busca mercenarios extranjeros tras la muerte y huida de 10.000, Frente Sur, 10 de julio de 2023)


Se ha informado de que unos 4.801 mercenarios se han ausentado sin permiso, huyendo del infierno ucraniano. Como era de esperar, el desprecio con el que el imperialismo contempla a sus propios representantes ucranianos desechables, tiene eco en el manifiesto desprecio que el propio régimen de Kiev y su ejército muestran hacia sus mercenarios extranjeros.


Se utilizan combatientes extranjeros para engrosar las filas en los asaltos kamikazes a posiciones rusas. Tras las sangrientas consecuencias, los comandantes de primera línea no se molestan en llevar la cuenta de cuántos extranjeros mueren, y los mercenarios heridos son abandonados a su suerte hasta que todos los ucranianos han sido evacuados.


Como era de esperar, a medida que se filtran noticias del frente, a la junta de Kiev le resulta más difícil reclutar de sus fuentes habituales y se ve obligada a rascar el fondo del barril, busca más allá, en Irak, Brasil y Argentina, mientras se realizan renovados esfuerzos para reclutar más mercenarios en Estados Unidos y Canadá.


¿Renunciar a Ucrania por Polonia?


Pero con la guerra en Ucrania perdida y la OTAN dándole la espalda a Kiev en la reciente cumbre de Vilnius, hay indicios de que Estados Unidos puede estar preparándose para degradar a la banda de Zelensky del puesto número uno en la región, centrando su vigilante atención en Polonia.


En un acontecimiento que debería recordarle a la junta de Kiev el viejo dicho de que el imperialismo no tiene amigos permanentes, sólo intereses permanentes, las relaciones entre los "aliados" Polonia (miembro de la OTAN) y Ucrania (que no pertenece a la OTAN) se están deteriorando peligrosamente.


Cuando Ucrania se quejó de que Polonia prohibía las importaciones ucranianas (para proteger su propio negocio de cereales), Varsovia espetó que Kiev debería estar agradecida por todos los combatientes polacos que le está proporcionando. Este desaire no fue bien recibido en Kiev. Y ahora surgen preguntas sobre qué es lo que está haciendo y exactamente a qué es debida la presencia militar polaca en suelo ucraniano.


La historia oficial es que se está formando una unidad militar conjunta ucraniano-polaca para preservar la seguridad del oeste de Ucrania. Pero Rusia no interpreta así la situación, especialmente porque Polonia, tras un incidente fronterizo, ha estado acumulando una formidable fuerza a lo largo de la frontera con Bielorrusia.


El 9 de agosto, Tass informó: “'Polonia está planeando formar una unidad militar conjunta polaco-ucraniana, aparentemente por motivos de seguridad, pero con la oculta intención de ocupar Ucrania occidental”, manifestó el ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu.


Según Tass, Shoigu llamó la atención sobre los peligros asociados a la militarización de Polonia. "Hay planes para crear una permanente denominada formación polaco-ucraniana, aparentemente para garantizar la seguridad del oeste de Ucrania, pero en realidad para la posterior ocupación de este territorio".


“Shoigu añadió que Polonia se ha convertido en el principal instrumento de la política antirrusa de Estados Unidos. 'Los riesgos existentes están relacionados con la militarización de Polonia, que se ha convertido en el principal instrumento de la política antirrusa de los Estados Unidos. Varsovia ha anunciado su intención de construir, como afirman los polacos, "el ejército más poderoso del continente". En este sentido, comenzaron las compras a gran escala de armas a los EEUU, Reino Unido y Corea del Sur, compras que incluyen tanques, sistemas de artillería, sistemas de defensa aérea y antiaérea, y aviones de combate", señaló el alto funcionario de defensa”. (Polonia y Ucrania formarán una unidad militar conjunta, ha manifestado Shoigu )


Ahora que se sabe universalmente que la “contraofensiva” es un pato muerto, todos los "amigos" de Ucrania, que la incitaron a perseguir una "victoria" imposible, culpan desdeñosamente a los ucranianos de perder la guerra. Si Shoigu tiene razón y Polonia está emergiendo como la principal herramienta impulsada por Estados Unidos para su guerra contra Rusia, lo que podríamos presenciar no es la inminentemente balcanización y debilitamiento de Rusia, sino de Ucrania.


★


27 julio, 2023

La 'carne de cañón' de Zelensky – Christina Sizova

 

Mercenarios se dirigen a Ucrania desde Polonia. 2 de marzo de 2022 (Foto: AP Photo)


La 'carne de cañón' de Zelensky: insólita vida y absurda muerte de los mercenarios extranjeros que luchan en Ucrania.


Kolozeg.Org – 25/07/2023

   Traducción del Inglés: Arrezafe


"Mis compañeros han muerto y siguen muriendo. He visto cosas aquí que, desde una perspectiva militar, están más allá de lo soportable", dice un mercenario australiano.


Desde el comienzo de la operación militar rusa, miles de mercenarios extranjeros se han unido a las fuerzas armadas ucranianas. Llegaron a Ucrania de todo el mundo, pero sobre todo de Polonia, Estados Unidos y Canadá. Recientemente, sin embargo, parece que su interés en luchar por Kiev se ha desvanecido significativamente. Esto es evidente tanto a partir de las estimaciones proporcionadas por el Ministerio de Defensa de Rusia como de los informes de los medios de comunicación extranjeros.


Los mercenarios están perdiendo interés


Desde el 24 de febrero de 2022, 11.675 mercenarios extranjeros llegados de 84 países se han unido a las Fuerzas Armadas de Ucrania (AFU por sus siglas en inglés). Así lo afirmó el Ministerio de Defensa ruso el 10 de julio.


Al parecer, el mayor número de mercenarios provino de Polonia (más de 2600), Estados Unidos (más de 900) Canadá (más de 900), Georgia (más de 800), Gran Bretaña (más de 700), Rumanía (más de 700), Croacia (más de 300), así como de Francia y la parte de Siria controlada por Türkiye (más de 200 de cada país).


Según Moscú, la afluencia máxima de mercenarios extranjeros tuvo lugar de marzo a abril del año pasado, pero tras las primeras bajas, la tasa de incorporación disminuyó repentinamente.


El número de mercenarios extranjeros en Ucrania parece estar disminuyendo rápidamente. El Ministerio de Defensa de Rusia cree que hoy sólo quedan alrededor de 2.000. También ha afirmado que unos 5.000 voluntarios extranjeros huyeron de Ucrania después de ver cómo los trataban las autoridades.


Según informes, durante los interrogatorios, los militares ucranianos capturados manifestaron que los comandantes de las unidades ucranianas de primera línea no se consideran responsables de las pérdidas entre los mercenarios.


"El comando ucraniano lanza unidades con mercenarios extranjeros en los llamados 'asaltos picadora de carne' contra posiciones rusas. Los mercenarios heridos son los últimos en ser evacuados, sólo después de que todos los militares ucranianos hayan sido retirados [del campo de batalla]", manifestó el Ministerio de Defensa ruso.


Poco después del inicio de la ofensiva de Rusia, el presidente Vladimir Zelensky anunció la formación de la Legión Internacional de Defensa Territorial para atraer voluntarios extranjeros a Ucrania. El Ministerio de Defensa de Ucrania afirmó que más de 20.000 personas querían unirse.


Sin embargo, en marzo de este año, el New York Times calificó los datos de exagerados:


"Inicialmente, los funcionarios ucranianos se jactaron del alistamiento de 20.000 voluntarios a la Legión, pero en realidad se alistaron muchos menos. Actualmente, hay alrededor de 1.500 miembros en dicha organización", según el artículo.


Citando documentos internos, el periódico señaló que la Legión estaba experimentando problemas y que el reclutamiento se había "estancado". Como afirmó en marzo el Proyecto Contra el Extremismo, con sede en Washington, la Legión y otros grupos vinculados a ella "siguen reclutando a personas consideradas no aptas para desempeñar sus funciones".


Nuevas regiones de reclutamiento


Moscú observa que, debido a problemas con la movilización en Ucrania y a sus considerables pérdidas, Kiev ha comenzado a reclutar activamente combatientes de Asia, América Latina y Medio Oriente, en particular, de Argentina, Brasil, Afganistán, Irak y "zonas de Siria controladas por Estados Unidos". Mientras tanto, en Polonia, el Reino Unido y otros países europeos, el interés en luchar por Ucrania está cayendo.


El artículo del New York Times respalda la información del Ministerio de Defensa de Rusia sobre los países en los están tratando activamente de reclutar mercenarios para unirse a la lucha en Ucrania. En dicho artículo se hace referencia a Ryan Routh, extrabajador de la construcción de Carolina del Norte que pasó varios meses en Ucrania el año pasado y que ahora busca reclutas entre los soldados afganos que huyeron de los talibanes, y que planea trasladarlos a Ucrania desde Pakistán e Irán, en algunos casos ilegalmente. A pesar de ello, parece ser que hay decenas de personas interesadas en incorporarse.


"Probablemente podamos comprar algunos pasaportes a través de Pakistán, dado que es un país muy corrupto", declaró Routh en una entrevista desde Washington.


Se desconoce si el plan de Routh funcionó, pero un exsoldado afgano manifestó que había sido contactado y que estaba interesado en incorporarse a la lucha si ello le permitía salir de Irán, donde ha estado residiendo ilegalmente.


Más gastos que ganancias


Según el canal de televisión alemán RTL, los extranjeros que se unen a la Legión Internacional firman un contrato con el ejército ucraniano y reciben un salario de unos 500 euros (550 dólares) al mes, o 3000 euros si sirven en el frente.


RTL asegura que la mayoría de los ciudadanos franceses que se unen a las fuerzas armadas ucranianas (AFU por sus siglas en inglés) compran su propio equipo, ya que el ejército ucraniano no puede proporcionarles equipamiento a todos. Un mercenario, que ha estado en Ucrania desde el comienzo del conflicto y desea permanecer en el anonimato, dijo haber gastado casi 50.000 euros. Por ejemplo, un rifle de asalto cuesta 4.000 €, pero hay quienes llegan incluso a comprar coches para ir al frente. Algunos gastan sus ahorros personales, mientras que otros anuncian en línea campañas de recaudación de fondos, informa RTL.


Al comienzo del conflicto, los medios publicaron que alrededor de 800 ciudadanos franceses estaban interesados en convertirse en combatientes voluntarios, pero en realidad aproximadamente sólo la mitad de ellos se unieron al ejército ucraniano. Algunos, que permanecieron en la zona de conflicto durante varios días, regresaron a Francia; estos fueron apodados "combatientes de TikTok". Otros "se iban y volvían de vez en cuando". Según RTL, 100 franceses luchan actualmente en Ucrania.


Diez minutos para evaluar candidatos


No todos los que desean unirse a la Legión son admitidos. Según RTL, las Fuerzas Armadas de Ucrania tienen requisitos específicos: quieren personas con experiencia previa en combate o entrenamiento militar, que estén familiarizadas con el manejo de armas.


Algunos candidatos incluso falsificaron detalles de sus biografías para servir en la Legión, revelaron varios exmiembros de la Legión al New York Times. Según ellos, algunos declararon haber participado en operaciones de combate de los Estados Unidos, otros aseguraron tener experiencia en fuerzas especiales, aunque nada era cierto. Sin embargo, la autoridad ucraniana no dedicó más de diez minutos a evaluar a cada candidato.


Como resultado de tan pésima gestión, un ciudadano polaco, previamente condenado en Ucrania por violar las reglas del manejo de armas, ocupó un alto cargo en la Legión durante mucho tiempo. Como manifestaron los soldados al Kyiv Independent, durante su servicio en la Legión robó municiones, intentó acosar a las mujeres y amenazó a los soldados.


El simple procedimiento requerido para unirse a la Legión fue lo que trajo al ciudadano estadounidense John McIntyre a Ucrania. Unirse a la Legión, dijo McIntyre, fue tan fácil como "atravesar la puerta". Aunque presentó documentos y certificados de su servicio militar en la Embajada de Ucrania en los EEUU, sólo se verificó su pasaporte. Todo lo que tenía que hacer era firmar el contrato.


John McIntyre. © RT


Según John, el quería alistarse de parte de Ucrania, no porque la apoyara, sino porque apoyaba a Rusia.


"En un principio mi intención era combatir del lado de Rusia, pero pensé que si me situaba del otro lado podría obtener información que ayudara al ejército ruso. Lo hablé con mis amigos. Me dijeron: 'No, es un suicidio. No lo hagas. Nunca tendrás éxito'. Pero aquí estoy, sentado en tu estudio y hablando contigo", manifestó en una entrevista con Komsomolskaya Pravda Radio.


Según McIntyre, antes de que la base de la Legión Extranjera en Yavorov fuera atacada, había 1.000 mercenarios estacionados allí. Tras el ataque, el número se redujo a 600. Un mes después de la primera batalla y la posterior disolución de uno de los pelotones de la Legión debido a desacuerdos con el comandante, quedaban 300 combatientes, y una semana después, el número disminuyó aún más, reduciéndose a sólo 150.


"Esos hombres no están muertos, son fugitivos. Estadounidenses, canadienses y demás tipos con experiencia en los ejércitos de la OTAN, magníficamente equipados, que tras ver algunas bombas rusas, simplemente regresaron a casa", dijo McIntyre.


También habló sobre los crímenes de guerra de Ucrania, de los que fue testigo, en particular, cómo se ejecutó a los prisioneros rusos, cómo los militares ucranianos se disfrazaron de civiles y entraron en los asentamientos, cómo transportaron armas en ambulancias y cómo se escondieron en el sótano de una escuela mientras los civiles permanecían en los pisos superiores.


"Hay muertos por todas partes"


La situación en el frente horrorizó a un mercenario irlandés de 28 años, Rhys Byrne, quien en una entrevista con Sky News calificó la llamada contraofensiva ucraniana de "caos":


"La 'línea cero' es el horror. Es el horror. Es simplemente un genocidio. Es una masacre. Hay muertos por todas partes. Rusos muertos. Muertos ucranianos…. el mayor problema que tenemos en las las trincheras es tener que pasar por encima de los cadáveres de los últimos soldados que entraron, realmente todas estas cosas son imborrables", dijo Byrne .


Para Byrne, la "el colmo" fue un encuentro con un tanque ruso y tropas rusas, como resultado de lo cual casi lo matan. Según Byrne, la tarea de su unidad era asaltar las trincheras rusas, despejarlas y mantener la posición hasta que llegaran las unidades auxiliares. Pero lo que sucedió fue que su unidad, 40 personas, incluidos ucranianos, estadounidenses y británicos, no tenía cobertura aérea y varios tanques ucranianos llegaron incluso a abandonar sus posiciones durante la batalla.


En un determinado momento, vieron otro tanque y creyeron que era uno de los suyos, dada la dificultad de distinguir entre equipos ucranianos y rusos. Pero el tanque les disparó directamente. Los que sobrevivieron se escondieron en el bosque.


Finalmente, fueron salvados por una camioneta ucraniana, pero durante algún tiempo los combatientes pensaron que morirían, ya que el tanque ruso los perseguía.


"Ahí teníamos al tanque literalmente viniendo a por nosotros, comenzando a perseguirnos. Y eso es aterrador, ver un gran T-72 que viene por ti y estás en una camioneta Humvee. Sí, es como un cuchillo caliente atravesando mantequilla. Estás liquidado. Y entonces, de nuevo, todos estamos gritando al conductor, maneja el Humvee, maneja el Humvee. Me estaba volviendo loco", dijo Byrne.


"El peor día en Afganistán o Irak es un gran día en Ucrania"


David Bramlette estaba en camino de obtener una maestría en asuntos internacionales por la Universidad Johns Hopkins cuando comenzó la ofensiva rusa en Ucrania. Como dijo en una entrevista con The Daily Beast, tan sólo unos días antes de la ofensiva había estado discutiendo la probabilidad de un conflicto armado y lo consideró inverosímil. Pero cuando comenzaron los combates, David, que anteriormente había servido en Irak y Afganistán, se sintió obligado a participar en el conflicto.


El ex marine Troy Offenbecker, que también decidió ir a pelear a Ucrania, manifestó en The Daily Beast que tomó la decisión tras oír sobre las "atrocidades rusas contra los ucranianos".


Troy Offenbecker


"Esta es la tercera guerra en la que lucho, y es, con mucho, la peor. Te están acribillando sin cesar con artillería y tanques. La semana pasada, un avión lanzó una bomba junto a nosotros, como a 300 metros de distancia. Es una espantosa mierda", dijo.


Cuando Offenbecker llegó a Ucrania, algunos de sus colegas del ejército le escribieron preguntándole cómo unirse a la Legión. Pero ignoró sus mensajes durante meses.


"Para ser honesto, era tan terrible, que no quería involucrar a nadie más", dijo.


Bramlette estaba de acuerdo y añadió que las misiones de combate en Ucrania eran agotadoras. "El peor día en Afganistán e Irak es un gran día en Ucrania", remató el combatiente.


Movido por consideraciones morales, Offenbecker permanece en la zona de guerra. "Miro a estos niños, y veo a mi propio hijo, sobrina y sobrinos. Si ellos se hallaran en las mismas circunstancias, yo también esperaría que personas de todo el mundo vinieran y trataran de ayudar a mantenerlos a salvo y protegidos. Eso es lo que me mantiene aquí", dijo.


Bramlette, sin embargo, decidió lo contrario. Dijo que con la llegada del invierno, decidió enviar a los miembros de su pequeña unidad de regreso a casa para descansar un poco. En aquel momento, se hizo cada vez más difícil mantenerse fuera de la vista de las tropas rusas ya que el follaje había desaparecido y no había dónde esconderse. Además, los vehículos de la unidad se estropeaban constantemente y se les acababa el dinero. Temían que sin un cambio de táctica de batalla, fracasarían. "Tenía miedo de que saliéramos al frente e hiciéramos lo que normalmente hacemos, básicamente morir todos".


Bramlette nunca volvió al frente. Reevaluando la situación durante sus vacaciones de invierno, llegó a la conclusión de que no estaba listo para regresar y seguir luchando.


Sin embargo, no todos tienen la suerte de abandonar la zona de guerra. Un australiano que luchó contra Rusia del lado de la AFU declaró a la radio ABC que los soldados extranjeros fueron amenazados con encarcelamiento por intentar irse. Temiendo por su propia vida, se identificó como "Bush" (un seudónimo militar ficticio) y dijo que la incompetencia de los comandantes del ejército ucraniano pone en peligro la vida de los mercenarios extranjeros.


"Mis compañeros han muerto y siguen muriendo. He visto cosas aquí que, desde una perspectiva militar, son más que inaceptables y lamentablemente están perjudicando a Ucrania". Preguntado si temía por su seguridad, respondió: "Absolutamente, 100 por ciento".


★


24 julio, 2023

MERCENARIOS — Luis Britto García

 



Luis Britto García – 24/07/2023


Según Clausewitz, la guerra es la continuación de la política. Pero ésta es prolongación de la economía, por lo cual la privatización de la economía lleva consigo la de la guerra.


El objetivo de toda contienda, advertía Voltaire, es ante todo el robo. Durante siglos se disfrazaron los conflictos armados con los más extravagantes pretextos religiosos, políticos o ideológicos. Hoy en día, salvo en las luchas defensivas o las de liberación, que son lo mismo, detrás de cada campaña opera el latrocinio corporativo.


A tal guerra, tales medios. Si se las emprende para pillar recursos, para explicarlas se puede robar ideas. Decía el irrecusable Maquiavelo que hay tres categorías de tropas: las nacionales, las aliadas y las mercenarias. Serían estas últimas las más costosas, inútiles y peligrosas, porque sólo se mueven por la recompensa; su único interés es cobrarla, y abandonan o traicionan a quien las contrata.


La Historia confirma todas y cada una de estas afirmaciones de manera contundente: desde la caída del Imperio Romano a manos de los mercenarios que lo abandonaron, hasta la ramplona huida de los estadounidenses de Afganistán, la circense invasión a Venezuela contratada con Silvercorp y la bufa incursión contra Rusia cómicamente desorganizada por Yevgeni Prigozhin.


Estados Unidos eliminó la recluta obligatoria desde su colosal fiasco en Vietnam, pues sus jóvenes se resistían a invadir países desconocidos para ser muertos por patriotas anónimos. Tsam Gurkham, experto en la materia, nos informa que hoy en día 50% de las personas en el esfuerzo bélico estadounidense son "contratados civiles" (https://www.quora.com/Why-does-the-US-Army-use-mercenaries-though-their-soldiers-are-very-much-capable-of-fight). Ello quiere decir que más de la mitad de los 1.258.472 efectivos estadounidenses que operan o apoyan sus 750 bases en 70 países son mercenarios contratados a sueldo. O más, pues mercenario no aparece en estadísticas.


Tras amplia encuesta nos explica Gurkham por qué Estados Unidos prefiere usar mercenarios en lugar de soldados regulares: "Costo: los mercenarios pueden costar más inicialmente, pero permiten ahorrar en enntrenamento y pensiones posteriores. Vidas: El ejército estadounidense gasta enormes cantidades en formar un soldado, y las pierde si éste muere o es lisiado, en cuyo caso se vuelve una carga; si el mercenario muere, no registra tal pérdida. Desinformación: Generalmente, EEUU usa mercenarios para evitar declarar bajas en combate. Cuando mueren, sus bajas no son reportadas. Irresponsabilidad: EEUU utiliza contratados que no están bajo una cadena de mando formal para cumplir misiones que requieren una denegabilidad plausible. Riesgo: los contratados pueden ser colocados en situaciones de excesivo riesgo directo, o de ejecutar actos que no sean del agrado de los políticos, pues los medios estadounidenses han convencido a una generación de idiotas de que su país debe pelear guerras en las cuales nadie es muerto y ni siquiera herido. Extraterritorialidad: Los paramilitares son como mercenarios corporativos. Son contratados por los poderes fácticos. La CIA tiene unidades paramilitares fuera de la ley pero pagadas por el gobierno de Estados Unidos. Definitivamente fuera de su Ley tradicional. Definitivamente trabajando fuera de los límites estadounidenses. Outsourcing es la moda con las grandes compañías, y nuestros gobiernos son administrados como grandes compañías de accionistas. Así, tanto Trump como Putin outsurce sus soldados, y alquilan mercenarios (…). Las principales compañías contratistas están en Estados Unidos y Gran Bretaña; es un negocio de 250 billones de dólares al año".


Esta colosal suma de recursos y seres humanos fuera del imperio de la ley y de la responsabilidad corporativa y gubernamental inspira varias reflexiones.


Hay dos categorías de personas: las que producen vidas y bienes económicos, y las que destruyen bienes económicos y vidas. El segundo tipo de actividades sólo reviste legitimidad cuando el Estado, en representación y defensa de la colectividad, inviste explícitamente de manera soberana a algunos de sus miembros de la competencia legal para ejercer la violencia en la defensa común contra infractores internos o agresores externos.


En el empleo de mercenarios resalta una turbia elusión de responsabilidad. El Estado encomienda de manera indirecta, mediante contrato e intermediarios, y fuera de la ley, a particulares y corporaciones para que destruyan vidas y bienes, mientras evade la responsabilidad por ellos y sus actos colocándolos en situación "Especial" de outosourcing o extraterritorialidad, como no personas situadas fuera de la obligatoriedad y protección de las leyes.


Esta extraterritorialización contractual de los productores de destrucción y muerte corre paralela con la extraterritorialización contractual de los productores de vida y bienes económicos contratados en Zonas Económicas "Especiales" donde no rigen leyes ni tribunales locales, y Estados y corporaciones eluden las responsabilidades hacia sus ciudadanos.


Es obvio que el trabajador así "extraterritorializado", al igual que el mercenario, sale más barato que el protegido por las leyes, es sustituido sin costos cuando fallece o queda inválido, puede ser sometido a labores riesgosas o inhabilitantes y desechado sin que nadie responda por los daños que sufra.




El gran capital corporativo arriba así al punto culminante de su dominación colonialista, al disponer tanto de fuerzas de trabajo "extraterritoriales" enteramente desechables, sin derechos laborales ni sociales, como de fuerzas represivas igualmente extraterritoriales, baratas y desechables sin límite de legalidad ni responsabilidad judicial o política por sus actuaciones.


La proliferación de ejércitos mercenarios sin más estatuto que contratos privados multiplica el número de actores violentos y posiblemente antagónicos en el campo social y el estratégico, a la vez que brinda a sus promotores la posibilidad de eludir toda responsabilidad por sus actos. Tanto los productores de vida y de bienes como los productores de muerte no son más que carne de cañón sin derechos.


Volvemos a un feudalismo con infinidad de ejércitos manejados por entes distintos del Estado. Se avecina una Edad Media Bélica peleada con las armas del Apocalipsis.


★


02 noviembre, 2022

¿Están EEUU y la OTAN ejecutando otra Operación Gladio en Europa? — Christopher Helali


INTERNATIONALIST 360° - 01/11/2022

   Traducción del inglés: Arrezafe


[Fuente: russiacouncil.ru ]


[En la segunda parte de esta serie de tres partes sobre combatientes mercenarios extranjeros en Ucrania (ver Parte 1), el nexo entre mercenarios con experiencia en Siria, Ucrania y las fuerzas armadas de EEUU, la UE y la OTAN se hace más evidente. Esta segunda parte de la investigación centra su atención en Shaun Pinner, Alexander Tobiassen, John Harding, Sjoerd Heeger, Craig Lang y Ben Fischer.—Nota de los editores]


De Bosnia e Irlanda del Norte, a Siria y luego a Ucrania: Shaun Pinner


Mientras estaba en Siria, el mercenario británico Aiden Aslin [cuyas experiencias se analizan en la primera parte de la serie] se hizo amigo del ciudadano británico Shaun Pinner (también conocido como Snowy), un exsoldado británico de 48 años. Pinner pasó nueve años en el Royal Anglian Regiment, una unidad de infantería del ejército británico, completando dos giras en Bosnia y tres giras en Irlanda del Norte en la década de 1990. Pinner incluso apareció en 1994 en la portada de Soldier, una revista militar británica.


Shaun Pinner (en círculo rojo arriba a la izquierda) y su unidad en Bosnia. [Fuente: facebook.com]


Shaun y su unidad en Irlanda del Norte. [Fuente: facebook.com ]


La Unidad Médica Táctica (YBT) en el noreste de Siria. Arrodillados, de izquierda a derecha, Kevin Howard, Lucas Chapman, Damien Rodriguez, John Harding (Comandante de la Unidad). De pie, de izquierda a derecha, desconocido, Justin Schnepp, Taylor Hudson, Konstantin Gedig (Andok Cotkar), desconocido, Shaun Pinner. [Fuente: web.archive.org]


En 2016 y 2017, Pinner estuvo en Siria con Aslin y John Harding, el comandante de la unidad (que luego se uniría a él en el Batallón Azov) luchando con las YPG contra ISIS. Fue miembro de la Unidad Médica Táctica (YBT) junto con ciudadanos estadounidenses, incluidos Justin Schnepp, Damien Rodriguez, Lucas Chapman, Taylor Hudson y Kevin Howard.


Howard (también conocido como Kane Harley) fue un ex marine estadounidense que sirvió en la Legión Extranjera francesa antes de ir a Siria. Se suicidó en 2019. Taylor Hudson también sirvió en la Legión Extranjera Francesa. Según conversaciones con personas que se encontraban en el noreste de Siria en ese momento, la unidad médica era conocida por el abuso desenfrenado de drogas entre sus miembros.


Los miembros de YBT usaron suministros médicos, críticos para las lesiones en el campo de batalla, para su consumo personal. El fármaco preferido era el Tramadol. Tras una larga investigación, los líderes de las YPG disolvieron la unidad y enviaron a casa a algunos de sus miembros, en particular a su comandante. Otros ex miembros han manifestado diversas opiniones sobre por qué se disolvió la unidad.


De izquierda a derecha, Shaun Pinner, desconocido, Lucas Chapman y Kevin Howard en Siria. [Fuente: facebook.com]


Después de salir de Siria a fines de 2017, Pinner viajó a Ucrania. Al aterrizar en el aeropuerto de Kyiv, fue recogido por Alexander Tobiassen. Pinner se unió al Batallón Azov, grupo neonazi que se integró formalmente en la Guardia Nacional de Ucrania tras el golpe de estado de Maidan en 2014.


Ha luchado contra las Repúblicas Populares de Lugansk y Donetsk durante algunos años y, en un documental de 2019 titulado Complejo de Robin Hood: Ucrania: la guerra olvidada de Europa , el director Emile Ghessen entrevista a Pinner y a otros combatientes, ex soldados militares británicos que lucharon en Siria y ahora están luchando con el Batallón Azov en el este de Ucrania.


En el documental, se ve a Pinner junto a John Harding, su excomandante de la Unidad Médica Táctica (YBT) que ahora está con él en Azov.


Harding también sirvió en el ejército británico antes de partir hacia Siria y Ucrania. Los tres hombres, Pinner, Harding y "Tony", también muestran sus distintivos tatuajes negros y rojos que dicen "Días felices" con una diana de francotirador. Una reciente fotografía de Aiden tras su rendición muestra que él también tiene este mismo tatuaje distintivo.


Durante su entrevista, Pinner también afirma que le pagan por desplazarse a estas zonas de guerra para luchar. Algo notable dado que otros internacionalistas que viajaron a Siria y con los que hablé, informaron que no recibieron compensación durante el tiempo de voluntariado.


Pinner también describe su motivación para venir a Ucrania como un deseo de "entrenar según los estándares de la OTAN". Cuando se le preguntó sobre la ideología nazi del Batallón Azov, le restó importancia y afirmó que podría haber un pequeño contingente, “pero todo lo que vemos son nacionalistas”.


En octubre de 2020, Pinner obtuvo su boina verde y las alas de unidad aerotransportada, convirtiéndose en un infante de marina ucraniano. Al igual que Aiden, Shaun también se casó con una mujer ucraniana y vive en Mariupol.


Los medios occidentales también informaron mucho sobre Shaun Pinner en las fases previas e iniciales de la Operación Militar Especial Rusa. Se le vio en el frente cerca de Mariupol con Aslin, donde ambos servían en la 36.ª Brigada de Infantería de Marina de las Fuerzas Armadas de Ucrania. Según informes de los medios, era el comandante de una unidad en dicho frente.


Cuando Aslin se rindió a las fuerzas rusas, los medios no pudieron confirmar el paradero de Shaun, quien finalmente se rindió a las fuerzas rusas. Tanto Aiden como Shaun permanecieron bajo custodia por crímenes que incluían su participación militar en el Batallón Azov, en el frente de Donbass.


Shaun ha sido recientemente entrevistado en los medios rusos. Se informó incluso que durante la entrevista manifestó que le gustaría, junto con Aiden Aslin, ser canjeado por el político y empresario ucraniano Viktor Medvedchuk, quien actualmente se encuentra encarcelado por las autoridades ucranianas.


Shaun Pinner se declaró culpable en la corte por delitos que incluyen “terrorismo, pertenencia a grupo criminal y toma o ejercicio del poder por la fuerza”. El tribunal condenó a muerte a Shaun Pinner el 9 de junio de 2022. Él, junto con Aiden Aslin, han indicado a través de su abogado que apelarán la sentencia.


Junto con Shaun y Aiden, John Harding también fue arrestado y encarcelado tras ser capturado en julio. Ha sido acusado y se enfrenta a la pena de muerte por ser miembro mercenario del Batallón fascista y neonazi Azov y por crímenes de guerra. En un vídeo ampliamente publicado en Telegram, Harding pidió al ex primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, que interviniera para salvarlos.


Shaun Pinner, Aiden Aslin y John Harding fueron liberados como parte de un intercambio de prisioneros entre Rusia y Ucrania en septiembre de 2022.


El veterano del ejército de EEUU que apoya a Shaun Pinner y Aiden Aslin en Ucrania: Alexander Tobiassen


Alexander Tobiassen nació en Florida y se mudó a Newport, Rhode Island, con su familia cuando tenía cuatro años. A los 17, se unió a la Guardia Nacional de Rhode Island, completó la Escuela de Infantería del Ejército de los EEUU y la Escuela Aerotransportada en Georgia. Tobiassen fue destinado a Afganistán en 2012 como artillero de torreta en un MRAP.


Dejó su destino pronto y regresó a Estados Unidos. Fue honorablemente dado de baja del ejército debido a una lesión. Se sumió entonces en una vida de drogas y crimen, manifestando en una entrevista reciente que, en aquel momento, “era esencialmente un yonqui”.


Eventualmente, su adicción pasó del OxyContin y el Percocet a la heroína. Vivía entonces en Washington, DC. Fue arrestado por intentar robar en un “24 horas” en Cumberland Farms, Middletown, Virginia, en diciembre de 2015.


Un gran jurado del condado de Newport acusó formalmente a Tobiassen de un cargo de robo en primer grado y agresión grave.


En un artículo reciente, Tobiassen recordó su estado de ánimo a fines de 2016. “Mi vida es una calamidad y un desastre”, dijo. “Quiero ir a Irak. Quiero volver a ser soldado. Quiero completar mi servicio militar porque lo abandoné prematuramente”.


Viajó a través de Jordania hasta Irak para unirse a las YPG. Algo que finalmente no funcionó debido a problemas logísticos. Tobiassen, entonces, viajó para luchar en Ucrania. Tobiassen declara en el artículo que "luchó en el conflicto de Donbas varias veces". Se unió a la Legión Nacional de Georgia, una unidad fundada en 2014 por Mamuka Mamulashvili. En 2017, combatió en el frente con la Legión Nacional de Georgia contra las milicias populares de Donetsk y Lugansk.


Tobiassen está casado con Iryna, una mujer ucraniana, y tiene una hija de cuatro años llamada Sasha. También tiene un hijo de diez años en los EEUU. Tobiassen y su familia vivían en Odessa hasta febrero. Desde entonces, su esposa y su hija se trasladaron a Rumania.


Actualmente en el frente, Tobiassen, según su Instagram, ha estado en combate activo desde el inicio de la Operación Militar Especial Rusa. Se le cita diciendo: “He vivido en Ucrania durante cinco años. Este lugar es mi hogar. Tengo una hija ucraniana”. “Considero este momento como el destino del mundo libre”, agregó.


'Right Sector' al oleoducto YPG: Sjoerd Heeger


Shaun Pinner, Aiden Aslin, John Harding y “Tony” no son los únicos ex miembros de YPG con conexiones con organizaciones neonazis en Ucrania.


A finales de 2016, el ciudadano holandés Sjoerd Heeger (nombre de guerra Baran Sason) viajó desde Europa al noreste de Siria a través de Irak para unirse a las YPG kurdas bajo las SDF [Fuerzas Democráticas Sirias]. Sjoerd asistió a la Academia Internacional YPG en las afueras de Al-Malikiyah (Dêrik) en el extremo noreste de Siria. Al completar su entrenamiento alrededor de febrero de 2017, Sjoerd fue asignado a una unidad kurda. Murió luchando contra ISIS en Deir ez-Zor el 12 de febrero de 2018.


Durante su estancia en la Academia Internacional YPG, la ultraderechista ideología política de Sjoerd era conocida por los otros internacionalistas y por los mandos de la Academia YPG. Lo que muchos desconocieron hasta su muerte era el alcance y la profundidad de sus antecedentes y creencias.


Antes de su llegada a Siria, Sjoerd había viajado a Ucrania, donde se unió a Right Sector, un grupo neonazi que se convirtió formalmente en un partido político tras el golpe de estado de Maidan. Poco se sabe sobre su tiempo con Right Sector o el alcance total de su lucha en Ucrania. Sin embargo, tras su muerte, se hicieron públicas fotos en las redes sociales que revelaban su lealtad a la ideología nazi, y aparecieron su blog y su canal de YouTube, donde hizo explícitas sus convicciones neonazis.


En una foto, aparece junto a un alijo de armas en Ucrania sosteniendo un libro titulado Peregrino del Tercer Reich.


Sjoerd Heeger posa junto a armamento y un libro titulado Third Reich Pilgrim. [Fuente: hermitagehelm.net]


Su blog, titulado "The Sword's Awakening" [El Despertar de las Espadas], muestra imágenes en las que se le puede ver sosteniendo una pistola y un hacha ante una bandera nazi, un dibujo junto a un combatiente ucraniano con los colores de la bandera ucraniana y del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA), que colaboró con los nazis para asesinar en masa a judíos y polacos étnicos, con el sol negro como un halo detrás de la cabeza del luchador y obra gráfica de las Waffen SS. Sus convicciones neonazis eran profundas y su sitio web, que incluye sus escritos y reflexiones sobre la vida, la política y los acontecimientos actuales, está repleto de imágenes y creencias fascistas.


Sjoerd con bandera nazi, hacha y pistola. [Fuente: daserwachenderschwerter.wordpress.com]


Al llegar a Siria, Sjoerd utilizó el nombre de guerra kurdo Baran, afirmando haber cambiado su perspectiva ideológica. Declaró públicamente que apoyaba la lucha kurda y la teoría del “confederalismo democrático” de Abdullah Ocalan.


Sin embargo, sus puntos de vista sobre los kurdos contradecían esta supuesta conversión ideológica. Las fuentes con las que hablamos que lo conocieron afirman que él veía a los kurdos como arios que había que proteger y por los que valía la pena luchar. Según algunos de los que interactuaron con él en Siria, mantuvo su ideología fascista en privado.


Funeral por el neonazi Sjoerd Heeger, quien murió en combate luchando con las YPG. [Fuente: internationalistcommune.com]


Tras la muerte de Heeger, Craig Lang, veterano del ejército de EEUU, lo aclamó como un "hermano" y afirmó que "se volverían a encontrar en Valhalla". Es interesante destacar cuántos de estos internacionales vinculados a grupos neonazis en Ucrania emplean el término “Valhalla”. Incluso Aiden, en una publicación en Instagram dedicada a un compañero muerto en combate que había muerto, al pie de una foto junto a él, escribió: "Hasta el Valhalla bro RIP".


Craig Lang y Sjoerd Heeger. [Fuente: twitter.com]


Lang es un neonazi empedernido que ahora vive en Ucrania. Creció en Carolina del Norte y se unió al Ejército de los EEUU en 2008, desplegándose tanto en Irak como en Afganistán. En 2013, intentó asesinar a su esposa pensando que estaba teniendo una aventura. Fue encarcelado y dado de baja sin honores en 2014. Su esposa obtuvo la custodia de su hijo y él perdió sus beneficios militares, su licencia de armas, su automóvil y su casa. En mayo de 2015, Lang abandonó los Estados Unidos para luchar en Ucrania.


Se unió al Right Sector [Sector Derecho] y sostuvo algún tipo de afiliación con la Legión Nacional de Georgia. Lang luchó contra las milicias independentistas en Donbass. Formó parte del “Task Force Pluto”, un escuadrón de internacionales de ideas afines que tenían una “fetichista fijación con la tortura y la muerte”. La notoriedad de Lang en las redes sociales neonazis y de extrema derecha lo llevó a convertirse en un reclutador de facto para otros fascistas del extranjero deseosos de pelear en Ucrania.


Craig Lang en Ucrania. Fotograma de un vídeo de Radio Free Europe/Radio Liberty. [Fuente: twitter.com]


Según David Plaster, otro estadounidense que luchó con Lang en Ucrania, Lang se jactaba de "joder a la gente" y de hacer "mierda extrajudicial" en la zona de guerra de Donbass, en particular a los combatientes enemigos capturados por Right Sector, lo cual equivale a una admisión de crímenes de guerra.


Lang y su compatriota estadounidense Alex Zwiefelhofer viajaron a África en 2017 supuestamente para luchar contra al-Shabaab, afiliado de al-Qaeda. Estando en la frontera entre Kenia y Sudán del Sur, ambos fueron arrestados, permaneciendo dos meses en la cárcel, en Nairobi. Finalmente regresaron a los Estados Unidos en 2017.


A su llegada, encontraron pornografía infantil en el teléfono Zwiefelhofer, pero tras su liberación bajo fianza, huyó. Lang estaba siendo investigado por el Departamento de Justicia de EEUU por posibles crímenes de guerra cometidos contra civiles en Donbass.


Documentación ucraniana de Craig Lang. [Fuente: southfront.org ]


Después de unos meses en Estados Unidos, según el FBI, Lang y Zwiefelhofer viajaron a Miami con armas. Fue allí donde atrajeron a Deana y Serafín Lorenzo, ambos veteranos del Ejército, mediante un anuncio en Internet de armas usadas. Una vez que la pareja llegó para hacer la compra, Lang y Zwiefelhofer abrieron fuego contra su camión y los mataron mediante una lluvia de disparos, robándoles 3.000 dólares en efectivo.


Tras asesinar a la pareja, Lang pasó un tiempo en el estado de Washington y Carolina del Norte y luego viajó a Colombia. Allí planeó unirse a los mercenarios que conspiraban para asesinar al presidente venezolano Nicolás Maduro. Matthew McCloud, quien se unió a Lang en Colombia, se acobardó, y al regresar a EEUU fue arrestado.


Cooperó con el FBI y reveló la participación de Lang en el asesinato de los Lorenzo. McCloud declaró: “Él [Lang] también está muy preocupado por la guerra. Le condujo a hacer algunas cosas realmente indescriptibles. Me confió algunos detalles extremadamente espantosos. Realmente no puedo dar más detalles sobre lo que sé por motivos legales y de seguridad”. Por razones desconocidas, Lang no siguió adelante con sus planes de magnicidio, en su lugar tomó un vuelo a Kyiv.


Zwiefelhofer fue arrestado en los Estados Unidos y actualmente se encuentra en prisión. Craig Lang reside actualmente en Ucrania con su esposa ucraniana. Lang se enfrentaba a la extradición y compareció ante un tribunal ucraniano. Durante su coparecencia, Lang mostró un pelado al estilo oseledets, popular entre los nacionalistas de extrema derecha y los neonazis. Su máscarilla era roja y negra, los colores de la UPA, y una insignia en su manga con el número “88”, código de “Heil Hitler”.


Craig Lang (centro) habla con los seguidores del Right Sector. La insignia con el 88 es visible en su manga. [Fuente: buzzfeednews.com]


Al principio, el tribunal ucraniano detuvo la extradición, pero finalmente invirtió el rumbo. Lang apeló ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Afirmó que su extradición “violaría todas las convenciones de la ONU” y que estaba siendo perseguido por su convicciones políticas. Defendió sus acciones durante la guerra como soldado al servicio de Ucrania.


En la primavera de 2021, el corresponsal de investigación de ABC News, David Scott, entrevistó a Lang en Ucrania. Respondiendo a una pregunta sobre el extremismo de derecha en Ucrania, Lang dijo: "He de decir que la cantidad de neonazis o personas extremistas es muy, muy mínima, muy, muy mínima".


Actualmente, se desconoce su estado, pero es de suponer que todavía se encuentra en Ucrania. Si saliera de allí, presumiblemente sería extraditado a Estados Unidos.


De Kosovo a Ucrania, a Siria y de regreso a Ucrania


Uno de los amigos cercanos de Lang en Task Force Pluto era el ciudadano austríaco Ben Fischer, un desertor de la escuela secundaria que, queriendo evitar una "vida enclaustrada", se unió al ejército austríaco. Ambos tienen el mismo tatuaje, Molon Labe, la clásica frase espartana atribuida al rey Leónidas.


De izquierda a derecha, Benjamin Fischer, Quinn Rickert, Alex Kirschbaum, Craig Lang y Santi Pirtle. [Fuente: buzzfeednews.com]


Fischer sirvió en el ejército austríaco de 2009 a 2013. Fue enviado a Kosovo en una misión de la KFOR, donde ayudó al Ejército de Liberación de Kosovo, entrenado por la CIA, durante su guerra para desmembrar a Serbia. El Ejército de Liberación de Kosovo también ha sido acusado de establecer una red masiva de sustracción ilegal de órganos durante la guerra, lo que equivale a crímenes de guerra.


Luego, Fischer fue a luchar en Ucrania con Right Sector y después, en 2014, a Siria, a luchar con las YPG. Finalmente abandonó Siria para volver a unirse a Right Sector en 2015 donde, según múltiples fuentes, permaneció hasta 2017.


Se ha elaborado un expediente que destaca su historia y antecedentes, así como los crímenes de guerra que cometió contra la población de Donbass. En 2017, Fischer fue arrestado en la frontera polaca, acusado de haber “matado a soldados que ya se habían rendido y a civiles en la batalla por el aeropuerto de Donetsk”. Su caso está siendo tratado actualmente por el gobierno austriaco.


El caso de estos indivíduos identificados en este artículo, no sólo destaca sus conexiones con Ucrania y Siria, sino también cómo estos mercenarios extranjeros están todos conectados con las operaciones en curso que EEUU, la UE y la OTAN llevan a cabo en tres regiones diferentes. Este siniestro nexo de personal militar, neonazis y redes de inteligencia nos recuerda, de manera inquietante, a la Operación Gladio después de la Segunda Guerra Mundial, una operación terrorista de estado que implicó la creación de ejércitos clandestinos cuyo fin era luchar contra la Unión Soviética y la izquierda política en Europa.


★