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27 julio, 2023

La 'carne de cañón' de Zelensky – Christina Sizova

 

Mercenarios se dirigen a Ucrania desde Polonia. 2 de marzo de 2022 (Foto: AP Photo)


La 'carne de cañón' de Zelensky: insólita vida y absurda muerte de los mercenarios extranjeros que luchan en Ucrania.


Kolozeg.Org – 25/07/2023

   Traducción del Inglés: Arrezafe


"Mis compañeros han muerto y siguen muriendo. He visto cosas aquí que, desde una perspectiva militar, están más allá de lo soportable", dice un mercenario australiano.


Desde el comienzo de la operación militar rusa, miles de mercenarios extranjeros se han unido a las fuerzas armadas ucranianas. Llegaron a Ucrania de todo el mundo, pero sobre todo de Polonia, Estados Unidos y Canadá. Recientemente, sin embargo, parece que su interés en luchar por Kiev se ha desvanecido significativamente. Esto es evidente tanto a partir de las estimaciones proporcionadas por el Ministerio de Defensa de Rusia como de los informes de los medios de comunicación extranjeros.


Los mercenarios están perdiendo interés


Desde el 24 de febrero de 2022, 11.675 mercenarios extranjeros llegados de 84 países se han unido a las Fuerzas Armadas de Ucrania (AFU por sus siglas en inglés). Así lo afirmó el Ministerio de Defensa ruso el 10 de julio.


Al parecer, el mayor número de mercenarios provino de Polonia (más de 2600), Estados Unidos (más de 900) Canadá (más de 900), Georgia (más de 800), Gran Bretaña (más de 700), Rumanía (más de 700), Croacia (más de 300), así como de Francia y la parte de Siria controlada por Türkiye (más de 200 de cada país).


Según Moscú, la afluencia máxima de mercenarios extranjeros tuvo lugar de marzo a abril del año pasado, pero tras las primeras bajas, la tasa de incorporación disminuyó repentinamente.


El número de mercenarios extranjeros en Ucrania parece estar disminuyendo rápidamente. El Ministerio de Defensa de Rusia cree que hoy sólo quedan alrededor de 2.000. También ha afirmado que unos 5.000 voluntarios extranjeros huyeron de Ucrania después de ver cómo los trataban las autoridades.


Según informes, durante los interrogatorios, los militares ucranianos capturados manifestaron que los comandantes de las unidades ucranianas de primera línea no se consideran responsables de las pérdidas entre los mercenarios.


"El comando ucraniano lanza unidades con mercenarios extranjeros en los llamados 'asaltos picadora de carne' contra posiciones rusas. Los mercenarios heridos son los últimos en ser evacuados, sólo después de que todos los militares ucranianos hayan sido retirados [del campo de batalla]", manifestó el Ministerio de Defensa ruso.


Poco después del inicio de la ofensiva de Rusia, el presidente Vladimir Zelensky anunció la formación de la Legión Internacional de Defensa Territorial para atraer voluntarios extranjeros a Ucrania. El Ministerio de Defensa de Ucrania afirmó que más de 20.000 personas querían unirse.


Sin embargo, en marzo de este año, el New York Times calificó los datos de exagerados:


"Inicialmente, los funcionarios ucranianos se jactaron del alistamiento de 20.000 voluntarios a la Legión, pero en realidad se alistaron muchos menos. Actualmente, hay alrededor de 1.500 miembros en dicha organización", según el artículo.


Citando documentos internos, el periódico señaló que la Legión estaba experimentando problemas y que el reclutamiento se había "estancado". Como afirmó en marzo el Proyecto Contra el Extremismo, con sede en Washington, la Legión y otros grupos vinculados a ella "siguen reclutando a personas consideradas no aptas para desempeñar sus funciones".


Nuevas regiones de reclutamiento


Moscú observa que, debido a problemas con la movilización en Ucrania y a sus considerables pérdidas, Kiev ha comenzado a reclutar activamente combatientes de Asia, América Latina y Medio Oriente, en particular, de Argentina, Brasil, Afganistán, Irak y "zonas de Siria controladas por Estados Unidos". Mientras tanto, en Polonia, el Reino Unido y otros países europeos, el interés en luchar por Ucrania está cayendo.


El artículo del New York Times respalda la información del Ministerio de Defensa de Rusia sobre los países en los están tratando activamente de reclutar mercenarios para unirse a la lucha en Ucrania. En dicho artículo se hace referencia a Ryan Routh, extrabajador de la construcción de Carolina del Norte que pasó varios meses en Ucrania el año pasado y que ahora busca reclutas entre los soldados afganos que huyeron de los talibanes, y que planea trasladarlos a Ucrania desde Pakistán e Irán, en algunos casos ilegalmente. A pesar de ello, parece ser que hay decenas de personas interesadas en incorporarse.


"Probablemente podamos comprar algunos pasaportes a través de Pakistán, dado que es un país muy corrupto", declaró Routh en una entrevista desde Washington.


Se desconoce si el plan de Routh funcionó, pero un exsoldado afgano manifestó que había sido contactado y que estaba interesado en incorporarse a la lucha si ello le permitía salir de Irán, donde ha estado residiendo ilegalmente.


Más gastos que ganancias


Según el canal de televisión alemán RTL, los extranjeros que se unen a la Legión Internacional firman un contrato con el ejército ucraniano y reciben un salario de unos 500 euros (550 dólares) al mes, o 3000 euros si sirven en el frente.


RTL asegura que la mayoría de los ciudadanos franceses que se unen a las fuerzas armadas ucranianas (AFU por sus siglas en inglés) compran su propio equipo, ya que el ejército ucraniano no puede proporcionarles equipamiento a todos. Un mercenario, que ha estado en Ucrania desde el comienzo del conflicto y desea permanecer en el anonimato, dijo haber gastado casi 50.000 euros. Por ejemplo, un rifle de asalto cuesta 4.000 €, pero hay quienes llegan incluso a comprar coches para ir al frente. Algunos gastan sus ahorros personales, mientras que otros anuncian en línea campañas de recaudación de fondos, informa RTL.


Al comienzo del conflicto, los medios publicaron que alrededor de 800 ciudadanos franceses estaban interesados en convertirse en combatientes voluntarios, pero en realidad aproximadamente sólo la mitad de ellos se unieron al ejército ucraniano. Algunos, que permanecieron en la zona de conflicto durante varios días, regresaron a Francia; estos fueron apodados "combatientes de TikTok". Otros "se iban y volvían de vez en cuando". Según RTL, 100 franceses luchan actualmente en Ucrania.


Diez minutos para evaluar candidatos


No todos los que desean unirse a la Legión son admitidos. Según RTL, las Fuerzas Armadas de Ucrania tienen requisitos específicos: quieren personas con experiencia previa en combate o entrenamiento militar, que estén familiarizadas con el manejo de armas.


Algunos candidatos incluso falsificaron detalles de sus biografías para servir en la Legión, revelaron varios exmiembros de la Legión al New York Times. Según ellos, algunos declararon haber participado en operaciones de combate de los Estados Unidos, otros aseguraron tener experiencia en fuerzas especiales, aunque nada era cierto. Sin embargo, la autoridad ucraniana no dedicó más de diez minutos a evaluar a cada candidato.


Como resultado de tan pésima gestión, un ciudadano polaco, previamente condenado en Ucrania por violar las reglas del manejo de armas, ocupó un alto cargo en la Legión durante mucho tiempo. Como manifestaron los soldados al Kyiv Independent, durante su servicio en la Legión robó municiones, intentó acosar a las mujeres y amenazó a los soldados.


El simple procedimiento requerido para unirse a la Legión fue lo que trajo al ciudadano estadounidense John McIntyre a Ucrania. Unirse a la Legión, dijo McIntyre, fue tan fácil como "atravesar la puerta". Aunque presentó documentos y certificados de su servicio militar en la Embajada de Ucrania en los EEUU, sólo se verificó su pasaporte. Todo lo que tenía que hacer era firmar el contrato.


John McIntyre. © RT


Según John, el quería alistarse de parte de Ucrania, no porque la apoyara, sino porque apoyaba a Rusia.


"En un principio mi intención era combatir del lado de Rusia, pero pensé que si me situaba del otro lado podría obtener información que ayudara al ejército ruso. Lo hablé con mis amigos. Me dijeron: 'No, es un suicidio. No lo hagas. Nunca tendrás éxito'. Pero aquí estoy, sentado en tu estudio y hablando contigo", manifestó en una entrevista con Komsomolskaya Pravda Radio.


Según McIntyre, antes de que la base de la Legión Extranjera en Yavorov fuera atacada, había 1.000 mercenarios estacionados allí. Tras el ataque, el número se redujo a 600. Un mes después de la primera batalla y la posterior disolución de uno de los pelotones de la Legión debido a desacuerdos con el comandante, quedaban 300 combatientes, y una semana después, el número disminuyó aún más, reduciéndose a sólo 150.


"Esos hombres no están muertos, son fugitivos. Estadounidenses, canadienses y demás tipos con experiencia en los ejércitos de la OTAN, magníficamente equipados, que tras ver algunas bombas rusas, simplemente regresaron a casa", dijo McIntyre.


También habló sobre los crímenes de guerra de Ucrania, de los que fue testigo, en particular, cómo se ejecutó a los prisioneros rusos, cómo los militares ucranianos se disfrazaron de civiles y entraron en los asentamientos, cómo transportaron armas en ambulancias y cómo se escondieron en el sótano de una escuela mientras los civiles permanecían en los pisos superiores.


"Hay muertos por todas partes"


La situación en el frente horrorizó a un mercenario irlandés de 28 años, Rhys Byrne, quien en una entrevista con Sky News calificó la llamada contraofensiva ucraniana de "caos":


"La 'línea cero' es el horror. Es el horror. Es simplemente un genocidio. Es una masacre. Hay muertos por todas partes. Rusos muertos. Muertos ucranianos…. el mayor problema que tenemos en las las trincheras es tener que pasar por encima de los cadáveres de los últimos soldados que entraron, realmente todas estas cosas son imborrables", dijo Byrne .


Para Byrne, la "el colmo" fue un encuentro con un tanque ruso y tropas rusas, como resultado de lo cual casi lo matan. Según Byrne, la tarea de su unidad era asaltar las trincheras rusas, despejarlas y mantener la posición hasta que llegaran las unidades auxiliares. Pero lo que sucedió fue que su unidad, 40 personas, incluidos ucranianos, estadounidenses y británicos, no tenía cobertura aérea y varios tanques ucranianos llegaron incluso a abandonar sus posiciones durante la batalla.


En un determinado momento, vieron otro tanque y creyeron que era uno de los suyos, dada la dificultad de distinguir entre equipos ucranianos y rusos. Pero el tanque les disparó directamente. Los que sobrevivieron se escondieron en el bosque.


Finalmente, fueron salvados por una camioneta ucraniana, pero durante algún tiempo los combatientes pensaron que morirían, ya que el tanque ruso los perseguía.


"Ahí teníamos al tanque literalmente viniendo a por nosotros, comenzando a perseguirnos. Y eso es aterrador, ver un gran T-72 que viene por ti y estás en una camioneta Humvee. Sí, es como un cuchillo caliente atravesando mantequilla. Estás liquidado. Y entonces, de nuevo, todos estamos gritando al conductor, maneja el Humvee, maneja el Humvee. Me estaba volviendo loco", dijo Byrne.


"El peor día en Afganistán o Irak es un gran día en Ucrania"


David Bramlette estaba en camino de obtener una maestría en asuntos internacionales por la Universidad Johns Hopkins cuando comenzó la ofensiva rusa en Ucrania. Como dijo en una entrevista con The Daily Beast, tan sólo unos días antes de la ofensiva había estado discutiendo la probabilidad de un conflicto armado y lo consideró inverosímil. Pero cuando comenzaron los combates, David, que anteriormente había servido en Irak y Afganistán, se sintió obligado a participar en el conflicto.


El ex marine Troy Offenbecker, que también decidió ir a pelear a Ucrania, manifestó en The Daily Beast que tomó la decisión tras oír sobre las "atrocidades rusas contra los ucranianos".


Troy Offenbecker


"Esta es la tercera guerra en la que lucho, y es, con mucho, la peor. Te están acribillando sin cesar con artillería y tanques. La semana pasada, un avión lanzó una bomba junto a nosotros, como a 300 metros de distancia. Es una espantosa mierda", dijo.


Cuando Offenbecker llegó a Ucrania, algunos de sus colegas del ejército le escribieron preguntándole cómo unirse a la Legión. Pero ignoró sus mensajes durante meses.


"Para ser honesto, era tan terrible, que no quería involucrar a nadie más", dijo.


Bramlette estaba de acuerdo y añadió que las misiones de combate en Ucrania eran agotadoras. "El peor día en Afganistán e Irak es un gran día en Ucrania", remató el combatiente.


Movido por consideraciones morales, Offenbecker permanece en la zona de guerra. "Miro a estos niños, y veo a mi propio hijo, sobrina y sobrinos. Si ellos se hallaran en las mismas circunstancias, yo también esperaría que personas de todo el mundo vinieran y trataran de ayudar a mantenerlos a salvo y protegidos. Eso es lo que me mantiene aquí", dijo.


Bramlette, sin embargo, decidió lo contrario. Dijo que con la llegada del invierno, decidió enviar a los miembros de su pequeña unidad de regreso a casa para descansar un poco. En aquel momento, se hizo cada vez más difícil mantenerse fuera de la vista de las tropas rusas ya que el follaje había desaparecido y no había dónde esconderse. Además, los vehículos de la unidad se estropeaban constantemente y se les acababa el dinero. Temían que sin un cambio de táctica de batalla, fracasarían. "Tenía miedo de que saliéramos al frente e hiciéramos lo que normalmente hacemos, básicamente morir todos".


Bramlette nunca volvió al frente. Reevaluando la situación durante sus vacaciones de invierno, llegó a la conclusión de que no estaba listo para regresar y seguir luchando.


Sin embargo, no todos tienen la suerte de abandonar la zona de guerra. Un australiano que luchó contra Rusia del lado de la AFU declaró a la radio ABC que los soldados extranjeros fueron amenazados con encarcelamiento por intentar irse. Temiendo por su propia vida, se identificó como "Bush" (un seudónimo militar ficticio) y dijo que la incompetencia de los comandantes del ejército ucraniano pone en peligro la vida de los mercenarios extranjeros.


"Mis compañeros han muerto y siguen muriendo. He visto cosas aquí que, desde una perspectiva militar, son más que inaceptables y lamentablemente están perjudicando a Ucrania". Preguntado si temía por su seguridad, respondió: "Absolutamente, 100 por ciento".



07 julio, 2023

LA GUERRA EN UCRANIA: UN COMPLETO DESASTRE PARA EEUU Y LA OTAN

 



OBSERVADORES CRÍTICOS – 07/07/2023

Fuente original Strategic Culture Foundation – 30/06/2023

Título original: Meanwhile in Other News… Ukraine Proxy War Is an Unmitigated Disaster for U.S./NATO

   Traducción: Obsevadores críticos


Habrá un infierno que pagar para los gobernantes estadounidenses y europeos que lo han apostado todo a su nefasta ambición de «derrota estratégica de Rusia».


La guerra por poderes de Ucrania contra Rusia se puede ver cada vez más como una derrota desastrosa para Estados Unidos y la OTAN. Ese resultado impactante debería ser noticia de primera plana a nivel mundial. En cambio, la maquinaria de propaganda de los medios occidentales está en pleno apogeo hablando de un intento fallido de sublevación en Rusia, que en una escala objetiva de eventos importantes es relativamente menor en comparación con el colosal escándalo de Estados Unidos y la OTAN.


Una contraofensiva ucraniana de un mes de duración no ha logrado hacer mella en las defensas rusas, a pesar de los miles de millones de dólares y euros en armamento suministrados al régimen de Kiev por el bloque de la OTAN. Es una calamidad y un escándalo verdaderamente asombrosos. La muerte y la destrucción totalmente innecesarias son obscenas, similares a las matanzas de la Primera Guerra Mundial perpetradas por insensibles generales y políticos de sillón.


Incluso los funcionarios occidentales y el corrupto régimen de Kiev, ávido de dinero, están admitiendo tímidamente que la tan cacareada contraofensiva, que durante meses había sido aclamada como un esperado mazazo contra las fuerzas rusas, es un fracaso. Han muerto miles de soldados ucranianos, así como fuerzas especiales de la OTAN encubiertas sobre el terreno. Cientos de tanques y vehículos de infantería han sido pulverizados por la superior potencia de fuego rusa.


Es una matanza y una orgía de chantaje bélico que las élites políticas estadounidenses y europeas, junto con sus sirvientes mediáticos, han promovido sin cesar.


Los gobernantes estadounidenses y europeos que lo han apostado todo a su nefasta ambición de «derrota estratégica de Rusia» (¡bajo el engañoso pretexto de «defender la democracia» en un régimen nazi!) pagarán un infierno.


Las consecuencias políticas para el presidente estadounidense Joe Biden harán que su debacle de la retirada de Afganistán en 2021 parezca un picnic, ya que las elecciones presidenciales se avecinan el año que viene.


En cuanto a la Unión Europea, cuyos dirigentes han seguido servilmente la locura de Washington en Ucrania, las repercusiones del caos económico y político socavarán fatalmente esta entidad ya tambaleante.


El tumulto provocado por el asunto Prigozhin en Rusia la semana pasada, en el que se produjo un intento de motín por parte del jefe de la empresa militar privada Wagner, llegó en un momento conveniente para EEUU y la UE. Distrajo momentáneamente del desastre sin paliativos que Washington y sus aliados de la OTAN han creado en Ucrania. Pero a medida que se disipe la farsa de Prigozhin, la atención se centrará, con razón, en el escándalo mucho mayor de la derrota dirigida por Occidente en Ucrania.


¿Quién responderá por las innumerables vidas perdidas, los millones de desplazados y las economías y medios de subsistencia estadounidenses y europeos sumidos en el caos? Todos los llamados líderes occidentales, así como los descarados medios de comunicación que propagandizan la guerra, son una galería de sinvergüenzas que enfrentarán un escrutinio implacable por parte de su público en su debido momento, cuando inevitablemente las consecuencias de sus acciones se hagan evidentes.


Sin embargo, resulta inquietante que, a corto plazo, los locos gobernantes de Washington y Europa no muestren ninguna conexión con la realidad ni den marcha atrás en su obsesión bélica.


Esta semana, el supuesto principal diplomático de la Unión Europea, Josep Borrell, propone convertir el llamado Fondo Europeo para la Paz del bloque en un «fondo de defensa de Ucrania». La UE ya ha comprometido más de 50.000 millones de euros del dinero de los contribuyentes para apuntalar el régimen neonazi de Kiev. Ahora, burócratas no elegidos como Borrell quieren convertir todo el propósito de la UE en un banquero de la guerra en Ucrania.


Esta semana, Dinamarca ha tomado la iniciativa, entre otros Estados europeos, de iniciar un programa de formación de pilotos para que los ucranianos y otros mercenarios de la OTAN puedan pilotar los aviones de combate F-16 de fabricación estadounidense.


También se dice que la Casa Blanca de Biden está a punto de firmar el suministro de misiles ATACMS de largo alcance a Ucrania, capaces de lanzar ataques contra territorio ruso. Biden ya ha quemado 150.000 millones de dólares de dinero público en el régimen corrupto de Kiev, cuyo ejército y armamento de la OTAN han sido arrasados. (Por supuesto, este es un negocio sumamente lucrativo y autoalimentado para el complejo militar-industrial de Estados Unidos y sus compinches políticos en Washington, incluyendo a Biden.).


En otras palabras, en lugar de recuperar la sobriedad ante la realidad de que la guerra por poderes dirigida por Estados Unidos en Ucrania contra Rusia está condenada al fracaso, el gobierno de Biden y sus lacayos europeos están redoblando la apuesta. Están atados por sus propias camisas de fuerza ideológicas, sus corruptos intereses personales, los beneficios a corto plazo de la guerra para las élites y la rusofobia.


Los líderes occidentales incluso están haciendo la retorcida deducción de que el fallido motín en Rusia es una razón más para que EEUU y la OTAN aumenten las armas al régimen de Kiev. Antony Blinken, el Secretario de Estado norteamericano, se regodeó esta semana de la supuesta oportunidad de infligir una derrota estratégica a Rusia. Semejante pensamiento es completamente delirante y demencialmente peligroso.


El conflicto de Ucrania podría terminar en poco tiempo. Nunca debería haber empezado. La solución para poner fin a la violencia es la misma que propugnó Moscú hace mucho tiempo: formular acuerdos geopolíticos de seguridad y, en particular, la neutralidad de Ucrania respecto a su ingreso en la OTAN.


Los gobernantes occidentales no han aprendido nada. Antes de la cumbre de la OTAN que se celebrará dentro de dos semanas en Vilna, los días 11 y 12 de julio, Gran Bretaña y otros países están pidiendo que se acelere la adhesión de Ucrania. Tal medida consolidaría el camino hacia la guerra total con Rusia.


Armar más a Ucrania y presionar para que se adhiera a la OTAN no es simplemente cavarse un agujero más profundo. Es empujar la situación hacia el abismo.


Vassily Nebenzia, embajador de Rusia ante las Naciones Unidas, declaró esta semana ante el Consejo de Seguridad:


Para que esta guerra termine, los amos estadounidenses deben dar órdenes a sus vasallos. La ausencia de señales y órdenes de este tipo indica una sola cosa: Estados Unidos no tiene la necesidad ni el deseo de poner fin al conflicto, sino que tiene un apetito por su continuación y espera que Rusia sea derrotada, preferiblemente desde una perspectiva estratégica [según la interpretación de Estados Unidos]. Quiero decirles que eso no va a suceder.


El enviado ruso añadió esta sombría advertencia:


Al haberse alejado completamente de la realidad, Occidente está provocando deliberadamente un enfrentamiento directo entre potencias nucleares.


Existe una sensación premonitoria de que, en lugar de afrontar la responsabilidad por su némesis ucraniana, la élite occidental prefiere iniciar la Tercera Guerra Mundial.


Ésa es la constatación más condenable sobre la clase política occidental y su supuesta democracia liberal. Es una cábala fascista dispuesta a suicidar el mundo.


Hasta un punto indefinido, la formidable disuasión militar de Rusia puede mantener a raya al cártel occidental en sus delirios belicistas y, de esa manera, cada vez más exponer el sistema psicópata occidental por lo que realmente es. Sin embargo, para una transición histórica hacia un mundo más pacífico, la responsabilidad recae en la gente del Occidente para derribar su sistema belicista y exigir responsabilidades a sus líderes criminales. Si se puede evitar la Tercera Guerra Mundial en el proceso, eso sería positivo.



09 junio, 2023

LA DELIRANTE FANTASÍA MILITAR DE ESTADOS UNIDOS — Larry Johnson

 



Larry Johnson – 24/03/2023

   Traducción del inglés: Arrezafe


Hace siete años, el general David Petraeus y el analista Michael O'Hanlon escribieron la siguiente entusiasta oda al ejército estadounidense:


"Estados Unidos tiene hoy en día, con diferencia, el mejor ejército del mundo. Las fuerzas armadas estadounidenses tienen pocas debilidades, si es que tienen alguna, y en muchas áreas, desde la guerra naval hasta la capacidad de ataque de precisión, el poderío aéreo, la inteligencia y el reconocimiento y las operaciones especiales, juegan en una liga totalmente diferente a la de las fuerzas armadas de otros países. Tampoco es probable que esta situación cambie pronto, ya que el gasto en defensa de EEUU es tres veces mayor que su competidor más cercano, China, y representa aproximadamente un tercio de todos los gastos militares mundiales, y el otro tercio proviene de sus aliados y socios. Sin embargo, 15 años de guerra, cinco años de recortes presupuestarios y la debilidad de Washington han pasado factura. El ejército ciertamente no está roto ni inhabilitado para el combate, pero su tamaño y recursos son menores de lo aconsejable, dada la variedad de las amenazas contemporáneas y las misiones para las que debe prepararse. No se necesitan cambios radicales ni construcciones importantes. Pero la tendencia de los recortes presupuestarios debería detenerse, de hecho, revertirse modestamente, y las asignaciones de defensa deberían manejarse de manera más racional y profesional que en los últimos años".


Una de las lecciones que se deben aprender de la guerra en Ucrania, en el aniversario del inicio de la Operación Militar Especial de Rusia, es que Estados Unidos tiene el ejército más caro del mundo, pero no está preparado para combatir contra una primera potencia mundial. Durante el último año hemos aprendido que javelins, stingers e HIMARS no cambian las reglas del juego en Ucrania, donde la guerra ha expuesto la debilidad de la base industrial militar estadounidense y europea. La OTAN ha perdido por completo su capacidad de producir las municiones esenciales para satisfacer las necesidades en el campo de batalla y carece de las reservas de tanques y vehículos blindados que Ucrania pide a diario. Estados Unidos ya no es el gigante industrial que produjo tanques, aviones, portaaviones, destructores y bombas en la Segunda Guerra Mundial.


Por su parte, Rusia continúa avanzando constantemente a lo largo de todo el frente de 1000 millas (no tan rápido como quisieran ciertos generales de poltrona) y está infligiendo bajas masivas a las fuerzas ucranianas. En ningún momento, desde febrero de 2022, ha podido Ucrania organizar un contraataque contra una fuerza rusa numéricamente igual. La tan cacareada ofensiva de Ucrania de agosto/septiembre pasado fue una mera escaramuza contra un reducido grupo de policía militar, que Rusia logró esquivar mediante una táctica y profesional retirada.


El verdadero 'cambio de juego' es la base industrial de Rusia, que posee los recursos naturales, las fábricas y los trabajadores cualificados para producir las armas, vehículos, tanques y aviones que necesita para sostener sus fuerzas armadas en el campo de batalla. La Administración Biden, los medios y los "expertos" en Estados Unidos no logran comprender esta realidad. Por el contrario, continúan repitiendo la falacia de que la economía rusa está hecha jirones, que se ahoga bajo el peso de las sanciones estadounidenses.


Un comentarista de este blog ejemplifica la ilusión de la mayoría de los estadounidenses sobre la destreza del ejército de EEUU:


"Estados Unidos derrotó a Irak de manera decisiva en 2003.

Estados Unidos aplastó a los talibanes y a Al Qaeda de manera muy decisiva en 2001-2002.

El ejército estadounidense expulsó al ejército iraquí de Kuwait y luego lo aplastó en 1991, en unos pocos días.

El ejército estadounidense ganó casi todos los enfrentamientos importantes contra los comunistas vietnamitas.

El problema es que EEUU sufre la misión impuesta por políticos idiotas y contratistas codiciosos; pero el ejército de los EEUU es lo bastante efectivo como para destruir al enemigo y ocupar su territorio".


Esto es pura mamarrachada. Es cierto que en 2003 las fuerzas estadounidenses tomaron control de buena parte del territorio de Irak y ocuparon Bagdad. Pero el ejército iraquí carecía de fuerza aérea y artillería eficaz. ¡Bravo! Estados Unidos golpeó a un niño en una silla de ruedas. No olvidemos que las políticas de los Estados Unidos en Irak también engendraron una insurgencia mortal y condujeron al nacimiento de ISIS, que llevó a cabo épicos ataques terroristas en Europa, Medio Oriente y Estado Unidos. Irak evidenció la impotencia del poderío militar estadounidense para crear un orden político estable.


Ciertamente, cuestiono la inteligencia de una persona que pregona que "EEUU aplastó a los talibanes y a Al Qaeda en 2001-2002", ignorando alegremente la ignominiosa derrota de EEUU en Afganistán en agosto de 2021. Los talibanes, que supuestamente vencimos, recuperaron Kabul y obligaron a los Estados Unidos a una retirada de pánico. Ah, sí. Estados Unidos abandonó a su suerte a miles de afganos a quienes había prometido proteger.


Y luego está el fantasma de Vietnam. "Ganamos todos los enfrentamientos importantes contra los comunistas vietnamitas". ¿De veras? Matar a Viet Cong en selvas y montañas no impidió que los norvietnamitas barrieran y derrotaran al gobierno de Vietnam del Sur. Una vez más, el poder militar de EEUU fue impotente para crear un resultado político que sirviera a sus intereses nacionales.


La mayoría de los estadounidenses se entregan a la fantasía de que simplemente se trata de emplear más fuerza militar (es decir, más cencerro). Esta locura continúa poseyendo a la clase política que controla Washington y no muestran signos de ceder en su empeño de destruir a Vladimir Putin y transformar mágicamente a Rusia en un lacayo de Occidente. Eso es lo que está en juego en la guerra de Rusia en Ucrania, y la mayoría del pueblo ruso, no sólo sus líderes políticos y militares, son muy conscientes de esta amenaza.


Estamos siendo testigos del final de la era en la que la fortaleza de la economía de EEUU y su control de la economía mundial a través del petrodólar permitieron a Washington llevar a cabo sus múltiples y temerarias expediciones militares en el extranjero. Los siguientes gráficos son señales de advertencia de que la economía de EEUU se enfrenta a una convulsión creciente que hará muy difícil que Washington continúe con la extravagante financiación del gobierno y el ejército ucranianos.







21 enero, 2023

"Deberíais recordarlo" — Petr Bystron


Petr Bystron, parlamentario alemán, les recuerda la historia a sus colegas del Bundestag antes de que en este se decida enviar tanques a Ucrania contra Rusia:


"Interesante enfoque el que se está tomando aquí. Tanques alemanes contra Rusia en Ucrania ¿eh? Por cierto, vuestros abuelos ya intentaron hacerlo en el pasado con los Melnyks y los Banderas, ¿y cuál fue el resultado? Indecible sufrimiento, millones de muertos en ambos lados y los tanques rusos aquí, en Berlín. Dos de ellos están situados aquí, frente al Bundestag. Deberíais recordarlo todas las mañanas al pasar ante ellos".


Uno de los dos tanques T34 situados en el Memorial Soviético de la Guerra en el Tiergarten de Berlin.




27 septiembre, 2022

¿Qué pasó con las sanciones urdidas y aplicadas por los "expertos"? — Richard Wolff

 



   Transcripción del inglés: Arrezafe


¿Qué pasó con las sanciones contra Rusia, planeadas y aplicadas principalmente por los Estados Unidos, pero también por sus aliados europeos tras la invasión de Ucrania a fines de febrero de este año? Esas sanciones, a menudo referidas como la "madre de todas las sanciones" –por ser más amplias y numerosas incluso que las impuestas por el Sr. Trump a China, que fueron las más grandes jamás vistas hasta ese momento– que prometían poner a Rusia de rodillas, básicamente destruyendo su economía o debilitándola hasta el punto que los rusos reconsiderarían poner fin a su invasión y retornarían sus tropas, tanques y todo lo demás de vuelta a la frontera de la que habían venido.


La mayoría de los medios siguen hablando de estas cosas, que todos los "expertos" convocados por el gobierno y los medios aseguraron que sucederían, como si todo estuviera funcionando más o menos de acuerdo al plan. Bueno, pues no es así. Si habéis tenido tiempo de echar un vistazo a las publicaciones de fuera de los Estados Unidos, ya lo sabréis. Pero os quiero traer aquí una publicación que expone estos asuntos con bastante honestidad desde dentro de los Estados Unidos. La publicación se llama Business Insider. Podéis encontrarla fácilmente en internet buscando la edición del 28 de agosto de este año, en ella veréis que las sanciones han fracasado. Los expertos estaban equivocados. Esa es una cita del artículo: "Los expertos estaban equivocados".


Permitidme repasar lo que aprendí de este artículo. Las sanciones consistieron en imponer un bloqueo a Rusia. Estados Unidos y Europa Occidental dejaron de comprar petróleo y gas rusos. Las sanciones congelaron aproximadamente la mitad de las reservas que Rusia tenía depositadas en los bancos occidentales como respaldo de su moneda. Expulsaron a Rusia del SWIFT y de otros sistemas de pago internacionales, que son medios necesarios para el comercio en el mercado internacional.


Nada menos que dos expertos, como son los dos bancos probablemente líderes en los Estados Unidos, J.P Morgan y Goldman Sachs, proclamaron que la economía rusa colapsaría de inmediato. No colapsó. De hecho, en marzo de este año, es decir, semanas después de la invasión, la economía rusa se contrajo menos que en marzo de 2020, fecha en la hizo su aparición el COVID.


El rublo, que se hundió inmediatamente después de la invasión, ahora vale más al cambio en el mercado internacional que antes de la misma. En otras palabras, la invasión ha hecho que la moneda rusa sea ahora más valiosa. Hoy, seis meses después de la invasión, los rusos están ganando más dinero en el comercio mundial que antes. Sí, los europeos compran menos petróleo y menos gas a Rusia que antes, y eso pudiera, pudiera haberla perjudicado si Rusia no hubiese encontrado compradores para el petróleo, el gas, etc., que europeos y estadounidenses dejaron comprarle.


Pero el error de los "expertos" fue no comprender que los rusos podían, y de hecho así ha sido, encontrar compradores alternativos en todo el mundo. Rusia no se ha derrumbado, ni de lejos. Todos los "expertos" que desde el gobierno hasta el propio Mr. Biden predijeron su colapso, junto con los principales expertos de confianza del gobierno, como los principales banqueros de Goldman Sachs y J.P Morgan, todos ellos estaban equivocados respecto a lo que pensaron que sucedería. La inflación, que ya estaba presente antes de la invasión rusa y que la guerra en sí no empeoró significativamente, se vio agravada por las sanciones. Han sido las sanciones las que realmente han sacudido el comercio y las economías del mundo, no la guerra: ¡las sanciones!




11 marzo, 2022

“ESCUADRA HACIA LA MUERTE”* — Manuel Ruiz Robles

 


REBELIÓN – 08/03/2022


La actitud imperialista del gobierno de los EEUU "si no estas conmigo estás contra mi" es inaceptable. Cualquier medio que critique la escalada militarista OTAN es señalado, sin más, y silenciado. La campaña de desinformación de los medios pro-estadounidenses es abrumadora. Los intereses geoestratégicos del gobierno USA, principal inductor de la desestabilización mundial que nos aflige, son la base material de la mayoría de las guerras que asolan el planeta.


La rusofobia, alentada por la propaganda de guerra, arrastra a la Unión Europea hacia una deriva suicida. Por ejemplo, en Málaga, el partido Ciudadanos, con un oportunismo desvergonzado, pide el cierre de la Colección del Museo Ruso, privando a los malagueños de una parte importante de la cultura europea.


Ese partido, y también otros, pretendidamente democráticos, olvidan la tragedia de la población civil que huía de Málaga hacia Almería por la "carretera de la muerte" en la Guerra de España, mientras la aviación fascista y la escuadra franquista bombardeaban a niños, mujeres y ancianos. La única ayuda recibida en apoyo del gobierno legítimo de España provenía de Rusia y de las Brigadas Internacionales.


Conviene además no olvidar que EEUU ha sido hasta le fecha la única nación que explosionó sendas bombas nucleares sobre dos ciudades, Hiroshima y Nagasaki, matando miles de personas en un instante y provocando enormes sufrimientos durante largos años a los afectados por la radiactividad.


Además de ser la única potencia nuclear que ha devastado dos poblaciones civiles indefensas, tampoco conviene olvidar su apoyo a Franco, cuyas secuelas aún padecemos; el apoyo a los numerosos golpes militares fascistas en América Latina, tales como el de Pinochet en Chile, o el de Videla en Argentina; las agresiones e invasiones, sin respeto alguno por la soberanía de los pueblos: Vietnam, Afganistán, Yugoslavia, Iraq, Libia, Siria, etc.


Es criminal hacer creer a las poblaciones europeas que el gobierno USA, cuyo instrumento militar de dominio es la OTAN, pueda ser el garante de la democracia y de la libertad en el continente. Su escaso respeto por las leyes internacionales y su no adhesión al Tribunal Penal Internacional, no son nada tranquilizadores. Sin embargo, pese a todo, lo realmente esencial es comprender el porqué de su interés en poner en pie de guerra a los pueblos europeos.


Veamos la reciente arenga del Sr. Borrell, apelando a las armas:


"Nadie puede mirar para otro lado. Cuando un potente agresor agrede sin justificación alguna a un vecino mucho más débil, nadie puede invocar la resolución pacífica de los conflictos. Nadie puede poner en el mismo pie de igualdad al agredido y al agresor. Y nos acordaremos de aquellos que en este momento solemne no estén a nuestro lado".


La intervención del Sr. Borrell, Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, además de lanzar una seria advertencia a quien no comparta la actitud belicosa de la OTAN, incurre en una evidente falsedad, pues no hace la menor referencia a las verdaderas causas del conflicto.


El gobierno de EEUU pretende regimentar a los pueblos europeos bajo la férula de la OTAN. Su finalidad es la de afrontar su declive frente al mundo emergente que es el gran continente euroasiático. Un extenso territorio en el que la Unión Europea es vista por USA como una cabeza de playa, y fuente de recursos para su futuro frente oriental, que es Europa; es decir, somos carne de cañón.


Ucrania ha sido utilizada sin ningún escrúpulo como espoleta del conflicto, dinamitando de ese modo los lazos económicos y de cooperación que se estaban consolidando entre Europa occidental y la Federación de Rusia. De hecho son esos lazos económicos y de cooperación, ahora destruidos, los que estaban creando la base material para una paz duradera en el continente.


Esta guerra poco tiene que ver con la presidencia de un país y, por tanto, va mucho más allá del mandato de un presidente. Por cierto, el presidente Vladimir Putin es apoyado por la mayoría del electorado ruso: más de un 70% en las ultimas elecciones. Rusia no tolerará, pues, en ningún caso y en ninguna circunstancia, que la soga de la OTAN le apriete aún más el cuello de lo que ya lo ha hecho hasta la fecha.


Esta guerra tampoco tiene nada que ver con el sistema político ruso, capitalista, ni con su presidente Putin, que promueve la religión ortodoxa y, por tanto, las ideas reaccionarias derivadas de la religión. Nada más alejado de los valores que impulsaron la revolución francesa de 1789 o la revolución rusa de 1917.


En cualquier caso, es manifiestamente falso que sea un personaje similar al genocida Hitler, ni tampoco a sanguinarios dictadores fascistas, apoyados por los gobiernos USA, como lo fueron Franco, Videla o Pinochet. Se trata, sobre todo, de un presidente del país más extenso del planeta, que ha reaccionado frente a provocaciones intolerables, tras ocho años de guerra en el Donbás, intentando evitar lo inevitable.


Las atrocidades contra sus compatriotas en Ucrania han colmado finalmente la paciencia del presidente Putin. Pongámonos por un momento en su lugar. Imaginemos que Catalunya, al igual que Ucrania, fuese independiente. Tras una "revolución de colores" manipulada, el presidente legitimo catalán es depuesto y el nuevo régimen lanza una cruenta limpieza étnica contra los españoles castellano hablantes. ¿Estaría justificada, o no, una intervención militar de España en Cataluña intentando parar la masacre? Esa es, probablemente, la manipulación a la que ha sido sometida Ucrania por parte del gobierno de EEUU, provocando la intervención militar de Rusia.


La arenga del Sr. Borrell, inflamada de ardor guerrero, añade más leña al fuego. Sin embargo, es obvio que sin una intervención directa de los ejércitos de la OTAN –entrando en guerra contra la Federación Rusa– no podrá el ejercito ucraniano vencer al poderoso ejercito ruso. Lo que es inaceptable, pues conduce a la extensión de la guerra a todo el continente. Por tanto, el envío de armas a Ucrania alimenta inútilmente la hoguera de la guerra y acrecienta el número de víctimas.


Además, el riesgo de una escalada militar se incrementa día a día, aumentando a su vez el riesgo de un enfrentamiento militar directo de la Unión Europea contra el ejército ruso. Los países que están enviado armas son, por tanto, objetivo potencial de represalias militares; entre ellos, y principalmente, España.


Esta burda hipocresía, "nadie puede invocar la resolución pacífica de los conflictos", se ha consumado mediante el envío de armas a Ucrania, lo que nos sitúa en el punto de mira de las fuerzas de disuasión nuclear rusas.


España es ya objetivo nuclear prioritario, no solo por el envío de armas a Ucrania, sino también debido al escudo antimisiles, con base en Rota, vulnerable a los misiles hipersónicos rusos, y el estratégico Centro de Operaciones Aéreas Combinadas de la OTAN, en las proximidades de Madrid.


Si estalla una guerra directa entre Rusia y la OTAN, será mundial y además nuclear. Es suicida posicionarnos como beligerantes. Frente la evidente amenaza atómica, lo absurdo es hacer declaraciones aberrantes, justificando el envío de armas a un gobierno que tolera limpiezas étnicas.


Entramos en una nueva era dominada por los crecientes antagonismos imperialistas. Contrariamente a lo que afirma el Sr. Borrell, lo urgente es hacer la paz. Somos en estos momentos una escuadra hacia la muerte. Corremos el grave riesgo de inmolarnos en el futuro por intereses que no son los nuestros.


No a la guerra. No a la OTAN. No a la rusofobia.


Manuel Ruiz Robles. Capitán de Navío de la Armada, miembro de la UMD y del colectivo Anemoi.


*NOTA - "ESCUADRA HACIA LA MUERTE" es una obra de teatro en dos actos, del dramaturgo madrileño Alfonso Sastre, estrenada en 1953.