15 junio, 2023

Macron solicita ser invitado a la cumbre de los BRICS

 

En mayo de 1935, el gobierno de Stalin anuncia la firma de un pacto Franco-Soviético de no agresión. El controvertido ministro de asuntos exteriores francés Pierre Laval (al final de la contienda fue fusilado tras ser condenado por traición a la patria) convence a Stalin de la necesidad de firmar este pacto. Alemania se está rearmando y entre otras medidas ha establecido el servicio militar obligatorio. Laval se desplaza hasta Moscú en donde mantiene varias reuniones con Molotov y Stalin. En una de esas reuniones, Stalin quiere saber de cuántas divisiones dispone el Ejército Francés y su eficacia. Laval le da respuesta y le pide a Stalin que rebaje la presión que está ejerciendo sobre los católicos rusos puesto que esta medida ayudaría a mejorar las relaciones de su gobierno con la Santa Sede. Fue en ese momento cuando Stalin le preguntó a Laval "¡Ah, el Papa! ¿Cuántas divisiones tiene el Papa?". (Historias de la Segunda Guerra Mundial)



El presidente francés, Emmanuel Macron, solicitó al presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, una invitación a la próxima cumbre BRICS en Pretoria, informó el lunes el diario francés L’Opinion. Los recientes intentos de Macron de ganarse a sus homólogos africanos han fracasado.


Macron planteó la posibilidad de asistir a la cumbre durante una llamada telefónica con Ramaphosa a principios de este mes, según L’Opinion, citando fuentes en el palacio del Elíseo.


Según fuente "bien informada", Ramaphosa no se comprometió. "Pretoria no dio señales de extender o no invitación a otros líderes internacionales". Según dicha fuente. (Macron/BRICS)


En la misma línea de Stalin, cabría preguntarse: ¡Ah, Macron! ¿Qué méritos lo avalan para ser invitado. Qué puede aportar este aliado de Washington y miembro activo de la OTAN. Cuántas sanciones contra Rusia ha aprobado. Cuántas veces se ha reunido con el nazi Zelensky y respaldado su régimen?... ¿Eh?



14 junio, 2023

“Esto es solo el comienzo. Quienes no se lo esperaban estaban mal informados”

 

Zero Hedge – 13/06/2023


Tanques Leopard-2 y Bradley destruidos por el ejército ruso 


El Ministerio de Defensa ruso (MoD) manifestó que, en la región de Zaporizhia, sus tropas han capturado armamento y blindados suministrados por la OTAN, algunos de los cuales parecen haber sido abandonados apresuradamente en su huida por soldados ucranianos.


El Ministerio de Defensa Ruso publicó imágenes de sus tropas inspeccionando un tanque Leopard-2, de fabricación alemana, y varios vehículos de combate de infantería Bradley, fabricados en EEUU, algunos intactos y con los motores aún en funcionamiento . El ejército ruso declaró que dichos blindados, suministrados por Occidente, son "nuestros trofeos".





Esto es solo el comienzo. Veremos muchos más tanques y vehículos blindados occidentales destruidos. Quienes no se lo esperaban estaban mal informados. Derrotar a una fuerza enemiga que lleva más de un año preparándose para esta batalla nunca iba a ser pan comido, cualquiera que piense lo contrario no vive en la realidad. El tiempo dirá cómo se desarrolla todo esto, pero la visión de blindados ucranianos destruidos, incluidos los más avanzados proporcionados por occidente, será un factor común de esta ofensiva, no una sorprendente excepción.


Los tanques occidentales están siendo derrotados, pero la OTAN dobla su apuesta y manifiesta que los suministros continuarán (¡a expensas de los contribuyentes!), incluso cuando continúan surgiendo más y más imágenes de armamento occidental destrozado esparcido por el campo de batalla ucraniano.


Tyler Rogoway, editor jefe de The War Zone.



Una visión diferente de la lucha en Lugansk / Другой взгляд на бой в Луганске

 


Resumen Latinoamericano – 13/06/2023

Programa de Resumen Latinoamericano donde difundimos la serie documental: Tango de Libertad en Lugansk, episodio 1, de Sebastián Salgado. Durante Agosto de 2022, el corresponsal argentino realizó este registro audiovisual, con testimonios que narran el drama del Donbass desde el año 2014.







13 junio, 2023

El derrumbe de Kiev — Thierry Meyssan

 

Voltaire.net.org – 13/06/2023


Este artículo fue redactado el 10 de junio. En aquel momento, las únicas informaciones disponibles eran las que divulgaban Rusia y los estados mayores de los países de la OTAN. Kiev había impuesto un silencio mediático total sobre su contraofensiva. Quizás tendríamos que haber esperado un poco antes de publicar este artículo. Pero también pensamos que si Kiev hubiese logrado al menos romper la primera línea defensiva rusa… lo habría anunciado. Por consiguiente, decidimos publicar este análisis.


Tanques ucranianos, donados por la OTAN, destruidos
por el ejército de la Federación Rusa en el curso de la
"contraofensiva" de Ucrania

Las armas han hablado. También ha hablado el momento de la verdad. La contraofensiva de Kiev ha fracasado de manera lamentable. Los enormes volúmenes de armamento enviados por los miembros de la OTAN han resultado inútiles. El campo de batalla se ha cubierto de cadáveres de soldados ucranianos enviados a morir inútilmente. Los territorios cuyas poblaciones decidieron por vía de referéndum unirse a la Federación Rusa seguirán siendo rusos.


Este “jaque mate” no sólo marca el fin de la Ucrania que alguna vez conocimos. También significa el fin de la dominación occidental, de un Occidente que apostó por la mentira.


El nacimiento del mundo multipolar puede llegar a concretarse durante este verano, en el marco de varias cumbres internacionales. Se impone una manera de pensar que no reconoce la fuerza como fuente del derecho.


En 6 días, del 4 al 10 de junio de 2023, la “contraofensiva” del ejército de Kiev se ha convertido en una terrible derrota.


Las fuerzas rusas habían construido dos líneas defensivas en la parte de la Novorossiya ya liberada y en el Donbass. Los blindados occidentales de Kiev se estrellaron contra la primera línea.


Las tropas de Kiev arremetieron contra una docena de puntos con la esperanza de recuperar el territorio «ocupado». Sus blindados no lograron atravesar la primera línea defensiva rusa, se amontonaron frente a ella y allí fueron destruidos uno por uno por la artillería y los drones rusos.


Antes del inicio de la contraofensiva de Kiev, el ejército ruso había destruido centros de mando y arsenales de las fuerzas armadas ucranianas mediante ataques con misiles. Gran parte de la defensa antiaérea recién instalada había sido igualmente destruida con misiles hipersónicos. Al carecer de los medios antiaéreos destruidos, las fuerzas ucranianas no pudieron llevar a cabo las acciones que la OTAN había planificado.


Exceptuando su sistema de neutralización electrónica de los medios de control del armamento de la OTAN y algunos de sus misiles hipersónicos, Rusia no recurrió a sus nuevas armas.


La frontera se ha convertido en un extenso cementerio de hombres y blindados. Los aeródromos ucranianos están plagados de restos humeantes de aviones MiG-29 y F-16.


Los estados mayores de Estados Unidos, de la OTAN y de Ucrania se acusan entre sí de este histórico desastre. Nadie quiere cargar con la responsabilidad de la derrota. Varios miles de militares ucranianos han muerto inútilmente y 500 000 millones de dólares se han perdido en un gasto igualmente inútil. Las armas occidentales que hacían temblar el mundo en los años 1990 no han servido de nada ante el arsenal ruso de hoy. La fuerza ha cambiado de bando.


En este momento, ya se imponen dos conclusiones:


No debemos confundir el ejército ucraniano con los «nacionalistas integristas»


Ya no existe un ejército ucraniano capaz de librar una guerra de alta intensidad, pero Kiev todavía cuenta con las fuerzas integradas por los «nacionalistas integristas» –a veces denominadas «banderistas» o «ukronazis». Sin embargo, esas fuerzas no cuentan con la preparación necesaria para asumir un conflicto de alta intensidad –su experiencia se limita a la participación en enfrentamientos de baja intensidad. Sus cabecillas lucharon en Chechenia –a finales de los años 1990– bajo las órdenes de la CIA estadounidense y de los servicios secretos de la OTAN, y a veces en Siria –en los años 2020. Están entrenados para cometer asesinatos selectivos, realizar acciones de sabotaje y perpetrar masacres contra civiles. La guerra de alta intensidad está por encima de sus “capacidades”.


Esos elementos han logrado:


—Sabotear los gasoductos ruso-germano-franco-neerlandeses Nord Stream y Nord Stream 2, el 26 de septiembre de 2022, para sumir a Alemania, y la Unión Europea en general, en la recesión

—Sabotear el puente que atraviesa el estrecho de Kerch, conocido como el «Puente de Crimea», el 8 de octubre de 2022

—Atacar con drones el Kremlin, el 3 de mayo de 2023

—Atacar con drones el barco ruso Ivan Kurs, que defendía el gasoducto Turkish Stream en el Mar Negro, el 26 de mayo de 2023

—Sabotear la represa de Kajovka, para dividir en dos la Novorossiya, el 6 de junio de 2023

—Volar la tubería destinada al transporte de amoníaco entre Togliatti (en Rusia) y Odesa (en Ucrania), el 7 de junio de 2023, para sabotear la producción rusa de fertilizantes.


Como en las dos Guerras Mundiales y durante la guerra fría, los «nacionalistas integristas» ucranianos han demostrado sus “habilidades” en materia de terrorismo, pero no han tenido ningún papel decisivo en el campo de batalla.


En este momento es más importante que nunca percibir la diferencia entre los ucranianos, los militares, que creían defender a su pueblo, y los «nacionalistas integristas» [1], indiferentes estos últimos a la protección de sus compatriotas y que a lo largo de todo un siglo han demostrado tener como único objetivo la erradicación de los rusos y de la cultura rusa.


La Ucrania que alguna vez conocimos ya no existe


Lo que hoy queda de Ucrania es sobre todo un poder de comunicación. Kiev ha logrado hacer creer que el golpe de Estado de 2014, el derrocamiento de un presidente democráticamente electo para poner en el poder a los «nacionalistas integristas», fue una «revolución». También ha logrado disimular el hecho que el régimen nacido de aquel golpe de Estado reprimió a los ucranianos del Donbass, les negó el acceso a los servicios públicos, negó el pago de los salarios a los funcionarios en aquella región, negó el pago de las jubilaciones y acabo bombardeando las ciudades del Donbass. Y también ha logrado hacer creer en Occidente que Ucrania era un país homogéneo donde un solo grupo poblacional siempre vivió una historia común.


Como en la mayoría de las guerras, existe en Ucrania el factor «guerra civil» [2]. Todos pueden comprobar ahora que –a pesar de todo lo que se ha hecho para tratar de negarlo– el análisis que Vladimir Putin publicó en su momento no es una “reconstrucción” de la historia sino una verdad acorde con los hechos. El pueblo del Donbass es profundamente ruso. El pueblo de la Novorossiya, aunque su historia es diferente a la de Rusia (nunca existió en la Novorossiya el sistema de explotación de los siervos), también es de cultura rusa. A lo largo de la historia, Ucrania sólo existió como Estado independiente durante un decenio –durante los agitados periodos de 1917-1922 y 1941-1945–, al que se agregó después el periodo iniciado en 1991, a raíz de la disolución de la URSS.


Durante esos breves periodos, Kiev emprendió limpiezas étnicas y masacró a los propios ucranianos. Primero, cuando los nacionalistas integristas estuvieron en el poder –en 1917-1922, con el régimen de Petliura, y en 1941-1945, con el colaborador de los nazis Stepan Bandera. En 2014-2022, volvió a suceder lo mismo –bajo los presidentes Petro Porochenko y Volodimir Zelenski. O sea, en un siglo, los «nacionalistas integristas» ucranianos –así se designan ellos mismos– han asesinado a más de 3 millones de sus compatriotas.


Durante la Primera Guerra Mundial, la población de la Novorossiya se sublevó contra Kiev, con el anarquista Nestor Majno. Durante la Segunda Guerra Mundial, la población del Donbass y la población de la Novorossiya se sublevaron, como pueblos soviéticos, contra el régimen impuesto en Kiev por los ocupantes nazis y sus colaboradores ucranianos. Esas poblaciones luchan hoy, junto a las fuerzas rusas, contra los «nacionalistas integristas» de Kiev.


La única manera de evitar nuevas masacres es separar a los «nacionalistas integristas» de las poblaciones de cultura rusa que estos se empeñan en tratar de aniquilar [3].


Dado el hecho que la OTAN organizó un golpe de Estado en 2014, puso a los «nacionalistas integristas» en el poder y emprendió una verdadera guerra contra las poblaciones de las regiones de cultura rusa, es evidente que el país ya está dividido y que la única solución para el actual conflicto es dejar a esos elementos en el poder… en Kiev. Tocará a los ucranianos –y sólo a ellos– la tarea de sacarlos definitivamente del poder.


El conflicto actual ha iniciado el proceso. En las regiones liberadas por las fuerzas rusas los pobladores decidieron, mediante referéndums populares, unirse a la Federación Rusa. El presidente Vladimir Putin, interrumpió el avance inicial del año pasado para dejar espacio a las negociaciones con Ucrania, realizadas primero en Bielorrusia y posteriormente en Turquía. La región de Odesa es ucraniana, de jure, pero es culturalmente rusa. De jure, Transnistria sigue siendo moldava pero también es culturalmente rusa.


Técnicamente, la guerra puede considerarse terminada. Ninguna ofensiva de Kiev podrá modificar las nuevas fronteras surgidas del conflicto. Es cierto que los combates pueden prolongarse por mucho tiempo y que las partes están lejos de concluir un tratado de paz.


Pero también es cierto que las armas han hablado y que la suerte está echada. Y que también queda un problema en Ucrania, así como en Moldavia: la región de Odesa y la de Transnistria todavía no han pasado a ser rusas.


Lo más importante, sin embargo, es que aún subsiste un problema de fondo. En violación de sus compromisos orales y escritos, las potencias de la OTAN han acumulado enormes volúmenes de armamento estadounidense junto a la frontera de Rusia, cuya seguridad sigue estando en peligro.


NOTAS

[1] «¿Quiénes son los nacionalistas integristas ‎ucranianos?‎», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 17 de noviembre de 2022.

[2] «¿Es una guerra civil lo que vemos en Ucrania?‎», Red Voltaire, 18 de noviembre de 2022.

[3] «Ucrania y la Segunda Guerra Mundial como ‎conflicto inconcluso», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 26 de abril de 2022.



12 junio, 2023

Fidel Castro: "Doblegarse o luchar"

 


«La gran estafa española» — Daniel Seixo

 


ANTIIMPERIALISTAS.COM – 12/06/2023


«No es lo mismo hablar de revolución democrática que de democracia revolucionaria. El primer concepto tiene un freno conservador; el segundo es liberador»


Hugo Chávez


«Quien renuncia a la lucha por el socialismo, renuncia también a la movilización obrera y a la democracia»


Rosa Luxemburgo


Apenas unas horas después de las elecciones municipales y autonómicas, que supusieron un duro varapalo para el tradicionalmente considerado espacio progresista español, nos encontramos de nuevo inmersos en la ensimismante enajenación electoral a la que los regímenes burgueses occidentales nos han acostumbrado, aislándonos cada vez más de cualquier proceso de cambio real o deliberación democrática revolucionaria.


En un escenario postelectoral en el que los socialistas pierden gran parte de su control territorial y mientras la marea conservadora avanza imparable en gran parte del país, la decisión del presidente del gobierno español de poner fin a la legislatura y adelantar las elecciones generales al 23 de julio de 2023, supone un arriesgado movimiento de doble filo. En este contexto, Sánchez no solo apuesta una vez más todo su capital electoral a la enésima alerta antifascista que pretende poner freno al Partido Popular y sus futuribles pactos con Vox, sino que, a su vez, se aventura a propiciar la estocada final a sus actuales socios parlamentarios y a los restos políticos de la breve y fácilmente encauzada indignación española hija del 15M.


Inmersos en inextinguibles luchas fratricidas y guiados únicamente por liderazgos basados en el tamaño del ego de sus cabezas visibles, poco ha tardado las formaciones de la llamada izquierda española a la hora de servir en bandeja de plata al PSOE la excusa perfecta para lograr sacrificar en el altar de la gobernabilidad y el sentido de estado a todas las voces mínimamente discordantes con su proyecto nacional. Un proyecto depredador plenamente comprometido con la salvaguarda de los restos del régimen del 78 y el proyecto imperialista comandado por Washington, mediante su brazo armado de la OTAN.


No nos engañemos: las tediosas disputas entre los restos del progresismo centralista, no son la enfermedad, sino tan solo un síntoma de la misma. Cautiva y desarmada desde la derrota militar frente al franquismo y la traición política del carrillismo y los hijos del quintacolumnismo alemán, la izquierda española queda hoy en manos de una burguesía con sede en Madrid que parece haber alcanzado finalmente sus últimos objetivos.


Independientemente de que nos refiramos al partido comandado en la sombra por Pablo Iglesias o al nuevo experimento posmoderno encarnado por quien el propio Pablo había elegido personalmente para sustituirlo en la torre de marfil del parlamentarismo español, lo cierto es que décadas de cesiones, malmenorismos, traiciones y profundo arribismo, han terminado convirtiendo a la supuesta izquierda española en un ente intensamente alienado, cínico, individualista y especialmente inane.


Seamos precisos, durante esta legislatura, el voluntarismo progresista de Unidas Podemos no ha podido ocultar los cerca de 39.000 desahucios durante el pasado año, los más de 13 millones de personas en riesgo de pobreza, el 45% de los «españoles» que llegan con dificultad a fin de mes, el hecho de que uno de cada ocho trabajadores subsiste con rentas inferiores a los 10.000 euros brutos anuales o el récord histórico de disoluciones mercantiles, sobrepasando los 26.000 y agudizando de este modo una desindustrialización que parece imparable.


Totalmente ajena a la cruel realidad diaria de la clase trabajadora del estado, la mal llamada izquierda española se ha enfrascado en el mero marketing político, pretendiendo diferenciar sus argumentos y programas de los de la derecha únicamente en el espacio identitario. Todo ello, después de haber aceptado plenamente la senda capitalista, llevando a que se haya abandonado cualquier expectativa de cambio o ruptura con las estructuras de poder heredadas del franquismo y con la industria de la muerte de la que el estado español forma parte por su integración en la OTAN.


La ausencia de autocrítica, los frenéticos ritmos políticos que impiden la reflexión, los continuos chantajes a sus votantes o el voraz discurso infantilista con el que se pretende movilizar a una población contemplada como mero ganado electoral, demuestran la urgencia de una formación ideológica y una deliberación colectiva totalmente ajena a los marcos impuestos por el sainete de las llamadas democracias burguesas.


A pesar de las esperanzas depositadas en el cambio democrático propiciado por estas estructuras de dominación de clase, la apabullante abstención, el resurgir del viejo fantasma del fascismo y las cíclicas crisis capitalistas que amenazan con arrasar hasta el último refugio de lo público y común, nos apremian a admitir y reconocer que la realidad no puede ser transformada desde las atalayas universitarias o mediáticas, totalmente desconectadas de la realidad material y política de los barrios obreros, las fábricas y el conflicto de clase sumamente candente en nuestras calles.


La incapacidad de la izquierda española para asumir sus propias derrotas, traiciones y falsedades parece abocarla a un ciclo sin fin de transformaciones aparentes en las que todo cambia para que todo siga igual. Llámese Sumar, Unidas Podemos, Izquierda Unida o Partido Socialista Obrero Español, los cambios de siglas, liderazgos y desechables programas políticos preelectorales no vienen sino a esconder la incapacidad del reformismo capitalista para encauzar los cambios políticos necesarios para revertir décadas de privatización de los servicios públicos y depauperación de la clase trabajadora del estado. No existe posibilidad alguna de reforma del marco español ni futuro para los pueblos del estado bajo la bota genocida del imperialismo estadounidense.


Y es ahí, en la senda del rupturismo con el régimen del 78 y el marco capitalista, en el que cualquier alternativa realmente a la izquierda debe buscar el contacto y el apoyo de las masas trabajadoras del estado. Alejarse de la izquierda progresista, moderada o de centro, supone un imperativo ineludible para comenzar a ejercer la rebelión práctica y la verdadera democracia revolucionaria que nos conecte con las resistencias de otros pueblos en el mundo y nos permita, de este modo, dejar atrás el voluntarismo inane del progresismo español. El objetivo inmediato es avanzar en la firme defensa de nuestro estado de bienestar, nuestra soberanía y la pacífica convivencia de los pueblos trabajadores del estado.


La alternativa y la disputa real se dibuja en estas coordenadas, por mucho que hoy el guirigay mediático pretenda entretenernos con sainetes vodevilescos acerca del futuro de las formaciones y personalidades políticas de los nuevos oportunistas del parlamentarismo español, se enmarquen estos en Sumar o Podemos.


Socialismo, autoorganización o barbarie.



Descarga gratuita en pdf



CANADÁ: El gobierno canadiense roba un avión de carga ruso para entregarlo a Ucrania

 


El gobierno canadiense ha confirmado su intención de "incautar" y transferir a Kiev un avión de transporte Antonov-124, propiedad de la compañía aérea rusa Volga-Dnepr. El anuncio se produjo durante la visita sorpresa del primer ministro Justin Trudeau a Ucrania.


La incautación de este "importante activo" es un "primer paso del Gobierno de Canadá en su política de incautación y decomiso de activos rusos, política diseñada para ejercer una presión adicional sobre Rusia", manifestó Ottawa en un comunicado de prensa el sábado.


El An-124 ruso, contratado por el gobierno canadiense a una compañía aérea rusa para entregar un cargamento de pruebas de covid desde China en 2022, aterrizó en Toronto el 27 de febrero, pocas horas antes de que Canadá cerrara su espacio aéreo a todos los aviones rusos, y ha estado inmovilizado desde entonces.


"Apoyamos a Ucrania y tomaremos todas las medidas necesarias, incluida esta incautación, para presionar al presidente Putin", dijo en un comunicado el ministro de transporte canadiense, Omar Alghabra.


Por su parte, Justin Trudeau, de visita sorpresa en Kiev junto con su viceprimera ministra Chrystia Freeland, manifestó que Ucrania es la "punta de lanza que está determinando el futuro del siglo XXI".





"Rusia debe abandonar cualquier 'ilusión' sobre Occidente. Las naciones occidentales sólo entienden el lenguaje de la fuerza. Ya es hora de que Rusia comprenda que sólo es posible relacionarse con Occidente desde una posición de poder. Las naciones occidentales se han embarcado en una dinámica feroz de confrontación contra Moscú, obedientes a las directrices de Washington y sus pretensiones de preservar la hegemonía global, para lo que Rusia siempre ha supuesto un gran obstáculo. Moscú, no obstante, ha hecho todo cuanto ha estado a su alcance, e incluso más, para garantizar la seguridad y defender sus legítimos intereses nacionales a través de medios pacíficos. El único error de Rusia ha sido confiar demasiado en Occidente, no haber sido lo suficientemente dura en su trato con Washington y sus aliados".


Valentina Matvienko, Presidenta del Consejo de la Federación de Rusia


Fuente: Azərbaycan24



Annalena Baerbock, ministra fascista del gobierno alemán.

 


 

"Annalena Baerbock, ministra de Relaciones Exteriores de Alemania, fanáticamente a favor de la guerra, de visita en Brasil, un país con una tasa de pobreza del 20 por ciento, se quejó de que a los brasileños en general les importa más el precio del arroz y los frijoles que la guerra por delegación de Ucrania".



10 junio, 2023

CONTINÚA EL SUICIDIO DE EUROPA (Y DEL RESTO DE SUBORDINADOS AL IMPERIO USA) — Andrés Piqueras

 


El blog de Andrés Piqueras – 10/06/2023


A pesar de su marcada decadencia, no hay que menospreciar el todavía enorme potencial de destrucción y de control mundial que acumula la principal potencia del mundo de los últimos 70 años. Curiosamente, o no tanto, cuanto más se debilita por dentro más pleitesía y cierre de filas exige a sus subordinados “occidentales”, más poder ejerce sobre ellos, hasta el punto de condenarles a un suicidio económico y a un cada vez más insignificante papel político en la escena mundial. En concreto, la “puertorriquización” de Europa traduce no solamente el hecho de que se vea forzada a secundar con grave daño propio las guerras económicas y militares de EEUU, sino también que la potencia imperial (que ocupa militarmente el pseudo-continente europeo) le ha cortado sus suministros energéticos (con respecto a Rusia) y poco a poco también su provisión de mercancías e insumos industriales (de China), desahuciándola y aislándola de los principales circuitos del flujo geoeconómico.


Traigo aquí a colación, a título de ejemplo, dos noticias sobre el declive alemán y el japonés:


El declive económico de Alemania | Al Mayadeen Español


LUCAS BRETT. La realidad económica de Japón: atrapado en una espiral de deuda y estancamiento – Insurgente. Tu diario de contrainformación



A veces...

 

PRAꓘTIKA 10/06/2023



[ espacio publicitario electoral ]


A veces, sólo a veces, la realidad desnuda a la ficción.



09 junio, 2023

LA DELIRANTE FANTASÍA MILITAR DE ESTADOS UNIDOS — Larry Johnson

 



Larry Johnson – 24/03/2023

   Traducción del inglés: Arrezafe


Hace siete años, el general David Petraeus y el analista Michael O'Hanlon escribieron la siguiente entusiasta oda al ejército estadounidense:


"Estados Unidos tiene hoy en día, con diferencia, el mejor ejército del mundo. Las fuerzas armadas estadounidenses tienen pocas debilidades, si es que tienen alguna, y en muchas áreas, desde la guerra naval hasta la capacidad de ataque de precisión, el poderío aéreo, la inteligencia y el reconocimiento y las operaciones especiales, juegan en una liga totalmente diferente a la de las fuerzas armadas de otros países. Tampoco es probable que esta situación cambie pronto, ya que el gasto en defensa de EEUU es tres veces mayor que su competidor más cercano, China, y representa aproximadamente un tercio de todos los gastos militares mundiales, y el otro tercio proviene de sus aliados y socios. Sin embargo, 15 años de guerra, cinco años de recortes presupuestarios y la debilidad de Washington han pasado factura. El ejército ciertamente no está roto ni inhabilitado para el combate, pero su tamaño y recursos son menores de lo aconsejable, dada la variedad de las amenazas contemporáneas y las misiones para las que debe prepararse. No se necesitan cambios radicales ni construcciones importantes. Pero la tendencia de los recortes presupuestarios debería detenerse, de hecho, revertirse modestamente, y las asignaciones de defensa deberían manejarse de manera más racional y profesional que en los últimos años".


Una de las lecciones que se deben aprender de la guerra en Ucrania, en el aniversario del inicio de la Operación Militar Especial de Rusia, es que Estados Unidos tiene el ejército más caro del mundo, pero no está preparado para combatir contra una primera potencia mundial. Durante el último año hemos aprendido que javelins, stingers e HIMARS no cambian las reglas del juego en Ucrania, donde la guerra ha expuesto la debilidad de la base industrial militar estadounidense y europea. La OTAN ha perdido por completo su capacidad de producir las municiones esenciales para satisfacer las necesidades en el campo de batalla y carece de las reservas de tanques y vehículos blindados que Ucrania pide a diario. Estados Unidos ya no es el gigante industrial que produjo tanques, aviones, portaaviones, destructores y bombas en la Segunda Guerra Mundial.


Por su parte, Rusia continúa avanzando constantemente a lo largo de todo el frente de 1000 millas (no tan rápido como quisieran ciertos generales de poltrona) y está infligiendo bajas masivas a las fuerzas ucranianas. En ningún momento, desde febrero de 2022, ha podido Ucrania organizar un contraataque contra una fuerza rusa numéricamente igual. La tan cacareada ofensiva de Ucrania de agosto/septiembre pasado fue una mera escaramuza contra un reducido grupo de policía militar, que Rusia logró esquivar mediante una táctica y profesional retirada.


El verdadero 'cambio de juego' es la base industrial de Rusia, que posee los recursos naturales, las fábricas y los trabajadores cualificados para producir las armas, vehículos, tanques y aviones que necesita para sostener sus fuerzas armadas en el campo de batalla. La Administración Biden, los medios y los "expertos" en Estados Unidos no logran comprender esta realidad. Por el contrario, continúan repitiendo la falacia de que la economía rusa está hecha jirones, que se ahoga bajo el peso de las sanciones estadounidenses.


Un comentarista de este blog ejemplifica la ilusión de la mayoría de los estadounidenses sobre la destreza del ejército de EEUU:


"Estados Unidos derrotó a Irak de manera decisiva en 2003.

Estados Unidos aplastó a los talibanes y a Al Qaeda de manera muy decisiva en 2001-2002.

El ejército estadounidense expulsó al ejército iraquí de Kuwait y luego lo aplastó en 1991, en unos pocos días.

El ejército estadounidense ganó casi todos los enfrentamientos importantes contra los comunistas vietnamitas.

El problema es que EEUU sufre la misión impuesta por políticos idiotas y contratistas codiciosos; pero el ejército de los EEUU es lo bastante efectivo como para destruir al enemigo y ocupar su territorio".


Esto es pura mamarrachada. Es cierto que en 2003 las fuerzas estadounidenses tomaron control de buena parte del territorio de Irak y ocuparon Bagdad. Pero el ejército iraquí carecía de fuerza aérea y artillería eficaz. ¡Bravo! Estados Unidos golpeó a un niño en una silla de ruedas. No olvidemos que las políticas de los Estados Unidos en Irak también engendraron una insurgencia mortal y condujeron al nacimiento de ISIS, que llevó a cabo épicos ataques terroristas en Europa, Medio Oriente y Estado Unidos. Irak evidenció la impotencia del poderío militar estadounidense para crear un orden político estable.


Ciertamente, cuestiono la inteligencia de una persona que pregona que "EEUU aplastó a los talibanes y a Al Qaeda en 2001-2002", ignorando alegremente la ignominiosa derrota de EEUU en Afganistán en agosto de 2021. Los talibanes, que supuestamente vencimos, recuperaron Kabul y obligaron a los Estados Unidos a una retirada de pánico. Ah, sí. Estados Unidos abandonó a su suerte a miles de afganos a quienes había prometido proteger.


Y luego está el fantasma de Vietnam. "Ganamos todos los enfrentamientos importantes contra los comunistas vietnamitas". ¿De veras? Matar a Viet Cong en selvas y montañas no impidió que los norvietnamitas barrieran y derrotaran al gobierno de Vietnam del Sur. Una vez más, el poder militar de EEUU fue impotente para crear un resultado político que sirviera a sus intereses nacionales.


La mayoría de los estadounidenses se entregan a la fantasía de que simplemente se trata de emplear más fuerza militar (es decir, más cencerro). Esta locura continúa poseyendo a la clase política que controla Washington y no muestran signos de ceder en su empeño de destruir a Vladimir Putin y transformar mágicamente a Rusia en un lacayo de Occidente. Eso es lo que está en juego en la guerra de Rusia en Ucrania, y la mayoría del pueblo ruso, no sólo sus líderes políticos y militares, son muy conscientes de esta amenaza.


Estamos siendo testigos del final de la era en la que la fortaleza de la economía de EEUU y su control de la economía mundial a través del petrodólar permitieron a Washington llevar a cabo sus múltiples y temerarias expediciones militares en el extranjero. Los siguientes gráficos son señales de advertencia de que la economía de EEUU se enfrenta a una convulsión creciente que hará muy difícil que Washington continúe con la extravagante financiación del gobierno y el ejército ucranianos.