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12 junio, 2023

«La gran estafa española» — Daniel Seixo

 


ANTIIMPERIALISTAS.COM – 12/06/2023


«No es lo mismo hablar de revolución democrática que de democracia revolucionaria. El primer concepto tiene un freno conservador; el segundo es liberador»


Hugo Chávez


«Quien renuncia a la lucha por el socialismo, renuncia también a la movilización obrera y a la democracia»


Rosa Luxemburgo


Apenas unas horas después de las elecciones municipales y autonómicas, que supusieron un duro varapalo para el tradicionalmente considerado espacio progresista español, nos encontramos de nuevo inmersos en la ensimismante enajenación electoral a la que los regímenes burgueses occidentales nos han acostumbrado, aislándonos cada vez más de cualquier proceso de cambio real o deliberación democrática revolucionaria.


En un escenario postelectoral en el que los socialistas pierden gran parte de su control territorial y mientras la marea conservadora avanza imparable en gran parte del país, la decisión del presidente del gobierno español de poner fin a la legislatura y adelantar las elecciones generales al 23 de julio de 2023, supone un arriesgado movimiento de doble filo. En este contexto, Sánchez no solo apuesta una vez más todo su capital electoral a la enésima alerta antifascista que pretende poner freno al Partido Popular y sus futuribles pactos con Vox, sino que, a su vez, se aventura a propiciar la estocada final a sus actuales socios parlamentarios y a los restos políticos de la breve y fácilmente encauzada indignación española hija del 15M.


Inmersos en inextinguibles luchas fratricidas y guiados únicamente por liderazgos basados en el tamaño del ego de sus cabezas visibles, poco ha tardado las formaciones de la llamada izquierda española a la hora de servir en bandeja de plata al PSOE la excusa perfecta para lograr sacrificar en el altar de la gobernabilidad y el sentido de estado a todas las voces mínimamente discordantes con su proyecto nacional. Un proyecto depredador plenamente comprometido con la salvaguarda de los restos del régimen del 78 y el proyecto imperialista comandado por Washington, mediante su brazo armado de la OTAN.


No nos engañemos: las tediosas disputas entre los restos del progresismo centralista, no son la enfermedad, sino tan solo un síntoma de la misma. Cautiva y desarmada desde la derrota militar frente al franquismo y la traición política del carrillismo y los hijos del quintacolumnismo alemán, la izquierda española queda hoy en manos de una burguesía con sede en Madrid que parece haber alcanzado finalmente sus últimos objetivos.


Independientemente de que nos refiramos al partido comandado en la sombra por Pablo Iglesias o al nuevo experimento posmoderno encarnado por quien el propio Pablo había elegido personalmente para sustituirlo en la torre de marfil del parlamentarismo español, lo cierto es que décadas de cesiones, malmenorismos, traiciones y profundo arribismo, han terminado convirtiendo a la supuesta izquierda española en un ente intensamente alienado, cínico, individualista y especialmente inane.


Seamos precisos, durante esta legislatura, el voluntarismo progresista de Unidas Podemos no ha podido ocultar los cerca de 39.000 desahucios durante el pasado año, los más de 13 millones de personas en riesgo de pobreza, el 45% de los «españoles» que llegan con dificultad a fin de mes, el hecho de que uno de cada ocho trabajadores subsiste con rentas inferiores a los 10.000 euros brutos anuales o el récord histórico de disoluciones mercantiles, sobrepasando los 26.000 y agudizando de este modo una desindustrialización que parece imparable.


Totalmente ajena a la cruel realidad diaria de la clase trabajadora del estado, la mal llamada izquierda española se ha enfrascado en el mero marketing político, pretendiendo diferenciar sus argumentos y programas de los de la derecha únicamente en el espacio identitario. Todo ello, después de haber aceptado plenamente la senda capitalista, llevando a que se haya abandonado cualquier expectativa de cambio o ruptura con las estructuras de poder heredadas del franquismo y con la industria de la muerte de la que el estado español forma parte por su integración en la OTAN.


La ausencia de autocrítica, los frenéticos ritmos políticos que impiden la reflexión, los continuos chantajes a sus votantes o el voraz discurso infantilista con el que se pretende movilizar a una población contemplada como mero ganado electoral, demuestran la urgencia de una formación ideológica y una deliberación colectiva totalmente ajena a los marcos impuestos por el sainete de las llamadas democracias burguesas.


A pesar de las esperanzas depositadas en el cambio democrático propiciado por estas estructuras de dominación de clase, la apabullante abstención, el resurgir del viejo fantasma del fascismo y las cíclicas crisis capitalistas que amenazan con arrasar hasta el último refugio de lo público y común, nos apremian a admitir y reconocer que la realidad no puede ser transformada desde las atalayas universitarias o mediáticas, totalmente desconectadas de la realidad material y política de los barrios obreros, las fábricas y el conflicto de clase sumamente candente en nuestras calles.


La incapacidad de la izquierda española para asumir sus propias derrotas, traiciones y falsedades parece abocarla a un ciclo sin fin de transformaciones aparentes en las que todo cambia para que todo siga igual. Llámese Sumar, Unidas Podemos, Izquierda Unida o Partido Socialista Obrero Español, los cambios de siglas, liderazgos y desechables programas políticos preelectorales no vienen sino a esconder la incapacidad del reformismo capitalista para encauzar los cambios políticos necesarios para revertir décadas de privatización de los servicios públicos y depauperación de la clase trabajadora del estado. No existe posibilidad alguna de reforma del marco español ni futuro para los pueblos del estado bajo la bota genocida del imperialismo estadounidense.


Y es ahí, en la senda del rupturismo con el régimen del 78 y el marco capitalista, en el que cualquier alternativa realmente a la izquierda debe buscar el contacto y el apoyo de las masas trabajadoras del estado. Alejarse de la izquierda progresista, moderada o de centro, supone un imperativo ineludible para comenzar a ejercer la rebelión práctica y la verdadera democracia revolucionaria que nos conecte con las resistencias de otros pueblos en el mundo y nos permita, de este modo, dejar atrás el voluntarismo inane del progresismo español. El objetivo inmediato es avanzar en la firme defensa de nuestro estado de bienestar, nuestra soberanía y la pacífica convivencia de los pueblos trabajadores del estado.


La alternativa y la disputa real se dibuja en estas coordenadas, por mucho que hoy el guirigay mediático pretenda entretenernos con sainetes vodevilescos acerca del futuro de las formaciones y personalidades políticas de los nuevos oportunistas del parlamentarismo español, se enmarquen estos en Sumar o Podemos.


Socialismo, autoorganización o barbarie.



Descarga gratuita en pdf



05 diciembre, 2022

¿Quién dijo que el socialismo fracasó? — Marcelo Colussi

 


La Revolución Soviética no necesitó ONGs


La Revolución Socialista de 1917, capitaneada por los bolcheviques, primera experiencia socialista del mundo, consiguió fabulosos logros para la clase trabajadora y el pueblo ruso y para todas las nacionalidades que terminaron conformando esa amplia confederación que era la Unión Soviética, logros que marcaron camino para todos los pueblos del planeta. El primer Estado obrero y campesino de la historia, proviniendo de una nación semifeudal manejada por una monarquía hereditaria despótica con casi nulo desarrollo industrial que mantenía a las grandes masas en una situación paupérrima, en pocos años obtuvo avances extraordinarios.


Así, entre las cosas más significativas, pueden mencionarse:


● Salario mínimo y digno para toda la clase trabajadora

● Descanso semanal remunerado

● Vacaciones pagas

● Licencia por maternidad

●Transporte público de alta calidad subvencionado (el Metro de Moscú se considera una gran obra de arte)

● Calefacción hogareña subvencionada

●Vivienda digna asegurada para toda la población

● Electrificación de todo el país y un enorme parque industrial

● Granjas agríco-ganaderas comunitarias de muy alta productividad

● Educación gratuita, laica y obligatoria para toda la población

●  Alfabetización del 100% de sus habitantes

● Universidades e institutos de investigación del más alto prestigio a nivel mundial

● Salud de alta calidad gratuita para toda la población

● Completa erradicación de la desnutrición

● Plena igualdad de derechos para hombres y mujeres

● Voto femenino

● Derecho de aborto (primer país del mundo en tenerlo)

● Divorcio legalizado

●Derogación de la normativa zarista que prohibía la homosexualidad

●Avances científico-técnicos portentosos (primer satélite artificial de la historia, primer ser humano en el espacio, desarrollo de la energía nuclear civil, tecnologías metalúrgicas de avanzada, grandes logros en biotecnología, caucho sintético, telefonía móvil)

● Poder popular real a través del desarrollo de democracia directa con implementación de los soviets (consejos obrero-campesinos y de soldados)

●Fabuloso fomento del arte y la cultura (cine, teatro, música, literatura, ballet, arquitectura...)

●Derrota de la invasión nazi durante la Segunda Guerra Mundial (avanzada militar azuzada por las potencias capitalistas de la época para destruir la Revolución).


Todo eso se logró sin conquistar ningún otro país del Tercer Mundo, sin robar recursos como han hecho, y siguen haciendo, las potencias capitalistas; no se hizo solo a base de vender petróleo ni gas ni apelando a créditos de los infames organismos financieros capitalistas: FMI y Banco Mundial. Se logró solo con el trabajo fecundo de rusas y rusos [soviéticos]. En absoluto fueron necesarios esos engendros modernos –armas de control social, finalmente–como son las llamadas ONG's, que inundan los países pobres poniendo remiendos –totalmente precarios, por cierto– allí donde deberían actuar los Estados nacionales.


Artículo completo en: LA HAINE – 04/12/2022



"La única garantía posible de democracia es un fusil en el hombro de cada obrero" 

V.I. Lenin. Tesis de abril.


¡TODO EL PODER PARA LOS SOVIETS!

A CIEN AÑOS DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE. AL GRITO DE ¡PAZ, PAN Y TIERRA! EL MUNDO CAMBIÓ PARA SIEMPRE.


El 25 de octubre de 1917, según el calendario juliano y el 7 de noviembre de 1917 según el calendario gregoriano, cambió el curso de la historia. El gobierno provisional ruso traído de la revolución de febrero y de la consecuente abdicación del Zar Nicolás II, se encontraría con la oposición revolucionaria que llevaría esperanza al proletariado internacional y a la cumbre al proletariado soviético con la construcción del primer estado socialista de la historia de la humanidad.


Ante la situación de hambre, miseria y guerra, el gobierno provisional resultó inoperativo, aprobando seguir participando en la guerra, lo que calentó aún más la situación entre las masas de obreros, campesinos y soldados. La represión a la que fueron sometidos los bolcheviques, el intento de golpe de estado de Kornilov, detenido por la acción conjunta de los trabajadores, terminaría provocando que el conjunto del proletariado se sintiera fuerte y esperanzado, al comprobar el alcance de su unión y organización, por lo que comenzarían a rechazar al gobierno burgués y continuista y reclamarían, junto a Lenin, todo el poder para los soviets.


El lema “pan, paz y tierra” dejó de ser un grito de desgarre y se transformó en el objetivo a alcanzar por parte del proletariado. Era el momento en el que la clase obrera había dejado de creer en promesas ilusorias y había comenzado a levantar un mundo nuevo. Los descalzos se habían cansado de estarlo, los hambrientos se habían cansado del hambre, los soldados se habían cansado de la guerra, los campesinos, de las vejaciones y la pobreza, los asalariados se habían cansado de la explotación. El proletariado se había cansado de los juegos sucios y del crimen de la burguesía y la enfrentaron. Con tanta unidad y tal organización pronto la cerilla que sostenían entre sus manos, se convirtió en antorcha y ésta, en faro, Un faro que iluminaba a todo el proletariado internacional, lo que cambiaría el curso de la historia.


Jesús Pérez LópezLA COMUNA





02 agosto, 2022

"El Imperio tiene auténtico pánico a que el almuerzo gratuito toque a su fin" — Pepe Escobar.

 



The Saker – 09/07/2022

   Traducción del inglés: Arrezafe


El economista Michael Hudson enfrenta socialismo y capitalismo financiero, y pulveriza la “civilización de ensueño” impuesta por el 1 por ciento.


En su último libro, “The Destiny of Civilization: Finance Capitalism, Industrial Capitalism or Socialism” [El destino de la civilización: Capitalismo financiero, capitalismo industrial o socialismo], Michael Hudson, uno de los principales economistas independientes del mundo, nos brinda lo que posiblemente sea el manual definitivo sobre dónde estamos, quién está a cargo (del Sistema Mundo) y si podemos superarlo.


Saltemos directamente a la refriega. Hudson comienza con un análisis de la naturaleza del “toma el dinero y corre” (propio del capitalismo parasitario), consumado con la desindustrialización, dado que el 90 por ciento de los ingresos corporativos de EEUU se “utilizan para la recompra de sus propias acciones y pagos de dividendos con objeto de respaldar los precios de dichas acciones y las empresas”.


Eso representa el culmen de la estrategia política del “capitalismo financiero”: “Apoderarse del sector público y trasladar el poder monetario y bancario” a Wall Street, la City de Londres y otros centros financieros occidentales.


El modus operandi imperial


Todo el Sur Global reconocerá fácilmente el modus operandi imperial: “La estrategia del imperialismo militar y financiero de EEUU consiste en instalar oligarquías, dictaduras clientelares y gánsteres, torcerles el brazo, obligarles a unirse a la guerra contra los señalados como enemigos y que subsidien, no sólo los costos del imperio y sus guerras (llamados eufemísticamente “gastos de defensa”), sino incluso el gasto interno de la propia nación imperial”. Esta es la antítesis del mundo multipolar defendido por Rusia y China.


En resumen, nuestra actual Guerra Fría 2.0 “está siendo librada básicamente por el capitalismo financiero, centrado en EEUU, que respalda a las oligarquías rentistas en contra de aquellas naciones cuyo objetivo es construir una autosuficiencia y prosperidad interna más amplia”.


La principal beneficiaria


Hudson nos recuerda proféticamente a Aristóteles, quien dijo que es interés de la clase financiera ejercer su poder contra la sociedad en general: “Históricamente, la clase financiera ha sido la principal beneficiaria de los imperios al actuar como sus agentes recaudadores”.


Así que, inevitablemente, la principal influencia imperial sobre el mundo, una verdadera “estrategia de subdesarrollo”, tenía que ser financiera: instrumentalizando la presión del FMI a fin de “convertir la infraestructura pública en monopolios privatizados y revirtiendo las reformas laborales del siglo XX” mediante esas conocidas “condiciones” llamadas préstamos.


No es de extrañar que el Movimiento de Países No Alineados (NAM), establecido en Belgrado en 1961 con 120 naciones y 27 observadores, se convirtiera en una amenaza para la estrategia global de Estados Unidos que, como era de esperar, contraatacó con una serie de guerras étnicas y las primeras apariciones de las revoluciones de color, fabricando dictaduras a escala industrial, desde Suharto hasta Pinochet.


La culminación fue una cataclísmica reunión en Houston, el 19 de diciembre de 1990, “celebrando” la disolución de la URSS, mientras, como recuerda Hudson, el FMI y el Banco Mundial “presentaron un plan para que los líderes de Rusia impusieran (una severa) austeridad y regalaran sus activos –no importaba a quién– en una ola de ‘terapia de choque’ para dejar que la supuesta magia de la libre empresa creara un neoliberalismo “barra libre para todos”.


Perdido en un desierto romano de deudas


En gran medida, la nostalgia de aquella violación y saqueo de la Rusia de la década de 1990, alimenta lo que Hudson define como la Nueva Guerra Fría, donde la Diplomacia del Dólar debe afirmar su control sobre todas las economías extranjeras. La Nueva Guerra Fría no se libra sólo contra Rusia y China, “sino contra cualquier país que se resista a la privatización y la financiarización patrocinada por Estados Unidos”.


Hudson nos recuerda cómo la política de China “siguió casi el mismo camino seguido por el proteccionismo estadounidense desde 1865 hasta 1914: subsidio estatal para la industria, fuerte inversión de capital en el sector público, gasto social en educación y atención médica para mejorar la calidad y la productividad del trabajo. Esto, que no se llamó marxismo en los Estados Unidos, era simplemente la forma lógica de concebir la industrialización como parte de un amplio sistema económico y social”.


La reconversión económica de EEUU


Pero entonces, el capitalismo financiero –o de casino– cobró fuerza y dejó a la economía estadounidense principalmente limitada a “excedentes agrícolas de agronegocios y monopolios en tecnología de la información (desarrollados en gran medida como un subproducto de la investigación militar), hardware militar y patentes farmacéuticas (basadas en capital inicial público para financiar la investigación) capaces de extraer rentas monopolista mientras se eximen en gran medida del pago de impuestos mediante el uso de centros bancarios extraterritoriales”.


Ese es el estado actual del imperio: confiando únicamente “en su clase rentista y la diplomacia del dólar”, con la prosperidad concentrada en el uno por ciento superior de las élites del establishment. El corolario inevitable es que la diplomacia estadounidense impone unilateralmente sanciones ilegales a Rusia, China y cualquier otra persona o nación que desafíe sus dictados.


Como el imperio romano tardío


La economía de EEUU es, de hecho, una nueva y renqueante versión posmoderna del imperio romano tardío: “dependiente del tributo extranjero (a través del petrodólar, el agrodólar, las vacunadólar, las privatizaciones y los intereses de la deuda del Sur Global) para su supervivencia en la economía global rentista de hoy”. Es decir, el Imperio tiene auténtico pánico a que el almuerzo gratuito toque a su fin ante la aparición de otro sistema: “Motivo por el cual Estados Unidos ha rodeado Eurasia con 750 bases militares”.


Deliciosamente, Hudson se remonta a Lactancio, a fines del siglo III, describiendo el imperio romano basado en Instituciones Divinas, para enfatizar el paralelismo con la versión estadounidense:


“Con el fin de esclavizar a cuantos más, los codiciosos comenzaron a apropiarse y acumular cuanto era necesario para la vida y poniéndolo a buen recaudo para sí mismos. No lo hicieron por el bien de la humanidad, sino por su desmedida codicia. En nombre de la justicia dictaron leyes arbitrarias e injustas a fin de legalizar sus hurtos y avaricias impunemente contra el poder de la multitud. De esta manera se aprovecharon tanto de la autoridad como de la fuerza manifiestamente dañina de las armas”.


Socialismo o barbarie


Hudson enmarca sucintamente la principal disyuntiva a la que enfrenta el mundo hoy: si “el dinero y el crédito, la tierra, los recursos naturales y los monopolios serán privatizados y concentrados en manos de una oligarquía rentista, o si serán utilizados para promover la prosperidad y el crecimiento general. Esto es básicamente un conflicto entre el capitalismo financiero y el socialismo como sistemas económicos”.


Para avanzar en la lucha, Hudson propone un programa contrarrentista que debería ser el Plan Definitivo del Sur Global para el desarrollo responsable: propiedad pública de los bienes naturales; infraestructura básica clave en manos públicas; autosuficiencia nacional –crucial en cuanto a la emisión de dinero y crédito; protección laboral y del consumidor; control del capital– para evitar el endeudamiento o la asignación de la deuda en moneda extranjera; impuestos, tanto a la renta no laboral como a la renta económica; tributación progresiva; impuesto sobre la tierra (“que evitará que el aumento del valor del alquiler de la tierra sea utilizado por los bancos a cambio de crédito para aumentar los precios inmobiliarios”); uso del excedente económico para inversión de capital tangible; y autosuficiencia nacional alimentaria.


Creación de un sistema alterno


Como Hudson parece haber cubierto todas las cuestiones básicas, al final del libro me quedé con una sola pregunta de carácter general. Le pregunté cómo veía las discusiones actuales entre la Unión Económica de Eurasia (EAEU) y los chinos –y entre Rusia y China, más adelante–, y su capacidad de ofrecer un sistema financiero/monetario alternativo. ¿Podrán vender dicho sistema alternativo a la mayor parte del planeta, mientras esquivan el acoso financiero imperial?


Hudson tuvo la amabilidad de responder con lo que podría considerarse el resumen de un capítulo completo de un libro:


“Para tener éxito, cualquier reforma debe abarcar todo el sistema, no solo una parte. Las economías occidentales de hoy se han financiarizado, dejando la creación de crédito en manos privadas, para ser utilizado en la obtención de ganancias financieras a expensas de la economía industrial… Este objetivo se ha extendido como la lepra a través de economías enteras: sus patrones comerciales (dependencia de las exportaciones agrícolas y petroleras de EEUU y Tecnología de la Información TI), relaciones laborales (antisindicalismo y austeridad), tenencia de la tierra (plantaciones de agricultura de propiedad extranjera en lugar de autosuficiencia doméstica alimenticia) y la propia teoría económica (tratando las finanzas como parte del PBI, no como gastos generales que desvían los ingresos del trabajo y de la industria por igual)”.


La advertencia de Hudson


Hudson advierte que, “para liberarse de la dinámica del capitalismo financiero depredador patrocinado por Estados Unidos y sus satélites, los países extranjeros deben ser autosuficientes en la producción de alimentos, energía, tecnología y otras necesidades básicas. Esto requiere una alternativa al “libre comercio” estadounidense y su “comercio justo” aún más nacionalista (considerando ‘desleal’ cualquier competencia extranjera a la industria de propiedad estadounidense). Lo cual requiere una alternativa al FMI, el Banco Mundial y la ITO (la International Trade Organization, de la que Rusia acaba de retirarse). Y, por desgracia, una alternativa también requiere una coordinación militar como la SCO [la Organización de Cooperación de Shanghái] para defenderse de la militarización del capitalismo financiero centrado en Estados Unidos”.


Hudson ve algo de luz en el horizonte: “En cuanto a tu pregunta de si Rusia y China pueden ‘vender’ esta visión de futuro al Sur Global y los países de Eurasia, eso debería ser algo mucho más fácil a fines de este verano. Un subproducto importante (no involuntario) de la guerra de la OTAN en Ucrania es aumentar drásticamente los precios de la energía y los alimentos (y los precios del transporte). Esto llevará a la balanza de pagos de muchos países del Sur Global y otros países a un fuerte déficit, creando una crisis a medida que vence su deuda establecida en dólares con los tenedores de bonos y los bancos”.


El desafío clave para la mayor parte del Sur Global es evitar el impago:


“La subida de tipos de interés en EEUU ha incrementado el tipo de cambio del dólar, no sólo frente al euro y el yen japonés, sino también frente al Sur Global y otros países. Esto significa que deben pagar mucho más de sus rentas e ingresos por exportaciones para poder pagar su deuda externa, y sólo podrían evitar el impago quedándose sin alimentos ni petróleo. ¿Qué elegirán pués? El FMI puede ofrecerles los DEG (Derechos Especiales de Giro), que es un dinero creado por el FMI para permitirles pagar, pero sujetos a acumular más deuda dolarizada, así como a los planes de austeridad del FMI y exigirles que vendan aún más sus recursos naturales, bosques y agua”.


Entonces, ¿cómo liberarse de la deuda dolarizada? “Necesitan una masa crítica, algo que no estaba disponible en la década de los 70, cuando se discutió por primera vez un Nuevo Orden Económico Internacional. Pero hoy se está convirtiendo en una alternativa viable gracias al poderío de China, los recursos de Rusia y de países aliados como Irán, India y otros países del este y centro de Asia. Así que, sospecho que está surgiendo un nuevo sistema económico mundial. Si tiene éxito, el siglo pasado, desde el final de la Primera Guerra Mundial y el desastre que dejó, parecerá un largo desvío de la historia, que ahora vuelve a lo que parecían ser los ideales sociales básicos de la economía clásica –un mercado libre de rentistas, terratenientes, monopolios y finanzas depredadoras.”


Conflicto entre dos sistemas


Hudson concluye reiterando aquello de lo que se trata realmente la Nueva Guerra Fría:


En resumen, es un conflicto entre dos sistemas sociales diferentes, cada uno con su propia filosofía de cómo han de funcionar las sociedades. ¿Serán planificados por centros financieros neoliberales desde en Nueva York, apoyados por los neoconservadores de Washington, o serán el tipo de socialismo que imaginaron a fines del siglo XIX y principios del siglo XX: un auténtico ‘mercado’ y, de hecho, una sociedad libre de rentistas? ¿Se socializarán monopolios naturales, tales como la tierra y demás recursos naturales, y se utilizarán para financiar el crecimiento interno y la vivienda, o se dejarán en manos de los intereses financieros, convirtiendo la renta en pago de los intereses que fagocitan los ingresos de consumidores y empresas? Y, sobre todo, ¿los gobiernos crearán su propio dinero y dirigirán la banca para promover la prosperidad nacional, o permitirán que los bancos privados (cuyos intereses financieros están representados por los bancos centrales) tomen el control de las tesorerías nacionales?



01 febrero, 2021

La alternativa de Rosa Luxemburgo “socialismo o barbarie” se muestra cada vez más vigente

 


Citas tomadas de Leer El Capital hoy, de Jorge Veraza.

Libro en pdf aquí.


"No hay una circulación de capital, sino del capital; el proceso de circulación le pertenece, no simplemente circula en él".


"Ya en diversas ocasiones a lo largo de la historia del capitalismo se ha decretado el fin de la historia. En museos arqueológicos, en libros y en la memoria popular se nos habla de una historia pasada, pero la constante supresión de la historia es parte de la esencia del modo de producción capitalista. Cuando avanza en algún nuevo territorio, antes inexplorado, termina por barrer con la historia de los pueblos que allí existían. Primero los somete desde el exterior y luego penetra y avasalla las tierras donde implanta sus fábricas, utiliza a la gente para que trabaje en ellas y modifica sus patrones de consumo.

Comienza por absorber como folklore la cultura nativa en la abigarrada oferta plural de culturas en el interior del propio capitalismo y termina por suprimir aquella cultura, la memoria histórica de ese pueblo y, finalmente, al pueblo mismo, y con él a la historia. Esto que hace en su desarrollo periférico lo profundiza en el centro del sistema. No se trata de un simple afán imperialista, negador, antiético, sino del funcionamiento normal de la estructura misma del proceso de acumulación de capital".


" ...la violencia se puede escalar de manera indefinida cada vez que el capitalismo muestra esta [destructiva] esencia suya y esta esencia se pone de manifiesto a medida que el sistema se desarrolla, la alternativa de Rosa Luxemburgo “socialismo o barbarie” se muestra cada vez más vigente, y al mismo tiempo se vuelve más notorio el hecho de que la revolución comunista, si bien es un hecho necesario, es mejor que ocurra no por necesidad sino por voluntad, por conciencia. Pues cuando las cosas ocurren por necesidad suelen llegar tarde, cuando ya se ha ido demasiado lejos. La revolución comunista es entonces dialéctica y anticipatoria debido precisamente al tipo de estructura histórica o productiva que caracteriza al enemigo que enfrenta".


02 octubre, 2020

Apoyan todas las revoluciones excepto las que triunfan — Michael Parenti


 

«Un socialismo real, se argumenta, sería controlado por los propios trabajadores a través de la participación directa, en lugar de ser dirigido por leninistas, estalinistas, castristas u otras "cábalas de malvados hambrientos de poder, burocráticos, hombres maliciosos que traicionan revoluciones". Lamentablemente, esta visión del "socialismo puro" es ahistórica, no puede contrastarse con la realidad histórica. Compara un ideal con una realidad imperfecta que queda en un segundo plano. Imagina cómo sería el socialismo en un mundo mucho mejor que este, un mundo en el que no se requiere una estructura estatal fuerte o una fuerza de seguridad, donde no es necesario expropiar nada del valor producido por los trabajadores para reconstruir la sociedad y defenderla de la invasión y el sabotaje interno.


Las anticipaciones ideológicas de los socialistas puros permanecen intactas por la práctica existente. No explican cómo se organizarían las múltiples funciones de una sociedad revolucionaria, cómo se frustrarían los ataques externos y el sabotaje interno, cómo se evitaría la burocracia, cómo se asignarían los escasos recursos, cómo se resolverían las diferencias políticas, cómo se fijarían las prioridades y se conduciría la producción y la distribución. En cambio, ofrecen declaraciones vagas sobre cómo los propios trabajadores poseerán y controlarán directamente los medios de producción y llegarán a sus propias soluciones a través de la lucha creativa. No es de extrañar pues que los socialistas puros apoyen todas las revoluciones excepto las que triunfan.»


Michael Parenti



15 noviembre, 2019

El sueño del capitalismo engendra monstruos




"Sabremos que el socialismo se ha implantado por fin cuando podamos echar la vista atrás y no sepamos salir de nuestro asombro al ver la excepcional rienda suelta que se daba a ese grupo de empresarios perdonavidas en la época que actualmente vivimos para corromper la mente de la audiencia con sus primitivos puntos de vista políticos, muy apropiados para sus propios balances de cuentas, pero para nada más". Terry Eagleton



 Leer texto completo en: ELOTRO

20 agosto, 2019

NO HAY CAPITALISMO SUSTENTABLE




CLIMATE & CAPITALISM02/08/2019
Traducción del inglés: Arrezafe

¿A qué velocidad está cambiando el clima? - John Molyneux

El peligro del cambio climático no es una amenaza futura, es una realidad presente que se agrava velozmente.

Está claro que ahora existe una conciencia pública bastante generalizada sobre el hecho de que el cambio climático es una realidad y una grave amenaza para el futuro de la humanidad. Esto se refleja, en cierta medida, en los principales medios de comunicación, a pesar de su renuencia a tratar el problema como una verdadera emergencia. Sin embargo, todavía existe una considerable disyunción entre la forma en que generalmente se percibe el cambio climático y la realidad de lo que está sucediendo.

La mayoría de la población piensa en las consecuencias y la amenaza del cambio climático principalmente en términos de derretimiento del hielo y aumento del nivel del mar. Así es, ciertamente, como se ha proyectado en los medios de comunicación, la imagen icónica de un oso polar a la deriva en las corrientes de un hielo cada vez más reducido.

[...] 

Hay varios problemas en este enfoque parcial. En primer lugar, conduce a la confusión sobre los efectos del derretimiento del hielo. La fusión del hielo marino, que incluye todo el hielo del Polo Norte y parte de la Antártida, no eleva el nivel del mar porque ya está en el agua y su volumen ya ha sido desplazado (lo que no significa que no importe, volveré sobre ello). Lo que eleva el nivel del mar es el derretimiento del hielo terrestre, como los glaciares y los casquetes polares de Groenlandia y la Antártida.

En segundo lugar, aunque el aumento del nivel del mar es obviamente una amenaza importante a largo plazo, a menos que vivas en ciertos lugares específicos, como las islas de los océanos Índico y Pacífico (Maldivas, Solomons, Tuvalu, etc.), la principal amenaza para la población, que se verá afectada en el futuro cercano por el cambio climático, serán los fenómenos climáticos extremos.

En tercer lugar, la visión simplista alimenta la idea de que el cambio climático es un episodio o proceso que tendrá lugar en un futuro relativamente distante, probablemente "no en el transcurso de nuestras vidas". Dicha visión se ve reforzada por convenios y acuerdos internacionales, como los Acuerdos de París y el Plan de Acción Climática de Leo Varadkar, que están basados en lejanos objetivos, para 2030 y 2050. A ello hay que añadir que, en general, la población está lógicamente preocupada por sus problemas inmediatos: trabajo, alquiler, hipoteca, alimento, niños, etc. Háblales pues de algo que va a suceder dentro de treinta años y las respuestas más probables serán: a) ignorarlo, alegando que tal vez nunca suceda o que, en todo caso, ya estarán muertos; b) ignorarlo, presuponiendo que para entonces las autoridades ya habrán encontrado "algo" para solucionarlo. Incluso hay activistas políticos que piensan que no es una prioridad inmediata, que son mucho más urgentes otros temas en los que sí están implicados.

Problema inmediato

Sin embargo, el peligro del cambio climático no es solo que vaya a ocurrir en un futuro más o menos lejano, sino que está ocurriendo ahora, de manera evidente y desde hace ya tiempo. Dije anteriormente que el principal impacto del cambio climático y sus consecuencias se manifestaría a través de eventos climatológicos extremos. Estos podrían citarse principalmente como; olas de calor excesivas, sequías, incendios forestales, lluvias excesivas, tormentas e inundaciones, añadiendo inusuales períodos de frío. Todos estos eventos se han mostrado claramente en todo el mundo durante los últimos 12 meses.

[...]

En julio de este año supimos que el junio de 2019 fue el más caluroso desde que comenzaron los registros climáticos. La National Oceanic and Atmospheric Administration de EE.UU. informó que la temperatura global promedio para junio fue de 0.92°C por encima del promedio del siglo XX. En julio ya tuvimos otra ola de calor masiva en América del Norte y en toda Europa, incluyendo los más de 40°C en París.

Datos de última hora informan que Bélgica y los Países Bajos han registrado sus temperaturas más altas. La ciudad belga de Kleine Brogel, en la provincia de Limburgo, alcanzó los 39.9°C, la más alta desde que comenzaron los registros en 1833, mientras que la ciudad holandesa meridional de Eindhoven alcanzó su temperatura más alta en 75 años de registros del Royal Meteorological Institute.

Entre estas olas de calor hemos tenido sequías e incendios devastadores en California; temperaturas de 50ºC en gran parte de Australia; un catastrófico ciclón en el sudeste de África; grandes incendios en Portugal y el norte de Grecia, así como en Alaska y Siberia; sequía en el sur de la India con una ciudad de 7 millones de habitantes sin abastecimiento de agua; inundaciones en Nepal (90 muertos y 1 millón de desplazados) y en Japón; una intensa ola de calor en el norte de China; incendios en toda Suecia; e Islandia erigiendo un monumento póstumo a un glaciar desaparecido.

En enero / febrero de este año, Estados Unidos también padeció una extraordinaria ola de frío, las condiciones semiárticas se extendieron al corazón del país en lo que fue un "vórtice polar" con temperaturas tan bajas como –30°C. (El vórtice polar está relacionado con el cambio climático porque el aumento de las temperaturas en el Ártico afecta la corriente en chorro en la atmósfera superior, impulsando vientos fríos hacia el sur y atrayendo vientos cálidos hacia el norte).

El tiempo se acaba

Ha habido muchos otros fenómenos climáticos extremos, muchos más de los que se pueden enumerar aquí. En términos de futuro inmediato, es decir, en los próximos años, tendrán lugar otros dos acontecimientos muy peligrosos. El primero es la fusión del hielo marino en la Antártida. La gran extensión de hielo marino alrededor de la Antártida ha sufrido una acelerada pérdida desde 2014, según muestran los datos proporcionados por los satélites, pérdida más rápida que la observada en el Ártico. La merma de la extensión media anual significa que la Antártida perdió tanto hielo marino en cuatro años como el Ártico perdió en 34.

Lo que hace que esto sea tan peligroso no es su impacto inmediato en el nivel del mar (como dijimos anteriormente), sino el hecho de que el hielo refleja la luz del sol hacia la atmósfera, mientras que los océanos oscuros absorben y retienen el calor. De tal manera, esta gran fusión de hielo crea un circuito de retroalimentación que intensifica el calentamiento.

El segundo acontecimiento. Se trata del estado del permafrost (suelo, roca o sedimento congelado). [...] La pérdida de permafrost es significativa porque está liberando grandes cantidades de metano. De hecho, tras dos décadas liberándose, el metano es hoy 84 veces más potente, como gas de efecto invernadero, que el dióxido de carbono. En otras palabras, tenemos otro ciclo de retroalimentación importante.

Quizás lo más alarmante de todo sea el hecho de que todos estos sucesos, especialmente la pérdida de hielo antártico y de permafrost ártico, apuntan a la probabilidad de que las advertencias y predicciones dramáticas del IPCC en 2018 sean, de hecho, estimaciones conservadoras de lo que realmente está sucediendo. Según informa el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, la Antártida ha experimentado un aumento de la temperatura del aire de 3°C, aunque eso pueda no parecer mucho, es 5 veces la tasa media de calentamiento global, y la fusión del permafrost va 70 años por delante de la mayoría de las predicciones científicas.

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Implicaciones políticas

Todo esto tiene enormes implicaciones políticas. En primer lugar, significa que todos los diversos planes gubernamentales y acuerdos internacionales llevados a cabo hasta ahora son completamente inadecuados. Cualquier político que hable en términos de objetivos para 2030 y 2050 simplemente no ha comprendido nada. Para cuando Irlanda reciba su prometido millón de autos eléctricos en 2030 o llegue a cero emisiones de carbono en 2050, es muy probable que se haya causado un daño irreparable a nuestro planeta. Los políticos y pensadores convencionales simplemente no lo entienden. En otras palabras, cuando se trata del "mundo real" imaginan que la economía simplemente seguirá funcionando como de costumbre durante los próximos 80 años. No hay posibilidad de que ello sea así.

En segundo lugar, la cuestión del cambio del sistema, no del cambio climático, se sitúa cada vez más en primer plano. A lo largo de los años ha habido innumerables debates sobre si el capitalismo puede o podría, en teoría, detener el cambio climático. Lo que ha quedado manifiestamente claro es que no lo ha hecho y no lo hará en el tiempo que resta disponible.

Vamos a necesitar el socialismo, es decir, una economía de propiedad pública y planificada democráticamente, que produzca para las necesidades humanas, no para el lucro de una minoría. Y lo necesitamos no solo a nivel nacional, sino internacional, tanto para evitar el cambio climático descontrolado como para hacer frente a los cambios que ya se están produciendo en el sistema.

Por último, cabe esperar una seria resistencia general: de los estudiantes, de los pueblos indígenas, de los trabajadores organizados... Si el 3.5% de la población de Puerto Rico puede movilizarse contra su gobernador, por el huracán María, contra el sexismo y la homofobia, y el pueblo de Sudán puede derrocar a su dictador, la población mundial puede resistir y enfrentarse a los efectos del cambio climático.

La cuestión clave para nosotros es garantizar que las voces y los argumentos socialistas se escuchen dentro de esta resistencia. La otra alternativa, personificada por la figura de Donald Trump, apunta en la dirección del racismo, el fascismo y la barbarie.