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05 enero, 2026

Putin: “Sadam Hussein pensó lo mismo”

 



Richard Werner, experto conocedor de los sistemas bancarios mundiales, escribe sobre lo que significa la intervención estadounidense en Venezuela para el sistema del petrodólar:


"El golpe de Estado estadounidense en Venezuela es un intento de fortalecer el sistema del petrodólar, establecido por el acuerdo de Henry Kissinger con Arabia Saudita en 1974, que exige la venta global de petróleo en dólares estadounidenses. Este acuerdo, que crea una demanda artificial de la moneda y financia la hegemonía estadounidense, se encuentra en sus últimos estertores.


Venezuela, con las mayores reservas de petróleo del mundo, desafió al dólar vendiendo petróleo en yuanes, euros y rublos, eludiendo el dólar y construyendo canales de pago alternativos con China.


Entre los precedentes históricos, tenemos el derrocamiento de Saddam Hussein en Irak, por su transición al euro, y el de Muammar Gaddafi en Libia, por proponer un dinar respaldado por oro. Ver mi informe sobre el acuerdo del petrodólar saudí en [https://rwerner.substack.com/].


La invasión intenta contrarrestar la acelerada desdolarización global liderada por Rusia, China, Irán y los países BRICS, a medida que las naciones optan por sistemas de liquidación en monedas distintas del dólar y alternativas al SWIFT. Pero este asalto a Venezuela es una señal de desesperación que podría acelerar la caída del petrodólar, ya que el Sur Global se previene ante la dependencia de Estados Unidos de la fuerza militar para mantener el dominio de su moneda".




Como pertinente conclusión, hace varios años Putin respondió a aquellos líderes mundiales que defendían que no tener armas nucleares era algo positivo frente a la hegemonía de Estados Unidos y la OTAN. Esto fue lo que sostuvo Tokayev, de Kazajistán, orgulloso de sermonear a Putin, hasta que el mandatario ruso le dio una fría y escueta lección de realidad, una que Maduro, Gadafi y muchos otros aprendieron a las malas:


Tokayev: En el mundo moderno, la posesión de armamento nuclear no supone garantía de seguridad ni de prosperidad económica. A veces es mejor no poseer armamento nuclear, sino atraer inversiones a la economía, mantener y desarrollar buenas relaciones con los estados del mundo, que es lo que Kazajistán hace en la práctica”.


Putin: Sadam Hussein pensó lo mismo.


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27 octubre, 2025

Keynes y Versalles: lecciones para un mundo multipolar

 


Dr. Warwick Powell – 27/10/2025

   Traducción del inglés: Arrezafe


Un aterrizaje suave para la desaparición de la Pax Americana


Las consecuencias económicas de la paz (1919), de John Maynard Keynes, sigue siendo una de las críticas más proféticas de los acuerdos de posguerra en la historia moderna. En ella, Keynes advertía que la victoria puede vaciarse cuando los vencedores pierden el sentido de la humildad. Argumentaba que las punitivas indemnizaciones impuestas a Alemania tras la Primera Guerra Mundial sembraron las semillas de la inestabilidad futura al humillar y empobrecer a una nación que, una vez despojada de dignidad y esperanza, no consentiría por mucho tiempo el orden que se le había impuesto. Su visión era tanto económica como moral y política: una paz sostenible requiere magnanimidad, no venganza; presupone una arquitectura de inclusión, no de exclusión. En el lenguaje actual, rechaza los bloques dirigidos hacia la confrontación y busca fundamentar las relaciones en la idea de una paz indivisible.


Un siglo después, cuando el período de 500 años de dominio colonial e imperial occidental se desvanece visiblemente, las advertencias de Keynes resuenan de nuevo. El colapso del orden unipolar liderado por Occidente —acelerado por la derrota estratégica del Occidente político en Ucrania y su incapacidad para contener el ascenso de China— marca no sólo una redistribución del poder, sino una crisis de legitimidad moral e intelectual. Europa, y últimamente Estados Unidos, acostumbrados desde hace tiempo a moldear el mundo a su imagen, se tambalean hoy, incapaces de adaptarse a un mundo que ya no admite su excepcionalismo.


Occidente ya pasó por esto antes, aunque bajo un aspecto diferente. Cuando la Unión Soviética se disolvió en 1991, Washington y sus aliados declararon no sólo la victoria en la Guerra Fría, sino el "fin de la historia". Estados Unidos entró en su denominado momento unipolar, interpretando el colapso de su gran rival como prueba de que el capitalismo liberal y la supremacía estadounidense no eran triunfos transitorios, sino universales y permanentes. En lugar de magnanimidad, hubo arrogancia; en lugar de inclusión, obtuvimos expansión. Cuando se presentó la oportunidad, Occidente no buscó integrar a Rusia en una arquitectura económica y de seguridad común, sino extender la suya propia, presionando a la OTAN cada vez más hacia el este y utilizando la retórica de la "promoción de la democracia" como herramienta estratégica de penetración.


Como muestran Monica Duffy Toft y Sidita Kushi en su libro de 2023 Dying by the Sword [Morir por la espada], Estados Unidos realizó más intervenciones militares por año durante este período de tres décadas de dominio unipolar que en cualquier otra época de su historia. En lugar de un dividendo de paz, el fin de la Guerra Fría trajo consigo una inflación del activismo militar, desde los Balcanes hasta Oriente Medio, desde Asia Central hasta el norte de África. El proyecto Costs of War de la Universidad de Brown estima el costo en pérdidas de vidas humanas por millones, además de decenas de millones de desplazados. Washington confundió la supremacía con la invulnerabilidad y el poder con la virtud. No podía imaginar un mundo en el que fuera uno entre muchos, en lugar del excepcional árbitro de los asuntos globales. Esto supuso, en términos keynesianos, un Versalles a escala planetaria: los vencedores confundieron la dominación con la estabilidad y, al hacerlo, plantaron las semillas de su propia ruina.


Hoy, los resultados son evidentes. La autoridad moral del "Occidente político" está hecha trizas, su arquitectura financiera y de seguridad se está desmoronando, y sus promesas de prosperidad universal se han revelado como mitos egocentristas. Las guerras en Irak, Afganistán, Libia y otros lugares; el uso de las sanciones y las finanzas como arma; la doble moral en materia de soberanía y derechos humanos; todo ello ha erosionado la confianza en el modelo occidental y ha llevado a gran parte del Sur Global a buscar alternativas. El momento unipolar, lejos de consolidar la paz, produjo un mundo sumido en conflicto y alienación permanentes.


La tentación de las potencias en ascenso —China, Rusia y el Sur Global en general— es ahora afrontar este declive occidental “pisándole el cuello”, metafóricamente hablando, e imponiendo su propio triunfalismo. Sin embargo, la historia aconseja moderación. La inexorable decadencia de la dominación colonial occidental a escala global solo es comparable a los esfuerzos del Sur Global por facilitar la transición a una configuración multipolar (o multinodal) más justa, evitando una guerra a gran escala.


La lección de Keynes es que la humillación genera resentimiento, y el resentimiento genera conflicto. Un nuevo orden justo y estable no puede surgir de la venganza, debe surgir de la generosidad y la paciencia estratégica.


Hasta ahora, China y gran parte del Sur Global parecen haber asimilado esta lección. En lugar de imponer o castigar, han buscado facilitar la construcción de un sistema multipolar que amplíe la participación en lugar de restringirla, que integre en lugar de aislar. Iniciativas como la Franja y la Ruta, la Organización de Cooperación de Shanghái y los BRICS+ no reflejan el deseo de sustituir la hegemonía occidental por otra, sino de disolver la lógica misma de la dominación: construir un mundo de coexistencia y desarrollo mutuo. Esto es, magnanimidad en la práctica: el ejercicio del poder desde la humildad, no desde la arrogancia.


Las negociaciones comerciales en curso son otro ejemplo contemporáneo. China ha demostrado que ya no está subordinada a los caprichos de Occidente. Respondió con un ojo por ojo cuando Estados Unidos impuso los aranceles del "Día de la Liberación", el 2 de abril de 2025. Estados Unidos se vio obligado a una distensión con China, allanando el camino para unas negociaciones en las que se ha ido afirmando el estatus de par de China.


El punto culminante, 9 de octubre de 2025, fue el anuncio de las regulaciones de licencias de exportación que se aplicarían a una amplia gama de elementos de tierras raras y otros materiales, lo que provocó una furiosa reacción estadounidense. El punto débil de la economía política estadounidense en cuanto a materias primas quedó al descubierto. Ahora, los negociadores de ambas partes se han reunido en Kuala Lumpur. Los primeros informes indican que se ha acordado un marco para la negociación, lo que permite a los respectivos líderes avanzar en la resolución del asunto. La parte china ofreció pocos detalles, la parte estadounidense se apresuró a abrir el espacio a la especulación sobre lo que en las negociaciones podría incluirse. Este es un modus operandi habitual de los estadounidenses, para quienes afirmar el “éxito de sus relaciones públicas" es esencial para legitimarse.


Se ha informado que habrá un nuevo aplazamiento de los amenazantes aranceles del 100%. Scott Bessent presenta esto como una "victoria" de la influencia estadounidense, pero la realidad es que Estados Unidos no puede permitirse imponer más aranceles. Necesitaba una salida a una política fallida, y China, con sumo cuidado, se la proporcionó. Además, hay noticias de que China podría volver a comprar soja estadounidense, un asunto particularmente delicado para Trump, ya que su base electoral agrícola del Medio Oeste se volvió contra su administración, sobre todo tras el rescate financiero de Argentina, que posteriormente eliminó los aranceles de exportación y vendió soja a China.


También se especula sobre la posibilidad de algún tipo de aplazamiento en la aplicación del régimen de licencias de exportación de tierras raras. Suponiendo que así sea, lo que estamos presenciando es un cambio de conducta. China ha demostrado su capacidad para responder a los EEUU de la misma manera (ahora es un par, con el que hay que interactuar sobre la base de "igualdad y respeto"), y las prerrogativas como las dispensas, antes únicamente en manos de los EEUU, están ahora también en manos de Pekín. Esta nueva ventana probablemente tenga más que ver con los mecanismos y procedimientos precisos para su aplicación; en qué consiste su uso dual; qué umbrales actúan como "desencadenantes de riesgo"; cómo se pueden agilizar los procesos de vía rápida, etc. Los detalles burocráticos son precisamente el espacio en el que a los aparatos del estado les gusta operar. Las regulaciones ya están en su lugar; no hay vuelta atrás. Se redefinieron los postes de la portería. Ahora, la "trifulca" ha sido desplazada a un plano diferente.


La capacidad de regular el flujo global de tierras raras y sus usos se ha consolidado con éxito. Esto era inimaginable hace un año, incluso cuando China daba constantes indicios de intensificar su control. Recordemos que las regulaciones de exportación se aplicaron al germanio y al galio en el segundo semestre de 2023. Ahora, China está en posición de influir aún más en los flujos globales de valor. Cuando Trump inició las guerras comerciales en marzo de 2018, al declarar que «las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar», la idea de que China pudiera imponer un nuevo régimen para el comercio de las tierras raras era entonces especialmente inimaginable. Hasta este extremo ha cambiado el mundo.


El enfoque de China hacia el liderazgo global se caracteriza por una orientación filosófica distinta del impulso de dominación occidental. Enraizado en las propias tradiciones de su civilización, el concepto chino de armonía sin uniformidad (和而不同) sugiere que el orden no depende necesariamente de la conformidad. Más bien, surge de la coordinación de las diferencias, de la búsqueda del equilibrio entre diversos intereses y valores. Esto contrasta marcadamente con el modelo universalista occidental, que históricamente ha exigido la alineación ideológica como precio de la inclusión y las sanciones y el castigo como la solución por defecto al incumplimiento.


En la práctica, esta filosofía sustenta el diseño de las iniciativas globales de China. La Iniciativa de la Franja y la Ruta, por ejemplo, no exige que los participantes adopten un modelo político o económico específico; en cambio, busca la cooperación práctica en torno a infraestructuras compartidas, comercio y desarrollo tecnológico. Se prioriza la conectividad sobre el control, promoviendo el beneficio mutuo en lugar de la competencia de suma cero. La misma lógica se aplica al BRICS+, que reúne a países con sistemas y tradiciones muy diferentes sobre la base de la igualdad y el respeto a la soberanía. El objetivo no es sustituir una potencia hegemónica por otra, sino crear el andamiaje institucional para la coexistencia en la diversidad.


Incluso las negociaciones comerciales con Estados Unidos son expresiones de esta mentalidad. En lo que respecta a China, el comercio es una relación beneficiosa para todos, solamente Estados Unidos insiste en que es de suma cero. Las negociaciones comerciales demuestran que el comercio funciona cuando ambas partes se benefician. China ha demostrado que puede adaptarse a las barreras del mercado estadounidense, la evidencia de los últimos meses lo demuestra. La expansión del comercio con otros mercados se ha acelerado, y esta tendencia no va a disminuir. Lo cual no significa que China no desee comerciar con Estados Unidos, significa simplemente que puede prescindir de ello.


Negarse el acceso al mercado estadounidense sería una insensatez miope, en lo que respecta a China. Además, la perspectiva china se basa en la idea de cómo debe ser un mundo multipolar funcional. Un Estados Unidos empobrecido y aislado no beneficia a nadie, como argumenté hace tiempo. Pero un Estados Unidos unilateral y beligerante tampoco es coherente con la dinámica en desarrollo de la multipolaridad.


Esto ha cambiado.


China, Rusia, el creciente consorcio BRICS y, en general, el Sur Global, persiguen sus objetivos de una manera claramente multipolar. Mientras que el modelo occidental se ha basado históricamente en la coerción —mediante sanciones, bases militares, campañas ideológicas de cambio de régimen o desestabilización—, el enfoque multipolar emergente busca influir mediante la colaboración, la evidencia y la reciprocidad. Es una forma de poder facilitador: uno que multiplica las capacidades de otros en lugar de disminuirlas. El propio surgimiento de China se da como una "gran potencia facilitadora", y su visión de lo que sería un mundo multipolar se articula claramente a través de su serie de Iniciativas Globales.


Este enfoque no representa un mero ajuste estratégico, sino una evolución moral. Reconoce que el poder, para ser legítimo, debe ejercerse con moderación y previsión. El fracaso de Occidente desde 1991 ha sido un fracaso de imaginación. Es decir, su incapacidad de concebir el poder sin dominación y el liderazgo sin subordinación. La magnanimidad, en el sentido de Keynes, exige precisamente ese salto de imaginación: ver la propia victoria como una oportunidad para construir una paz más amplia, no para consolidar una ventaja.


Si Keynes viviera hoy, podría reconocer en el desarrollo financiero de China, en su paciente diplomacia y en su rechazo a las posturas punitivas, un eco lejano de su propia visión para la reconstrucción posbélica: que la prosperidad y la paz son simbióticamente indivisibles, y que la estabilidad no puede construirse sobre la humillación. La pregunta para el orden multipolar emergente es si podrá mantener esta magnanimidad mientras el poder continúa cambiando. La advertencia de la historia es clara. La tentación de moralizar el nuevo orden, humillar a los caídos y convertir la ventaja material en superioridad moral son caminos de regreso a la inestabilidad.


El reto de las próximas décadas será demostrar que el poder y la magnanimidad pueden coexistir; que la justicia no implica necesariamente castigo; y que un mundo liberado del dominio occidental no necesita reemplazar una jerarquía por otra. La voz de Keynes se extiende a lo largo de un siglo para recordarnos que la verdadera prueba de la victoria no reside en derrotar a los rivales, sino en superar el impulso de castigarlos. La magnanimidad, en este sentido, no es debilidad, sino el verdadero fundamento de la fuerza y la sabiduría. Es la base sobre la que se puede construir una paz duradera y genuinamente compartida.


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18 abril, 2025

China juega al GO (围棋), EEUU a los dardos (飞镖)

 

Los dirigentes del régimen de Kiev han llegado a París para debatir el posiblemente deplorable resultado del despliegue de tropas europeas en territorio ucraniano, manifestó el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev, comentando la visita de la delegación ucraniana a la capital francesa.


"Al parecer, la cúpula de la camarilla fascista ucraniana ha acudido a París para mantener conversaciones con el Reino Unido, Alemania y Francia sobre el número de ataúdes europeos que estarán dispuestos a asumir tras el despliegue de las tropas de la 'coalición de los voluntarios' en Ucrania", escribió este jueves en su cuenta de X.


Fuente: RT – 17/04/2025



El director de la Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao del Consejo de Estado de China, Xia Baolong, declaró que China no teme a guerras comerciales ni arancelarias. "El cielo no se desplomará", remarcando que los agresores solo entienden el lenguaje de fuerza. "Esto supone combatir la guerra con la guerra, detener la violencia con la fuerza y ganar la paz y el respeto mediante la victoria"


Fuente: RT – 17/04/2025



"Estados Unidos no se deja estafar por nadie. El problema es que lleva décadas viviendo por encima de sus posibilidades. Consume más de lo que produce. Ha externalizado su producción y ha pedido préstamos para sostener un nivel de vida superior al que le corresponde según su productividad. No ha sido "engañado", por el contrario, Estados Unidos se ha subido al tren de la globalización sin pagar nada. Estados Unidos debería dejar de quejarse de ser víctima del comercio global y poner fin a su comportamiento caprichoso y destructivo".


Fuente: CHINA DAILY.com.cn – 15/04/2025


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FIN DEL JUEGO: BRICS+ destrona a Occidente 
mientras su intercambio de cereales socava el dominio del dólar



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15 julio, 2024

La incógnita Ruso-Yemení — Pepe Escobar

 


The Cradle – 12/07/2024

   Traducción del inglés: Arrezafe


Saná se haya inmersa en un esfuerzo por ampliar sus asombrosos logros militares, tanto en el ámbito económico como en el diplomático. Si bien el comercio con Rusia puede ser fundamental para mitigar los efectos del asedio a Yemen, Saná también considera que la membresía en el BRICS es una "oportunidad de oro" para establecer una seguridad duradera en el Golfo Pérsico.


Las maniobras estratégicas estelares de Yemen en defensa de Palestina desde su papel dramáticamente ascendente en el Eje de Resistencia de Asia Occidental están adquiriendo el perfil de una odisea épica, examinada con atención por la Mayoría Global.


Por si la humillación sin precedentes sufrida por la armada estadounidense en Bab al-Mandab y el Mar Rojo no fuera suficiente, Ansarallah atacó un barco israelí con un misil hipersónico Hatem-2, un notable avance en el desarrollo tecnológico autóctono.


Al mismo tiempo, estos prodigiosos avances estratégico-militares desplegados por Ansarallah han revivido la siempre latente e inconclusa guerra y el bloqueo contra Yemen impulsados en 2015 por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos con el habitual respaldo de Estados Unidos y el Reino Unido.


Riad, que aborrece como la peste la resistencia yemení, en lugar de Saná, la capital reconocida de Yemen, apoya a un gobierno "anti-Ansarallah" con sede en Adén, reconocido en cierto modo por el "orden internacional basado en normas". Pero, en realidad, ese gobierno tiene su sede en un lujoso hotel de Riad.


Ansarallah ha intentado negociar un intercambio de prisioneros que incluya a pilotos saudíes capturados que podrían ser canjeados por miembros de Hamás encarcelados en Arabia Saudita. Riad no sólo se ha negado, sino que ha amenazado con bloquear las transferencias bancarias hacia y desde Yemen y con cerrar el aeropuerto internacional y los puertos marítimos de Saná.


La respuesta de Ansarallah fue tajante: si se bloquea el sistema bancario yemení, el sistema bancario saudí será destruido. Si se ataca el aeropuerto de Saná, lo mismo ocurrirá con los aeropuertos saudíes.


De modo que, de repente y de manera ominosa, la guerra que nunca terminó se ha reanudado. Considerando su actual y demostrada capacidad militar de misiles y drones navales completamente nuevos, Ansarallah no tendría ningún problema en atacar la producción petrolera de Arabia Saudita como represalia a un bloqueo total,. Las consecuencias para los mercados petroleros mundiales serían catastróficas.


Dos delegaciones llegan a Moscú…


Yemen representa el ejemplo clásico de un actor ferozmente resistente en el contexto del emergente mundo multipolar y multinodal. De ahí la pregunta de cuál es la posición que ocupa Rusia, paladín multipolar y multinodal, en lo que respecta a la lucha en Yemen.


Lo que nos lleva al fascinante caso de dos delegaciones yemeníes de visita reciente en Moscú.


Una de ellas, encabezada por un alto funcionario de Ansarallah, se reunió con el enviado especial del presidente ruso a Oriente Medio (Asia Occidental) y África, Mijail Bogdanov.


No sólo hablaron del genocidio en Gaza, sino también de lo que Ansarallah describe como “la agresión estadounidense-británica contra Yemen”, en referencia a las operaciones navales occidentales en el Mar Rojo que han intentado durante meses, sin éxito, frustrar las operaciones yemeníes contra buques de carga con destino o asociados a Israel. Un asedio en represalia, por así decirlo.


Los yemeníes aseguraron a los rusos que sus operaciones marítimas “no representan una amenaza para la navegación internacional ni están dirigidas contra nadie, sino que apoyan al pueblo palestino y responden a los ataques aéreos estadounidenses y británicos a Yemen”. Ansarallah elogió la comprensión de Rusia y expresó su gratitud por:


“La posición de Rusia frente a la agresión estadounidense-británica contra Yemen y su apoyo al proceso humanitario y político en nuestro país. También analizamos los resultados de los esfuerzos para distender la situación entre Yemen y los países agresores, destacando la necesidad de alcanzar una solución integral que garantice la unidad y la soberanía de Yemen”.


Todo lo anterior se refiere a lo que podría describirse como la delegación del proceso político yemení. En Omán, mientras esperaban para recoger sus visados rusos, se cruzaron con otro grupo yemení: llamémosle la delegación de geoeconomía.


Esta delegación estuvo encabezada por el Dr. Fouad al-Ghaffari, asesor especial del Gobierno de Salvación Nacional del Primer Ministro yemení Dr. Abdulaziz Saleh bin Habtoor en Sanaa.


Habtoor es un destacado intelectual yemení y autor del notable Undeterred: Yemen in the Face of Decisive Storm, que destaca detalles clave de la guerra lanzada en 2015 “por una coalición hostil de 17 países”, totalmente apoyada por Estados Unidos y la UE, y con bloqueos aéreos, marítimos y terrestres.


El primer ministro explica la guerra económica, dado el traslado del Banco Central de Yemen a Adén; la guerra biológica, que provocó un terrible brote de cólera en todo el país; y cómo la Liga Árabe fue comprada y financiada de principio a fin. Destaca que “esta es la primera guerra en la historia en la que todos los países árabes ricos se unen bajo el manto del país imperialista más poderoso en coalición impía contra el país más pobre de la Península Arábiga”.


La guerra está lejos de terminar. Yemen está sufriendo mucho y el espectro de una gran hambruna no ha desaparecido. Por eso, la delegación del Dr. Ghaffari tenía que centrarse claramente en cuestiones humanitarias y en la seguridad alimentaria.


El Dr. Ghaffari manifiesta a The Cradle lo que Yemen espera recibir del Ministerio de Agricultura de Rusia:


“Tenemos alimentos para exportar e importar de Rusia. Deberíamos tener una línea naviera entre Rusia y Yemen ubicada en el puerto de Hodeidah. El mes pasado, otra delegación yemení visitó China. Hubo contactos positivos y ahora están desarrollando un acuerdo. He venido como asesor del Primer Ministro y, en paralelo a la presidencia rusa de los BRICS, a destacar la importancia de desarrollar una relación agrícola –una relación de seguridad alimentaria– entre nosotros y Rusia. Necesitamos la experiencia rusa en todo esto. Tenemos productos especiales en Yemen que queremos exportar, y actualmente estamos luchando contra un boicot de los EEUU y Occidente. Queremos productos rusos en lugar de productos que vengan de Europa”.


Ghaffari añade: “Algunos productos rusos llegan a Yemen, pero no directamente, sino a través de países del Golfo o de países africanos, pero no como productos rusos. En Yemen no hay productos rusos. Ahora, tras 96 años de relaciones con Rusia, Yemen se está definiendo como un beneficioso actor en nuestra región. Es hora de que los BRICS se unan y luchen contra el modelo estadounidense”.


La campaña BRICS de Yemen


El Dr. Ghaffari explica además lo que, en efecto, se desglosa como la posible integración geoeconómica del Yemen:


“Tenemos indicios positivos de los contactos oficiales, y el Primer Ministro de Yemen lo acoge con agrado. El objetivo es cerrar un acuerdo con Moscú. Tenemos un propósito. Queremos unir el norte y el sur de Yemen mediante un solo ferrocarril. Esto nos recuerda cómo, 15 años, el proyecto de los ferrocarriles rusos era llevar petróleo, gas y alimentos a sus puertos marítimos. Tal vez Yemen podría hacerlo por sí solo en 50 años, pero con una buena ayuda, podremos hacerlo en uno o dos”.


El Dr. Ghaffari nos dice que también se mantuvo una larga discusión en Moscú sobre el deseo de Yemen de solicitar la membresía del BRICS y las dificultades que ello implica:


“Llevamos diez años trabajando en estrecha colaboración con los BRICS, creemos en este proyecto y en la posibilidad de convertirnos en uno de sus miembros. Queremos trabajar con ellos y ahora tenemos una oportunidad de oro”.


La oficina del Primer Ministro en Saná ha enviado cartas al Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia expresando su deseo de unirse al BRICS. Si se concretan estos contactos, Moscú podría invitar a Saná a participar como observador en la cumbre del BRICS que se celebrará en Kazán en octubre.


Pero ¿no supone un obstáculo para la incorporación de Yemen la reciente adhesión de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos al BRICS?


Ghaffari no lo cree así, y vincula la incorporación de Yemen al BRICS con el establecimiento de la “seguridad en el Golfo compartida por todos”.


La visita a Rusia de la delegación encabezada por el Dr. Ghaffari tenía varios objetivos: estudiar la posibilidad de establecer una empresa agrícola conjunta, discutir las posibilidades de importación y exportación y los medios de transporte, discutir la cooperación estratégica dentro de BRICS para la asociación económica, aprender sobre la experiencia rusa respecto al boicot a los productos occidentales, introducir productos específicos yemeníes, tales como el café, la miel y el algodón en el mercado ruso, y discutir la construcción de una de las represas yemeníes.


A todo ello hay que añadir un objetivo diplomático clave: discutir la posibilidad de que un representante yemení asista a la próxima cumbre de los BRICS. “Estamos con Rusia. Rusia ha de tener una visión completa de lo que sucede en Yemen. Si Yemen no está en la cumbre, algo faltará en la región”.


Moscú, Pekín y Teherán sin duda estarían de acuerdo, pero entonces llega la dura realidad geopolítica: la Federación Rusa, obligada a proteger un equilibrio geopolítico extremadamente delicado entre Irán y Arabia Saudita dentro del BRICS, puede estar aún lejos de resolver la incógnita del Yemen.


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13 julio, 2024

Somos la OTAN y vamos a por ti – Pepe Escobar

 



Kolozeg.org – 12/07/2024


El saliente tarugo epiléptico de madera noruega que se hace pasar por Secretario General de la OTAN ofreció una gran actuación.


Somos el mundo. Somos el pueblo. Somos la OTAN. Y vamos a por ti, dondequiera que estés, lo quieras o no.


Llamémoslo la última versión popular del “orden internacional basado en reglas”, debidamente bautizado en el 75º aniversario de la OTAN en Washington.


Bueno, la Mayoría Global ya había sido advertida, pero los cerebros bajo el tecnofeudalismo tienden a quedar reducidos a papilla.


Por tanto, conviene hacer un pequeño recordatorio, que ya se había indicado en el primer párrafo de la Declaración conjunta sobre la cooperación entre la UE y la OTAN, publicada el 9 de enero de 2023:


“Movilizaremos aún más el conjunto de instrumentos a nuestra disposición, ya sean políticos, económicos o militares (la cursiva es mía), para perseguir nuestros objetivos comunes en beneficio de nuestros mil millones de ciudadanos”.


Corrección: apenas un millón, porción de la plutocracia del 0,1%. Desde luego, no mil millones.


Pasamos a la Declaración de la Cumbre de la OTAN de 2024, obviamente redactada, con mediocridad estelar, por los estadounidenses, con el debido asentimiento de los otros 31 miembros vasallos.


Así pues, aquí está la principal trilogía “estratégica” de la OTAN para 2024:


1. Decenas de miles de millones de dólares adicionales en “asistencia” al nuevo y desastroso país de Ucrania; la abrumadora mayoría de estos fondos se destinarán al complejo industrial y militar de lavado de dinero.

2. Imposición forzosa de gastos militares adicionales a todos los miembros.

3. Masiva exageración de la “amenaza china”.


En cuanto a la canción principal del programa NATO 75, en realidad hay dos. Además de “Amenaza China” (créditos finales), la otra (créditos iniciales) es “Ucrania Libre”. La letra dice algo así: Parece que estamos en guerra contra Rusia en Ucrania, pero no se dejen engañar: la OTAN no participa en la guerra.


Bueno, incluso están montando una oficina de la OTAN en Kiev, pero eso es sólo para coordinar la producción de una serie bélica de Netflix.


Esos autoritarios malignos


El saliente epiléptico tarugo de madera noruego, que se hizo pasar por Secretario General de la OTAN –antes de la llegada de su sustituto holandés Gouda–, ofreció una actuación espectacular. Entre sus momentos más destacados se encuentra su feroz denuncia de “la creciente alianza entre Rusia y sus amigos autoritarios en Asia”, como “los líderes autoritarios de Irán, Corea del Norte y China”. Estas entidades malignas “quieren que la OTAN fracase”, por lo que hay mucho trabajo por hacer “con nuestros amigos en el Indo-Pacífico”.


El término “Indo-Pacífico” es una invención burda de “orden internacional basado en reglas”. Nadie en Asia, en ningún lugar, lo ha usado jamás; todo el mundo se refiere a Asia-Pacífico.


En la declaración conjunta se acusa directamente a China de fomentar la “agresión” rusa en Ucrania: Pekín es descrito como un “facilitador decisivo” del “esfuerzo bélico” del Kremlin. Los guionistas de la OTAN incluso amenazan directamente a China: China “no puede permitir la mayor guerra en Europa en la historia reciente sin que esto afecte negativamente a sus intereses y reputación”.


Para contrarrestar tal malignidad, la OTAN ampliará sus “alianzas” con los estados del “Indo-Pacífico”.


Incluso antes de la declaración de la cumbre, el Global Times ya estaba perdiendo la calma con todas estas tonterías: “Según la propaganda de los EEUU y la OTAN, parece ser que China se ha convertido en la 'clave' para la supervivencia de Europa, controlando el destino del conflicto entre Rusia y Ucrania como una 'potencia decisiva'”.


El grosero festival retórico desplegado en Washington definitivamente no hará mella en Beijing: el Hegemón sólo quiere “penetrar más profundamente a Asia, tratando de establecer una ‘OTAN Asia-Pacífico’ a fin de implementar la ‘Estrategia Indo-Pacífica’ de Estados Unidos”.


El Sudeste Asiático, a través de canales diplomáticos, está básicamente de acuerdo: con la excepción de los descarriados filipinos, comprados y pagados, nadie en Asia-Pacífico quiere una turbulencia tan grave como la que la OTAN ha desatado en Europa.


Zhou Bo, avezado investigador del Centro de Seguridad y Estrategia Internacional de la Universidad de Tsinghua y oficial retirado del EPL, también desestimó las maquinaciones del Indo-Pacífico, incluso antes de la cumbre: tuvimos un excelente intercambio al respecto a fines del año pasado en el Foro de Astaná, en Kazajstán.


Pase lo que pase, el Excepcionalismo seguirá funcionando a toda maquina. La OTAN y Japón han acordado establecer una línea de “información de seguridad extremadamente confidencial” las 24 horas del día. Así pues, cuenten con el dócil Primer Ministro japonés Fumio Kishida para realzar el “papel central” de Japón en la construcción de una OTAN asiática.


Todo el que tenga un poco de cerebro, desde Urumqi hasta Bangalore, sabe que el lema de los excepcionalistas en toda Asia es “hoy Ucrania, mañana Taiwán”. La absoluta mayoría de la ASEAN (y esperemos que la India) no caerá en esa trampa.


Lo que está claro es que el circo OTAN-75 aniversario no tiene ni idea de lo que ocurrió en la reciente cumbre de la OCS en Astaná, especialmente cuando se trata de la OCS, que ahora se posiciona como nodo clave para lograr un nuevo acuerdo de seguridad colectiva a nivel de Eurasia.


En cuanto a Ucrania, una vez más Medvedev Unplugged, con estilo inimitable, expuso la posición rusa:


“La Declaración de la Cumbre de Washington del 10 de julio menciona “el camino irreversible de Ucrania” hacia la OTAN. Para Rusia, dos posibles formas al final de ese camino son aceptables: o Ucrania desaparece, o la OTAN desaparece. O mejor aún, ambas cosas.”


Al mismo tiempo, China está realizando ejercicios militares en Bielorrusia, apenas unos días después de que Minsk se convirtiera oficialmente en miembro de la OCS. Traducción: olvidémonos de la “expansión” de la OTAN a Asia, cuando Pekín ya está dejando en claro que está muy presente en el supuesto “patio trasero” de la OTAN.


Una declaración de guerra contra Eurasia


Michael Hudson ha recordado una vez más a cuantos tienen una pizca de cerebro, que el espectáculo belicista de la OTAN no tiene nada que ver con el internacionalismo pacífico. Se trata más bien de “una alianza militar unipolar estadounidense que conduce a la agresión militar y las sanciones económicas para aislar a Rusia y China. O, más concretamente, para aislar a los aliados europeos y otros de su antiguo comercio e inversión con Rusia y China, haciendo que esos aliados sean más dependientes de Estados Unidos”.


La declaración de la OTAN de 2024 es en realidad una renovada declaración de guerra, híbrida o de cualquier otro tipo, contra Eurasia, así como contra Afro-Eurasia (sí, hay promesas de “alianzas” progresando en todas partes, desde África hasta Oriente Medio).


El proceso de integración de Eurasia tiene que ver con la integración geoeconómica, que incluye, fundamentalmente, corredores de transporte que conectan, entre otras latitudes, el norte de Europa con Asia occidental.


Para el Hegemón, ésta es la peor pesadilla: la integración de Eurasia alejando a Europa occidental de Estados Unidos e impidiendo ese eterno sueño húmedo: la colonización de Rusia.


Así pues, sólo se podría aplicar el plan A con absoluta brutalidad: Washington –literalmente– bombardeó la integración ruso-alemana (Nord Stream 1 y 2, y más) y convirtió las tierras vasallas de los asustados y desconcertados europeos en un lugar potencialmente muy peligroso, justo al lado de una frenética Guerra Caliente.


Así pues, una vez más, volvamos a ese primer párrafo del comunicado conjunto UE-OTAN de enero de 2023. Eso es lo que afrontamos hoy, tal como se refleja en el título de mi último libro, Eurasia v. NATOstan: La OTAN –en teoría– está totalmente movilizada, en términos militares, políticos y económicos, para luchar contra cualquier fuerza de la Mayoría Global que pueda desestabilizar la Hegemonía Imperial.


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